Vida ELU

Barbacoa Filosofía de Bar

Por: ELU Admin

Nicolás Santana, 3º ELU

El pasado martes fue un día especial, pues el Padre Pou consiguió materializar una idea que rondaba por su cabeza desde que Luis Muñoz (4º ELU) y Alejandro Aragón (ELUMNI 15) me pasaron el testigo de su iniciativa hace ya dos años. Nuestro querido capellán fantaseaba con clausurar la temporada de nuestra iniciativa, Filosofía de Bar, con un encuentro con un formato algo diferente a como acostumbramos vernos. Podríamos llamarlo “Filosofía de Barbacoa”, y consistía, como su nombre indica, en juntarnos alrededor del fuego del carbón a cocinar unas carnes, picotear y charlar de lo más mundano y lo más profundo con compañeros que han estado a lo largo de estos años en algún encuentro de la iniciativa.

Así, cuando llegué del Erasmus y me uní a mi compañero Alonso Valdés (3º ELU) para retomar la organización de la actividad, le dijimos al Padre que este año lo que era solo una idea debía convertirse en realidad, y así fue. El Padre, además de la idea y la motivación, puso el lugar: la casa de los Legionarios en el Cerro del Coto. Un lugar tranquilo y en la naturaleza para despejarnos y disfrutar del momento sin más distracciones que algún jabalí suelto que pudiera pasar por ahí. Ahora era nuestro turno, por lo que nos pusimos manos a la obra y, gracias a toda la colaboración del resto de elus, nos organizamos en varios coches para hacer la compra, llegar pronto para ayudar al Padre a preparar todo, y que nadie se quedara sin forma de ir o volver.

Una vez allí, tengo que decir que fue incluso mejor de lo que me esperaba. Varios estuvimos al fuego, peleándonos con el viento y el carbón para sacar la carne lo mejor posible, mientras contábamos anécdotas y nos poníamos al día, que con este periodo de exámenes es difícil estar en contacto con todos los que nos gustaría. Con la comida ya hecha, nos juntamos al ambientazo que se había generado en la mesa donde hablábamos de la esperada graduación, el Camino De Santiago, las expectativas del próximo año en la ELU, o la habilidad y destreza del Padre a la hora de fumar en pipa.

Con todo, tengo que decir que solo puedo esperar repetir este encuentro el curso que viene, pues es una forma muy efectiva de parar y despejarse en un tiempo de estrés y exámenes, y es un plan que realmente nunca falla. Gracias al Padre Pou por poner tanto de su parte, y a todos los que asistieron y colaboraron para hacerlo posible. Y ya sabes, si te quedaste con las ganas de venir, no dejes que te coma la envidia y asegúrate de venir el curso que viene a algún encuentro de Filosofía de Bar para reservarte tu plaza en “Filosofía de Barbacoa”. ¡Nos vemos en la graduación!

Vida ELU

Encuentro en Oviedo

Por: ELU Admin

Sofía Álvarez, 3º ELU

El pasado viernes, 29 de mayo, nuestro mentor Nacho visitó Oviedo, dando lugar a la primera quedada de ELU Asturias del curso.

A media mañana comenzamos con mentorías presenciales que, en la mayoría de los casos, era la primera vez que teníamos la oportunidad de vivir un encuentro de este tipo con nuestro mentor. Dejar atrás la pantalla y compartir inquietudes cara a cara fue una experiencia realmente enriquecedora.

Por la tarde dieron comienzo las actividades culturales del día. Nuestra primera parada fue la Catedral de Oviedo, uno de los principales referentes históricos y patrimoniales de la ciudad. Durante el recorrido pudimos conocer mejor su historia y descubrir la importancia que ha tenido a lo largo de los siglos para Asturias. Además, tuvimos la oportunidad de admirar algunos de sus espacios más representativos y aprender sobre el patrimonio artístico y religioso que alberga. Pudimos figurarnos qué suponía la vida de aquellos que habitaron estos espacios por primera vez, pero, sobre todo, la visita nos llevó a plantearnos cuál era realmente el significado de este lugar.

Más tarde nos dirigimos al Museo de Bellas Artes de Oviedo. Allí recorrimos parte de su colección, que reúne obras de algunos de los artistas más destacados de la historia del arte español. Tuvimos la suerte de contemplar cuadros de Sorolla y Dalí, entre otros, y de acercarnos a diferentes estilos y épocas artísticas en un entorno que invitaba a la reflexión y al intercambio de impresiones entre nosotros.

Para acabar el día, cenamos en una sidrería y disfrutamos de algunos de los platos más típicos de la gastronomía asturiana. Nacho no podía marcharse de Oviedo sin probar un buen cachopo de la tierra y, por supuesto, acompañarlo con un poco de sidra. En un ambiente cálido y acogedor, las conversaciones se prolongaron entre reflexiones profundas sobre cuestiones vitales, anécdotas y risas sinceras.

Finalizamos la jornada con una gran sensación de gratitud por todo lo vivido, ya que son días así los que dan sentido a nuestra experiencia universitaria. Lo bello reside en saber encontrarse y compartir todo lo vivido en el encuentro. Esperamos poder repetir este tipo de experiencias muchas veces más.

Vida ELU

Elus por el mundo

Por: ELU Admin

Gonzalo Romero Concejo, 4º ELU

¡Hola a todos!

Soy Gonzalo Romero Concejo, alumno de 4º de la Escuela de Liderazgo Universitario y del doble grado en Ingeniería Industrial y ADE en Comillas ICAI y el pasado 21 de agosto comenzó el que ahora puedo decir que ha sido el mejor año de mi vida. Mientras todo el mundo huía de Madrid buscando resguardo en la costa, en la montaña o en el pueblo del calor, a mí me tocaba preparar las maletas para embarcarme en un avión que me llevaría a un pueblo de Estados Unidos, en el estado de Michigan, Ann Arbor.

Probablemente, ninguno de vosotros haya oído hablar de este pueblo en su vida, yo hace año y medio tampoco. Este pequeño pueblo, a unos cuarenta minutos de Detroit, es la sede principal del campus de la Universidad de Michigan que durante este año ha sido mi casa.

Ann Arbor es un pueblo interesante, muy diferente a los pueblos de la España rural. La Universidad de Michigan se fundó en 1817 y a medida que fue creciendo, el pueblo creció con ella. Mires donde mires, todos son edificios de la universidad y me encanta. Durante este año he podido vivir la universidad y en la universidad. Pese a ser una universidad “nueva” comparada con las grandes universidades europeas, la Universidad de Michigan recoge el
pensamiento universitario tradicional y lo adapta al pensamiento moderno.

Durante este año he podido vivir la “college experience” que sin duda ha sido toda una aventura. Michigan es una de las mejores universidades públicas en Estados Unidos no solo en lo académico sino también en lo deportivo. He podido disfrutar animando como uno más en el fútbol americano, baloncesto, hockey, béisbol, natación… y todos los deportes que os podáis imaginar. Estar en uno de los estadios con mayor capacidad del mundo o ganar el campeonato nacional de baloncesto teniendo un amigo español en el equipo son momentos que no olvidaré
en mi vida.

Este año me ha ayudado muchísimo en todos los aspectos: En el académico he podido disfrutar y aprender de la ingeniería desde otro enfoque, más práctico y adaptado al mundo de hoy a través de la inteligencia artificial. He podido disfrutar de grandes laboratorios y de la investigación con grandes profesores y compañeros. En lo personal, vivir fuera de casa siempre es un reto, pero vivir con amigos es una experiencia que recomiendo muchísimo.

Durante este año he podido hacer también muchos amigos, de todas las partes del mundo que movidos por la búsqueda de la verdad y el pensamiento universitario acabamos en Michigan. También he podido seguir creciendo en mi fe a través de Michigan Catholics, donde he hecho grandes amistades que espero mantener para siempre. Además tuve la oportunidad de dar una charla y compartir con ellos el camino que me había llevado hasta ahí y hablar de España, ¡que les encanta!

En Michigan en invierno hace mucho frío, este año hemos llegado a los -25ºC pero en una ciudad universitaria con tanta vida, ¡el frío no nos para! Pese a estar más de tres meses con temperaturas bajo cero, la gente seguía saliendo a la calle, de fiesta… porque eso sí, me lo he pasado muy muy bien. Como dice mi padre: “Hay tiempo para todo”. Para hacer deporte en unas instalaciones increíbles, trabajar en el comedor de la universidad, estudiar, participar en varios clubs, viajar…

Antes de este año nunca había viajado a Estados Unidos por lo que he aprovechado a viajar todo lo que he podido. Estados Unidos es un país enorme, cada ciudad y cada estado son completamente diferentes. Con su gente, su cultura y su arquitectura.

Mirando atrás, no puedo estar más agradecido por todo lo que he vivido, por toda la gente que un día me acogieron como a uno más y ahora puedo considerar amigos, por todas las horas en la universidad y en el trabajo, por todos los sitios que he visitado y por todas las personas que lo han hecho posible.

¡Un abrazo muy fuerte!
¡Go Blue!

Vida ELU

Ratio Legis – Regularizar lo irregular

Por: ELU Admin

Hugo Antolín, 1º ELU

En su pasada visita al Congreso, su Santidad el Papa León XIV reafirmó la necesidad de discernir la importancia de la persona humana, concretamente estableció que: “Este discernimiento comienza por una afirmación primera: toda sociedad auténticamente justa se edifica sobre el reconocimiento de la dignidad inviolable de la persona humana”. Cobran aún más fuerza sus palabras en el contexto del proceso de regularización extraordinaria puesto en marcha por el Gobierno español en los primeros meses de 2026. El presente artículo, más que un debate sobre la dimensión antropológica del hombre dentro del derecho, busca clarificar y dotar de orden al Real Decreto 316/2026.

Ahora bien, la norma vigente que mencionamos no nació como un Real Decreto, sino como una Iniciativa Legislativa Popular (ILP), la manifestación democrática que implica a la población en el proceso legislativo. El mecanismo de la ILP permite presentar propuestas o proyectos de leyes ordinarias para que sean tomadas en consideración dentro del Parlamento español. En su regulación dentro de nuestro Ordenamiento Jurídico se fijan los siguientes requisitos para poder si quiera proponer el proyecto de ley: al menos 500.000 firmas en un plazo de nueve meses, con mínimos territoriales por Comunidad Autónoma, y exclusión expresa de materias reservadas a Ley Orgánica. La regularización extraordinaria nació de una ILP con 711.593 firmas brutas, creada e impulsada por la organización #RegularizaciónYa y apoyada por instituciones, asociaciones y ONGs como Cáritas, CONFER o la propia Iglesia Católica.

Su importancia no es menor, España alberga en torno a 800.000 y 950.000 personas en situación administrativa irregular, una realidad social que el ordenamiento jurídico había ignorado sistemáticamente como objeto de regulación desde 2005. La trayectoria de la ILP de regularización y un apoyo parlamentario de 310 votos a favor frente a 33 en contra, constituye, además, un caso de estudio sobre los límites y posibilidades de la democracia participativa en el marco constitucional español.

Más de 900 organizaciones por todo el país se movilizaron para lograr alcanzar los requisitos mencionados de la ILP. Finalmente, el proyecto fue presentado en el Parlamento y aprobado de manera íntegra y unánime, a excepción de los 33 escaños del grupo parlamentario Vox. Pese a su aprobación, el proyecto fue abandonado en el aire por la falta de un calendario de tramitación y debate en torno al tema de la inmigración. Podemos entender que, en plena victoria de la candidata Ursula Von der Leyen cuyo enfoque partidista sobre la inmigración combina un fuerte énfasis en la seguridad fronteriza y el control de flujos con la apertura hacia la migración económica regulada, quedó en el aire una respuesta concreta al proyecto y a su procedimiento.

El desbloqueo llegó, paradójicamente, no por la vía legislativa que la propia ILP propugnaba, sino mediante un acuerdo entre el PSOE y Sumar que se materializó en la aprobación, por el Consejo de Ministros de 27 de enero de 2026, del inicio de la tramitación urgente de un real decreto de regularización extraordinaria. El decreto definitivo se aprobó el 14 de abril de 2026, entrando en vigor el 16 del mismo mes.

Así, nos encontramos con un Real Decreto que pretendía modificar una norma ya existente, añadiendo dos nuevas cláusulas para la regularización. La primera vía, regulada en la Disposición Adicional.

Vigésima, se dirige a personas extranjeras en situación administrativa irregular que se encontrasen en España antes del 1 de enero de 2026. No quedan comprendidos quienes se hallen en situación de estancia o residencia regular, es decir, no pudiendo optar a dicha regularización estudiantes o turistas. La segunda vía, contenida en la Disposición Adicional Vigesimoprimera, beneficia a los solicitantes de protección internacional cuya solicitud hubiera sido formalizada o presentada antes de la 1 de enero de 2026 nuevamente. Se trata de un colectivo en situación de especial vulnerabilidad, cuyo procedimiento de asilo podía hallarse en tramitación durante meses o incluso años sin resolución definitiva.

Sin embargo, la regularización no viene sola. La norma plantea dos requisitos materiales para poder acceder a la tramitación: el solicitante debe acreditar su presencia en territorio español antes del 1 de enero de 2026, con una permanencia ininterrumpida de al menos cinco meses en el momento de presentar la solicitud; y carecer de antecedentes penales tanto en España como en los países de residencia durante los últimos cinco años, no representar una amenaza para el orden público, la seguridad nacional o la salud pública. En caso de encontrarse en España durante los últimos cinco años, no será exigible acreditar el requisito de antecedentes penales en el país de origen. Finalmente, el Real Decreto permite la regulación simultánea de hijos menores de edad o mayores de edad con discapacidad y cónyuges o familiares ascendientes.

Para proceder con su regularización, los inmigrantes en situación de irregularidad tienen hasta el 30 de junio de 2026 para proceder a su solicitud por vía telemática o presencial. Del mismo modo, el gobierno planteó una serie de facilidades, dado que desde la admisión a trámite de la solicitud, el interesado queda habilitado provisionalmente para residir y trabajar en España, tanto por cuenta propia como ajena, lo que constituye un elemento de notable relevancia práctica para evitar la vulnerabilidad laboral del período de tramitación.

Un estudio reveló una profunda división y, al mismo tiempo, una gran desinformación. Un estudio elaborado por el Centro de Investigaciones Sociológicas afirma que un 37,6% de la población valora positivamente el plan de regularización, mientras que un 33% se muestra negativo ante dicho proyecto. Así pues, el porcentaje restante se compone de opiniones intermedias o de indecisión.

Como estudiantes y futuros líderes del país debemos de tomar una posición basada en el rigor y el entendimiento. La desinformación es una realidad que lleva a la polarización de la juventud y de toda la población española en su conjunto. Por ende, debemos de abrirnos al continuo debate e intercambiar ideas fundamentadas, no bajo un respaldo ideológico, sino con argumentos e ideas que puedan beneficiar al bien común. No es una cuestión de etiquetas políticas, ni de clases, sino de una población que debe mantenerse unida respecto a uno de los millones de debates críticos que afrontaremos, quizá en otra edición de Ratio Legis. Nos vemos en la próxima entrega.

Vida ELU

Elus por el mundo

Por: ELU Admin

Natalia Pérez, 4º ELU

Llevaba tiempo escuchando que un Erasmus es como vivir una vida paralela. Pensé que era una exageración, hasta que me tocó vivirlo. Y no, no puedo negarlo, he sido víctima de ello, pero víctima en el mejor sentido de la palabra.

Hace ya ocho meses que aterricé en Bruselas para instalarme en Leuven, una pequeña ciudad a veinte minutos. Tres días antes de enviar la solicitud todavía dudaba del destino, pero tenía claro que quería salir de casa y, en cierto modo, huir del ritmo acelerado de Madrid: los trayectos interminables en metro, la magnitud de la ciudad, su constante movimiento y su prisa.

Y acabé llegando aquí.

Una ciudad internacional y estudiantil, donde todo el mundo se mueve en bici, con un ayuntamiento imponente, con la cerveza Stella Artois como símbolo principal, y donde la vida gira en torno a la KU Leuven. Una universidad con 600 años de historia, donde el peso de la tradición se nota en cada rincón.

Lejos del tópico, no ha sido un Erasmus fácil en lo académico. He estudiado tanto como en España, pero con una metodología distinta: más trabajos, más proyectos y exámenes orales que al principio imponían, pero que con el tiempo he aprendido a disfrutar. Una forma de aprender más libre y, paradójicamente, menos estresante.

El ayuntamiento me cautivó desde el primer día. Asoma al final de la calle principal que lleva a la estación, como recordándome constantemente que estoy llegando o me estoy yendo. Oude Markt, la plaza conocida como la barra de cerveza más larga del mundo, donde hay ambiente todos los días de la semana, como si siempre hubiera algo que celebrar. Y la biblioteca histórica, donde estudiar se siente casi como viajar en el tiempo.

Era mi primera vez viviendo fuera de casa. Y al principio, todo fue extraño. Las primeras semanas fueron un no parar: conocer gente, aprender a cocinar —o intentarlo—, instalarme y adaptarme a una vida completamente nueva.

Y en mitad de todo ese ruido, Irene Sánchez y Paula de Alfonso fueron mi primera visita, mi primer contacto con mi “otra vida”. En mi intento de enseñarles lo que me gustaba esta ciudad y lo feliz que estaba aquí, el regalo me lo llevé yo, redescubriendo esto con una nueva mirada, con ojos de piñón. Los días que pasé con ellas inevitablemente me hicieron cuestionarme todo lo que estaba viviendo, me conectaron con la persona que era antes de llegar aquí y se fueron dejándome una pregunta que no esperaba: ¿Quién soy?

Desde entonces, esa pregunta ha estado de fondo.

Porque la realidad te invita a actuar, y en esa invitación me he encontrado haciendo cosas que no había hecho antes. Me he visto en ambientes nuevos, en situaciones incómodas, en versiones de mí que no conocía. Dos ciudades muy diferentes entre sí, pero que, sin embargo, el paso de una a otra, me ha permitido confirmar mi identidad. Y, en lugar de perderme, que era lo que temía, he ido ganando perspectiva.

Perspectiva sobre mi vida en Madrid. Sobre lo que valoro. Sobre lo que soy cuando nadie me define.

He aprendido a disfrutar de todo lo que esta experiencia me está dando, incluso de lo pequeño. Porque después de semanas de lluvia, hasta un rayo de sol se siente como un regalo.

He viajado, y no me he quedado corta. Escapadas a otras ciudades belgas, Ámsterdam o Luxemburgo, mercadillos navideños por Europa, un choque cultural en Estambul, un viaje de supervivencia en camper por Dolomitas… Momentos vividos con ojos de asombro y con una gratitud difícil de poner en palabras.

Y, sin embargo, lo que más me sorprende es lo que pasaba al volver. Aquello que me aguardaba para descansar era la residencia, aquella que pisé el primer día pensando: “¿cómo va a ser esto mi casa durante un año?”.

Acostumbrada a vivir con mis padres y hermanos, una residencia tan grande, más de 200 internacionales, compartir baño y cocina con 14, se me hizo incómodo de primeras. Pero sin saber muy bien cuándo y cómo ocurrió, me encontré diciendo un día: he llegado a casa.

Las personas han sido clave en todo esto.

Diré que los belgas siguen siendo un misterio para mí, son más diferentes de lo que pensaba, pero me he visto rodeada de españoles, para no perder la costumbre, y de italianos, ingleses y holandeses, que han hecho de esta experiencia algo mucho más grande. Y gracias a todos ellos, me he ido abriendo, saliendo más de mí. Muy diferentes entre nosotros, pero precisamente, nuestras diferencias, lejos de separarnos, han sido lo que más nos han unido.

Y ahora, cuando el final empieza a asomarse, Nacho me volvió a lanzar la pregunta: ¿quién soy?

Y no lo sé. O al menos no del todo.

Pero sí sé que me he ido construyendo durante estos meses. Que me he descubierto en el camino. Que he cambiado, aunque sea difícil de explicar cómo.

Como Martín nos dijo al principio del curso, no podemos pronunciarnos sobre la totalidad de nuestra vida si aún estamos en curso. Somos peregrinos. Y quizá se trata más de abrazar ese carácter inacabado e imperfecto de nuestra existencia que de encontrar una respuesta cerrada.

Eso sí, solo soy yo la que puede pronunciarse sobre quién soy, y siempre desde el camino recorrido.

Y es precisamente ese camino – estos meses, estas decisiones, estas dudas – el que me ha permitido acercarme a la respuesta. O quizás no. Quizás solo me ha enseñado que no es una respuesta fija. Que tal vez no lo sea nunca.

Porque si algo me llevo de este Erasmus no es solo un lugar o unas experiencias, sino el proceso. Un camino que, más que darme respuestas, me ha enseñado a hacerme mejores preguntas.

Y tal vez, de eso se trataba todo esto.

Vida ELU

Ratio Legis – And For my Last Trick

Por: ELU Admin

Guillermo Pierres, 3º ELU

Hay mitos fundacionales y mitos fundacionales.

Las democracias modernas cuentan historias de voluntad política y transformaciones milenarias. Países como Estados Unidos tienen sus padres fundadores con peluca, Filadelfia y frases de mármol. Francia tiene la Revolución, el Gallo y la Marsellesa. Singapur tuvo un milagro de orden, puerto e inversión. La Unión Europa también tiene su propio milagro (merecedor de artículo a parte): convertir dos guerras mundiales en reglamentos, zonas de libre cambio y Erasmus.

España, en cambio, hizo uno de los trucos políticos más finos del siglo XX y lo cuenta, si es que lo cuenta, con un hilo de tímida voz.

España fue, en toda regla, un and for my last trick, convertiré cuarenta años de dictadura, un rey que no es rey, siete ministros con cara de funeral y siete leyes fundamentales en una democracia occidental.

La Transición española fue, jurídicamente, una prestidigitación de altísima escuela. Un país sometido a una dictadura que no rompió formalmente el tablero, sino que utilizó las piezas del propio tablero para desmontarlo. La fórmula se ha repetido algunas veces, pero no las suficientes : de la ley a la ley, pasando por la ley.

Ahí está el truco.

Ahí está el prodigio.

Ahí está también la parte que hoy muchos no entienden, o no quieren entender, porque no da likes, o qué se yo; sin saber que no fue una revolución, que fue mucho más difícil : una cirujía sin anestesia histórica.

El régimen franquista tenía sus Leyes Fundamentales, su legalidad autoritaria, su arquitectura institucional cerrada, solemne, envejecida. Lo fácil habría sido decir: todo esto es ilegítimo, tirémoslo abajo, empecemos de cero, que suene el tambor y que hablen los puros. Pero el país estaba lleno de memoria, miedo, ejército, muertos, familias partidas, curas, serenos, comunistas, monárquicos, falangistas reciclados, liberales tardíos, socialdemócratas, funcionarios y españoles normales que querían votar, vivir, prosperar y no volver a enterrarse unos a otros.

Entonces, de la nada, surgió, desde algún punto incierto de la clase media, una excepcional casta política.

La ganzúa era fina, una fórmula ideada por una eminencia hoy condenada al olvido : Torcuato Fernandez Miranda. De la Ley a la Ley Pasando Por la Ley (así, en mayúsculas, para combatir la desvergüenza de no contar siquiera con una página Wikipedia).

Esta idea de respetar la legalidad, es decir, las Siete Leyes Fundamentales del Franquismo, se materializó en la Ley para la Reforma Política de 1977; si queréis, una suerte de octava ley fundamental.

Aprobada por las Cortes franquistas (a las que Suárez, Torcuato, y Gutierrez Mellado se desvivieron por convercer), ratificada en referéndum por el pueblo español, abrió desde dentro la puerta que el propio régimen había cerrado desde fuera. Fue una autoliquidación jurídicamente impecable: las instituciones existentes aprobaron la norma que permitía elegir unas nuevas Cortes democráticas. Y esas Cortes, nacidas ya de la soberanía popular, alumbraron la Constitución de 1978.

Dicho más claro: el franquismo firmó, con su propia pluma, el certificado jurídico de su extinción.

Eso no es una anécdota.

Es un milagro político.

La Transición no fue perfecta. Ningún proceso histórico serio lo es. Quien busque pureza en política debería dedicarse a la botánica, y aun así se llevaría disgustos. Hubo renuncias, silencios, cálculo, miedo, pactos incómodos, continuidades institucionales, sombras policiales, dolor de víctimas y heridas no cerradas. Pero confundir imperfección con fraude es una torpeza. Y confundir pacto con cobardía es no haber entendido nada de cómo sobreviven las naciones.

El pacto fue la grandeza. Precisamente porque nadie obtuvo todo lo que quería.

La derecha aceptó que el futuro ya no podía tutelarse desde el pasado. La izquierda aceptó que la democracia no nacería de una revancha histórica. Los comunistas aceptaron la bandera y la corona (esto permitió la legalización del Partido Comunista Español bajo la Ley del 1977). Los monárquicos aceptaron elecciones libres. Los reformistas del régimen aceptaron que la legitimidad ya no venía de la victoria de 1939, sino del voto de 1977. Y millones de españoles aceptaron algo dificilísimo: que la convivencia valía más que la victoria de sus abuelos.

Sobrenatural.

España —quiero pensar que por humildad o sobriedad castellana— no vende sus milagros. No los empaqueta. No los enseña. No los exporta. No los convierte en doctrina. No los convierte en orgullo cívico.

Y quizá por eso pasa lo que pasa : que lo que no se cuenta bien, se cuenta mal. Y lo que no se defiende, se degrada.

La Transición, lejos de ser un consenso aburrido entre señores con corbata, fue una operación de inteligencia institucional y jurídica fuera de lo común; que entendió que el Derecho no es sólo un conjunto de normas, sino una herramienta que esconde, si se sabe leer bien, esperanza de cambio; en este caso, esperanza de que la historia jamás vuelva a hablar con pistolas.

Aquí la píldora jurídica : el Derecho puede ser usado para conservar un régimen, pero también para desactivarlo. Depende de quién la maneje, con qué legitimidad y hacia dónde la oriente. En 1977, España utilizó la legalidad heredada para abrir paso a una legitimidad nueva. No fue continuidad pura. No fue ruptura pura. Fue una tercera cosa: ruptura legitimada mediante procedimiento.

Una genialidad española. Y aquí viene la parte amarga. Hoy la herida vuelve a abrirse. No exactamente la misma, porque la historia nunca repite la escena: la plagia con otros actores. Pero vuelve el gusto por dividir España en buenos y malos absolutos. Vuelve la tentación de leer el pasado como

jurídicamente impecable: las instituciones existentes aprobaron la norma que permitía elegir unas nuevas Cortes democráticas. Y esas Cortes, nacidas ya de la soberanía popular, alumbraron la Constitución de 1978.

Dicho más claro: el franquismo firmó, con su propia pluma, el certificado jurídico de su extinción.

Eso no es una anécdota.

Es un milagro político.

La Transición no fue perfecta. Ningún proceso histórico serio lo es. Quien busque pureza en política debería dedicarse a la botánica, y aun así se llevaría disgustos. Hubo renuncias, silencios, cálculo, miedo, pactos incómodos, continuidades institucionales, sombras policiales, dolor de víctimas y heridas no cerradas. Pero confundir imperfección con fraude es una torpeza. Y confundir pacto con cobardía es no haber entendido nada de cómo sobreviven las naciones.

El pacto fue la grandeza. Precisamente porque nadie obtuvo todo lo que quería.

La derecha aceptó que el futuro ya no podía tutelarse desde el pasado. La izquierda aceptó que la democracia no nacería de una revancha histórica. Los comunistas aceptaron la bandera y la corona (esto permitió la legalización del Partido Comunista Español bajo la Ley del 1977). Los monárquicos aceptaron elecciones libres. Los reformistas del régimen aceptaron que la legitimidad ya no venía de la victoria de 1939, sino del voto de 1977. Y millones de españoles aceptaron algo dificilísimo: que la convivencia valía más que la victoria de sus abuelos.

Sobrenatural.

España —quiero pensar que por humildad o sobriedad castellana— no vende sus milagros. No los empaqueta. No los enseña. No los exporta. No los convierte en doctrina. No los convierte en orgullo cívico.

Y quizá por eso pasa lo que pasa : que lo que no se cuenta bien, se cuenta mal. Y lo que no se defiende, se degrada.

La Transición, lejos de ser un consenso aburrido entre señores con corbata, fue una operación de inteligencia institucional y jurídica fuera de lo común; que entendió que el Derecho no es sólo un conjunto de normas, sino una herramienta que esconde, si se sabe leer bien, esperanza de cambio; en este caso, esperanza de que la historia jamás vuelva a hablar con pistolas.

Aquí la píldora jurídica : el Derecho puede ser usado para conservar un régimen, pero también para desactivarlo. Depende de quién la maneje, con qué legitimidad y hacia dónde la oriente. En 1977, España utilizó la legalidad heredada para abrir paso a una legitimidad nueva. No fue continuidad pura. No fue ruptura pura. Fue una tercera cosa: ruptura legitimada mediante procedimiento.

Una genialidad española.

Y aquí viene la parte amarga. Hoy la herida vuelve a abrirse. No exactamente la misma, porque la historia nunca repite la escena: la plagia con otros actores. Pero vuelve el gusto por dividir España en buenos y malos absolutos. Vuelve la tentación de leer el pasado como un arsenal arrojadizo. Vuelve el desprecio al pacto. Vuelve esa alergia adolescente a la complejidad y a la fraternidad.

La Transición debería ser enseñada como lo que fue: uno de los grandes milagros políticos de la modernidad. Que no borró el dolor sino que impidió que el dolor mandara; que no fueron todos virtuosos, pero que suficientes personas entendieron que el país estaba por encima de sus biografías, de sus agravios y de sus dogmas.

Este país, tantas veces exagerado, ingobernable, brillante, trágico y genial, fue capaz de hacer algo rarísimo.

Una anomalía histórica.

Un milagro.

El milagro de poder discutir sin matarnos, para alternar gobiernos sin purgas, para discrepar sin que estalle una guerra civil.

Todo esto no cayó del cielo. Fue una obra humana. Preguntad a vuestros padres.

España no necesita beatificar la Transición. Las beatificaciones son malas para la inteligencia. Pero sí necesita comprenderla, defenderla y contarla mejor. Con orgullo. Con precisión. Con amor adulto. Sin cursilería, pero sin vergüenza.

Porque un fenómeno así, queridos elus, no pasa todos los siglos.

Obiter dictum (que es la forma en que se obliga a los estudiantes de Derecho a decir “dicho sea de paso”) : otro pequeño motivo de orgullo es que el borrador de la Constitución de 1978 pasó por las manos de Camilo José Cela, futuro Premio Nobel de la Literatura, interviniendo en su depuración lingüística hasta el punto de que suele recordarse a la española como la única Constitución cuyo texto fue revisado por un Nobel de la Literatura.

Vida ELU

Elus por el mundo

Por: ELU Admin

Jaime de Francisco, 4º ELU

El pasado septiembre, comenzaba la que iba a ser una de las mejores etapas de mi vida, sonaba el pistoletazo de salida y,  mientras iba preparando las maletas, empecé a ser consciente de que posiblemente la vida en la que hasta ahora había sido mi casa, no volvería a ser la misma. Así, un sábado, día 13, emprendí mi camino hacia la Città Eterna, Roma.

Para dar comienzo a esta historia, quiero remontarme al año 2018, cuando un chico de Zaragoza, de 14 años compartió con su familia unas vacaciones en la ciudad a la que años más tarde podría llamar casa. Fue así, como un chavalín descubrió la belleza de esta ciudad, una belleza que le conmovería tanto que, para siempre, desde ese primer encuentro, acabó quedándose grabada en él.

Motivado por el asombro de ese primer encuentro que tuve con Roma, el año pasado acabé eligiéndola como mi destino para participar en el Programa Erasmus. Iba a ser el lugar donde terminar mis estudios y poner el broche de oro a esta primera trayectoria universitaria que vengo realizando como estudiante de Ingeniería de Tecnologías Industriales.

Me cautivó la idea de poder aprender un idioma tan bello como el italiano, además de tener el privilegio de formarme en la universidad histórica de la ciudad, siendo también de las más antiguas de Italia y del mundo, La Sapienza. Asimismo, me fascinó la idea de poder explorar sus rincones, descubrir las entrañas de esta ciudad, así como tener la posibilidad de recorrer Italia.

Por todo ello, tomé la determinación de comenzar esta carrera de fondo, totalmente ilusionado con lo que tenía por delante y con el presentimiento  de que iba a ser un punto de inflexión en mi vida.

Poco a poco, tras las primeras semanas, confirmé que estaba en lo cierto. Fui haciéndome consciente con el tiempo de ir recuperando la mirada de aquel niño que hacía 8 años hizo por recorrer estas calles intentándose empapar de todo aquello que se le pusiera delante y, de esta manera, me embarqué en la misión que implica descubrir Roma.

Es así como llevo viviendo en esta ciudad ya casi un año, sin saber cómo ni dónde van a terminar mis jornadas, saliendo de la cama cada mañana con la certeza de que el día va a estar lleno de encuentros que me irán construyendo como persona, con los ojos bien abiertos no solo para tratar de no ser víctima de un atropello fruto del caos que gobierna la ciudad, sino para dejarme maravillar por su belleza, por sus misterios, por su historia, por su gastronomía, por su gente…

Ahora, que dar un paseo por los alrededores del Coliseo y visitar iglesias que parecen galerías de arte se ha convertido en mi rutina diaria, echo la vista atrás, y no puedo estar más agradecido de estar aquí viviendo esta experiencia. Siento que, en cierto modo, este año está también suponiendo en mí un cambio en la manera de enfrentar la realidad que se me pone de frente en el día a día. Esta genuina curiosidad que me invade recorriendo los rincones infinitos que abundan en esta urbe me lleva a dar con explicaciones para aquellos problemas que acontecen hoy en día en el mundo. No sería posible de otra manera que, conociendo lo que sucedió en tiempos pretéritos, comprender aquello que acontece en nuestros días. Es de esta manera, como me gusta hablar de Roma, como un libro abierto en el que tanto podemos aprender de nosotros mismos. Aquí encuentras la historia dispuesta como un puzle, como piezas encajadas una sobre otra creando una armonía como ninguna otra dentro de lo que a primera vista, con unas lentes desenfocadas, se puede percibir como un desorden.

Bien es cierto que, en todos aquellos que hemos venido aquí a vivir este año he percibido un cambio notable en la manera de afrontar el devenir del día a día. Todos, en mayor o menor medida, nos hemos visto obligados a adoptar el modus operandi romano, el cual se caracteriza por la inmunidad ante el estrés causado por los continuos retrasos y el desarrollo del arte de la improvisación en el día a día. Vivir entre las ruinas de la capital de la civilización que más marcó Occidente y la escasa organización de los romanos de hoy día, trae como consecuencia abundantes imprevistos en el devenir diario, que suelen ir acompañados de sinfonías de cláxones y sirenas. No es de otro modo que dejándose transformar un poco más por el modo de ser romano, que uno puede hacer de ello algo de lo que sacar partido en su vida cotidiana, ya que uno nunca sabe si llegará a tiempo a comer a casa o si, por fortuna, se verá obligado a probar un nuevo plato de carbonara o de cacio e pepe en una trattoria cercana.

He de reconocer, que todos estos recuerdos que vienen a mi cabeza mientras escribo estas letras no tendrían sentido sin aquellos que me han acompañado en cada tarde, aventura o viaje. Son sus nombres aquellos que siempre resonarán en mi corazón cuando recuerde este año aquí, tanto de aquellos con los que vivo el día a día, como de quienes vinieron a visitarme. Es gracias a ellos por lo que encuentro el sentido de todo esto, así como de mi familia, quienes me hacen saber día a día – ya sea verbalmente, por escrito o mandándome algo de embutido – que por lejos que me vaya, siempre tendré un hogar al que poder regresar. Por tanto, creo poder afirmar estar viviendo esta experiencia con mayúsculas, haciendo de la misma un auténtico regalo, pero totalmente convencido de que, si esto es así, es por quien tengo al lado.

Me gustaría desde aquí, a todos los que leáis estas líneas, invitaros a seguir descubriendo el mundo, a venir a Roma, ya sea unos días o, si tenéis la misma suerte que yo, durante un Erasmus. Estoy convencido de que todo el que pasa por aquí no vuelve igual que ha venido, porque todo el que llega a Roma, en el fondo, está sediento de Verdad.

Con esto, quisiera despedirme, agradeciéndote el tiempo que te ha tomado llegar hasta aquí.

Ahora, llegando a la meta, ya no solo en esta pequeña ventana,  sino también en mi estancia aquí y en la Escuela, quisiera expresar la ilusión que me hace poder vivir la graduación del próximo 13 de junio, culminando estos cuatro años en la ELU y que espero todos podamos compartir.

Arrivederci! Ci vediamo!

Vida ELU

Ratio Legis – Lo que realmente decide tu condena

Por: ELU Admin

Ainhoa Miñambres, 3º ELU

Una de las funciones principales del Derecho Penal no es solo la determinación de la responsabilidad penal en cada caso (es decir, analizar si una persona es culpable o no de un delito), sino individualizar la pena adecuadamente. Es por ello por lo que las circunstancias modificativas de la responsabilidad penal desempeñan un papel fundamental en el Derecho, ya que permiten al juez ajustar la pena (en forma de prisión, de multa, de inhabilitaciones o privaciones de permisos, derechos o cargos, o incluso de trabajos en beneficio de la comunidad) según las particularidades de cada caso concreto. En muchos procedimientos penales, conocer a fondo la aplicación práctica de las circunstancias atenuantes puede marcar la diferencia entre ingresar o no en prisión, así como entre cumplir una pena mínima o una más severa.


Hoy en Ratio Legis trataré de explicar de la manera más sencilla posible cuáles son estas circunstancias, qué función tienen y qué suponen sus efectos moduladores en la pena, con el fin de otorgar al lector un entendimiento de las cuestiones capitales de las mismas.


Para empezar, cabe mencionar que estas circunstancias modifican la responsabilidad penal del reo (persona culpable de un delito), pero no alteran ni la existencia del delito, ni la culpabilidad en sí misma, es decir, una persona no es más culpable si tiene una pena mayor que otra persona autora del mismo delito. Estos elementos del Derecho Penal solo inciden de manera decisiva en la cuantificación de la sanción.


¿Cuáles son estas circunstancias y cómo se estructuran?


Existen dos tipos, las circunstancias agravantes y las circunstancias atenuantes – mencionar “agravante” o “atenuante” a secas es jurídicamente incorrecto –; las primeras aumentan la pena por suponer una mayor peligrosidad del sujeto autor del delito o una mayor contrariedad al ordenamiento jurídico de su conducta, mientras que las segundas disminuyen la pena por razones de política criminal.


Entre las circunstancias agravantes, encontramos:

Ejecutar el hecho con alevosía, es decir, aminorar o anular por completo las posibilidades de defensa del sujeto pasivo (la persona que sufre el hecho delictivo – no se debe confundir este concepto con “víctima”, que es un concepto más amplio empleado para referirse, por ejemplo, a los familiares de este sujeto pasivo -), asegurando así el éxito de la ejecución.

Ejecutar el hecho mediante disfraz (emplear máscaras pasamontañas, pelucas o hasta ir disfrazado del mismísimo Spiderman), ya que dificulta la identificación del reo y con ello la persecución del autor del delito.

Cometer el hecho delictivo de noche o en un lugar donde se aminoren las posibilidades de defensa del sujeto pasivo. Todo ello mediante aprovechamiento consciente.

Ejecutar el hecho mediante precio, recompensa o promesa (sicarios).

Cometer el delito por motivos discriminatorios de cualquier índole mencionada en el Código Penal (racistas, ideológicos, religiosos, etc.).

Haber sido condenado en sentencia firme por otro delito comprendido en el mismo Título del Código Penal y de la misma naturaleza que el que se comete, siempre que el antecedente penal no esté cancelado (ser reincidente).
Por consiguiente, las circunstancias atenuantes más relevantes son:

Cometer el hecho delictivo a causa de una grave adicción a bebidas alcohólicas, drogas tóxicas, estupefacientes, sustancias psicotrópicas, etc.

Confesar ante las autoridades competentes (Policía, Guardia Civil, etc.), antes de conocer que el procedimiento judicial que se dirige contra el supuesto reo.

Reparar el daño ocasionado a la víctima antes de la celebración del juicio. Por ejemplo, depositar en las cuentas del Depósito y Consignaciones Judiciales una cantidad de dinero sin que el reo tenga por qué haber hecho un esfuerzo para conseguirla, es decir, te la puede pagar un tercero.

La dilación extraordinaria e indebida en la tramitación del procedimiento, siempre que no sea atribuible al propio inculpado.


¿Qué efectos moduladores tienen en las penas?

  • Para explicar esta cuestión (regulada en el art. 66 CP), voy a partir del ejemplo de la pena del asesinato (art. 139 CP), que es de 15 a 25 años de prisión.
  • Si concurre solo una circunstancia atenuante, se aplicará la pena en su mitad inferior: de 15 años a 19 años, 11 meses y 29 días.
  • Cuando concurran dos o más circunstancias atenuantes y no concurra agravante alguna, se aplicará la pena inferior en uno o dos grados: de 7 años y 6 meses a 14 años, 11 meses y 29 días o de 3 años y 9 meses a 7 años, 5 meses y 29 días.
  • Cuando concurra sólo una o dos circunstancias agravantes, se aplicará la pena en la mitad superior: de 20 años y 1 día a 25 años.
  • Cuando concurran más de dos circunstancias agravantes y no concurra atenuante alguna, se podrá aplicar la pena superior en grado en su mitad inferior: de 25 años a 31 años, 2 meses y 29 días.

En conclusión, gracias a este sistema de individualización, el ordenamiento jurídico evita la rigidez de las penas y permite al juez adaptar la sanción a la gravedad real del hecho y a las circunstancias concretas de cada caso. De este modo, se refuerzan principios fundamentales del Derecho Penal, como el de proporcionalidad, evitando así la arbitrariedad del poder del Estado (ius puniendi).
Espero que os parezcan interesantes estas píldoras de Derecho Penal ¡Hasta la próxima entrega!

Vida ELU

Filosofía de Bar

Por: ELU Admin

Diego Salguero, 1º ELU

El pasado lunes 27, en nuestro encuentro de Filosofía de Bar, tuvimos la suerte de contar con David, que nos propuso una distinción que dio mucho de sí: ¿habitar o dominar el mundo?

La sesión comenzó con una breve introducción en la que nos planteó la diferencia entre ambos conceptos y nos acercó a ellos a través de algunos ejemplos literarios muy sugerentes. Dos obras tuvieron especial protagonismo: Humano, todavía humano, de Higino Marín, y, cómo no, El Principito, de Antoine de Saint-Exupéry.

Tras una ronda de primeras impresiones, fuimos concretando qué significa habitar. Entendimos que habitar consiste, en cierto modo, en la máxima expresión de nuestra vulnerabilidad allí donde estamos. De hecho, los cuatro hábitos fundamentales del ser humano (comer, dormir, bañarse y conversar) implican exponernos ante el otro. Quizá por eso cada una de estas acciones suele tener su propio espacio (habitación) dentro de la casa: porque son los lugares donde más habitamos y donde más vulnerables nos sentimos.

En relación con los demás, habitar significaría compartir la propia vulnerabilidad con el otro, en una relación mutua donde ambos convierten algo ajeno en íntimo. Habitar nunca es un gesto unilateral. Compartir, al fin y al cabo, es mostrar que la relación con el otro vale más que el objeto compartido.

Dominar, en cambio, no puede entenderse sin un componente de control: un intento de someter la realidad a la propia voluntad. Sin embargo, vimos que la frontera entre habitar y dominar es mucho más fina y difusa de lo que podría parecer. Hay acciones que incluso podrían contener algo de ambas dimensiones. Surgieron entonces ejemplos que enriquecieron mucho la conversación, como la tauromaquia o la paternidad.

Precisamente este último caso nos ocupó bastante tiempo, porque vimos que educar a un hijo podría parecer, desde fuera, una forma de sometimiento, al tratarse de una relación desigual. Sin embargo, concluimos que una relación asimétrica —como la de un padre con su hija o la de un dueño con su perro— no tiene por qué ser una relación de dominio.

De hecho, comentamos cómo quienes buscan dominar suelen actuar desde un vacío interior y desde el sufrimiento, mientras que un padre que ama verdaderamente no se relaciona desde la carencia, sino desde la plenitud. Aunque desde fuera pudiera parecer que solo el padre aporta algo a la hija, ambos saben que no es así: también ella tiene mucho que enseñarle a él.

La conversación terminó desembocando en una idea central: nuestra manera de responder a la realidad se juega siempre en el tipo de relación que establecemos con ella, ya sea con la naturaleza, con los demás o con nosotros mismos. Y ahí apareció la pregunta clave: ¿desde dónde hacemos las cosas, desde el amor o desde el miedo?

