Vida ELU

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Ratio Legis – No te prometí que ganarías

Por: ELU Admin

Guillermo Pierres, 3º ELU

Vivimos en la era de la indignación contractual.

¿Pagas? ¿Exiges? ¿Te decepcionas? Denuncias.

Todo muy humano. Todo muy comprensible. Todo jurídicamente… erróneo… la mayoría de las veces. Porque no, no siempre que algo sale mal hay un culpable. Y no, no todo el que cobra promete resultados.

Y sí, esta diferencia —aparentemente técnica, casi aburrida— es una de las líneas maestras que separa una sociedad adulta de una infantil.

El Derecho Civil lo sabe desde hace décadas, pero nosotros insistimos en olvidarlo: no es lo mismo prometer un resultado que comprometerse a poner los medios. No es lo mismo entregar un paquete que operar un corazón. No es lo mismo garantizar un beneficio que darlo todo por defender a un reo de la perpetua.

Sin embargo, cada vez que un juicio se pierde, una operación fracasa o una inversión se hunde, reaparece la misma frase, pronunciada con ira, con el puño apretado y con la convicción de saber más derecho que el equipo de Ratio Legis combinado:

—“Para eso te pagué”.

Este artículo va de eso.

De lo que realmente se promete cuando se firma un contrato. De por qué el Derecho no castiga la mala suerte, pero sí la negligencia. Y de cómo confundir una obligación de medios con una de resultado no es solo un error jurídico, sino una forma muy peligrosa de pensar la responsabilidad en una sociedad compleja. Como siempre, esto no va de tecnicismos, va de entender cómo funciona el mundo cuando se levanta la vista del código.

Un cirujano opera. El paciente muere. Un abogado defiende. El cliente pierde. Un profesor enseña. El alumno suspende. La reacción instintiva es siempre la misma:

—“Para esto te pagué”.

Y, sin embargo, el Derecho responde con frialdad:

—”No te prometí el éxito. Te prometí hacer bien mi trabajo”.

Esto es una obligación de medios. El médico no garantiza la curación, sino actuar conforme a la Lex Artis. El abogado no garantiza la victoria, sino diligencia técnica, estrategia razonable y respeto escrupuloso de los plazos. El profesor no garantiza aprobarte, sino enseñarte con rigor. Si el profesional actúa correctamente y aun así el resultado es negativo, no hay incumplimiento. No porque el Derecho sea insensible, sino porque castigar el riesgo sería paralizar la acción humana. Si cada operación tuviera que acabar bien para no generar responsabilidad, nadie operaría casos difíciles. Si cada pleito perdido fuera una indemnización automática, nadie asumiría defensas complejas. El resultado sería una sociedad cobarde, no más justa.

Ahora cambia el escenario. Un repartidor no entrega tu pedido de Vinted semanal. Una empresa no construye tu casa prometida. Una plataforma no te presta el servicio contratado. Aquí al Derecho no le interesa el esfuerzo interior, ni las lágrimas logísticas, ni los problemas existenciales de quienquiera que se haya comprometido al servicio.

¿Está el resultado? No. Entonces hay incumplimiento.

Esto es una obligación de resultado. Quien controla el desenlace responde por él. Por eso Amazon no te manda una carta explicando que el repartidor lo intentó con ganas: te devuelve el dinero. Y hace bien.

Buena parte de la litigiosidad actual en España nace de confundir estas dos categorías: en sanidad no se suele juzgar el desenlace sino la conducta profesional; en el mundo académico no te prometen aprobados sino preparación.

Otros casos son más grises, y dependen de los términos empleados. Por ejemplo, en inversiones financieras (donde, lo sabemos, todo se vuelve más resbaladizo) cuando una entidad insinúa garantías, el juez empieza a afinar el lápiz. Por eso los contratos parecen escritos con sadismo paranoico y por eso los estudiantes de derecho toman tantas aspirinas: porque los términos importan, y nadie quiere convertir una obligación de medios en una de resultado sin darse cuenta. Si prometes seguridad, resultados o rendimientos, el Derecho no acepta excusas.

Las Leyes no castigan la mala suerte. Castigan la negligencia. No protegen nuestras expectativas subjetivas sino los compromisos objetivos, escritos negro sobre blanco. Y eso incomoda, y genera muchas migrañas, porque nos obliga a asumir algo muy poco popular: que no todo fracaso es culpa de alguien. Así que la próxima vez que alguien te diga: “Hice todo lo posible, así que no te debo nada”, tú sabrás que dependerá de lo que prometió en primer lugar. El Derecho se sienta en la silla de las expectativas. Porque entender esto no solo sirve para ganar pleitos, sino para pensar mejor la responsabilidad en una sociedad adulta.

Y eso, aunque no lo parezca, también es justicia.

Vida ELU

Elus por el Mundo – Maite Tormo

Por: ELU Admin

¡Hola a todos!

Soy Maite Tormo, y este primer cuatrimestre he estado de intercambio en la Universidad de Edimburgo en mi cuarto año estudiando Derecho y Filosofía, Política y Economía.

¿Pero de qué sirve el Erasmus? -preguntaba repetidamente mi abuelo antes de irme, muy escéptico de una experiencia que a sus ojos, era sinónimo de una temporada de vacaciones. Hoy, cuatro meses después, puedo dar mi propia respuesta a esa pregunta.

Lo primero es que el erasmus supone una experiencia muy intensa de libertad. Llegas a un lugar desconocido, cargada de maletas, entras en una habitación que al principio te resulta hostil y al sentarte en la cama te das cuenta de que estos cuatro meses tienes que decidirlo tú todo: desde lo más nimio, el qué comer, hasta cosas más relevantes como la organización de tu tiempo, los amigos, el deporte, la misa, etc.

Hay dos posibles actitudes ante esta experiencia de libertad, ambas válidas. La primera es el terror o el bloqueo al ver que estás absolutamente solo en una nueva ciudad, sin amistades ni sitios de confianza. La segunda es la tranquilidad o serenidad al no ser la primera vez que estás solo en una ciudad. En mi caso, acogí esa sensación de nueva libertad como un regalo que disfrutar con cabeza y sentido, sabiendo que la libertad exterior no sirve de nada si no hay un ejercicio de libertad interior que la acompaña.

Y así empecé mi erasmus. Hice mil planes nuevos en la primera semana, desde apuntarme a baile escocés, beber la cerveza típica en el pub típico, ver las famosas vacas peludas, subir Arthur’s seat, salir de fiesta con un grupo masivo de españoles, hacer un tour de fantasmas en el cementerio de Greyfriars…

Con el tiempo, creamos un grupo de amigos que, como dice Sofía, no está unido por el paso del tiempo, pues apenas fueron tres meses y medio, sino por la intensidad de la experiencia. Comidas con sobremesas interminables en nuestro piso, viajes por las Highlands escocesas, tortilla de patata para cuarenta, un francés cantante, algún que otro ratón de invitado especial, apuestas para llegar puntuales a la biblioteca, un pamplonica con nivel de inglés proficiency, un escocés fan de las patatas bravas y del jiu-jitsu, anécdotas que jamás olvidaremos… Incluso nos dábamos cuenta de que empezábamos a tener una jerga propia, con palabros que pocos entendían.

La parte académica también fue importante, pues la Universidad de Edimburgo es una de las universidades más prestigiosas en Europa. Me dieron clase profesores que trabajaban en la House of Lords (la cámara alta del Parlamento de Reino Unido), y aprendí de ellos sobre temas de lo más diversos, como el Brexit o la teoría del juego. Una parte importante de las universidades británicas son las “societies”, asociaciones de alumnos con temas muy variopintos, desde la hotchoc society, para los amantes del chocolate caliente (pero sin churros), hasta la edinburgh justice initiative, en la que colaboré para un proyecto pro bono de Derecho.

En definitiva, el erasmus es una experiencia única. No debe idealizarse, porque siempre hay un componente de suerte en el destino y la gente con la que te encuentres, pero sí valorarse como una oportunidad para ser independiente, abrirse a otras culturas y forjar amistades para toda la vida.

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Elus por el Mundo – Sofía García-Escribano

Por: ELU Admin

¡Hola a todos!

He tenido la suerte de pasar este cuatrimestre en París, una ciudad que todo el mundo conoce, aunque sea solo de oídas. Posiblemente, cuando oyes “París”, la imagen que aparece en tu cabeza sea la Torre Eiffel, unas orejas de Mickey Mouse, una catedral centenaria como es Notre Dame o, quizá, incluso un parisino con boina y baguette. Todo eso es válido, menos lo último, que no suele pasar. Así que la pregunta es: más allá del mito, ¿en qué se traduce vivir en la Ciudad de la Luz?

Esta era la pregunta que yo me hacía al seleccionar destino. Para situarnos, os cuento que me llamo Sofía García-Escribano Camino, estudio Ingeniería Industrial en la Universidad Carlos III de Madrid y estoy en tercero de la ELU. Como os pasará o habrá pasado a muchos de vosotros, se me presentó la ocasión de hacer un Erasmus y en ningún momento se me pasó por la cabeza no aprovechar la oportunidad.

Mi criterio de selección era claro: quería una ciudad grande y dinámica donde pudiera mantener un nivel de actividad similar al de Madrid, pero con un toque francés. Sin embargo, aquí estoy en diciembre, escribiendo esto desde mi cuarto en París y dándome cuenta de que mi vida aquí no ha tenido nada que ver con mi vida en España. Y me alegro mucho, porque si hubiera pretendido replicar lo que allí tengo, habría perdido la oportunidad de abrirme a una nueva realidad.

El 31 de agosto abrí la puerta de la que se convertiría en mi habitación durante los próximos meses. Estaba despejada, llena de espacios para rellenar con el equipaje que traía de mi casa “de verdad”. Lo que al principio parecía un cuarto impersonal se transformó, poco a poco, en el rincón al que venía a descansar y donde me sentía a gusto. Como nunca había vivido fuera de casa, el proceso fue revelador: me di cuenta de que no necesitaba llenarlo con objetos de Madrid para que replicara mi hogar; el propio acto de vivir y desenvolverme en ese espacio ya lo hacía mío.

Lo que pasó con mi habitación es lo mismo que ocurrió con mi rutina y mis prioridades. Al llegar a París, me encontré con un lienzo en blanco. Habían desaparecido las inercias de Madrid, no por una decisión consciente, sino porque simplemente no habían cogido el vuelo conmigo. Al principio, ese vacío me asustaba, pero pronto se convirtió en un espacio para ser llenado con lo que verdaderamente quería. Aunque aún no tengo la perspectiva completa de esta experiencia (¡me queda enero, afortunadamente!), creo que el mayor cambio ha sido aprender a discernir y priorizar aquello que resuena conmigo. Al liberarme del afán de hacer cosas sin saber muy bien por qué, descubrí que sí tenía la capacidad de elegir, simplemente no la estaba ejerciendo.

Este cambio de mirada lo viví de la mano de otros. En París, además de turistas en cada esquina y franceses apresurados, encontré a gente con mucho corazón. El proceso fue gradual. Un primer fin de semana en el que se organiza una visita a Versalles con lo que en un principio son quince extraños a los que conociste hace dos días, pero resulta que os lleváis bien, así que quedáis a tomar algo al día siguiente. Como la conversación fluye, la próxima semana te das cuenta de que has acabado en Montmartre con ellos. Al poco tiempo, una de las que empezaban a ser más que “conocidas” propone ir a un castillo a las afueras de la ciudad, Fontainebleau. Se tarda un rato en llegar, pero dicen que merece la pena e, incluso si no te gusta, compensa, porque lo importante en la segunda semana es pasar ratos divertidos con la gente. Entre paseos, quedar para tomar algo después de la uni, jugar al billar, hacer picnics y conseguir que todos llegáramos al récord personal de crêpes ingeridos, llega el final de septiembre y te das cuenta de que sois un grupo de amigos. Un grupo unido no por el paso del tiempo, sino por la intensidad de la experiencia.

Buscando la integración cultural, hemos aprendido a hacer fondue, hemos sido víctimas de varios macarons y hemos hecho más planes de tarde en el Louvre que un parisino promedio. También hemos explorado Francia: Normandía, Orleans, el Mont-Saint-Michel o Lille, terminando con un programa intensivo de mercados navideños en Estrasburgo y Reims.

En paralelo, también he disfrutado de los planes más tranquilos: dar un paseo por los Jardines de Luxemburgo que acaba en una de esas sillas verdes, en las zonas menos concurridas, perfectas para leer un libro un sábado por la mañana; caminar por la ciudad para explorar y aprovechar unos reconfortantes rayos de sol de domingo o ir sola a un museo y darme cuenta de que estaba viendo por primera vez un cuadro que llevaba tiempo en esa pared, al lado de otro que siempre me había gustado, pero al que nunca le había dedicado atención. Incluso he aprendido a agradecer algo a los turistas: me recuerdan que lo que veo todos los días merece la sorpresa. Pasar por Notre Dame y levantar la vista no debería ser un mero trámite, que algo sea cotidiano no significa que tenga menos valor, sino que tienes la suerte de disfrutarlo a diario.

