Vida ELU

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Amaya Vizmanos recibe el Premio Innovactora Junior 2020

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Hace unos días a nuestra alumna Amaya Vizmanos le otorgaron el Premio Innovactora 2020 en la categoría Junior en Pamplona. Amaya se presentó con la iniciativa @yoteayudoconlasele en la que también participan varios elus y antiguos alumnos del Programan Becas Europa.

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Innovactoras es una red de “mujeres innovadoras de hoy en día con actitud y aptitud para construir un mundo mejor desde las diferentes realidades del siglo XXI: Ciencia, Tecnología, Empresa, Educación y Sociedad”. Y con estos premios persiguen el objetivo de distinguir, premiar y visibilizar a mujeres y jóvenes innovadoras que desarrollan o han desarrollado nuevas soluciones a retos actuales.

El proyecto que han llevado a cabo en esta cuarentena surgió de la inquietud de ponerse al servicio de aquellos alumnos que se enfrentaban a la selectividad en unos meses y que de repente pasaron a vivir en incertidumbre. Así que Amaya junto a un equipo de universitarios han trabajado en resolver dudas, habilitar bancos de apuntes, consejos para afrontar el examen ahora que ya se acerca y también en presentar los diferentes grados que se estudian para que los alumnos tuvieran una aproximación mucho mayor a la realidad de éstos con el objetivo de que les ayudase en el momento de elegir.

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¡Enhorabuena a Amaya y a todo el equipo! A continuación os dejamos el vídeo de las palabras de Amaya al recibir el premio.

 

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Miguel Escalante – ELUs por el Mundo

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Habían pasado 4 años desde la última vez que estuve en París, ocasión que pude disfrutar con varios de vosotros en el viaje de Becas Europa. Tanto me estaba gustando la ciudad aquel verano de 2016 que, por apurar y apurar nuestro tiempo libre en los Campos de Marte, a los pies de la Torre Eiffel, acabamos llegando tarde al hotel (15 mins). Ni la llamada de atención de Carola (merecida) a las puertas del albergue FIAP Jean Monnet consiguió que me quedara con un mal recuerdo de la capital francesa y el destino caprichoso hizo que volviera, esta vez para cursar un curso completo.

Bueno, curso completo… digamos 6 meses gracias a nuestro querido Coronavirus.

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Para el que no me conozca, estudio Farmacia en la Universidad de Sevilla y entre todas las opciones que me ofrecía mi facultad, París no era a priori la que más me llamaba la atención. Esto era debido a que nunca me había enfrentado a vivir en una gran ciudad, ya que he vivido siempre entre Huelva y Sevilla, por lo que no puedo negar que me imponía un poco dar el salto a una capital europea de tal calibre. Sí tenía claro que quería ir a Francia para mejorar el idioma y valoré opciones como Marsella o Lyon, pero finalmente mis padres sobre todo me animaron a decidirme por París y el tiempo me ha demostrado que tomé la decisión correcta.

La aventura comenzaba a principios de septiembre con la base de conocer ya a 3 personas de mi facultad que también iban para allá, por lo que jugaba en modo fácil. Iban también a la misma universidad que yo, por lo que siempre estábamos arropados. Cuando elegí Francia y más concretamente París, sabía que no iba a ser un Erasmus de cachondeo en el que limpiar asignaturas fácilmente, ya que el nivel de la universidad de destino, Université Paris Sud – XI, era bastante alto y mis predicciones han sido acertadas. Si bien es cierto que he tenido que estudiar bastante, no me ha faltado el tiempo para disfrutar de los que han sido los mejores meses de mi vida sin lugar a duda.

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A pesar de haber estado un par de veces en París, el hecho de vivir en una ciudad te permite empaparte de ella y justo ésta tenía mucho de lo que empaparse. Durante los primeros días, entre papeleos interminables para conseguir cuadrar el Acuerdo de Estudios, conseguir la tarjeta de transporte, una beca de alojamiento, etc… comenzamos nuestro intento de “desguirización” (hecho de ser cada vez menos “guiri”) visitando y conociendo los monumentos más míticos, pero también los menos famosos. Porque París es mucho más que Torre Eiffel, Arco del Triunfo y Museo del Louvre… que ya de por sí no es poco.

Lo que más me impresionaba era que no se acababan las cosas que visitar y planes que hacer. Tardes enteras visitando jardines como el de Luxemburgo o las Tullerías, miles de plazas como la Concordia o Vendome, infinitos barrios con encanto como el latino o Montmatre y monumentos que en cualquier ciudad del mundo serían los principales a visitar pero que aquí eran “uno más” como el Panteón o los Inválidos. Tendría que dedicar otra newsletter entera para hablaros de los museos, que más allá de haber memorizado el ya mencionado Louvre, el d’Orsay y el Pompidou, que son los más típicos, también he podido disfrutar de los recovecos de los menos conocidos como el Rodin, l’Orangerie o el museo de las Guerras Mundiales que se encuentra dentro de los Inválidos. Así podría llevarme horas y horas, enumerando sin parar lugares de interés turístico, pero paro ya.

Algunos de estos sitios que he mencionado los conocí de mano de la pequeña comunidad ELU Francia que nos montamos Diego, Tessa, Paula y Rubén, que aparte de alguna que otra cervecita, fuimos al museo Rodin y a los Inválidos, donde, además de un par de museos, se encuentra la tumba de Napoleón.

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Otra gran ventaja que tiene París es su ubicación geográfica, la cual nos permitió viajar muy cómodamente a varios destinos: primero fuimos a Bélgica (poco más de 3 horas en bus) donde visitamos Bruselas y Brujas; después acompañamos al Sevilla Fútbol Club hasta Luxemburgo (5 horitas en Flixbus), donde jugaba un partido, el cual por supuesto ganamos; nos alquilamos un par de coches y fuimos hasta Véretz, un pequeño pueblo cerca de Tours, donde una amiga que conocimos nos invitó a pasar un finde al humilde castillo de su tía abuela (sin coña jajajaja). Por ultimo, pillamos unos vuelos baratos para hacer un mini-interra y visitamos en una semana Praga, Bratislava, Viena y Budapest.

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Otra experiencia que me encantó fue la posibilidad de ir al Parc des Princes, estadio de fútbol del PSG, gracias a que nuestro compañero de la ELU Manu Santamaría, en una visita que hizo, compró las entradas sin saber todavía la fecha y hora exacta en la que era el partido y finalmente no podía ir, por lo que unos amigos y yo le hicimos el favor de ir en su lugar.

Muchos findes teníamos visitas de amigos de nuestros amigos que iban viniendo poco a poco, ya que París es una ciudad muy apetecible y de buena conexión gracias a sus tres aeropuertos principales, por lo que he podido conocer a más gente si cabe, pero sin duda el mejor fue cuando diez amigos míos vinieron a la vez y pude enseñarles la ciudad que tanto me estaba gustando tanto de día como de noche.

Han sido 6 meses que me saben a muy poco y que me dejan con alguna espinita clavada pero completamente enamorado de París y con la certeza de que volveré muchas veces y seguiré mirando a mi alrededor mientras se me cae la baba al igual que el primer día.

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Miguel Escalante Cabeza

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Ruth Muñoz – Una gota de agua más

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¡Hola a todos! Soy Ruth Muñoz y soy voluntaria.

A veces ocurre, que incluso rechazo la palabra voluntariado por la connotación que se tiene en ciertas partes de él, ya que creo que ser voluntario no debería ser “voluntario”, “opcional”, creo que es un camino que se elige en la vida. Considero, por tanto, que no es algo ocasional, que no es un lugar, un momento donde actuar por el bien, es una filosofía de vida que impregna cada recoveco que nos compone.

Creo que para nadie es una opción reflexionar y actuar por el bien común, de hecho, como bien hemos ido viendo todos estos años en la ELU, es algo inherente al ser humano. Todos, a nuestra medida, actuamos diariamente por ser felices, mínimo personalmente y con aquellas personas que amamos, y a veces, incluso por personas desconocidas, a las que también se ama. Es por ello, por lo que llamar voluntariado a dedicar mi tiempo a personas que amo, me resulta demasiado frío y distante.

Y, ¿quiénes son esas personas que amo? Sencillo, todo el mundo. Ojalá vivir en un mundo en el que pasear por ciertas zonas de Valencia no implicara poder molestar a personas sin hogar, y a su vez, ningún niño muriera de hambre en Etiopía, como bien muestra el cooperante Iñaki Alegría desde sus redes sociales.