Tal vez la respuesta a esa pregunta sea la que nos permita distinguir cuándo estamos verdaderamente habitando el mundo —algo que nos transforma tanto a nosotros como a quienes nos rodean— y cuándo, por el contrario, estamos intentando dominarlo. Porque en el dominio parece que uno gana, pero en el fondo termina perdiéndose a sí mismo.

Vida ELU

Encuentro en Barcelona

Por: ELU Admin

Anna Font, 3º ELU

¡Con muchísima ilusión recibimos el pasado lunes 4 de mayo en Barcelona a nuestra querida mentora, María! Aprovechando el marco del centenario de la muerte de Gaudí y la movilización que vive la ciudad con esta celebración, quisimos sumarnos al homenaje y sumergirnos en la que es, sin duda, la joya de la corona de nuestra arquitectura: la Sagrada Familia

Dicen que, a menudo, cuanto más cerca tenemos algo, menos lo valoramos. Por eso, reconociendo que aún nos quedaba mucho por aprender sobre su historia y grandeza, decidimos entre todos, prepararnos una sesión para desgranar sus simbolismos, curiosidades, el legado y todo lo que se nos podía ocurrir para descubrir más acerca de nuestro admirado Gaudí y su gran obra maestra. ¿Sabíais que desde febrero, con la colocación de la cruz central, se ha convertido oficialmente en la iglesia más alta del mundo con 172,5 metros de altura? 

Como bien nos han enseñado desde la ELU, no queríamos ser de esos que pasan de puntillas por la realidad que nos envuelve. Quisimos impregnarnos de cada detalle y vivir la experiencia con una mirada crítica y asombrada.

Para cerrar el encuentro, como no podía ser de otra forma, disfrutamos de una cena y aprovechamos para hablar de la movilización de la ELU en nuestra ciudad y aprender también de las curiosidades y aficiones de cada uno entre otras cosas. Fue el momento perfecto para descubrir facetas nuevas y más acerca del proyecto musical Induvio de Bruno.

Nos sentimos felices y profundamente agradecidos por esta visita y por la oportunidad de convivir tan a gusto entre elus. Volvimos a casa conmovidos por la inmensidad de tesoros que esconde nuestra Barcelona y con una certeza: ¡esta no será la última vez!

Vida ELU

Encuentro en Santander

Por: ELU Admin

Ainhoa Miñambres 3º ELU

El pasado martes 28 de abril decidimos cambiar por completo el formato habitual y vivir la mentoría de una forma distinta. Los elus de Santander tuvimos un encuentro presencial con nuestra mentora, Marta Luquero, para recorrer la ciudad, aprovechando así el sol y las impresionantes vistas de la bahía.


Parte de los alumnos comenzamos el día teniendo mentorías en distintos rincones de Santander, dejando que la ciudad marcara el ritmo: paseos tranquilos, paradas improvisadas en nuestra querida cafetería El Suizo y conversaciones que iban desde lo cotidiano hasta lo más profundo.


A lo largo de la mañana, tuvimos la suerte de poder recibir también a Lucila Cacho, elu de Bilbao, que no dudó en unirse a la comida y al resto del día, aportando así cercanía y un punto de vista adicional en las conversaciones.
La comida fue en nuestra querida Bodega de Fuente Dé (que ya se ha convertido en nuestro punto de encuentro habitual para las reuniones de la ELU en Santander), donde todos juntos disfrutamos de un buen cocido montañés y de raciones tradicionales. Entre platos y sobremesa, las conversaciones se alargaron sin prisa, mezclando risas con reflexiones, como suele pasar cuando nos juntamos los de la ELU.


Después, las chicas nos fuimos a tomar un café y seguimos comentando la mañana, estirando un poco más ese espacio de confianza que se había creado. Mientras tanto, Marta continuó con las mentorías con el resto de alumnos, cerrando así un día muy completo.


Volvimos a casa con la sensación de que hay encuentros que, sin grandes planes ni estructuras rígidas, consiguen recordarte por qué merece la pena todo esto: por las personas, por las conversaciones que te mueven por dentro y por esos momentos sencillos que, casi sin darte cuenta, terminan siendo los más importantes.


Fue una de esas jornadas en las que el entorno acompaña tanto que la conversación fluye sin esfuerzo, muy lejos de la pantalla y de la rutina de mentoría online a la que estamos acostumbrados. ¡Esperamos que podamos repetirlo muy pronto!

Cultura

Encuentro en Granada

Por: ELU Admin

Martina González de Langarica, 3º ELU

El pasado mes de abril, desde ELU Granada nos propusimos aceptar la invitación que se nos hizo a todos los elus en el último finde (atreverse a mirar la cuestión religiosa desde la propia experiencia), y organizamos, en la cuna de la cultura nazarí de España, tres días muy intensos llenos de actividades sobre el Islam.

Comenzamos el viernes 24 por la tarde, con una visita nocturna a la Alhambra para poder ver y tocar, quizá uno de los legados arquitectónicos musulmanes más importantes de España y de todo Europa.


El sábado por la mañana, tuvimos la suerte de recibir una conferencia del profesor Jose Ángel Cadelo; periodista, jurista y experto en estudios islámicos. Con él, estuvimos reflexionando sobre las dificultades de separar religión y cultura en una sociedad no solo islamófoba sino que promueve la irreligiosidad. Hablamos de la resignificación del Islam, de cómo interactúa con el cristianismo y los valores liberales occidentales, de las similitudes y diferencias entre las grandes religiones monoteístas…

Después, fuimos a la Madraza (antiguo centro de estudios coránicos), y profundizamos en el Corán como libro sagrado, los 5 pilares del Islam, y las distintas ramas y escisiones de la religión.


El sábado por la tarde tuvimos un coloquio con jóvenes musulmanes, que si bien estaba previsto para durar dos horas, se alargó hasta las dos de la mañana. Pudimos comparar las vivencias de nuestra fe, las contradicciones internas, el hecho de ser mujer en ambas religiones, y debatimos sobre la figura de Cristo, la rigidez islámica frente a la adaptabilidad católica. Chaima, Nizar y Abdellah no solo fueron comprensivos, sino que permitieron un clima de comprensión y de tender puentes no solo entre ambas religiones sino también con el agnosticismo e incluso el ateísmo.

El domingo por la mañana, pudimos realizar una visita a la Mezquita Mayor de Granada, en el Albaicín, donde Yussuf, el encargado de la Mezquita, regresado al Islam, nos explicó el rezo, la figura de Allah, el proceso de “regreso” o conversión al Islam y el papel de los Imames y templos.

Por último, decidimos terminar el finde compartiendo nuestras impresiones después de todo lo que habíamos visto y oído, y lo hicimos tomando el té todos juntos, con vistas a la alhambra y terminando con este maravilloso fin de semana, que nos ha permitido estar en contacto con distintas culturas, religiones y perspectivas.

Vida ELU

Ratio Legis – ¿De quién es la Luna?: Propiedad en la última frontera

Por: ELU Admin

Lucila Cacho, 3º ELU

Un buen día de 1980, Dennis Hope se levanta, mira al cielo y decide que la Luna es suya. Así de sencillo. Con una audacia insultante, envía una carta a la ONU reclamando no sólo la propiedad de la Luna, sino también del resto de planetas del sistema solar. ¡Y el argumento tenía su lógica! Según su interpretación del Tratado del Espacio de 1967, ninguna nación puede apropiarse del espacio, éste pertenece a la humanidad… pero nadie había dicho nada de los ciudadanos. Hope pensó: si bien una nación no puede reclamar su soberanía, ¿por qué no va a poder hacerlo un particular?

La anécdota de este empresario americano daría mucho más de qué hablar, especialmente por su éxito comercial vendiendo parcelas de la Luna a celebridades, pero lo que realmente nos concierne en este artículo es el ámbito legal. Todo el orden estelar se sostiene sobre el mencionado Tratado. Ni soberanía, ni uso, ni ocupación. Ningún Estado puede clavar una bandera y decir «esto es mío». Sin embargo, el silencio del texto legal respecto de los individuos asienta el eterno debate de la libertad civil: lo que no está expresamente prohibido, está permitido. Por tanto, ¿es la Luna un bien común intocable o simplemente una res nullius —es decir, “cosa de nadie”—, esperando a un dueño con suficiente intrepidez?

Lo cierto es que la mayoría de la doctrina internacional se inclina por considerarla una res communis omnium, —una “cosa común de la humanidad”—. Bajo esta premisa, el espacio sería como la alta mar, algo que no puede ser poseído en exclusiva, sino sólo disfrutado. El problema radica en que, en el siglo XXI, el concepto de “disfrute” ha pasado de consistir en disfrutar viendo una noche estrellada a querer perforar las estrellas. A los gigantes no parece interesarles tanto el negocio de vender certificados de propiedad para colgar en el salón, sino conseguir el Helio-3, el platino o el agua congelada que esconden los cráteres lunares. Es decir, la pregunta que deberíamos hacernos ya no es “¿de quién es el suelo?”, sino: “¿de quién es lo que se extrae de él?”.

Normas como la Space Act estadounidense de 2015 o los recientes Acuerdos de Artemis de 2020 han sentado unas bases. El razonamiento, que también se estudia en la asignatura de Derechos Reales, es el siguiente: puede que usted no sea dueño del océano, pero el pez que saca en su red respetando la legalidad, le pertenece. En esta nueva “fiebre del oro” espacial, se pretende aplicar esta analogía pesquera: nadie es dueño de la Luna, pero quien extraiga sus recursos, se los queda.

Nos encontramos ante un escenario donde el Derecho parece haber perdido la gravedad en cierto sentido. Mientras en los sesenta se intentaba evitar que la Luna fuera un campo de batalla entre potencias, el siglo XXI la ha terminado convirtiendo en un tablero de ajedrez comercial. El debate entre la res communis y la propiedad privada refleja que, a menudo, la ley es un reflejo de nuestras ambiciones humanas.

Quizás lo que consiguió Dennis Hope más allá de lucrarse vendiendo parcelas inexistentes, fue concienciarnos una vez más de que el ser humano es incapaz de mirar una frontera sin intentar llegar a ella. Si el Derecho terminará defendiendo ese «patrimonio común de la humanidad», o si acabará dándole la razón al más rápido, está por verse. Está claro que, si algo nos enseña la última frontera es que, el verdadero vacío no es el estelar, sino el de un Derecho que todavía está a años luz de entender una realidad que ya ha aterrizado.

Como aquel pastor de Leopardi se preguntaba frente a la ‘silenciosa Luna’: ¿qué sentido tiene su eterno curso frente a nuestra breve existencia? Quizás la respuesta sea que la Luna no necesita dueños, sino testigos. Al intentar convertirla en propiedad, ¿no estaremos cometiendo el último acto de soberbia, intentando domesticar un infinito que nos aterra por ser inalcanzable?

Gracias por acompañarnos una vez más, ¡nos vemos en la próxima entrega de Ratio Legis!

Vida ELU

Elus por el mundo – Guillermo Pierres

Por: ELU Admin

¡Hola!

Para los que no me conozcan me llamo Guillermo Pierres y soy, sí, español.

Circulan por ahí muchas teorías acerca de mi nacionalidad a las que sólo voy a responder con el argumento de que mi apellido tiene una doble rr, que es casi tan español como la ñ, y que sólo nosotros podemos pronunciar sin parecer que vamos a pedir direcciones para llegar a la Door of Alcalá, si es tan amhablhe.

Por delante y por encima de todo lo soy porque me he bañado toda la vida en esta querida España nuestra: crecí con sus colores, olores, música, chistes y sabores. He lactado de su pecho y, si me pinchas, la sangre que te salpique sea, posiblemente, virgen extra. Todo ello no quita que, como rezaba Lorca, sea también ciudadano del Mundo y hermano de todos. Amo a esta España nuestra de una manera profunda y apolítica; pero, lo interesante, es que no llegué a conocerla bien hasta que dejé de vivir en ella.

Nuestros vecinos franceses (país en el que estoy concluyendo una estancia de dos años) hacen muchas cosas bien. Esta Nación lideró la vanguardia de las ideas europeas y son lo campeones del arte de parecer. El paseo de casa a la universidad lo marcan fachadas haussmannianas donde cada piedra de color crema, cada balcón con su flor justa, cada café que huele a tabaco y mantequilla, es un statement que grita: ¡la vida debe ser, ante todo, bella! Los “francesitos” y “francesitas” apresurados son, concluyo, actores permanentes de una historia en la que el decorado importa.

El francés es un ser curioso. Esa vanguardia intelectual de la que hablo perforó sus poros y ahora se la pasa hablando de política, de filosofía, de la mort de Dieu y de esas cosas mientras espera el bus. No te mira a los ojos. A veces dudas si te escucha. Y sin embargo, cuando termina la velada, te das cuenta de que ha construido una auténtica catedral de palabras. Son, en el fondo, vividores y herederos de un país que ya lo tenía todo antes de que ellos nacieran : el vino, el queso, los ríos, la luz… y que por tanto no necesitan inventar nada nuevo. Solo cuidar. Solo parecer.

Pero hay una diferencia entre vivir con gusto y vivir con hambre. Y los españoles tenemos hambre. Hambre de todo: de ruido, de gente, de tarde que no termina, de bar que abre cuando Dios quiere, de conversación que sí lleva a algún sitio porque aquí la gente habla porque le explota algo por dentro.

Cuando llevas meses en tierra extranjera te pasan dos cosas simultáneas y contradictorias: te abres y te afianzas. Te abres porque descubres que hay otras formas legítimas de poner la mesa (aquí los tenedores los ponen mirando hacia abajo), de entender el silencio, o de relacionarse con el Estado. Y te afianzas porque, paradójicamente, la distancia es el mejor espejo. Lo dicho: yo no supe lo que era España hasta que dejé de pisarla. Hasta que la eché de menos; no como nostalgia turbia sino como reconocimiento de que esto que tenemos es extraordinario.

La primera vez que me encontré con otros españoles en Lyon fue en un piso de techos altos, con vino de cuatro euros y jamón traído en maleta como si fuera oro de contrabando. Ahí entendí que la identidad es una frecuencia de radio que sólo los tuyos captan. Éramos más ruidosos. Más caóticos. Más “generosos” con el tiempo de los demás. Cortábamos el jamón mal pero con mucho amor. Y en ese piso había más vida en dos horas que en muchas soirées en barcos del Ródano. En ese piso había España.

Pero conocer el mundo y amar tu país no son fuerzas opuestas. Son la misma fuerza, vista desde dos ángulos distintos. Sales capullo, con tus certezas pegadas a la piel como una segunda ropa, y vuelves mariposa, no porque hayas cambiado de esencia sino porque has entendido cuál es. La apertura de miras no consiste en dejar de ser de donde eres. Consiste exactamente en lo contrario: en poder mirar al mundo entero desde el pecho inflado del que sabe que lleva dentro algo que vale la pena llevar.

Yo llevo a España.

Pero aquí llevan a Francia. Y es como ha de que ser: bello, como lo son ellos, como este país lo es.

Venid. Aquí o a cualquier rincón del planeta. Salid. Perdeos un poco. No para encontraros a vosotros mismos —que eso es una cursilada que sólo dice la gente que nunca ha salido de su barrio— sino para llegar a entender, con una claridad que duele un poco, lo que ya erais antes de iros.

Vida ELU

El Contrafuerte – La Vaquilla

Por: ELU Admin

Lucía Ciprés, 3º ELU

El pasado 13 de abril nos reunimos por tercera vez un grupo de elus cinéfilos entorno al maestro de la comedia española. La Vaquilla de Luis García Berlanga fue en esta ocasión el largometraje elegido bajo la guía de Martín Tami. En tiempos corrientes en los que la guerra ocupa los titulares de los diarios la caricaturización que ofrece Berlanga de la Guerra Civil Española resulta de lo más ilustradora en lo que se refiere a tratar la naturaleza de la guerra y la paz, su naturaleza, importancia y la manera de afrontar ambos estados sociales.

La Vaquilla mezcla el humor con el absurdo y el drama. Una situación de lo más trágica es tratada con un lenguaje cómico con situaciones hilarantes. Nos permite esto tomar distancias con el conflicto a tratar. Martín nos introdujo al tema a través de la visión del enemigo, la disputa ideológica y la cotidianeidad que se deja ver entre las secuencias de Berlanga, a pesar del estado de guerra.

El debate se hizo complejo, pues por un momento debíamos salir de la comedia castiza que nos había seducido para introducirnos la seriedad de un tema universal y dramático. A pesar de las dificultades iniciales había mucha tela que cortar e inmediatamente surgieron las preguntas acerca de la figura del enemigo, si acaso el enemigo no es más que una construcción ideológica, si acaso pudiera decirse que existe la guerra justa o si La Paz acaso puede llegar a ser más injusta que la guerra. La película de Berlanga, y así lo constataron los elusión partícipes en la tercera sesión del cinefórum de El Contrafuerte, se evidencian las diferencias sociales, la falta de concordia y a la vez el dolor especialmente notable que supone una guerra fratricida. La forma que Berlanga tiene de hablar de ello es sesgada, pues su interés es demostrar el absurdo de la guerra a través de un lenguaje igualmente absurdo.

Después de los largometrajes dramáticos de Scorsese y Bergman, Berlanga nos permitió un respiro en lo cinematográfico, aunque desde luego no en lo temático y nos sirvió como introducción al cine español.

Vida ELU

Encuentro Tabita: El Valor de Vivir

Por: ELU Admin

Pablo Torre, 1º ELU

Habían pasado más de dos años desde la última vez que realicé un voluntariado con mi colegio en el comedor social de Santiago Masarnau. En aquel momento, lo viví como una experiencia personal muy enriquecedora. Me quedé con la sensación de que recibí mucho más de lo que fui capaz de aportar a la vida de aquellas personas que, día tras día, acudían a aquel comedor en busca de alimento y cariño.

Este pasado viernes 24 de abril, gracias a la ELU, he vuelto a vivir una experiencia similar, esta vez de la mano de las Hermanas Misioneras de la Caridad (congregación fundada por la Madre Teresa de Calcuta). Una vez más, he comprobado lo gratificante que es darse a los demás.

La ELU nos está enseñando que tenemos el deber moral de mirar al mundo con ojos críticos y con una intención genuina de servicio. No se trata solo de observar la realidad, sino de sentir la responsabilidad de transformarla, de hacerla un poco mejor, en la medida que cada uno podamos hacerlo, hoy y a lo largo de nuestra vida.

Empezamos la tarde de voluntariado en el centro de La Latina. Ahí es donde tienen su sede central y donde tienen una casa de acogida para enfermos, una residencia, un hogar para personas que no tienen familia o recursos y que padecen enfermedades graves o crónicas. Allí estuvimos ayudando a pelar verduras y a preparar unas bolsas con comida y otros productos que posteriormente llevamos con nuestro coche, al centro de Vallecas. En este centro reparten, a diario, cientos de comidas a personas en situación de extrema pobreza o familias con muy bajos recursos.

Al estar allí, entre sonrisas y manos tendidas, entendí que ayudar no es un acto unidireccional, sino un encuentro humano que te devuelve la esperanza, que te hace pensar que sí podemos cambiar las cosas.

Es esa sensación de utilidad y conexión profunda, la que me hace comprender que mi paso por la sociedad debe dejar un impacto positivo. Salgo con el corazón lleno, lleno de ilusión, lleno de agradecimiento, convencido de que servir no es solo un deber, sino el camino más directo para encontrar sentido a lo que somos y construir, juntos, un mundo un poco más humano.

No quiero terminar sin expresar mi más profunda gratitud a las Hermanas Misioneras de la Caridad. Gracias por ser un ejemplo vivo de entrega incansable y por luchar, día tras día, para devolver la dignidad y la esperanza allí donde más se necesita. También me gustaría agradecer a los alumnos de la ELU: Santiago Aragón, Margarita Gutiérrez y Jaime López por haber iniciado esta iniciativa y acercar el voluntariado a nuestras vidas.

Vida ELU

Encuentro en Valencia

Por: ELU Admin

Marcos Ranchal, 3º ELU

El pasado 14 de abril tuvimos la suerte de recibir en Valencia la visita de nuestra mentora Marta Luquero. Fue una de esas tardes que empiezan con la excusa de una actividad concreta y terminan convirtiéndose en mucho más: un rato de encuentro, conversación y convivencia entre elus y elumnis.

La jornada comenzó con un nuevo Beers & Books, en el que comentamos El Principito, de Antoine de Saint-Exupéry. Aunque muchas veces se presenta como un libro sencillo, casi infantil, pronto comprobamos que sus páginas esconden preguntas que siguen interpelándonos: cómo miramos a los demás, qué significa cuidar los vínculos, qué lugar damos a lo esencial y de qué manera vamos creciendo sin perder la capacidad de asombro.

El encuentro volvió a confirmar la buena acogida que está teniendo Beers & Books en Valencia, una iniciativa que, poco a poco, se está consolidando como un espacio propio dentro de la vida de la ELU. Un lugar en el que la lectura sirve como punto de partida para encontrarnos, conversar y compartir inquietudes de una manera sencilla, cercana y muy natural.

A partir de algunas de las frases más conocidas del libro, la conversación fue derivando hacia temas muy propios de la vida universitaria y de la experiencia de la ELU: la amistad, la responsabilidad, la vocación, el tiempo que dedicamos a aquello que realmente importa y la necesidad de aprender a mirar más allá de lo evidente. Como ocurre tantas veces en estos encuentros, el libro fue solo el punto de partida. Lo verdaderamente valioso estuvo en las reflexiones compartidas, en las preguntas que surgieron y en la posibilidad de escucharnos con calma.

Además, contar con Marta durante la actividad hizo que el encuentro tuviera un valor especial. Su presencia nos ayudó a conectar lo leído con nuestra propia experiencia y a abrir una conversación cercana, natural y muy enriquecedora. También fue una oportunidad para compartir tiempo con elumnis, cuya presencia siempre recuerda que la ELU no termina al acabar la etapa universitaria, sino que sigue creciendo en los vínculos que se mantienen y en las conversaciones que continúan.

Después del Beers & Books, prolongamos la tarde cenando juntos. Entre risas, anécdotas y conversaciones más informales, terminamos de redondear una jornada que fue, sobre todo, muy divertida y “muy ELU”. Porque a veces los mejores momentos no son los más planificados, sino aquellos en los que simplemente se crea un clima de confianza y todos se sienten parte de algo común.

Volvimos a casa con la sensación de haber compartido una tarde sencilla, pero significativa. Una de esas experiencias que recuerdan que leer juntos, conversar sin prisa y encontrarse con personas que comparten una misma inquietud puede ser también una forma de seguir creciendo.

Vida ELU

Elus por el mundo – Laura Peregrina

Por: ELU Admin

Soy Laura Peregrina, de 4º de la ELU, y este año estoy de intercambio en la Universidad de Florida, en Gainesville, a unos 200 kilómetros al norte de Orlando. Desde que empecé la carrera tenía claro que quería irme de intercambio, y el motivo por el que elegí Gainesville fue, simplemente, el clima. Creo que no me equivoqué. Lo llaman el Sunshine State por algo, y es que desde febrero siempre hay algún rato del día para ir a la piscina.


UF tiene como mascota al Gator, con el que nos hicimos una foto, y sí, también fue en esta universidad donde se creó la bebida Gatorade. Una de las cosas que más me gusta de Florida son sus paisajes. Durante estos meses hemos hecho varios viajes en coche a lugares como San Agustín, la ciudad más antigua de Estados Unidos, Miami, los Everglades o distintas playas. La península de Florida es tan grande como Italia, y eso hace que siempre haya algo nuevo que descubrir.


Algunos estudiantes me han preguntado cómo es un día allí. La verdad es que cada día es distinto, y esa es una de las cosas que más me gusta de este intercambio. Aun así, podríamos dividir la semana en tres partes: lunes, miércoles y viernes, que son los días en los que la mayoría de los estudiantes tienen clase; martes y jueves, en los que prácticamente no hay clase; y el fin de semana, que pocos hemos pasado en Gainesville, porque casi siempre aprovechamos para viajar.


Un día de clase te lo puedes imaginar: los estudiantes aquí se despiertan muy pronto, hacen deporte, desayunan temprano, van a clase, comen también muy temprano, estudian mucho en la biblioteca y, adivina, cenan muy temprano. Pero casi me parece más interesante contar cómo es mi día a día en uno de esos días sin clase. Dos de cada cinco días nos despertamos y vamos a jugar al golf. Hay un campo de golf dentro de la universidad, pero también hay otros muy cerca. Otro de esos días vamos a ver jugar al equipo de tenis. Y, hablando de deportes, me falta mencionar el fútbol americano: un deporte que, personalmente, me parece bastante aburrido, pero que aquí se vive de una manera impresionante, en un estadio universitario con más capacidad que el Bernabéu.


Si tuviese que señalar tres takeaways que me llevo de esta experiencia de intercambio, diría en primer lugar el intercambio cultural. Y no solo con estudiantes de la universidad, sino también todo el enriquecimiento que me ha dado haber tenido la gran suerte de viajar mucho. No solo por Estados Unidos —Chicago, Boston, Nueva York o Nueva Orleans—, sino también fuera: República Dominicana, México y Brasil. Viajar tanto me ha enseñado a mirar con más curiosidad otras formas de vivir y, al mismo tiempo, a valorar más profundamente lo que una tiene en casa.


En segundo lugar, diría la atención. Una de las cosas más significativas, y que me sorprende no haber mencionado antes, es que aquí las distancias a pie son de aproximadamente cuarenta minutos. Da igual que quieras ir a misa, a clase, al gimnasio de la universidad o al bar Cantina, al que vamos todos los miércoles: casi todo está a unos cuarenta minutos andando. Caminar dejando el móvil en casa, algo que también salió en el primer fin de semana de la ELU, me ha hecho ver hasta qué punto cambia la atención que ponemos en nuestro entorno. He notado que esos paseos me han ayudado a vivir de una forma más consciente, más atenta a lo que me rodea y también más presente en lo cotidiano.


Por último, me gustaría hablar de la cercanía. Antes de venir, tenía miedo de descuidar relaciones en España por estar tan lejos. Sin embargo, al vivirlo, creo que ha ocurrido en parte lo contrario: he conseguido estar incluso más cerca de algunas personas que siguen allí. La distancia, en vez de enfriar algunos vínculos, los ha hecho más conscientes y más valiosos. Además, esta experiencia me ha hecho valorar mucho más ciertos aspectos de nuestra forma de relacionarnos: la espontaneidad, la cercanía y la facilidad para entrar en la vida de los demás con naturalidad.


Para concluir, considero que cualquier experiencia debe vivirse tres veces: en su preparación, mientras transcurre y, por último, al recordarla y volver a pasarla por el corazón. Todavía me falta la vuelta, y me da mucha pena que se acabe el intercambio. Aun así, también me ilusiona pensar en todo lo que me espera en España, especialmente en el Camino de Santiago este verano. Supongo que así son las etapas importantes: da pena cerrarlas, pero también abren siempre la puerta a algo nuevo.

Vida ELU

Encuentro en Sevilla

Por: ELU Admin

César Cabanillas, 3º ELU

El pasado jueves 9 de abril, en una Sevilla que ya se prepara para su Feria de Abril, recibimos a Diego, nuestro mentor. El crecimiento de la comunidad en Sevilla ha sido tan evidente que se ha convertido en la excusa perfecta para que Diego bajara a vernos, una visita que estaba siendo esperada con ansias por todos nosotros.


Como ya es costumbre, no dejamos pasar la oportunidad de llenar su agenda con nuestras mentorías. Aprovechando el buen tiempo que nos regaló la ciudad, muchas de estas charlas tuvieron lugar en las terrazas de algunos bares o caminando a orillas del Guadalquivir, permitiendo que el diálogo fluyera fuera de las videollamadas.


El día acabó, como no podría ser de otro modo, con una gran cena conjunta en la que no faltaron las risas y las anécdotas. Lo más destacable fue ver cómo, a pesar de ser muchos más, se mantiene intacta la misma cercanía de siempre.


Al día siguiente, Diego todavía tenía la mañana por delante, que algunos aprovecharon de nuevo para tener una mentoría presencial y disfrutar de una buena conversación antes de su partida.


Con mucha pena despedimos a Diego, que esperemos vuelva pronto a visitarnos. Gracias, Diego, por recordarnos que el camino se hace mejor cuando se camina junto a otros, y gracias a Sevilla por convertir este encuentro en una experiencia que ya estamos deseando repetir.

Vida ELU

Ratio Legis – Una relectura de los juicios de Núremberg

Por: ELU Admin

Maite Tormo, 3º ELU

En estos tiempos tan turbulentos para el orden mundial, volver a ver la famosa película Vencedores y Vencidos (1961) dirigida por Kramer es, cuanto menos, una experiencia cargada de nostalgia. Nostalgia por los valores que en ella se ilustran y que hoy parecen haber desaparecido de la faz de la tierra.


La película recrea uno de los doce juicios de Núremberg organizados por Estados Unidos contra varios jueces del Tercer Reich, quienes habían dictado varias sentencias que condenaban a inocentes a morir en campos de exterminio, a sabiendas de que los juicios habían sido injustos. Destaca especialmente el personaje de Ernst Janning (inspirado en la figura real Franz Schlegelberger), un jurista excepcional que ayudó a redactar la Constitución de Weimar pero que posteriormente fue secretario de Estado en el Ministerio de Justicia nazi y contribuyó a la condena de numerosos inocentes.


¿Qué es la justicia? ¿Una ley es justa por el hecho de ser ley? ¿Cuál es el papel del juez ante una ley considerada injusta? Tales son algunos de los dilemas jurídico-morales que la película plantea. El argumento persistente del abogado de la defensa es que todos los jueces acusados se limitaban a cumplir la ley: firmaban órdenes de esterilización, de envío a campos de concentración y de condena de muerte, pero solo porque existían las famosas Leyes de Núremberg de 1935 que así lo permitían.


Frente a esto, la decisión del tribunal fue clara. Los jueces sabían, o podrían haber sabido, las consecuencias fatales de las órdenes que firmaban, tal y como reconoció el propio acusado Ernst Janning. En consecuencia, son condenados por su participación en crímenes de lesa humanidad, reafirmando la idea de que la obediencia a la ley no exime automáticamente de responsabilidad cuando ésta entra en conflicto con principios fundamentales de justicia. Estos principios se vinculan a valores superiores como la dignidad humana, la verdad y la justicia.


Hoy en día, esta concepción de la justicia parece debilitarse en un escenario internacional en el que los valores proclamados tras los juicios de Núremberg se ven con frecuencia relativizados y el Derecho es instrumentalizado al servicio de intereses políticos. Frente a esta deriva, resulta especialmente pertinente recordar que, como advirtió Edmund Burke y como pudimos comprobar nosotros en el viaje a Alemania en 2024, “lo único que necesita el mal para triunfar es que los hombres buenos no hagan nada”.

Vida ELU

Filosofía de Bar – Las religiones, ¿sombras de Dios?

Por: ELU Admin

Sara Muñoz, 2º ELU

El viernes 27 de marzo tuvimos el placer de retomar las conversaciones que el segundo Findelu había suscitado y profundizar un poco más en el complejo tema de las religiones. Esta vez, en un ambiente más relajado, entre cervezas, sándwiches y aceitunas, disfrutamos de un nuevo encuentro de Filosofía de Bar, junto a Martín Tami y el padre Pou en la nueva sede bautizada por este como “Taberna de Platón”. Se nos planteó como pregunta principal si la religión cristiana es realmente la verdadera o no.

Muchas religiones parecen hablar de un mismo Dios, dejando en manos de cada uno, elegir la que más le conforta, como si fueran perspectivas intercambiables, casi desprovistas de carga racional. Sin embargo, este enfoque “neutro” no podía ser nuestro punto final, pues no hace justicia a lo que realmente pretenden ser las religiones y, en particular, el cristianismo.

De ahí surgió el núcleo de nuestro debate: qué criterios permiten conocer la verdad en las religiones, y cómo verificarlas sin invalidar otras experiencias. Siguiendo un paralelismo con las teorías científicas, el padre Pou propuso cuatro criterios: coherencia racional, consistencia empírica, experimento existencial y falsabilidad. Estas cuestiones abrieron nuevas líneas de reflexión en torno al peso del factor cultural en la religión, el diálogo entre religiones desde la razón o la particularidad del cristianismo como religión con vocación filosófica.

Además, la existencia de Dios fue otro de los grandes temas. Se contrastaron posturas, desde quienes defendían la necesidad de una experiencia personal para llegar a la fe hasta quienes apostaban por la razón, citando a Juan Pablo II: la fe, sin la razón, corre el riesgo de reducirse a sentimentalismo, mito o superstición. Y es que, como principiante en esta iniciativa, me resultó fascinante ver a mis compañeros disfrutar tanto de un encuentro que, a ojos de cualquiera, puede parecer algo aburrido, pero que, una vez acudes, te acaba llenando por completo. Esa ilusión que se refleja en los demás, la espontaneidad al desarrollar las reflexiones, la atención y respeto con el que se escucha unos a otros… todo ello crea un espacio tan especial que permite aprender, descubrir ideas nuevas y también aportar tu propia esencia. Ahora entiendo un poco mejor por qué la ELU ocupa un papel tan importante en nuestra etapa universitaria.

Asimismo y quedando constancia de ello en este artículo, disfrutamos de un encuentro que dio mucho de qué hablar y, en mi caso, de absorber. Llegamos con muchas ganas y preguntas arrastradas del finde que, ni alargando la reunión cuarenta minutos más, logramos resolver.


Para terminar, gracias a Carlota Mena, pudimos continuar la velada en otro bar, donde más elus nos esperaban para rematar el día como se merece: con más cerveza y unas buenas raciones.

Mención especial a Carlota, que nos financió la cena y ahora vive pendiente de los Bizums… no la dejemos en números rojos!!

Vida ELU

Ecos del Arte

Por: ELU Admin

Nicolás Santana, 3º ELU

El pasado sábado 11 de abril nos embarcamos en dos de las etapas diseñadas por algunas de nuestras compañeras ELUmnis para su TFELU: ECOS DEL ARTE. Isabel Carmen, Carlota Cardona, Nuria Riera y Mar Sanz son las autoras de un proyecto final de ELU tan potente, práctico e impactante, que han decidido no dejarlo en el tribunal y tratar de traerlo al mundo real para que nosotros, los ELUs, podamos disfrutar de esta fantástica idea y dinámica.


Ecos consiste en unos recorridos interactivos por diferentes obras artísticas cuya linealidad y desarrollo viene dado por la relación de las obras con un tema en concreto. Así, nuestras amigas nos invitan a relacionarnos con obras seleccionadas en diferentes museos acompañados de contexto del autor, un primer paso a la interpretación de la obra, reflexiones y material complementario de naturaleza artística, ya sea musical, literaria o pictórica. Durante el proceso, podemos ir sellando las obras ya recorridas en una compostelana digital, producto del impresionante talento de Nuria con la tecnología, con el fin de terminar la ruta completa y tener una acreditación de que así haya sido, al más puro estilo del Camino De Santiago que tanto nos gusta. Las anfitrionas me prometieron una merienda de açai si completaba este reto, pero no se cuánto creérmelo…


Como primera apuesta de tema a tratar, nos ofrecieron una ruta compuesta por 4 etapas, cada una de ellas centrada en un museo diferente de la ciudad de Madrid y representando cada uno de los 4 amores que presenta C. S. Lewis en su obra: “Los Cuatro Amores”. El escritor británico diferencia 4 tipos de amor (Store, Philia, Eros y Agape) y nos los explica para que aprendamos a detectarlos en nuestra vida, separarlos, complementarlos, y aprender a vivir el amor de una manera más profunda y ordenada.


Por un tema de escasez de tiempo, el sábado tan solo pudimos completar las etapas de Philia y Eros, en el Museo Thyssen y en el Museo Reina Sofía, respectivamente. No obstante, dio para más que suficiente. Cada ruta cuenta tan solo con 5 obras, lo que nos permitió recorrer los enormes museos con tranquilidad, parándonos detenidamente en las obras seleccionadas, compartiendo impresiones y disfrutando de todo el repertorio artístico de cada museo. Además, la actividad dio un salto técnico cuando el carisma de las niñas nos consiguió micrófono y auriculares para poder convertir la visita en guiada por las anfitrionas, y dándonos la posibilidad de compartir conocimientos, datos curiosos y opiniones con todos a la vez, a micrófono abierto.


Personalmente, me considero una persona con un fuerte interés por el arte pictórico, pero con una importante dificultad de verse realmente interpelado por este. Y sin embargo, estoy muy agradecido con el cuidado y delicadeza que hay detrás de la selección de las obras y lo que las acompaña. Cuadros como “El destacamento de exploradores” de William Tyler Ranney o “Adán y Eva” de Rosalía de Velasco, seguidos de las voces de nuestras compañeras compartiendo su visión y experiencia, pero sin sesgar las nuestras, realmente consiguieron encogerme el corazón y plantearme qué tenía que ver yo con esos frescos. Nos hicieron recordar cómo los artistas que trascienden consiguen llegar a lo universal que interpela al ser humano independientemente del contexto y momento.


Después de un largo y cansado día, con comida y café de especialidad incluidos, terminamos las etapas en la recomendada terraza del Reina Sofía para desarrollar una ligera dinámica de grupo de trabajo donde pudimos agradecer a las causantes del plan y entrar en una abierta e interesante conversación sobre lo que nos había interpelado en ese día. Mi cansancio del momento no venía de los pasos dados, que no fueron pocos, sino realmente del esfuerzo anímico y profundo de conectar con cada una de las obras que, ante todo, me dejó sensible y agradecido. Entre los aspectos que más me movieron en la conversación, recuerdo hablar de cómo sujetamos nuestras relaciones más reales a la altitud de nuestras expectativas de eternidad, pero también de cómo todo esto se volaba cuando eso que tanto ansiamos se nos presenta de la forma más simple: “¿por qué esta margarita?”. Del mismo modo, me llevé en la cabeza una interesantísima discusión de la naturaleza de la trascendencia de los artistas y de nuestra percepción de ella.


Con todo, solo puedo agradecer a Nuria, Isabel, Mar y Carlota por dejarme ser cliente VIP de su iniciativa y por inspirar a los ELUs a entender el trabajo final de la Escuela como una oportunidad de plasmar lo que nos apasiona en algo que conecte los corazones de las personas. Quien se haya perdido este día, que no se pierda la oportunidad de hacer estos recorridos con sus amigos o por su cuenta, pues como ocurre cuando peregrinamos hacia Santiago, terminará el camino con el corazón renovado.

Vida ELU

Encuentro en San Sebastián

Por: ELU Admin

Erlantz Verdejo, 1º de ELU

«El bien compartido con los amigos no se agota, se expande»

Deseando escapar de la rutina, el pasado 27 de febrero nos reunimos algunos elus en San Sebastián, y aunque sin grandes pretensiones iniciales, acabamos disfrutando de una inolvidable tarde cultural en Donosti.

Comenzamos recorriendo la ciudad, caminando por la zona antigua y el paseo junto a la playa, un ambiente ideal para —servidos con unos pintxos de tortilla— compartir reflexiones acerca de los grandes temas y alguna que otra recomendación literaria. Más tarde asistimos a un concierto solidario del Orfeón Donostiarra en la basílica de Santa María del Coro, donde la música cargada de emoción ofreció un espacio de recogimiento difícil de describir. La actuación destacó tanto por su calidad musical como por el carácter benéfico de la iniciativa, de la que os invito a formar parte en la próxima edición del Concierto Solidario de los Jóvenes.

Finalizamos el día probando algunos de los pintxos donostiarras más característicos, en una atmósfera más distendida en compañía de los amigos de Marcos, donde la conversación dio lugar también a nuevas propuestas para futuros
encuentros.
Por encima de todo, esta tarde me ha revelado que no resulta tan determinante el “qué” haces, sino el “desde dónde” lo haces; basta observar con profundidad para que todo se convierta en maestro. Quizá sea ahí donde reside el verdadero valor de estos encuentros: en su capacidad de transformar una tarde ordinaria en significativa. Y lo mejor de todo; es suficiente con una mirada atenta y compartida.

Vida ELU

Visita al teatro: 1984

Por: ELU Admin

Ariel Aizcorbe, 3º de ELU

El pasado viernes 13 de marzo, un grupo de la ELU fuimos al Teatro Fernán Gómez para ver 1984. La obra nos dejó a todos atónitos cuanto menos; entre la vigilancia del Gran Hermano y las torturas psicológicas de Orwell, salimos a
la calle con ganas de arreglar el mundo.


Como no podía ser de otra forma, la salida se convirtió en un debate intenso. Analizamos desde la manipulación de las redes sociales hasta si nuestra libertad es real o un espejismo. Hubo posturas para todos los gustos y la discusión se puso tan interesante que estuvimos largo y tendido dándole vueltas al tema.

Pero claro, tanto pensar da hambre. Al final, después de un polémico debate sobre opciones gastronómicas, llegamos a la única conclusión acertada y por ello unánime: Poke. Cambiamos la distopía de Orwell por unos pokes y, entre arroz y salmón, las tensiones del debate se calmaron. Al final, quedó claro que ni el Gran Hermano puede con una buena cena entre elus.

Vida ELU

Encuentro en Valladolid

Por: ELU Admin

Teresa Sanz, 4º de ELU

El pasado 12 de marzo tuvimos la suerte de recibir, un año más, a nuestro mentor Diego en Valladolid. Algo que, poco a poco, se está convirtiendo en tradición, al mismo ritmo que crece la familia ELU en esta ciudad castellana.

La mañana arrancó con Ruth, que fue la encargada de recibirle y dar comienzo a un día que prometía. Empezaron con una mentoría paseando al sol por las calles de Valladolid. Más tarde se unieron Gloria y Vicky, y juntos hicieron un pequeño recorrido por algunos de los lugares más emblemáticos de la ciudad en estas fechas: la iglesia de Las Angustias y la del Nazareno, donde, a las puertas de la Semana Santa, las cofradías ya tenían expuestos sus pasos.

Poco a poco nos fuimos sumando más, y casi sin darnos cuenta terminamos la mañana en el Museo Patio Herreriano de Arte Contemporáneo. Aunque, siendo sinceros, nos sumergimos mucho más en las conversaciones que llevábamos entre manos que en las propias obras del museo.

Valladolid también es sinónimo de vermut y de bares con buenas tapas, así que no podíamos dejar pasar la oportunidad. Mientras esperábamos a que llegaran Julia, Marta y Leyre, hicimos una parada en El Corcho (parada obligatoria para cualquiera que pase por aquí) donde cayeron unas croquetas que supieron a gloria.

Con el hambre ya despierta, nos fuimos a comer. Y ahí llegó, sin duda, uno de los momentos más especiales del día. Hablamos de vocación, de la búsqueda de sentido, de la etapa universitaria… de cómo cambia la mirada cuando estás empezando frente a cuando ya llevas unos años de camino. Fue una conversación de las que recolocan, de las que te devuelven preguntas que creías olvidadas o te crea algunas nuevas. Personalmente, me ayudó a reconectar con esa ilusión que, entre la rutina y las prisas, a veces se va apagando sin que nos demos cuenta.

Diego, con su manera de preguntar, nos empuja a mirarnos con honestidad. A preguntarnos si estamos donde queremos estar, si estamos viviendo con sentido, a perder el miedo a incomodarnos, a ponernos en juego de verdad.

Y casi sin darnos cuenta, el tiempo se nos echó encima. Tocaba acompañar a Diego a la estación y despedirnos, con la sensación de que el día se había quedado corto. Así terminaba un nuevo encuentro de la ELU Valladolid.

Vida ELU

Los amantes y el futuro – Beers and Books

Por: ELU Admin

Marta Liaño, 3º de ELU

El pasado 26 de marzo tuvimos un atípico encuentro de Beers and Books. Atípico porque lo centramos en la poesía, este género que aunque es bellísimo a muchos de nosotros nos cuesta leer mucho más que la novela.

Para este encuentro estaban propuestos dos poemas de Julio Cortázar: Los Amantes y El Futuro. Estos dieron mucho de lo que hablar, el primero siendo el encuentro entre dos enamorados y cómo el rato que comparten se convierte en un momento de color en sus vidas grises. El segundo, el desamor profundo, la tensión entre querer olvidar y no poder.

Lo más interesante de este encuentro fue que cada uno llevaba consigo un poema que compartir. Así pudimos recorrer diferentes épocas, desde clásicos como Calderón de la Barca a un lenguaje moderno como el de nuestro nuevo descubrimiento, Mario de las Sagras. A su vez fueron saliendo diferentes temáticas que hicieron que la conversación fuera adoptando diversos tonos: Calderón de la Barca nos invitaba a ser agradecidos, Bécquer expresaba el dolor producido por el orgullo, Elvira Sastre reflexionaba sobre el amor propio, o la Elegía a Ramón Sijé de Miguel Hernández nos hablaba del sufrimiento ante la muerte de un amigo.