Lo que también he visto casi todos los días ha sido la universidad, pues la razón principal de mi estancia fue estudiar en la Sorbonne Université, en el campus de ingeniería Jussieu. Su entrada, entre dos altos edificios, da paso a un jardín con una torre de cristal situada en medio de una cuadrícula de torres unidas por amplios pasillos. En este espacio se desenvuelve una vida estudiantil mucho más intensa que la que percibía en Madrid. Es un lugar vivo, con decenas de asociaciones y bibliotecas llenas, dominado por estudiantes que no están simplemente de paso y se sienten orgullosos de su institución. Las clases en francés han sido un reto, pero también la vía para conocer a estudiantes internacionales y para transformar por completo la rutina académica a la que venía acostumbrada.

Si en algún momento tenéis la oportunidad de ser tentados por un croissant, aceptadlo. Por lo que habéis leído, no hace falta aclarar que París me parece una ciudad fantástica para hacer una movilidad, pero si en vez de un croissant es un gofre belga, una pizza italiana o un pretzel alemán, estará igual de bien, porque más allá de la admiración por ciertos monumentos, lo verdaderamente relevante de la ciudad es el cambio que provoca en uno mismo. Al fin y al cabo, eso puede pasar en cualquier rincón del mapa.

Un abrazo,

Sofía

Vida ELU

Voluntariado

Por: ELU Admin

Raquel Barbolla, 2º ELU.

En la ELU pretendemos no quedarnos solo en una formación puramente académica. Buscamos ponernos en juego, participar de nuestro entorno y asumir un liderazgo orientado al servicio y al bien común. En este marco, el pasado viernes 5 de diciembre tuvimos la oportunidad de encarnar de manera concreta nuestra misión social en una actividad comunitaria impulsada por Margarita Gutiérrez, Santiago Aragón y Jaime López, alumnos de 3º ELU. Nos reunimos en el local junto al Primer Monasterio de la Visitación (Salesas), cuyas puertas nos abrió generosamente Javier Puelles (1ºELU). Allí preparamos bocadillos, termos con caldo, manzanas y algunos dulces y, quienes lo desearon, dedicaron también un tiempo a la oración del voluntario antes de comenzar la ruta.

Acompañados por Javier , que desde hace tiempo recorre esta ruta cada lunes y conoce a quienes viven en ella, fuimos deteniéndonos para conversar con cada uno. Charlamos con Jordi, con David y con otros tantos, escuchando fragmentos de sus historias de vida, sus juicios sobre la situación en la que se encontraban y sus distintas formas de afrontarla. Más que repartir comida, compartimos tiempo, escucha y presencia, poniendo nombre y rostro a realidades que con frecuencia permanecen invisibles.

Al finalizar, regresamos al Primer Monasterio de la Visitación, donde pudimos compartir en grupo lo vivido: las sensaciones, las preguntas que surgieron y el sentido de una experiencia que nos confrontó con nuestra manera de mirar y atender a quien vive en la calle. Sabemos que una tarde no cambia el mundo, ni tampoco era ese nuestro objetivo. Sin embargo, creemos en la importancia del contacto con lo real, en la fuerza del encuentro personal y en el valor de ofrecer el propio tiempo al servicio del otro, descubriéndolo como persona y no como problema o necesidad anónima.

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Encuentro ELU/Elumni en Valencia

Por: ELU Admin

Carmen de la Cuadra 2º ELU

El pasado 3 de noviembre, desde ELU Valencia tuvimos el placer de recibir la visita de nuestra querida mentora, Marta Luquero. Dada la ocasión, además de aprovechar para hacer mentorías presenciales, nuestro estimado delegado Marcos Ranchal y nuestra codelegada Cecilia Uriol organizaron una cena de Navidad en la que nos reunimos tanto los ELUs como algunos Elumni. Allí pudimos celebrar el cumpleaños de Marta y compartir experiencias, risas, juegos y, sobre todo, mucha ilusión.


Muchos de nosotros aprovechamos la oportunidad de conocer a Elumni de nuestra ciudad y hacerles miles de preguntas sobre su paso por la ELU. También tuvimos ocasión de conocernos mejor entre nosotros, ya que, muchas veces, aunque vivamos en el mismo sitio, cuando coincidimos suele ser en Madrid y no nos da tiempo a vernos de verdad.


Durante la cena se plantearon algunas iniciativas solidarias y lúdicas. Marta, como siempre, apoyó nuestras ideas y nos animó a seguir trabajando en ellas. Comentamos cómo había ido la primera reunión de “Beers & Books” Valencia y nos alegramos al darnos cuenta de que, poco a poco, ELU Valencia se está convirtiendo en algo más que llevar un pañuelo fallero a Madrid: se está convirtiendo en una familia.

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Ratio Legis – Cárteles: el delito que se cuela en tu compra

Por: ELU Admin

Lucila Cacho, 3º ELU

Resulta llamativo que la RAE defina ‘cártel’ como ‘organización ilícita que trafica con drogas o con armas’ o ‘convenio entre empresas para evitar la competencia’; y aún resulta más llamativo que la primera acepción sea la que más ha calado en nuestra sociedad, la que asociamos automáticamente al oír el término cuando, realmente, es la segunda práctica la más común que nos afecta a todos como consumidores. Sí, has escuchado bien, con toda probabilidad tanto tú como yo nos hayamos visto afectados por un cártel, y me arriesgo a afirmar que no precisamente por el de la droga.

Para evitar que este artículo se convierta en una mera transcripción de legislación de la UE o del  Derecho de Defensa de la Competencia (rama que protege el funcionamiento libre y leal de los mercados garantizando la competencia entre empresas), me gustaría traer a colación una serie de casos que se han dado recientemente en España en los que quizás te hayas podido ver afectado por estos acuerdos colusorios.

El “cártel de la leche” se dio entre los años 2000-2013, y consistió en que varias grandes empresas lácteas coordinaron precios y compras de la leche, lo que afectaba a ganaderos y consumidores. En la década de los 90, los productores de azúcar pactaron serios precios y cuotas de venta dando lugar al “cártel del azúcar”; o el “cártel del papel higiénico” entre el año 2000 y 2011. Este patrón de conducta se repite también en los casos de de productos como el “cártel de detergentes” (2002-2005), el “cártel de carburantes” de los años 2000; o en otros servicios como el “cártel de servicios funerarios” (2000-2009), en el que funerarias pactaron precios y condiciones de esta prestación. Otro de gran actualidad, por el que muchos consumidores se encuentran reclamando hoy en día, es el “cártel de los coches”.

Quizás te digas a ti mismo, “muy bien, pero ¿qué más me da a mí que las empresas se organicen internamente para evitar competir si muy probablemente ni me entere?”. Más allá de las consecuencias obvias que esto puede acarrear, como precios más altos, menor calidad o menos innovación, cabe contemplar que, cuando estos acuerdos ilegales afectan a bienes adquiridos por las Administraciones Públicas, el dinero perjudicado es el de los ciudadanos, dinero que no se está destinando a otros fines. Y no precisamente se trata de cantidades irrisorias sino, a menudo, millonarias… sólo con pensar en la diferencia que éstas pueden suponer en una situación de necesidad (como en plena pandemia, por ejemplo), cabe reflexionar sobre el impacto real que tienen estas infracciones.

En definitiva, los cárteles no son una realidad lejana, todo lo contrario: tienen que ver con nuestra vida diaria de manera directa. Operan de forma silenciosa, diluidos en el precio de un litro de leche, el coste de llenar el depósito del coche o en poner una lavadora. Precisamente ahí radica su peligrosidad, en que suelen pasar desapercibidos para quien los sufre, mientras perjudican activamente la competencia, el bienestar del consumidor y la confianza en el propio mercado.

La reflexión que debería quedarnos es la de que la competencia no resulta un mero concepto abstracto, se trata de un mecanismo esencial que protege nuestros intereses más cotidianos. Porque, aunque no siempre lo percibamos, la ausencia de ésta no se paga en abstracto, se paga, casi siempre, de nuestro propio bolsillo.

Gracias por vuestro tiempo, una vez más, y ¡hasta la próxima entrega de Ratio Legis!

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Filosofía de Bar – Ética y política

Por: ELU Admin

Cristina González Luna, 4º ELU

El 18 de noviembre nos encontramos en la comodidad de la casa de los hermanos Aragón para una sesión que se convirtió en un auténtico espacio de pensamiento compartido. Después de revisar el material que nos envió María Torras, nos sumergimos en un debate que no dejó a nadie indiferente.

Las ideas fueron tan diversas como estimulantes. Nos preguntamos si la intencionalidad de las acciones puede justificar un mal por un bien mayor y sobre qué depende realmente esa valoración. Algunos llevaron la conversación al plano más teórico y ético, explorando principios universales y dilemas morales, mientras otros la conectaron con su vida cotidiana y con la política actual, donde aparecieron reflexiones desesperanzadoras sobre el rumbo de la sociedad, contrastadas con visiones más optimistas que invitaban a la esperanza. Esa mezcla de perspectivas hizo que la discusión fuera viva y profunda, porque más allá de las diferencias, lo que nos unió fue la certeza de que el tema nos tocó a todos y nos obligó a pensar.

Con tortilla de patata, kikos y un ambiente cercano, tuvimos la suerte de contar con nuestros mentores y profesores: el Padre Pou, María Torras, María Longás y Marta Luquero, cuya presencia enriqueció la conversación con preguntas incisivas y ejemplos que nos ayudaron a mirar más allá de lo evidente. Quiero recalcar lo mucho que me gusta esta iniciativa y dar las gracias a Luis Muñoz y Alejandro Aragón por crear este gran espacio para reflexionar, porque no todos los días se encuentra un lugar donde la filosofía se mezcla con la vida real y nos invita a cuestionarnos cómo
queremos vivir.

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“Alguien desordena estas rosas” – Beers and Books

Por: ELU Admin

Maru García Lea, 1º ELU

“Ella estará satisfecha. Porque ese día sabrá que no era el viento invisible lo que todos los domingos llegaba a su altar y le desordenaba las rosas”.

Gracias García Márquez. Gracias porque nos brindaste la oportunidad de sumergiros en una conversación que supera, con creces, lo superficial. Entre retazos y retazos de recuerdos, aquella tarde nos dimos el lujo de compartir nuestras experiencias, pero no de cualquier tipo: unas que parecen estar prohibidas. Canceladas por la sociedad. Como si tuviéramos miedo a siquiera mencionarlas por lo que pudiera pasar. Pero que, al final del día, describen lo único que tenemos seguro en esta vida: la muerte.

En su relato “Alguien desordena estas rosas”, el escritor juega con el lector de una manera espeluznantemente maravillosa. Hace danzar al narrador, el alma de un niño que falleció, por las turbulencias del tiempo como si de algo sencillo se tratase. Es a través de él que, poco a poco, se nos va revelando la historia, pero siempre incompleta. Quizás al llegar al punto final de la obra conocemos ciertos detalles de la relación que une a los protagonistas: al niño que queda atrapado en la monotonía de los años con la señora mayor que parece rozar la muerte con tan sólo respirar. Sin embargo, jamás sabremos los “por qué”. Por qué ella decide volver a la casa abandonada después de dos décadas. Por qué el pequeño se empeña en llevar las rosas del altar, y no otras, a su propia tumba. Por qué rosas “rojas y blancas”. Por qué a la mujer le aterroriza distraerse y despegar la vista del altar por más de un segundo. ¿Acaso sabe que su final se acerca y se niega a aceptarlo? Como si manteniéndose tensa, a la espera, fuese a ser capaz de resarcirse del destino de todo ser humano: morir. Por qué ese saquito oscuro y esas medias rosadas. Por qué él afirma que “quedará definitivamente solo en el cuarto”. ¿Qué es aquello que, tan vilmente, lo mantiene subordinado al mundo de los vivos?

Efectivamente, quizás nunca lleguemos a responder con total seguridad ninguna de estas preguntas. Nunca conoceremos el “porqué” escondido tras las líneas de García Márquez. Pero algo en lo que creo que llegamos a coincidir durante aquel encuentro, es que los relatos son mucho más que palabras hiladas con cautela para contar una historia: son puertas al corazón de los demás. Y lo bonito es que no solamente a aquel que lo escribió, sino a aquellos que tienen la suerte de leerlo.

Por eso mismo, me reitero: gracias García Márquez. Abriste a través de ese duelo entre el pasado y el futuro un tema de conversación que, probablemente, debería de ser tratado más a menudo: la muerte. Así, nos enredamos en un debate que pivotó sobre cuestiones como: ¿le tenemos miedo a la muerte?, ¿nos preocupa más la nuestra o la de los demás? Si nos muriéramos mañana, ¿estaríamos satisfechos?. Eso sí, como buenos ELUs no nos quedamos ahí. Se podría decir que fuimos un poquito más allá.