Entiendo el voluntariado como una manera de ser en el mundo, algo que no se puede activar participando de un programa específico y se desactiva cuando estás con tus amigos o viendo la televisión. El voluntariado es política directa, hacer la compra de una manera concreta en un sitio determinado es voluntariado, rechazar consumir un producto o alimentos, vestir de una manera concreta, formarse acerca de un tema, también lo es. El voluntariado no implica necesariamente tu acción concreta, puede ser una acción colectiva, o ni siquiera eso, puede ser un grito colectivo, el apoyo a una causa determinada por redes sociales.

El problema que creo que envuelve este tema, es que tanto fuera como dentro se asocia mucho el voluntariado con la caridad, y desde luego que estoy de acuerdo, pero lo entiendo más como una caridad relacionada con la solidaridad. Darme al otro de un modo altruista, aprender de él, pero siendo consciente de que lo que posibilita mejorar tanto su vida como la mía va más allá de mi acción, no somos protagonistas, somos engranajes de una maquinaria que una persona voluntaria sola no puede mover, se necesita vivir de un modo determinado, asociarse y mirar a otros para que a través de la solidaridad común, podamos mejorar realidades.

Respecto a mi situación concreta, después de años acudiendo a una residencia de ancianos con el colegio, al llegar a la Universidad sentí una gran llamada de informarme y actuar. Ese fue el momento en el que me metí en Magis, comunidades de vida cristiana de los Jesuitas en Valencia, donde, además de compartir mi fe, cada uno vivía y compartía sus experiencias. Conocí a gente muy interesante y con mucha experiencia en acciones concretas, prisión, bancos de alimentos, clases de castellano a migrantes, etc. A través de Magis he asistido a formaciones y estamos en contacto con distintas Asociaciones y ONGs locales, religiosas y laicas con las que he podido colaborar.

Hace dos años, fundamos un proyecto de educación no-formal para niños de primaria, el proyecto Punt Jove, en el que poder unir a familias del Colegio San José de Valencia, con familias del barrio Intramurs en riesgo de exclusión social, un encuentro intercultural para ayudar a que los niños crezcan en un entorno diverso y tolerante.

Después de dos años y coincidiendo con mi último año de carrera, decidí buscar un lugar en el que pudiera aportar, ya no solo personal, sino también profesionalmente, y conseguí ponerme en contacto con un proyecto que hoy me sigue sorprendiendo. Se trata de una casa de dos religiosas Auxiliares del Buen Pastor, que comparten piso con 4 o 5 mujeres en riesgo de exclusión social.

La labor que hacen las religiosas junto a las trabajadoras sociales es increíble, todas juntas forman una familia de la que he tenido la suerte de poder formar parte desde septiembre. Voy una vez a la semana a comer con ellas y si necesitan ir a comprar, a pasear o les apetece salir a tomar un helado, las acompaño. Mi función es esa, acompañar, escuchar y hablar con ellas.

Me lo paso genial porque ya tenemos mucha confianza, de hecho, hay días en los que dedicamos toda una tarde a ver telenovelas de Nova una detrás de la otra, o les doy un taller de fotografía con sus móviles y les enseño a editar las imágenes.

Me cuesta pensar en que lo que hago sea una acción concreta y nada más, porque aseguro, que gracias a cada una de ellas he aprendido acerca de realidades que desconocía por completo, y que día a día, defiendo y protejo hasta el final. Mi función como voluntaria no termina en el momento en el que salgo por la puerta de su casa, continúa de otra manera.

Es por ello por lo que me gustaría que el voluntariado no se viera como “algo que hago cuando tengo tiempo” o “eso que me hace sentir bien porque ayudo a los demás”. No hay excusas para no destinar tu vida a ello.

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Andrea Sánchez – ELUs por el Mundo

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¡Hola a todos! Soy Andrea y como algunos ya sabéis, desde septiembre del año pasado hasta abril de este año estuve en Múnich. Hoy os quiero contar un poco más de cerca como ha sido mi experiencia, que, aunque común a todos los que hacemos un Erasmus, es diferente.

Prácticamente toda la gente que conozco define su año de Erasmus como la mejor, o una de las mejores experiencias y años de su vida, que lo recomendaría a toda costa y a quien fuera. ¡Quizá sea de las pocas personas para las que esto no se cumple! Mi experiencia ha sido diferente, con ella he aprendido, he crecido, pero muchos días no he sido feliz o no encontré motivos para decir “volvería a decir que sí”. Sé que es sorprendente y que no es lo que nos gusta escuchar, porque preferimos escuchar historias increíbles donde todo va como esperamos. Pero este año he aprendido a ser sincera conmigo misma, a respetar mis tiempos, y también a transmitir mi verdad, aunque no sea la de la mayoría o, aunque a poca gente le guste contar lo malo y yo me convierta en esa minoría de gente completamente transparente.

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Hace ya un año tomé la decisión de elegir Múnich como destino de Erasmus con el objetivo de perfeccionar mi alemán. Pero pequé de seguir la corriente. En mi clase éramos 45 y solo 5 se quedaban en España, todos los demás querían irse de Erasmus. No fui capaz de ir a contracorriente y ser la número 6 que se quedaba. Dije: si no es ahora, ¿cuándo? Y decidí arriesgarme a decir que sí sin realmente quererlo, solo para poder decir “no me quedé con las ganas”, “no decepcioné a nadie”, “di mi máximo en ese momento”.

Otro factor decisivo fue el hecho de tomar la decisión en base a la calidad de la Universidad de destino. Este es sin duda un factor importante, pero no debería ser el único. Esta universidad solo ofertaba una plaza, por lo que cuando llegué, no conocía a nadie, no fui con ningún español ni nadie de mi universidad. Y más que eso, ningún Erasmus hacía mis asignaturas, por lo que todos los días iba a clase con nativos alemanes a quienes es difícil acceder. El ambiente en clase no era lo que solemos ver en España, grupos de amigos que quedan antes y después de clase. En mi universidad la gente iba a clase sola y cuando acababa, se levantaban y se iban. No había apenas interacción entre ellos, ¡ni mucho menos conmigo!

Para futuros Erasmus, ¡valoradlo todo! El clima, el ambiente, la dificultad de adaptación, la calidad de los alojamientos… Todo cuenta para la salud mental y felicidad durante la estancia. De hecho, al haber elegido una universidad tan buena (30ª mejor universidad en economía del mundo), la exigencia era muy alta. Eso no me permitió tener un Erasmus relajado y lleno de fiesta, que es como suelen pintarlo quienes vuelven de sus ciudades.

Hasta ahora os podéis hacer a la idea de la situación: estaba en una residencia donde no había nadie de Erasmus, iba a la universidad sola y tenía mucha carga lectiva y de trabajo en casa. El clima no acompañaba y en general, la sociedad alemana (muy a mi pesar porque quería quitarme el estereotipo) sí es fría y seria. Alguien podría preguntarse, ¿cómo aguantaste entonces? Intentando sacar algo positivo cada día.

Cuando llegué un mes antes de que empezaran las clases y no conocía literalmente a nadie me fui a pasear muchas veces sola por la ciudad. Iba con mi música, pensando en mis cosas, disfrutando de los rayos de sol de la ciudad antes de que empezara el otoño (que es casi un invierno para los que estamos acostumbrados al clima mediterráneo). Me esforcé por visitar museos y encontrar cada día algo que me animara a salir de casa.

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Por fin la segunda semana de septiembre comencé a conocer a gente. Hicimos un grupo grande y salimos de fiesta el primer mes cada viernes y sábados. Fuimos a karaokes y conocí a mucha gente. Este mes sería lo más parecido a lo que suele ser el mes de Erasmus para la mayoría de la gente. A estas alturas no había empezado el curso todavía y decidí sumergirme en la vida social al completo.

Algo que marcó también mi experiencia fue el trabajar en el Oktoberfest. Durante dos semanas y tres fines de semana trabajé de 11h a 23h en la carpa Marstall sacando fotos a los turistas y vendiéndoselas posteriormente. Necesité mucha resiliencia y fuerza porque era la primera vez que trabajaba en un entorno de fiesta donde todo el mundo va ebrio menos quienes trabajamos. En estas semanas me apoyé muchísimo en el grupo de chicas de todo el mundo que trabajaban como yo en la carpa. Aquí tuve la oportunidad de ver que cuando una carga se comparte, el sentimiento de desolación desaparece. Porque cuando eran las 22h30 y acababa el día, todo lo que necesitábamos era la mirada cómplice de “yo también me he cruzado hoy en la carpa con personas ebrias desagradables”. Tuve momentos duros, pero valió la pena ya que la remuneración era alta y yo quería el dinero para ir a ver a mi novio a China, donde estaba él de Erasmus.