Aunque lo más especial del encuentro fue además cuando los más valientes se atrevieron a compartir con nosotros poesías o pequeños textos que habían escrito. Este gesto tan íntimo nos permitió a los demás darnos cuenta de cuántas formas diferentes puede disfrutar cada uno de este arte que es la literatura.

Vida ELU

Ratio Legis – El drogado, el coche y el muerto

Por: ELU Admin

Guillermo Pierres, 3º de ELU

Imaginemos la escena. Son las tres de la madrugada. Un individuo —llamémosle Mike— lleva en el cuerpo una cantidad de sustancias que haría palidecer al toxicólogo de guardia. Mike decide, con la serena confianza que solo proporciona… la química orgánica en estado avanzado, que conducir su automóvil es una excelente idea. Kilómetros después, el automóvil de Mike y un peatón tienen un encuentro que ninguno de los dos había planificado. El peatón no sobrevive. Mike sí.

Pregunta: ¿de qué responde Mike? Quiero decir : ¿qué tipo de delito se le aplicaría?

Respuesta: depende. Y aquí empieza lo interesante.

La distinción que nadie explica bien

El derecho penal distingue entre matar queriendo, matar sin querer y matar sin querer del todo. En el primer caso, hablamos de dolo directo: yo apunto, yo disparo, yo sé lo que hago. Limpio. Terrible, pero limpio en términos jurídicos. A los que estudiamos derecho nos suele facilitar mucho la vida.

En el segundo caso, hablamos de imprudencia, esto es, de un daño no deseado ni aceptado causado a un tercero que podría haberse evitado.

Pero es el tercer caso —el que nos ocupa— en el que la cosa se complica.

El homicidio imprudente parte de una premisa relativamente amable para el acusado: Mike no quería matar a nadie. Mike ni siquiera pensó, con seriedad, que mataría a alguien. Se comportó como un idiota grave, sí. Infringió el deber objetivo de cuidado que cualquier persona mínimamente razonable habría respetado, desde luego. Pero el resultado —la muerte— no fue algo que Mike deseara, sino algo que Mike ni se planteó; o que, colocado como un piojo, descartó. La doctrina lo llama culpa consciente: soy perfectamente consciente del riesgo, pero confío —contra toda evidencia y contra cualquier sentido común— en que no pasará nada. El prototipo humano es conocido: el conductor que adelanta en curva y piensa, con fe casi religiosa, que el carril contrario estará vacío.

Esto marca la diferencia entre imprudencia y dolo eventual. Te lo explico a continuación.

El dolo eventual: cuando la indiferencia se convierte en crimen

Es aquí es donde el derecho penal produce uno de sus momentos más elegantes.

El dolo eventual parte de una observación psicológica bastante incómoda: hay personas que, al actuar, no quieren el resultado dañoso, pero tampoco lo rechazan. Lo contemplan. Lo calculan. Y dicen, para sus adentros —o quizás no dicen nada en absoluto, que también es una respuesta—: me da igual. O, en su versión más elaborada: si pasa, pasa; yo sigo.

La fórmula clásica es la de Frank, jurista alemán de principios del siglo XX, que con admirable sequedad lo planteó así: si el sujeto hubiera previsto el resultado como seguro, ¿habría actuado de todos modos? Si la respuesta es sí, hay dolo eventual. Si la respuesta es no —si el sujeto hubiera detenido el coche, hubiera bajado la pistola, hubiera hecho algo— entonces hay culpa consciente.

Dicho de otro modo: el dolo eventual no castiga al que quiere matar. Castiga al que, ante la perspectiva de matar, encoge los hombros.

Y el encogimiento de hombros, en derecho penal, sale caro.

Mike al volante: el tribunal delibera

Volvamos a Mike y su aventura farmacológica nocturna. Los hechos son los siguientes, y son los que los tribunales españoles, tristemente, han tenido que resolver en supuestos similares con notable frecuencia.

Mike sabe —porque no es completamente ajeno al funcionamiento del mundo— que conducir bajo los efectos de estupefacientes deteriora gravemente los reflejos, la percepción y el juicio. No lo sabe en abstracto: lo sabe de manera bastante concreta, en la medida en que esa misma tarde ha consumido las sustancias en cuestión y tiene plena consciencia de en qué estado se encuentra. Sin embargo, Mike coge el coche. Circula por zona urbana. A una velocidad inadecuada.

¿Hay dolo eventual? Los tribunales tienden a responder: depende del nivel de consciencia del riesgo y de la actitud psicológica ante él.

Si Mike consumió hace seis horas, quizás ya no percibía con claridad sus propias limitaciones. Culpa consciente grave, muy probablemente. Si Mike consumió hace veinte minutos, está en el pico, y conduce a fondo: el panorama se oscurece. El Tribunal Supremo español ha reconocido el dolo eventual en supuestos de conducción bajo los efectos de estupefacientes cuando concurren circunstancias cualificadas: consumo reciente, alteración evidente, velocidad excesiva, entorno urbano con presencia de peatones. En esos casos, el tribunal argumenta que el sujeto representó la posibilidad del resultado lesivo y, al no detener su conducta, lo aceptó, aunque ese aceptar signifique simplemente no haber hecho nada para evitarlo.

Por qué esto importa más de lo que parece

La diferencia no es académica. En el Código Penal español, el homicidio doloso —incluido el cometido con dolo eventual— lleva penas de diez a quince años. El homicidio imprudente grave, de uno a cuatro. La distinción entre un ciudadano libre dentro de dos años y un ciudadano libre dentro de doce depende, en estos supuestos, de la reconstrucción judicial de un estado mental que el propio acusado probablemente no recuerda con precisión.

Esto debería producir cierto vértigo. Y en efecto lo produce; en el banquillo, en el acusado y en los penalistas.

La conclusión lúcida

El derecho penal, en su infinita desconfianza hacia el ser humano no se conforma con preguntar qué hiciste. Pregunta, también, qué pensabas mientras lo hacías. Y más aún: qué no pensabas, y si esa ausencia de pensamiento fue accidente o fue, en algún sentido oscuro, elección.

El dolo eventual es la respuesta jurídica a una pregunta moral que resulta, vista de cerca, bastante perturbadora: ¿en qué momento la indiferencia ante el sufrimiento ajeno se convierte en algo que merece el mismo nombre que el crimen deliberado?

La respuesta del derecho es implacable: en el momento en que, pudiéndolo evitar, decidiste no hacerlo. No porque quisieras el resultado. Sino porque, en el fondo, no te importaba lo suficiente como para no quererlo.

Mike no quería matar a nadie. Pero tampoco quería, con suficiente intensidad, que nadie muriera.

Y eso, su señoría, es suficiente.

#don’tFreeMike

Vida ELU

Elus por el mundo – Miguel De Pablo

Por: ELU Admin

“En mi infancia, como en todas las infancias, los cuentos comenzaban diciendo: Hace mucho tiempo, en un país lejano y a partir de ahí ocurrían prodigios…”. Así empieza Luis Landero su discurso Bienvenidos a Ítaca, recordándonos algo que solemos olvidar: lo extraordinario no siempre está en otro tiempo ni en otro lugar. De niños imaginamos países lejanos llenos de prodigios: cuevas de tesoros, mares misteriosos, palabras mágicas capaces de abrir puertas… y pensamos que hemos llegado tarde, que esas maravillas ya no existen. Pero un día miramos atrás y descubrimos algo inesperado: también nosotros, sin saberlo, vivíamos entonces en nuestro propio país lejano, rodeados de cosas extraordinarias que solo la memoria supo devolvernos más tarde.

Algo parecido me ha ocurrido en Singapur. Recuerdo caminar el primer día por la ciudad con la sensación de que todo reclamaba mi atención: los colores de las calles, la verticalidad de los rascacielos y la mezcla de idiomas que convergen en cada esquina. Después llegaron los viajes, sobrevolar las montañas de Vang Vieng, el mar de nubes en Nong Khiaw, el trayecto en moto por Hà Giang (especial mención a la compañía), las playas paradisiacas al norte de Siargao… Todo nuevo e intenso. Y, sin embargo, con el paso de los meses descubres algo que ocurre siempre: lo extraordinario se vuelve cotidiano. No porque deje de serlo, sino porque nuestros ojos, poco a poco, se acostumbran y dejan de asombrarse.

Todos reconocemos esa experiencia. En la ELU hablamos del encuentro con el otro, de cómo en la convivencia aparecen no solo nuevas personas, sino también nuevas formas de comprendernos a nosotros mismos. La vida de Erasmus condensa esa experiencia con una intensidad brutal: de pronto el mundo se llena de lugares desconocidos, de conversaciones inesperadas, de opiniones distintas que amplían nuestra mirada. Y en ese ir y venir de rostros, ciudades y preguntas descubrimos algo que compartimos: la sorpresa de encontrarnos con el mundo como si lo viéramos por primera vez.

Por eso, si alguna vez te preguntas si merece la pena marcharte de Erasmus, la respuesta es sencilla: sí, hazlo. Hazlo por los lugares que aún no conoces, por las personas que todavía no sabes que te esperan, por las conversaciones que un día recordarás con nostalgia. Pero hazlo también por algo más importante: porque viajar, y vivir de verdad esas experiencias, te devuelve una mirada más atenta sobre la vida. Y entonces comprenderás lo que decía Landero: que el país lejano no siempre está al otro lado del mundo. Lo tienes aquí mismo, en tu propia rutina, esperando simplemente a que te detengas un instante… y aprendas a observar y a vivir.

Vida ELU

Elus por el mundo – Joaquín Martín

Por: ELU Admin

El pasado 4 de septiembre comenzó mi Erasmus en la bávara y universitaria ciudad de Würzburg. Así cobró vida una inquietud que llevaba años rondando mi cabeza: vivir en Alemania. Fue a los tres años cuando empecé a estudiar alemán en el colegio y, desde entonces, entré en contacto con la cultura y la manera de pensar germanas. Al vivir parte de mi día a día, año tras año, en alemán, surgió en mí la duda sobre la realidad de este país y sobre si podría llegar a ser mi sitio en el futuro. Por ello, no consideré ninguna otra opción a la hora de elegir el destino de mi Erasmus.


Añadiendo a este primer criterio de selección de destino, elegí una ciudad poco conocida, pequeña y rebosante de estudiantes alemanes para escapar de lo que sentía ser el modelo de experiencia Erasmus (ir a un lugar con gran presencia internacional y particularmente española, viajar constantemente). Buscaba vivir algo único, pasar un año como un estudiante más de la universidad y no sumirme en la “burbuja erasmus” dentro de un grupo numeroso de españoles.


Los últimos seis meses han sido, desde luego, los menos convencionales de mi vida académica. En Alemania, el semestre empieza a mediados de octubre, cuenta con vacaciones de Navidad y acaba a mediados de febrero. Esto me permitió pasar mes y medio adaptándome a mi nuevo hogar sin tener que lidiar con la universidad. Fueron unas semanas en las que percibí un contraste enorme respecto a los veinte años vividos con mis padres en la misma ciudad. Al principio, Würzburg parecía vacía, al igual que mi residencia; los estudiantes representan alrededor de un 23% de la población y las clases aún no habían comenzado. Quienes sí estaban allí eran los españoles y demás estudiantes Erasmus, así que, naturalmente, se convirtieron en mis amigos, tumbando de esta manera una de mis pretensiones previas a la llegada.


Este periodo pre-clases me brindó la oportunidad de viajar dos semanas a Australia a visitar a mi novia, Carmen, cuya estancia internacional transcurría en Sídney. Fue algo especialmente trascendente para mí puesto que mis abuelos emigraron a esa misma ciudad, fue donde nació mi madre y mis padres vivieron unos años (en Melbourne, que también pude visitar). Ver aquello de lo que tantas veces había oído recordar en familia, me acercó de alguna manera a lo que soy y me permitió conocer más a mis familiares. Más allá del impacto personal, fueron unos grandes días descubriendo lugares preciosos en la mejor de las compañías. Además, adquirí grandes dosis de sol que, posteriormente, echaría gravemente de menos en Würzburg.


La vuelta de Australia marcó el inicio de una nueva etapa dentro de la del Erasmus, volví el mismo día de inicio de las clases a Alemania y parecía otro lugar la ciudad. Había cobrado vida, no daba abasto de la gente nueva que conocía, todos los días acontecían infinidad de eventos y el funcionamiento de universidad exigía ser explorado.


Gestionado el bonito caos de este nuevo arranque, he encontrado en la rutina alemana una agradable combinación entre rendimiento, obligaciones, libertad y descanso. Me explico: al contrario que la universidad en Zaragoza, que exige seis horas diarias de tu tiempo en concepto de clases, en Alemania no se tienen más de dos horas semanales por asignatura y los viernes no hay clase. Esto permite una gestión mucho más libre del tiempo, a la vez que se aporta al alumno lo fundamental de cada materia. En definitiva, se tiene más confianza en el trabajo personal y, por tanto, no se te encadena a pasar horas poco productivas en la facultad. Disfrutando de este modelo educativo, he podido vivir mucho más durante el semestre; desde deporte, ver amigos, leer, viajar, salir.


Esta importante diferencia no implica que no sea exigente la universidad, el mes de enero y parte de febrero ha sido parecido (pero no igual de terrible) a los que todos vivimos en España de exámenes.


Una de las grandes alegrías de la experiencia ha sido la posibilidad de ver con más frecuencia a mi gran amigo Mario Castanera. Vive a una hora en tren de Würzburg, ya que estudia la carrera en Aschaffenburg y desde que acabamos bachillerato lo he podido ver en contadas ocasiones. Estos meses hemos tenido la oportunidad de compartir buenos ratos, que espero repetir en los venideros.


Irónicamente, mi experiencia Erasmus está siendo un poco todo aquello que decía querer evitar: me he juntado sobre todo con españoles e italianos, he viajado mucho y he hablado poquísimo alemán (todo se ventila en inglés). Curiosamente, no estoy decepcionado en absoluto; simplemente he aprendido que lo que yo esperaba de esto no era para nada acertado. Mi ciudad es tremendamente internacional, los alemanes en invierno socializan bien poco y viajar sí me apetecía realmente.


En definitiva, lo más potente de vivir esto hasta la fecha es la inexorable obligación de conocerte a ti mismo que supone el irte a vivir solo al extranjero. Llegar a un lugar donde nadie te conoce, donde cada día te ves obligado a decidir y obrar tan lejos de todo lo conocido; hace irrenunciable el hecho de preguntarte por qué estás viviendo de esta manera. Y por ello, lo recomiendo a todo universitario.

Vida ELU

Ratio Legis – La seguridad vial y el Derecho

Por: ELU Admin

Ainhoa Miñambres, 3º de ELU

Cada día, miles de personas se ponen al volante sin pensar que sus actos pueden tener consecuencias penales. Los delitos contra la seguridad vial constituyen una de las manifestaciones más relevantes en la intervención del Derecho penal en la vida cotidiana. El creciente volumen de tráfico y la expansión de los medios de transporte (sobre todo, la de los patinetes eléctricos) y del impacto social que generan los siniestros, han impulsado al ordenamiento jurídico a reforzar los mecanismos de prevención frente a conductas que ponen en riesgo bienes jurídicos como la vida, la integridad física o la seguridad colectiva. Hoy, en Ratio Legis, trataré de responder a preguntas sencillas para otorgar al lector un entendimiento básico sobre estos delitos y sus consecuencias.

¿Qué son los delitos contra la seguridad vial?

Este tipo de delitos están regulados entre los artículos 379 a 385 ter del Código Penal y protegen, principalmente, – valga la redundancia -, la seguridad vial, es decir, todas aquellas acciones tendentes a evitar o prevenir los accidentes de circulación, contribuyendo así a reducir la gravedad de los daños sufridos por las personas o sus bienes. De esta manera, se fomenta la creación de un marco de seguridad generalizada en la vía pública.

¿Cuáles son los delitos más relevantes?

Esto se aplica tanto a vehículos de motor y ciclomotor (los patinetes eléctricos pertenecen a la segunda categoría desde que el Tribunal Supremo así los catalogase en una sentencia el pasado 17 de noviembre de 2025).

  • Conducción con exceso de velocidad en 60 km/h por zona urbana (desde los 80 a los 110 km/h, dependiendo de la zona) o en 80 km/h por hora en vía interurbana a la permitida (entre los 160 y los 200 km/h en autovías o autopistas).
  • Conducción bajo los efectos de las drogas, el alcohol y otras sustancias en niveles muy superiores (casi el doble) a los permitidos reglamentariamente.

En estos casos, si los valores obtenidos son mayores a los permitidos por el Código de Tráfico y Seguridad Vial, pero menores a los descritos por el Código Penal (por ejemplo, conducir a 150 km/h en autopista o tener una tasa alcoholemia de 0,7 g/l en sangre), será la Administración Pública quien nos imponga una sanción (multa o una retirada de puntos), pero jamás una pena de cárcel.

  • Conducir: en casos de pérdida de vigencia del carnet (tenerlo caducado es sanción administrativa, no penal), sin haber obtenido uno, o conducir a pesar de haber sido privado del mismo por decisión judicial (las penas son iguales para los tres delitos).
  • Negarse a someterse a los controles de alcoholemia y otras sustancias (drogas, estupefacientes, etc.).

¿Cuáles pueden ser sus consecuencias?

Estas son muy variadas y abarcan las penas de prisión, multa, los trabajos en beneficio de la comunidad, la privación del permiso para conducir, etc. A pesar de que las penas de prisión previstas sean menores de dos años y por ello, no tengas por qué entrar en la cárcel, el hecho de tener antecedentes penales puede privarte de acceder a: oposiciones, trabajos en empresas privadas, ayudas públicas y visados internacionales. Por consiguiente, la tenencia de antecedentes puede derivar en penas de prisión más graves en caso de cometer futuros delitos similares (reincidencia).

No obstante, a efectos de imponer penas de prisión, habrá que analizar la imputabilidad de la persona que comete la conducta delictiva. Se trata, por tanto, de dilucidar si, a la hora de cometer la infracción, dicha persona tenía capacidad de comprensión y de actuar conforme a ella. En caso de no tenerlas, o de ser menor de 14 años, entre otros criterios; se impondrán medidas de seguridad a tenor de sus circunstancias y necesidades (libertad vigilada o internamiento en un centro educativo especial).

¿Aunque no hiera o afecte a ninguna persona, estaré cometiendo una conducta delictiva?

Por supuesto que sí. Este tipo de delitos se denomina delitos de riesgo o de peligro, por lo que el hecho de desempeñar la acción que causa el peligro o riesgo (conducir temerariamente, por ejemplo) determina la consumación del delito, con independencia de que haya o no un resultado lesivo (una muerte o unas lesiones que se causen a terceros).

Espero que la explicación os haya resultado amena y sencilla. Soy consciente de que se han quedado muchos delitos y conceptos en el tintero, pero quería que la explicación fuese lo más breve y concisa posible. Para consultar cualquier duda o ampliar la explicación, ya sabéis dónde estamos.

¡¡¡Un abrazo y hasta la próxima entrega!!!

Vida ELU

Encuentro Tabita

Por: ELU Admin

Elena Zabala, 4º de ELU

En la ELU, si algo nos caracteriza, es el deseo de que nuestro paso por la universidad no se limite a adquirir conocimientos teóricos, sino que suponga también una oportunidad para aprender a mirar las distintas realidades con atención, sensibilidad y sentido de responsabilidad. Buscamos ponernos en juego, implicarnos activamente en la realidad que nos rodea y participar de manera consciente en nuestro entorno.  

Por eso entendemos que nuestras ideas, capacidades y acciones alcanzan su verdadero sentido cuando se ponen al servicio de los demás. Liderar, para nosotros, significa también saber detenernos, mirar a nuestro alrededor y preguntarnos qué necesidades existen a nuestro lado y de qué manera podemos responder a ellas. 

Desde esta convicción, el pasado viernes 6 de marzo por la tarde, un grupo de voluntarios de la ELU salimos a las calles del centro de Madrid con un objetivo profundamente significativo: compartir tiempo, conversación y algo caliente que comer con las personas que están en situación de calle. La iniciativa, impulsada por Margarita Gutiérrez, Santiago Aragón y Jaime López, alumnos de 3º de ELU, reunió a quince estudiantes dispuestos a dedicar parte de su tiempo a quienes más lo necesitan. 

Durante varias horas recorrimos distintos puntos repartiendo bocadillos, caldo y algo de fruta. Sin embargo, pronto comprendimos que aquello que realmente marcaba la diferencia no era tanto la comida, sino la posibilidad de detenernos a conversar, escuchar y compartir unos minutos con cada persona que encontrábamos. Cada parada se transformó en un espacio de encuentro entre personas de distintas realidades, en el que por un momento se rompía la distancia que tantas veces separa a quienes viven en la calle del resto de la sociedad. 

Hubo saludos que ya eran conocidos de otras ocasiones, conversaciones improvisadas en las aceras, bromas, historias personales y muchas sonrisas agradecidas. Algunas personas nos contaron fragmentos de su vida; otras simplemente agradecieron el gesto o disfrutaron de la compañía durante unos minutos. Para muchos de nosotros, fue una oportunidad para mirar más allá de las prisas cotidianas y reconocer la dignidad y la historia que hay detrás de cada rostro. 

La experiencia nos recordó algo sencillo pero esencial: que, a veces, los gestos más pequeños (una conversación, una sonrisa, unos minutos de atención) pueden tener un valor inmenso. Y que salir al encuentro del otro no solo ayuda a quien recibe ese gesto, sino que transforma también a quien lo ofrece.  

Todos los que tuvimos la oportunidad de participar en esta iniciativa, volvimos a casa profundamente agradecidos. Y con una fuerte convicción: la de haber recibido mucho más de lo que habíamos dado. 

Cultura

El Contrafuerte – Domingo de Suecia, acromatismo y existencialismo

Por: ELU Admin

Juan Salas, 3º de ELU

El pasado domingo 8 de marzo pudimos disfrutar de la segunda edición de El Contrafuerte. Esta vez, la iniciativa cinematográfica tuvo como protagonista a la película El séptimo sello, de Ingmar Bergman, una representación anacrónica del hombre moderno hecha en 1957.


La mítica película es conocida por muchos gracias a las escenas de la partida de ajedrez o la danza de la muerte, una representación alegórica medieval con la que Bergman cierra la obra. Sin embargo, los que participamos en la videollamada guiada por Santiago Huvelle podemos decir que es mucho más que eso, bastante más que Suecia, acromatismo y existencialismo.


En primer lugar, para los que sepan de cine, la película es digna de admirar pues con tan solo el blanco y el negro se han creado unas escenas únicas, representativas y cargadas de significado. Ahí se lleva la palma Gunnar Fischer, quien según Nicolás Santana, supo jugar a la perfección con sombras y luces, y lo debió de hacer tan bien que le sirvió para despegar su carrera. Los diálogos estaban más que a la altura, cargados con pequeños matices cómicos por ser fruto de una adaptación teatral de nombre impronunciable: Trämålning. En resumen, imagen, sonido y contenido fueron, a juicio popular, mucho más que correctos.


En segundo lugar, para los que sepan de filosofía, pudimos analizar con las intervenciones estelares de Luis Muñoz y Juan Cava el recorrido religioso y existencialista que pretende mostrar el autor. El viaje del caballero Antonius Block, que regresa de las cruzadas a su casa mientras dialoga con la muerte personificada. Así, aparecieron nombres como Unamuno, Nietzsche o Kierkegaard, plenamente entregados a la causa que tanto parecía concernir a los alumnos de El Contrafuerte.


En el, ya para muchos famoso, “camino del héroe” se encontrará con otros personajes esenciales que aportan visiones muy distintas sobre el sentido de la vida. Uno de ellos será el escudero Jöns, quien parece haber decidido vivir su vida libre de preocupaciones religiosas y abandonarse a un hedonismo medieval en el que se encuentra muy a gusto. Mención especial también a la familia de titiriteros que con su cotidianidad han conseguido señalar la importancia de las pequeñas cosas y el sentido de la entrega como posible respuesta a la existencia. Sin embargo, será Antonius quien acechado por la muerte expondrá sus dudas de fe y sentido, que le moverán durante toda la película a reclamar una epistemología válida para comprender la fe.

Quiero conocimiento, no fe.

No suposiciones, sino conocimiento.


Albert Camus también se unió a la videollamada con el mito de Sísifo, igual que lo hizo la dicotomía entre lo inmanente y lo trascendente encarnada principalmente por el protagonista y su escudero.


Posturas muy diferentes que se encuentran en un punto común, la muerte. El señor Muerte sigue de cerca a todos los personajes durante el transcurso de los hechos mientras juega una simbólica partida de ajedrez con Block reflejando la inmutabilidad del fin de la vida humana. Esta certeza fue lo que impulsó a nuestro protagonista a in motum se dare. Nosotros también nos pusimos en movimiento, o al menos mentalmente, y arrancamos muchas preguntas para tratar de responder entre todos.


En tercer y último lugar, para quienes todavía no sepamos demasiado —confiemos en que no por mucho tiempo— conviene mencionar que El Contrafuerte se presenta como un requisito casi imprescindible para empezar a remediarlo. Gracias a Santiago Huvelle y a las intervenciones del grupo logramos ir dando forma a muchas de las intuiciones que fueron apareciendo. Al final, ha sido un privilegio permitirnos comprobar hasta qué punto las distintas respuestas que el director sueco propone ante las grandes preguntas pueden aspirar a ser válidas, o incluso óptimas, para la vida que pretendemos vivir.

Cultura

Filosofía de Bar – Filosofía de la cultura

Por: ELU Admin

Hugo Antolín 1º de ELU

Para este nuevo encuentro de Filosofía de Bar, Santiago Aragón nos acogió en su casa el pasado 25 de Febrero. Como presentó a principio de curso Laura Llamas, uno de los temas centrales de este año sería la religión. Es por esto que queríamos aproximarnos al enfoque más fundamental de la cuestión religiosa, la cultura. Además, tuvimos la suerte de contar con Juan Serrano, anterior director académico de Becas Europa y de la ELU, quién nos dio su enfoque académico junto con una base de Choza a partir de la obra Filosofía de la cultura.


Tras una introducción al tema por el mismo Juan Serrano, nos explicó la distinción radical entre el instinto y el rito, haciendo énfasis en los procesos de humanización y hominización. Acto seguido, hicimos una ronda de reflexiones personales, sacando varias ideas que estructurarían la reunión como la racionalización de los ritos, la evolución humana o el surgimiento de la ética como factor diferenciador del hombre. Pudimos concretar estas cuestiones en fenómenos de actualidad, como la mediática historia del pequeño mono Punch, al hilo de la crianza como factor de identidad.


Sin duda, uno de los pilares que marcaron nuestras conclusiones fue la muerte, descrita, en palabras del propio Juan, como: “la presencia fija en el mundo que marca el lugar de una ausencia”. Esta frase no quería decir mas que los primeros humanos nómadas comenzaron a guardar la ubicación de sus difuntos, marcando los primeros lugares fijos de la historia de la humanidad. Este comportamiento se mantuvo en el tiempo generando lo que los humanos conocemos como el rito. Así, comprendimos que la funcionalidad de un acto generaba la reiteración de una conducta, dando lugar a la ritualización.


Fue tal nuestro interés en el tema, que perdimos la noción del tiempo, acabando, como no podía ser de otra manera, con una nueva reflexión de Juan Serrano. Poco a poco, comenzamos a hilar las distintas ideas surgidas en la conversación y dimos por finalizado este nuevo Filosofía de Bar.


Redactar esta memoria me ha permitido hacer síntesis de mis ideas a lo largo de la reunión, brindándome nuevos puntos de vista y enfoques a la cuestión cultural. Personalmente he disfrutado la experiencia al máximo al ser mi primer Filosofía de Bar. Gracias a nuestro invitado he coleccionado nuevas frases icónicas como: “el sapiens en un mono que hace poesías” o “el hogar es el lugar en el que alguien te espera”. Finalmente, quería agradecer a los elus que lo han hecho posible, dado que ha sido una gran elección del tema que ha permitido introducirnos a la dimensión religiosa desde su visión más antropológica.

Vida ELU

Ratio Legis – Las dos sinfonías del derecho

Por: ELU Admin

Lucila Cacho, 3º de ELU

Si la sociedad fuera una orquesta, el sistema legal sería su partitura.

No obstante, todo melómano bien sabe, por mucho que la música sea música, no es lo mismo lanzarse a interpretar una obra a cuatro voces de Bach, que lanzarse a una sesión de improvisación en un vetusto club de Nueva Orleans; pues algo parecido pasa con el Derecho. En el vasto escenario del mundo, el Derecho no suena igual en todas partes; a grosso modo, diferenciamos dos grandes géneros que dividen el mapamundi y llevan siglos compitiendo por definir su orden: el Civil Law y el Common Law. Comparemos, pues, sus principales características.

Por un lado, el Civil Law, heredero del rigor romano. Es la “música clásica” del Derecho. En él, las notas base están escritas de antemano en un pentagrama llamado “Código”, y el juez debe ser un fiel intérprete de la ley, cuya maestría reside en la precisión técnica de ejecutar lo que el compositor original (llamémosle, “el Legislador” –sí, esa celebridad cuyo nombre todos los estudiantes de Derecho de este país habremos escuchado en innumerables ocasiones–) contempló. No inventa, sino que aplica tras valorar el caso concreto. Es el mundo de los grandes tomos, de la lógica germanista; y bajo todo ello subyace la idea de esa “seguridad jurídica” que se pretende alcanzar mediante la ley escrita. Es el Derecho predominante en Europa continental y Latinoamérica.

Desplacémonos por un momento a otro paisaje, donde la brisa de la campiña inglesa resuena al igual que los ecos y respuestas que se han ido dando en el sistema de Common Law a lo largo de la Historia, consiguiendo tanta, tanta relevancia que lo que se ha decidido hace unas horas, así como lo que se decidió hace veinte años, o en la mismísima época victoriana, se convierte en Ley.

Es un derecho orgánico, en el que se mira al pasado para iluminar el presente, sabiendo que es este presente el que posteriormente iluminará el futuro; es ese “jazz” improvisado de los tribunales anglosajones, donde el precedente marca el ritmo y la sentencia de hoy es la base del solo de mañana. Se convierte en vinculante, stare decisis. Y ¡su origen tiene todo el sentido!, ante la falta de un “Justiniano” que sistematizase un Corpus Iuris Civilis, los jueces resolvían conflictos cotidianos “creando Derecho” –tal como decía mi estimado profesor de Constitucional–,  pero no de cualquier forma, sino en la que cada caso cobra crucial relevancia para el futuro, el denominado “case law”. Es el Derecho del mundo anglosajón, con algunas excepciones, y de aquellos territorios que formaron parte del Imperio Británico. Lejos de quedarse encerrado en los pubs de Londres y Gales, marca el compás de las cortes de Wall Street, la Ópera de Sydney, o de los juzgados de la India, entre muchos otros.

Ambos estilos responden a diversas necesidades y realidades sociohistóricas. Lo cierto es que hoy día, en pleno siglo XXI, los dos sistemas no son “compartimentos estancos” y las fronteras entre ambos se van desdibujando en ciertos aspectos. El Civil Law cada vez busca más jurisprudencia anterior; el Common Law cuenta con leyes propias redactadas. Podría tratarse de una “fusión” contemporánea inevitable, donde las partituras rígidas se ven obligadas a improvisar en determinadas situaciones y el Jazz más inédito comienza a tomar nota de sus acordes sobre papel.

Está claro que el Derecho es uno de los intentos humanos de imitar la armonía y, dado que ‘La vida del Derecho no ha sido lógica, ha sido experiencia’, tal como describe el jurista americano Oliver Wendell Holmes, el objetivo ha sido común: ordenar la convivencia social desde sus diversas realidades.

Esperemos que hayáis disfrutado de esta sintetizada (y mucho me temo que reduccionista) aproximación a los dos sistemas de Derecho principales y, ¡nos vemos en la próxima entrega de Ratio Legis!

Vida ELU

Elus por el Mundo – Rosa Miranda

Por: ELU Admin

Queridos elus,
Si algo he aprendido este año es que hay decisiones que, aunque cuesten, merecen ser tomadas precisamente por eso: porque cuestan. Soy Rosa Miranda Anguita, estudio 4º de Derecho en la Universidad de Córdoba y curso 4º de la ELU. Y cuando llegó el momento de elegir destino, no fue sencillo. No tenía una ciudad soñada ni un país que llevara años queriendo visitar. Solo tenía una intuición clara: quería salir de mi zona de confort. Y así fue como terminé eligiendo Polonia. Más concretamente, Cracovia.

Estudiar Derecho me ha enseñado mucho más que normas, artículos o procedimientos. Me ha enseñado cómo, a lo largo de la historia, el poder puede utilizar las leyes no solo para proteger, sino también para manipular, controlar y someter a las personas. He comprendido cómo determinados regímenes han instrumentalizado el Derecho para legitimar injusticias, restringir libertades y despojar de dignidad a pueblos enteros. Esa experiencia despertó en mí una forma distinta de mirar. Una mirada más consciente, más humana. Y entendí que, frente a las miradas que en la historia han servido para señalar, excluir o deshumanizar, existen otras miradas que construyen vínculos, que reconocen la dignidad del otro y que crean comunidad.

Por eso vivir en Cracovia tenía para mí un significado especial. Es una ciudad pequeña, pero inmensa en historia. Una ciudad preciosa que ha sido escenario de algunas de las mayores atrocidades del siglo XX. Vivir allí no es solo estudiar en otro país; es convivir con la memoria. Y eso, inevitablemente, te cambia. La historia deja de ser algo que estudias en un libro y se convierte en algo que pisas. Caminar por sus calles, visitar lugares marcados por el sufrimiento o escuchar testimonios del pasado te obliga a tomar conciencia de lo frágil que puede ser la dignidad humana.

Entiendes que el tiempo no borra lo ocurrido, solo lo transforma en responsabilidad. Y que el Derecho, según quién lo sostenga, puede ser escudo o puede ser arma. Y, en medio de esa ciudad cargada de memoria comenzó también mi propia historia allí. La primera semana fue una mezcla de vértigo e ilusión. No entendía el idioma, el frío parecía permanente y todo era nuevo. Recuerdo entrar en mi habitación y pensar: “¿Qué hago aquí?”. Y, sin embargo, en el fondo sabía que justo ahí era donde tenía que estar. Elegir Polonia fue elegir la incomodidad. Y la incomodidad, aunque no lo parezca, educa.

Pero si algo ha definido verdaderamente mi Erasmus no ha sido el destino, sino las personas con las que he compartido estos cinco meses. Porque cuando uno llega, llega solo. Aunque haya cientos de estudiantes en tu misma situación y de tu mismo país, la sensación inicial es profundamente individual. Cada uno con sus miedos, sus expectativas y su necesidad silenciosa de pertenecer. Nadie lo verbaliza, pero todos buscamos lo mismo: sentirnos parte de algo. Y entonces empiezan a cruzarse miradas, preguntas incómodas, conversaciones, risas nerviosas en la cocina compartida. Empiezas preguntando de dónde eres y terminas compartiendo historias de infancia, inseguridades, sueños que te da miedo decir en voz alta. La distancia acelera los procesos: lo que en otro contexto tardaría meses en surgir, allí ocurre en semanas.

Cracovia me enseñó que el hogar no es un lugar físico, sino una red invisible de personas. Hubo un momento en el que mi residencia dejó de ser solo un edificio y se convirtió en refugio. Volver significaba encontrar a alguien que te preguntara cómo te había ido el día, que se sentara contigo a cenar —aunque solo hubiera pasta— o que celebrara pequeñas victorias que, lejos de casa, se sienten enormes. Son esos gestos sencillos los que te hacen sentir vista, tenida en cuenta, parte de algo.

Al principio tenía miedo de que nada de eso ocurriera. Llegas pensando que muchas relaciones serán superficiales: planes constantes, fotos, risas… pero poca profundidad. Y es verdad que esa es una forma de vivir el Erasmus. Hay quien prioriza acumular ciudades y experiencias. Con el tiempo entendí que cada persona elige cómo quiere vivir esta etapa. Yo supe que quería algo más. No solo compartir planes, sino también conversaciones largas, historias personales y silencios. Y comprendí que, si buscas profundidad, tienes que empezar por ofrecerla. Cuando dejé de intentar encajar en una idea preconcebida de lo que debía ser el Erasmus y me mostré tal y como soy, los vínculos se hicieron más fuertes. No fueron los más numerosos, pero sí los más auténticos. Y eso transformó por completo mi
experiencia.

Precisamente en esa autenticidad comenzó también el verdadero aprendizaje de la convivencia. Porque cuando decides implicarte de verdad, convivir deja de ser simplemente compartir espacio y se convierte en un ejercicio constante de adaptación, escucha y respeto. Aceptar ritmos distintos, gestionar diferencias y aprender a ceder forma parte del proceso. No todo es perfecto, pero en ese ajuste continuo uno crece casi sin darse cuenta.


También hubo viajes, claro. Cada ciudad nueva era una aventura y, sobre todo, una oportunidad de ampliar la mirada. Cada lugar tenía su propia historia y su manera de entender el presente. Descubrí que la cultura —el arte, la música, la memoria— es un lenguaje universal capaz de tender puentes entre personas muy distintas. Viajar no era solo desplazarse, era aprender a observar con más profundidad y menos prejuicio.

Y precisamente esa ampliación de la mirada me ayudó a entender mejor otra experiencia inevitable: la de sentirme extranjera. Porque mientras yo intentaba comprender otras realidades, también vivía en primera persona lo que significa estar fuera de la propia. Entrar en clase y saber que compartías un idioma distinto, referencias distintas, un contexto distinto. Sentirte observada, descolocada, pequeña.

Sin embargo, lejos de paralizarme, esa sensación me fortaleció. Me obligó a participar, a atreverme a hablar, aunque no estuviera completamente segura, a ocupar mi espacio incluso cuando dudaba. Ser extranjera no solo me hizo más consciente de las diferencias, sino también más segura de mi lugar en medio de ellas. Hoy entiendo que el Erasmus no es solo cambiar de país, sino cambiar la manera de mirar. Es darte cuenta de que crecer no siempre significa ir hacia lo que conoces, sino atreverte a lo desconocido. Es descubrir capacidades y fortalezas en ti que antes no veías.

Quizá esa sea la mayor enseñanza: que salir de tu zona de confort no te aleja de quién eres, sino que te ayuda a conocerte mejor. Y que cuando decides ser tú misma, sin intentar encajar a la fuerza, encuentras vínculos y experiencias que te transforman de verdad. Por eso, cuando ahora pienso en mi Erasmus, puedo llamarlo casa. No solo por el lugar ni únicamente por quienes lo compartieron conmigo, sino por todo lo que allí viví y por la persona en la que me convertí. Porque un sitio se convierte en hogar cuando deja huella en ti.

Y como escribió Marcel Proust: “El verdadero viaje de descubrimiento no consiste en buscar nuevos paisajes, sino en mirar con nuevos ojos.” Y eso es exactamente lo que Cracovia ha significado para mí.

Vida ELU

Ladrones de sonrisas

Por: ELU Admin

Ignacio Bengoechea, 1º de la ELU


Segundo día de esta gran iniciativa de la ELU, formada por tres alumnos de tercero, Margarita Gutiérrez, Jaime López y Santiago Aragón. Nos reunimos catorce personas en la puerta de la Residencia Las Praderas, en Pozuelo, un 13 de febrero. Creo que no sabíamos bien qué buscábamos ni qué íbamos a encontrar, pero sí teníamos muchas ganas de vivir una experiencia que nos sacara de nosotros mismos.


Entramos algo fríos, sintiendo cierta incomodidad por el “no saber” o el “no conocer”. Algunos incluso nos vimos rechazados puntualmente por algún residente que estaba cansado o poco receptivo. Pero esa sensación desapareció pronto al comenzar las conversaciones, al ir ganándonos su confianza con la ayuda de las trabajadoras y, cómo no, de la guitarra. Fueron alrededor de dos horas muy agradables, llenas de conversaciones triviales y profundas (muchas de ellas repetidas, sí, pero igualmente valiosas).


Guitarras, cantos, flamenco, unas jotas… e incluso clásicos de Nino Bravo. ¿Qué no haríamos por robar unas sonrisas, varias carcajadas y algún que otro piropo?
Después tocaba parar, dejar que lo vivido bajara al corazón y compartirlo. En un bar de la zona, Santi comenzó con una breve pero profunda reflexión sobre los límites que encontramos al hacer voluntariado. Luego hicimos una ronda para compartir nuestras experiencias.

Me quedo con tres ideas: primero, en el voluntariado hay que mirar al prójimo a los ojos, de tú a tú, con respeto y humildad; segundo, no vamos a salvar a nadie, simplemente a compartir un buen rato sin esperar nada a cambio; y tercero, los límites pueden verse como un obstáculo… o como una oportunidad.
Al final, lo esencial no es lo que haces, ni siquiera lo que “robas”, sino desde dónde pones el corazón.

Vida ELU

Ratio Legis- Los derechos fundamentales

Por: ELU Admin

Ainhoa Miñambres del Villar, 3º de ELU

¿Sabes qué son los derechos fundamentales?, ¿cuáles son?, ¿cómo se regulan y garantiza su cumplimiento? Comprender su naturaleza, alcance e importancia es clave para fortalecer la convivencia, la justicia y el respeto mutuo en nuestra sociedad contemporánea. Hoy en Ratio Legis, trataremos de aproximar al lector a cuestiones capitales de los mismos de manera informal, breve y sencilla,fomentando el conocimiento e interés de esta rama del Derecho Constitucional. 

¿Qué son los derechos fundamentales y en qué se diferencian de un derecho general?

Un derecho es una facultad otorgada por el ordenamiento jurídico a un sujeto, con el fin de que este pueda exigir a terceros el cumplimiento de determinados deberes. En el caso de los Derechos Fundamentales (DDFF, en adelante) ese apoderamiento lo otorga la Constitución (la norma suprema o ley de leyes).

¿Quiénes son los sujetos de los derechos fundamentales?

Los sujetos de los Derechos Fundamentales son todas las personas que tengan residencia en el territorio español (no solo quienes poseen la nacionalidad). Sin embargo, la Constitución, las leyes y los Tratados Internacionales pueden determinar la subjetividad de los derechos; por ejemplo, el voto en las elecciones generales o autonómicas, que sólo está atribuido a los ciudadanos mayores de dieciocho años y que ostenten la nacionalidad española.

¿Es lo mismo un DF que un derecho humano?

No. Los Derechos Humanos son demandas morales derivadas de la dignidad humana. Pertenecen a todo el género humano. Los Derechos Humanos pasan a ser de índole fundamental cuando son reconocidos por la Constitución.

Entonces, ¿todos los derechos reconocidos en la Constitución son derechos fundamentales?

Tampoco. Los DDFF son aquellos reconocidos en la Sección Primera del Capítulo II del Título I de la Constitución, es decir, los contemplados entre los artículos 14 y 29 (ambos inclusive), añadiendo la objeción de conciencia al servicio militar regulada en el artículo 30. Entre ellos, destacan, el derecho a la igualdad, a la vida, al honor e intimidad, a la expresión, al voto, a la tutela judicial efectiva, a la educación, etc. No obstante, el resto de los derechos reconocidos por nuestra Carta Magna, reciben el nombre de derechos programáticos. Se trata de un conjunto de prestaciones que el Estado debe promover e intentar garantizar a los ciudadanos, pero que no son jurídicamente reclamables ante los Tribunales (como el derecho a la vivienda regulado en el artículo 47. 

¿Cuáles son las vías legales en caso de vulneración de estos derechos?

En primer lugar, los jueces ordinarios son los encargados, en primera instancia, de garantizar los derechos fundamentales de la CE 1978. No obstante, si no conseguimos una sentencia condenatoria o el fallo de la misma no nos convence, podemos apelar a instancias superiores hasta llegar al Tribunal Supremo. Una vez allí, si todavía no estamos satisfechos con la resolución judicial, podremos acudir al Tribunal Constitucional a través del recurso de amparo -sí, has leído bien, Amparo no es una persona-. 

Este recurso encuentra su fundamento – según la LO 6/2007 – en: “garantizar la interpretación de la Constitución (…) y para la determinación del contenido y alcance de los derechos fundamentales”. Por lo que, si el recurso no cumple con esta condición o alguna de otras expuestas en la ley o en cualesquiera de las sentencias del Tribunal Constitucional (TC), nos tendremos que conformar con la sentencia del alto Tribunal español (el TS).