Uno por uno, bajo decisión propia, pusimos sobre la mesa nuestras experiencias con la muerte. En un espacio donde la confianza era la protagonista principal. Reforzamos, o establecimos por primera vez, vínculos que quizás jamás habríamos imaginado. No sabría explicar cómo ni por qué, pero podría afirmar con los ojos cerrados que aquellas horas de conversación nos devolvieron ese oxígeno que no sabíamos que nos faltaba. Y es que creo firmemente que no hay desperdicio mayor que el de dejar nuestra vida en manos de la homogeneidad y la inercia del día a día.

Así, lágrimas, risas y silencios inundaron la sala del JJ, demostrándonos una vez más que la mejor manera de conocerse es arriesgándonos y mostrándonos vulnerables con los demás.

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Encuentro ELU/Elumni en Barcelona

Por: ELU Admin

El pasado 24 de noviembre, tras un largo paréntesis de varios años, tuvimos el privilegio de vivir un encuentro que unió a elus y elumnis. Todo esto fue posible gracias a la gran iniciativa de Sabrina Lucas y María Longás, quienes nos acompañaron durante la jornada. Además, tuvimos la suerte de aprovechar su visita para realizar mentorías presenciales, un auténtico lujo que agradecemos enormemente.

Fue una reunión preciosa que nos permitió poner cara a quienes ya han terminado su camino en la ELU. Pudimos escuchar cómo vivieron ellos su etapa en la Escuela y cómo funcionaba cuando formaban parte de ella; dado que algunos se graduaron hace más de diez años. La sorpresa fue mutua al comprobar cómo ha crecido y evolucionado el proyecto.

Aunque veníamos inspirados por un grandísimo Fin de Semana asombrados por el arte y pensamos en visitar alguna exhibición, decidimos que la mejor forma de aprovechar este encuentro especial era repartir bocadillos por el centro de la ciudad. Fue una actividad que trascendió la mera acción de voluntariado. Nos permitió “salir de nosotros mismos” y generar un espacio de conversaciones profundas, no solo con las personas a las que ayudábamos, sino también entre nosotros.

Algunos no lo habían hecho nunca y para otros elus, recién llegados este curso a la ciudad, supuso el descubrimiento de una acción social que seguro repetiremos entre nosotros. Allí, compartiendo el frío y el servicio, chocamos con una realidad que muchas veces nos pasa desapercibida. Entendimos que lo importante no era la comida que entregábamos, sino el hecho de compartir tiempo y palabras con los que nos íbamos encontrando, conociendo además a los elumnis, a los que la mayoría no habíamos visto nunca.

La jornada se cerró con una cena numerosa que dio para muchas conversaciones y alguna que otra anécdota también. De hecho, por las horas que eran casi que nos tuvieron que acabar echando del restaurante de lo a gusto que estábamos, pudimos reunirnos unos 20 y disfrutar de la compañía.

El encuentro nos dejó con un sentimiento de inmensa gratitud y, sobre todo, con ganas de más. Tanto es así que ya hemos fijado fecha para el próximo, estrenándonos próximamente con los “Jueves de Juegos”. Barcelona ha vuelto a despertar y esto es solo el comienzo.

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Encuentro ELUs en Bruselas

Por: ELU Admin

Irene Sánchez 2º

Bruselas es el lugar donde Europa se piensa a sí misma.

Un lugar donde el peso de la historia, la ligereza de los sueño y los fantasmas de guerras pasadas se sientan a conversar en las mismas mesas que los arquitectos de las paces futuras. Es el lugar donde resuena el eco de las pisadas de todas aquellas personas que vienen desde muy lejos, buscando construir un futuro común para todos. Y allí, durante los primeros días de noviembre, tres ELUS: Paula de Alfonso (3º), Marisa Rico (elumni de la XV promoción) y yo, Irene Sánchez (2º), hemos tenido el placer y el privilegio de poder conocer de primera mano las instituciones europeas y la ciudad gracias a la Fundación Civismo. Han sido unos días memorables, llenos de conversaciones, risas, convivencia, intercambio de opiniones y un gran aprendizaje junto al resto de nuestros compañeros.

Sin embargo, en este viaje la ELU ha estado más presente que nunca. No sólo por poder compartir una experiencia de esta magnitud entre tres promociones diferentes, sino especialmente, por habernos podido reencontrar con otro elumni, Abraham Velarde, alumno de la XI promoción de la ELU. Desde hace dos años, Abraham es asesor de una prestigiosa eurodiputada española, y es él quien además se ha encargado de recibir a las últimas promociones de Becas Europa en su paso por la capital belga. Fue un verdadero regalo compartir tiempo con él en la que ya es su casa. De pronto, ya no éramos simples visitantes. Éramos parte de algo más grande, de algo que sentíamos profundamente nuestro. En su mirada y en sus palabras, reconocimos el reflejo de nuestro propio camino: una formación que trasciende las aulas, esfuerzo y perseverancia como faro en la vida y la huella de la ELU que crece y permanece. Porque más allá de la edad, el tiempo o la distancia nos puedan separar, siempre habrá un lenguaje común que nos una, un modo de mirar el mundo con asombro, compromiso y esperanza.

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Ratio Legis – Devuélveme mi mano!

Por: ELU Admin

Guillermo María Pierres Hernández, 3º ELU

Supongamos —con el debido toque gore matutino— que estoy cortando un árbol en un jardín de la España profunda y, por una de esas ironías de la vida, me corto la mano. Mientras me retuerzo en el suelo en busca de un torniquete y de sentido a mi existencia, un transeúnte —pongamos, un turista— recoge mi mano y huye con ella, quizá para conservarla en formol o venderla a un museo de curiosidades anatómicas de esta especie particular que es el homus ibericus. La pregunta, deliciosa en su absurdo, es inmediata:

¿esa mano sigue siendo mía? — mía, claro está, en el sentido más fríamente jurídico.

El Código civil español, heredero bastardo del francés, responde con un silencio digno. Para el derecho civil, sólo existen personas y cosas; el cuerpo humano, en su unidad inerte, no cabe en ninguna de las dos categorías. Mientras estoy entero, soy persona; pero si pierdo una parte de mí, esa parte, de pronto, no es nada. No persona. No cosa. Un limbo jurídico: terra nullius corporal. ¿De quién son tus lorzas?

El derecho romano, tan obsesionado con la propiedad, jamás reconoció una relación de dominio entre el individuo y su cuerpo. Corpus meum non est meum. La persona era sujeto, no objeto de propiedad; y admitir lo contrario hubiera abierto la caja de Pandora del comercio del ser humano. Pero al negar toda naturaleza jurídica al cuerpo, el Derecho civil terminó construyendo una ficción cómoda: el cuerpo, simplemente, “no existe” como entidad jurídica. El cuerpo no tiene estatuto; sólo sufre o muere.

Volvamos entonces al juicio imposible: el ladrón de la mano. Y el tribunal, lógicamente, lo absuelve. No ha robado una cosa (porque no lo es), ni ha lesionado a una persona (pues la mano ya no forma parte de ella). Un acto monstruoso, pero, en principio, no jurídicamente punible. La perfecta laguna legal: la mano como res non grata.

¿Podríamos hacer mejor en el sistema español? El Código civil no reconoce la propiedad sobre el cuerpo. La jurisprudencia se limita a decir que el cuerpo es incomerciable, indisponible, y que sólo cabe consentir sobre él dentro de ciertos límites médicos o científicos. Pero esto deja abierta la pregunta esencial: si no soy dueño de mi cuerpo, ¿quién lo es?

La tesis más provocadora consistiría en reclasificar el cuerpo como “cosa fuera del comercio”, al modo de los bienes del dominio público o las obras de arte inalienables por su naturaleza o relevancia. Una idea blasfema para el civilista tradicional, pero con una lógica impecable: sólo reconociendo al individuo como propietario moral de su cuerpo puede el Derecho protegerlo de la apropiación ajena —del mercado de órganos, del ADN patentado, del esperma como mercancía—. No se trata de cosificar al ser humano, sino de inmunizarlo frente al capitalismo biológico.

Llevado al extremo, el argumento adquiere tintes revolucionarios. Si poseo mi cuerpo, poseo también el derecho a utilizarlo para sobrevivir. Si admitimos que para toda persona es vital poseer su cuerpo ninguna regla moral podrá ser invocada contra quién se procure lo necesario para no morir.

Volvamos, pues, a mi mano robada. En el fondo, el dilema no es sobre propiedad, sino sobre identidad. Si mi cuerpo no me pertenece, ¿soy realmente libre? Si mi mano, una vez amputada, no es jurídicamente mía, ¿dónde acaba mi “yo”? En el codo, en el DNI, o en la conciencia. El Derecho, en su literalidad, sigue sin decidirlo. En todo caso, no se podrá tratar de un hurto. En el mejor de los escenarios (considerando que la hipótesis en la que te amputas una mano ya es un poco fastidiosa de por sí) se podría aplicar el régimen del delito contra la integridad moral, pues tal robo atentaría contra tu dignididad y tu bienestar psíquico o emocional, menoscabando así tu integridad moral.

Quizá por eso el caso fascina tanto: porque, en el fondo, no habla de un miembro amputado, sino de una civilización que lleva dos mil años sin atreverse a mirar de frente su propia carne.

Mientras tanto, yo sigo esperando que alguien me devuelva la mano.

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Elus por el Mundo – Jorge Marín

Por: ELU Admin

¡Hola a todos!

Soy Jorge Marín, y si algo he aprendido este último año es que la vida se expande cuando uno se atreve a mirar de verdad.

He pasado diez meses en University of California San Diego, cursando el tercer año de la carrera de Física, en un intercambio que acabó marcando un antes y un después en mi forma de entender la vida universitaria, la amistad y, sobre todo, a mí mismo. Apliqué a varias universidades de California, y al final, fui admitido en UCSD. Hoy no puedo estar más agradecido ni más feliz con esa decisión.

Recuerdo los primeros días como una avalancha de estímulos: el brillo del campus junto al Pacífico, las conversaciones en mil acentos, la sensación de que cada persona que conocía me abría una ventana distinta del mundo. Terminar el día agotado era lo normal; al fin y al cabo, vivía hablando, aprendiendo, escuchando, sorprendiéndome. Pero también terminaba cada jornada con una sonrisa silenciosa, sabiendo que ese cansancio era el precio justo de estar creciendo.

Una de las primeras imágenes que guardo es la llegada a mi apartamento. Iba con las maletas, algo nervioso por lo que me esperaría dentro. Al abrir la puerta, me encontré con mi compañero japonés. Esperaba quizá una presentación rápida, y en cambio, lo que me encontré fue con horas de conversación. Sin saberlo, ese día conocí a uno de mis grandes amigos, a un hermano mayor. A través de él entendí lo que significa vivir con apertura: dejarte sorprender, decir que sí a lo inesperado, descubrir que la conexión humana trasciende idioma o cultura.

A lo largo del año descubrí que mirar no es solo ver, sino abrirse al asombro. En San Diego aprendí a mirar a los demás con curiosidad sincera y también a mirarme a mí con más gratitud. Descubrí que cuando cambias la mirada, todo cambia. Lo que antes podía parecer rutina se volvía oportunidad; lo que era diferente se volvía fascinante.

El Jorge que llegó a California era alguien prudente, acostumbrado a cierto orden y previsibilidad. El Jorge que volvió es alguien que se lanza, que no se piensa dos veces un plan, que busca nuevas experiencias y que ha hecho del movimiento una forma de estar en el mundo. Viajé por todo el oeste americano y entendí que los lugares se graban no por sus paisajes, sino por las personas con las que los compartes.

Me sumergí por completo en el ambiente internacional: amigos de Japón, Alemania, Australia, Italia, Corea, Estados Unidos… Gente que me enseñó que la vida universitaria no se mide en créditos, sino en encuentros. Que no hay excusa para quedarse quieto, porque siempre hay un motivo para salir, explorar, hablar, reír. Aprendí que las culturas cambian, pero la alegría de compartir es la misma en todas partes.

Hubo mañanas de surf y atardeceres en la playa, conversaciones infinitas, silencios mirando el mar. Cada día era distinto, y todos estaban llenos de algo que no sé cómo nombrar: una mezcla de libertad, gratitud y asombro. Tal vez esa sea la palabra que define mi año: asombro.

Si tuviera que resumir mi experiencia en una frase, diría: no tengas expectativas, solo déjate sorprender. Porque cuando sueltas la necesidad de controlar, la vida te enseña mucho más de lo que habrías planeado.

Este año me ha hecho más independiente, más libre y más agradecido. Me enseñó que el conocimiento no solo está en los libros o en los laboratorios, sino en la forma en que miras lo que te rodea: con curiosidad, con entrega, con deseo de comprender. Y entendí algo que ahora intento no olvidar: cuando cambias tu mirada, cambia tu mundo.

Por eso mi próximo objetivo no está en otro país ni en otra universidad. Está aquí, en España.

Mi objetivo es mantener vivo al Jorge que conocí allí, ese que se lanza sin miedo, que se asombra de lo cotidiano, que mira a los demás con gratitud y deseo de aprender. Quiero que esa mirada no se apague, que siga siendo el motor de este último año de universidad.