Esto me lleva al siguiente punto: ¡relaciones a distancia! Si tomáis la decisión de iros al extranjero y vais a mantener una relación, armaos de paciencia. Todo es posible si le echáis ganas, pero al mismo tiempo, hay que estar preparado para ser flexible, transformar la relación en lo que cada uno pueda dar durante su periodo de adaptación y también saber perdonar el no recibir lo que se vive en una relación cara a cara.

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Ya en el mes de octubre comenzaron las clases y mi curso de alemán (aquí venía yo a por mí C1 que tanto quería). La universidad como tal era increíble, los profesores buenísimos y las clases se disfrutaban. Es una universidad del siglo XIV por lo que caminar por los pasillos de esta transmitía esa ansia de “búsqueda de la verdad”. Uno podía imaginarse a eruditos subiendo las escaleras y a sabios enseñando su conocimiento en las aulas hace siglos. Fue sin duda lo que más disfruté de mi estancia: el haber adquirido unos conocimientos tan bien enseñados de la mano de profesores muy bien preparados a nivel pedagógico.

Esto fue de la mano con un rebajar la fiesta y los planes para poder llevar al día toda la materia. Sí que antes de los exámenes tuve tiempo de viajar a Salzburgo, Praga, Innsbruck, Ammersee, Liubliana… Descubrí mucho de la historia de Europa y de las gentes que viven en estas ciudades.

Pero también aprendí algo: el con quién es tan importante como el cómo y el qué. Porque unido al con quién está el para qué, y algo con lo que yo he sufrido bastante es con el sentir que toda la gente que iba conociendo era efímera, pasajera. Pensaba ¿por qué debería estar dedicando mi tiempo a personas a quienes solo les importa salir? ¿por qué no hay un interés por conocer a las personas realmente? Sentía que a mi alrededor todos sabían que en un año no sabríamos los unos de los otros y eso me vaciaba. Porque me costó encontrar a esas 3-4 personas en quienes me podía apoyar en mi día a día y con quienes podía compartir mis alegrías y preocupaciones. Personas que sí querían ser amigos, con todas las letras.

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Creo que la búsqueda de autenticidad en todo lo que hacemos nos asegura rodearnos de personas sinceras y de confianza, a quienes nos abrimos y se abren. A la vez, este deseo nos lleva a tener decepciones, a llevar un camino más lento, a no conformarnos, ser exigentes. Porque yo soy el tipo de persona que se entrega, que no quiere estudios a medias, amigos a medias. Quizás por eso mi experiencia ha sido tan diferente, porque no he conseguido ver el valor de lo efímero, ¡y probablemente sea mi error! Así que eso es lo que me llevo. Un aprendizaje personal, un autoconocimiento… ¡y el tan ansiado C1 de alemán!

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Carlos Marín – Una gota de agua más

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No habría alcanzado aún la mayoría de edad, cuando ya comenzaba a plantearme su utilidad, el verdadero uso que yo podría darle. ¿Servirían esos 18 años para algo más que para pasear mi DNI cual exposición ambulante? Tras un breve período de búsqueda, hallé la respuesta, y es que a partir de entonces podría dedicar mi tiempo a personas más vulnerables, con sacos de ilusión en cada una de sus habitaciones y una lección de vida que aportar a cada instante.

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Fue así como comenzó mi voluntariado con ANDEX (Asociación de Padres de Niños con Cáncer de Andalucía) en oncología infantil del hospital Virgen del Rocío. El miedo y los nervios formaban una dupla indivisible en mis primeros momentos, aún sin saber qué respuesta recibiría o si realmente podría servirles de ayuda. Sin embargo, tan abrumador fue lo que allí descubrí que no he vuelto a experimentar esa sensación desde el primer día, cuando ya comencé a considerar aquello como un hogar.

Desde entonces, cada fin de semana se ha convertido en un motivo perfecto para sonreír, dejar mis aparentes problemas a un lado y celebrar la vida junto a ellos: niños de no más de 12 años cuya mayor fantasía es que alguien les dedique su tiempo jugando, bailando o simplemente hablando. Desde futbolistas hasta moteros, pasando por Papá Noel y algún que otro payaso, han visitado ya la planta durante mi todavía corta experiencia, en la que he tenido la oportunidad de conocer a personas brillantes que tratan de aliviar con todo su esfuerzo su paso por esta frágil situación.

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Dada la tesitura actual, y teniendo en cuenta la especial debilidad de los chicos, hace ya tres meses que suspendimos la actividad, por lo que decidí buscar alternativas. Así, durante el mes de mayo he ayudado como realizador en la transmisión de eucaristías online que diariamente llegaban a más de 1000 hogares desde el que fue mi colegio. Después de tantos años correteando por aquellos patios y aprendiendo tanto en aquellas clases, ha sido un pequeño gesto que me ha permitido darles una mínima parte de todo lo que allí he recibido.

Ahora estoy nuevamente en búsqueda de proyectos, de formas de entregarme. Tratando de encontrar más personas con las que compartir la felicidad.

Carlos Marín

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TED: Tu empresa a domicilio

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TED, o Tu Empresa a Domicilio, es ahora una asociación que pretende ayudar al pequeño comercio local. Todos estamos acostumbrados a recurrir a Amazon si necesitamos algo rápido, y más durante la cuarentena. Pero después de la pandemia, los pequeños comercios de España van a sufrir con fuerza el impacto de la crisis económica. Y TED pretende hacer visibles y echar una mano en lo que se pueda precisamente a esas personas que llevan su pequeña tienda o local.

La idea es que TED sea una página-directorio. Un lugar donde puedas encontrar rápidamente a las empresas de tu barrio y saber cómo están, poder contactar con ellas o incluso indicar cómo comprar. ¿Han abierto con el COVID? ¿Tienen una tienda online? ¿Me pueden atender por teléfono? La idea es que sirva para todos, y que sea lo más intuitiva posible, atendiendo a las personas menos hábiles con la tecnología. La idea es ir creciendo, y añadir nuevas funcionalidades (descuentos, pedidos, catálogos, etc.), según nuestras posibilidades. Pero querría comentaros un poco más sobre nosotros, para que os hagáis una idea.

“La vocación universitaria es una vocación específica al bien común”. Empiezo con esta frase que nos dijo Rafa Monjo en Alcalá, cuando Becas XI aún no éramos ni universitarios, para resumir lo que ha sido para mí la experiencia de TED, y que estoy convencido de que todos los ELUs lo compartimos. TED nació a partir de esa inquietud que compartíamos unos amigos universitarios. “Todo el mundo está haciendo cosas contra el coronavirus, imprimiendo cosas en 3D, y nosotros nada. ¿Qué podemos hacer?”. Entonces, como providencia, llegó el aviso del Hackathon contra el COVID-19 que nos envió la Comunidad de Madrid. Y así empezó todo.

Cinco o seis amigos nos reunimos por conferencia. ¿Qué idea proponemos? ¿A quién podemos ayudar unos aspirantes a ingenieros, médicos y una recién graduada en Economía y Marketing? Como siempre, la experiencia da la solución. Uno de nuestros padres lleva un pequeño comercio, y de ahí surge la idea. Poco a poco la desarrollamos: una plataforma web para dar visibilidad al pequeño comercio, y facilitar lo máximo posible el proceso de compra para el público general. Parecía una idea tonta, pero rápidamente se fue uniendo gente. La verdad es que me ha hecho reflexionar que la vocación universitaria está más extendida de lo que creemos. Compañeros de mi carrera (industriales), a través de conocidos, viejos compañeros de colegio… Muchos se unieron al proyecto, incluyendo a Marta Navas, a la que muchos conocéis, y que también me da confianza en que los ELUs respondemos cuando se nos llama. Un equipo potente y multidisciplinar; un equipo universitario.

El Hackathon fue un fin de semana frenético. Con ayuda del tutor asignado, dimos forma al proyecto, terminamos un prototipo funcional y lo presentamos. Contactamos con algunas empresas del barrio de Chamberí, que se mostraron interesadas, aunque en fin de semana, poco se podía hacer. Pero cuando terminó, y no resultamos finalistas, llegó la temida pregunta… ¿y ahora qué?

Una vez más, la gente te sorprende. Nos pareció que el fin era tan bonito que, a pesar de estudios, exámenes, TFGs y demás locuras, merecía la pena seguir adelante. Nos hemos organizado, ahora somos asociación y la UCM nos ha reconocido el proyecto con un premio económico para ayudarnos a seguir adelante. Tenemos página web propia: www.tuempresaadomicilio.es, y a más de 10 empresas que están colaborando. Poco a poco crecemos, y seguimos con la ilusión de sacar adelante un proyecto completamente altruista, y para ayudar al pequeño comercio, para aportar nuestro granito de arena.

