Irene Sánchez 2º
Bruselas es el lugar donde Europa se piensa a sí misma.
Un lugar donde el peso de la historia, la ligereza de los sueño y los fantasmas de guerras pasadas se sientan a conversar en las mismas mesas que los arquitectos de las paces futuras. Es el lugar donde resuena el eco de las pisadas de todas aquellas personas que vienen desde muy lejos, buscando construir un futuro común para todos. Y allí, durante los primeros días de noviembre, tres ELUS: Paula de Alfonso (3º), Marisa Rico (elumni de la XV promoción) y yo, Irene Sánchez (2º), hemos tenido el placer y el privilegio de poder conocer de primera mano las instituciones europeas y la ciudad gracias a la Fundación Civismo. Han sido unos días memorables, llenos de conversaciones, risas, convivencia, intercambio de opiniones y un gran aprendizaje junto al resto de nuestros compañeros.

Sin embargo, en este viaje la ELU ha estado más presente que nunca. No sólo por poder compartir una experiencia de esta magnitud entre tres promociones diferentes, sino especialmente, por habernos podido reencontrar con otro elumni, Abraham Velarde, alumno de la XI promoción de la ELU. Desde hace dos años, Abraham es asesor de una prestigiosa eurodiputada española, y es él quien además se ha encargado de recibir a las últimas promociones de Becas Europa en su paso por la capital belga. Fue un verdadero regalo compartir tiempo con él en la que ya es su casa. De pronto, ya no éramos simples visitantes. Éramos parte de algo más grande, de algo que sentíamos profundamente nuestro. En su mirada y en sus palabras, reconocimos el reflejo de nuestro propio camino: una formación que trasciende las aulas, esfuerzo y perseverancia como faro en la vida y la huella de la ELU que crece y permanece. Porque más allá de la edad, el tiempo o la distancia nos puedan separar, siempre habrá un lenguaje común que nos una, un modo de mirar el mundo con asombro, compromiso y esperanza.
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