Porque al final, lo importante no fue irme, sino volver con una mirada nueva, y atreverme a mantenerla viva cada día.

Vida ELU

Ratio Legis – El ‘Crimen de crímenes’: cuando el derecho alcanza el límite humano

Por: ELU Admin

Lucila Cacho, 3º ELU

El crimen donde la ley se enfrenta a la intención más oscura: la destrucción de una identidad, donde el juicio no sólo pesa sobre actos, sino sobre la voluntad de llevarla a cabo.

Las devastadoras imágenes que nos llegan a diario han derivado en que el término “genocidio” se haya convertido una constante en los telediarios, titulares y opiniones políticas. En mi caso, como estudiante de Derecho y Relaciones Internacionales, la chispa que me llevó a investigar durante los últimos meses cómo se regula este tipo penal fue doble: la intensidad del debate público y la pregunta planteada para la liga de debate académico de mi universidad, “¿Son constitutivas de genocidio las acciones del Estado de Israel en Palestina desde el 7 de octubre de 2023?” Más allá del fragor político y lejos de posicionarnos en ninguna postura, me gustaría compartir qué dice el Derecho al respecto.

¿Cómo surge el “genocidio”? Su origen se remonta al contexto post Segunda Guerra Mundial, el jurista polaco Raphael Lemkin propone por vez primera el concepto; posteriormente, se codifica internacional y oficialmente en 1948, en la Convención para la Prevención y Sanción del Delito de Genocidio por la Asamblea General de la ONU. Su artículo II define el genocidio de forma precisa: actos cometidos con la intención de destruir total o parcialmente a un grupo nacional, étnico, racial o religioso como tal. Se requiere:

  • El actus reus(conducta externa): acciones llevadas a cabo como matar, causar daños graves, someter a condiciones de destrucción, impedir nacimientos, traslado forzoso de menores.
  • El dolus specialis: la intención específica de destruir un grupo. Aquí reside su singularidad y su excepcionalidad.

Sobre los devastadores delitos de crímenes de guerra y de lesa humanidad se eleva la categoría de genocidio, el crimen de crímenes. No con un afán retórico, sino porque exige un rigor probatorio estricto: demostrar que la finalidad no era vencer o castigar, sino eliminar a un grupo protegido como tal. Por tanto, la última palabra al determinar esto, no es el debate público ni los gobiernos. La determinación final compete a tribunales internacionales. La calificación es excepcional, ya que se trata de evitar la banalización de un término de tal magnitud.

A raíz de casos previos reconocidos como genocidio, se ha generado jurisprudencia que sirve de brújula para analizar la situación, algunos matices decisivos son los siguientes.

  1. Se puede inferir la intención genocida de un patrón de comportamiento siempre que sea la única conclusión razonable (caso Croacia vs. Serbia, 2015).
  2. La conclusión debe quedar probada más allá de toda duda razonable, debe ser la única explicación posible (caso anterior y Bosnia vs. Serbia, 2007).
  3. Necesidad de probar una concertación de intereses, es decir, una deliberación y sistematización.

Llegados aquí surge la pregunta: ¿qué implica que una situación sea declarada genocidio? Supone responsabilidades estatales, sanciones penales a líderes, obligaciones de reparación y prevención, tensiones diplomáticas y un ejercicio colectivo de memoria. Una calificación así deja una huella jurídica, política, histórica y moral de enorme alcance.

Por supuesto, las consecuencias de facto de un acto no calificado como genocidio pueden resultar igualmente terribles e injustificables, lo que requiere concienciación y movilización. Ahora bien, demostrar la intención es clave para activar la categoría más grave; debería evitarse hacerlo en base a la crueldad de las acciones. La justicia internacional no se caracteriza por la rapidez, pero si aspiramos a un debate público serio, debemos contemplar la complejidad del asunto antes de emitir juicios. El Derecho no siempre ofrece respuestas inmediatas, pero reclama evidencia, establece límites y responsabilidad; porque ante los hechos que interpelan a la conciencia colectiva, su tarea es avanzar con firmeza y precaución.

Muchas gracias por vuestro tiempo y nos vemos en la próxima entrega de Ratio Legis.

Vida ELU

Elus por el Mundo – Lázaro Cruz

Por: ELU Admin

¡Hola a todos!

Sí. Vuelvo a pasarme por aquí tan sólo unos meses después. No obstante, esta vez he dejado el Mediterráneo en mayor lejanía. Tras la aventura italiana, este cuatrimestre me encuentro más próximo al mar del Norte, entre calles empedradas que huelen a gofre recién hecho, nubes caprichosas e intentando entender qué significa, de verdad, vivir en el corazón de Europa.

Para quienes no me conozcáis, me llamo Lázaro Cruz Danta. Soy estudiante del doble grado en Estudios Internacionales y Derecho en la Universidad Carlos III de Madrid y alumno de cuarto curso (*gritos de pánico*) de la ELU. El cuatrimestre pasado estuve de Erasmus en Turín y este cuatrimestre he metido algún que otro abrigo más en la maleta y me hallo en Bruselas.

La elección de vivir durante unos meses en Bruselas siempre la he tenido presente por mi carrera, pero, sobre todo, como europeísta convencido. Y el encontrarme con la posibilidad de poder estudiar en una ubicación tan estratégica —cerca de las instituciones europeas y de la sociedad civil transnacional—, que me ofreciera una perspectiva privilegiada para comprender la Unión Europea en acción, no podía dejarla pasar.

La Université Libre de Bruxelles es un sueño. Es una universidad viva, dinámica, enfocada en crear comunidad, llena de asociaciones y que ofrece infinitas facilidades y oportunidades para los estudiantes. Me encanta pasar horas en sus aulas, en sus miles de actividades, en los cursos de idiomas, en las instalaciones deportivas… Además, poder estar estudiando en el Institut d’Études européennes, uno de los centros más antiguos dedicados a la docencia, la investigación y el debate público en el ámbito de los estudios europeos, suma valor personal a esta experiencia.

Como también suma un infinito valor la diversidad de Bruselas, que es, sencillamente, fascinante. Para mí, es lo mejor de la ciudad y lo que más me está enriqueciendo como ser humano. En una misma mesa me siento con personas de todos los continentes. Las historias biográficas se explican mejor con mapamundi en mano. Aprendo sobre la vida en Egipto, charlo sobre la diversidad lingüística de Sudáfrica, me intereso sobre la situación socioeconómica en Pakistán, me recomiendan qué hacer en São Paulo o me invitan a visitar Ciudad de México. Y momentos así, todos y cada uno de los días. A veces pienso que mi Erasmus aquí es un mapa que se va coloreando a golpe de amistad. ¡Y qué maravilla toda la gastronomía que estoy pudiendo probar cuando organizamos alguna cena!

Por supuesto, tanta diversidad se refleja también en las lenguas. Nunca he presenciado con tanta claridad que la finalidad última de los idiomas es permitir la comunicación y, con ello, fomentar la unión y la apertura. En casa la lengua vehicular es el inglés, pero, ni por asomo, es la lengua oficial. A mis dos compañeros alemanes les gusta compartir palabras en alemán a cambio de expresiones en español. En la universidad, el francés impone su cadencia, pues la ULB es una universidad francófona a la que le gusta hacer gala de ello. Donde no se impone tanto es en la calle; siempre se saluda con un “bonjour” para, dos frases después, darse uno cuenta de que está interactuando con un paisano de Jerez de la Frontera o de una finlandesa que llegó hace unas semanas y aún no chapurrea la lengua de Molière.

Con amigos españoles e hispanoamericanos, me siento como en casa con el castellano; con los catalanes, el catalán me permite colaborar en hacerles sentir a ellos como en casa; y con los italianos, el italiano me sigue haciendo tener muy presente mis meses en Turín. Cuando estamos con unos y otros, a veces mezclamos sin querer: empezamos una conversación en un idioma y la cerramos en otro. Me hace gracia descubrir que no es confusión: es hospitalidad. Las lenguas van acogiéndose las unas a las otras para que la comunicación llegue a buen puerto y el intercambio sea fructífero.

Los fines de semana, cuando la agenda lo permite, con todas estas personas tan maravillosas que estoy conociendo, realizo escapadas a ciudades de alrededor, aprovechando la posición estratégica de Bruselas. Ámsterdam, Róterdam, Gante, Amberes y Luxemburgo son las que, por el momento, he podido visitar.

No obstante, aquellos en los que no se puede, me encanta disfrutar de la ciudad sin prisas, como cada día. Recorrer sus parques: empezando en el Bois de la Cambre, para seguir hacia el Parc de Bruxelles y terminar rendidos en el Cinquantenaire, contemplando el arco con tanta atención como quien contempla un Magritte. Perderme por Marolles y curiosear en el mercadillo de la plaza del Jeu de Balle. Levantar la vista en el Sablon para cazar fachadas art nouveau. Quedarme con el claroscuro perfecto del Mont des Arts al atardecer. Aceptar que el Atomium, por muchas fotos que hayas visto, siempre sorprende. O disfrutar de unos moules-frites aunque antes de venir renegara de ellos por su simpleza.

¿Que Bruselas tiene fama de gris? Es verdad que los botes de suplementos de vitamina D están siempre agotados en el supermercado y mi regalo de bienvenida por parte de la universidad fue un paraguas. Pero quizá es precisamente en ese telón neutro donde mejor resalta lo importante. Porque si el clima no le da color a la ciudad, ya se lo ponemos quienes la habitamos.

En mi caso, esta ciudad me está regalando una escuela de convivencia. Convivencia entre culturas, lenguas, ritmos y maneras de pensar; entre lo práctico y lo simbólico; entre lo que venía a aprender y lo que no sospechaba que me asombraría. Y, sobre todo, convivencia entre personas que se eligen cada día para compartir lo que son, con su experiencia y sus ganas.

Aunque aún me queda un poco de tiempo, mi año de Erasmus está llegando a su fin y, como es común en Elus por el mundo, os animo a que si estáis pensando en realizar un Erasmus porque contéis con esa oportunidad, tiréis para adelante sin miedo y con convicción. No hace falta convertir el Erasmus en una épica forzada ni en una crisis existencial. Simplemente la experiencia cambia algo, por dentro, de forma discreta pero irreversible. Se amplía la forma de mirar, se aprende a hacer hogar lejos de casa y se entiende Europa no solo como una construcción institucional, sino como una forma de vivir en plural.

Con todo esto, me despido deseando reencontrarnos de nuevo muy pronto.

Un abrazo, familia.

LCD

Cultura

Encuentro ELU en Zaragoza

Por: ELU Admin

A veces, olvidamos las maravillas que hay dónde vivimos. Cuando vino nuestra mentora María el pasado lunes, decidimos que queríamos visitar una vez más la Basílica del Pilar de Zaragoza. Entre abrazos, risas y bromas, Lucía, una estudiante ELU, nos regaló un precioso tour por este monumento a la Virgen. Entre palabrejas de arquitecta y muchos gestos difusos, conseguimos hacernos una idea de la obra de arte que estaba ante nuestros ojos. Eso sí, al terminar le hicimos prometer que nos tendría que dar más como este.

Después, con la garganta seca, optamos por terminar el día de cháchara en un acogedor bar. Con un par de cervezas, por supuesto.

Vida ELU

Ratio Legis – La Guerra y el Derecho Internacional

Por: ELU Admin

Maite Tormo, elu de 3º

“All is fair in love and war”. Una frase que ha inspirado infinitas canciones hasta el día de hoy,
colándose incluso en las letras de artistas contemporáneos como Taylor Swift. ¿Pero es esto
realmente cierto? ¿Vale todo en la guerra?

En el artículo de hoy os traemos un tema complejo a la par que trágico: las leyes de la guerra.
Desgraciadamente vivimos en un mundo dónde el hombre está más cerca de ser el “lobo para
el hombre” de Hobbes que el “buen salvaje” de Rousseau. Tanto es así que existen leyes que
regulan cómo debe librarse una guerra y qué límites deben ponerse a semejante barbarie.

Así surgen los Convenios de Ginebra, cuatro tratados internacionales adoptados tras las
grandes guerras del siglo XX para proteger a quienes no participaban en la lucha armada:
civiles, heridos, prisioneros de guerra o personal sanitario. Entre ellos destaca el IV Convenio,
firmado en 1959, que se dirige exclusivamente a los civiles en tiempos de guerra. Su finalidad
es erradicar el concepto de “guerra total”.

El IV Convenio protege a las personas civiles que se hallan en poder de una parte en conflicto
o de una potencia ocupante. En otras palabras, a ti y a mí si cayéramos en manos de un
Estado enemigo en un conflicto armado internacional o si España fuera ocupada por fuerzas
extranjeras. Junto con la protección de derechos y garantías fundamentales, el texto establece
límites claros a la acción de los Estados:

  1. Prohibición de la violencia y la tortura (art. 32), incluyendo los experimentos científicos
    sobre las personas.
  2. Prohibición de los castigos colectivos (art. 33), inspirada en las represalias y
    ejecuciones de civiles durante las guerras mundiales.
  3. Derecho a la ayuda humanitaria y bienestar básico (arts. 55 y 59): cuando el Estado no
    puede garantizar el suministro de alimentos o medicinas, debe aceptar el acceso de la
    ayuda internacional.
  4. Protección especial a las mujeres y niños (arts. 24-27).
  5. Protección de los hospitales (art. 18): no pueden ser atacados bajo ninguna
    circunstancia, salvo que se utilicen para fines militares.