Pero os pedimos ayuda. Apoyad al pequeño comercio. Los de Chamberí, podéis encontrar empresas en nuestra web. Pronto esperamos también que incluyamos otras zonas. Los demás, estad pendientes de vuestro barrio, y a lo mejor podéis acudir a otros negocios más tradicionales. Pero creemos que este es el espíritu universitario, aportar donde podemos y donde se nos necesite. Os pedimos también que nos sigáis, deis difusión y que participéis. En RRSS (Facebook e Instagram: Tuempresaadomicilio, Twitter: @TED_domicilio, Linkedin: TuEmpresaaDomicilio). Dadnos feedback, cualquier comentario o sugerencia será bienvenida. ¡Y si alguno quiere saber más, por favor, no lo dudéis!

A vuestra entera disposición:
Diego Cerrillo, Proyectos Finales (Becas XI)

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¡Nueva sección! – Cuaderno de bitácora

Por:

Este es nuestro cuaderno de bitácora, escrito por y para todos los ELUs. Queremos que sirva para dejar constancia de nuestro viaje por la ELU. Como todo viaje, está lleno de vientos y cambios de rumbo, pero también de coordenadas geográficas que nos orientan. En este cuaderno, plasmaremos aquello que nos marca en nuestro camino. Por eso, ¿qué mejor que los libros? Los libros pueden ser nuestra Estrella Polar. “To travel far, there is no better ship than a book”, decía la poeta Emily Dickinson. Con esta divisa, empezamos la nueva sección.

Queremos que exista un espacio donde puedas compartir esa novela que tanto te gustó, ese libro de cuentos que te habló de ti o esa historia que tanto te llenó. Pensamos que los grandes libros son una manera única de conectar entre todos nosotros, porque nos hablan justo de eso, de los problemas fundamentales del ser humano a través de todas las épocas. Y por eso surge esta sección, para que todas las personas podamos conectar a través de los libros.

Tenemos muchas ganas de empezar este proyecto y de compartir con todos vosotros las obras literarias que nos han ido marcando en nuestra vida.

Berta Coll y Marta Morcillo.

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Silvia Tévar – Una gota de agua más

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ESCUCHA Y AMA

Todavía recuerdo el olor del salón, aquella mezcla de antigüedad, limpieza y tranquilidad que me saludaba cada vez que llegaba. Hace ya nueve meses desde que tuve la oportunidad de ir, durante dos semanas, al convento de Santa Mónica. Hace ya nueve meses que, acompañando y sirviendo a los ancianos que allí residen, descubrí la importancia del escuchar y el acompañar.

Cada tarde, las monjitas del convento me recibían con una sonrisa nueva, con un brillo en la mirada que removía mi corazón. El primer día estaba un tanto nerviosa: había llamado esa misma mañana preguntando en qué podía ayudar y me habían respondido que necesitaban a gente para dar de cenar a los mayores y hablar un poco con ellos. “Nada complicado”, me dijeron. Sin embargo, recorriendo aquellos pasillos de piedra fría, caminando por primera vez hacia la salita de estar, una pejiguera inquietud bailaba en mi interior: ¿me verían con buenos ojos? ¿Y cómo empezar a hablar con ellos? ¿Me aceptarían?

Apenas hicieron falta unos segundos para que mis dudas iniciales se disiparan: tan pronto como entré en la estancia, un hombre que más tarde se presentaría como Luis me sonrió con sorpresa y curiosidad. Su mirada, una maraña de cariño, paciencia y energía. “¡Caramba!” Fue lo primero que dijo. Y así, a partir de aquel instante, comencé un camino que todavía hoy trato de explorar: el de aprender a escuchar, a acoger con asombro y respeto las historias de aquellas personas que, cada tarde, antes de cenar, me contaban un poquito más de sus vidas, de sus anhelos, de las pequeñas actividades diarias que podían llevar a cabo día a día. Me di cuenta de que la vida se vive y se ama en los pequeños gestos diarios; de que, a veces, lo importante es simplemente estar ahí. Con ellos exploré esa Valencia que tan solo conocía a través de los libros de historia. De su mano descubrí qué significa trabajar en el campo, día tras día, con infinita paciencia y tesón; aguantar las heridas del esfuerzo para darles un futuro a las personas amadas. Conocí qué se siente cuando algunos días las fuerzas son escasas, cuando la debilidad impide incluso jugar a las cartas. Gracias a Pedro, Carlos, Luis y Alfonso comprendí qué significa querer a un hijo a pesar de sus idas y venidas; la importancia del perdón, de la gratitud y la responsabilidad de la paternidad.

Por otro lado, dándole la papilla a Amadeo, un anciano de la segunda planta, comprobé qué esencial es la fuerza de voluntad. Para mi compañero, cada cucharada era una lucha por hacer que aquella pasta descendiera por su garganta. Sin embargo, él allí estaba, sorbiendo y resistiendo, pidiendo más con la cabeza. Las monjitas y voluntarios del convento también fueron una clara muestra de ello: su pasión, dedicación y entrega atraparon mi corazón. Fregando, organizando, limpiando, moviendo a los mayores, curando a los enfermos, acostándolos… Nunca perdían ese brillo en la mirada, ese cuidado, ese cariño por todo lo que hacían.

Y es que, en esas dos semanas aprendí cómo el amor es el motor del ser humano, la fuente que se parte y se reparte. El amor, el sentido de la vida.

Silvia Tévar

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Jaime Redondo – ELUs por el Mundo

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Es una noche de invierno en las Highlands. En el horizonte asoma el océano entre enormes montañas. A mis pies, un lago cristalino refleja la luna llena en un cielo escocés sorprendentemente despejado. En mi mano un palo afilado a punta de navaja sostiene una salchicha precocinada que se calienta en un dulce fuego que sabe a verano y a verbena. Y a mi lado, en los rostros de Danny, Mascha e Iván, me siento europeo, me siento amigo, pero sobre todo, me siento humano.

No puedo sino maravillarme por todas las formas en las que este año de siete meses me ha transformado. Por eso, siempre que pienso en ello siento la necesidad de recalcar un agradecimiento y decir que he tenido la tremenda suerte de vivir desde septiembre en la ciudad de Mánchester, en un Erasmus que ha sido más fructífero que lo que pudiera haber imaginado.

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Tras tres años de Matemáticas y Física en Madrid, la rutina cada vez se acercaba más al tedio. Yo era incapaz de conformarme con eso, la Universidad tenía que suponer algo más, así que en un alarde de rebeldía, que no en vano dijo Marañón que es la virtud fundamental de la juventud, decidí dar la vuelta a mi propia vida, a los propios planes que yo había tejido en busca de aquello que añoraba aun antes de saber lo que era.

Me recibió una ciudad que me enamoró antes de la primera noche. Aunque en términos demográficos es grande, el centro de Mánchester es pequeño, al menos, en comparación con Madrid. Y mi residencia, la que sería mi hogar, no podía estar mejor situada. De verdad. Un día, teniendo clase a las 9, me desperté a las 8:55 y aun así llegué puntual. Para mí, acostumbrado a pasar más de dos horas diarias en los subsuelos de Madrid, eso abría un mundo de posibilidades que no pensaba dejar de aprovechar.

Pero vayamos por partes y no adelantemos acontecimientos. Estamos en septiembre y las posibilidades para un recién llegado a Mánchester eran infinitas. Había llegado allí solo, pero la propia Universidad, acostumbrada a recibir varios miles de nuevos estudiantes de todas las partes del mundo cada año, había previsto esa circunstancia. Así que por delante tenía dos semanas de la llamada “Freshers Week”. Valga pues decir brevemente que disfruté como nunca esos días, que pude conocer a cientos de personas, muchas más de los nombres que puedo recordar, y que después de eso, nunca más me sentí solo.

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Pero llegó el primer día de clase y había que ponerse las pilas. He olvidado decir por qué elegí Mánchester en particular. Pues bien, con dos premios Nobel en el cuerpo docente y una gran inversión es sin lugar a dudas la mejor Universidad para estudiar Física de Europa (sí, incluso por delante de Oxbridge), y una de las mejores del mundo. Y esto se hizo patente: una facultad repleta de recursos, unos profesores realmente preocupados de que su enseñanza sea lo mejor posible, siete plantas de laboratorios e investigación de alto nivel, y prácticamente todas las semanas sándwiches y café gratis para los estudiantes. ¿Qué más se puede pedir?