¿Tienen relación los derechos fundamentales con los principios del estado?

Los DDFF están profundamente vinculados y encuentran su fundamento en los siguientes principios:

  • El principio del Estado de Derecho implica que, con respecto a los derechos fundamentales, se refuerza la tutela judicial, se controla la actividad de los poderes públicos contraria a los derechos y se dota a los mismos de un conjunto de garantías generales y particulares.
  • El principio democrático se basa en la capacidad de autodeterminación (libertad para decidir) individual y colectiva, lo que obliga a instaurar un sistema de derechos especialmente atento a la participación de los ciudadanos. Los derechos implican, como fragmentos de soberanía, límites a la democracia absoluta.
  • El principio del Estado social obliga a todos los poderes públicos a luchar en favor de un orden socialmente justo. Su objetivo fundamental es la consecución de una mayor igualdad material entre los ciudadanos, garantizando que sus necesidades básicas resulten cubiertas.

Esperemos que la explicación haya sido de vuestro interés. Hemos intentado sintetizarlo al máximo para favorecer la comprensión. Cualquier duda que tengáis, consultarnos por RRSS ¡Hasta la próxima entrega!

Vida ELU

El Contrafuerte – Cinefórum

Por: ELU Admin

Lucía Ciprés, 3º de ELU

Qué mejor plan que comentar un domingo por la tarde un peliculón como es Silencio de Martin Scorsese, de la mano de 14 elus, Inés Pastor y el Padre Pou.

Así comenzó el primer cinefórum de la nueva iniciativa El Contrafuerte, creada por Juan Cava, Colate, Inés Pastor y Lucía Ciprés como soporte para indagar en el mundo de las artes y la cultura.

Nos reunimos por videollamada y, a pesar de las ganas de juntarnos cara a cara, las pantallas no fueron impedimento para compartir las preguntas que suscitó la película sobre la fe y el silencio. Elegimos este tema para calentar motores de cara al próximo fin de semana de la ELU, aprovechando la profundidad que ofrece la pieza de Scorsese.

Basada en la novela de Shusaku Endo, la historia narra el viaje de los padres Rodrigues y Garupe al Japón de la segunda mitad del siglo XVII, que prohibió el cristianismo. Allí descubren que los cristianos eran perseguidos y obligados a realizar el fumie —pisar una imagen sagrada— para demostrar públicamente que habían renunciado a su fe, bajo amenaza de terribles torturas para ellos y para sus comunidades.

El objetivo del gobierno japonés no era solo ejecutar a los cristianos, sino quebrar la voluntad de los sacerdotes y forzar su apostasía para demostrar la “superioridad” de su cultura sobre la fe extranjera.

Cada uno compartió qué había removido la película en su interior: ¿Por qué Dios calla en estas situaciones? ¿Cómo lo encontramos en el silencio, en la clandestinidad? ¿Está de verdad ahí? El Padre Pou nos brindó su reflexión para profundizar en estas cuestiones y arrojar luz sobre las dudas iniciales. 

Analizamos la evolución del Padre Rodrigues, un misionero que personifica la entrega absoluta frente al sufrimiento de los campesinos y que encuentra las respuestas de Dios ante tanto dolor en la fe de los humildes. Su camino nos muestra un dilema más duro: su apostasía para evitar el dolor de su comunidad.

Frente a él, la figura de Kichijiro nos puso ante el espejo de nuestra propia fragilidad. Capturado una y otra vez, elige renunciar a su fe para salvar su vida  —incluso a costa de abandonar a su familia—, para volver recurrentemente a los pies de Dios a pedir perdón. Su figura nos hizo preguntarnos: ¿quiénes seríamos nosotros en su lugar? ¿Es el perdón de Dios una fuente inagotable, incluso para el que traiciona frecuentemente por miedo?

El debate sobre la coherencia fue intenso: ¿es legítimo apostatar? ¿Puede ser la fe verdadera si solo se lleva por dentro? Cerramos cuestionando si el cristianismo es una verdad universal o si, como apunta el inquisidor en el filme, a veces se intenta plantar semillas en un “pantano” donde las raíces no pueden prosperar, tal y como argumentaba el inquisidor en la pieza.

Nos fuimos con más preguntas que respuestas, pero con la certeza de que El Contrafuerte ha nacido para sostener grandes cuestiones. Gracias al Padre Pou por ayudarnos a inaugurar este espacio por todo lo alto y a cada elu por regalarnos su tiempo y su mirada.

Queda poco para la próxima película… y tú, ¿te apuntas a buscar respuestas con nosotros?

Vida ELU

Elus por el Mundo – Nicolás Santana

Por: ELU Admin

Queridos elus, me hace especial ilusión publicar mi fragmento de experiencia respecto a mi Erasmus. Cierto es que lo traigo al mundo prácticamente cuando mi movilidad ha llegado a su fin, pero es síntoma de mi condición de procrastinador nato. No obstante, es este el punto en el que puedo aportar cierta perspectiva a la experiencia que he tenido la fortuna de vivir, con el fin de no hablar de qué he estado haciendo este Erasmus, sino de quién he podido llegar a ser. 

Para quien tenga la suerte de no conocerme todavía, soy Nicolás Santana Tristancho, pero mejor dejémoslo en Colate, y estudio 3º de Ingeniería Aeroespacial en la Universidad Carlos III de Madrid. De la misma manera, curso 3º de la ELU, con mucho más disfrute y menos sufrimiento, no cabe duda. El año pasado tuve la suerte de recibir la oportunidad de estudiar el primer cuatrimestre de este curso en la longeva y prestigiosa Universidad de Bolonia, pasando a ser uno de los miles de alumnos que han vivido entre las murallas de esta curiosa ciudad que alberga una de las primeras universidades de la historia. 

Cuando llegas a una ciudad que es completamente novedosa para ti, existen unos días innegables de transición de turista a, como nos gusta a nosotros, peregrinos. Debemos andar unos días de puntillas antes de aprender a correr como es debido, y esto, en la gran mayoría de los casos, nos lleva a adentrarnos en uno de los mayores inventos de la posmodernidad: los free-tours. Si alguna vez tienen la suerte de poder visitar esta Salamanca Psicodélica, verán como la forma más común de turistear por las calles de la ciudad italiana es siguiendo los famosos 7 secretos de la ciudad de Bolonia. Cierto es que son curiosos, llamativos, víctimas de numerosas historias de Instagram, y te pueden sacar alguna carcajada, pero estos meses entre las torres boloñesas me han convertido en un verdadero entendido de la ciudad. Por ello, queridos amigos, me siento afortunado de poder compartir con ustedes los verdaderos secretos de un Erasmus en Bolonia.

El primer secreto que descubrí en esta ciudad es que no existe mejor carta de bienvenida que ser tu mismo. En un destino como este, miles de alumnos llegan cada año con ganas de vivir un Erasmus en el que hacer amigos de verdad. No obstante, el ritmo a seguir es acelerado, los planes abundan y es fácil sentir que uno se queda atrás. Recuerdo mi llegada como un auténtico frenesí, donde el “FOMO” te presiona a querer estar en todos lados y no perderte ningún momento ni persona. En esta situación, no es raro dejarse llevar y amoldar por el primer grupo que te encuentre para saciar esta necesidad y cubrir la inseguridad que plantea el encontrarse solo. En ese momento, Bolonia te muestra este secreto para que no olvides que ser tu mismo plantea también un filtro.

Mostrarte tal como eres otorga la seguridad de que la gente te aceptará por nada más que por ello, resultando en relaciones mucho más fructíferas y reales. En mi caso, ha resultado en un gran grupo de amigos que han sido mi esencial compañía durante estos meses, además de ser la razón de mis mayores experiencias y enseñanzas de la movilidad. Gracias a este secreto, tengo claro que no termina aquí, y que han venido para quedarse. 

La aparición de estas personas me llevó a conocer el segundo secreto, que formularé en palabras de Herman Hesse en su obra Demian“Uno nunca llega a casa, pero donde quiera que se crucen caminos amistosos, todo el mundo parece estar en casa por un tiempo.” Al llegar a esta ciudad desconocida, me sentí fuera de lugar. Diferente cultura, modales, comida, idioma, ambiente… Mi cuarto volvía a cambiar, y no se sentía mi casa aunque lo llenara de mi decoración.

Sin embargo, de un momento a otro, recuerdo volver a sentir el calor del hogar al pisar mi residencia. Recuerdo volver a sentir la hospitalidad y la seguridad de entrar por las puertas de mi casa en Las Palmas de Gran Canaria. En efecto, cualquier casa se convierte en hogar cuando, de pronto, hay alguien en ella que te espera. De un momento a otro, pisar mi residencia significaba volver a ver a personas interesadas en mi día, mis decisiones y mi estado. Significaba encontrar a personas que consideraban que los momentos por vivir mejoraban si yo era parte de ellos. Por supuesto, esto es más que recíproco. Y lo mejor, es que no solo Bolonia pasó a ser una ciudad iluminada por el calor del hogar, sino que simultáneamente, Valladolid, San Sebastián, Albacete, Málaga, Barcelona y Arévalo sufrían el mismo cambio a la distancia, pues se que siempre tendré amigos esperándome en ellas. 

Como buen Erasmus, una de las primeras cosas que hicimos al juntarnos fue llenar el calendario de viajes. Siempre que el dinero dé y el tiempo acompañe, es bueno recordar el tercer secreto de esta ciudad: viajar no está sobrevalorado. Recomiendo encarecidamente a todo aquel que se disponga a hacer su Erasmus que saque su espíritu más aventurero y salte a encontrarse de cara con lugares nuevos con la mayor frecuencia posible. Siento que emplear un tiempo de tu vida en esto es una enseñanza llena de valor donde, no solo conoces los alrededores del mundo, su historia, cultura y arte, sino también atraviesas una prueba para conocerte y entenderte a ti mismo. Es un ejercicio de culturización y refinamiento del pensamiento y gusto crítico donde uno puede analizar sus conductas cotidianas y entender qué debemos mejorar en base a culturas ajenas. No es cambiar el escenario de tu vida, tal y como la conoces, a otro donde harás lo mismo, sino que, con la actitud adecuada, puede constituir una embarcación junto a tus amigos para integrarte en la naturaleza o el ambiente de una población ajena a la tuya. De esta manera, uno involuntariamente abre su corazón y su alma, predisponiéndose a que ocurran cosas maravillosas.

En línea de conocerse a uno mismo, el Erasmus me ha servido para ralentizar el ritmo que llevo en mi rutina universitaria y desactivar el piloto automático de la vida cotidiana. Esto me ha hecho replantearme mi futuro, tanto laboral como vital, pues aún siendo muy joven, ya no sirve hablar de mis deseos para “cuando sea mayor…”. Decía Martín Tami en un encuentro de Filosofía de Bar que con 10 años se le cayeron los dientes, con 20 perdió parte de la vista, y con 30 aparecieron las canas, y solo eran señales de que la vida se estaba poniendo interesante. De esta manera, siento que, a cada año que pasa, más se acercan todas esas cosas que tanto anhelaba ser cuando era un niño, pero del mismo modo, soy cada vez más responsable de poner la carne en el asador para que eso ocurra.

Así, Timothée Chalamet me hizo ver el siguiente secreto de Bolonia cuando dijo en una entrevista (y cito preservando el idioma, pues disfruto de la sonoridad de la frase de este modo): “You can be the master of your fate, you can be the captain of your soul, but you have to realize that life is coming from not and not at you, and that takes time…”. Esta respuesta del actor a Invictus, el poema de William Ernest Henley, resultó ser, para mí, un llamamiento a no desperdiciar el presente para cumplir con el futuro que quiero llegar a merecerme. Es ahora el momento de lanzarme a perseguir mis ambiciones y pasiones para convertir el potencial —que no es más que la el posible resultado de emplear tus capacidades— en realidades que transformen mi vida y la de los demás para bien. En este sentido, el Erasmus ha cumplido su función de cambio de aires y “reset”, trayendo consigo este golpe de realidad que me ha incitado a retomar mi vida cotidiana con ilusión de lanzarme a soñar, trabajar, y no temer la posibilidad de encontrar fracasos por el camino. 

Por último, quisiera compartir un secreto de esta ciudad que ha traído consigo numerosos momentos icónicos. En este caso, se trata de un lugar que se convirtió en cierta manera también en nuestro hogar. Como estudiante, existen veces donde el tiempo o el dinero no dan para terminar un largo y provechoso día con el bocado más placentero. Así, cuando esto ocurría, nuestra segunda madre nos acogía en el local de Pizzacasa, donde por tan solo 3 euros, se nos ofrecía la oportunidad de disfrutar en una de las plazas más icónicas de la ciudad de una pizza margarita que, fuera de tratar de ser gourmet, cumple con su carácter napolitano, un sabor a la altura, y siempre trae consigo una historia que contar. Los entendidos cuentan que el euro extra por añadirle jamón es la definición de rentabilidad. 

Con esto, concluyo lo que pretende ser un resumen de las experiencias y enseñanzas vitales que me llevo tras haber vivido estos meses en la vieja Bolonia. Y lo especial es que miles de estudiantes antes de mí se llevaron las suyas, pues la magia de esta ciudad está en que las personas vienen a estudiar lo que les gusta, y se van sabiendo quién quieren ser. Se van siendo verdaderos universitarios. 

¡Ci vediamo presto elus! 

Vida ELU

Elus por el Mundo – Carmen Moreno

Por: ELU Admin

Llegué a Australia a finales de agosto, cuando el verano empezaba a asomar tímidamente, y me fui justo antes de Navidad, cuando todo parecía estar en su mejor momento. Tal vez por eso cuesta todavía más explicar lo que fue: porque no tuvo un principio claro ni un final rotundo, sino más bien la sensación constante de estar viviendo una de esas vidas posibles de las que hablaba Sabina en El pirata cojo. Esa idea de que no vivimos una sola vida, sino muchas versiones de nosotros mismos, algunas elegidas y otras que simplemente llegan a ti.

Australia es un país que sabe vivir. No en el sentido superficial de la palabra, sino en ese equilibrio extraño y admirable entre hacer muchas cosas y no vivir estresado por ninguna. Allí la gente estudia, trabaja, surfea, viaja, queda con amigos y, aun así, parece llegar a todo con una calma envidiable. La calidad de vida no es un eslogan: se respira. Es un país que te recibe, que te lo pone fácil, que no te exige demostrar quién eres para darte un sitio. Simplemente llegas, y con eso ya es suficiente.

Esa forma de entender la vida se notaba también en la universidad. La University of New South Wales era enorme y muy moderna, ¡a ratos casi demasiado! El campus parecía una pequeña ciudad: edificios nuevos, zonas verdes, cafeterías siempre llenas y gente yendo de un lado a otro con calma, como si no tuvieran prisa por llegar. Las clases eran muy prácticas y los profesores, cercanos y accesibles, siempre dispuestos a escucharte y a plantearte las cosas desde otro punto de vista. No sentías que fueras solo a estudiar, sino a aprender a mirar mejor.

Sídney, en concreto, es una ciudad profundamente multicultural, llena de personas que no quieren estar en ningún otro lugar. Gente de todas partes del mundo que, por razones muy distintas, ha decidido quedarse. Tal vez por eso se siente tan viva: porque está hecha de elecciones conscientes.


Yo vivía en una casa con 33 personas jóvenes, de todos los rincones del planeta. Llegué más tarde que el resto, cuando los grupos ya parecían formados, pero aun así me sentí bienvenida desde el primer momento. Como en casa. Martes de trivial, karaokes improvisados, muchísima playa, fiestas, beerpong y esa sensación de que siempre había alguien dispuesto a compartir tiempo, historias o silencios.

Cuando Joaquín, mi novio y estudiante de cuarto en la ELU, vino a verme a finales de septiembre, entendí hasta qué punto esta red humana lo atravesaba todo. No sabía muy bien por dónde empezar a enseñarle la ciudad ni cómo explicarle la rutina que a mí tanto me llenaba, así que hicimos lo único que tenía sentido: vivirla. Y juntos recorrimos Sídney de arriba abajo, como si la ciudad también se dejara conocer mejor cuando se comparte: miradores, paseos interminables y planes sencillos que acababan siendo memorables.

Viajar con amigos fue una prolongación natural de esa forma de vivir. Los destinos importaban menos que la compañía, aunque algunos se quedaran grabados para siempre: Fiyi, uno de los lugares que más me han impresionado nunca; Nueva Zelanda; varios road trips improvisados. Salté en paracaídas (mejor pedir perdón que permiso, sobre todo cuando se trata de padres…) y entendí que hay experiencias que solo tienen sentido cuando se viven sin pensarlas demasiado. Descubrí, casi sin querer, que vivir dentro de un coche puede ser el planazo del siglo: dormir donde te pilla la noche, despertarte frente al mar e improvisar constantemente. Una libertad tan básica que casi se olvida que existe.

Australia ha sido, sin duda, junto con el viaje de Becas Europa, una de las experiencias que más me ha ayudado a encontrarme. A entender quién soy cuando no tengo referencias, cuando nadie me conoce de antes, cuando todo está por construir. Y, sin embargo, me costaría verme viviendo allí indefinidamente. Muchos de mis amigos planean volver y establecerse, y lo entiendo perfectamente. Es difícil no verse a uno mismo feliz construyendo una vida allí. Pero hay algo en mí que no sabría dejar de mirar hacia casa, hacia mi familia, hacia mis amigos de siempre.

Y no es una contradicción. No le resta nada a lo vivido ni a lo increíble que para mi ha sido vivir allí. Al contrario: quizá lo hace aún más valioso. Porque hay lugares maravillosos para quedarse, pero también hay algo profundamente bonito en tener un sitio al que volver. En saber que puedes vivir muchas vidas, sin necesidad de renunciar del todo a la que te espera al otro lado del mundo, cuando te toca volver a tu realidad.

Vida ELU

Ratio Legis – ¿Qué es la justicia?

Por: ELU Admin

Maite Tormo 4º de ELU

Cuando intentamos explicar lo que entendemos por justicia, nos sucede algo similar a lo que narraba San Agustín en sus Confesiones en relación al concepto de tiempo: “¿Qué es, pues, el tiempo? Si nadie me lo pregunta, lo sé; pero si quiero explicárselo al que me lo pregunta, no lo sé”. Aun así, debemos intentar aproximarnos lo máximo posible a este concepto, dada su importancia para el Derecho y para la sociedad en su conjunto. Sin justicia no hay Derecho, o al menos, no debería haberlo.


Una primera vía de aproximación a la justicia puede realizarse a través de la filosofía, que concibe la justicia como virtud. Mientras que para Platón, la justicia es aquella virtud que ordena las virtudes de la sabiduría, la fortaleza y la templanza, para Aristóteles, la justicia está intrínsecamente relacionada con la equidad, pues permite corregir los sinsabores de la desigualdad. En el caso del Derecho Romano, la justicia consiste en “sum cuique tribuere”, es decir, en dar a cada uno lo suyo. El cristianismo diferencia la justicia humana, siempre imperfecta, de la justicia divina, la única que puede dar a cada uno realmente lo que merece.


Toda esta herencia filosófica ha cristalizado en el Derecho, que concibe la justicia como un valor superior de nuestro ordenamiento jurídico. El artículo 1.1 de nuestra Constitución proclama: “España se constituye en un Estado social y democrático de Derecho, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político”. No es el único instrumento jurídico que la menciona, pues también lo hacen la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948, el Tratado de Funcionamiento de la UE y el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos de 1966.


De lo anterior quizás podríamos deducir que la Justicia es uno de esos conceptos que no puede definirse sin hacer referencia a otros conceptos que paradójicamente también necesitarían ser definidos: libertad, igualdad, Estado de Derecho, democracia…


O quizás, ante la vorágine de acontecimientos del mundo, es natural que nos surja la misma pregunta que a León Felipe en El payaso de las bofetadas: “¿la justicia es esto? ¿Un truco de pista? ¿Un número de circo? ¿Un vocablo gracioso para distraer a los hombres y a los dioses? Que me conteste alguien… ¿Qué es la justicia? Silencio… Silencio”.

Vida ELU

Iniciativa ELU: El Contrafuerte

Por: ELU Admin

Un pequeño grupo de alumnos de tercero junto con nuestra responsable de comunicación, Inés Pastor, nos hemos unido para desarrollar una nueva iniciativa en el seno de la ELU.

Somos algo ambiciosos y hemos querido abarcar muchas cuestiones dentro de El Contrafuerte, pero si tuviéramos que responder a la pregunta de qué es exactamente, habría que decir que es un movimiento que pretende acercarse a la realidad respondiendo sus preguntas últimas a través de las artes. Consideramos que el cine, la pintura, la música, la arquitectura o la poesía, son tremendamente útiles, por su capacidad mimética, por su trasfondo intelectual y por lenguaje propio, para comprender algo mejor el mundo que nos rodea.

Por ello, hemos querido dividir este proyecto en dos partes fundamentales. La primera se centra directamente en la organización de un cinefórum mensual donde tratar temas de profundidad filosófica a la luz de una película. En la primera reunión, la película Silencio (2016) de Martin Scorsese nos servirá como base para un coloquio acerca de la coexistencia de Dios y el mal y el silencio divino ante el sufrimiento.

Una segunda parte del proyecto pretende generar contenido, a modo de artículos, podcasts o videos en redes sociales, tratando los temas propuestos, ya sea por nosotros a través del cinefórum o por la ELU orientados a los fines de semana, a través de las artes en un sentido amplio. Nos encontramos ahora trabajando en un primer episodio de podcast que nos permita, con vistas al viaje académico, comprender mejor la permanente modernidad de la arquitectura de Estambul.

Más allá de estas dos, hay una tercera pata que resulta fundamental para nosotros: la colaboración de toda la escuela en el proyecto. Queremos que elus, profesores y mentores se impliquen directamente participando en las actividades y proponiendo temas y contenidos que tratar. El Contrafuerte está abierto a todos.

En suma, haciendo honor a su nombre, El Contrafuerte es un refuerzo en cuestiones de arte para toda la ELU que nos permitirá, desde una perspectiva peculiar, dar respuesta a las preguntas que rondan los módulos, los fines de semana y los viajes académicos. Iniciamos este proyecto con mucha ilusión

Vida ELU

Encuentro con Rafa Macarrón

Por: ELU Admin

Carlota Mena 2º ELU

Nunca pensé que una obra contemporánea pudiera reflejarse en la mirada eterna de los grandes clásicos del arte. Así nos lo contaba Rafa Macarrón el pasado viernes 23 de enero, durante la visita a su estudio.

En un primer momento, me gustaría hablar un poco de Rafa. Si uno pregunta a internet, se le presenta como un artista madrileño, una de las figuras más reconocibles del arte contemporáneo español actual. Sin embargo, yo vi a una persona muy humana y auténtica, fiel a sus valores pero con una mirada que va más allá de lo evidente. Un reflejo de dedicación, entrega, disciplina y trabajo. Me rompió completamente mis esquemas de padre de familia, de artista, de persona de nuestra época. Porque como dijo Sabrina Lucas, “nadie sabe lo que hay en la cabeza de un artista”, pero me parece alucinante.

Así, con una pequeña idea de lo que íbamos a ver, llegamos un grupo de elus en una tarde lluviosa de invierno. Atraídos por la ventana que se abrió el pasado findELU, muchos sentimos el impulso de asomarnos y descubrir todo lo que podía ofrecernos ese arte tan singular y emergente.

Tuvimos la oportunidad de ver la exposición en óleo que llevaba preparando ya varios meses. Los cuadros más grandes que había dibujado, según nos contaba. El primer destino de esta colección será una exposición a primeros de marzo, una cita que esperamos con muchas ganas.

A través de una visita cercana y pausada, fuimos descubriendo lo que se esconde detrás de una obra. Una visión cuidada y sensible, determinada por cada tono de color —podría haber trescientos tubos de pintura—, cada textura, cada sombra, cada detalle. Una alusión a lo clásico que dialoga con los hitos de la moda actual; la tradición combinada con lo contemporáneo. Todo ello solo puede ser fruto de una cabeza formada en la sensibilidad, receptiva al asombro, capaz de otorgar valor a aquello que muchos pasarían por alto y de construir una visión del mundo auténticamente genuina.

Una de mis preguntas fue por qué las caras aparecían serias y, con gran acierto, Rafa me respondió que cada personaje merecía una interpretación personal por parte del espectador: quién era y cuál podría haber sido su vida. Ese pequeño detalle en el gesto del rostro resultaba necesario para establecer un diálogo personal con cada figura. Esto me llevó a pensar si no merece la pena detenernos y cultivar esa capacidad de apreciar lo pequeño, de ser nosotros también un poco artistas.

Conforme nos enseñaba cómo había evolucionado su arte a lo largo de los años, el estudio se fue revelando como un lugar vivo, en constante diálogo entre el artista y su trabajo. Rafa nos explicó que se trata de un proceso que, aunque nace de manera espontánea, está lleno de intuición, ensayo y error, y que precisa de tiempo e incluso, en ocasiones, de más de un artista. Nos compartió también cómo necesita de su equipo y que, sin él, no podría alcanzar el nivel de detalle que su idea exige. Además, me asombró pensar cómo, de manera inconsciente, pinta aquello que un día será reflejo de nuestra sociedad, porque las obras, al final, hablan por sí solas.

Y entre conversaciones, oídos atentos y miradas fijas en cada detalle, llegó la hora de marcharse. Sin embargo, nos fuimos con una mirada renovada y, por supuesto, con ganas de la prometida exposición.

Gracias Rafa y Sabri por abrirnos las puertas.

Vida ELU

Ratio Legis – No te prometí que ganarías

Por: ELU Admin

Guillermo Pierres, 3º ELU

Vivimos en la era de la indignación contractual.

¿Pagas? ¿Exiges? ¿Te decepcionas? Denuncias.

Todo muy humano. Todo muy comprensible. Todo jurídicamente… erróneo… la mayoría de las veces. Porque no, no siempre que algo sale mal hay un culpable. Y no, no todo el que cobra promete resultados.

Y sí, esta diferencia —aparentemente técnica, casi aburrida— es una de las líneas maestras que separa una sociedad adulta de una infantil.

El Derecho Civil lo sabe desde hace décadas, pero nosotros insistimos en olvidarlo: no es lo mismo prometer un resultado que comprometerse a poner los medios. No es lo mismo entregar un paquete que operar un corazón. No es lo mismo garantizar un beneficio que darlo todo por defender a un reo de la perpetua.

Sin embargo, cada vez que un juicio se pierde, una operación fracasa o una inversión se hunde, reaparece la misma frase, pronunciada con ira, con el puño apretado y con la convicción de saber más derecho que el equipo de Ratio Legis combinado:

—“Para eso te pagué”.

Este artículo va de eso.

De lo que realmente se promete cuando se firma un contrato. De por qué el Derecho no castiga la mala suerte, pero sí la negligencia. Y de cómo confundir una obligación de medios con una de resultado no es solo un error jurídico, sino una forma muy peligrosa de pensar la responsabilidad en una sociedad compleja. Como siempre, esto no va de tecnicismos, va de entender cómo funciona el mundo cuando se levanta la vista del código.

Un cirujano opera. El paciente muere. Un abogado defiende. El cliente pierde. Un profesor enseña. El alumno suspende. La reacción instintiva es siempre la misma:

—“Para esto te pagué”.

Y, sin embargo, el Derecho responde con frialdad:

—”No te prometí el éxito. Te prometí hacer bien mi trabajo”.

Esto es una obligación de medios. El médico no garantiza la curación, sino actuar conforme a la Lex Artis. El abogado no garantiza la victoria, sino diligencia técnica, estrategia razonable y respeto escrupuloso de los plazos. El profesor no garantiza aprobarte, sino enseñarte con rigor. Si el profesional actúa correctamente y aun así el resultado es negativo, no hay incumplimiento. No porque el Derecho sea insensible, sino porque castigar el riesgo sería paralizar la acción humana. Si cada operación tuviera que acabar bien para no generar responsabilidad, nadie operaría casos difíciles. Si cada pleito perdido fuera una indemnización automática, nadie asumiría defensas complejas. El resultado sería una sociedad cobarde, no más justa.

Ahora cambia el escenario. Un repartidor no entrega tu pedido de Vinted semanal. Una empresa no construye tu casa prometida. Una plataforma no te presta el servicio contratado. Aquí al Derecho no le interesa el esfuerzo interior, ni las lágrimas logísticas, ni los problemas existenciales de quienquiera que se haya comprometido al servicio.

¿Está el resultado? No. Entonces hay incumplimiento.

Esto es una obligación de resultado. Quien controla el desenlace responde por él. Por eso Amazon no te manda una carta explicando que el repartidor lo intentó con ganas: te devuelve el dinero. Y hace bien.

Buena parte de la litigiosidad actual en España nace de confundir estas dos categorías: en sanidad no se suele juzgar el desenlace sino la conducta profesional; en el mundo académico no te prometen aprobados sino preparación.

Otros casos son más grises, y dependen de los términos empleados. Por ejemplo, en inversiones financieras (donde, lo sabemos, todo se vuelve más resbaladizo) cuando una entidad insinúa garantías, el juez empieza a afinar el lápiz. Por eso los contratos parecen escritos con sadismo paranoico y por eso los estudiantes de derecho toman tantas aspirinas: porque los términos importan, y nadie quiere convertir una obligación de medios en una de resultado sin darse cuenta. Si prometes seguridad, resultados o rendimientos, el Derecho no acepta excusas.

Las Leyes no castigan la mala suerte. Castigan la negligencia. No protegen nuestras expectativas subjetivas sino los compromisos objetivos, escritos negro sobre blanco. Y eso incomoda, y genera muchas migrañas, porque nos obliga a asumir algo muy poco popular: que no todo fracaso es culpa de alguien. Así que la próxima vez que alguien te diga: “Hice todo lo posible, así que no te debo nada”, tú sabrás que dependerá de lo que prometió en primer lugar. El Derecho se sienta en la silla de las expectativas. Porque entender esto no solo sirve para ganar pleitos, sino para pensar mejor la responsabilidad en una sociedad adulta.

Y eso, aunque no lo parezca, también es justicia.

Vida ELU

Elus por el Mundo – Maite Tormo

Por: ELU Admin

¡Hola a todos!

Soy Maite Tormo, y este primer cuatrimestre he estado de intercambio en la Universidad de Edimburgo en mi cuarto año estudiando Derecho y Filosofía, Política y Economía.

¿Pero de qué sirve el Erasmus? -preguntaba repetidamente mi abuelo antes de irme, muy escéptico de una experiencia que a sus ojos, era sinónimo de una temporada de vacaciones. Hoy, cuatro meses después, puedo dar mi propia respuesta a esa pregunta.

Lo primero es que el erasmus supone una experiencia muy intensa de libertad. Llegas a un lugar desconocido, cargada de maletas, entras en una habitación que al principio te resulta hostil y al sentarte en la cama te das cuenta de que estos cuatro meses tienes que decidirlo tú todo: desde lo más nimio, el qué comer, hasta cosas más relevantes como la organización de tu tiempo, los amigos, el deporte, la misa, etc.

Hay dos posibles actitudes ante esta experiencia de libertad, ambas válidas. La primera es el terror o el bloqueo al ver que estás absolutamente solo en una nueva ciudad, sin amistades ni sitios de confianza. La segunda es la tranquilidad o serenidad al no ser la primera vez que estás solo en una ciudad. En mi caso, acogí esa sensación de nueva libertad como un regalo que disfrutar con cabeza y sentido, sabiendo que la libertad exterior no sirve de nada si no hay un ejercicio de libertad interior que la acompaña.

Y así empecé mi erasmus. Hice mil planes nuevos en la primera semana, desde apuntarme a baile escocés, beber la cerveza típica en el pub típico, ver las famosas vacas peludas, subir Arthur’s seat, salir de fiesta con un grupo masivo de españoles, hacer un tour de fantasmas en el cementerio de Greyfriars…

Con el tiempo, creamos un grupo de amigos que, como dice Sofía, no está unido por el paso del tiempo, pues apenas fueron tres meses y medio, sino por la intensidad de la experiencia. Comidas con sobremesas interminables en nuestro piso, viajes por las Highlands escocesas, tortilla de patata para cuarenta, un francés cantante, algún que otro ratón de invitado especial, apuestas para llegar puntuales a la biblioteca, un pamplonica con nivel de inglés proficiency, un escocés fan de las patatas bravas y del jiu-jitsu, anécdotas que jamás olvidaremos… Incluso nos dábamos cuenta de que empezábamos a tener una jerga propia, con palabros que pocos entendían.

La parte académica también fue importante, pues la Universidad de Edimburgo es una de las universidades más prestigiosas en Europa. Me dieron clase profesores que trabajaban en la House of Lords (la cámara alta del Parlamento de Reino Unido), y aprendí de ellos sobre temas de lo más diversos, como el Brexit o la teoría del juego. Una parte importante de las universidades británicas son las “societies”, asociaciones de alumnos con temas muy variopintos, desde la hotchoc society, para los amantes del chocolate caliente (pero sin churros), hasta la edinburgh justice initiative, en la que colaboré para un proyecto pro bono de Derecho.

En definitiva, el erasmus es una experiencia única. No debe idealizarse, porque siempre hay un componente de suerte en el destino y la gente con la que te encuentres, pero sí valorarse como una oportunidad para ser independiente, abrirse a otras culturas y forjar amistades para toda la vida.

Vida ELU

Elus por el Mundo – Sofía García-Escribano

Por: ELU Admin

¡Hola a todos!

He tenido la suerte de pasar este cuatrimestre en París, una ciudad que todo el mundo conoce, aunque sea solo de oídas. Posiblemente, cuando oyes “París”, la imagen que aparece en tu cabeza sea la Torre Eiffel, unas orejas de Mickey Mouse, una catedral centenaria como es Notre Dame o, quizá, incluso un parisino con boina y baguette. Todo eso es válido, menos lo último, que no suele pasar. Así que la pregunta es: más allá del mito, ¿en qué se traduce vivir en la Ciudad de la Luz?

Esta era la pregunta que yo me hacía al seleccionar destino. Para situarnos, os cuento que me llamo Sofía García-Escribano Camino, estudio Ingeniería Industrial en la Universidad Carlos III de Madrid y estoy en tercero de la ELU. Como os pasará o habrá pasado a muchos de vosotros, se me presentó la ocasión de hacer un Erasmus y en ningún momento se me pasó por la cabeza no aprovechar la oportunidad.

Mi criterio de selección era claro: quería una ciudad grande y dinámica donde pudiera mantener un nivel de actividad similar al de Madrid, pero con un toque francés. Sin embargo, aquí estoy en diciembre, escribiendo esto desde mi cuarto en París y dándome cuenta de que mi vida aquí no ha tenido nada que ver con mi vida en España. Y me alegro mucho, porque si hubiera pretendido replicar lo que allí tengo, habría perdido la oportunidad de abrirme a una nueva realidad.

El 31 de agosto abrí la puerta de la que se convertiría en mi habitación durante los próximos meses. Estaba despejada, llena de espacios para rellenar con el equipaje que traía de mi casa “de verdad”. Lo que al principio parecía un cuarto impersonal se transformó, poco a poco, en el rincón al que venía a descansar y donde me sentía a gusto. Como nunca había vivido fuera de casa, el proceso fue revelador: me di cuenta de que no necesitaba llenarlo con objetos de Madrid para que replicara mi hogar; el propio acto de vivir y desenvolverme en ese espacio ya lo hacía mío.

Lo que pasó con mi habitación es lo mismo que ocurrió con mi rutina y mis prioridades. Al llegar a París, me encontré con un lienzo en blanco. Habían desaparecido las inercias de Madrid, no por una decisión consciente, sino porque simplemente no habían cogido el vuelo conmigo. Al principio, ese vacío me asustaba, pero pronto se convirtió en un espacio para ser llenado con lo que verdaderamente quería. Aunque aún no tengo la perspectiva completa de esta experiencia (¡me queda enero, afortunadamente!), creo que el mayor cambio ha sido aprender a discernir y priorizar aquello que resuena conmigo. Al liberarme del afán de hacer cosas sin saber muy bien por qué, descubrí que sí tenía la capacidad de elegir, simplemente no la estaba ejerciendo.

Este cambio de mirada lo viví de la mano de otros. En París, además de turistas en cada esquina y franceses apresurados, encontré a gente con mucho corazón. El proceso fue gradual. Un primer fin de semana en el que se organiza una visita a Versalles con lo que en un principio son quince extraños a los que conociste hace dos días, pero resulta que os lleváis bien, así que quedáis a tomar algo al día siguiente. Como la conversación fluye, la próxima semana te das cuenta de que has acabado en Montmartre con ellos. Al poco tiempo, una de las que empezaban a ser más que “conocidas” propone ir a un castillo a las afueras de la ciudad, Fontainebleau. Se tarda un rato en llegar, pero dicen que merece la pena e, incluso si no te gusta, compensa, porque lo importante en la segunda semana es pasar ratos divertidos con la gente. Entre paseos, quedar para tomar algo después de la uni, jugar al billar, hacer picnics y conseguir que todos llegáramos al récord personal de crêpes ingeridos, llega el final de septiembre y te das cuenta de que sois un grupo de amigos. Un grupo unido no por el paso del tiempo, sino por la intensidad de la experiencia.

Buscando la integración cultural, hemos aprendido a hacer fondue, hemos sido víctimas de varios macarons y hemos hecho más planes de tarde en el Louvre que un parisino promedio. También hemos explorado Francia: Normandía, Orleans, el Mont-Saint-Michel o Lille, terminando con un programa intensivo de mercados navideños en Estrasburgo y Reims.

En paralelo, también he disfrutado de los planes más tranquilos: dar un paseo por los Jardines de Luxemburgo que acaba en una de esas sillas verdes, en las zonas menos concurridas, perfectas para leer un libro un sábado por la mañana; caminar por la ciudad para explorar y aprovechar unos reconfortantes rayos de sol de domingo o ir sola a un museo y darme cuenta de que estaba viendo por primera vez un cuadro que llevaba tiempo en esa pared, al lado de otro que siempre me había gustado, pero al que nunca le había dedicado atención. Incluso he aprendido a agradecer algo a los turistas: me recuerdan que lo que veo todos los días merece la sorpresa. Pasar por Notre Dame y levantar la vista no debería ser un mero trámite, que algo sea cotidiano no significa que tenga menos valor, sino que tienes la suerte de disfrutarlo a diario.

Lo que también he visto casi todos los días ha sido la universidad, pues la razón principal de mi estancia fue estudiar en la Sorbonne Université, en el campus de ingeniería Jussieu. Su entrada, entre dos altos edificios, da paso a un jardín con una torre de cristal situada en medio de una cuadrícula de torres unidas por amplios pasillos. En este espacio se desenvuelve una vida estudiantil mucho más intensa que la que percibía en Madrid. Es un lugar vivo, con decenas de asociaciones y bibliotecas llenas, dominado por estudiantes que no están simplemente de paso y se sienten orgullosos de su institución. Las clases en francés han sido un reto, pero también la vía para conocer a estudiantes internacionales y para transformar por completo la rutina académica a la que venía acostumbrada.

Si en algún momento tenéis la oportunidad de ser tentados por un croissant, aceptadlo. Por lo que habéis leído, no hace falta aclarar que París me parece una ciudad fantástica para hacer una movilidad, pero si en vez de un croissant es un gofre belga, una pizza italiana o un pretzel alemán, estará igual de bien, porque más allá de la admiración por ciertos monumentos, lo verdaderamente relevante de la ciudad es el cambio que provoca en uno mismo. Al fin y al cabo, eso puede pasar en cualquier rincón del mapa.

Un abrazo,

Sofía

Vida ELU

Voluntariado

Por: ELU Admin

Raquel Barbolla, 2º ELU.

En la ELU pretendemos no quedarnos solo en una formación puramente académica. Buscamos ponernos en juego, participar de nuestro entorno y asumir un liderazgo orientado al servicio y al bien común. En este marco, el pasado viernes 5 de diciembre tuvimos la oportunidad de encarnar de manera concreta nuestra misión social en una actividad comunitaria impulsada por Margarita Gutiérrez, Santiago Aragón y Jaime López, alumnos de 3º ELU. Nos reunimos en el local junto al Primer Monasterio de la Visitación (Salesas), cuyas puertas nos abrió generosamente Javier Puelles (1ºELU). Allí preparamos bocadillos, termos con caldo, manzanas y algunos dulces y, quienes lo desearon, dedicaron también un tiempo a la oración del voluntario antes de comenzar la ruta.

Acompañados por Javier , que desde hace tiempo recorre esta ruta cada lunes y conoce a quienes viven en ella, fuimos deteniéndonos para conversar con cada uno. Charlamos con Jordi, con David y con otros tantos, escuchando fragmentos de sus historias de vida, sus juicios sobre la situación en la que se encontraban y sus distintas formas de afrontarla. Más que repartir comida, compartimos tiempo, escucha y presencia, poniendo nombre y rostro a realidades que con frecuencia permanecen invisibles.

Al finalizar, regresamos al Primer Monasterio de la Visitación, donde pudimos compartir en grupo lo vivido: las sensaciones, las preguntas que surgieron y el sentido de una experiencia que nos confrontó con nuestra manera de mirar y atender a quien vive en la calle. Sabemos que una tarde no cambia el mundo, ni tampoco era ese nuestro objetivo. Sin embargo, creemos en la importancia del contacto con lo real, en la fuerza del encuentro personal y en el valor de ofrecer el propio tiempo al servicio del otro, descubriéndolo como persona y no como problema o necesidad anónima.

Vida ELU

Encuentro ELU/Elumni en Valencia

Por: ELU Admin

Carmen de la Cuadra 2º ELU

El pasado 3 de noviembre, desde ELU Valencia tuvimos el placer de recibir la visita de nuestra querida mentora, Marta Luquero. Dada la ocasión, además de aprovechar para hacer mentorías presenciales, nuestro estimado delegado Marcos Ranchal y nuestra codelegada Cecilia Uriol organizaron una cena de Navidad en la que nos reunimos tanto los ELUs como algunos Elumni. Allí pudimos celebrar el cumpleaños de Marta y compartir experiencias, risas, juegos y, sobre todo, mucha ilusión.


Muchos de nosotros aprovechamos la oportunidad de conocer a Elumni de nuestra ciudad y hacerles miles de preguntas sobre su paso por la ELU. También tuvimos ocasión de conocernos mejor entre nosotros, ya que, muchas veces, aunque vivamos en el mismo sitio, cuando coincidimos suele ser en Madrid y no nos da tiempo a vernos de verdad.


Durante la cena se plantearon algunas iniciativas solidarias y lúdicas. Marta, como siempre, apoyó nuestras ideas y nos animó a seguir trabajando en ellas. Comentamos cómo había ido la primera reunión de “Beers & Books” Valencia y nos alegramos al darnos cuenta de que, poco a poco, ELU Valencia se está convirtiendo en algo más que llevar un pañuelo fallero a Madrid: se está convirtiendo en una familia.

Vida ELU

Ratio Legis – Cárteles: el delito que se cuela en tu compra

Por: ELU Admin

Lucila Cacho, 3º ELU

Resulta llamativo que la RAE defina ‘cártel’ como ‘organización ilícita que trafica con drogas o con armas’ o ‘convenio entre empresas para evitar la competencia’; y aún resulta más llamativo que la primera acepción sea la que más ha calado en nuestra sociedad, la que asociamos automáticamente al oír el término cuando, realmente, es la segunda práctica la más común que nos afecta a todos como consumidores. Sí, has escuchado bien, con toda probabilidad tanto tú como yo nos hayamos visto afectados por un cártel, y me arriesgo a afirmar que no precisamente por el de la droga.

Para evitar que este artículo se convierta en una mera transcripción de legislación de la UE o del  Derecho de Defensa de la Competencia (rama que protege el funcionamiento libre y leal de los mercados garantizando la competencia entre empresas), me gustaría traer a colación una serie de casos que se han dado recientemente en España en los que quizás te hayas podido ver afectado por estos acuerdos colusorios.

El “cártel de la leche” se dio entre los años 2000-2013, y consistió en que varias grandes empresas lácteas coordinaron precios y compras de la leche, lo que afectaba a ganaderos y consumidores. En la década de los 90, los productores de azúcar pactaron serios precios y cuotas de venta dando lugar al “cártel del azúcar”; o el “cártel del papel higiénico” entre el año 2000 y 2011. Este patrón de conducta se repite también en los casos de de productos como el “cártel de detergentes” (2002-2005), el “cártel de carburantes” de los años 2000; o en otros servicios como el “cártel de servicios funerarios” (2000-2009), en el que funerarias pactaron precios y condiciones de esta prestación. Otro de gran actualidad, por el que muchos consumidores se encuentran reclamando hoy en día, es el “cártel de los coches”.