Asimismo, el Convenio reserva una sección específica para las potencias ocupantes,
impidiendo deportar a las personas protegidas o trasladar a su propia población civil al territorio
ocupado (art. 49).

Uno de los casos más debatidos en la actualidad es el de los territorios palestinos ocupados
por Israel. La ONU ha declarado que el IV Convenio de Ginebra se aplica a esos territorios, en
especial al artículo 49, que prohíbe desplazar a la población local o trasladar al territorio
ocupado a la población civil de la potencia ocupante. En 2025, Suiza —depositaria de los
Convenios de Ginebra— convocó la Conferencia de Altas Partes Contratantes para garantizar
el respeto del Derecho Internacional Humanitario en Palestina. Sin embargo, la víspera de su
celebración, el Gobierno suizo anunció su cancelación, alegando “profundas diferencias entre
las altas partes contratantes”.

Todo esto nos puede hacer cuestionar la eficacia real del Derecho Internacional, que depende
de la voluntad de los Estados para garantizar el cumplimiento de sus obligaciones. Pero esa
reflexión daría para otro artículo.

Por ahora, no parece haber perdido su amarga actualidad aquella frase que tantos repitieron:
“All is fair in love and war”.

Vida ELU

Los ‘MASC’ – Ratio Legis

Por: ELU Admin

Ainhoa Miñambres, 3º ELU

En un mundo donde los conflictos forman parte inevitable de la convivencia, no siempre la mejor solución está en sala de juicios. Hoy traigo a colación una de las reformas legales más importantes del ordenamiento jurídico español: la nueva Ley Orgánica 1/2025.

En los últimos años, el Derecho Procesal (aquella rama del Derecho encargada de regular cómo se van a llevar a cabo los juicios– desde la admisión de la demanda, hasta la ejecución de la sentencia-) se venía regulando por la Ley Orgánica del Poder Judicial del año 1985; pero, a pesar de sus múltiples reformas a lo largo de los años para adaptarse a la realidad, no ha sido hasta el 3 de abril de 2025 cuando se ha producido un hito histórico para los juristas: la Ley de medidas en materia de eficiencia del Servicio Público de Justicia o, como es coloquialmente conocida, la Ley de eficiencia procesal; que modifica sustancialmente a la ley de 1985.

La justicia llevaba años buscando caminos más ágiles y dialogantes para resolver las diferencias entre personas y entidades, en aras de reducir la carga de los tribunales hasta en uno de cada cuatro asuntos civiles. Con esta ley, nacen los Medios Adecuados de Solución de Controversias (MASC, en adelante), un conjunto de herramientas que ponen el acento en el diálogo y el entendimiento mutuo entre las partes del conflicto jurídico.

Pero ¿cómo van a aplicar estas nuevas medidas los jueces y magistrados?

He aquí la genialidad de este proyecto legal, estas medidas no van a ser aplicadas por los jueces y magistrados, quienes podrán dedicar su tiempo a asuntos donde su presencia es más necesaria (los casos de índoles penal, laboral, concursal y de menores, así como los relacionados con Derechos Fundamentales), sino por terceros ajenos al proceso que tengan conocimientos técnicos o jurídicos relacionados con la materia sobre la que verse el caso (no tienen por qué ser estrictamente personas con estudios de Derecho). Su aplicación fundamental entroncará la mayoría de los asuntos de Derecho Civil y Mercantil.

¿Cuáles son estas medidas?

Las más importantes contempladas por la ley son:

  • La mediación, donde un tercero imparcial, llamado mediador, actúa como un facilitador para ayudar a las partes a comunicarse y llegar a un acuerdo voluntario.
  • La conciliación, en la que un conciliador propone soluciones o hace sugerencias que pueden ser aceptadas o rechazadas por las partes.
  • El arbitraje, donde un árbitro neutral escucha las pruebas y argumentos de ambas partes y luego toma una decisión vinculante para ellas llamada laudo.

¿Qué ocurre si, a pesar de todos los esfuerzos, las partes no llegan a un acuerdo?, ¿hay consecuencias?

              Puesto que se trata de facilitar la resolución de un conflicto y no de forzarla; la terminación del proceso sin acuerdo no produce sanción legal alguna para las partes. De hecho, el artículo 10 de la ley hace referencia a los casos en los que se entenderá que no se ha llegado a acuerdo alguno (si transcurren tres meses desde la primera reunión, si transcurren treinta días naturales desde que una de las partes hace una propuesta y esta no es valorada por la otra…).

Una vez se haya producido la terminación sin acuerdo, la persona encargada (árbitro, mediador, conciliador) expedirá un documento o declaración responsable firmada por las partes. Esta se presentará ante el juzgado con la demanda.

¿Y si quiero ir directamente al juez porque me parece muy tedioso todo esto de la negociación?

              No podrás, ya que la ley establece la obligatoriedad de recurrir a estos medios legales para la admisión de la demanda en el juzgado competente. No te preocupes por los plazos, puesto que estos quedarán “congelados” durante el tiempo que dure la negociación, por lo que tendrás el mismo plazo que dicta la ley para entablar la acción legal correspondiente ante el juez.

Voy a poner un ejemplo para asegurarme de que lo hayáis entendido:

Era un 11 de marzo de 2025. Claudia había salido a dar un paseo por el parque en su bicicleta nueva. Todo transcurría con tranquilidad hasta que, al doblar una esquina, perdió el equilibrio y tropezó en la acera. El golpe fue leve, pero su bicicleta cayó y terminó rompiendo el parabrisas del coche de Fernando, que se encontraba correctamente aparcado.

Para resolver este caso, Fernando deberá ejercer la acción de responsabilidad civil extracontractual (regulada en el artículo 1902 del Código Civil), ya que no existe contrato alguno entre él y Claudia. Según el Código Civil, el plazo para ejercitar esta acción es de un año, por lo que Fernando tendría hasta el 11 de marzo de 2026 para reclamarle a Claudia la cuantía económica.

Con todo esto, ¿puede ir Fernando directamente el juez? No. Como hemos visto, deberá antes recurrir a uno de los MASC. Supongamos que recurre a la mediación un mes después de los hechos, el 11 de abril de 2025, pero esta se alarga hasta el 18 de julio de 2025 sin llegar a acuerdo alguno; ¿cuánto le queda a Fernando de plazo para presentar la demanda ante el juzgado? Como ya sabéis, la mediación “congela” el plazo, por lo que tendrá once meses (los doce le otorgaba la ley, menos el mes que tardó en recurrir a la mediación), es decir, hasta el 18 de abril de 2026.

En conclusión, estas instituciones pretenden apostar por una justicia dinámica y de diálogo, reduciendo la carga de los tribunales en conflictos legales tan diversos y comunes en los que todos nosotros podremos vernos inmersos algún día, como los relativos a herencias y al incumplimiento contractual, entre otros, que pueden ser resueltos perfectamente, e incluso con más ventajas para sendas partes, que con la intervención judicial.

Vida ELU

Jornada de Inicio de Curso 2025/2026

Por: ELU Admin

El sábado 27 de septiembre tuvo lugar la Jornada de Inicio de Curso que reunió a todos los alumnos del programa, con especial atención a los de primer curso, que se incorporan este año.

Durante la mañana se presentó la estructura del curso y se compartió el lema que acompañará a los alumnos a lo largo del año: “Solo vemos bien con el corazón” una invitación a mirar más allá de lo evidente. Los dos fines de semana formativos estarán centrados en arte y religiones, respectivamente.

También se comunicaron algunos cambios en el equipo directivo:

  • Laura Llamas asume la dirección académica en sustitución de Juan Serrano y se aprovechó la jornada para que pudiera despedirse con los alumnos dando la Lectio de este curso.
  • María Torras comenzará en los próximos meses como directora ejecutiva, en un proceso de transición junto a Carola Díaz de Lope-Díaz.

La jornada incluyó las primeras clases de las asignaturas, una comida conjunta, un encuentro con los mentores y una actividad de integración organizada por los alumnos de cursos superiores.

Con todo en marcha, el curso arranca con muchas ganas de seguir creciendo juntos.

Vida ELU

LA XV PROMOCIÓN DE LA ELU SE GRADÚA

Por:

El pasado sábado, 14 de junio, se celebró la graduación de la XV promoción de la Escuela de Liderazgo Universitario en la Universidad Francisco de Vitoria.

El evento dio inicio a las 15:00 horas, momento en el cual los alumnos de cuarto año presentaron sus proyectos y artículos finales. Estos trabajos reflejaron el aprendizaje adquirido durante su trayectoria en la Escuela, abordando diversos temas vinculados a sus áreas profesionales, pero todos orientados a la búsqueda de la verdad en cada asunto. Los estudiantes colaboraron en equipo para encontrar soluciones a problemas humanos, evidenciando su capacidad de trabajo conjunto y compromiso.

Varios Elumni con una trayectoria destacada colaboraron siendo parte de los tribunales, donde tuvieron la oportunidad de compartir su perspectiva y ofrecer críticas constructivas.

Más tarde comenzó el Acto de Graduación; los profesores, académicos, alumnos y familiares se reunieron en el Aula Magna para conmemorar a la promoción. La Ilustrísima Dña. Ainhoa Fernández del Rincón, fue elegida madrina en reconocimiento a su trayectoria como Coordinadora del Área de Acompañamiento en la Escuela de Liderazgo Universitario.

Después de la ceremonia, celebramos con una cena y mucha música para compartir y disfrutar de los recuerdos y experiencias acumulados a lo largo de estos cuatro años.

Muchas gracias a todos por, un año más, confiar en nosotros, por apostar por el pensamiento crítico, la búsqueda de la belleza y la verdad a través de la universidad.

¡Enhorabuena!

Vida ELU

VIDA ELU – CONCURSO DE RELATOS

Por:

Hace poco tiempo a los alumnos del módulo 2 de la ELU, ‘Grandes libros’, se les propuso como tarea final llevar a cabo un concurso de relatos.

Este invitaba a los participantes a escribir un relato corto de aproximadamente 1000 palabras bajo un mismo título “Cosmogonía”. Y después de una votación en la que participaron tanto los profesores de la Escuela de Liderazgo Universitario y los alumnos del módulo, podemos anunciar tres ganadores.

Las obras ganadoras destacan por su originalidad y creatividad al abordar el tema, sorprendiendo tanto a profesores como a compañeros.

¡Enhorabuena a las ganadoras por sus excelentes relatos!

Vida ELU

ELUS POR EL MUNDO – CARLOTA CARDONA

Por:

¡Hola a todos! Os escribo desde mi casa en Valencia, tras casi cinco meses sin venir después de haber pasado este último cuatrimestre de la carrera un poco lejos de España, en Nueva York. Entre la graduación de la ELU y los reencuentros, es ahora cuando empiezo a asimilar lo que allí he vivido y aprendido, y lo comparto aquí con vosotros.

Empezaré contándoos qué me llevó hasta allí, y es que el objetivo de esta estancia era hacer las prácticas curriculares de mi carrera (Biomedicina) en Icahn School of Medicine at Mount Sinai, un hospital y centro de investigación en pleno Manhattan. Allí me incorporé a un grupo especializado en cáncer de hígado, colaborando en sus proyectos para, a partir de lo aprendido, hacer mi TFG. En este sentido, ha sido una gran oportunidad para entender cómo se trabaja en un centro de alto nivel, comparando la metodología española con la estadounidense y conociendo personas de todo el mundo. Y es que, si algo define Nueva York, es la mezcla de culturas. He podido compartir trabajo con profesionales de todos los continentes, aprendiendo sus costumbres, celebrando los cumpleaños de mil formas y probando platos muy diferentes. Esto enriquecía enormemente mi aprendizaje, que fue más allá de lo académico para demostrarme la maravilla de la diversidad, que diferencia pero no distancia, porque siempre se mantiene algo común que nos une, visible en la colaboración y el apoyo entre todos orientado hacia un bien mayor, hacia la mejora de la vida de las personas.

Como veis, tenía una rutina marcada por las prácticas, pero eso no me ha impedido aprovechar las tardes y los fines de semana para conocer la ciudad y ahora, poder afirmar que -aunque siempre queda algo por ver- he conocido Nueva York a fondo. Y es que, si algo tiene Nueva York es muchísimas cosas que hacer. Junto a compañeros de la universidad, que vinieron conmigo desde España a otros centros de investigación, aprovechamos las primeras semanas para recorrer la gran manzana visitando Times Square, Grand Central, Brooklyn Bridge… y todos esos lugares emblemáticos. Eso sí, todo esto fue en febrero, donde se agradecía la ausencia de turistas en muchos lugares, pero se sustituían por varios centímetros de nieve y un viento gélido. Además, no os voy a mentir, Nueva York es una ciudad de contrastes, y cuando sales de las zonas turísticas a otros barrios, recorres varias líneas del NYC Subway y conoces la ciudad como quien la habita, te das cuenta de que, si no estás despierto, la ciudad te come.