Es cierto que el sistema británico difiere mucho del español. La mayoría de los profesores se conforman con ser “Lecturers”, es decir, llegan al aula, imparten su lección y la abandonan, sin mayor preocupación por el alumno. No obstante, la organización de las materias es algo que como alumno se agradece mucho. Todas las lecciones estaban planeadas desde el primer día, todos los apuntes, hojas de problemas y soluciones eran recursos accesibles, y si aún querías más, todas las clases eran grabadas y publicadas para poder verlas todas las veces que hicieran falta. Allí han sabido integrar la tecnología en la educación universitaria de una forma extraordinariamente eficaz, y esto, por ejemplo, ha resultado en que su adaptación a los tiempos de pandemia haya sido ejemplar.

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Pero hay un último elemento que es la guinda del pastel que ya es la propia Universidad. Un profesor mío decía que todo lo se ha inventado en Inglaterra, en realidad se inventó en Mánchester, y lleva buena parte de razón: pude dar clase en el edificio donde Rutherford descubrió el átomo, la facultad de Matemáticas llevaba el nombre de Alan Turing y su orgullo por bandera, y cada edificio, incluso muchas aulas, llevaban nombres de grandes profesores, ingenieros, empresarios de tiempos de la Revolución Industrial, sociólogos o filósofos que pasaron por Mánchester y dejaron su huella.

Suficiente en cuanto a la parte académica, y es que no solo de pan vive el hombre, ni de ecuaciones un servidor. Viviendo tan cerca de la Universidad se me ofrecía la posibilidad de participar en un montón de asociaciones y sociedades, y así lo hice. Los que me conocen ya saben de mi pasión por el teatro, y era algo a lo que no estaba dispuesto a renunciar. Encontré mi hogar y una bonita familia en algo que me sumergió de lleno en la cultura inglesa: la pantomima.

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Preparamos durante todo el semestre de invierno una pantomima de Blanca Nieves, ensayamos divertidísimos monólogos, desternillantes bailes y horrorosas canciones con las que llenamos un auditorio dos noches consecutivas y recaudamos más de 1000 libras para la Sociedad por la Esclerosis Múltiple. Entre ensayo y ensayo, yo aprendía los chistes que solo a un británico le podían hacer reír, y es que… ¡era el único no inglés allí! Eso es lo que se llama inmersión cultural. Y es que interpretar en un idioma que no es el tuyo es notablemente complicado, pero tuve la suerte de encontrar en Alyx y Will unos directores maravillosos. Bueno, quizá no tanto. Minutos antes del estreno me dijeron que en un monólogo pronunciaba mal una palabra, pero no me lo habían dicho antes porque les hacía gracia como lo decía. Ingleses…

Además del teatro y de la natación, que se puede decir que eran continuación de cosas que ya formaban parte de mi vida, decidí incorporar elementos nuevos. El primero de ellos fue la magia: en una pequeña asociación recién nacida nos juntábamos unos cuantos estudiantes para aprender trucos nuevos juntos. Y aunque no aprendí mucho, me lo pasé muy bien, e incluso llegué a actuar delante de una audiencia en el sótano de un bar sórdido de las afueras de Mánchester. Creo que esto último lo debería poner en el currículum.

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La segunda de las novedades en mi vida fue el cine. Aunque se vio frustrado por la cuarentena y no pude terminar todos los proyectos en los que quería participar, sí hubo tiempo para rodar un pequeño corto hitchcockiano. Pero la tercera novedad y la más valiosa fue el baile. Los martes: clases de Forró, que es un baile del noreste de Brasil súper relajante. Los miércoles: clases de Tango. Los viernes: clases de Bachata. Y ocasionalmente alguna clase de Swing o de Charleston. No me siento orgulloso de haber aprendido tango argentino de manos de un inglés, pero sí extremadamente feliz de haber encontrado en mi profesor, Joe, así como en mis compañeros Diana, Cerys, Alex, Ollie, Bola, Su, Gustavo, Letizia y muchos otros una pequeña familia donde disfrutar del baile, ser consciente de mi propio cuerpo y alejar por unas horas toda preocupación de mi cabeza. Recuerdo con especial cariño un día que pasamos en el piso de Joe, cocinando pizzas, tomando cócteles y bailando desde la una del mediodía hasta la una de la madrugada. Eso también es familia y eso también es felicidad.

Hay un último elemento sin el cual mi Erasmus no hubiera sido igual. Como si de los protagonistas de Cómo conocí a vuestra madre se tratara, encontramos también en el Grove nuestro propio bar. Allí, donde pasé fácilmente más de la mitad de las noches era tremendamente feliz. Bien fuera echando un Fifa con Jose, jugando al billar con mis gallegas favoritas, cantando operetas con Alessio o simplemente disfrutando de la buena compañía de Miguel, Iván, Mar, Silvia, Pedro, Alicia, Isa y el resto de mi querido grupo de españoles que no puede faltar en ningún Erasmus, las horas pasadas en el Grove son algunas de las más felices de mi vida.

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Cada una de estas cosas ha ido calando en mí de una forma distinta, asentándose en mi forma de ser. No sólo he aprendido a gestionar el estar solo, que no es lo mismo que la soledad, sino que me he encontrado a mí mismo: encima de un escenario, o bailando, o sentado en un sillón con una pinta en la mano. No hay que olvidar pequeños viajes a Escocia, Liverpool, York, Londres o Sicilia que también son parte de esta experiencia. Al final, todo se trata de lo mismo: viajar hacia fuera y hacia dentro a la vez. En el viaje uno se puede encontrar consigo mismo, y eso ya lo dijo Machado cuando escribió caminante no hay camino/se hace camino al andar.

Y repentinamente mi Erasmus tuvo que acabar, pero esto solo quiere decir que una nueva etapa espera. Como dice Bilbo al final de El Señor de los Anillos, “creo que estoy listo para una nueva aventura”. Pues bien, ahora llevo en mi saco muchos nuevos aprendizajes. Desde cómo hacer una tortilla de patata (con cebolla, por supuesto), hasta monólogos shakesperianos pasando por bailes nuevos, ideas nuevas y sobre todo, amigos y compañeros de viaje nuevos. Gracias a todos ellos, puedo decir que mi objetivo de Erasmus se ha cumplido, que la Universidad ha sido algo más, y que hoy soy algo más de lo que era en septiembre. Soy más maduro, soy más feliz, soy más humano.

Y tú, ¿a qué esperas para irte de Erasmus?

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Gloria Rodríguez – Una gota de agua más

Por:

¡Hola familia! Soy Gloria y os quería hablar sobre UN INICIO, un proyecto de catering social que en la situación que estamos viviendo ahora, ha comenzado a ayudar a las familias más necesitadas.

UN INICIO es una entidad que conozco bien porque surgió impulsada por mi madre, mi hermana y otros amigos. Se dedican a acompañar, formar, educar y emplear a jóvenes pertenecientes a ciertos colectivos en desigualdad de condiciones a través de la gastronomía. Sin embargo, dada la situación, como muchas otras empresas, se han visto obligados a reinventarse. Entre otras cosas, han decidido acompañar a las familias vulnerables que sufren los efectos de esta crisis, preparando cajas de alimentos y llevándolas a sus casas. Comenzaron este proyecto gracias a las donaciones de terceros y han llegado a ayudar a más de 6000 personas. Debido a la cercanía con estas familias, han visto que hay muchas que están pasando por situaciones complicadas, y este número no hace sino crecer. Es por esto que, gracias a los voluntarios que se están ofreciendo, se está pudiendo ayudar a casi 1000 familias a las que se visita de forma recurrente con la intención de acompañarles y ofrecerles cajas solidarias.

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A lo largo de la cuarentena, mi madre y mi hermana llegaban a casa todos los días impactadas por la situación tan difícil que se está viviendo. Ellas nos contaban con detalle lo que iban haciendo, lo que iban viendo, la gente con la que se han ido encontrando, y cuanto más nos contaban, más ganas nos entraban de ir a echar una mano. Sin embargo, dada mi situación en la universidad, veía que lo que se me ponía ahora delante era asistir a mis clases y enfrentarme con el estudio. Y esto ha sido difícil, porque no entendía por qué me encontraba un sábado por la tarde estudiando mientras toda mi familia estaba repartiendo cajas de alimentos.