Quizás te digas a ti mismo, “muy bien, pero ¿qué más me da a mí que las empresas se organicen internamente para evitar competir si muy probablemente ni me entere?”. Más allá de las consecuencias obvias que esto puede acarrear, como precios más altos, menor calidad o menos innovación, cabe contemplar que, cuando estos acuerdos ilegales afectan a bienes adquiridos por las Administraciones Públicas, el dinero perjudicado es el de los ciudadanos, dinero que no se está destinando a otros fines. Y no precisamente se trata de cantidades irrisorias sino, a menudo, millonarias… sólo con pensar en la diferencia que éstas pueden suponer en una situación de necesidad (como en plena pandemia, por ejemplo), cabe reflexionar sobre el impacto real que tienen estas infracciones.

En definitiva, los cárteles no son una realidad lejana, todo lo contrario: tienen que ver con nuestra vida diaria de manera directa. Operan de forma silenciosa, diluidos en el precio de un litro de leche, el coste de llenar el depósito del coche o en poner una lavadora. Precisamente ahí radica su peligrosidad, en que suelen pasar desapercibidos para quien los sufre, mientras perjudican activamente la competencia, el bienestar del consumidor y la confianza en el propio mercado.

La reflexión que debería quedarnos es la de que la competencia no resulta un mero concepto abstracto, se trata de un mecanismo esencial que protege nuestros intereses más cotidianos. Porque, aunque no siempre lo percibamos, la ausencia de ésta no se paga en abstracto, se paga, casi siempre, de nuestro propio bolsillo.

Gracias por vuestro tiempo, una vez más, y ¡hasta la próxima entrega de Ratio Legis!

Vida ELU

Filosofía de Bar – Ética y política

Por: ELU Admin

Cristina González Luna, 4º ELU

El 18 de noviembre nos encontramos en la comodidad de la casa de los hermanos Aragón para una sesión que se convirtió en un auténtico espacio de pensamiento compartido. Después de revisar el material que nos envió María Torras, nos sumergimos en un debate que no dejó a nadie indiferente.

Las ideas fueron tan diversas como estimulantes. Nos preguntamos si la intencionalidad de las acciones puede justificar un mal por un bien mayor y sobre qué depende realmente esa valoración. Algunos llevaron la conversación al plano más teórico y ético, explorando principios universales y dilemas morales, mientras otros la conectaron con su vida cotidiana y con la política actual, donde aparecieron reflexiones desesperanzadoras sobre el rumbo de la sociedad, contrastadas con visiones más optimistas que invitaban a la esperanza. Esa mezcla de perspectivas hizo que la discusión fuera viva y profunda, porque más allá de las diferencias, lo que nos unió fue la certeza de que el tema nos tocó a todos y nos obligó a pensar.

Con tortilla de patata, kikos y un ambiente cercano, tuvimos la suerte de contar con nuestros mentores y profesores: el Padre Pou, María Torras, María Longás y Marta Luquero, cuya presencia enriqueció la conversación con preguntas incisivas y ejemplos que nos ayudaron a mirar más allá de lo evidente. Quiero recalcar lo mucho que me gusta esta iniciativa y dar las gracias a Luis Muñoz y Alejandro Aragón por crear este gran espacio para reflexionar, porque no todos los días se encuentra un lugar donde la filosofía se mezcla con la vida real y nos invita a cuestionarnos cómo
queremos vivir.

Vida ELU

“Alguien desordena estas rosas” – Beers and Books

Por: ELU Admin

Maru García Lea, 1º ELU

“Ella estará satisfecha. Porque ese día sabrá que no era el viento invisible lo que todos los domingos llegaba a su altar y le desordenaba las rosas”.

Gracias García Márquez. Gracias porque nos brindaste la oportunidad de sumergiros en una conversación que supera, con creces, lo superficial. Entre retazos y retazos de recuerdos, aquella tarde nos dimos el lujo de compartir nuestras experiencias, pero no de cualquier tipo: unas que parecen estar prohibidas. Canceladas por la sociedad. Como si tuviéramos miedo a siquiera mencionarlas por lo que pudiera pasar. Pero que, al final del día, describen lo único que tenemos seguro en esta vida: la muerte.

En su relato “Alguien desordena estas rosas”, el escritor juega con el lector de una manera espeluznantemente maravillosa. Hace danzar al narrador, el alma de un niño que falleció, por las turbulencias del tiempo como si de algo sencillo se tratase. Es a través de él que, poco a poco, se nos va revelando la historia, pero siempre incompleta. Quizás al llegar al punto final de la obra conocemos ciertos detalles de la relación que une a los protagonistas: al niño que queda atrapado en la monotonía de los años con la señora mayor que parece rozar la muerte con tan sólo respirar. Sin embargo, jamás sabremos los “por qué”. Por qué ella decide volver a la casa abandonada después de dos décadas. Por qué el pequeño se empeña en llevar las rosas del altar, y no otras, a su propia tumba. Por qué rosas “rojas y blancas”. Por qué a la mujer le aterroriza distraerse y despegar la vista del altar por más de un segundo. ¿Acaso sabe que su final se acerca y se niega a aceptarlo? Como si manteniéndose tensa, a la espera, fuese a ser capaz de resarcirse del destino de todo ser humano: morir. Por qué ese saquito oscuro y esas medias rosadas. Por qué él afirma que “quedará definitivamente solo en el cuarto”. ¿Qué es aquello que, tan vilmente, lo mantiene subordinado al mundo de los vivos?

Efectivamente, quizás nunca lleguemos a responder con total seguridad ninguna de estas preguntas. Nunca conoceremos el “porqué” escondido tras las líneas de García Márquez. Pero algo en lo que creo que llegamos a coincidir durante aquel encuentro, es que los relatos son mucho más que palabras hiladas con cautela para contar una historia: son puertas al corazón de los demás. Y lo bonito es que no solamente a aquel que lo escribió, sino a aquellos que tienen la suerte de leerlo.

Por eso mismo, me reitero: gracias García Márquez. Abriste a través de ese duelo entre el pasado y el futuro un tema de conversación que, probablemente, debería de ser tratado más a menudo: la muerte. Así, nos enredamos en un debate que pivotó sobre cuestiones como: ¿le tenemos miedo a la muerte?, ¿nos preocupa más la nuestra o la de los demás? Si nos muriéramos mañana, ¿estaríamos satisfechos?. Eso sí, como buenos ELUs no nos quedamos ahí. Se podría decir que fuimos un poquito más allá.

Uno por uno, bajo decisión propia, pusimos sobre la mesa nuestras experiencias con la muerte. En un espacio donde la confianza era la protagonista principal. Reforzamos, o establecimos por primera vez, vínculos que quizás jamás habríamos imaginado. No sabría explicar cómo ni por qué, pero podría afirmar con los ojos cerrados que aquellas horas de conversación nos devolvieron ese oxígeno que no sabíamos que nos faltaba. Y es que creo firmemente que no hay desperdicio mayor que el de dejar nuestra vida en manos de la homogeneidad y la inercia del día a día.

Así, lágrimas, risas y silencios inundaron la sala del JJ, demostrándonos una vez más que la mejor manera de conocerse es arriesgándonos y mostrándonos vulnerables con los demás.

Vida ELU

Encuentro ELU/Elumni en Barcelona

Por: ELU Admin

El pasado 24 de noviembre, tras un largo paréntesis de varios años, tuvimos el privilegio de vivir un encuentro que unió a elus y elumnis. Todo esto fue posible gracias a la gran iniciativa de Sabrina Lucas y María Longás, quienes nos acompañaron durante la jornada. Además, tuvimos la suerte de aprovechar su visita para realizar mentorías presenciales, un auténtico lujo que agradecemos enormemente.

Fue una reunión preciosa que nos permitió poner cara a quienes ya han terminado su camino en la ELU. Pudimos escuchar cómo vivieron ellos su etapa en la Escuela y cómo funcionaba cuando formaban parte de ella; dado que algunos se graduaron hace más de diez años. La sorpresa fue mutua al comprobar cómo ha crecido y evolucionado el proyecto.

Aunque veníamos inspirados por un grandísimo Fin de Semana asombrados por el arte y pensamos en visitar alguna exhibición, decidimos que la mejor forma de aprovechar este encuentro especial era repartir bocadillos por el centro de la ciudad. Fue una actividad que trascendió la mera acción de voluntariado. Nos permitió “salir de nosotros mismos” y generar un espacio de conversaciones profundas, no solo con las personas a las que ayudábamos, sino también entre nosotros.

Algunos no lo habían hecho nunca y para otros elus, recién llegados este curso a la ciudad, supuso el descubrimiento de una acción social que seguro repetiremos entre nosotros. Allí, compartiendo el frío y el servicio, chocamos con una realidad que muchas veces nos pasa desapercibida. Entendimos que lo importante no era la comida que entregábamos, sino el hecho de compartir tiempo y palabras con los que nos íbamos encontrando, conociendo además a los elumnis, a los que la mayoría no habíamos visto nunca.

La jornada se cerró con una cena numerosa que dio para muchas conversaciones y alguna que otra anécdota también. De hecho, por las horas que eran casi que nos tuvieron que acabar echando del restaurante de lo a gusto que estábamos, pudimos reunirnos unos 20 y disfrutar de la compañía.

El encuentro nos dejó con un sentimiento de inmensa gratitud y, sobre todo, con ganas de más. Tanto es así que ya hemos fijado fecha para el próximo, estrenándonos próximamente con los “Jueves de Juegos”. Barcelona ha vuelto a despertar y esto es solo el comienzo.

Vida ELU

Encuentro ELUs en Bruselas

Por: ELU Admin

Irene Sánchez 2º

Bruselas es el lugar donde Europa se piensa a sí misma.

Un lugar donde el peso de la historia, la ligereza de los sueño y los fantasmas de guerras pasadas se sientan a conversar en las mismas mesas que los arquitectos de las paces futuras. Es el lugar donde resuena el eco de las pisadas de todas aquellas personas que vienen desde muy lejos, buscando construir un futuro común para todos. Y allí, durante los primeros días de noviembre, tres ELUS: Paula de Alfonso (3º), Marisa Rico (elumni de la XV promoción) y yo, Irene Sánchez (2º), hemos tenido el placer y el privilegio de poder conocer de primera mano las instituciones europeas y la ciudad gracias a la Fundación Civismo. Han sido unos días memorables, llenos de conversaciones, risas, convivencia, intercambio de opiniones y un gran aprendizaje junto al resto de nuestros compañeros.

Sin embargo, en este viaje la ELU ha estado más presente que nunca. No sólo por poder compartir una experiencia de esta magnitud entre tres promociones diferentes, sino especialmente, por habernos podido reencontrar con otro elumni, Abraham Velarde, alumno de la XI promoción de la ELU. Desde hace dos años, Abraham es asesor de una prestigiosa eurodiputada española, y es él quien además se ha encargado de recibir a las últimas promociones de Becas Europa en su paso por la capital belga. Fue un verdadero regalo compartir tiempo con él en la que ya es su casa. De pronto, ya no éramos simples visitantes. Éramos parte de algo más grande, de algo que sentíamos profundamente nuestro. En su mirada y en sus palabras, reconocimos el reflejo de nuestro propio camino: una formación que trasciende las aulas, esfuerzo y perseverancia como faro en la vida y la huella de la ELU que crece y permanece. Porque más allá de la edad, el tiempo o la distancia nos puedan separar, siempre habrá un lenguaje común que nos una, un modo de mirar el mundo con asombro, compromiso y esperanza.

Vida ELU

Ratio Legis – Devuélveme mi mano!

Por: ELU Admin

Guillermo María Pierres Hernández, 3º ELU

Supongamos —con el debido toque gore matutino— que estoy cortando un árbol en un jardín de la España profunda y, por una de esas ironías de la vida, me corto la mano. Mientras me retuerzo en el suelo en busca de un torniquete y de sentido a mi existencia, un transeúnte —pongamos, un turista— recoge mi mano y huye con ella, quizá para conservarla en formol o venderla a un museo de curiosidades anatómicas de esta especie particular que es el homus ibericus. La pregunta, deliciosa en su absurdo, es inmediata:

¿esa mano sigue siendo mía? — mía, claro está, en el sentido más fríamente jurídico.

El Código civil español, heredero bastardo del francés, responde con un silencio digno. Para el derecho civil, sólo existen personas y cosas; el cuerpo humano, en su unidad inerte, no cabe en ninguna de las dos categorías. Mientras estoy entero, soy persona; pero si pierdo una parte de mí, esa parte, de pronto, no es nada. No persona. No cosa. Un limbo jurídico: terra nullius corporal. ¿De quién son tus lorzas?

El derecho romano, tan obsesionado con la propiedad, jamás reconoció una relación de dominio entre el individuo y su cuerpo. Corpus meum non est meum. La persona era sujeto, no objeto de propiedad; y admitir lo contrario hubiera abierto la caja de Pandora del comercio del ser humano. Pero al negar toda naturaleza jurídica al cuerpo, el Derecho civil terminó construyendo una ficción cómoda: el cuerpo, simplemente, “no existe” como entidad jurídica. El cuerpo no tiene estatuto; sólo sufre o muere.

Volvamos entonces al juicio imposible: el ladrón de la mano. Y el tribunal, lógicamente, lo absuelve. No ha robado una cosa (porque no lo es), ni ha lesionado a una persona (pues la mano ya no forma parte de ella). Un acto monstruoso, pero, en principio, no jurídicamente punible. La perfecta laguna legal: la mano como res non grata.

¿Podríamos hacer mejor en el sistema español? El Código civil no reconoce la propiedad sobre el cuerpo. La jurisprudencia se limita a decir que el cuerpo es incomerciable, indisponible, y que sólo cabe consentir sobre él dentro de ciertos límites médicos o científicos. Pero esto deja abierta la pregunta esencial: si no soy dueño de mi cuerpo, ¿quién lo es?

La tesis más provocadora consistiría en reclasificar el cuerpo como “cosa fuera del comercio”, al modo de los bienes del dominio público o las obras de arte inalienables por su naturaleza o relevancia. Una idea blasfema para el civilista tradicional, pero con una lógica impecable: sólo reconociendo al individuo como propietario moral de su cuerpo puede el Derecho protegerlo de la apropiación ajena —del mercado de órganos, del ADN patentado, del esperma como mercancía—. No se trata de cosificar al ser humano, sino de inmunizarlo frente al capitalismo biológico.

Llevado al extremo, el argumento adquiere tintes revolucionarios. Si poseo mi cuerpo, poseo también el derecho a utilizarlo para sobrevivir. Si admitimos que para toda persona es vital poseer su cuerpo ninguna regla moral podrá ser invocada contra quién se procure lo necesario para no morir.

Volvamos, pues, a mi mano robada. En el fondo, el dilema no es sobre propiedad, sino sobre identidad. Si mi cuerpo no me pertenece, ¿soy realmente libre? Si mi mano, una vez amputada, no es jurídicamente mía, ¿dónde acaba mi “yo”? En el codo, en el DNI, o en la conciencia. El Derecho, en su literalidad, sigue sin decidirlo. En todo caso, no se podrá tratar de un hurto. En el mejor de los escenarios (considerando que la hipótesis en la que te amputas una mano ya es un poco fastidiosa de por sí) se podría aplicar el régimen del delito contra la integridad moral, pues tal robo atentaría contra tu dignididad y tu bienestar psíquico o emocional, menoscabando así tu integridad moral.

Quizá por eso el caso fascina tanto: porque, en el fondo, no habla de un miembro amputado, sino de una civilización que lleva dos mil años sin atreverse a mirar de frente su propia carne.

Mientras tanto, yo sigo esperando que alguien me devuelva la mano.

Vida ELU

Elus por el Mundo – Jorge Marín

Por: ELU Admin

¡Hola a todos!

Soy Jorge Marín, y si algo he aprendido este último año es que la vida se expande cuando uno se atreve a mirar de verdad.

He pasado diez meses en University of California San Diego, cursando el tercer año de la carrera de Física, en un intercambio que acabó marcando un antes y un después en mi forma de entender la vida universitaria, la amistad y, sobre todo, a mí mismo. Apliqué a varias universidades de California, y al final, fui admitido en UCSD. Hoy no puedo estar más agradecido ni más feliz con esa decisión.

Recuerdo los primeros días como una avalancha de estímulos: el brillo del campus junto al Pacífico, las conversaciones en mil acentos, la sensación de que cada persona que conocía me abría una ventana distinta del mundo. Terminar el día agotado era lo normal; al fin y al cabo, vivía hablando, aprendiendo, escuchando, sorprendiéndome. Pero también terminaba cada jornada con una sonrisa silenciosa, sabiendo que ese cansancio era el precio justo de estar creciendo.

Una de las primeras imágenes que guardo es la llegada a mi apartamento. Iba con las maletas, algo nervioso por lo que me esperaría dentro. Al abrir la puerta, me encontré con mi compañero japonés. Esperaba quizá una presentación rápida, y en cambio, lo que me encontré fue con horas de conversación. Sin saberlo, ese día conocí a uno de mis grandes amigos, a un hermano mayor. A través de él entendí lo que significa vivir con apertura: dejarte sorprender, decir que sí a lo inesperado, descubrir que la conexión humana trasciende idioma o cultura.

A lo largo del año descubrí que mirar no es solo ver, sino abrirse al asombro. En San Diego aprendí a mirar a los demás con curiosidad sincera y también a mirarme a mí con más gratitud. Descubrí que cuando cambias la mirada, todo cambia. Lo que antes podía parecer rutina se volvía oportunidad; lo que era diferente se volvía fascinante.

El Jorge que llegó a California era alguien prudente, acostumbrado a cierto orden y previsibilidad. El Jorge que volvió es alguien que se lanza, que no se piensa dos veces un plan, que busca nuevas experiencias y que ha hecho del movimiento una forma de estar en el mundo. Viajé por todo el oeste americano y entendí que los lugares se graban no por sus paisajes, sino por las personas con las que los compartes.

Me sumergí por completo en el ambiente internacional: amigos de Japón, Alemania, Australia, Italia, Corea, Estados Unidos… Gente que me enseñó que la vida universitaria no se mide en créditos, sino en encuentros. Que no hay excusa para quedarse quieto, porque siempre hay un motivo para salir, explorar, hablar, reír. Aprendí que las culturas cambian, pero la alegría de compartir es la misma en todas partes.

Hubo mañanas de surf y atardeceres en la playa, conversaciones infinitas, silencios mirando el mar. Cada día era distinto, y todos estaban llenos de algo que no sé cómo nombrar: una mezcla de libertad, gratitud y asombro. Tal vez esa sea la palabra que define mi año: asombro.

Si tuviera que resumir mi experiencia en una frase, diría: no tengas expectativas, solo déjate sorprender. Porque cuando sueltas la necesidad de controlar, la vida te enseña mucho más de lo que habrías planeado.

Este año me ha hecho más independiente, más libre y más agradecido. Me enseñó que el conocimiento no solo está en los libros o en los laboratorios, sino en la forma en que miras lo que te rodea: con curiosidad, con entrega, con deseo de comprender. Y entendí algo que ahora intento no olvidar: cuando cambias tu mirada, cambia tu mundo.

Por eso mi próximo objetivo no está en otro país ni en otra universidad. Está aquí, en España.

Mi objetivo es mantener vivo al Jorge que conocí allí, ese que se lanza sin miedo, que se asombra de lo cotidiano, que mira a los demás con gratitud y deseo de aprender. Quiero que esa mirada no se apague, que siga siendo el motor de este último año de universidad.

Porque al final, lo importante no fue irme, sino volver con una mirada nueva, y atreverme a mantenerla viva cada día.

Vida ELU

Ratio Legis – El ‘Crimen de crímenes’: cuando el derecho alcanza el límite humano

Por: ELU Admin

Lucila Cacho, 3º ELU

El crimen donde la ley se enfrenta a la intención más oscura: la destrucción de una identidad, donde el juicio no sólo pesa sobre actos, sino sobre la voluntad de llevarla a cabo.

Las devastadoras imágenes que nos llegan a diario han derivado en que el término “genocidio” se haya convertido una constante en los telediarios, titulares y opiniones políticas. En mi caso, como estudiante de Derecho y Relaciones Internacionales, la chispa que me llevó a investigar durante los últimos meses cómo se regula este tipo penal fue doble: la intensidad del debate público y la pregunta planteada para la liga de debate académico de mi universidad, “¿Son constitutivas de genocidio las acciones del Estado de Israel en Palestina desde el 7 de octubre de 2023?” Más allá del fragor político y lejos de posicionarnos en ninguna postura, me gustaría compartir qué dice el Derecho al respecto.

¿Cómo surge el “genocidio”? Su origen se remonta al contexto post Segunda Guerra Mundial, el jurista polaco Raphael Lemkin propone por vez primera el concepto; posteriormente, se codifica internacional y oficialmente en 1948, en la Convención para la Prevención y Sanción del Delito de Genocidio por la Asamblea General de la ONU. Su artículo II define el genocidio de forma precisa: actos cometidos con la intención de destruir total o parcialmente a un grupo nacional, étnico, racial o religioso como tal. Se requiere:

  • El actus reus(conducta externa): acciones llevadas a cabo como matar, causar daños graves, someter a condiciones de destrucción, impedir nacimientos, traslado forzoso de menores.
  • El dolus specialis: la intención específica de destruir un grupo. Aquí reside su singularidad y su excepcionalidad.

Sobre los devastadores delitos de crímenes de guerra y de lesa humanidad se eleva la categoría de genocidio, el crimen de crímenes. No con un afán retórico, sino porque exige un rigor probatorio estricto: demostrar que la finalidad no era vencer o castigar, sino eliminar a un grupo protegido como tal. Por tanto, la última palabra al determinar esto, no es el debate público ni los gobiernos. La determinación final compete a tribunales internacionales. La calificación es excepcional, ya que se trata de evitar la banalización de un término de tal magnitud.

A raíz de casos previos reconocidos como genocidio, se ha generado jurisprudencia que sirve de brújula para analizar la situación, algunos matices decisivos son los siguientes.

  1. Se puede inferir la intención genocida de un patrón de comportamiento siempre que sea la única conclusión razonable (caso Croacia vs. Serbia, 2015).
  2. La conclusión debe quedar probada más allá de toda duda razonable, debe ser la única explicación posible (caso anterior y Bosnia vs. Serbia, 2007).
  3. Necesidad de probar una concertación de intereses, es decir, una deliberación y sistematización.

Llegados aquí surge la pregunta: ¿qué implica que una situación sea declarada genocidio? Supone responsabilidades estatales, sanciones penales a líderes, obligaciones de reparación y prevención, tensiones diplomáticas y un ejercicio colectivo de memoria. Una calificación así deja una huella jurídica, política, histórica y moral de enorme alcance.

Por supuesto, las consecuencias de facto de un acto no calificado como genocidio pueden resultar igualmente terribles e injustificables, lo que requiere concienciación y movilización. Ahora bien, demostrar la intención es clave para activar la categoría más grave; debería evitarse hacerlo en base a la crueldad de las acciones. La justicia internacional no se caracteriza por la rapidez, pero si aspiramos a un debate público serio, debemos contemplar la complejidad del asunto antes de emitir juicios. El Derecho no siempre ofrece respuestas inmediatas, pero reclama evidencia, establece límites y responsabilidad; porque ante los hechos que interpelan a la conciencia colectiva, su tarea es avanzar con firmeza y precaución.

Muchas gracias por vuestro tiempo y nos vemos en la próxima entrega de Ratio Legis.

Vida ELU

Elus por el Mundo – Lázaro Cruz

Por: ELU Admin

¡Hola a todos!

Sí. Vuelvo a pasarme por aquí tan sólo unos meses después. No obstante, esta vez he dejado el Mediterráneo en mayor lejanía. Tras la aventura italiana, este cuatrimestre me encuentro más próximo al mar del Norte, entre calles empedradas que huelen a gofre recién hecho, nubes caprichosas e intentando entender qué significa, de verdad, vivir en el corazón de Europa.

Para quienes no me conozcáis, me llamo Lázaro Cruz Danta. Soy estudiante del doble grado en Estudios Internacionales y Derecho en la Universidad Carlos III de Madrid y alumno de cuarto curso (*gritos de pánico*) de la ELU. El cuatrimestre pasado estuve de Erasmus en Turín y este cuatrimestre he metido algún que otro abrigo más en la maleta y me hallo en Bruselas.

La elección de vivir durante unos meses en Bruselas siempre la he tenido presente por mi carrera, pero, sobre todo, como europeísta convencido. Y el encontrarme con la posibilidad de poder estudiar en una ubicación tan estratégica —cerca de las instituciones europeas y de la sociedad civil transnacional—, que me ofreciera una perspectiva privilegiada para comprender la Unión Europea en acción, no podía dejarla pasar.

La Université Libre de Bruxelles es un sueño. Es una universidad viva, dinámica, enfocada en crear comunidad, llena de asociaciones y que ofrece infinitas facilidades y oportunidades para los estudiantes. Me encanta pasar horas en sus aulas, en sus miles de actividades, en los cursos de idiomas, en las instalaciones deportivas… Además, poder estar estudiando en el Institut d’Études européennes, uno de los centros más antiguos dedicados a la docencia, la investigación y el debate público en el ámbito de los estudios europeos, suma valor personal a esta experiencia.

Como también suma un infinito valor la diversidad de Bruselas, que es, sencillamente, fascinante. Para mí, es lo mejor de la ciudad y lo que más me está enriqueciendo como ser humano. En una misma mesa me siento con personas de todos los continentes. Las historias biográficas se explican mejor con mapamundi en mano. Aprendo sobre la vida en Egipto, charlo sobre la diversidad lingüística de Sudáfrica, me intereso sobre la situación socioeconómica en Pakistán, me recomiendan qué hacer en São Paulo o me invitan a visitar Ciudad de México. Y momentos así, todos y cada uno de los días. A veces pienso que mi Erasmus aquí es un mapa que se va coloreando a golpe de amistad. ¡Y qué maravilla toda la gastronomía que estoy pudiendo probar cuando organizamos alguna cena!

Por supuesto, tanta diversidad se refleja también en las lenguas. Nunca he presenciado con tanta claridad que la finalidad última de los idiomas es permitir la comunicación y, con ello, fomentar la unión y la apertura. En casa la lengua vehicular es el inglés, pero, ni por asomo, es la lengua oficial. A mis dos compañeros alemanes les gusta compartir palabras en alemán a cambio de expresiones en español. En la universidad, el francés impone su cadencia, pues la ULB es una universidad francófona a la que le gusta hacer gala de ello. Donde no se impone tanto es en la calle; siempre se saluda con un “bonjour” para, dos frases después, darse uno cuenta de que está interactuando con un paisano de Jerez de la Frontera o de una finlandesa que llegó hace unas semanas y aún no chapurrea la lengua de Molière.

Con amigos españoles e hispanoamericanos, me siento como en casa con el castellano; con los catalanes, el catalán me permite colaborar en hacerles sentir a ellos como en casa; y con los italianos, el italiano me sigue haciendo tener muy presente mis meses en Turín. Cuando estamos con unos y otros, a veces mezclamos sin querer: empezamos una conversación en un idioma y la cerramos en otro. Me hace gracia descubrir que no es confusión: es hospitalidad. Las lenguas van acogiéndose las unas a las otras para que la comunicación llegue a buen puerto y el intercambio sea fructífero.

Los fines de semana, cuando la agenda lo permite, con todas estas personas tan maravillosas que estoy conociendo, realizo escapadas a ciudades de alrededor, aprovechando la posición estratégica de Bruselas. Ámsterdam, Róterdam, Gante, Amberes y Luxemburgo son las que, por el momento, he podido visitar.

No obstante, aquellos en los que no se puede, me encanta disfrutar de la ciudad sin prisas, como cada día. Recorrer sus parques: empezando en el Bois de la Cambre, para seguir hacia el Parc de Bruxelles y terminar rendidos en el Cinquantenaire, contemplando el arco con tanta atención como quien contempla un Magritte. Perderme por Marolles y curiosear en el mercadillo de la plaza del Jeu de Balle. Levantar la vista en el Sablon para cazar fachadas art nouveau. Quedarme con el claroscuro perfecto del Mont des Arts al atardecer. Aceptar que el Atomium, por muchas fotos que hayas visto, siempre sorprende. O disfrutar de unos moules-frites aunque antes de venir renegara de ellos por su simpleza.

¿Que Bruselas tiene fama de gris? Es verdad que los botes de suplementos de vitamina D están siempre agotados en el supermercado y mi regalo de bienvenida por parte de la universidad fue un paraguas. Pero quizá es precisamente en ese telón neutro donde mejor resalta lo importante. Porque si el clima no le da color a la ciudad, ya se lo ponemos quienes la habitamos.

En mi caso, esta ciudad me está regalando una escuela de convivencia. Convivencia entre culturas, lenguas, ritmos y maneras de pensar; entre lo práctico y lo simbólico; entre lo que venía a aprender y lo que no sospechaba que me asombraría. Y, sobre todo, convivencia entre personas que se eligen cada día para compartir lo que son, con su experiencia y sus ganas.

Aunque aún me queda un poco de tiempo, mi año de Erasmus está llegando a su fin y, como es común en Elus por el mundo, os animo a que si estáis pensando en realizar un Erasmus porque contéis con esa oportunidad, tiréis para adelante sin miedo y con convicción. No hace falta convertir el Erasmus en una épica forzada ni en una crisis existencial. Simplemente la experiencia cambia algo, por dentro, de forma discreta pero irreversible. Se amplía la forma de mirar, se aprende a hacer hogar lejos de casa y se entiende Europa no solo como una construcción institucional, sino como una forma de vivir en plural.

Con todo esto, me despido deseando reencontrarnos de nuevo muy pronto.

Un abrazo, familia.

LCD

Cultura

Encuentro ELU en Zaragoza

Por: ELU Admin

A veces, olvidamos las maravillas que hay dónde vivimos. Cuando vino nuestra mentora María el pasado lunes, decidimos que queríamos visitar una vez más la Basílica del Pilar de Zaragoza. Entre abrazos, risas y bromas, Lucía, una estudiante ELU, nos regaló un precioso tour por este monumento a la Virgen. Entre palabrejas de arquitecta y muchos gestos difusos, conseguimos hacernos una idea de la obra de arte que estaba ante nuestros ojos. Eso sí, al terminar le hicimos prometer que nos tendría que dar más como este.

Después, con la garganta seca, optamos por terminar el día de cháchara en un acogedor bar. Con un par de cervezas, por supuesto.

Vida ELU

Ratio Legis – La Guerra y el Derecho Internacional

Por: ELU Admin

Maite Tormo, elu de 3º

“All is fair in love and war”. Una frase que ha inspirado infinitas canciones hasta el día de hoy,
colándose incluso en las letras de artistas contemporáneos como Taylor Swift. ¿Pero es esto
realmente cierto? ¿Vale todo en la guerra?

En el artículo de hoy os traemos un tema complejo a la par que trágico: las leyes de la guerra.
Desgraciadamente vivimos en un mundo dónde el hombre está más cerca de ser el “lobo para
el hombre” de Hobbes que el “buen salvaje” de Rousseau. Tanto es así que existen leyes que
regulan cómo debe librarse una guerra y qué límites deben ponerse a semejante barbarie.

Así surgen los Convenios de Ginebra, cuatro tratados internacionales adoptados tras las
grandes guerras del siglo XX para proteger a quienes no participaban en la lucha armada:
civiles, heridos, prisioneros de guerra o personal sanitario. Entre ellos destaca el IV Convenio,
firmado en 1959, que se dirige exclusivamente a los civiles en tiempos de guerra. Su finalidad
es erradicar el concepto de “guerra total”.

El IV Convenio protege a las personas civiles que se hallan en poder de una parte en conflicto
o de una potencia ocupante. En otras palabras, a ti y a mí si cayéramos en manos de un
Estado enemigo en un conflicto armado internacional o si España fuera ocupada por fuerzas
extranjeras. Junto con la protección de derechos y garantías fundamentales, el texto establece
límites claros a la acción de los Estados:

  1. Prohibición de la violencia y la tortura (art. 32), incluyendo los experimentos científicos
    sobre las personas.
  2. Prohibición de los castigos colectivos (art. 33), inspirada en las represalias y
    ejecuciones de civiles durante las guerras mundiales.
  3. Derecho a la ayuda humanitaria y bienestar básico (arts. 55 y 59): cuando el Estado no
    puede garantizar el suministro de alimentos o medicinas, debe aceptar el acceso de la
    ayuda internacional.
  4. Protección especial a las mujeres y niños (arts. 24-27).
  5. Protección de los hospitales (art. 18): no pueden ser atacados bajo ninguna
    circunstancia, salvo que se utilicen para fines militares.

Asimismo, el Convenio reserva una sección específica para las potencias ocupantes,
impidiendo deportar a las personas protegidas o trasladar a su propia población civil al territorio
ocupado (art. 49).

Uno de los casos más debatidos en la actualidad es el de los territorios palestinos ocupados
por Israel. La ONU ha declarado que el IV Convenio de Ginebra se aplica a esos territorios, en
especial al artículo 49, que prohíbe desplazar a la población local o trasladar al territorio
ocupado a la población civil de la potencia ocupante. En 2025, Suiza —depositaria de los
Convenios de Ginebra— convocó la Conferencia de Altas Partes Contratantes para garantizar
el respeto del Derecho Internacional Humanitario en Palestina. Sin embargo, la víspera de su
celebración, el Gobierno suizo anunció su cancelación, alegando “profundas diferencias entre
las altas partes contratantes”.

Todo esto nos puede hacer cuestionar la eficacia real del Derecho Internacional, que depende
de la voluntad de los Estados para garantizar el cumplimiento de sus obligaciones. Pero esa
reflexión daría para otro artículo.

Por ahora, no parece haber perdido su amarga actualidad aquella frase que tantos repitieron:
“All is fair in love and war”.

Vida ELU

Los ‘MASC’ – Ratio Legis

Por: ELU Admin

Ainhoa Miñambres, 3º ELU

En un mundo donde los conflictos forman parte inevitable de la convivencia, no siempre la mejor solución está en sala de juicios. Hoy traigo a colación una de las reformas legales más importantes del ordenamiento jurídico español: la nueva Ley Orgánica 1/2025.

En los últimos años, el Derecho Procesal (aquella rama del Derecho encargada de regular cómo se van a llevar a cabo los juicios– desde la admisión de la demanda, hasta la ejecución de la sentencia-) se venía regulando por la Ley Orgánica del Poder Judicial del año 1985; pero, a pesar de sus múltiples reformas a lo largo de los años para adaptarse a la realidad, no ha sido hasta el 3 de abril de 2025 cuando se ha producido un hito histórico para los juristas: la Ley de medidas en materia de eficiencia del Servicio Público de Justicia o, como es coloquialmente conocida, la Ley de eficiencia procesal; que modifica sustancialmente a la ley de 1985.

La justicia llevaba años buscando caminos más ágiles y dialogantes para resolver las diferencias entre personas y entidades, en aras de reducir la carga de los tribunales hasta en uno de cada cuatro asuntos civiles. Con esta ley, nacen los Medios Adecuados de Solución de Controversias (MASC, en adelante), un conjunto de herramientas que ponen el acento en el diálogo y el entendimiento mutuo entre las partes del conflicto jurídico.

Pero ¿cómo van a aplicar estas nuevas medidas los jueces y magistrados?

He aquí la genialidad de este proyecto legal, estas medidas no van a ser aplicadas por los jueces y magistrados, quienes podrán dedicar su tiempo a asuntos donde su presencia es más necesaria (los casos de índoles penal, laboral, concursal y de menores, así como los relacionados con Derechos Fundamentales), sino por terceros ajenos al proceso que tengan conocimientos técnicos o jurídicos relacionados con la materia sobre la que verse el caso (no tienen por qué ser estrictamente personas con estudios de Derecho). Su aplicación fundamental entroncará la mayoría de los asuntos de Derecho Civil y Mercantil.

¿Cuáles son estas medidas?

Las más importantes contempladas por la ley son:

  • La mediación, donde un tercero imparcial, llamado mediador, actúa como un facilitador para ayudar a las partes a comunicarse y llegar a un acuerdo voluntario.
  • La conciliación, en la que un conciliador propone soluciones o hace sugerencias que pueden ser aceptadas o rechazadas por las partes.
  • El arbitraje, donde un árbitro neutral escucha las pruebas y argumentos de ambas partes y luego toma una decisión vinculante para ellas llamada laudo.

¿Qué ocurre si, a pesar de todos los esfuerzos, las partes no llegan a un acuerdo?, ¿hay consecuencias?

              Puesto que se trata de facilitar la resolución de un conflicto y no de forzarla; la terminación del proceso sin acuerdo no produce sanción legal alguna para las partes. De hecho, el artículo 10 de la ley hace referencia a los casos en los que se entenderá que no se ha llegado a acuerdo alguno (si transcurren tres meses desde la primera reunión, si transcurren treinta días naturales desde que una de las partes hace una propuesta y esta no es valorada por la otra…).

Una vez se haya producido la terminación sin acuerdo, la persona encargada (árbitro, mediador, conciliador) expedirá un documento o declaración responsable firmada por las partes. Esta se presentará ante el juzgado con la demanda.

¿Y si quiero ir directamente al juez porque me parece muy tedioso todo esto de la negociación?

              No podrás, ya que la ley establece la obligatoriedad de recurrir a estos medios legales para la admisión de la demanda en el juzgado competente. No te preocupes por los plazos, puesto que estos quedarán “congelados” durante el tiempo que dure la negociación, por lo que tendrás el mismo plazo que dicta la ley para entablar la acción legal correspondiente ante el juez.

Voy a poner un ejemplo para asegurarme de que lo hayáis entendido:

Era un 11 de marzo de 2025. Claudia había salido a dar un paseo por el parque en su bicicleta nueva. Todo transcurría con tranquilidad hasta que, al doblar una esquina, perdió el equilibrio y tropezó en la acera. El golpe fue leve, pero su bicicleta cayó y terminó rompiendo el parabrisas del coche de Fernando, que se encontraba correctamente aparcado.

Para resolver este caso, Fernando deberá ejercer la acción de responsabilidad civil extracontractual (regulada en el artículo 1902 del Código Civil), ya que no existe contrato alguno entre él y Claudia. Según el Código Civil, el plazo para ejercitar esta acción es de un año, por lo que Fernando tendría hasta el 11 de marzo de 2026 para reclamarle a Claudia la cuantía económica.

Con todo esto, ¿puede ir Fernando directamente el juez? No. Como hemos visto, deberá antes recurrir a uno de los MASC. Supongamos que recurre a la mediación un mes después de los hechos, el 11 de abril de 2025, pero esta se alarga hasta el 18 de julio de 2025 sin llegar a acuerdo alguno; ¿cuánto le queda a Fernando de plazo para presentar la demanda ante el juzgado? Como ya sabéis, la mediación “congela” el plazo, por lo que tendrá once meses (los doce le otorgaba la ley, menos el mes que tardó en recurrir a la mediación), es decir, hasta el 18 de abril de 2026.

En conclusión, estas instituciones pretenden apostar por una justicia dinámica y de diálogo, reduciendo la carga de los tribunales en conflictos legales tan diversos y comunes en los que todos nosotros podremos vernos inmersos algún día, como los relativos a herencias y al incumplimiento contractual, entre otros, que pueden ser resueltos perfectamente, e incluso con más ventajas para sendas partes, que con la intervención judicial.

Vida ELU

Jornada de Inicio de Curso 2025/2026

Por: ELU Admin

El sábado 27 de septiembre tuvo lugar la Jornada de Inicio de Curso que reunió a todos los alumnos del programa, con especial atención a los de primer curso, que se incorporan este año.

Durante la mañana se presentó la estructura del curso y se compartió el lema que acompañará a los alumnos a lo largo del año: “Solo vemos bien con el corazón” una invitación a mirar más allá de lo evidente. Los dos fines de semana formativos estarán centrados en arte y religiones, respectivamente.

También se comunicaron algunos cambios en el equipo directivo:

  • Laura Llamas asume la dirección académica en sustitución de Juan Serrano y se aprovechó la jornada para que pudiera despedirse con los alumnos dando la Lectio de este curso.
  • María Torras comenzará en los próximos meses como directora ejecutiva, en un proceso de transición junto a Carola Díaz de Lope-Díaz.

La jornada incluyó las primeras clases de las asignaturas, una comida conjunta, un encuentro con los mentores y una actividad de integración organizada por los alumnos de cursos superiores.

Con todo en marcha, el curso arranca con muchas ganas de seguir creciendo juntos.

Vida ELU

LA XV PROMOCIÓN DE LA ELU SE GRADÚA

Por:

El pasado sábado, 14 de junio, se celebró la graduación de la XV promoción de la Escuela de Liderazgo Universitario en la Universidad Francisco de Vitoria.

El evento dio inicio a las 15:00 horas, momento en el cual los alumnos de cuarto año presentaron sus proyectos y artículos finales. Estos trabajos reflejaron el aprendizaje adquirido durante su trayectoria en la Escuela, abordando diversos temas vinculados a sus áreas profesionales, pero todos orientados a la búsqueda de la verdad en cada asunto. Los estudiantes colaboraron en equipo para encontrar soluciones a problemas humanos, evidenciando su capacidad de trabajo conjunto y compromiso.

Varios Elumni con una trayectoria destacada colaboraron siendo parte de los tribunales, donde tuvieron la oportunidad de compartir su perspectiva y ofrecer críticas constructivas.

Más tarde comenzó el Acto de Graduación; los profesores, académicos, alumnos y familiares se reunieron en el Aula Magna para conmemorar a la promoción. La Ilustrísima Dña. Ainhoa Fernández del Rincón, fue elegida madrina en reconocimiento a su trayectoria como Coordinadora del Área de Acompañamiento en la Escuela de Liderazgo Universitario.

Después de la ceremonia, celebramos con una cena y mucha música para compartir y disfrutar de los recuerdos y experiencias acumulados a lo largo de estos cuatro años.

Muchas gracias a todos por, un año más, confiar en nosotros, por apostar por el pensamiento crítico, la búsqueda de la belleza y la verdad a través de la universidad.

¡Enhorabuena!

Vida ELU

VIDA ELU – CONCURSO DE RELATOS

Por:

Hace poco tiempo a los alumnos del módulo 2 de la ELU, ‘Grandes libros’, se les propuso como tarea final llevar a cabo un concurso de relatos.

Este invitaba a los participantes a escribir un relato corto de aproximadamente 1000 palabras bajo un mismo título “Cosmogonía”. Y después de una votación en la que participaron tanto los profesores de la Escuela de Liderazgo Universitario y los alumnos del módulo, podemos anunciar tres ganadores.

Las obras ganadoras destacan por su originalidad y creatividad al abordar el tema, sorprendiendo tanto a profesores como a compañeros.

¡Enhorabuena a las ganadoras por sus excelentes relatos!

Vida ELU

ELUS POR EL MUNDO – CARLOTA CARDONA

Por:

¡Hola a todos! Os escribo desde mi casa en Valencia, tras casi cinco meses sin venir después de haber pasado este último cuatrimestre de la carrera un poco lejos de España, en Nueva York. Entre la graduación de la ELU y los reencuentros, es ahora cuando empiezo a asimilar lo que allí he vivido y aprendido, y lo comparto aquí con vosotros.

Empezaré contándoos qué me llevó hasta allí, y es que el objetivo de esta estancia era hacer las prácticas curriculares de mi carrera (Biomedicina) en Icahn School of Medicine at Mount Sinai, un hospital y centro de investigación en pleno Manhattan. Allí me incorporé a un grupo especializado en cáncer de hígado, colaborando en sus proyectos para, a partir de lo aprendido, hacer mi TFG. En este sentido, ha sido una gran oportunidad para entender cómo se trabaja en un centro de alto nivel, comparando la metodología española con la estadounidense y conociendo personas de todo el mundo. Y es que, si algo define Nueva York, es la mezcla de culturas. He podido compartir trabajo con profesionales de todos los continentes, aprendiendo sus costumbres, celebrando los cumpleaños de mil formas y probando platos muy diferentes. Esto enriquecía enormemente mi aprendizaje, que fue más allá de lo académico para demostrarme la maravilla de la diversidad, que diferencia pero no distancia, porque siempre se mantiene algo común que nos une, visible en la colaboración y el apoyo entre todos orientado hacia un bien mayor, hacia la mejora de la vida de las personas.