Esto hizo que mi primer mes fuese complicado, sentía que era una ciudad excesivamente grande y caótica para mí: demasiadas personas, demasiada prisa, demasiado ruido… Veía imposible llegar a sentirme cómoda y parte de ella. ¡Y cuánto me equivocaba! Con el tiempo y de la mano del grupo de españoles -entre los que algunos ya son amigos- entendí que Nueva York no te acoge, pero siempre te invita. Te invita a la acción, a la actividad, a buscar tu sitio y, sobre todo, a cambiar. Que no puedes esperar a encontrar tu lugar, sino que debes buscarlo activamente. Porque en medio del individualismo, los empujones en el metro y el trabajo incansable buscando el ansiado sueño americano, te invade una sensación de pertenencia. Parece que nadie es de Nueva York, que todos están de paso, pero por algo es la ciudad que todos eligen y donde uno va a cumplir sus sueños, a cambiar su vida o a empezar de cero. Y esto no es un mito, os prometo que así lo cuenta la señora del metro, mi compañero de laboratorio y la española que conoces en un pub.

A donde quiero llegar, es a que Nueva York ha sido contra todo pronóstico, la ciudad donde he desarrollado parte de mi identidad. Que no está definida por la ciudad, pero el hecho de que la ciudad sea tan diversa, donde todo a tu alrededor inspira, donde todos tienen un hueco y una comunidad -uno de mis sitios favoritos era Washington Square Park, un lugar que era vivo ejemplo de esto- hace que uno no tenga miedo a conocerse a sí mismo. Yo que siempre he sido de pensarme mucho ciertas cosas, he podido definir qué hacer el año que viene, en qué quiero trabajar en el futuro y qué sentido tiene en mi vida y en la de otros. He aprendido a disfrutar de mi propia compañía -cosa que en Madrid nunca se me ha dado muy bien- y a entender qué me gusta y qué es importante para mí, los pilares de mi vida y de la persona que estoy construyendo. Todo esto, gracias a una ciudad en la que te sorprende alguien con una historia de vida en la que te reconoces, o un muelle al lado del Hudson donde no se escucha ni una sola bocina de coche, o un paseo interminable por una de las avenidas donde encuentras arte, música, pobreza y riqueza, iglesias y templos… lo que es el mundo, que es mucho y muy diverso, pero en el que todos encuentran su sitio y conviven.

Además, he compartido mucho tiempo con familiares que viven en Estados Unidos, pudiendo visitar otras ciudades y pasar tiempo con tíos y primos que veo con poca frecuencia. Esto también me ha ayudado a sentirme en casa, a sentir ese amor familiar e innato que no desaparece a pesar de los años y la distancia, y que me ha permitido tener un hogar lejos de mis padres, donde sentirme siempre bienvenida y acogida para descansar de la locura de la ciudad cuando lo necesitaba.

No puedo dejar de comentar otra cosa que me ha fascinado: el arte. Y es que siempre he sido una persona que disfruta mucho visitando un museo y aprendiendo el estilo de distintos artistas, y Nueva York me ha permitido explotar al máximo este hobby. Además, el Trabajo Final de la ELU que he estado desarrollando con mis amigas llamada tras llamada, me ha hecho aumentar esa sensibilidad ante las obras y hacer turismo muy atenta del arte que me rodeaba. El MoMA, el MET, el Guggenheim, pero también el barrio del Soho, un músico en Central Park o las paredes del metro me han permitido aprender muchísimo y vivir enamorada de la belleza que somos capaces de crear las personas, y que, si te fijas, está en todas partes para hablarte e inspirarte.

Y por supuesto, todo lo vivido y aprendido ha sido de la mano de personas que me han acompañado. Familia, compañeros de trabajo y universitarios que me han brindado compañía, apoyo, conversaciones y momentazos que me llevo en el corazón y que, gracias a ellos, han calado y han cobrado mucho más sentido. Algunos ya son amigos, que espero poder mantener en mi vida y recordar con ellos la huella que ha dejado esta ciudad en nosotros y que nos ha hecho tanto bien. En definitiva, creo que mi frase más repetida en este cuatri ha sido “se me rompe la cabeza”, que se podría traducir en un agradecimiento profundo ante tantos regalos que considero que Dios ha puesto en mi vida y ante los que sólo me queda la responsabilidad de aprovecharlos al máximo, siempre consciente y feliz por cada viaje, paseo y momento vivido.

Sabiendo que Nueva York es un destino que a muchos nos llama la atención, termino ofreciendo una lista que he trabajado con sudor y lágrimas en estos meses, llena de lugares, planes y comida (la mayoría “sitios sin mantel” como me gusta llamar a los restaurantes asequibles y que me podía permitir) que merecen mucho la pena. Considero que, entre otras, en esa lista están las mejores chocolate chip cookies y rooftops de la ciudad 😉

Y nada ELUs, solo me queda invitaros a visitar esta ciudad y a decir un SÍ en mayúsculas a cualquier experiencia que se os presente en el extranjero. Porque a veces, aunque no lo creamos, hace falta salir para reconectar con nuestro origen y con uno mismo, para crecer en aspectos que en la cotidianeidad habíamos descuidado y con ello, volver a casa con un bagaje que nos hará vivir mejor, más felices, y de forma mucho más universitaria.

¡Gracias por leerme!

Y ánimo con la resaca emocional de la graduación, yo aún no lo he superado.

Un abrazo enorme,

Carlota Cardona

Vida ELU

Elus por el Mundo – Alejandro Aragón

Por: ELU Admin

El cambio es la única constante, Heráclito.

¡Hola a todos! Os escribo desde mi habitación de Delft, en Países Bajos, observando como de costumbre la típica lluvia holandesa en el fondo de la ventana de mi habitación, aun siendo junio. Y eso que mi gran amigo holandés, Sergio Küppers, me avisó antes de elegir mi Erasmus que Holanda no sería un buen destino desde un punto de vista del tiempo, ¡pero aquí estoy!

Y entonces si me preguntáis como he acabado aquí os diría que fue el saber que era una buena universidad en Arquitectura, que quería perfeccionar mi inglés, que era un buen sitio desde el que viajar y que era un cambio de aires respecto a la cultura española en comparación con un Italia, Grecia, etc. Pero realmente, el destino no era tanto lo que me importaba sino el salir de mi vida 5 meses porque algo que no sabría describir me decía que lo necesitaba para seguir dando pasos en lo personal y seguir cambiando hacia aquello que quiero ser.

Y así acabé el 4 de febrero llegando al aeropuerto de Ámsterdam, ¡lloviendo!, solo y cagado de miedo pensando en qué momento se me ocurrió a mí que era buena idea eso de seguir creciendo personalmente en el extranjero. Esa sensación duró poco tiempo pues los siguientes tres días la universidad organizaba unas jornadas de convivencia y pronto escuché a ese grupo de gente hablando con el peor acento de inglés posible que te hace intuir que son españoles… Quizás al principio nos juntamos por un sentimiento de soledad compartido, pero a día de hoy solo puedo decir que se han convertido en personas esenciales en mi vida y con las que he compartido planes y viajes imaginables.

Luego la universidad empezó y ya con más seguridad por no sentirme tan solo me empecé a acercar a gente no española superando la barrera cultural y del idioma. Descubrí como el deseo humano de no sentirse solo, de reírse, de sentir la gratificación de ser servicial no entiende mucho de países ni idiomas. Y entre maqueta y maqueta acabé compartiendo un viaje a Pisa y Florencia con un australiano, un alemán, dos españoles y ¡cinco canadienses!

Los viajes empezaron a coger carrerilla y sin saber cómo aparecí también, ya con mi grupo de españoles, en Bélgica, Turquía, Alemania, ¡Jordania! y Dinamarca. Viajar no me ha hecho disfrutar solo de lo más “mundano” de un viaje, sino que me ha hecho conocer a mis amigos en profundidad y darme cuenta de lo mucho que me gusta mi carrera entendiendo la historia y la cultura de un país a través de su Arquitectura. Aunque todos los viajes hayan sido muy especiales tengo que recomendaros encarecidamente que vayáis a Jordania, ¡creo que Petra es de mis lugares favoritos del mundo!

Pero por mucho que haya viajado, ¡Delft también me ha dado para mucho! En una semana normal aquí la universidad no ocupa mucho espacio por lo que tengo bastante tiempo para hacer más deporte que nunca (ir al “gym” y ¡hacer 10 km semanales!), salir de fiesta a descubrir que el “techno” europeo me gusta mucho más de lo que pensaba o dedicar tiempo al TFELU con mis amigos de la ELU. También tengo tiempo para intentar sacarle alguna palabra a mis compañeros de piso de China, Turquía y Portugal que estuve los primeros 15 días sin escuchar sus voces… o para descubrir nuevas rutas en Delft con mi bicicleta.

Pero sobre todo tiempo para disfrutar con mis amigos de aquí haciendo cualquier plan. Tiempo no solo porque me río y disfruto mucho, que también, sino por descubrirme en relación con ellos. Y aquí siento que está ese gran crecimiento que buscaba al irme, en relacionarme con gente diferente a mí, diferente a lo que venían siendo mis amistades en Madrid para descubrirme con ellos en nuevas facetas y seguir construyendo mi identidad; seguir cambiando hacia aquello que quiero ser como persona que no es un trabajo fácil.

Está muy bien eso de cambiar en relación con los otros, pero siempre buscando ese momento de silencio en tu día, aunque parezca que no lo hay entre tantos planes. Este silencio, curiosamente, la encuentro muchas veces en una sala de meditación de mi universidad donde un día teniendo a un musulmán enfrente y a una chica meditando al lado me paraba a pensar la necesidad innata que tiene el ser humano de conectar con algo espiritual sea de la manera que sea, y cada uno con la suya. 

En este proceso de cambiar cosas de uno mismo siempre es importante para mí volver un poco a mis raíces y que en una mentoría, María Longás; en una visita a Amsterdam, mi familia; o en una llamada, mis amigos de la ELU; me digan que me ven mejor que nunca.

Como siempre solo puedo agradecer a Dios, a la vida o a aquello que sea; la suerte de tener la oportunidad de estar viviendo esto porque me siento lleno de nuevas experiencias y amistades increíbles, mucho más abierto hacia la gente y hacia la vida y sobre todo mucho más cerca de la persona que quiero ser.

Y por eso, recomendaros a todos aquellos que tenéis en mente iros de Erasmus y lo estáis dudando que os vayáis. Que os vayáis y os juntéis con gente que quizás nunca antes habríais hecho, que salgáis de verdad de lo que os da comodidad , que seáis sinceros con la persona que queráis ser y que volváis siempre a vuestras raíces a coger fuerza y compartir.

Y para los que no tengáis esta oportunidad, daros la buena noticia de que lo que realmente importa está siempre a nuestro alcance y no depende de estar viviendo en España o en Holanda.

¡Nos vemos en la graduación en una semana!

Un abrazo grande a todos,

Alejandro Aragón

Vida ELU

Encuentro ELU en Valladolid

Por: ELU Admin

Sofía García, 1º ELU

El pasado martes 20 de mayo las calles vallisoletanas recibieron a nuestro mentor Diego y a Martín Tami, dispuestos a disfrutar de un día con las elus de Valladolid y a descubrir la capital castellanoleonesa.

La estación de tren fue el punto de encuentro y, como no podía ser de otra manera, a este recibimiento siguió un agradable paseo por lugares imprescindibles de la ciudad como el Campo Grande y la Academia de Caballería, San Pablo, la Plaza Mayor, la Catedral y la Universidad. Y entre historias de Castilla, edificios que esconden más de lo que muestran, arquitectos que huyen a la capital dejando a los pucelanos sin su anhelada catedral, o plazas de toros que bien podrían confundirse con corrales de comedias, Diego y Martín fueron descubriendo poco a poco la historia escondida tras las burguesas avenidas de Valladolid.

Tras varias mentorías y reuniéndonos al encuentro de Vicky, nos dirigimos al Museo Nacional de Escultura. La visita comenzó con una sensación compartida de asombro: los recién llegados, ya profundamente impresionados tras contemplar la imponente fachada de la Iglesia de San Pablo, se adentraban ahora en un espacio que desborda historia y belleza.

El museo no solo ofrecía una colección excepcional, sino también una atmósfera que invitaba al silencio, a la contemplación y al respeto por un patrimonio que sobrecoge tanto por su calidad artística como por su carga espiritual.

La mañana se fue convirtiendo en tarde, y la parada para recuperar fuerzas fue necesaria. A mesa redonda hablamos y nos preguntamos por el significado de la ELU y nuestra motivación hacia ella, sobre exámenes finales, sobre experiencias universitarias fuera de casa y nuevas perspectivas, y planes de verano. Sacamos a relucir ideas y preguntas de los módulos, contamos experiencias pasadas en la ELU, y miramos hacia la futura graduación en junio.