Mi tía, a la que le pasa algo parecido, porque está también trabajando y se muere de ganas de ayudar, me decía que para ella fue clave recordar la frase de Santa Teresa de Calcuta “No es tanto qué hagas, sino en qué pongas el corazón”. Y es verdad, porque igual que marca la diferencia la ayuda que están dando desde UN INICIO, marca la diferencia cómo me ponga yo delante del estudio, por qué estudio. Pero como soy un poco cabezota, aun así insistí en que si podía hacer algo para ayudar desde casa, que contaran conmigo. Y así fue, me propusieron llamar a las familias para ver cómo ayudar, a quienes llevar la caja y qué necesidades había. Y eso he estado haciendo en estas últimas semanas. Ha sido algo realmente impactante. Al final estamos encerrados en casa, sin saber bien qué sucede fuera, y de repente te chocas con una realidad que, aunque supieras que está, yo al menos no era del todo consciente. Durante la cuarentena, en mi cuarto, me era muy fácil caer en mis problemas y mis quejas, y sin embargo estas llamadas me han hecho mirar esta situación con una perspectiva más amplia.

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Me ha sorprendido también darme cuenta de que estas familias sí, necesitan ayudas y alimentos, pero más que eso necesitan estar acompañados. Me ha pasado ya con varias personas que me cuentan que están solas y se echan a llorar, agradeciendo infinitamente el poder hablar con alguien.

A raíz de esto, he empezado a llamar a algunas personas que están solas simplemente para hablar. El pasado viernes llamé a Verónica, que anteriormente me contaba que estaba sola y pasándolo muy mal, y cuando colgué no daba crédito a lo que acababa de pasar. Yo la llamaba con la intención de charlar un rato, de acompañarla un poco, y cuando colgué, esta mujer me había dado mil vueltas. Verónica me contaba que durante este tiempo había empezado a leer libros de la carrera que dejó en el pasado, simplemente por amor al arte, por enriquecerse, y me decía “Si es que yo soy muy curiosa, a mí me gusta leer de todo, y ahora que tengo más tiempo, no pierdo oportunidad. Algunos compañeros me dicen que por qué leo eso si no me va a servir para el trabajo, sin embargo yo creo que esto es una riqueza que no tiene precio.” Y yo me veía estudiando con pereza, y sin ilusión, y de repente Verónica me recuerda que no es tanto para qué estudies, sino porqué, qué tiene de atractivo ahora aquello que he decidido estudiar.

También me contaba la situación de falta de compañía que estaba viviendo, no solo a nivel físico sino que veía cómo muchos de sus amigos le habían dado la espalda en esta situación, que se sentía sola. Y esto me hacía ver lo afortunada que soy, que tantas veces, y en estos días, miro más lo que me falta, lo que me gustaría que sucediera, y no lo que ya hay, empezando por tener una familia. Verónica me había ayudado mucho más que yo a ella, y como dice un amigo, vi cómo efectivamente la vida está para darla, ya sea repartiendo cajas de alimentos, estudiando o con una simple llamada.

Por último, quería hacer un llamamiento para animaros a colaborar como voluntarios. Desde UN INICIO cada vez reparten a más familias y necesitan ayuda para ello, por eso os animo a, si tenéis un hueco y ganas, apuntaros y echarnos una mano. Podéis repartir cajas de alimentos con vuestro padre, vuestra hermana, o algún amigo; o venir a ayudarnos a montarlas. ¡Gracias familia!

Uninicio

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ELU#talks en YouTube

Por:

En cuarentena es fácil perder la noción del tiempo. Todos los días saben igual. Caemos en la monotonía y, de no ser por nuestra agenda llena de cosas por tachar, no sabríamos si es lunes o miércoles. Pero los sábados son diferentes. Tienen un gustillo especial. No cuesta tanto levantarse de la cama porque sabemos que nos espera un rato en familia: las ELU talks.

Ya son ocho los nombres que hemos sumado a la lista. Ocho personas brillantes que han querido compartir con nosotros sus reflexiones y experiencias para darnos un poquito de luz en este túnel que cada vez está más cerca del final. Libertad, belleza, Dios, sufrimiento, amor. Los grandes interrogantes de la condición humana que nos permiten entender y entendernos.

Ocho charlas que nos han ayudado a redescubrir el gusanillo que sentimos en cada fin de semana que nos volvemos a juntar. Y a recordar lo bien que se está en familia.

Para que podáis ver de nuevo las ponencias que hemos tenido el lujo de escuchar, hemos decidido subirlas a Youtube. Aquí os dejamos el enlace. No están todas disponibles aún, pero poco a poco se irán subiendo.

Sois un verdadero regalo. Nos vemos este sábado, familia.

Un abrazo,

Sin categoría Optimus 2

Dos alumnas y cuatro antiguos alumnos, ganadores del Premio Optimus UFV

Por:

¡En la ELU estamos de enhorabuena! Dos alumnas y cuatro antiguos alumnos han sido reconocidos con el Premio Optimus de la Universidad Francisco de Vitoria en el que se premian los méritos del mejor alumno de cada facultad, su esfuerzo, trabajo y dedicación a todas las áreas de la formación integral.

Los premiados han sido los siguientes:

  • Inés Martín Cruz de la Facultad de Educación y Psicología
    • “A lo largo de estos cuatro años, la Universidad ha supuesto para mí un momento frontera entre la persona que era y quien quiero llegar a ser, ofreciéndome experiencias de vida que me han enriquecido tanto profesional como personalmente. La ELU me ha acompañado desde los inicios de esta etapa, guiando mi aprendizaje y ayudándome a dar sentido a todo lo que hago. Aquí he encontrado apoyo, modelos y enseñanzas que me acompañarán toda la vida, especialmente en mi futuro como docente. Eternamente agradecida por todo lo que he recibido”.
  • María Hernández y Esther Lence de la Facultad de Ciencias de la Comunicación
    • María: “Estos cuatro años han sido un tiempo para construir la base de lo que será mi vida adulta en todas sus dimensiones. A este camino la ELU le ha aportado una mayor profundidad y el inicio de la formación de un criterio frente a la hipocresía de la condescendencia.
      Respecto a los módulos cursados, recuerdo con especial cariño el de La cuestión de Dios y el de Política Mundial y Ética de la Globalización. De este último, me marcó enormemente un vídeo-entrevista que nos había preparado Juan Pablo Serra con el profesor Higinio Marín. Marín decía que el ser humano está aquejado de una doble contingencia de la que necesita ser puesto a salvo: aquella por la que sabe que podría no haber sido en absoluto y otra por la que sabe que podría haber sido de otro modo. ¿Qué nos ampara frente a demejantes interrogantes? La respuesta a ambos fue reveladora. ¡Nos va la vida en ello! Pero aquí lo dejo, ya llegaréis al módulo…
      Ha sido precioso que los profesores nos hayan enseñado a nombrar lo que antes solo se me presentaba a modo de intuiciones. Pero en esto no solo he estado asistida por ellos: la compañía de Esther, siempre atenta con su escucha y palabra precisa, ha sido un espacio clave al que seguiré recurriendo de vez en cuando. Todos estos regalos, y otros más que llevan por apellido “amistades invariables”, me ha concedido la ELU. Gracias”.
    • Esther: “Mi experiencia universitaria se ha caracterizado por ser unos años de aprendizaje y de encuentro. Como nos decían en Becas Europa y en la ELU, han sido cinco años de recibir una responsabilidad, una formación profesional y humana, que ahora toca llevarla al mundo”.
  • Álvaro Garnelo de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Empresariales
    • “Mi paso por la ELU ha significado para mí poder ir más allá de lo estrictamente académico para vivir una experiencia universitaria mucho más completa. Al haber tratado y estudiado algunas de las grandes preguntas del ser humano, la ELU me ha permitido formarme y crecer no solo como profesional, sino también como persona”.
  • Jaime Zabala y Cristián Grillo de la Facultad de Medicina.
    • Jaime: “La Universidad puede vivirse de muchas formas, esto lo hemos oído todos hasta la saciedad. Sin embargo a mí me costo un tiempo verlo, hay que ser sinceros. Echando la vista atrás veo cómo estos años han representado un cambio importante en mi vida. ¿En qué sentido? Supongo que si os hiciera la misma pregunta de qué manera participar en la ELU o BE os ha hecho vivir la universidad de forma diferente a cada uno de los que leéis esto, a muchos os sería difícil concretar y centrarse en un par de cosas particulares. A mí me es imposible. A pesar de todo, se me ocurren algunas ideas con las que intentar resumir lo que ha sido y espero siga siendo.
      Para empezar, creo que vivir lo que se propone en la ELU, es aceptar una invitación a ir un paso más allá en esta experiencia universitaria, ojalá con una mirada más abierta de la realidad. Después me ha ayudado a entender que lo que aquí se puede vivir, requerirá que lo cuides dedicando tiempo y viviendo este espacio de tal forma que propicies la posibilidad de crecer en este proceso. Finalmente creo que ha despertado en mi un hambre o deseo de vivir esta vida de una forma radicalmente distinta a lo que muchas veces se nos plantea. Que cada uno saque sus conclusiones.
      A partir de aquí espero poder acudir a esta escuela y a quienes la formáis como un oasis donde refrescar estas ideas que os comento cuando se me empiecen a olvidar”.
    • Cristián: “Para mí, como estudiante de Medicina en la UFV, la ELU ha supuesto una formación complementaria fundamental en mi etapa universitaria. La ELU me invitó a preguntarme y a buscar respuestas fuera de mi zona de confort a la vez que me ofrecía recursos y la posibilidad de hacer red con compañeros llenos de talento y ganas. En definitiva, mi etapa universitaria ha sido como es gracias al equipo de personas que forman la ELU”.