Como veis, tenía una rutina marcada por las prácticas, pero eso no me ha impedido aprovechar las tardes y los fines de semana para conocer la ciudad y ahora, poder afirmar que -aunque siempre queda algo por ver- he conocido Nueva York a fondo. Y es que, si algo tiene Nueva York es muchísimas cosas que hacer. Junto a compañeros de la universidad, que vinieron conmigo desde España a otros centros de investigación, aprovechamos las primeras semanas para recorrer la gran manzana visitando Times Square, Grand Central, Brooklyn Bridge… y todos esos lugares emblemáticos. Eso sí, todo esto fue en febrero, donde se agradecía la ausencia de turistas en muchos lugares, pero se sustituían por varios centímetros de nieve y un viento gélido. Además, no os voy a mentir, Nueva York es una ciudad de contrastes, y cuando sales de las zonas turísticas a otros barrios, recorres varias líneas del NYC Subway y conoces la ciudad como quien la habita, te das cuenta de que, si no estás despierto, la ciudad te come.

Esto hizo que mi primer mes fuese complicado, sentía que era una ciudad excesivamente grande y caótica para mí: demasiadas personas, demasiada prisa, demasiado ruido… Veía imposible llegar a sentirme cómoda y parte de ella. ¡Y cuánto me equivocaba! Con el tiempo y de la mano del grupo de españoles -entre los que algunos ya son amigos- entendí que Nueva York no te acoge, pero siempre te invita. Te invita a la acción, a la actividad, a buscar tu sitio y, sobre todo, a cambiar. Que no puedes esperar a encontrar tu lugar, sino que debes buscarlo activamente. Porque en medio del individualismo, los empujones en el metro y el trabajo incansable buscando el ansiado sueño americano, te invade una sensación de pertenencia. Parece que nadie es de Nueva York, que todos están de paso, pero por algo es la ciudad que todos eligen y donde uno va a cumplir sus sueños, a cambiar su vida o a empezar de cero. Y esto no es un mito, os prometo que así lo cuenta la señora del metro, mi compañero de laboratorio y la española que conoces en un pub.

A donde quiero llegar, es a que Nueva York ha sido contra todo pronóstico, la ciudad donde he desarrollado parte de mi identidad. Que no está definida por la ciudad, pero el hecho de que la ciudad sea tan diversa, donde todo a tu alrededor inspira, donde todos tienen un hueco y una comunidad -uno de mis sitios favoritos era Washington Square Park, un lugar que era vivo ejemplo de esto- hace que uno no tenga miedo a conocerse a sí mismo. Yo que siempre he sido de pensarme mucho ciertas cosas, he podido definir qué hacer el año que viene, en qué quiero trabajar en el futuro y qué sentido tiene en mi vida y en la de otros. He aprendido a disfrutar de mi propia compañía -cosa que en Madrid nunca se me ha dado muy bien- y a entender qué me gusta y qué es importante para mí, los pilares de mi vida y de la persona que estoy construyendo. Todo esto, gracias a una ciudad en la que te sorprende alguien con una historia de vida en la que te reconoces, o un muelle al lado del Hudson donde no se escucha ni una sola bocina de coche, o un paseo interminable por una de las avenidas donde encuentras arte, música, pobreza y riqueza, iglesias y templos… lo que es el mundo, que es mucho y muy diverso, pero en el que todos encuentran su sitio y conviven.

Además, he compartido mucho tiempo con familiares que viven en Estados Unidos, pudiendo visitar otras ciudades y pasar tiempo con tíos y primos que veo con poca frecuencia. Esto también me ha ayudado a sentirme en casa, a sentir ese amor familiar e innato que no desaparece a pesar de los años y la distancia, y que me ha permitido tener un hogar lejos de mis padres, donde sentirme siempre bienvenida y acogida para descansar de la locura de la ciudad cuando lo necesitaba.

No puedo dejar de comentar otra cosa que me ha fascinado: el arte. Y es que siempre he sido una persona que disfruta mucho visitando un museo y aprendiendo el estilo de distintos artistas, y Nueva York me ha permitido explotar al máximo este hobby. Además, el Trabajo Final de la ELU que he estado desarrollando con mis amigas llamada tras llamada, me ha hecho aumentar esa sensibilidad ante las obras y hacer turismo muy atenta del arte que me rodeaba. El MoMA, el MET, el Guggenheim, pero también el barrio del Soho, un músico en Central Park o las paredes del metro me han permitido aprender muchísimo y vivir enamorada de la belleza que somos capaces de crear las personas, y que, si te fijas, está en todas partes para hablarte e inspirarte.

Y por supuesto, todo lo vivido y aprendido ha sido de la mano de personas que me han acompañado. Familia, compañeros de trabajo y universitarios que me han brindado compañía, apoyo, conversaciones y momentazos que me llevo en el corazón y que, gracias a ellos, han calado y han cobrado mucho más sentido. Algunos ya son amigos, que espero poder mantener en mi vida y recordar con ellos la huella que ha dejado esta ciudad en nosotros y que nos ha hecho tanto bien. En definitiva, creo que mi frase más repetida en este cuatri ha sido “se me rompe la cabeza”, que se podría traducir en un agradecimiento profundo ante tantos regalos que considero que Dios ha puesto en mi vida y ante los que sólo me queda la responsabilidad de aprovecharlos al máximo, siempre consciente y feliz por cada viaje, paseo y momento vivido.

Sabiendo que Nueva York es un destino que a muchos nos llama la atención, termino ofreciendo una lista que he trabajado con sudor y lágrimas en estos meses, llena de lugares, planes y comida (la mayoría “sitios sin mantel” como me gusta llamar a los restaurantes asequibles y que me podía permitir) que merecen mucho la pena. Considero que, entre otras, en esa lista están las mejores chocolate chip cookies y rooftops de la ciudad 😉

Y nada ELUs, solo me queda invitaros a visitar esta ciudad y a decir un SÍ en mayúsculas a cualquier experiencia que se os presente en el extranjero. Porque a veces, aunque no lo creamos, hace falta salir para reconectar con nuestro origen y con uno mismo, para crecer en aspectos que en la cotidianeidad habíamos descuidado y con ello, volver a casa con un bagaje que nos hará vivir mejor, más felices, y de forma mucho más universitaria.

¡Gracias por leerme!

Y ánimo con la resaca emocional de la graduación, yo aún no lo he superado.

Un abrazo enorme,

Carlota Cardona

Vida ELU

Elus por el Mundo – Alejandro Aragón

Por: ELU Admin

El cambio es la única constante, Heráclito.

¡Hola a todos! Os escribo desde mi habitación de Delft, en Países Bajos, observando como de costumbre la típica lluvia holandesa en el fondo de la ventana de mi habitación, aun siendo junio. Y eso que mi gran amigo holandés, Sergio Küppers, me avisó antes de elegir mi Erasmus que Holanda no sería un buen destino desde un punto de vista del tiempo, ¡pero aquí estoy!

Y entonces si me preguntáis como he acabado aquí os diría que fue el saber que era una buena universidad en Arquitectura, que quería perfeccionar mi inglés, que era un buen sitio desde el que viajar y que era un cambio de aires respecto a la cultura española en comparación con un Italia, Grecia, etc. Pero realmente, el destino no era tanto lo que me importaba sino el salir de mi vida 5 meses porque algo que no sabría describir me decía que lo necesitaba para seguir dando pasos en lo personal y seguir cambiando hacia aquello que quiero ser.

Y así acabé el 4 de febrero llegando al aeropuerto de Ámsterdam, ¡lloviendo!, solo y cagado de miedo pensando en qué momento se me ocurrió a mí que era buena idea eso de seguir creciendo personalmente en el extranjero. Esa sensación duró poco tiempo pues los siguientes tres días la universidad organizaba unas jornadas de convivencia y pronto escuché a ese grupo de gente hablando con el peor acento de inglés posible que te hace intuir que son españoles… Quizás al principio nos juntamos por un sentimiento de soledad compartido, pero a día de hoy solo puedo decir que se han convertido en personas esenciales en mi vida y con las que he compartido planes y viajes imaginables.

Luego la universidad empezó y ya con más seguridad por no sentirme tan solo me empecé a acercar a gente no española superando la barrera cultural y del idioma. Descubrí como el deseo humano de no sentirse solo, de reírse, de sentir la gratificación de ser servicial no entiende mucho de países ni idiomas. Y entre maqueta y maqueta acabé compartiendo un viaje a Pisa y Florencia con un australiano, un alemán, dos españoles y ¡cinco canadienses!

Los viajes empezaron a coger carrerilla y sin saber cómo aparecí también, ya con mi grupo de españoles, en Bélgica, Turquía, Alemania, ¡Jordania! y Dinamarca. Viajar no me ha hecho disfrutar solo de lo más “mundano” de un viaje, sino que me ha hecho conocer a mis amigos en profundidad y darme cuenta de lo mucho que me gusta mi carrera entendiendo la historia y la cultura de un país a través de su Arquitectura. Aunque todos los viajes hayan sido muy especiales tengo que recomendaros encarecidamente que vayáis a Jordania, ¡creo que Petra es de mis lugares favoritos del mundo!

Pero por mucho que haya viajado, ¡Delft también me ha dado para mucho! En una semana normal aquí la universidad no ocupa mucho espacio por lo que tengo bastante tiempo para hacer más deporte que nunca (ir al “gym” y ¡hacer 10 km semanales!), salir de fiesta a descubrir que el “techno” europeo me gusta mucho más de lo que pensaba o dedicar tiempo al TFELU con mis amigos de la ELU. También tengo tiempo para intentar sacarle alguna palabra a mis compañeros de piso de China, Turquía y Portugal que estuve los primeros 15 días sin escuchar sus voces… o para descubrir nuevas rutas en Delft con mi bicicleta.

Pero sobre todo tiempo para disfrutar con mis amigos de aquí haciendo cualquier plan. Tiempo no solo porque me río y disfruto mucho, que también, sino por descubrirme en relación con ellos. Y aquí siento que está ese gran crecimiento que buscaba al irme, en relacionarme con gente diferente a mí, diferente a lo que venían siendo mis amistades en Madrid para descubrirme con ellos en nuevas facetas y seguir construyendo mi identidad; seguir cambiando hacia aquello que quiero ser como persona que no es un trabajo fácil.

Está muy bien eso de cambiar en relación con los otros, pero siempre buscando ese momento de silencio en tu día, aunque parezca que no lo hay entre tantos planes. Este silencio, curiosamente, la encuentro muchas veces en una sala de meditación de mi universidad donde un día teniendo a un musulmán enfrente y a una chica meditando al lado me paraba a pensar la necesidad innata que tiene el ser humano de conectar con algo espiritual sea de la manera que sea, y cada uno con la suya. 

En este proceso de cambiar cosas de uno mismo siempre es importante para mí volver un poco a mis raíces y que en una mentoría, María Longás; en una visita a Amsterdam, mi familia; o en una llamada, mis amigos de la ELU; me digan que me ven mejor que nunca.

Como siempre solo puedo agradecer a Dios, a la vida o a aquello que sea; la suerte de tener la oportunidad de estar viviendo esto porque me siento lleno de nuevas experiencias y amistades increíbles, mucho más abierto hacia la gente y hacia la vida y sobre todo mucho más cerca de la persona que quiero ser.

Y por eso, recomendaros a todos aquellos que tenéis en mente iros de Erasmus y lo estáis dudando que os vayáis. Que os vayáis y os juntéis con gente que quizás nunca antes habríais hecho, que salgáis de verdad de lo que os da comodidad , que seáis sinceros con la persona que queráis ser y que volváis siempre a vuestras raíces a coger fuerza y compartir.

Y para los que no tengáis esta oportunidad, daros la buena noticia de que lo que realmente importa está siempre a nuestro alcance y no depende de estar viviendo en España o en Holanda.

¡Nos vemos en la graduación en una semana!

Un abrazo grande a todos,

Alejandro Aragón

Vida ELU

Encuentro ELU en Valladolid

Por: ELU Admin

Sofía García, 1º ELU

El pasado martes 20 de mayo las calles vallisoletanas recibieron a nuestro mentor Diego y a Martín Tami, dispuestos a disfrutar de un día con las elus de Valladolid y a descubrir la capital castellanoleonesa.

La estación de tren fue el punto de encuentro y, como no podía ser de otra manera, a este recibimiento siguió un agradable paseo por lugares imprescindibles de la ciudad como el Campo Grande y la Academia de Caballería, San Pablo, la Plaza Mayor, la Catedral y la Universidad. Y entre historias de Castilla, edificios que esconden más de lo que muestran, arquitectos que huyen a la capital dejando a los pucelanos sin su anhelada catedral, o plazas de toros que bien podrían confundirse con corrales de comedias, Diego y Martín fueron descubriendo poco a poco la historia escondida tras las burguesas avenidas de Valladolid.

Tras varias mentorías y reuniéndonos al encuentro de Vicky, nos dirigimos al Museo Nacional de Escultura. La visita comenzó con una sensación compartida de asombro: los recién llegados, ya profundamente impresionados tras contemplar la imponente fachada de la Iglesia de San Pablo, se adentraban ahora en un espacio que desborda historia y belleza.

El museo no solo ofrecía una colección excepcional, sino también una atmósfera que invitaba al silencio, a la contemplación y al respeto por un patrimonio que sobrecoge tanto por su calidad artística como por su carga espiritual.

La mañana se fue convirtiendo en tarde, y la parada para recuperar fuerzas fue necesaria. A mesa redonda hablamos y nos preguntamos por el significado de la ELU y nuestra motivación hacia ella, sobre exámenes finales, sobre experiencias universitarias fuera de casa y nuevas perspectivas, y planes de verano. Sacamos a relucir ideas y preguntas de los módulos, contamos experiencias pasadas en la ELU, y miramos hacia la futura graduación en junio.

Como siempre en buena compañía, se nos echó el tiempo encima y antes de que saliera el tren destino Madrid, una última mentoría nos hizo despedirnos de nuestro mentor con deseos y planes para el próximo encuentro. Y así, entre el desajuste que provoca la amargura ante los próximos exámenes finales y la emoción por lo que está por venir, la ELU Valladolid se despedía de un nuevo y renovador encuentro.

Cultura

RATIO LEGIS – ¿EL ESTADO DE DERECHO TE IMPORTA?

Por:

Maite Tormo, 2º ELU

A ti, estudiante de ingeniería, de empresariales o de moda, ¿te debería importar que una ley sea declarada inconstitucional? ¿O que se politice el poder judicial? ¿O que cada vez salgan a la luz más casos de corrupción del poder político?

A ti, que aparentemente no quieres tener nada que ver con el mundo jurídico, ¿te debería importar el Estado de Derecho?

Por ser esta mi última entrega de Ratio Legis de este curso, he querido abordar un tema que, a mis ojos, es esencial. Hablamos constantemente de la degradación de las instituciones, de su politización, del desgaste de la democracia, pero no siempre nos detenemos a pensar que una gran parte de la población —en especial, quienes no se dedican al Derecho— vive esta crisis como algo ajeno. Como si no les afectara.

Pero les afecta. Y mucho.

El Estado de Derecho no es una abstracción del mundo de las ideas de Platón. Es el principio que sostiene que todos—ciudadanos y poderes públicos— estamos sometidos a la ley. Que no hay nadie por encima de ella. Que existen límites. Que hay garantías. Que con el dinero público no se juega. Y que los derechos no son favores.

Y aunque no lo parezca a primera vista, esto afecta directamente a tu vida cotidiana. A ti, que estudias cálculo y física, que diseñas circuitos o estructuras, que modelas datos o sueñas con lanzar una startup tecnológica. Nada de eso tiene sentido sin un entorno institucional sólido. A continuación algunos ejemplos:

  1. Carlos acaba de lanzar una empresa de coches eléctricos registrando una patente de un sistema de batería específico. Sin un Estado de Derecho, cualquier gran empresa o el propio Estado podría copiarle la idea sin consecuencias.
  2. Lucía estudia Derecho en una universidad privada, pero como no puede costeárselo es beneficiaria de una beca de estudios. Sin Estado de Derecho, se otorgaría esa beca a alguien con contactos, incluso aunque no cumpliera los requisitos.
  3. Laura fue a una manifestación en Valencia en protesta por la gestión de la DANA. Sin Estado de Derecho, podría ser detenida por alterar el orden público, sin motivación ni justificación alguna.
  4. Andrés ha denunciado la corrupción de un ministro. Sin Estado de Derecho, podría desaparecer y ser torturado, pues no hay garantías de protección ni de justicia.

En cada uno de estos casos actúa el Estado de Derecho: garantiza que todos seamos iguales ante la ley, que las normas sean claras y acordes con los principios básicos de nuestro sistema constitucional, que nadie abuse del poder, que los tribunales sean independientes…

Sin estos principios, tu vida privada, tu trabajo y tus derechos quedarían a merced de arbitrariedades y abusos. Por eso, cuando leas en la prensa que una ley se aprueba saltándose Todos los controles legales, o que se intercambian favores por nombramientos, o que se bloquea el poder judicial por cálculos partidistas, no caigas en la indiferencia.

Nos queda mucho por mejorar; así lo reflejan los informes sobre el Estado de Derecho de la Unión Europea y de asociaciones como Hay Derecho. Porque cuando bajamos la guardia, la política deja de servir al interés general, la justicia no es independiente y los derechos quedan indefensos.

No cabe duda, el Estado de Derecho sí te importa.

Vida ELU

Encuentro ELU en Sevilla

Por: ELU Admin

La ciudad de Sevilla fue punto de encuentro de un grupo de elus bien acompañados por mentores, profesores y elumnis el pasado 26 de abril. ELU Andalucía, con algún infiltrado exterior, se reunió a las puertas de la catedral hispalense para dar comienzo a un intenso día de visitas, paseos, retablos y helados. Pudimos descubrir de primera mano las maravillas que atesora en su interior el templo mayor más grande de España, nos perdimos entre sus naves e hicimos un intenso esfuerzo de subida hacia las campanas de la Giralda abriéndonos paso entre turistas y curiosos.

Nuestra siguiente parada fue la Colegiata del Divino Salvador, a pocos metros de la catedral. Acompañados de aficionados de blanco y blaugrana que esperaban impacientes la llegada de la final de Copa pudimos contemplar la inmensidad de los tres retablos que presiden esta señera iglesia del centro de Sevilla. No fuimos capaces de pasar por alto los pasos de las hermandades allí asentadas que todavía esperaban ser retirados del templo tras una intensa Semana Santa.

La tarde se nos echaba encima. Con el calor y el hambre apretando tuvimos que hacer una parada estratégica para recargar fuerzas y como todavía parecía haber entre los elus más ganas de Barroco, en busca de un helado que nos levantara el azúcar paseamos por el entorno del Hospital de la Caridad, el Arco del Postigo y cómo no, la Capilla de la Pura y Limpia junto a la que encontramos el lugar adecuado para el postre. Para poner la guinda al pastel nos adentramos entre las callejuelas de la Judería y el barrio de Santa Cruz hasta llegar a Santa María la Blanca, nuestra última oportunidad para profundizar en la retablística sevillana antes de dispersarnos.

Así, de iglesia en iglesia en las vísperas de una final de Copa ELU Andalucía conoció los lugares más íntimos de la Sevilla profunda.

Cultura

CLUB DE LECTURA

Por:

El próximo 12 de junio tendremos nuestro último encuentro del Club de Lectura y la oportunidad de disfrutar junto al traductor de la novela Gabriel Rodríguez Pazos y el profesor de humanidades de la UFV Javier Aranguren de este libro.

Será como siempre en Rodilla UFV y cerraremos el ciclo de encuentros de este año con la próxima lectura que podréis disfrutar este verano.

Os recordamos que nuestro Club de Lectura, está pensado para poder participar en encuentros literarios y disfrutar de pequeñas obras que nos permiten compartir y entender mejor el mundo de manos de nuestros profesores, donde pueden asistir Antiguos Alumnos y familiares y amigos de la Universidad.

Si quieres asistir escribe a s.lucas@ufv.es

¡Os esperamos!

Vida ELU

ELUS POR EL MUNDO – LÁZARO CRUZ DANTA

Por:

Hay momentos en la vida en los que uno siente que está llamado a hacer algo, aunque no sepa muy bien por qué, y aunque haya quienes tampoco entiendan las razones de ello. Puestos en esta situación, aparece la disyuntiva sobre cómo proceder: ¿te dejas llevar por la corriente o decides tirar hacia adelante con esperanza y convicción? Yo, afortunadamente, elegí lo segundo, y, hoy, este alma sureña se complace de haberse dejado guiar hasta el norte de Italia, hasta la discreta Turín. 

Cuando hace ya más de un año me dispuse a realizar mi solicitud de Erasmus para tercero de carrera, no tardé mucho. Leí “Turín” y la marqué como primera opción. Quizá por intuición; aunque creo, sinceramente, que por algo más profundo. 

Ya desde bien pequeño, por los trece años que estudié en un colegio de los Salesianos, Turín nunca me ha sido una ciudad ajena. Todas aquellas historias de un sacerdote, Juan Bosco, que dedicó su vida, en los tiempos de la industrialización, a ayudar a niños y jóvenes empobrecidos que llegaban a la metrópolis y terminaban maltratados, explotados y negados en sus derechos y libertades, me marcaron para siempre. Por ello, de algún modo, sentía que ese lugar, cargado de significado para mí, tenía algo especial esperándome. 

Y no me equivoqué. 

Estudiar Derecho —o como tanto me gusta que lo llamen aquí, Giurisprudenza—, en la Universidad de Turín —mi querida UniTo— ha sido una experiencia profundamente enriquecedora. Turín, con su carácter sobrio y elegante, reflejo de una ciudad industrial que ha sabido reinventarse sin perder su esencia, es un entorno ideal para formarse, sobre todo en el campo del derecho laboral, del que he tenido la suerte de cursar dos asignaturas durante mi estancia. 

Italia nació en Turín, y ese espíritu fundacional sigue vivo en el ADN del país. No creo que sea casualidad que la Constitución italiana defina a la nación como una “Repubblica democratica, fondata sul lavoro”. Ese valor del trabajo como motor de dignidad y progreso se percibe claramente en esta ciudad. La presencia de empresas importantes como FIAT, Lavazza, MAT, Martini o Ferrero, junto con el Centro Internacional de Formación de la Organización Internacional del Trabajo, hacen que la UniTo se beneficie de un ambiente de innovación y dinamismo, y que cuente en sus aulas con profesores de inmensa calidad, de esos de los que uno se alegra de haber tenido en su formación universitaria. 

En la UniTo recordé que el primer libro de literatura italiana que leí fue El nombre de la rosa, de Umberto Eco, quien también fue alumno de los Salesianos y, posteriormente, de esta universidad. Haber podido estudiar aquí le ha dado a mi experiencia un valor simbólico añadido, siendo esta novela una de las primeras que me hizo ver la importancia del conocimiento y la búsqueda de la verdad. 

Por supuesto, mi Erasmus va mucho más allá de las aulas. Mi Erasmus es, en la mayor proporción, las personas con las que lo estoy compartiendo. Personas maravillosas que, en un abrir y cerrar de ojos —como todo en el Erasmus—, se han convertido en mi familia improvisada. La cotidianidad de esta nueva vida la comparto con ellos; los paseos sin rumbo fijo por la orilla del Po y por los soportales de Via Roma o las visitas a los innumerables y excepcionales museos de la ciudad: desde el egipcio —que es el más antiguo del mundo— hasta el del cine —en la imponente Mole Antonelliana—, pasando por el del automóvil, el de Lavazza y el de arte oriental, ¡y todavía nos faltan un montón! 

Además, nos hemos vuelto adictos a observar la ciudad desde lo alto: las vistas desde el Monte dei Cappuccini al atardecer son algo que me llevaré en la retina para siempre. Tras esto, el ritual del aperitivo nos reúne: spritz en mano, risas, confidencias y alguna que otra declaración improvisada en las plazas más bellas de la ciudad, desde San Carlo hasta Vittorio Veneto. Siempre, de fondo, una canción que parece perseguirnos por donde vamos: “Maledetta primavera”, que se ha convertido en la banda sonora de nuestro Erasmus. 

Con ellos no solo recorro la ciudad de arriba a abajo, sino que tampoco hemos parado de recorrernos otras muchas ciudades de Europa: Venecia, Milán, Génova, Budapest, Viena, Ginebra, Praga y Estocolmo. De cada ciudad me llevo nuevos aprendizajes e historias que nunca olvidaré, todo ello envuelto en la sensación compartida de estar viviendo algo irrepetible, y con cada uno de nosotros poniendo de su parte para que así fuera

Sin embargo, de todos esos recuerdos compartidos, hay uno que guardaré con especial cariño: nuestra aventura en las Dolomitas. Durante semanas, el horizonte de Turín nos había mostrado los Alpes como una postal que enmarcaba la ciudad. Hasta que un día decidimos no conformarnos con mirarlos desde la distancia. Cogimos varias campers, llenamos mochilas y nos pusimos encima varias capas de abrigo, y nos fuimos en busca de esas montañas mágicas. Aquellas caminatas entre montañas nevadas, con el silencio roto solo por nuestros pasos y la belleza imponente de sus valles y sus lagos, fue uno de esos momentos que se graban para siempre. 

En definitiva, Turín, por todo lo que me ha dado y la forma en la que me ha acogido con los brazos abiertos, se siente como casa. Tengo claro que es una joya escondida de Italia. No es ruidosa como Roma, ni ostentosa como Milán. Aquí, la belleza se revela sin alardes. Sus habitantes son discretos, modestos, incluso celosos de su ciudad, y quizá por eso no desean que se convierta en un destino turístico de masas. Y sinceramente, qué suerte que así sea. Porque eso la hace aún más auténtica. Turín no se exhibe: se ofrece a quien sabe mirar

Vida ELU

ENCUENTRO ELU EN GALICIA

Por:

El pasado 5 de mayo, tras una larga espera que sirvió para aumentar la ilusión, los elus gallegos tuvimos el placer de recibir otro año más a nuestro mentor, Diego. Esta vez llegó en tren a Santiago de Compostela, ciudad con una niebla casi perpetua que, por una vez, decidió darnos tregua y amanecer soleada.

María Castro fue la encargada de recibirle, y, como no podía ser de otra manera, comenzó la jornada con una mentoría matinal acompañada de un paseo por las calles compostelanas. Las torres de la Catedral se iluminaban bajo ese cielo despejado, y los soportales de la zona vieja les ofrecieron un camino tranquilo para que la conversación fluyese con naturalidad.

Pero la jornada no acababa ahí. Al mediodía, un tren los llevó a A Coruña (ciudad que, discutimos, podría ser la mejor de España). Allí los esperaba María Calo, quien, como anfitriona, los llevó a un lugar donde, según se cuenta (y también lo confirmó el jurado de la XVII edición del Campeonato de España de Tortilla de Patatas) se sirve la mejor tortilla
de patatas del país.

Con el estómago y el ánimo satisfechos, Jacobo se unió al grupo para visitar la exposición del pintor coruñés Francisco Lloréns en la Fundación Barrié. Sus paisajes, cargados de devoción por su tierra, nos regalaron no solo su belleza, sino también una excusa perfecta para reflexionar el arte puede capturar algo tan intangible como la memoria de un lugar.

Aprovechando la inspiración del momento, Jacobo Vega y Alejandro Álvarez llevaron a cabo sus mentorías, mostrando a Diego rincones de la ciudad que les vio crecer, ofreciendo no solo conversación, sino también recuerdos y vivencias personales que sumergieron al mentor en este rincón del norte.

La jornada se cerró con una cena para recordar. Pulpo, empanada, conversación sin prisa y una sobremesa que se convirtió en tertulia sobre vocación, propósito y la inevitable búsqueda de sentido que nos atraviesa a todos. Diego, tras más de 20 kilómetros caminados, aún encontraba fuerzas para seguir despierto este día tan agotador. Ya entrada la noche, las dos Marías y Diego emprendieron el regreso en coche hacia Santiago. La carretera se convirtió en extensión natural de la sobremesa y consiguió recoger las ideas más importantes del día.

La mañana siguiente, 6 de mayo, comenzó con un desayuno compostelano con María Calo, quien, entre cafés, tostadas y cuenco de yogur, cerraba su ciclo de mentorías presenciales.

La despedida se acercaba, pero no sin una última parada: el Mercado da Galiciana. Un rincón bullicioso y moderno donde María Castro acompañó a Diego en su última comida antes de partir. Fue una despedida triste, pero, como siempre, con sabor a gratitud. Y así, con las mochilas más ligeras que cuando empezó la semana, pusimos fin a una visita que, como todas las que importan, se nos hizo corta. Pero también necesaria para tomar perspectiva en este mes de exámenes.

Vida ELU

RATIO LEGIS – El juicio que hizo temblar a América

Por:

Guillermo Pierres, 2º ELU:

Se trata quizás de uno de los casos más virales de la historia.

El 17 de junio de 1994, noventa y cinco millones de personas sincronizaban sus televisores para ver, en tiempo real, la persecución a baja velocidad de una de los máximos exponentes del fútbol americano: Orenthal James Simpson.

Poco tiempo antes, un perro suelto trotaba indiferente por la acera de un barrio residencial, dejando una senda de huellas ensangrentadas sobre el asfalto. Un paseante nocturno repara en él y se acerca para ver si está herido. Pero el perro, con una sana vitalidad, se gira y comienza a deshacer el camino andado, seguido dócilmente por el curioso testigo. Llegan al jardín de una casa donde, detrás de una pequeña valla blanca, yacen dos cadáveres bañados en un charco rojo y espeso. Al lado, un guante de cuero negro ensangrentado y otra senda de gotas rojas por el lado izquierdo del camino.

Estaba claro: no era la obra de un profesional.

Llegan entonces los girofaros azules, las ambulancias y los forenses. Las víctimas son Nicole Brown y su “amigo” Ronald Goldman. La primera fue fácil de identificar por las fuerzas del orden. Era la ex-mujer del deportista de élite de fútbol americano, conocida por todos los medios sensacionalistas como la mujer maltratada y sumisa de un matrimonio interracial que una vez hizo soñar a las masas.

La policía sigue esta pista e intenta contactar con el deportista por teléfono, pero es su secretaria quién responde:

—OJ no está en Los Ángeles. Cogió un vuelo a Chicago, pueden consultar el registro de aviación.

Y el vuelo, en efecto, constaba en los registros. Pero la presencia de OJ al momento y lugar de los hechos no debía ser descartada.

En efecto, cuando la LAPD llegó a la residencia del futbolista, encontraron en su porche algunas gotas de sangre en el lazo izquierdo del caminito de entrada, unos rastros sospechosos en el interior de su coche y -la guinda del pastel- el guante de cuero parejo al hallado en la escena del crimen.

Comienza entonces una búsqueda del icono del fútbol. Tras varias horas sin recibir noticia alguna, la centralita de la LAPD recibe una llamada:

—Soy Al Cowlings, estoy en un Bronco de color blanco. OJ está en el asiento de atrás, tiene una pistola apuntada a su cabeza.

—Disculpe, ¿quién dice que es?

—¡Sabe perfectamente quién soy, por el amor de Dios!

Inmediatamente, 22 helicópteros y un número aún mayor de coches policiales se lanzan a la persecución. El Bronco blanco, sin embargo, no acelera. Las imágenes tomadas por los periodistas a bordo de los helicópteros quedarán por siempre grabadas en la retina del mundo entero: la autovía desierta, un coche blanco avanzando solemne, una formación de coches policiales que le sigue la senda y miles de curiosos abarrotados en los arcenes.

OJ Simpson llega a su destino, a su hogar. Una vez allí, negocia con los agentes. Le permiten reposar unos minutos en el interior de su casa y tomarse un zumo. Pero en el momento en el que puso el pie en el porche, es arrestado y llevado a juicio. Nadie se ocupó de fregar el vaso de zumo.

Los Estados Unidos tienen un sistema judicial acusatorio. En oposición a nuestro sistema inquisitivo, en vez de ser juzgado por un juez, las partes se oponen en igualdad de condiciones ante un jurado imparcial. No resalto esta palabra en vano, ni porque quede bonito, sino porque es el principio que ha de guiar todo proceso penal al otro lado del charco. En virtud de la imparcialidad, los abogados de ambas partes y el juez se aseguran de que los doce elegidos sean, lo dicho, imparciales. Ahora bien, cuando se trata del afroamericano más conocido de su época, la imparcialidad, como podréis comprender, es algo difícil de conseguir. A tal efecto, 250 jurados fueron sometidos a exámenes exasperantes para asegurar su neutralidad.

Los doce seleccionados (diez de los cuales eran afroamericanos) fueron “secuestrados” en un hotel durante todos los meses que duró el juicio. No tenían acceso a la televisión, ni a la radio, ni al mundo exterior — con tal de que las opiniones sensacionalistas no contaminasen su criterio.

Llegada la hora de la verdad, los jurados comenzaron sus deliberaciones. Las masas barajaban todas las opciones: cadena perpetua, 20 años de cárcel, trabajos forzosos… la silla. Finalmente, la decisión que en circunstancias normales suele tomar el jurado en varias semanas de diálogo y debate, fue tomada en tan solo cuatro horas.

La evidencia era aplastante, pero el equipo legal de OJ supo dónde poner el enfoque. Durante el proceso sacaron a la luz numerosos casos de violencia racial policial y otros casos de manipulación de pruebas de forma deliberada. En otras palabras, jugaron el as de la raza. Buena decisión, conociendo la composición del jurado. La tensión del juicio explotó en el que pasó a ser uno de los momentos más notables de la litigación americana. La fiscalía ordenó que OJ se probara el guante de cuero encontrado en la escena del crimen. Justo antes, uno de los abogados del deportista pronunció la célebre frase:

— If it doesn’t fit, you must acquit.

“Si no encaja, no se le imputa”.

Y el guante no encajó.

Debido a esta genial intervención del abogado, al componente mayoritario racial del jurado, a que los juicios se llevaron a cabo en el barrio afroamericano de Los Ángeles, y a muchas otras razones que hoy en día remueven la curiosidad de unos y la rabia de otros, el jurado tomó su decisión.

OJ Simpson era inocente.

Vida ELU

ELUS POR EL MUNDO – MARÍA ÁLVAREZ

Por:

María Álvarez Oliver, 4º ELU

Escribo estas palabras apenas 24 horas antes de que mi vuelo despegue rumbo a la madre patria, después de la que ha sido la experiencia del año: mi cuatrimestre de intercambio en la Erasmus Universiteit Rotterdam.

¿Puede haber algo más genuino que hacer un Erasmus en Róterdam en la Universidad de Erasmo? De hecho, una curiosidad es que a los alumnos que estamos aquí de Erasmus se nos conoce como los exchange students, no como los Erasmus students, porque claro está, los Erasmus students son los alumnos de la universidad. Al final, resulta que de una manera o de otra, todos somos Erasmus students. Y la segunda curiosidad es la cantidad de bicicletas que hay. Me quedé perpleja cuando llegué al campus de la universidad por primera vez y vi miles de ellas aparcadas. En pocos días ya me había unido yo también a la tendencia alquilando mi bici. Al principio no me gustaba especialmente, pero después me hice a ello y sé que el moverse en bici va a ser una de las cosas que más eche de menos de esta ciudad.

Volviendo al Erasmus, debo decir que las expectativas que traía no eran muy altas. Lo último que me dijo mi tía, cuando me iba a subir en el avión, fue: “Te lo vas a pasar genial”. La verdad es que en aquel momento no la creía, pero sí que tenía 4 cosas claras: quería aprovechar la universidad, mejorar mi inglés, hacer amigos internacionales y conocer Países Bajos.

Los comienzos son difíciles. Reconozco que me daba mucho vértigo venir a Róterdam. Llevaba cuatro años viviendo en Madrid, muy cómoda con la vida que había ido construyendo poco a poco en la capital. Venir aquí sin conocer absolutamente a nadie, a tantos kilómetros de casa, se me hacía como empezar de cero otra vez. Afortunadamente, la soledad absoluta de aquel primer día, martes 7 de enero, duró tan solo unas horas, hasta que conocí la tarde del miércoles a los que serían mis nuevos amigos: los smashitos (nuestro grupo de amigos internacionales).

Un colombiano, una turca, un surcoreano, un ucraniano-francés y una servidora fundamos aquella tarde un grupo que luego crecería y al que se unirían otro español, italiano, brasileño, danesa, chileno, griega, australiano y un par de belgas. Vencimos la soledad. Primer obstáculo superado; primer objetivo conseguido: hacer amigos internacionales. Evité deliberadamente el típico círculo cerrado de españoles que se forma en los Erasmus: yo quería la experiencia internacional más inmersiva posible.

En su compañía conseguí mi segundo objetivo: conocer Los Países Bajos. Primero fue La Haya, donde en un gélido pero soleado mes de enero vi por primera vez cómo la espuma de las olas se posaba sólida sobre la orilla del mar. Después vino Ámsterdam, donde vi por primera vez los emblemáticos canales; regresé más tarde un par de veces para disfrutar de dos magníficos conciertos en el Het Concertgebouw (Real Salón de Conciertos).

A estas las siguieron la bellísima Delft, Utrecht y su Torre Dom, Gouda y su Museo del Queso, Kinderdijk y sus molinos, Leiden y su jardín botánico, Zandvoort y su circuito de Fórmula 1, Bolduque, Haarlem, Zaanse Schans y sus casas verdes; y, por último, Maastricht.

Por supuesto, el ocio es necesario y está muy bien, pero el motivo principal que me llevó a escoger Róterdam como destino no fue su maravilloso clima o su exquisita gastronomía. El motivo para elegir venir aquí fue el poder estudiar en la Erasmus School of Economics, una de las escuelas de economía más prestigiosas de Europa y del mundo entero. En este sentido, la experiencia ha sido inmejorable.

Las instalaciones de la universidad son increíbles: modernas y estéticas. Pese a no ser esto lo esencial, contribuye a que uno se sienta llamado a permanecer en el campus, a pasar tiempo allí. Al darme cuenta de esto me vinieron a la cabeza unas palabras, que algunos ELUs recordarán, del rector de la UFV Daniel Sada, cuando en una ocasión nos manifestó cuán importante era para él hacer de la universidad un lugar agradable que facilitara el encuentro.

En lo estrictamente académico, he podido estudiar un Seminario en Economía urbana, de transporte y de puertos. Me interesaba especialmente dado que el Puerto de Róterdam es el más importante de Europa y uno de los más importantes del mundo. De hecho, tuvimos la oportunidad de visitar el puerto en dos excursiones organizadas por la asignatura. Otro objetivo más conseguido.

Lo más significativo de esta experiencia ha sido el regreso. Fue muy emocionante volver a España para el finde ELU de marzo y darme cuenta de que había muchas personas esperándome. Algunas de ellas han venido a visitarme durante estos meses: mi novio, con quien fui al Rotterdam Open de tenis donde vimos a Alcaraz en directo por primera vez; mi amigo David, con quien crucé la frontera belga y visité Bruselas, Brujas y Gante; y con mi querida ELU Mery de Burgos, con quien he pasado estos últimos días entre canales y tulipanes. Me voy con la pena propia de una despedida, pero al mismo tiempo alegre por saber que siempre hay alguien que me espera en casa.

Vida ELU

ENCUENTRO EN SANTANDER

Por:

Ainhoa Miñambres del Villar, 2º ELU

El pasado sábado 26 de abril, los ELUS de Vizcaya y Santander tuvimos un encuentro extraoficial en la capital cántabra

A pesar de que la lluvia no nos dio casi tregua en todo el día, fue una magnífica ocasión para estar juntos y conocernos mejor de una manera más informal.

Comencé la mañana recogiendo a Laura y Lucila en la estación para ir a tomar un refrigerio al Mercado del Este, una parada obligatoria para sumergirse en la cultura local de Santander. Después de ponernos al día y de reflexionar sobre cosas varias, fuimos al restaurante Bodega de Fuente Dé; donde pudimos degustar, ya junto a Miguel, raciones de comida tradicional española. Además, por si eso fuera poco, pusimos el broche de oro al almuerzo con un Regma, el mejor helado de Cantabria y del mundo ;), mientras recorríamos la bahía paraguas en mano.

Terminamos la tarde entre librerías y en una cafetería con un buen açaí y un “intento” de grupo de trabajo, que, para ser el primero y sin mentores, no estuvo nada mal…

Esperamos poder volver a vernos pronto para poder retomar, entre otras cosas, el magnífico diálogo filosófico/religioso/espiritual entablado.

ELUMNI

TÁNGER, MISIONES ALUMNI UFV

Por:

Desde ELUMNI os invitamos a participar en las Misiones Alumni UFV en Tánger, que tendrán lugar del 21 al 28 de septiembre. Allí colaboraremos con cuatro proyectos:

1. Misioneras de la Caridad. Es un proyecto que ayuda a madres solteras y a sus bebés. Además, tienen proyectos de acompañamiento a jóvenes que viven en la calle y acuden a casa de las sisters varios días por semana.

2. Casa Nazaret. Trabajan con adultos que tienen discapacidad psíquica y física.

3. Orfanato La Chréche de Tánger. Es el orfanato público para bebés y niños abandonados de la ciudad. Actualmente acoge a 79 niños, 21 de los cuales tienen necesidades especiales.

4. El Faro. Este proyecto de la archidiócesis de Tánger ayuda y acoge a niños de la calle, ofreciéndoles la posibilidad de tener un poco de higiene, alimento, ropa limpia, algo de formación y compañía.

¡Las plazas son limitadas!, así que si quieres ir no dejes de apuntarte. Pueden asistir cualquier antiguo alumno ELU y actuales alumnos de 4º de la ELU.

Misiones Alumni UFV

21-28 de septiembre 2025

650€ (incluye vuelos, desplazamientos, alojamiento en Casa Riera con pensión completa)

Inscripciones https://alumni-ufv.es/es/comunidad/eventos/-misiones-alumni-ufv-tanger-2025 (o escribir un email a s.lucas@ufv.es)

Nos encantaría que pudierais uniros a esta experiencia. Si alguno tiene dudas, os animo a leeros de nuevo la entrevista a Daniel García (ELUMNI04) y (Mar Corruchaga ELUMNI10) donde nos cuentan su experiencia en las Misiones del pasado mes de septiembre  https://alumni-ufv.es/es/comunicacion/entrevistas/Mar-Corruchaga-y-Daniel-Garcia

Vida ELU

RATIO LEGIS – EL GRAN APAGÓN

Por:

Lucila Cacho Larraga , 2º ELU

El 28 de abril de 2025, España sufre un apagón que pone de manifiesto la vulnerabilidad e incertidumbre que nos genera hoy en día la falta la electricidad. A raíz de ese episodio, muchos negocios afectados se hicieron la misma pregunta: ¿y si pierdo productos o ingresos por un corte de luz, puedo reclamar?


Dejando de lado por un momento lo sucedido la semana pasada, utilicemos un caso ficticio con consecuencias similares para tratar de comprender cómo funciona la responsabilidad civil y posteriormente recuperaremos la pregunta en cuestión.


Durante la noche del 26 de julio, sin aviso alguno, la calle Alcalá de Madrid, donde se sitúa la heladería-bombonería Gelato Reale, se quedó sin luz debido a una operación técnica programada por la eléctrica Voltiva S.A. en el tramo comprendido entre calle Alcalá núm. 150-156 y Arturo Soria núm. 200-206, desde las 21:00 hasta las 7:00 del día siguiente. Ahora bien, la cuestión radica no tanto en el apagón en sí, sino la falta de aviso, que impidió a Gelato Real tomar medidas para proteger sus productos congelados. Resultado: todos los helados y bombones derretidos, y un día
entero de cierre obligado para limpiar el local.


Este caso no es solo un drama para los amantes de los dulces, sino ¡un ejemplo perfecto de responsabilidad civil por negligencia! Voltiva realizó una actuación planificada y necesaria, sí, pero falló en su deber de diligencia al no comunicarla adecuadamente a los que podrían verse afectados. Cuando alguien sufre un daño porque otro no actuó con el cuidado debido (Voltiva podría haber avisado para evitarlo y no lo hizo), surge la obligación de reparar el daño. El perjuicio es claro: pérdida del producto (lo que llamamos “daño emergente”), y la pérdida de ingresos por
no poder abrir al día siguiente (“lucro cesante”). Ambos pueden reclamarse para obtener una indemnización por daños y perjuicios, siempre que se justifiquen debidamente con facturas, inventarios o registros de ventas.


Además, si el contrato de suministro contemplase condiciones adicionales, también podrían activarse automáticamente. Ante la concurrencia de todo esto, si Voltiva se niega a indemnizar voluntariamente, Gelato Reale podría acudir a los tribunales para exigir la reparación.

En cuanto a daños morales (el estrés, el mal rato que pasaron los dueños al ver el desperdicio o la imagen afectada del negocio), son más difíciles de reclamar ya que no se reconocen fácilmente, y normalmente no se da base contractual o legal específica.