Como siempre en buena compañía, se nos echó el tiempo encima y antes de que saliera el tren destino Madrid, una última mentoría nos hizo despedirnos de nuestro mentor con deseos y planes para el próximo encuentro. Y así, entre el desajuste que provoca la amargura ante los próximos exámenes finales y la emoción por lo que está por venir, la ELU Valladolid se despedía de un nuevo y renovador encuentro.

Cultura

RATIO LEGIS – ¿EL ESTADO DE DERECHO TE IMPORTA?

Por:

Maite Tormo, 2º ELU

A ti, estudiante de ingeniería, de empresariales o de moda, ¿te debería importar que una ley sea declarada inconstitucional? ¿O que se politice el poder judicial? ¿O que cada vez salgan a la luz más casos de corrupción del poder político?

A ti, que aparentemente no quieres tener nada que ver con el mundo jurídico, ¿te debería importar el Estado de Derecho?

Por ser esta mi última entrega de Ratio Legis de este curso, he querido abordar un tema que, a mis ojos, es esencial. Hablamos constantemente de la degradación de las instituciones, de su politización, del desgaste de la democracia, pero no siempre nos detenemos a pensar que una gran parte de la población —en especial, quienes no se dedican al Derecho— vive esta crisis como algo ajeno. Como si no les afectara.

Pero les afecta. Y mucho.

El Estado de Derecho no es una abstracción del mundo de las ideas de Platón. Es el principio que sostiene que todos—ciudadanos y poderes públicos— estamos sometidos a la ley. Que no hay nadie por encima de ella. Que existen límites. Que hay garantías. Que con el dinero público no se juega. Y que los derechos no son favores.

Y aunque no lo parezca a primera vista, esto afecta directamente a tu vida cotidiana. A ti, que estudias cálculo y física, que diseñas circuitos o estructuras, que modelas datos o sueñas con lanzar una startup tecnológica. Nada de eso tiene sentido sin un entorno institucional sólido. A continuación algunos ejemplos:

  1. Carlos acaba de lanzar una empresa de coches eléctricos registrando una patente de un sistema de batería específico. Sin un Estado de Derecho, cualquier gran empresa o el propio Estado podría copiarle la idea sin consecuencias.
  2. Lucía estudia Derecho en una universidad privada, pero como no puede costeárselo es beneficiaria de una beca de estudios. Sin Estado de Derecho, se otorgaría esa beca a alguien con contactos, incluso aunque no cumpliera los requisitos.
  3. Laura fue a una manifestación en Valencia en protesta por la gestión de la DANA. Sin Estado de Derecho, podría ser detenida por alterar el orden público, sin motivación ni justificación alguna.
  4. Andrés ha denunciado la corrupción de un ministro. Sin Estado de Derecho, podría desaparecer y ser torturado, pues no hay garantías de protección ni de justicia.

En cada uno de estos casos actúa el Estado de Derecho: garantiza que todos seamos iguales ante la ley, que las normas sean claras y acordes con los principios básicos de nuestro sistema constitucional, que nadie abuse del poder, que los tribunales sean independientes…

Sin estos principios, tu vida privada, tu trabajo y tus derechos quedarían a merced de arbitrariedades y abusos. Por eso, cuando leas en la prensa que una ley se aprueba saltándose Todos los controles legales, o que se intercambian favores por nombramientos, o que se bloquea el poder judicial por cálculos partidistas, no caigas en la indiferencia.

Nos queda mucho por mejorar; así lo reflejan los informes sobre el Estado de Derecho de la Unión Europea y de asociaciones como Hay Derecho. Porque cuando bajamos la guardia, la política deja de servir al interés general, la justicia no es independiente y los derechos quedan indefensos.

No cabe duda, el Estado de Derecho sí te importa.

Vida ELU

Encuentro ELU en Sevilla

Por: ELU Admin

La ciudad de Sevilla fue punto de encuentro de un grupo de elus bien acompañados por mentores, profesores y elumnis el pasado 26 de abril. ELU Andalucía, con algún infiltrado exterior, se reunió a las puertas de la catedral hispalense para dar comienzo a un intenso día de visitas, paseos, retablos y helados. Pudimos descubrir de primera mano las maravillas que atesora en su interior el templo mayor más grande de España, nos perdimos entre sus naves e hicimos un intenso esfuerzo de subida hacia las campanas de la Giralda abriéndonos paso entre turistas y curiosos.

Nuestra siguiente parada fue la Colegiata del Divino Salvador, a pocos metros de la catedral. Acompañados de aficionados de blanco y blaugrana que esperaban impacientes la llegada de la final de Copa pudimos contemplar la inmensidad de los tres retablos que presiden esta señera iglesia del centro de Sevilla. No fuimos capaces de pasar por alto los pasos de las hermandades allí asentadas que todavía esperaban ser retirados del templo tras una intensa Semana Santa.

La tarde se nos echaba encima. Con el calor y el hambre apretando tuvimos que hacer una parada estratégica para recargar fuerzas y como todavía parecía haber entre los elus más ganas de Barroco, en busca de un helado que nos levantara el azúcar paseamos por el entorno del Hospital de la Caridad, el Arco del Postigo y cómo no, la Capilla de la Pura y Limpia junto a la que encontramos el lugar adecuado para el postre. Para poner la guinda al pastel nos adentramos entre las callejuelas de la Judería y el barrio de Santa Cruz hasta llegar a Santa María la Blanca, nuestra última oportunidad para profundizar en la retablística sevillana antes de dispersarnos.

Así, de iglesia en iglesia en las vísperas de una final de Copa ELU Andalucía conoció los lugares más íntimos de la Sevilla profunda.

Cultura

CLUB DE LECTURA

Por:

El próximo 12 de junio tendremos nuestro último encuentro del Club de Lectura y la oportunidad de disfrutar junto al traductor de la novela Gabriel Rodríguez Pazos y el profesor de humanidades de la UFV Javier Aranguren de este libro.

Será como siempre en Rodilla UFV y cerraremos el ciclo de encuentros de este año con la próxima lectura que podréis disfrutar este verano.

Os recordamos que nuestro Club de Lectura, está pensado para poder participar en encuentros literarios y disfrutar de pequeñas obras que nos permiten compartir y entender mejor el mundo de manos de nuestros profesores, donde pueden asistir Antiguos Alumnos y familiares y amigos de la Universidad.

Si quieres asistir escribe a s.lucas@ufv.es

¡Os esperamos!

Vida ELU

ELUS POR EL MUNDO – LÁZARO CRUZ DANTA

Por:

Hay momentos en la vida en los que uno siente que está llamado a hacer algo, aunque no sepa muy bien por qué, y aunque haya quienes tampoco entiendan las razones de ello. Puestos en esta situación, aparece la disyuntiva sobre cómo proceder: ¿te dejas llevar por la corriente o decides tirar hacia adelante con esperanza y convicción? Yo, afortunadamente, elegí lo segundo, y, hoy, este alma sureña se complace de haberse dejado guiar hasta el norte de Italia, hasta la discreta Turín. 

Cuando hace ya más de un año me dispuse a realizar mi solicitud de Erasmus para tercero de carrera, no tardé mucho. Leí “Turín” y la marqué como primera opción. Quizá por intuición; aunque creo, sinceramente, que por algo más profundo. 

Ya desde bien pequeño, por los trece años que estudié en un colegio de los Salesianos, Turín nunca me ha sido una ciudad ajena. Todas aquellas historias de un sacerdote, Juan Bosco, que dedicó su vida, en los tiempos de la industrialización, a ayudar a niños y jóvenes empobrecidos que llegaban a la metrópolis y terminaban maltratados, explotados y negados en sus derechos y libertades, me marcaron para siempre. Por ello, de algún modo, sentía que ese lugar, cargado de significado para mí, tenía algo especial esperándome. 

Y no me equivoqué. 

Estudiar Derecho —o como tanto me gusta que lo llamen aquí, Giurisprudenza—, en la Universidad de Turín —mi querida UniTo— ha sido una experiencia profundamente enriquecedora. Turín, con su carácter sobrio y elegante, reflejo de una ciudad industrial que ha sabido reinventarse sin perder su esencia, es un entorno ideal para formarse, sobre todo en el campo del derecho laboral, del que he tenido la suerte de cursar dos asignaturas durante mi estancia. 

Italia nació en Turín, y ese espíritu fundacional sigue vivo en el ADN del país. No creo que sea casualidad que la Constitución italiana defina a la nación como una “Repubblica democratica, fondata sul lavoro”. Ese valor del trabajo como motor de dignidad y progreso se percibe claramente en esta ciudad. La presencia de empresas importantes como FIAT, Lavazza, MAT, Martini o Ferrero, junto con el Centro Internacional de Formación de la Organización Internacional del Trabajo, hacen que la UniTo se beneficie de un ambiente de innovación y dinamismo, y que cuente en sus aulas con profesores de inmensa calidad, de esos de los que uno se alegra de haber tenido en su formación universitaria. 

En la UniTo recordé que el primer libro de literatura italiana que leí fue El nombre de la rosa, de Umberto Eco, quien también fue alumno de los Salesianos y, posteriormente, de esta universidad. Haber podido estudiar aquí le ha dado a mi experiencia un valor simbólico añadido, siendo esta novela una de las primeras que me hizo ver la importancia del conocimiento y la búsqueda de la verdad. 

Por supuesto, mi Erasmus va mucho más allá de las aulas. Mi Erasmus es, en la mayor proporción, las personas con las que lo estoy compartiendo. Personas maravillosas que, en un abrir y cerrar de ojos —como todo en el Erasmus—, se han convertido en mi familia improvisada. La cotidianidad de esta nueva vida la comparto con ellos; los paseos sin rumbo fijo por la orilla del Po y por los soportales de Via Roma o las visitas a los innumerables y excepcionales museos de la ciudad: desde el egipcio —que es el más antiguo del mundo— hasta el del cine —en la imponente Mole Antonelliana—, pasando por el del automóvil, el de Lavazza y el de arte oriental, ¡y todavía nos faltan un montón! 

Además, nos hemos vuelto adictos a observar la ciudad desde lo alto: las vistas desde el Monte dei Cappuccini al atardecer son algo que me llevaré en la retina para siempre. Tras esto, el ritual del aperitivo nos reúne: spritz en mano, risas, confidencias y alguna que otra declaración improvisada en las plazas más bellas de la ciudad, desde San Carlo hasta Vittorio Veneto. Siempre, de fondo, una canción que parece perseguirnos por donde vamos: “Maledetta primavera”, que se ha convertido en la banda sonora de nuestro Erasmus. 

Con ellos no solo recorro la ciudad de arriba a abajo, sino que tampoco hemos parado de recorrernos otras muchas ciudades de Europa: Venecia, Milán, Génova, Budapest, Viena, Ginebra, Praga y Estocolmo. De cada ciudad me llevo nuevos aprendizajes e historias que nunca olvidaré, todo ello envuelto en la sensación compartida de estar viviendo algo irrepetible, y con cada uno de nosotros poniendo de su parte para que así fuera

Sin embargo, de todos esos recuerdos compartidos, hay uno que guardaré con especial cariño: nuestra aventura en las Dolomitas. Durante semanas, el horizonte de Turín nos había mostrado los Alpes como una postal que enmarcaba la ciudad. Hasta que un día decidimos no conformarnos con mirarlos desde la distancia. Cogimos varias campers, llenamos mochilas y nos pusimos encima varias capas de abrigo, y nos fuimos en busca de esas montañas mágicas. Aquellas caminatas entre montañas nevadas, con el silencio roto solo por nuestros pasos y la belleza imponente de sus valles y sus lagos, fue uno de esos momentos que se graban para siempre. 

En definitiva, Turín, por todo lo que me ha dado y la forma en la que me ha acogido con los brazos abiertos, se siente como casa. Tengo claro que es una joya escondida de Italia. No es ruidosa como Roma, ni ostentosa como Milán. Aquí, la belleza se revela sin alardes. Sus habitantes son discretos, modestos, incluso celosos de su ciudad, y quizá por eso no desean que se convierta en un destino turístico de masas. Y sinceramente, qué suerte que así sea. Porque eso la hace aún más auténtica. Turín no se exhibe: se ofrece a quien sabe mirar

Vida ELU

ENCUENTRO ELU EN GALICIA

Por:

El pasado 5 de mayo, tras una larga espera que sirvió para aumentar la ilusión, los elus gallegos tuvimos el placer de recibir otro año más a nuestro mentor, Diego. Esta vez llegó en tren a Santiago de Compostela, ciudad con una niebla casi perpetua que, por una vez, decidió darnos tregua y amanecer soleada.

María Castro fue la encargada de recibirle, y, como no podía ser de otra manera, comenzó la jornada con una mentoría matinal acompañada de un paseo por las calles compostelanas. Las torres de la Catedral se iluminaban bajo ese cielo despejado, y los soportales de la zona vieja les ofrecieron un camino tranquilo para que la conversación fluyese con naturalidad.