¡Qué orgullosos estamos de vosotros y de vuestro paso por la Universidad Francisco de Vitoria y por la Escuela de Liderazgo Universitario! ¡Gracias por vuestra entrega!

Sin categoría TTB

TrendToBe

Por:

Sabemos que el cambio acelerado no puede servirnos de excusa para dejar a un lado la necesidad de hacer frente a la realidad. Sabemos que tenemos la responsabilidad y el deber de actuar frente aquello que creemos que no está bien. Entonces, ¿por qué no hacer algo cuando vemos que una de las industrias más valoradas a nivel mundial es también una de las más contaminantes? Varias han sido ya las iniciativas que buscan dar respuesta a esta necesidad, pero pensamos que todavía queda mucho por hacer.

¿Qué es la moda sostenible? ¿Has escuchado alguna vez términos como slow y fast fashion? ¿Qué iniciativas han surgido en los últimos años relacionadas con la moda sostenible? ¿Están cumpliendo las marcas con los objetivos de sostenibilidad? ¿Qué puedo hacer yo como consumidor para contribuir al desarrollo responsable de esta industria? Con el objetivo común de dar respuesta a estas y otras preguntas, ofrecer un espacio de información y reflexión, y contribuir al desarrollo de la moda sostenible nace TrendToBe como parte de nuestro proyecto final.

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En este camino nos encontramos con una iniciativa promovida por la Universidad Politécnica de Cataluña. Se trata del Recircula Challenge, un concurso que cada año plantea un reto relacionado con un material y su gestión como residuo en el área metropolitana de Barcelona. Para ello los equipos deben presentar una propuesta responsable con el medio ambiente, con un impacto social positivo y aplicable en el ámbito de la economía circular. Este año la temática del concurso busca reducir la cantidad de residuos textiles sintéticos que se generan en el ámbito deportivo, y decidimos aprovechar esta oportunidad para poder contribuir desde TrendToBe de una forma tangible y real al desarrollo de la moda sostenible.

Nuestra idea se basa en la reutilización del neopreno para la elaboración de un nuevo producto, pudiendo así alargar la vida útil de este material. En la confección de dicho producto ocupan un lugar importante los centros de reinvención, que serían centros sociales en los que personas en riesgo de exclusión social o ciertos colectivos más desfavorecidos llevarían a cabo esta tarea. Aquí te dejamos el link para que puedas ver más en detalle nuestra propuesta y qué es TrendToBe, esperamos que nos ayudes a hacer de esta iniciativa una realidad! https://www.instagram.com/trendtbe/.

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Queremos crear una comunidad en la que todos seamos motor de cambio. Queremos dejarte sin excusas para que tú también nos ayudes a conseguir nuestro objetivo. Porque lo cierto es que por muchas iniciativas que surjan, lo que necesitamos es que todos nos sintamos parte de ellas. Porque como sabemos, sólo tú, pero no tú solo.

Vida ELU Diego 1

Diego Sánchez – ELUs por el Mundo

Por:

Quince minutos. Es el escaso tiempo que pasa desde que salgo por la puerta de mi casa hasta que llego a la Complutense, donde estudio Matemáticas y Física. Son apenas cinco minutos más de los que tardaba en llegar al instituto. Es muy cómodo, no lo voy a negar, pero al mismo tiempo ligeramente decepcionante. Sacarme el carnet de conducir supuso un mayor cambio en mis rutinas que entrar a la universidad y eso no suena demasiado bien.

Me llamo Diego y estoy en último curso de la ELU. Cuando era pequeño, me encantaba ver “Madrileños por el mundo”. Ver a gente que se había atrevido a trasladarse a Japón, Bolivia o Noruega me resultaba fascinante. Me parecían personas muy libres y con mucho que contar. Recuerdo perfectamente decirle a mi madre que yo algún día saldría en el programa. Por eso, mi elección universitaria es un tanto contradictoria. Por eso, el pasado 2 de septiembre, cogí las maletas para irme de Erasmus a París.

Probablemente estarás pensando que París tampoco es el fin del mundo. Y tienes toda la razón. Pero me gustan mucho las matemáticas, el francés y los museos interminables, así que la Sorbona parecía un acierto seguro. Spoiler 1: lo ha sido. Spoiler 2: no es oro todo lo que reluce.

Lo primero que me llamó la atención cuando llegué a la que iba a ser mi ciudad para los próximos meses fue la burocracia. Me habían prevenido al respecto, Francia y sus papeleos son famosos, al fin y al cabo hay quien dice que la administración de los Estados modernos tiene su origen en Napoleón. En cualquier caso, no podía ni imaginarme el monstruo de siete cabezas con el que me iba a tocar batirme. El día de mi llegada a París estuve esperando cinco horas y media (¡cinco y media!) para que me dieran la llave de mi habitación en la residencia. Y fui de los que tuve suerte, hubo más de un Erasmus que tuvo que buscarse un hotel.

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Lo que en el momento fue bastante desesperante, ahora es un bonito recuerdo que me hace sonreír. Y no tanto por la idealización de algo negativo, sino por todo lo que he aprendido desde entonces. Dicho en una palabra: paciencia. Algunas de mis actividades de mi primer mes de Erasmus fueron hacer un horario juntando asignaturas de distintos itinerarios, cumplimentar la documentación para que me concedieran la beca de ayuda al alojamiento o llamar por tercera vez a la oficina de transporte público para que me dieran la tarjeta del metro. Ninguna de estas cosas es demasiado complicada, pero requiere respirar y dejar que todo fluya. He aprendido muchísimo en este aspecto, y eso se hizo especialmente patente el día 10 de enero. Era viernes, acababa de terminar exámenes y estaba saliendo de tomar una copa en un bar bastante chulo del Barrio Latino. Suerte que solamente me tomé una (los precios de París son un tema para otro día) porque recibí una llamada urgente al filo de la medianoche. Al parecer, salía agua por debajo de la puerta de mi habitación. Volví lo más rápido que el transporte público me permitió (las huelgas de París también son un tema para otro día) y me encontré con mi cuarto con dos dedos de agua por una tubería que había reventado. La cosa no acabó ahí, puesto que tardaron doce (¡doce!) días en arreglar el problema. Tiempo que yo pasé sin agua corriente, mendigando cocinas y duchas de mis vecinos, que se portaron fenomenal conmigo. Arturo, si lees esto recuérdame que te debo por lo menos un helado. Bromas aparte, estoy convencido de que el Diego de hace un año se habría visto superado. Sin embargo, asumí la situación con bastante calma y es algo de lo que me siento ciertamente orgulloso. También es cierto que con escapadas ocasionales por París junto a personas como las de esta foto todo se hace más sencillo.

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Hasta aquí la parte negativa, gracias por escucharme. Porque todo lo demás ha sido maravilloso. Es una gozada, por ejemplo, pasar una noche electoral lejos de casa siguiendo los resultados con tus amigos de Taiwán. Es aún mejor hacer una porra todo el grupo sobre cómo va a quedar el asunto y que haya españoles que acierten menos que los extranjeros. Es lo que tiene dejarse llevar más por el corazón que por la cabeza para repartir escaños, recuerden leer siempre a Kiko Llaneras antes de hacer sus predicciones. Todo ello aderezado con algún pique amistoso, muchas risas y comida de importación para celebrar la fiesta de la democracia. El gazpacho Alvalle y las galletas Rebuenas de Mercadona siendo la parte más importante de todo lo anterior, por supuesto.