Ahora bien, no todos los apagones son iguales. Recuperando el “gran apagón” del 28 de abril, todavía se está investigando su origen exacto. Si se determina que fue un fallo totalmente imprevisible y ajeno al control de las compañías (como un problema técnico global, un ciberataque o una incidencia internacional, por ejemplo), podría considerarse un caso de fuerza mayor. Si esto fuera así, no hay obligación de indemnizar si se prueba que no era posible evitar el daño ni con la máxima diligencia. Por eso, aunque la lógica pueda parecer la misma, la clave está en si el apagón era previsible… o no. Si lo fuera, ¿quién lo causó?


Por tanto, aunque la electricidad puede irse sin avisar, la responsabilidad no siempre se “apaga” tan fácilmente. Es más, si hay un daño que podía haberse evitado con una simple advertencia, la ley suele estar del lado de quien se quedó… con el congelador vacío.


Muchas gracias por acompañarnos una vez más, esperamos que hayáis encontrado interesante este tema jurídico de tan rabiosa actualidad y, por supuesto, ¡nos vemos en la próxima entrega de Ratio Legis!

Vida ELU

Vida Elu – Visita al Thyssen

Por:

Pilar Sierra, 4º de la ELU:

El pasado 26 de abril tuvimos la suerte de embarcarnos juntos en una búsqueda muy particular: la del tiempo perdido. De la mano de Carola, Marta, María y varios amigos de la ELU, nos adentramos en el París burgués de finales del siglo XIX, un mundo intensamente vivido y delicadamente narrado por Marcel Proust.

No vinimos a ver la obra de un pintor. Para sorpresa de muchos, el encuentro sería con un universo estético, literario y vital; que aún hoy nos interpela. La exposición que visitamos es mucho más que un recorrido por obras maestras: es el espejo de una sensibilidad artística que nace a partir de una mirada no apartada a sus contemporáneos, una mirada que también se reconoce hijo de su tiempo.

Proust, profundamente consciente de que su obra no surgía en el vacío, supo mirar el arte —y a través del arte, el alma de su época— como parte esencial de su creación. Y precisamente gracias a esa mirada atenta, tuvimos el privilegio de contemplar la excelencia de Manet, Monet, Turner, Renoir, Rembrandt o Harrison, entre otros. Desde su admiración por el gótico veneciano hasta su apertura a los movimientos vanguardistas, caminamos a través de los lazos de la herencia y su ruptura; con la curiosa y placentera sensación de estar recorriendo los pasillos del Louvre.

Aquella mañana de sábado, nos sumergimos en la vida social, artística e intelectual de un tiempo fascinante. Vimos cómo el arte puede ser refugio, espejo, resistencia. Y, sobre todo, entendimos algo que Proust supo decir mejor que nadie:

“Porque había que transformar la vida en arte para que no se perdiera.
Y así me puse a escribir, no para recordar, sino para comprender.
Y así, mientras el tiempo lo borra todo, la palabra escrita lo recobra.”

El tiempo se va —implacable—, y precisamente por eso esta visita fue también un acto de gratitud: por el arte que nos sobrevive, por las preguntas que nos despierta, y por haberlo compartido con amigos.

Porque no hay mejor forma de recorrer un museo…

Y quizá, algún día, al abrir por azar una página de Proust, sintamos lo mismo que él al probar su magdalena con té: el sabor inesperado de un recuerdo feliz.

Vida ELU

ENCUENTRO ELU EN VALENCIA

Por:

María Sanz Martorell, 2º ELU


El pasado 25 de abril, aprovechando que seguíamos de pascua, ELU Valencia tuvo el placer de acoger, en nuestra preciosa y soleada ciudad, a nuestra mentora Marta Luquero y a Sabrina, responsable del grupo de Elumnis.

Este encuentro en Valencia se venía gestando desde hacía meses pues teníamos muchas ganas de tener un tiempo para compartir sensaciones del curso, módulos y fines de semana anteriores.

Algunos ELU ‘s aprovecharon la visita de Marta para hacer mentorías presenciales, tomando café, cerca de la cerca de la estación donde habían llegado desde Madrid.

Mientras, otros nos situamos ya en el distrito de l’Eixample, donde se encuentra el conocido y céntrico barrio de moda, Ruzafa. Nuestro encuentro tendría lugar en el casal fallero de nuestra ELU de 1º, Irene. Allí empezamos a organizar la comida y esperamos con ganas la llegada de todos los elus. En el casal, como no podía ser de otra forma, comimos una paella valenciana y Marta pudo llevarse incluso un tupper. La experiencia para nuestras visitantes no podía ser más de “la terreta”, como decimos aquí.

Durante la comida, en un sitio tan característico de la cultura y fiesta valenciana, pudimos explicar a Marta y Sabrina el origen de la tradición fallera y como se vivía la fiesta desde dentro, llegando a entonar entre todos la canción “El fallero”, que habla de ello.

Tuvimos además la suerte de contar con varios Elumnis, comiendo y pasando la tarde con nosotros. Fue una oportunidad para conocer sus trayectorias y experiencias académicas con las que, sin duda, nos inspiramos.

Para conocernos mejor tratamos de hacer un juego – en el que compartimos nuestros lugares especiales de la ciudad, palabras favoritas – del que surgieron planes tan variados como: ir al KafCafé, un espacio cultural donde compartir poesía y tomar algo; aprender a bailar con las clases de Óscar, uno de los elumnis que nos acompañaron; o hacer sambo con la ayuda de Marcos.

Tampoco dejamos de lado la pregunta de Sabrina en el juego “¿Viajarías al pasado o al futuro?” con la que se abrió un debate, encontrando entre nosotros posiciones muy distintas. Unos afirmaban que viajarían sin miedo al futuro mientras que otros, por miedo a condicionarlo, nos decantamos por el pasado.

Esperemos que en la próxima visita de Marta y Sabrina a Valencia, tengamos la oportunidad de organizarles un itinerario empezando por las Plazas del Ayuntamiento y de la Virgen, hasta terminar en el cauce del río Túria, pasando por muchos otros lugares favoritos que nos encantará compartir con ellas.

ELUMNI

ELUMNI – DÍA DEL LIBRO

Por:

En la semana en la que celebramos el  Día del Libro desde UFV ELUMNI compartimos unas recomendaciones de lecturas que nos hecho los antiguos alumnos ELU para acompañarnos en distintos momentos de la vida.

Hay libros que consuelan, otros que inspiran y algunos que llegan justo cuando lo necesitas, aún sin saberlo, porque en realidad, a veces una buena historia es precisamente lo que nos hace falta.

Gracias a todos los ELUMNI que habéis colaborado a crear esta lista.

Puedes ver la lista de libros pinchando aquí.

Vida ELU

RATIO LEGIS – LA IDENTIDAD EUROPEA

Por:

La identidad europea, ¿mito o realidad?

“Europa ha perdido sus raíces”. “La Unión Europea no tiene sentido”. “En realidad tengo más en común con un argentino que con un alemán”. Estas son afirmaciones que, sin duda, podrían escucharse en el ágora moderna de nuestras ciudades y que abordan un debate muy interesante: ¿realmente existe una identidad europea?

A la hora de analizar distintas identidades, los estudiosos suelen apoyarse en tres grandes teorías: la cultural, la instrumental y la cívica. La teoría cultural afirma que las identidades tienen su raíz en factores étnico-culturales que han evolucionado y se han estabilizado a lo largo de la historia. La teoría instrumental afirma que la identidad se elige racionalmente en función de los beneficios que aporta. Finalmente, la teoría cívica defiende que la identidad se basa en un acuerdo sobre unas reglas para la convivencia pacífica, especialmente sobre unos valores compartidos.

¿Y cuál es, entonces, la naturaleza de la identidad europea? ¿Responde a alguna de estas teorías?

Los más pragmáticos afirmarán sin vacilar que la identidad europea tiene un carácter esencialmente instrumental, pues está vinculada a ventajas económicas tangibles como la eurozona, el espacio Schengen, los Erasmus, el mercado único… Para ellos, más allá de estas utilidades, no existiría una verdadera identidad europea.

Los más idealistas, por el contrario, defenderán que se trata de una identidad cívica, pues la UE se fundamenta en los valores del artículo 2 del Tratado de la Unión Europea: respeto de la dignidad humana, libertad, democracia, igualdad, Estado de Derecho y de los derechos humanos.

Y por último, los más entusiastas afirmarán que Europa es también una comunidad cultural, enraizada en lo que el Preámbulo del Tratado de la UE denomina “herencia cultural, religiosa y humanista”.

En esta línea, un estudio realizado por la Fundación Robert Schuman sostiene que la identidad europea se edifica sobre una dialéctica constante entre una cultura común y una fragmentación política histórica. Por un lado, Europa es la Antigüedad grecolatina, el cristianismo, las universidades, el Renacimiento, el grito por la libertad de las revoluciones liberales…. Por otro lado, cada Estado miembro ha seguido caminos políticos y culturales muchas veces
irreconciliables: la tardía unificación de Alemania e Italia, frente al parlamentarismo inglés consolidado desde hace siglos, o incluso la histórica rivalidad entre países como Francia y España, que aún resuena en frases como el popular “I don’t want to be French”.

Y aun así, la identidad europea sigue mostrando signos de vida. Según el Standard Eurobarometer 84, un 42% de los ciudadanos considera que la historia y la cultura son la base de esa identidad, y un 56% afirma sentirse tanto nacional como europeo al mismo tiempo, sin percibir contradicción alguna entre ambas pertenencias.

Tal vez, entonces, se puede hablar de una identidad europea intermedia, con componentes culturales y cívicos que han permitido construir una unión políticamente estable y económicamente ventajosa entre 27 países. Pero también es cierto que esta identidad se presenta débil, como lo demuestra el simple hecho de que su existencia aún se cuestione. La historia europea no se enseña de manera común en las escuelas, y los ciudadanos a menudo desconocen los valores compartidos que sustentan la Unión.

Por ello, como ya advertía Jacques Delors, octavo presidente de la Comisión Europea, es fundamental dar a Europa un alma, una espiritualidad y un significado que trascienda las realidades económicas y administrativas.

Vida ELU

RATIO LEGIS – CONSEJO DE ESTADO

Por:

Ainhoa Miñambres del Villar, 2º ELU:

El pasado martes 1 de abril, tuve la oportunidad de asistir a una conferencia de Carmen Calvo, presidenta del Consejo de Estado, celebrada en mi facultad. A pesar de haber estudiado el rol de esta institución en diversas materias de la carrera, muchos de mis compañeros y yo no terminábamos de entender la trascendencia que podían llegar a alcanzar las decisiones de este órgano constitucional, por lo que, gracias a las explicaciones de la Profesora Calvo, (pues ella se define, ante todo, como Profesora de Derecho Constitucional) pudimos ahondar aún más en él, comprendiendo la importancia que tiene en nuestro Estado de Derecho.

Hoy, en Ratio Legis, abordaré, de la manera más breve y sencilla posible, diversas cuestiones acerca del Consejo de Estado, con el fin de que este deje de ser un completo desconocido para el lector.

Los que me conocéis, sabréis que soy incapaz de atacar cualquier cuestión jurídica sin referirme previamente a la norma en la que esta se regula, por lo que comenzaré diciendo que el art. 107 de nuestra querida Constitución (en adelante, CE) manifiesta que: “El Consejo de Estado es el supremo órgano consultivo del Gobierno (…)”. ¿Consul qué…? Significa que está creado con la intención de dictaminar -emite dictámenes u opiniones técnicas- acerca de cualquier consulta que le formule el Gobierno Nacional y/o el de Cantabria – el resto de CC. AA tienen sus propios Consejos de Estado, denominados Consejos Consultivos -.

¿Qué tipos de dudas puede tener el Gobierno Nacional? Principalmente, acerca de si los reglamentos – y excepcionalmente las leyes – que este vaya a aprobar son acordes, o no, a la CE y al resto del ordenamiento jurídico.

Por consiguiente, tal y como la Profesora Calvo explicó: “la función del Consejo de Estado es exclusivamente consultiva, se limita a dar su opinión fundada sobre el objeto de la consulta o a proponer otra solución más adecuada. Además, ha de procurar la armonía del sistema, el rigor de la técnica normativa y el buen hacer de la Administración, para reducir al mínimo la conflictividad con los ciudadanos, pues es necesario garantizar el entendimiento de las leyes para lograr el orden social”. Es decir, no se trata de un órgano político, aunque parte de sus miembros lo hayan sido, sino que se trata de un órgano formado por los mejores juristas del país, pero neutrales.

Entonces, ¿quién compone el Consejo de Estado, juristas o políticos? Según los arts. 3 – 15 bis de la ley orgánica que lo regula (3/1980), encontramos varios tipos de miembros, además del Presidente y del Secretario General:

  • Los Consejeros permanentes (9) – se trata de un cargo vitalicio (de los pocos en el mundo de la justicia en los que no se contempla la jubilación, además de los miembros del Tribunal Supremo americano, que lo son por imitación este Consejo) ocupado, por personas que hayan desempeñado alguno de los cargos del art. 7 de la ley (exministros, exvicepresidentes, etc.), aunque serlo no es un requisito que garantice la vía de acceso con total seguridad.
  • Los Consejeros natos (11) – pertenecientes a otros sectores ajenos al Consejo, incluso del Derecho, pero relevantes en la sociedad (Directores y/o Presidentes de la RAE, del Estado Mayor de la Defensa, del Banco de España, expresidentes del Gobierno – art. 8.1 de la ley ya mencionada. Estas personas sí están elegidas por el cargo que desempeñan en ese momento.
  • Los Consejeros electivos (12) – que lo son durante cuatro años por haber desempeñado cargos como Alcaldías de provincia, Presidencia del Tribunal de Cuentas, Rectores de Universidad … aunque, como ya se ya explicado, haberlo sido no garantiza de manera automática un puesto en el Consejo.

Además, actualmente, existen 23 letrados, agrupados en 9 secciones con un Letrado Mayor en cada una para su dirección. A este cargo se accede, después de cursar la carrera de Derecho, por una de las oposiciones más duras que existen; no solo por la extensión del temario (466 temas de diversas ramas del Derecho y 57 de Humanidades), sino por la inexistencia de material didáctico alguno para prepararlas, pues es el propio opositor quien tiene que redactarlo de su puño y letra ¿Os imagináis presentaros al MIR o a cualquier oposición sin manuales o apuntes de referencia? Ahora mismo no hay oposiciones convocadas, pero se está estudiando que se convoquen periódicamente cada 3 años.

En conclusión, el Consejo de Estado es una prestigiosa institución con los mejores conocedores del Derecho español, encargado de velar porque las futuras leyes y reglamentos que lo innoven respeten la CE y el resto del ordenamiento, así como de resolver cualquier cuestión que tenga el gobierno. En definitiva, su Chat GPT jurídico, pero sin IA ni prompts.

Espero que se haya comprendido bien la idea general de este órgano. Con un poco de suerte, tenemos entre los elus al próximo Letrado del Consejo ¡Hasta la próxima entrega!

Vida ELU

Elus por el Mundo – Javier Micó

Por: ELU Admin

Ey lad, what’s the craic

Lluvia, castillos, cerveza y whiskey. Así imaginaba Irlanda desde la distancia. Pero ocho meses en Dublín me enseñaron que hay mucho más bajo el cielo gris. Porque Irlanda no solo se ve, se vive en los saludos espontáneos de los extraños y en la música que brota de cada rincón; también en la forma en la que el cielo cambia diez veces en un día, o en cómo un simple pub puede ser tu hogar tras unas pocas horas y un par de pintas de Guinness.

Este artículo no es una guía turística, ni una lista de los mejores sitios para visitar. Es más bien una carta abierta, un pequeño homenaje a todo lo que he aprendido y vivido durante mi experiencia internacional en Dublín. Otro ELU por el mundo…

Recuerdo el día que aterricé en septiembre junto a mis compañeras de universidad. Llegamos de madrugada a la residencia de Griffith College, y ahí estaba yo, frente a la habitación en la cual me iba a hospedar el resto del año. Y aquí viene el primer detalle: en ese momento, más que un hogar, me pareció una oficina fría, sin alma. Hoy, en cambio, está llena de vida; con fotos, recuerdos y pequeños objetos que han ido ocupando cada rincón, como si el tiempo y la experiencia la hubieran redecorado desde dentro.

El inicio no fue fácil. Nunca había vivido fuera de casa, y encontraba difícil no poder compartir cada vivencia con la gente que más quiero: mi familia, mi pareja y mis amigos de toda la vida. Todo era nuevo, todo estaba por construir. Las rutinas, los lugares, las conversaciones, incluso los silencios. Tenía que empezar de cero. Pero hubo algo o, mejor dicho, alguien, que marcó la diferencia: vivir esta experiencia con mi amiga Lucía. No voy a decir que aquí he hecho veinticinco amigos, ni que cada semana he conocido a alguien nuevo que ha cambiado mi vida. Pero sí puedo decir que he tenido la suerte de compartir el día a día con alguien con quien he reído, me he encontrado y he aprendido a mirar Irlanda con otros ojos. A través de ella he descubierto el país y, sin darme cuenta, también me he descubierto un poco más a mí mismo.

He recorrido Dublín de norte a sur y de este a oeste andando. He entrado en más de medio centenar de pubs (sí, los he contado), he escuchado más de veinte conciertos en directo, algunos planeados, otros encontrados por sorpresa en alguna esquina, he caminado por infinidad de campos verdes, de esos que parecen sacados de una postal, y he aprendido a convivir con la lluvia como si fuera un vecino más. Pero si algo ha hecho especial todo esto, ha sido hacerlo acompañado. Un país se descubre también a través de la gente con la que lo compartes. Y yo he sido afortunado porque las visitas de mis seres queridos desde España, que traen consigo un pedacito de casa a mi nueva vida, están siendo más que recurrentes. Además, cuento con un grupo internacional de personas abiertas, curiosas y dispuestas a compartir historias.

También he vivido una serie de milagros cotidianos. Por ejemplo, he aprendido a cocinar. Sí, yo, que después de vivir tres años con mi abuela, me consideraba completamente incapaz de freír un huevo sin supervisión. Pero oye, la necesidad aprieta: ahora hago pasta con “cosas” que es el primer paso a la alta cocina, y me atrevo incluso con tortillas, y comida al horno.

Como he dicho, empecé de cero y resulta que ahora me he convertido en un hombre atareado. Teletrabajo en remoto para una startup española, de esas con reuniones a deshora y Slack echando humo, mientras intento atender a las clases, bueno, al menos a las que me interesan. Y, por si fuera poco, también estamos a tope sacando adelante el proyecto “Con V de Voluntario”, que nos está dando muchas alegrías… y algún dolor de cabeza.

So lad… what’s the craic? Si me lo preguntaras hoy, creo que ya sabría qué responder. Berta, creo que debes estar orgullosa de que reflexione hoy por mí mismo lo siguiente: las preguntas que me hacía sobre qué se espera de mí en este Erasmus no se responden, se caminan. Y eso es justo lo que estoy haciendo: caminarlas.

No he vivido un Erasmus instagrameable, de esos llenos de fiestas y stories con filtros perfectos. He vivido algo más real, más mío.  He aprendido de los demás, en conversaciones sencillas y momentos inolvidables:  he estado una mañana entera con Sofi mirando al mar y diciendo solo aquello que mejorase ese silencio; he descubierto cada rincón de la ciudad de la mano con Carol como dos enamorados; he compartido una habitación de 4m² durante tres días con mis hermanas Claudia y Aitana haciendo que fuera el mejor hotel del mundo; con Gali  hemos estado encerrados por tormenta haciendo real lo de “al mal tiempo buena cara”; he recorrido el oeste de la isla con mis amigos internacionales llenándome los ojos de paisajes espectaculares. Y ahora estoy esperando con ganas esas visitas que aún están por llegar, y que, seguro, darán mucho de sí.

Al final, Dublín, me está enseñando que no se trata de encontrar todas las respuestas, sino de vivir las preguntas y esto es algo que espero seguir haciendo; pues niego haberos contado todo acerca de mi experiencia. Es algo que sigue sucediendo.

Vida ELU

ENCUENTRO ELU EN SEVILLA

Por:

Julia Martínez, 2º ELU

En Sevilla ya huele azahar y en esta maravillosa ciudad, eso es sinónimo de alegría. Bien lo sabe nuestro mentor Diego que ha elegido estos días, cuando ya se vislumbra el final de la Cuaresma, para venir a visitarnos. También Sabrina, responsable de Elumni, a quien hemos tenido el gusto de conocer en este encuentro, y que esperamos que venga más de una vez, pues así le hemos tomado la palabra. Como sabemos que ambos tienen una sevillanía oculta, decidimos darles un tour por los rincones más emblemáticos de la ciudad que, como no podía ser de otra manera, están estrechamente vinculados a nuestra Semana Santa.

Nuestro tour cofrade comenzó en la calle Feria, en el casco antiguo, donde se encuentra la Capilla de Monte-Sión, sede canónica de la hermandad homónima. Allí contemplamos el palio de Nuestra Señora del Rosario y hablamos del origen del paso de palio, su composición y su simbología.

Después, caminamos hasta San Juan de la Palma, donde ya estaba alzado el palio de la Virgen de la Amargura y el misterio del Desprecio de Herodes. Charlando sobre la piedad popular del pueblo andaluz y la autonomía de las hermandades, llegamos a Santa Catalina, sede de la Hermandad de la Exaltación.

Finalmente, tras una breve parada en San Pedro para visitar a los titulares de la Hermandad del Cristo de Burgos, acabamos en la Iglesia de la Anunciación. Allí pudimos presenciar uno de esos momentos mágicos que regala Sevilla en Cuaresma: la subida al altar de cultos de la Virgen del Valle.

Este encuentro no sólo nos ha permitido conocer más acerca del origen de las hermandades que han tejido hilo a hilo la historia de esta ciudad, sino también ha dado pie a un debate interesante sobre la belleza, el arte, y sobre cómo el culto a las imágenes ha constituido la identidad de la religiosidad andaluza, así como una gran parte de su cultura y prestigio social.

Todo lo que rodea a la Semana Santa sevillana es arte en sí mismo. Las leyendas, los bordados, la imaginería, los pregones, la penitencia, la mantilla, las marchas procesionales… todo ello. Hemos podido compartir nuestras experiencias relacionadas con la Semana Santa, transmitidas desde la herencia del pasado y el recuerdo de la infancia.

La cena, faltaría más, en Triana, que para eso estamos en tierra castiza. Pudimos conversar acerca de nuestras impresiones del segundo fin de semana de este curso, y charlar con los Elumnis que vinieron a compartir este rato con nosotros. Fue un encuentro muy fructífero y enriquecedor, tanto que ya estamos con la mente puesta en el próximo.

Vida ELU

ENCUENTRO ELU EN SALAMANCA

Por:

David Barbolla, 3º ELU:

El pasado 28 de marzo nuestro mentor, Ignacio Álvarez O’Dogherty, visitó Salamanca y pasamos el primer viernes al sol en mucho tiempo acompañados de Sara Muñoz, Jimena Olmos y Elena Delgado. Si bien comenzamos con un café en la Plaza Mayor –sobre la que discutimos ser la mejor de España–, terminaríamos con otro café en la plaza contigua.

Invertimos la mañana, mientras esperábamos a que Elena y Jimena terminaran las prácticas, en mentorías sobre lo terrestre y lo celeste; nosotros y nuestro futuro. Hicimos también crónica de ciertas peculiaridades de una ciudad de la presencia e historia de Salamanca y de la vida universitaria que, esperamos, Ignacio pudo comprobar.

Tras la comida, que por la fecha que era no pudo ser todo lo castellana que hubiésemos querido, visitamos las torres de la Clerecía –y la espectacular vista con la que parecíamos gobernar la ciudad–, el Palacio de Anaya, el huerto de Calisto y Melibea y el edificio histórico de la Universidad.

Pudimos constatar –y recordar– la esencia misma de lo que significa Universidad, la historia que aquí, en Salamanca, se ayudó a forjar: Francisco de Vitoria, Fray Luis de León, San Juan de la Cruz, Unamuno… Desde el Paraninfo de aquel discurso del bilbaíno hasta los jardines junto al río de Calisto y Melibea nos gustaría destacar la impresión de Nacho: «esto debe ser la Universidad».

Terminamos, como ya hemos comentado, con un café en la Plaza de la Libertad y con la sensación y esperanza de haber pasado un buen día.

Vida ELU

ELUS POR EL MUNDO – SERGIO KÜPPERS

Por:

Sergio Küppers, 4º ELU:

Desde pequeño, cuando pasaba quince horas en el coche para visitar a mi familia en la ciudad de Maastricht, en el sur de Países Bajos, he crecido con una cierta desconfianza hacia los franceses. Mi padre, con razón, se quejaba de sus malos hábitos al volante, y era imposible comunicarse con ellos porque, al no hablar francés, pasaban de ti en las gasolineras. Esta relación un tanto hostil con nuestro país vecino hizo que, de vuelta a Barcelona cada verano desde Holanda, decidiésemos descubrir cualquier parte de Europa salvo Francia.


A la hora de decidir un destino para este tercer año de carrera (después de haber pasado por Barcelona y Madrid), Francia llamó a mi puerta por primera vez para que le diese una nueva oportunidad. Llevado principalmente por mi interés por las relaciones internacionales, poder estudiar en la gran universidad de SciencesPo fue una de las principales razones por las que me lancé a París. Luego se le juntaron la curiosidad por una ciudad vibrante y elegante, llena de historia, aunque, desgraciadamente, rematadamente cara. Ahora, seis meses después de llegar cargado con maletas, una air fryer y mi almohada de toda la vida, la ciudad no me ha defraudado.


El primer semestre de mi Erasmus nada ha tenido que ver con el segundo. De septiembre a diciembre, viví en una residencia de estudiantes del 15ème. La cadena que había escogido no facilitaba espacios para el encuentro entre los que ahí vivíamos (cerraron la sala común durante 2 meses porque hicimos una cena la primera semana), y, aunque la había escogido porque vivir solo me parecía en ese momento lo más conveniente, tardé poco en echar de menos vivir con gente.

Tocó trabajar amistades fuera de lo que pensaba que iba a ser el ambiente más sencillo, y me junté con un buen grupo de internacionales de mi clase de Políticas de Urbanismo, y con otro de españoles sabe Dios cómo. Con los primeros viajé a la zona de los castillos del Valle del Loira, y con los segundos a Alsacia, por ejemplo. Recuerdo con mucho cariño esos días juntos: de mis amigos de fuera saqué aprender sobre culturas que desconocía y sobre los segundos lo que es sentirte en casa estando en una París en la que no
deja de llover.


Veo ahora esos meses como un constante sembrar para recoger frutos. Allá por diciembre ya puse rostros concretos a la pregunta de con quién quería acabar mi Erasmus: Ignacio, Bea, Laia, Antonio, Teresa, Jackson, Ricardo… Personas a las que, a pesar de conocer desde hace poco, podía recurrir, tanto para viajes y diversión, como para buenas conversaciones que unan en poco tiempo la distancia de una vida sin conocernos. Además, tengo mucha suerte de haber encontrado a un par de ellos que viven en Barcelona, por lo que no veo fecha de caducidad a nuestra amistad 😉 Con otros me decidí a tomar un camino distinto dados nuestros caracteres incompatibles, y de cómo decir adiós con cariño uno se lleva un gran aprendizaje, os lo garantizo.

Al volver de Navidad, me mudé a un piso con Ignacio y Cosi. Habíamos hecho muchas migas desde el primer momento, y no podía sentirme más a gusto con ellos. Compartir qué tal ha ido el día a la hora de cenar, cocinar juntos o hacer deporte en la sala de estar ha transformado por completo mi experiencia más solitaria en la residencia. ¡Qué suerte haberme ido todo el año para ahora disfrutar mucho más!


Desde enero he seguido viajando con grupos de amigos distintos a países como Polonia o Croacia, también con las catas de quesos y chocolate, visitas a museos, y he empezado a potenciar el voluntariado. Las Misioneras de la Caridad tienen una sede cerca de République, y ayudando en su comedor social he descubierto a jóvenes franceses inquietos y con los que ponerme al servicio de los demás. Otras actividades que llenan mi semana son las clases de salsa de Puerto Rico o las de ping-pong. Realmente la oferta de cosas que hacer es inmensa y me he lanzado a lo más curioso y divertido que he encontrado jeje…

Justo hoy, dos días después de que mis amigos de la ELU se hayan ido después de pasar un fin de semana conmigo, me pilláis en uno de los momentos logísticamente más complicados de mi Erasmus. Ayer por la mañana decidieron cortarnos la electricidad sin razón alguna, y hasta el 4 de abril nadie va a dignarse a aparecer para arreglar lo que parece un fallo en el contador. Voy a aprender a vivir a oscuras, a utilizar sal para conservar alimentos y a ducharme con agua fría; rezad por mis dos compañeros de piso y por mí.


Si algo puedo agradecer en medio esta situación es que me ha enseñado a transmitir mi enfado en francés, ¡y por teléfono!. Je suis très énervé! Llevaba apostando por aprender francés desde el año pasado, y saber comunicarme en las boulangeries me dio ánimos a seguir en el arduo camino de las lenguas. Siempre lo había visto como un idioma un tanto cursi y muy refinado, pero desde ayer lo veo como una potente herramienta para hacerte valer contundentemente en Francia.

Aunque hoy me vaya a dormir con 300 euros menos en la cuenta por llamar a la compañía eléctrica, París me está tratando bien, os lo prometo. Empieza a hacer buen tiempo, estoy aprendiendo mucho de mí mismo con cada nuevo reto que me encuentro, y tengo muchas ganas de aplicar todo lo que estoy viviendo a mi día a día en Barcelona. Un abrazo muy grande, ¡nos vemos el 14 de junio!

Vida ELU

RATIOS LEGIS – LA INVIOLABILIDAD DEL DOMICILIO

Por:

Lucila Cacho Larraga, 2º ELU

PUERTAS DERRIBADAS DURANTE LA PANDEMIA

Madrid, 2021. En el contexto de la pandemia, un grupo de jóvenes se encuentra reunido en un pequeño piso de centro de la ciudad, charlan con música baja, son las tres de la mañana. Sin embargo, la calma se rompe cuando comienzan a sonar unos fuertes golpes en la puerta: “¡Policía, abran!”. Confundidos y asustados, deciden no abrir: no han cometido ningún delito. Segundos después, la puerta cae.

Estos agentes de policía irrumpieron en el domicilio sin autorización judicial y sometieron al grupo a un registro, alegando el incumplimiento de medidas sanitarias. Un tiempo después, un juez declaró que esta intervención era ilegal, y el caso quedó archivado dado que no existía un “flagrante delito”.

A fecha de hoy, con motivo del 5º aniversario del confinamiento por la COVID-19, la nueva entrega de Ratio Legis llega para explicar cómo este y otros casos similares dieron lugar al debate sobre la “inviolabilidad de domicilio”, un derecho fundamental amparado por nuestra querida Constitución (en adelante, CE). ¡Entremos en materia!

INVIOLABILIDAD DEL DOMICILIO

El Art. 18.2 CE versa lo siguiente:

“El domicilio es inviolable. Ninguna entrada o registro podrá hacerse en él sin consentimiento del titular o resolución judicial, salvo en caso de flagrante delito.”

Este artículo sirve como garantía de la protección de espacio privado frente a injerencias estatales. Sin embargo, durante los dos estados de alarma en España (14 marzo al 21 de junio de 2020; 25 de octubre de 2020 al 9 de mayo de 2021), se produjeron varias intervenciones de las fuerzas de seguridad en viviendas privadas bajo el pretexto de incumplir medidas sanitarias. Esto desencadenó en un debate sobre el artículo recién mencionado y el Art. 55.1 CE, que establece qué derechos fundamentales pueden ser suspendidos en los estados de excepción y de sitio, pero no en el estado de alarma.

Esto planteó serios conflictos por las restricciones impuestas por el estado de alarma. Aunque se limitó la libertad de circulación, este estado excepcional no permite la inviolabilidad del domicilio. Sólo podría darse en los casos mencionados de estados de excepción (p.ej. terrorismo, ante una grave amenaza a la seguridad pública) o sitio (p.ej. guerra o conflicto armado que amenace la soberanía del estado). Por tanto, la policía no estaba legitimada para realizar estas intromisiones en estado de alarma.

ENTONCES… ¿PUEDE EL ESTADO ENTRAR EN UNA VIVIENDA?

En respuesta a esta pregunta, se dan tres supuestos en los que sí se podría:

1. Bajo consentimiento del titular

2. Bajo orden/autorización judicial

3. En caso de flagrante delito (p. ej. que la policía presencie un delito en la vivienda)

Cualquier entrada fuera de estos es ilegal y vulneraría el derecho fundamental. Sin embargo, no sólo en la pandemia se ha puesto a prueba este principio.

REGISTROS DOMICILIARIOS Y NUEVAS TECNOLOGÍAS

Os estaréis preguntando, ¿qué se considera infracción de la inviolabilidad del domicilio? Podríamos concluir que no sólo la entrada física en una vivienda, sino también las comunicaciones y dispositivos dentro de ella. Por ello:

· La instalación de cámaras y micrófonos en domicilios sin autorización judicial vulneran principios legales.

· Los ordenadores, teléfonos y servidores personales están comenzando a ser equiparados a estos mismos efectos por la jurisprudencia. La intervención mediante los mismos requiere una orden judicial, salvo acceso voluntario del usuario.

CONCLUSIÓN

En definitiva, resulta innegable que este derecho da lugar a diversas interpretaciones y puede llegar a resultar polémico cuando entra en juego el equilibrio entre seguridad y privacidad. Desde lo acontecido en la pandemia, ha dado mucho de qué hablar y se enfrenta a nuevos desafíos que reclaman replantear sus límites y garantías. Lo que está claro es que hay una clara pregunta que ha resurgido en los últimos cinco años, ¿cuándo puede el Estado derribar nuestra puerta?

Muchas gracias por vuestra atención y ¡nos vemos en la próxima entrega de Ratio Legis!

Vida ELU

Filosofía de Bar – ¿Quién eres?

Por:

Inés Pacheco, 1º de ELU:

El pasado 7 de marzo tuvimos un nuevo encuentro de “Filosofía de Bar” en el que reflexionamos sobre la identidad. En esta ocasión, contamos con la compañía del Padre Rafa Pou, Martín Tami y Marta Luquero.

El encuentro comenzó con una presentación del tema por parte del Padre Pou en la que planteó la relación entre el nombre y la identidad. Nos invitó a preguntarnos: ¿quién eres?, ¿cuál es tu nombre? Partiendo de la idea de que sí existe un nombre para cada uno pero no lo conocemos verdaderamente, sino que tenemos que salir a buscarlo con el otro. Una búsqueda en la que hay cabida para el error y que solo adquiere sentido en el diálogo con los otros y con el Otro. También nos lanzó otras preguntas como ¿es posible darme forma a mí mismo? o mi yo se crea o se descubre.

Después, realizamos una ronda en la que cada uno compartió las preguntas que le habían surgido antes del encuentro y a partir de las palabras del Padre Pou, así como los aspectos que más nos inquietaban sobre este tema. En este punto, Martín nos introdujo el concepto de la vocación y la relación entre las dualidades permanencia-cambio y llamada-pertenencia en el descubrimiento de la identidad. Y es que cuando soy capaz de reconocer la llamada, tenemos la responsabilidad de responder porque nuestra identidad está vinculada con el otro ya que pertenecemos al otro porque el otro conoce nuestro nombre y es capaz de interpelarnos.

A partir de este momento, mantuvimos un diálogo abierto en el que abordamos cuestiones como la influencia del entorno en nuestra identidad, el papel de los errores en la búsqueda de nuestro yo, la forma en a que las personas que nos rodean nos moldean y la relación entre nuestro yo y los cambios que este ha experimentado a lo largo de nuestra vida.

Durante la conversación comprendimos que somos una mezcla de las personas que nos rodean, las decisiones que tomamos y aquello que se escapa de nuestro control. Entendimos que no podemos conocer quienes somos sin la mirada del otro, porque solo se conoce lo que se ama y, ¿cómo voy a conocer si no amo y soy amado? Además, reflexionamos sobre cómo nos definimos a través de la entrega al otro en el presente y la fidelidad a nuestros valores frente a los desafíos de la vida. Coincidimos en que para saber si nos estamos equivocando en la búsqueda de nuestra
identidad, la respuesta se encuentra en el silencio. Solo cuando conectamos con nuestra interioridad sin que esto nos genere ruido, podemos saber que estamos en el camino correcto.

Para cerrar, hicimos una ronda final en la que recopilamos qué es lo que más nos había llegado a cada uno y compartimos las preguntas que nos llevábamos, además de agradecer el tiempo compartido.

Personalmente, era la primera vez que asistía a un encuentro de Filosofía de Bar y la experiencia no me dejó indiferente, salí con más preguntas que respuestas, lo que en filosofía solo puede ser algo positivo. Pero, sobre todo, disfruté de escuchar a mis compañeros, de la oportunidad de conocerlos un poco más, de compartir nuestro tiempo y nuestras ideas. Me fui con una profunda sensación de calidez de poder formar parte de algo tan especial como la ELU.

Vida ELU

ENCUENTRO ELU EN CANTABRIA

Por:

Carmen Romero, 3º ELU, y Ainhoa Miñambres, 2º ELU

El pasado miércoles 26 de febrero, los elus de Cantabria tuvimos la suerte de tener encuentro con Marta Luquero, nuestra mentora. Digamos que el día no empezó de la mejor de las maneras, puesto que el tren de Marta se retrasó. No obstante, la espera mereció la pena, ya que pude tener mi primera mentoría presencial en la cafetería del Centro Botín, que tiene las mejores vistas de Santander: al Mar Cantábrico.

Fue una magnífica ocasión para aprovechar y poder conocernos un poco mejor. Además, a Marta, como buena Madrileña, le encantó el sitio, por lo que nuestra mañana terminó con un broche de oro.

Durante nuestra primera comida juntos, nos pusimos al día mientras comentábamos las inquietudes que teníamos sobre el segundo cuatrimestre. Además, tuvimos la suerte de poder disfrutar de la compañía de la Elumni Carmen De la Iglesia.

Al acabar, tuvimos de manera individual nuestra primera mentoría presencial. El tiempo nos acompañó de manera espléndida, por lo que aprovechamos el sol e hicimos la mentoría paseando por la Bahía de Santander.

¡¡¡Esperamos poder repetir el plan muy pronto!!! ¡¡¡Es un verdadero privilegio poder pasar tiempo juntos!!!

Vida ELU

ELUS POR EL MUNDO – MARISA RICO

Por:

LA ALEMANIA QUE NADIE TE CUENTA QUE EXISTE


“Siempre acabamos llegando a los lugares donde nos esperan“.

Cierro los ojos y respiro profundo. Estoy aquí, en Münster, en lo que alguna vez fue un destino incierto y que ahora es mi hogar. Un hogar que no está hecho de calles ni edificios, sino de rostros, de voces y de pequeños gestos que han cambiado mi vida. Porque, al final, no es el destino que has elegido, tranquilo… es la gente la que hace el destino. “Nos ilusiona lo que va a llegar, lo que va a venir, lo que va a acontecer; bien porque algo se acerque hasta mí, o porque yo salga a su encuentro.” Y así es el Erasmus: un encuentro continuo, con todo lo inesperado y todo lo imprevisible que conlleva.

Como bien me dijo una vez una gran amiga: “Lo que importa no se busca, sino que irrumpe”. Y no os engaño si os digo que cada día me siento un poco como cuando La Bien Querida canta: “Y es que siento como si toda mi vida me hubiera estado conduciendo a este preciso momento”, en cada conversación, en cada clase y en cada persona.

Me llamo Marisa Rico, soy estudiante de 4º en la ELU y curso el doble grado en Farmacia y Nutrición en la Universidad de Valencia. Ahora, habito en la pequeña ciudad de Münster, en el norte de Alemania, y si algo me ha enseñado este Erasmus es que la vida no se construye con planes, sino con vínculos.

Por mucho que no os lo creáis, en Alemania existe el cariño, el amor, la buena cocina y la cercanía. Donde no creíais que podríais ver el sol, soportar el frío o encontrar amistad verdadera… la vida siempre te sorprende superando todas las expectativas. Quizás la necesidad inmanente de comunicar y compartir lo que me hace feliz es lo que me impulsa a escribir esto. Espero hacer justicia a todo lo que estoy viviendo, pero perdonadme si me dejo algo… Creo que aún no soy consciente de todo lo que estoy viviendo.

Si leéis esto pensando en iros, dejadme deciros que el Erasmus empieza mucho antes de marcharse. Porque “en la medida en que soy yo mismo, estoy lleno de todo aquello que me ha precedido.” Irse te hace consciente de la importancia de todo lo construido anteriormente, de la base, de las personas hogar, aquellas que son la estancia más segura donde habitan las pequeñas cosas más grandes de tu vida. Son orza y no ancla, son motor de tus inicios y te esperan a la vuelta con los brazos abiertos, recordándote que siempre hay un lugar donde volver.

Si pensáis que el Erasmus es un paréntesis en vuestra carrera, una pausa para aplazar el tomarse en serio la vida, estáis
equivocados. Al contrario, es una oportunidad para ir aún más al fondo de lo que realmente deseáis. No es solo un cambio de idioma, casa, rutina o círculo, sino una ocasión para descubrir quién eres, donde cada decisión, encuentro y paso reflejan lo que más valoras. Ojalá que, allá donde lleguéis, aprendáis a mirar la ciudad con profundidad, a sumergiros en la cultura, a construir relaciones auténticas, a asumir sacrificios con alegría y renuncias con certeza. Ojalá que, desde la libertad, elijáis vincularos. Ojalá podáis responder a preguntas de la mano de Guardini ¿Hacia dónde quiero perder mi vida? ¿Quién soy sin la rutina, sin el peso de la costumbre? ¿Cómo me presento a los otros? ¿Qué características potencio y de cuáles intento desprenderme? ¿Qué dones he recibido?¿Qué espero de mí que quiero que recuerden?.

Porque si algo me ha enseñado el Erasmus es que la vida se comprende en virtud de lo que puede ser, que el presente siempre incluye una zona de pretérito y otra de futuro, y que los encuentros cambian la vida. Déjate sorprender por lo nuevo, sin tratar de replicar lo que ya conocías, porque el Erasmus en sí es “cambiar el tesoro a cambio del mapa” una y otra vez.

Una vez leí que “hacer que dos vidas se encuentren es prometerles a ambas una vida nueva.” Y es por ello que no puedo dejar de mencionar todas las vidas nuevas que se han cruzado en la mía: Ukasha, que siempre me espera con un té caliente, como si con cada taza me recordara que no estoy sola. Becca, que ha hecho del yogurt con mango un ritual sagrado y que me enseñó que las pequeñas cosas pueden ser las más valiosas. Amelie, con quien hasta lavarme los dientes a las 8 de la mañana se convierte en una fiesta. Kinan, que me entiende cuando nadie más lo hace y que ha sido mi espejo en los días de dudas. Lorenz, que me cuida en los detalles, en los pequeños gestos que me recuerdan que hay alguien que piensa en mí. Aylin, que llena cada espacio de la casa para que nunca nadie se sienta solo. Julius, Veronica, Lara y todos aquellos que siempre tienen un “sí” esperándome.. Alisa, Wael, Laura y Amelie, que guardan un sitio para mí en el sofá y un abrazo en los días en que más lo necesito. Angela, Sandra, María y Marina, con quienes viajar no es solo moverse, sino abrirse al mundo. Hannah, Luis, Carla y todas las personas que Dios ha puesto en mi vida, gracias a las cuales canto un poco mejor. Linnus, Christin, Florian, Kimi y todos los que han hecho que aprobar Farma sea un poco más fácil y que las tardes de laboratorio se conviertan en una auténtica aventura. Nataly, Paula, Amelie y Kim que hacen gimnasio un refugio en las tardes frías y lluviosas de invierno. Cada persona que me sonríe mientras corro, que me ofrece un saludo cuando estoy perdida o que simplemente me regala un “Hallo” al llegar a cualquier lugar.

“Más allá de lo que es, la vida del hombre se comprende en virtud de lo que puede ser. Si el ser del hombre es posibilidad, la trayectoria que siga su vida estará muy influida por la amplitud del horizonte que sea capaz de vislumbrar”.

Y hoy, mi horizonte es más amplio que nunca.

Ojalá leer esto os suscite más preguntas que respuestas, las cuales solo fuera de casa podréis responder. Nos vemos en alguna esquina del mundo.

Vida ELU

RATIO LEGIS – EL DERECHO A LA VIVIENDA

Por:

Ainhoa Miñambres, 2º ELU:

El Derecho a la vivienda se ha convertido en uno de los debates sociales más suscitados del momento. Las constantes manifestaciones y exigencias de la población han convertido este asunto legal en una de las preocupaciones capitales de la sociedad, tanto es así, que se postula en el tercer lugar según el sondeo del CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas) realizado durante el pasado mes de febrero. Hoy, me gustaría arrojar un poco de luz sobre el asunto en cuestión, explicando qué vías legales ostentan – o no – los ciudadanos en la reclamación de este Derecho.