Pero la jornada no acababa ahí. Al mediodía, un tren los llevó a A Coruña (ciudad que, discutimos, podría ser la mejor de España). Allí los esperaba María Calo, quien, como anfitriona, los llevó a un lugar donde, según se cuenta (y también lo confirmó el jurado de la XVII edición del Campeonato de España de Tortilla de Patatas) se sirve la mejor tortilla
de patatas del país.

Con el estómago y el ánimo satisfechos, Jacobo se unió al grupo para visitar la exposición del pintor coruñés Francisco Lloréns en la Fundación Barrié. Sus paisajes, cargados de devoción por su tierra, nos regalaron no solo su belleza, sino también una excusa perfecta para reflexionar el arte puede capturar algo tan intangible como la memoria de un lugar.

Aprovechando la inspiración del momento, Jacobo Vega y Alejandro Álvarez llevaron a cabo sus mentorías, mostrando a Diego rincones de la ciudad que les vio crecer, ofreciendo no solo conversación, sino también recuerdos y vivencias personales que sumergieron al mentor en este rincón del norte.

La jornada se cerró con una cena para recordar. Pulpo, empanada, conversación sin prisa y una sobremesa que se convirtió en tertulia sobre vocación, propósito y la inevitable búsqueda de sentido que nos atraviesa a todos. Diego, tras más de 20 kilómetros caminados, aún encontraba fuerzas para seguir despierto este día tan agotador. Ya entrada la noche, las dos Marías y Diego emprendieron el regreso en coche hacia Santiago. La carretera se convirtió en extensión natural de la sobremesa y consiguió recoger las ideas más importantes del día.

La mañana siguiente, 6 de mayo, comenzó con un desayuno compostelano con María Calo, quien, entre cafés, tostadas y cuenco de yogur, cerraba su ciclo de mentorías presenciales.

La despedida se acercaba, pero no sin una última parada: el Mercado da Galiciana. Un rincón bullicioso y moderno donde María Castro acompañó a Diego en su última comida antes de partir. Fue una despedida triste, pero, como siempre, con sabor a gratitud. Y así, con las mochilas más ligeras que cuando empezó la semana, pusimos fin a una visita que, como todas las que importan, se nos hizo corta. Pero también necesaria para tomar perspectiva en este mes de exámenes.

Vida ELU

RATIO LEGIS – El juicio que hizo temblar a América

Por:

Guillermo Pierres, 2º ELU:

Se trata quizás de uno de los casos más virales de la historia.

El 17 de junio de 1994, noventa y cinco millones de personas sincronizaban sus televisores para ver, en tiempo real, la persecución a baja velocidad de una de los máximos exponentes del fútbol americano: Orenthal James Simpson.

Poco tiempo antes, un perro suelto trotaba indiferente por la acera de un barrio residencial, dejando una senda de huellas ensangrentadas sobre el asfalto. Un paseante nocturno repara en él y se acerca para ver si está herido. Pero el perro, con una sana vitalidad, se gira y comienza a deshacer el camino andado, seguido dócilmente por el curioso testigo. Llegan al jardín de una casa donde, detrás de una pequeña valla blanca, yacen dos cadáveres bañados en un charco rojo y espeso. Al lado, un guante de cuero negro ensangrentado y otra senda de gotas rojas por el lado izquierdo del camino.

Estaba claro: no era la obra de un profesional.

Llegan entonces los girofaros azules, las ambulancias y los forenses. Las víctimas son Nicole Brown y su “amigo” Ronald Goldman. La primera fue fácil de identificar por las fuerzas del orden. Era la ex-mujer del deportista de élite de fútbol americano, conocida por todos los medios sensacionalistas como la mujer maltratada y sumisa de un matrimonio interracial que una vez hizo soñar a las masas.

La policía sigue esta pista e intenta contactar con el deportista por teléfono, pero es su secretaria quién responde:

—OJ no está en Los Ángeles. Cogió un vuelo a Chicago, pueden consultar el registro de aviación.

Y el vuelo, en efecto, constaba en los registros. Pero la presencia de OJ al momento y lugar de los hechos no debía ser descartada.

En efecto, cuando la LAPD llegó a la residencia del futbolista, encontraron en su porche algunas gotas de sangre en el lazo izquierdo del caminito de entrada, unos rastros sospechosos en el interior de su coche y -la guinda del pastel- el guante de cuero parejo al hallado en la escena del crimen.

Comienza entonces una búsqueda del icono del fútbol. Tras varias horas sin recibir noticia alguna, la centralita de la LAPD recibe una llamada:

—Soy Al Cowlings, estoy en un Bronco de color blanco. OJ está en el asiento de atrás, tiene una pistola apuntada a su cabeza.

—Disculpe, ¿quién dice que es?

—¡Sabe perfectamente quién soy, por el amor de Dios!

Inmediatamente, 22 helicópteros y un número aún mayor de coches policiales se lanzan a la persecución. El Bronco blanco, sin embargo, no acelera. Las imágenes tomadas por los periodistas a bordo de los helicópteros quedarán por siempre grabadas en la retina del mundo entero: la autovía desierta, un coche blanco avanzando solemne, una formación de coches policiales que le sigue la senda y miles de curiosos abarrotados en los arcenes.

OJ Simpson llega a su destino, a su hogar. Una vez allí, negocia con los agentes. Le permiten reposar unos minutos en el interior de su casa y tomarse un zumo. Pero en el momento en el que puso el pie en el porche, es arrestado y llevado a juicio. Nadie se ocupó de fregar el vaso de zumo.

Los Estados Unidos tienen un sistema judicial acusatorio. En oposición a nuestro sistema inquisitivo, en vez de ser juzgado por un juez, las partes se oponen en igualdad de condiciones ante un jurado imparcial. No resalto esta palabra en vano, ni porque quede bonito, sino porque es el principio que ha de guiar todo proceso penal al otro lado del charco. En virtud de la imparcialidad, los abogados de ambas partes y el juez se aseguran de que los doce elegidos sean, lo dicho, imparciales. Ahora bien, cuando se trata del afroamericano más conocido de su época, la imparcialidad, como podréis comprender, es algo difícil de conseguir. A tal efecto, 250 jurados fueron sometidos a exámenes exasperantes para asegurar su neutralidad.

Los doce seleccionados (diez de los cuales eran afroamericanos) fueron “secuestrados” en un hotel durante todos los meses que duró el juicio. No tenían acceso a la televisión, ni a la radio, ni al mundo exterior — con tal de que las opiniones sensacionalistas no contaminasen su criterio.

Llegada la hora de la verdad, los jurados comenzaron sus deliberaciones. Las masas barajaban todas las opciones: cadena perpetua, 20 años de cárcel, trabajos forzosos… la silla. Finalmente, la decisión que en circunstancias normales suele tomar el jurado en varias semanas de diálogo y debate, fue tomada en tan solo cuatro horas.

La evidencia era aplastante, pero el equipo legal de OJ supo dónde poner el enfoque. Durante el proceso sacaron a la luz numerosos casos de violencia racial policial y otros casos de manipulación de pruebas de forma deliberada. En otras palabras, jugaron el as de la raza. Buena decisión, conociendo la composición del jurado. La tensión del juicio explotó en el que pasó a ser uno de los momentos más notables de la litigación americana. La fiscalía ordenó que OJ se probara el guante de cuero encontrado en la escena del crimen. Justo antes, uno de los abogados del deportista pronunció la célebre frase:

— If it doesn’t fit, you must acquit.

“Si no encaja, no se le imputa”.

Y el guante no encajó.

Debido a esta genial intervención del abogado, al componente mayoritario racial del jurado, a que los juicios se llevaron a cabo en el barrio afroamericano de Los Ángeles, y a muchas otras razones que hoy en día remueven la curiosidad de unos y la rabia de otros, el jurado tomó su decisión.

OJ Simpson era inocente.

Vida ELU

ELUS POR EL MUNDO – MARÍA ÁLVAREZ

Por:

María Álvarez Oliver, 4º ELU

Escribo estas palabras apenas 24 horas antes de que mi vuelo despegue rumbo a la madre patria, después de la que ha sido la experiencia del año: mi cuatrimestre de intercambio en la Erasmus Universiteit Rotterdam.

¿Puede haber algo más genuino que hacer un Erasmus en Róterdam en la Universidad de Erasmo? De hecho, una curiosidad es que a los alumnos que estamos aquí de Erasmus se nos conoce como los exchange students, no como los Erasmus students, porque claro está, los Erasmus students son los alumnos de la universidad. Al final, resulta que de una manera o de otra, todos somos Erasmus students. Y la segunda curiosidad es la cantidad de bicicletas que hay. Me quedé perpleja cuando llegué al campus de la universidad por primera vez y vi miles de ellas aparcadas. En pocos días ya me había unido yo también a la tendencia alquilando mi bici. Al principio no me gustaba especialmente, pero después me hice a ello y sé que el moverse en bici va a ser una de las cosas que más eche de menos de esta ciudad.

Volviendo al Erasmus, debo decir que las expectativas que traía no eran muy altas. Lo último que me dijo mi tía, cuando me iba a subir en el avión, fue: “Te lo vas a pasar genial”. La verdad es que en aquel momento no la creía, pero sí que tenía 4 cosas claras: quería aprovechar la universidad, mejorar mi inglés, hacer amigos internacionales y conocer Países Bajos.

Los comienzos son difíciles. Reconozco que me daba mucho vértigo venir a Róterdam. Llevaba cuatro años viviendo en Madrid, muy cómoda con la vida que había ido construyendo poco a poco en la capital. Venir aquí sin conocer absolutamente a nadie, a tantos kilómetros de casa, se me hacía como empezar de cero otra vez. Afortunadamente, la soledad absoluta de aquel primer día, martes 7 de enero, duró tan solo unas horas, hasta que conocí la tarde del miércoles a los que serían mis nuevos amigos: los smashitos (nuestro grupo de amigos internacionales).

Un colombiano, una turca, un surcoreano, un ucraniano-francés y una servidora fundamos aquella tarde un grupo que luego crecería y al que se unirían otro español, italiano, brasileño, danesa, chileno, griega, australiano y un par de belgas. Vencimos la soledad. Primer obstáculo superado; primer objetivo conseguido: hacer amigos internacionales. Evité deliberadamente el típico círculo cerrado de españoles que se forma en los Erasmus: yo quería la experiencia internacional más inmersiva posible.

En su compañía conseguí mi segundo objetivo: conocer Los Países Bajos. Primero fue La Haya, donde en un gélido pero soleado mes de enero vi por primera vez cómo la espuma de las olas se posaba sólida sobre la orilla del mar. Después vino Ámsterdam, donde vi por primera vez los emblemáticos canales; regresé más tarde un par de veces para disfrutar de dos magníficos conciertos en el Het Concertgebouw (Real Salón de Conciertos).

A estas las siguieron la bellísima Delft, Utrecht y su Torre Dom, Gouda y su Museo del Queso, Kinderdijk y sus molinos, Leiden y su jardín botánico, Zandvoort y su circuito de Fórmula 1, Bolduque, Haarlem, Zaanse Schans y sus casas verdes; y, por último, Maastricht.

Por supuesto, el ocio es necesario y está muy bien, pero el motivo principal que me llevó a escoger Róterdam como destino no fue su maravilloso clima o su exquisita gastronomía. El motivo para elegir venir aquí fue el poder estudiar en la Erasmus School of Economics, una de las escuelas de economía más prestigiosas de Europa y del mundo entero. En este sentido, la experiencia ha sido inmejorable.

Las instalaciones de la universidad son increíbles: modernas y estéticas. Pese a no ser esto lo esencial, contribuye a que uno se sienta llamado a permanecer en el campus, a pasar tiempo allí. Al darme cuenta de esto me vinieron a la cabeza unas palabras, que algunos ELUs recordarán, del rector de la UFV Daniel Sada, cuando en una ocasión nos manifestó cuán importante era para él hacer de la universidad un lugar agradable que facilitara el encuentro.

En lo estrictamente académico, he podido estudiar un Seminario en Economía urbana, de transporte y de puertos. Me interesaba especialmente dado que el Puerto de Róterdam es el más importante de Europa y uno de los más importantes del mundo. De hecho, tuvimos la oportunidad de visitar el puerto en dos excursiones organizadas por la asignatura. Otro objetivo más conseguido.

Lo más significativo de esta experiencia ha sido el regreso. Fue muy emocionante volver a España para el finde ELU de marzo y darme cuenta de que había muchas personas esperándome. Algunas de ellas han venido a visitarme durante estos meses: mi novio, con quien fui al Rotterdam Open de tenis donde vimos a Alcaraz en directo por primera vez; mi amigo David, con quien crucé la frontera belga y visité Bruselas, Brujas y Gante; y con mi querida ELU Mery de Burgos, con quien he pasado estos últimos días entre canales y tulipanes. Me voy con la pena propia de una despedida, pero al mismo tiempo alegre por saber que siempre hay alguien que me espera en casa.