¿Dónde aparece regulado este Derecho?


En nuestra querida Constitución, CE en adelante, concretamente, en su artículo 47: “Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada. Los poderes públicos promoverán las condiciones necesarias y establecerán las normas pertinentes para hacer efectivo este derecho, regulando la utilización del suelo de acuerdo con el interés general para impedir la especulación. La comunidad participará en las plusvalías que genere la acción urbanística de los entes públicos”. Este precepto forma parte del Capítulo III del Título I de la Norma Normarum.


¿Puede exigirse del algún modo?


Puesto que aparece regulado como principio rector de la política social y económica (Capítulo III del Título I); este derecho se define como “Derecho programático”, se trata, por lo tanto, de un derecho de carácter jurídicamente no exigible ante los tribunales – los que sí se pueden exigir ante los jueces son los Derechos Subjetivos (arts. 15-38 CE).


Entonces… ¿qué sentido tiene manifestarse?


A pesar de no ser reclamables, los poderes públicos deberán promover este derecho, especialmente, mediante la creación de normas pertinentes para su optimización en la medida de lo posible. Este Derecho solo se puede convertir en exigible si el legislador (quien redacta las leyes) así lo quiere.


Cuestión diferente – he aquí el kit de la cuestión – es que el no acceso a la vivienda colisione con los Derechos Subjetivos (arts. 14-38) esos que hemos visto que sí se podían exigir ante los tribunales. Algunos ejemplos son: la salud (art. 43 CE) – la mendicidad favorece al repunte de enfermedades como el Covid o la Tuberculosis en los barrios más humildes – y la educación (art. 27 CE) – pues son las personas sintecho quienes ostentan una mayor tasa de fracaso escolar, reduciendo, considerablemente, sus posibilidades de progreso laboral.


¿Existen visos de mejora?


Existe una sentencia del Tribunal Constitucional del año pasado (STC 79/2024), que se remite a su jurisprudencia previa (conjunto de sentencias y demás resoluciones judiciales emitidas en un mismo sentido por los órganos judiciales, que sirven para realizar una interpretación conjunta de las leyes y del resto del Ordenamiento Jurídico) para sostener que el art. 47 CE no reconoce un Derecho Fundamental a la vivienda, sino que enuncia un mandato o directriz constitucional que ha de informar la actuación de todos los poderes públicos en el ejercicio de sus respectivas competencias (las competencias de las CC.AA aparecen reguladas en el art. 148 CE y las estatales en el art. 149 CE – existen delegadas y mixtas, en las que no voy a entrar, pues pretendo ser breve – ).

En conclusión, a pesar de que hacer realidad este Derecho sea una tarea muy laboriosa para la administración, en un Estado descentralizado como el nuestro, la coordinación, cooperación y colaboración entre ambos niveles competenciales (autonómicos y estatal) debería ser una tarea a reforzar en el futuro. Además, el TJUE (Tribunal de Justicia de la UE, encargado, entre otras cosas, de garantizar que la legislación de la UE se interprete y aplique de la misma manera en cada uno de los países miembros y que estos la cumplan) ha declarado que la vivienda es un derecho fundamental que se deriva del art. 7 de la Carta de Derechos Fundamentales; por lo que nuestro país está a la cola en cuanto a la promoción y garantía de este Derecho, así como en el control de los factores que impiden su correcto ejercicio (especulación, burbujas inmobiliarias, etc.,).


Espero que este artículo haya aclarado vuestras dudas acerca de este Derecho. Cualquier duda, no dudéis en preguntarnos por RRSS ¡Hasta la próxima entrega!

Cultura

FILOSOFÍA DE BAR – SOBRE LA FELICIDAD

Por:

Félix Mengod, elu de 1º

El pasado 13 de febrero tuvimos un nuevo encuentro de “Filosofía de Bar” en el que abordamos uno de los temas más atractivos que se han podido tratar, la felicidad. En esta ocasión, contamos con la ayuda y compañía de Martín Tami, el Padre Rafa Pou y Diego Martínez.

Al empezar, Martín nos hizo una introducción del tema en la que vimos diversos ejemplos de lo que era la felicidad para distintas personas, o según películas como “El Rey León” o “La vida es bella”. A continuación, se recogieron las ideas principales de filósofos como Aristóteles o Immanuel Kant, y también del sacerdote Luigi Giussani lo que nos llevó cuestionarnos sobre la relación de la felicidad con nuestra manera de entender la vida. Por último, la presentación del tema acabó con la lectura de dos poemas, “Si yo pudiera morder la tierra toda”, de Fernando Pessoa y “Nostalgia del presente”, de Jorge Luis Borges, los que plantean el tema de búsqueda y el anhelo de la felicidad pero también de la presencia de la infelicidad en nuestra vida.

Tras la presentación del tema, pasamos a hacer un turno de preguntas en el que todos participamos y compartimos nuestras preguntas y planteamientos acerca de los ejemplos vistos previamente, pero también de la situación actual de la felicidad. A lo largo de todo el diálogo que mantuvimos, relacionamos la felicidad con otros temas como el amor o la libertad, y nos planteamos cómo influyen las personas en nosotros mismos, pero también nuestra forma de actuar, pues son dos de las bases que nos condiciona la felicidad por nuestra propia naturaleza. Por otra parte, nos dimos cuenta de que, para abordar el tema de la felicidad, hay que diferenciar entre una felicidad directamente relacionada con las emociones como la alegría, y la verdadera sensación de Felicidad, referida a un estado de plenitud que buscamos alcanzar y en el que nosotros “somos”. Además, comprendimos que la felicidad no se trata de una recompensa, sino que tenemos que buscarla, pero eso nos condujo a cuestionarnos otros aspectos y hacernos más preguntas.

Finalmente, hicimos una ronda de conclusión, en la que hicimos una recopilación de todo lo que más nos había llamado la atención del tema y mencionamos alguna pregunta que nos habían surgido al final. 

Personalmente, disfruté mucho de mi primer encuentro de Filosofía de Bar. El tiempo se me pasó volando por la gran compañía que hubo, además del tema que tratamos, pues me pareció muy interesante aprender de los puntos de vista de otros compañeros de la ELU y poder compartir yo los míos con ellos. Fue una tarde increíble y, a pesar de que acabamos con más preguntas que respuestas, estoy seguro de que cuando acabó, todos nos fuimos más felices.

Cultura

RATIO LEGIS – CHAT GPT, HAZME UNA OBRA DE ARTE

Por:

Maite Tormo, elu de 2º

“Chat GPT, hazme un resumen de esta sentencia”. “Chat GPT, escríbeme una carta de motivación para esta entrevista”. Muchos de vosotros, como yo, estaréis más que familiarizados con esta nueva manifestación de la Inteligencia Artificial (IA) que ha irrumpido en nuestras vidas estudiantiles. Además, en los grupos de Whatsapp cada vez es más frecuente que se compartan vídeos creados por la IA que recrean situaciones absurdas o cómicas y que solamente la persona menos tecnológica del grupo —normalmente nuestra abuela— piensa que son reales: vídeos de enemigos políticos bailando sevillanas juntos, cortos de la Gioconda cantando ópera, del Papa tocando la guitarra en un concierto de rock…

Dejando de lado los ejemplos irrisorios, ¿qué ocurre cuando, gracias a la IA, una impresora 3D de un museo logra crear una nueva pintura de Rembrandt replicando su estilo, su temática y su paleta de colores? ¿Quién es el autor de dicha obra? ¿Es protegible? Como siempre, el Derecho es el responsable de seguir de cerca la realidad social de su tiempo e idear soluciones jurídicas.

La rama del Derecho que protege las creaciones de los autores se denomina “Propiedad Intelectual” y está regulada en el Texto Refundido de la Ley de Propiedad Intelectual y en diversas directivas de la Unión Europea. Para que una obra pueda ser protegida por derechos de autor, deben cumplirse dos criterios fundamentales:

  1. Originalidad: la obra debe presentar una novedad o altura creativa suficiente para hacerla reconocible y diferenciable de otras.
  2. Intervención humana: solo las personas físicas —y, en algunas excepciones, las jurídicas— pueden ser consideradas autores.

En el caso de las obras generadas por IA, ambos requisitos plantean problemas. En cuanto a la originalidad, tomemos como ejemplo la pintura de Rembrandt, creada mediante algoritmos entrenados con el estilo del artista neerlandés. ¿Puede considerarse original una obra que, aunque es nueva, es producto de la imitación precisa de un estilo preexistente? ¿O debe ser considerada una obra derivada de todas aquellas utilizadas para entrenar la IA? Algunos argumentan que desde el principio de los tiempos, los artistas han pasado horas interminables en museos como el Prado en busca de inspiración, y que incluso en casos como La Gran Ola de Kanagawa de Hokusai y La Noche Estrellada de Van Gogh pueden hallarse similitudes e influencias, sin que por ello se cuestione su originalidad. ¿La IA no haría lo mismo que estos autores, inspirándose y creando nuevas obras? De momento, no hay respuesta legal o judicial a estas preguntas.

En cuanto al criterio de intervención humana, una resolución del Parlamento Europeo en 2020 lo aplica al contexto de la IA, estableciendo una distinción clave:

  1. Si la obra es generada de manera totalmente autónoma por la IA, no se reconoce protección por derechos de autor.
  2. Si existe intervención humana significativa —por ejemplo, mediante la introducción de un “prompt” (una instrucción detallada)—, podría considerarse protegible, siempre que se cumpla el criterio de originalidad. En ese caso, la titularidad de la obra correspondería a la persona que la edite o la presente públicamente, salvo que los creadores de la tecnología subyacente reclamen derechos sobre ella.

¿Y qué ocurre con los propios prompts? ¿Son protegibles? Algunos podrían argumentar que una instrucción precisa y creativa es en sí misma una forma de autoría, pero los organismos reguladores no lo ven así. La legislación actual no reconoce a los usuarios como autores de las obras generadas por IA, ya que el simple hecho de introducir una serie de palabras clave no alcanza el nivel de “altura creativa” exigido para considerar una creación como protegible.

En definitiva, el debate sobre la autoría y la originalidad en las creaciones generadas por IA está lejos de resolverse. La tecnología avanza más rápido que la normativa, y el Derecho, como siempre, deberá encontrar la manera de equilibrar innovación y protección de la creatividad humana.

Y finalmente, querido lector, ¿no será también este texto fruto de los esfuerzos de la IA?

Vida ELU

ELUS POR EL MUNDO – ÁNGEL HONRUBIA

Por:

¡Hola a todos! Soy Ángel Honrubia Rodríguez, estudiante de Ingeniería Aeroespacial en la Universidad Carlos III de Madrid y, desde septiembre, estoy viviendo una experiencia que está marcando un antes y un después en mi vida como estudiante de intercambio en la Universidad de California Irvine. Al tomar la decisión de venir aquí, no solo lo hice por un motivo académico, sino también para sumergirme en un entorno que me permitiera crecer de manera integral, profesional y personalmente. Lo que he descubierto aquí es un lugar donde la innovación y el aprendizaje se dan la mano con la práctica, donde cada día es una nueva oportunidad para desafiarme a mí mismo y explorar nuevas formas de pensar y hacer.  

Como todos sabéis en Estados Unidos la manera en que se aborda la educación es radicalmente distinta. No se trata solo de teoría la cual sin duda es muy importante, sino de transformar lo aprendido en soluciones prácticas. Al fin y al cabo, ese es el trabajo de un ingeniero, proyectos que estoy realizando como el diseño de aviones o vehículos submarinos conecta la creatividad con la resolución de problemas reales. Este enfoque me ha permitido conectar con mi vocación y poder ver el resultado del trabajo de estos años para construir una base de conceptos sólida. Cada vez que trabajo en un proyecto o participo en un debate con mis compañeros, me doy cuenta de que la verdadera esencia de lo que aprendo no está en los libros, sino en cómo soy capaz de usar ese conocimiento para afrontar los desafíos del presente y futuro desde una nueva perspectiva y la importancia de la colaboración.  

Es esto lo que realmente hace que esta experiencia sea única, las personas que conoces en el proceso. Tanto los españoles que también están de intercambio como los internacionales y los que viven aquí, son una parte esencial de cada día. Cada conversación, cada proyecto, cada viaje, me ha mostrado lo valioso que es compartir ideas, tiempo, opiniones y las cosas que te gustan. Por supuesto sin olvidar a la familia y todos los amigos que siguen en España a los que aprovecho para mandar enormes GRACIAS por acompañarme en este gran año y hacer que todo funcione a la perfección. Sin duda esta experiencia también es de todos vosotros que habéis respondido con un sí a esta gran oportunidad en la que me aventuré el año pasado, toda esa energía, consejos y aprendizaje sin duda es esencial para sacar lo mejor de cada situación. Y es que en parte la experiencia de la ELU es esto, una gran comunidad en la que todos contribuimos a crear un ambiente en el que todos crezcamos.  

Pese a esa seguridad que tenía yo de que esta oportunidad iba a ser fuente inmensa de bien, la incertidumbre es algo inherente a esta experiencia debido al gran cambio que supone. Algo que en principio parece malo, se ha convertido en una parte fundamental de este proceso ya que salir de la cotidianeidad te pone en juego. Como Kierkegaard dijo: “El que no es capaz de vivir la incertidumbre, no es capaz de vivir la vida.” Esta cita ha cobrado un significado profundo y es núcleo de esta aventura. En este entorno nuevo de constantes variaciones se ha hecho evidente que las respuestas no siempre llegan de inmediato y que el proceso de buscar soluciones, de fallar y volver a intentarlo, es en sí mismo un camino de aprendizaje. Por tanto, aprender a navegar por esa incertidumbre ha sido, en muchos casos, el mayor de los aprendizajes.  

Es por esto que aprovecho para lanzar una invitación a todo el mundo que este planteándose o dudando de embarcarse en este viaje para que lo hagan definitivamente. Aprovecha cada minuto y cada segundo, porque todo lo que vivirás es valioso. ¡¡Un gran abrazo!! 

Vida ELU

“EL AHOGADO MÁS HERMOSO DEL MUNDO”- BEERS & BOOKS

Por:

Irene Sánchez, 1º ELU

El pasado viernes 14 de febrero, Beers & Books volvió a encontrarse de nuevo. Un hombre había sido traído misteriosamente por la bravura del océano, devuelto por un mar que devolvía lo que la tierra no olvidaba. Un hombre que pronto sería llamado Esteban, « El Ahogado más hermoso del mundo» de Gabriel García Márquez que a todos nos tuvo inquietos y cautivados aquella tarde. En esta ocasión, Beers & Books no estuvo solo. Contamos con la presencia del Club de Lectura Lectio, asociado a la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid.

Así, tanto Elumnis como presentes elus y demás participantes, fuimos testigos de cómo la belleza puede ser hallada hasta en una historia trágica. De cómo la llegada de un hombre sin nombre y pasado es capaz de cohesionar, asombrar y ser el punto de partida para el renacer de un pueblo.

Un pueblo que honró, dignificó y supo darle un final a la altura de su «ahogado». Gabriel García-Márquez, combinando realismo mágico, una narración envolvente a la manera de un bravo oleaje que no te deja respiro, y un léxico muy cuidado y rico en simbolismo, consiguió atraparnos desde el inicio. Autor de otras obras como “100 años de soledad” o “Crónica de una muerte anunciada”, fue premio Nobel en 1982. Este autor consiguió que reflexionáramos acerca de las diferencias entre las personas, sobre el papel de la religión en esta obra y cómo nombrar las cosas otorga un nombre, una identidad, una historia. Rescatando un fragmento de la obra vemos esto mismo: “Tiene cara de llamarse Esteban”.

Era verdad. A la mayoría le bastó con mirarlo otra vez para comprender que no podía tener otro nombre. Tras muchas preguntas que nos surgieron, reflexiones, risas y anécdotas, llegamos a la conclusión de que la de Esteban era una historia destinada a ser luz para aquel pueblo.

Los presentes del encuentro del viernes tarde salimos con la certeza renovada de que la grandeza no siempre está en el poder o riqueza, sino en la huella que dejamos en los demás. De que no nos damos cuenta de lo vacíos que estamos hasta que algo llega y nos llena. De que somos llamados por el resto, y nos reconocemos en el prójimo. Tomemos el ejemplo de aquel pueblo, que supo vislumbrar en la silueta inabarcable y desmesurada del ahogado, la posibilidad de una nueva existencia, una más grande, más libre, digna de ser recordada. Seamos esa promesa de futuro personificada en el que tenemos al lado, ese anhelo de esperanza en “Tiempos de Cólera”, esa reconciliación frente a las diferencias que separan y crean prejuicios.

Terminamos nuestro encuentro con la lectura de otros fragmentos poéticos y conversaciones distendidas entre todos para poder conocernos. Así, Beers & Books y Lectio disfrutaron de una tarde muy enriquecedora. Os esperamos en el próximo encuentro, y para amenizar la espera, os animamos a todos a leer esta obra. Merece verdaderamente la pena. A continuación os dejamos un pequeño fragmento.

¡Nos vemos pronto!

“Lo soltaron sin ancla, para que volviera si quería, y cuando lo quisiera (…) No tuvieron la necesidad de mirarse los unos a los otros para darse cuenta de que ya no estaban completos, ni volverían a estarlo jamás. Pero también sabían que todo sería diferente desde entonces, que sus casas iban a tener las puertas más anchas, los techos más altos, los pisos más firmes, para que el recuerdo de Esteban pudiera andar por todas partes sin tropezar tropezar con los travesaños, (…), porque ellos iban a pintar las fachadas de colores alegres para eternizar la memoria de Esteban…”.

Vida ELU

Ratio Legis – Mucho ruido y pocas nueces

Por: ELU Admin

Se puede saber mucho de una persona solo por cómo camina por la ciudad en hora punta. ¿Va con prisa o disfruta del paseo? ¿Se dirige hacia un estimulante destino o camina con la resignación del reo que sube los peldaños del patíbulo? En la aún calurosa mañana del 2 de septiembre, en Lyon, un joven de 20 años, cabello castaño, camisa de rayas, y mochila al hombro avanza con la ligereza del que está a punto de empezar una nueva vida. Se llama Guillermo Pierres y acaba de lograr plaza en una de las universidades más codiciadas de Francia, cantera de futuros togados de renombre. Y, si se fijan bien, podrían jurar que sus pies ni siquiera tocan el suelo.

Llega a la antigua manufactura de tabaco, reconvertida en santuario del Derecho, y tras quince minutos deambulando por pasillos que parecen diseñados por Escher, encuentra el anfiteatro. Dentro, el decano, con un aplomo digno de orador de la Asamblea Nacional, desgrana ya su discurso:

— 12.250 euros. Esa es la inversión que el Estado francés deposita en cada uno de vosotros, cada año. No es un número al azar, es una apuesta. Una apuesta por vuestro talento, por vuestra capacidad, por vuestro futuro. Habéis cruzado las puertas de esta facultad no solo para ocupar un asiento, sino para conquistar un lugar en la historia de esta institución. Las promociones anteriores han llevado esta facultad a lo más alto, consolidándola como la tercera mejor del país. Pero los rankings no son medallas que se exhiben, son responsabilidades que se asumen. Ahora es vuestro turno. Os toca sostener ese legado, elevarlo, superarlo.

Un retumbar de aplausos sella el speech y entra en escena el primer profesor. Joven, trajeado, con la seguridad de quien factura seis ceros en un bufete, pero prefiere torturar a alumnos con el Código Civil. Abre la boca y los estudiantes los portátiles. Y, como una sinfonía mecanizada, el tecleo inunda hasta el último recoveco del aula. Guillermo se gira. Ojos clavados en las pantallas. Mentes proyectadas en un año por venir que ya se antoja interminable.

Ese joven de veinte años, de camisa de rayas y aire perdido, será vuestro narrador en un viaje por la jungla del Derecho en Francia. Y, de paso, os contará cómo esto se parece y, sobre todo, cómo se diferencia del aprendizaje jurídico en España.

Confieso que, como español, me cuesta admitirlo: no ha sido hasta llegar a Francia que he sentido que de verdad aprendía Derecho. Aquí la clave es el rigor. Un rigor que en los exámenes prima la metodología sobre el contenido y que convierte el razonamiento jurídico en un proceso matemático, un álgebra de jurisprudencia donde no hay margen para el arte de la retórica. El Derecho, aquí, se reduce a una sucesión de pasos precisos, fríos, inapelables. Eficiente, quirúrgico, aterrador.

El estudiante francés, dicho sea de paso, es un ser resignado, quejica, llorón, con la fatiga de quien lleva tres vidas encadenado a un escritorio. No es que estudie más, es que descansa menos. Atrapado entre muros desde las 8 de la mañana hasta las 8 de la tarde, con el tedio apretándole la garganta. En medio de las clases, cuando el tecleo cesa y emergen los tupperware, se palpa la desesperación en cada cucharada de pasta recalentada. Porque aquí no solo se estudia en clase: aquí se come, se vive, se vegeta.

Las clases se dividen en dos ecosistemas. Primero, los anfiteatros, donde 300 almas escuchan a un profesor que dicta mientras 300 portátiles transcriben con la sincronización de una secta. Preguntar es un riesgo: podrías atraer la atención y, en esta jungla, mejor pasar desapercibido. Luego están los Travaux Dirigés, seminarios de entre 15 y 25 personas donde se exige leer entre 15 y 20 sentencias por semana y hacer un caso práctico, un comentario jurisprudencial o una disertación. Y aquí, amigos, la asistencia cuenta. En España, basta con recopilar apuntes de compañeros y apurar el café antes del examen. En Francia, o haces el trabajo, o el trabajo te aplasta.

Los profesores, por cierto, son todos, o casi todos, absolutas eminencias. No meros docentes, sino abogados en ejercicio, juristas, consultores de alto nivel. A modo de ejemplo, mi profesor de penal, un tipo que parece sacado de una serie de HBO, fue defensor en los atentados de Niza. Y ahí lo tienes, impartiendo clase con el aplomo de quien ya lo ha visto todo. Dando collejas académicas y corrigiendo caso por caso con una dedicación que rozaría el sadismo si no fuera por su impecable elegancia.

Y aquí está la paradoja. El sistema francés es intenso, metódico y exigente hasta lo inhumano. Y, sin embargo, es tremendamente ineficiente. Habiendo cursado Derecho en España, ya he estudiado todo lo que aquí se enseña. Pero donde en España se hace en cuatro mañanas a la semana, en Francia hay que someterse a jornadas de 12 horas, con prácticas y deberes hasta en sábados. Algo falla, mes amis. Quizá por eso los franceses no saben inglés. No les queda tiempo para aprenderlo. No saben escribir con corrección, ni estructurar bien, ni sintetizar. Respiran Derecho, lo mastican, lo sudan. Pero el español, con su pragmatismo, le saca el mismo jugo con la mitad de esfuerzo.

Y aquí la gran verdad: si destaco en este sistema, si los españoles brillamos en esta jungla, no es por superioridad intelectual, sino porque el sistema español nos ha hecho versátiles, adaptables, resilientes. Francia nos exprime, pero nosotros nos crecemos. Y eso, chers amis, es lo que hace que cuando un ibérico desembarca aquí, sobresalga. Porque sabemos encontrar atajos, porque hemos aprendido a aprender con eficiencia, porque entendemos que el Derecho no es una ciencia exacta, sino un arte.

Y en esas nos sumergimos en sus trincheras y salimos ilesos, vino en mano, listos para brindar por la victoria.

Vida ELU

Elus por el Mundo – Isabel Carmen

Por: ELU Admin

¡Hola a todos!

Soy Isabel Carmen, estudio medicina en Zaragoza y soy estudiante de 4º de la ELU, pero lo que más diría que soy ahora mismo, es una estudiante de Erasmus en Bratislava.

Hace ya cinco meses, empezó esta aventura subiéndome a un avión para vivir fuera de casa por primera vez, sin estar arropada por mis familiares y amigos de siempre, para finalmente terminar arropada por mis nuevos amigos, que se acaban convirtiendo en la familia de aquí.

A la hora de tomar la decisión de irme de Erasmus, no tuve ninguna duda, ya que la Isabel de hace 6 años que fue a ver a su hermano a París ya había tomado la decisión por mí. Por otro lado, la oportunidad de vivir en lo que los eslovacos llaman “el corazón de Europa” me llamó especialmente por la posibilidad de viajar en autobús o tren por todo Europa fácilmente (según la capacidad de dormir en transportes de cada uno). Tengo que decir que este aspecto lo he aprovechado al máximo, sin parar casi ningún fin de semana en Bratislava, pero conociendo la cultura, la gastronomía y la historia de grandes y pequeñas ciudades por todo Europa.

Sin embargo, como dice una muy buena amiga del Erasmus, no todo es viajar porque lo mejor está siempre en casa, y es que no puedo sentirme más afortunada de las personas que me acompañan en esta aventura. Aunque las primeras
semanas supusiera un poco de agobio conocer a los más de trescientos españoles con los que comparto la residencia, al final todo toma su lugar y yo puedo decir con toda la seguridad que estoy justo donde tengo que estar.

Durante este año, también tengo la oportunidad de aprender en un sistema sanitario muy distinto al que estoy acostumbrada en mis prácticas de España. El mayor obstáculo que encuentro es el idioma, ya que la mayoría de los pacientes solo hablan eslovaco y puede llevar a momentos de frustración al no poder entenderse con ellos. Sin embargo, este aspecto provoca unas prácticas más colaborativas en las que cuento con mis compañeros para entender a los pacientes pero también cuentan conmigo para hacerles preguntas y llegar a conclusiones.

Toda esta nueva vida se traduce en un crecimiento personal, un conocerme más a través de los otros, y sobre todo una gran oportunidad para no pasar de puntillas por esta experiencia, siendo consciente de que se acabará y habrá que saber llevar todo lo aprendido a mi vida de Zaragoza.

En definitiva, espero haber sido capaz de contar y compartir todo lo bueno que me está dando el Erasmus, e intentar que si habéis llegado hasta aquí, os den un poco más de ganas de vivir esta gran experiencia.

Un abrazo,

Isabel

Vida ELU

Visita a la Sociedad Bilbaína

Por: ELU Admin

Javier Martínez, 1º ELU

El pasado 20 de diciembre nos reunimos en Bilbao varios elus del norte de España con nuestro mentor Ignacio Álvarez para despedir el año juntos.

Tras un largo día de exámenes, buses y trenes llegamos a la Sociedad Bilbaína, un club social fundado en 1839, donde fuimos recibidos por el Vocal de Cultura de la Sociedad gracias a la organización de Lucila.

Allí, tras conocer la mayor parte del edificio y su historia, visitamos la inmensa biblioteca de la sociedad. En ella, el ambiente y la presencia de varios incunables hacían imposible que uno no se sintiese el mismísimo Willy Fog en el Redford club de Londres. Finalmente, subimos a la planta alta para poder contemplar la ría de Bilbao, completamente adornada y preparada para celebrar la Navidad.

Tras la visita, compartimos nuestras impresiones acerca del último fin de semana e hicimos nuestro “rewind 2024” particular sobre la ELU y Becas Europa. De la misma manera, reflexionamos sobre los retos que este 2025 nos depara, y también, sobre el tema del próximo fin de semana, la amistad, que es lo que permite que estos encuentros, y la propia ELU, tengan lugar.

Vida ELU

FIESTAS, CORNADA Y LEY: EL “CASO SEGISMUNDO” Y LA RESPONSABILIDAD DE LAS ADMINISTRACIONES PÚBLICAS EXPLICADA

Por: ELU Admin

Lucila Cacho Larraga, 2º ELU
31 de enero, 2025

———— CASO FICTICIO ————

            Don Segismundo Arrubal, de 38 años, oriundo de la localidad conquense de La Parra de las Vegas, se encontraba el 13 de agosto de 2024 celebrando junto a los demás vecinos durante las fiestas del pueblo. Entre las actividades organizadas por el Ayuntamiento, destacaba la trashumancia de reses bravas (práctica que consiste en el traslado de toros de un lugar a otro estacionalmente); en este caso, a modo de demostración cultural ganadera. De esta manera, el camino recorrido finalizaría en la plaza del pueblo, que se encontraba cercada mediante vallas de una altura considerable, separando la zona por la que circularían los toros de los espectadores como medida de seguridad.

            Alrededor de las 11:45, los toros llegaron a dicho lugar acompañados de profesionales de la ganadería, mientras los vecinos, entre los que se encontraba Segismundo, observaban con gran interés. De improviso, Don Segismundo, apasionado de los toros y frustrado por no haber tenido nunca la oportunidad de correr en los encierros de los Sanfermines de Pamplona, se dejó llevar por un impulso de adrenalina y decidió cumplir su sueño. Sin dejar tiempo a que cualquier persona reaccionase, o lo hubiese podido evitar, trepó con gran agilidad, saltó la valla hasta encontrarse frente a los bovinos de lidia y empezó a correr despavoridamente. Fue en este mismo momento, en medio de ambiente de agitación de los vecinos y autoridades, alarmados ante tal situación, cuando Segismundo tropieza y es herido por asta de toro. Afortunadamente, los ganaderos lograron evitar un trágico desenlace y la herida no fue letal. Sin embargo, ésta le impediría mover la pierna durante los próximos 6 meses, por lo que no podría ejercer su trabajo como albañil autónomo.

————

El 31 de enero de 2025, acude a nuestro despacho por recomendación de un amigo, consultando si podría reclamar de alguna manera al Ayuntamiento quien, en un primer lugar, organizó el evento en el que tuvieron lugar los sucesos. Además, alega que, transcurrido un mes desde el accidente, se manifestó un daño adicional por el que la lesión se extendió, impidiendo que pudiera usar el pie durante un período adicional. Por tanto, quiere saber si tendría derecho a una indemnización por daños y perjuicios.

            Para poder aconsejar a Don Segismundo, primeramente identificamos en qué rama del Derecho se enmarca el supuesto. En este caso, nos centraremos en el Derecho Administrativo, pero… ¿cómo responden las Administraciones Públicas (en adelante, “AAPP”) ante este tipo de circunstancias?

            En esta entrega de Ratio Legis trataremos no sólo de dar respuesta a Don Segismundo, sino también de aportar unas nociones generales sobre los requisitos y procedimientos de reclamación de responsabilidad a las AAPP que, lejos de darse únicamente en situaciones extraordinarias como la de nuestro cliente, son perfectamente aplicables a casos cotidianos en los que la Administración genera daños y perjuicios a los ciudadanos. ¡Pongámonos manos a la obra!

———— SISTEMA DE RESPONSABILIDAD DE LAS AAPP  ————

            La responsabilidad patrimonial de las AAPP es aquella en la que una Administración Pública (AP) tiene el deber reparar un daño patrimonial (cuyas características enumeraremos más adelante) que ha ocasionado otro. Esta responsabilidad es extracontractual, lo cual quiere decir que no hay un vínculo negociar entre ambos sujetos (en el caso, Segismundo no había negociado previamente con el Ayuntamiento las consecuencias que podrían derivarse de su funcionamiento). Además, por tratarse de poderes públicos (y no de la responsabilidad civil de los particulares), se trata de una responsabilidad objetiva, lo que implica que la AP responderá incluso cuando no exista dolo (entendido como “mala intención”), culpa o negligencia grave (irresponsabilidad seria, “falta de diligencia”).

Concretamente, el artículo 9.3 CE recoge el principio de responsabilidad de los poderes públicos, por el cual los particulares tendrán derecho a indemnización por lesiones que sufran en sus bienes o derechos, consecuencia del funcionamiento de servicios públicos (como las fiestas organizadas por el Ayuntamiento de La Parra de las Vegas), salvo en casos de fuerza mayor o en determinadas situaciones de caso fortuito.

En el sistema legal español, se puede ejercer una reclamar ante cualquier AP (ya sea de la Administración General del Estado, ministerios, cuerpos de seguridad, hospitales públicos, universidades públicas, Diputaciones, Ayuntamientos, etc.), que haya causado un daño o perjuicio a los ciudadanos. Este régimen de responsabilidad se recoge tanto en las leyes: LPAC y LJRSP.

———— REQUISITOS MATERIALES PARA LA RECLAMACIÓN  ————

            Ahora bien, comprendida la base del sistema, es innegable que nuestro cliente ha sufrido un daño. Analicemos, pues, si lo sucedido a Don Segismundo Arrubal cumple con todos los requisitos para poder reclamar una indemnización y si se pueden demostrar (estos criterios son aplicables a cualquier otro supuesto de este estilo frente a la Administración).

  1. IMPUTACIÓN – ¿quién ha generado el daño?

El daño se ha generado dentro del giro o tráfico administrativo (en las fiestas locales organizadas por el Ayuntamiento de La Parra de las Vegas) – por tanto, la Administración sería imputable en un primer momento (aunque veremos que este elemento se verá afectado más adelante).

  1. FUNCIONAMIENTO NORMAL / ANORMAL DEL SERVICIO

El criterio estándar para determinar que se ha producido un funcionamiento anormal es si el servicio ha funcionado defectuosamente o con retraso. Pese a que se podría interpretar que en el caso de Don Segismundo no se cumple con dicho criterio (podría calificarse como anormal, por ejemplo, si la instalación de vallas en la plaza que estaba programada, no hubiese tenido lugar por negligencia de un funcionario).

No obstante,  tal como hemos mencionado antes, la responsabilidad es objetiva, lo que podría dar lugar a imputación, incluso mediante funcionamiento normal del servicio. (Por ejemplo, en el ámbito de la Medicina, sólo se responde si se infringe la lex artis o si se produce la “pérdida de oportunidad”). Para Don Segismundo, será necesario continuar valorando.

  • RELACIÓN / NEXO DE CAUSALIDAD – ¿existe una relación causa-efecto?

Se produce un nexo causal cuando relación entre la actuación de la Administración y el efecto generado. Aplicación al caso: el Ayuntamiento organizó como actividad cultural la transhumancia (causa), y uno de los vecinos resultó herido por hasta de esos toros (efecto). Por tanto, se podría interpretar que hay un nexo causal entre la actividad de la AP y el daño. Sin embargo, se dan tres circunstancias que interfieren con el nexo causal, pudiendo debilitarlo, o incluso romperlo:

  1. Culpa de la víctima: provoca la reducción o exclusión de la responsabilidad de la AP.
  2. Aplicación al caso: Don Segismundo decidió voluntaria y autónomamente saltar el vallado (medida de seguridad que hubiese podido impedir el accidente), y situarse en el espacio en el que se encontraban los toros. De esta forma, se incurre en culpa de la víctima, lo que anula el vínculo que da lugar a responsabilidad de la AP.
  3. Culpa de un tercero: provoca un reparto de responsabilidad entre los causantes.
  4. No se ha dado en el caso de Don Segismundo.
  5. Fuerza mayor: exime de responsabilidad a la AP (por ejemplo, un viento huracanado inesperado que hubiese derrumbado el vallado -si éste estaba correctamente instalado-, y hubiese puesto en peligro a los vecinos).
  6. No se ha dado en el caso de Don Segismundo.
  • CARACTERÍSTICAS DEL DAÑO – ¿los cumple el daño generado a Don Segismundo?
  • Daño real y efectivo (no meras expectativas): se ha producido un daño emergente (la lesión en la pierna y posteriormente en el pie), y un lucro cesante (no puede trabajar, al menos, durante 6 meses; además, se trata de un autónomo, por lo que sus beneficios probablemente se verán disminuidos durante ese tiempo).
  • Individualizable: debe recaer en un sujeto o grupo concreto de personas (Don Segismundo, o varios vecinos, si así hubiese sucedido). En cambio, no se indemnizarían cargas generales sobre la colectividad (como puede ser el ruido que se derive de unas obras, o la contaminación ambiental).
  • Evaluable económicamente: que el daño sea material o personal y que se pueda monetizar (el tratamiento que haya recibido Don Segismundo es monetizable, al igual que el lucro cesante que ha sufrido de su impedimento para trabajar).
  • Daño antijurídico (el sujeto no tiene el deber de soportarlo en base a la ley): aunque pueda parecer que lo sea, el daño sufrido por Don Segismundo es antijurídico, porque legalmente no tiene por qué soportar una cornada de toro. No sería antijurídico, por ejemplo, el pago de impuestos, dado que es un deber establecido por ley en el Ordenamiento Jurídico español.

———— RESOLUCIÓN DE CASO ————

            Dado  que el daño es real, efectivo, individualizable y evaluable económicamente (se incluyen gastos médicos y lucro cesante), además de antijurídico, Don Segismundo Arrubal podría proceder a reclamar una indemnización al Ayuntamiento de La Parra de las Vegas en un plazo de un año. Sin embargo, es muy probable que esta reclamación no prosperase ante la AP, si se prueba que Segismundo actuó por culpa propia al saltar el vallado de seguridad.

Por todo ello, si la resolución de la AP fuera desestimatoria (si no prosperase la reclamación de indemnización), cabría la interposición de un recurso. En ese caso, sería un tribunal quien tendría la última palabra. En todo caso, debería probar aquellas alegaciones que presentase en su defensa.

Finalmente, en función de lo que se acuerde, si Don Segismundo terminara siendo compensado por el daño, esta podrá constar de una indemnización o reparación sustitutiva / cumplimiento por equivalencia (compensación de daños y perjuicios en metálico); o una reparación in natura (consistirá en compensar en especie los daños y perjuicios), aunque esta segunda opción sería menos probable. Para una reparación integral, será necesaria la valoración de daños tanto materiales como personales y la cuantía de la indemnización se calculará con referencia al día en que se produjo efectivamente la lesión (sin perjuicio de su actualización a la fecha en que se termine el procedimiento de responsabilidad).

———— CONCLUSIÓN  ————

Llegados al final de la consulta de nuestro cliente, hasta aquí llega nuestra labor para aconsejar a Don Segismundo. Esperamos que os haya resultado interesante y útil para todos esos casos en las que las actuaciones de la Administración o los poderes públicos generan daños y perjuicios, tal como le sucedió a nuestro protagonista, con independencia de que su actuación fuese irrazonable y temeraria. Dicho esto, muchas gracias por vuestro tiempo y esperamos que hayáis disfrutado poniéndoos en el papel de un abogado. ¡Nos vemos en la próxima entrega de Ratio Legis!

Vida ELU

Elus por el Mundo – Mar Sanz

Por: ELU Admin

¡Hola a todos!

Escribo estas palabras desde el interior de otro de esos aviones low cost ajustados al bolsillo de un estudiante internacional sin frenos. En este caso, con destino a Budapest, a las puertas de una nueva aventura.

Soy Mar Sanz, estudiante de Medicina en Zaragoza y alumna de 4.º curso de la Escuela de Liderazgo Universitario. Hace apenas cinco meses comenzó mi Erasmus en Bruselas, la ciudad de los gofres y la cerveza, corazón de la Unión Europea, que está marcando, sin duda, una de las experiencias más increíbles de mi vida.

Siempre tuve claro que necesitaba vivir la experiencia de estudiar un tiempo lejos de mi casa y de la rutina para completar mi formación universitaria. Quería experimentar un año de cambios, de apertura a la realidad, y aprender a centrarme en exprimir el presente en lugar de vivir preocupada por el futuro. Necesitaba alejarme de lo cotidiano y de la comodidad para seguir creciendo como persona. Y, desde luego, mi vida no ha cambiado solo externamente; algo dentro de mí también se ha transformado.

Elegir el destino de esta nueva aventura no fue fácil. Tenía claro que buscaba una ciudad cosmopolita, llena de vida y energía y, casi instintivamente, tras algunas recomendaciones y mi afán por desenvolverme mejor en el mundo francófono, elegí Bruselas como primera opción.

Recuerdo mi llegada a la que sería mi nueva casa como uno de los momentos más especiales, con una mezcla de nervios e ilusión. Desde el principio, me rodeé de personas que han marcado por completo mi experiencia. No puedo sentirme más afortunada de haber encontrado a quienes, día tras día, sacan lo mejor de mí y hacen que cada instante sea más especial que el anterior. Mi vida aquí no tendría sentido sin alguien con quien compartirla. Más allá de los planes, los viajes y las aventuras, como bien sabemos en la ELU, lo que realmente prevalece son las personas con quienes los compartes, y yo me siento inmensamente agradecida de haber encontrado aquí una pequeña familia.

Ya asentada en esta nueva vida, la capital belga no me ha defraudado en absoluto. Es una ciudad con un ambiente universitario impresionante, una diversidad cultural que permite ampliar la mente y una vitalidad incansable, todo lo cual ayuda a sobrellevar mejor los incontables días de lluvia y las escasas horas de sol. Los paseos por Bois de la Cambre ya forman parte de mi día a día, al igual que los gofres de Pascalino (¡pequeña recomendación!) y las sobremesas eternas en la resi. Eso sí, cada vez que cruzo la Grand Place me quedo boquiabierta, como si fuera la primera vez.

Aquí, los días de la semana pierden su significado y la monotonía de la rutina desaparece. Durante el Erasmus, se pierde la noción del tiempo y la conciencia del paso de los días (algo que, a veces, me da vértigo). Es esa etapa de la vida en la que normalizas estar un lunes paseando por los canales de Ámsterdam, un martes recorriendo las calles del Gamla Stan en Estocolmo o emocionarte un miércoles con la belleza de París.

Por supuesto, no siempre es fácil. Estar rodeada de tantos estímulos, personas y planes me hace preguntarme muchas veces quién soy yo en medio de todo esto. A veces, necesito parar y reconectar conmigo misma para no perderme entre el caos y vivir más conscientemente. Al mismo tiempo, esta experiencia me ha enseñado a valorar mucho más todo lo bueno que me rodea en mi realidad en España.

También he tenido la oportunidad de visitar y recibir a otros amigos elus que viven su Erasmus en otras ciudades europeas. Del mismo modo, he tenido la suerte de reencontrarme con algunos elumnis con quienes comparto destino. Al final, encontrarse con un elu es como regresar a casa y siempre recarga el corazón.

Otra de las experiencias que más me ha marcado en estos meses ha sido mi maravilloso mes de prácticas en el hospital, que me ha reafirmado en mi vocación por la Medicina y el servicio a los demás. Ahora estoy más segura que nunca de que estoy en el lugar adecuado. No pude tener más suerte cuando me adjudicaron la plaza en el servicio de cirugía de la mano en el Hospital CHIREC Delta. Aunque en un principio no llamó mi atención, resultó ser uno de los equipos más prestigiosos de Europa en este campo. Desde el inicio, me sorprendió gratamente la profesionalidad, tanto técnica como humana, de cada miembro del equipo y su atención a cada detalle. Durante estos días descubrí una cara de la cirugía completamente humanizada y cercana al paciente, donde siempre se le veía “más allá de la enfermedad”.

Mis días en el hospital fueron muy distintos a las prácticas que solía hacer en España, ya que aquí se espera del alumnado un nivel de exigencia e implicación mucho mayor. Te hacen sentir un miembro activo de un equipo de verdaderos profesionales. Desenvolverme en un quirófano y atender consultas en francés fue todo un reto, pero me sentí tan bien cuidada y acogida que valió la pena cada pequeño esfuerzo.

Actualmente, me encuentro en el ecuador de esta experiencia y, tras haber finalizado un duro periodo de exámenes, solo puedo pensar en aprovechar cada momento al máximo. Estoy segura de que todavía me queda mucho por vivir, crecer y aprender, y quiero hacerlo intensamente. No concibo que sea de otra manera.

Dicho esto, me despido y os animo de corazón a vivir la experiencia Erasmus.

¡Nos vemos pronto!

Vida ELU

CENA DE NAVIDAD ELU EN MADRID

Por:

Laura Cuesta y Carlota Cardona

La primera cena de Navidad ELU Madrid, pero esperamos que la primera de muchas, tuvo lugar el pasado 21 de diciembre. Nada más y nada menos que 45 elus (y algún que otro elumni) disfrutamos de una animada cena llena de encuentros y conversaciones de esas que nunca se acaban. Pudimos compartir lo vivido este cuatrimestre, aprendizajes y reflexiones sobre el primer Fin de Semana del curso y las expectativas para el nuevo año, conociendo a elus de otros cursos y reencontrándonos con varios elumnis.

Merecen una mención especial los muchos elus de 1° que se animaron a venir y los elus que, aún habiendo vuelto de su Erasmus en EEUU el día de antes, vinieron con sueño, pero con muchas ganas.

Tras no pocas peripecias para organizar una cena tan numerosa, sorprendentemente nadie se quedó con hambre… ¡Hasta alguno salió con tupper!

Muchas gracias a todos los que vinisteis, fue un plan muy especial para empezar la Navidad y, ya que fue todo un éxito ¡convirtamos la cena de Navidad en tradición!