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Debo reconocer, eso sí, que la multiculturalidad tampoco ha sido mi mayor fuerte en esta experiencia. Pinshuo, Peggy, Giuseppe, Mafalda y Yannick son la honrosa excepción en un grupo de amigos formado mayoritariamente por españoles que gritamos mucho y nos saludamos con efusivos abrazos. Ya les hemos pegado estas patrias costumbres, y es que no hay mejor momento para sacar a relucir el orgullo nacional que cuando estás en el extranjero. Es precisamente ese sentimiento de compartir cultura y costumbres lo que ha contribuido a unirnos tanto estando lejos de casa.

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Como no soy muy dado a utilizar Instagram, aprovecho para compartiros algunas fotos más que muestran variopintas actividades de mi vida parisina, no todas ellas previamente esperadas. He patinado sobre hielo en la azotea de las Galerías Lafayette con la Torre Eiffel de fondo, yo, que tengo miedo a esquiar. También, y para asombro de mi madre, he cocinado migas con chorizo y pimiento verde con notable éxito (compré pan de más por error, larga historia). Incluso he jugado al baloncesto a oscuras con cinta reflectante y luz estroboscópica como única manera de ver algo. Recomiendo probarlo.

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No puedo dejar de mencionar la pequeña pero bonita comunidad ELU que hemos formado durante estos meses Tessa, Miguel, Rubén y yo, con la incorporación de Paula desde Reims cuando los horarios de Flixbus lo han permitido. Juntos hemos llevado el espíritu cultureta que nos caracteriza a París, visitando la casa-museo de Rodin, la tumba de Napoleón y el 59 de la rue Rivoli, una curiosa exposición de arte contemporáneo donde resulta complicado distinguir a artistas de visitantes. Además, como en la variedad está el gusto, también hemos compartido comidas en un barco atracado en el Sena, hemos bebido cervezas acompañadas de muchos cotillELUs y nos hemos encontrado por casualidad de fiesta en las discotecas que dan descuento con la tarjeta de la Erasmus Student Network. Incluso Jorge se dejó caer por sorpresa y nos hizo una agradable visita desde tierras valencianas. Para la próxima esperemos que traiga paella. Agradezco mucho la presencia de todos ellos, los ratos que hemos pasado juntos tenían un dulce sabor a hogar.

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Evidentemente, ni en mis previsiones más pesimistas habría pensado que mi Erasmus se vería abruptamente interrumpido de la manera en la que ha ocurrido. El 12 de marzo mis padres me llamaron según salía hacia la facultad para decirme que la cosa parecía estar poniéndose fea, que había rumores de que se podían llegar a cerrar las fronteras y que quizás lo mejor sería volverse a España. Hay veces en las que es mejor no discutir lo que te dicen tus padres cuando están preocupados. Compré los billetes de avión en el metro camino a la universidad, llegué allí dándole vueltas a la cabeza, hice un examen (que no me salió nada mal dadas las circunstancias) y, esa misma tarde, maleta a toda prisa y al aeropuerto; aterricé en Madrid a las 22:00. Un día completito en el que aún hubo tiempo para una foto rápida de despedida en la cafetería de la Sorbona. Suerte que ese día llevaba una sudadera apropiada. Ni siquiera entonces pensé que sería la última vez que comería allí, basta ver lo sonriente que salgo.

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El tiempo ha volado y ya han pasado dos meses desde aquel día. Tengo previsto volver a París a recoger las cosas que me dejé y quizás a hacer algún examen presencialmente. Pero, dado lo incierto de la situación, doy mi Erasmus como tal por acabado. Escribir esto me resulta amargo, pero también siento que el recorrido personal que ha supuesto la experiencia en su conjunto es algo que permanecerá siempre conmigo. Soy una persona mejor que la que se marchó en septiembre: un poco más sabio, más adulto, más feliz.

Además, hay un último detalle a mencionar. Me estaba gustando tanto el Erasmus que me puse a buscar y… ¡encontré! En pocas palabras, me han concedido una movilidad para el curso que viene en la Université de Montréal, Canadá. Si el coronavirus lo permite, para allá marcharé a finales de agosto. Quizás, bastantes años después, estoy por fin consiguiendo parecerme a aquello que soñaba frente a la tele cuando era un enano. Ya lo dijo Gregorio Marañón: “Toda la vida seremos lo que seamos capaces de ser desde jóvenes”.

¿Volverás a Madrid? Desde luego que sí. Sin embargo, por el momento, toca perseguir el viento.

Vida ELU Al loro

Los ELUs participan en el Hackathon virtual #VencealVirus

Por:

El pasado 4 de abril nos presentamos al Hackathon virtual #VencealVirus que organizó la Comunidad de Madrid con el fin de proponer soluciones a problemas derivados de la actual crisis del Covid-19.

Sentíamos que no podíamos quedarnos con los brazos cruzados ante la multitud de problemas a los que nos enfrentamos como sociedad. Queríamos poner nuestro granito de arena y este Hackathon fue la excusa perfecta para unirnos a la lucha contra el virus.

La iniciativa planteada por la Comunidad de Madrid consistía en un encuentro online donde científicos, universitarios, profesionales e innovadores pudiesen compartir ideas en torno a tres retos fundamentales: la salud, la convivencia y el empleo y la empresa. Presentamos dos proyectos: Al Loro y A Flote

Al Loro propone una asistencia telefónica automatizada y con voz humana con la posibilidad de redirigir a un especialista. Ofrece distintos servicios: asistencia sanitaria Covid-19, información general, atención psicológica, testimonios de pacientes y acompañamiento con voluntarios. De esta manera unifica servicios ya ofrecidos en una única herramienta accesible a todos. Con este proyecto intentamos acercarnos a las personas más vulnerables en esta pandemia: nuestros mayores, que no tienen acceso a los servicios que se ofrecen a través de las nuevas tecnologías.

A Flote

A Flote propone un barrio interactivo, formado por pequeños comerciantes y vecinos, Se trata de una plataforma de ayuda y solidaridad en la que los comerciantes podrán ofertar bonos, descuentos y cupones de consumo diferido que los vecinos podrán comprar, así como acceder a las distintas ayudas, subvenciones y vías de financiación a nivel estatal, autonómico y local.

Tuvimos la suerte de que Al Loro fuera uno de los 20 proyectos finalistas entre los 256 presentados. Esto nos permitió mostrarlo ante los directivos de las más grandes Empresas y Fundaciones de España, con el objetivo de establecer lazos de cooperación. Fueron dos semanas de intenso trabajo en las que pusimos todo nuestro esfuerzo e ilusión para llevar a cabo este proyecto. Ha sido una experiencia muy enriquecedora en la que hemos aprendido que uniéndonos con el objetivo común de servir a los demás podemos ayudar a mejorar nuestra sociedad.

Paloma Cañizares Jorva
Jesús Castro Álvarez-Villamil
Alejandro de la Vega Ruíz
Sara Gallardo Martín
Beatriz González del Yerro Velo de Antelo
Pedro González Fernández
Reyes Hernández Osuna
Blanca Labrador Granados
Enrique Mochales García-Figueras
Manuel Santamaría Santiago

Vida ELU Pablo 2

Pablo de Anta – ELUs por el Mundo

Por:

Diferente. Superando con creces las expectativas y sorprendiéndome como esperaba que hiciera.

Así es como puedo resumirte mi experiencia este año. Incluso con la situación atípica que todos estamos viviendo, siento que ha conseguido aportar nuevas ideas y formas de hacer las cosas. A pesar de lo afortunado que he sido de viajar por casi todos los continentes, nunca había viajado en dirección este más allá de Grecia; y hacerlo me ha descubierto el mundo – o al menos la mitad de él. Quiero intentar resumirte mi experiencia, pero discúlpame si me dejo algo ya que creo que ni yo soy aún consciente de lo que he vivido.

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Ya desde el momento en el que escogí Singapur sabía que me iba a exponer a un cóctel de culturas como nunca antes vivido. Y desde mi primera semana esto se hizo presente. Sus cuatro culturas, la Malaya, China, India y Caucásica/Occidental me arroparon y sumieron en un torbellino del que aún no he logrado escapar a pesar de llevar un mes en casa.

Es iluminador y te llena de esperanza ver como el ser humano es capaz de ignorar diferencias obvias para ponerse de acuerdo y construir algo en común. Podemos aprender y aplicarlo en nosotros mismos para ver que, aunque la metodología China difiera en gran medida de la India, y la actitud y personalidad de alguien caucásico como yo y la de un Malayo sean muy diferentes, todo el mundo se nutre del otro y es capaz de aprovechar las fuerzas de otro para ayudarle a superar sus debilidades. Singapur no tiene una cultura primaria sobre otras, sino es la cultura de culturas la que caracteriza a la nación.

Sin salirme del tema de la cultura, otro aspecto que me fascinó y salía periódicamente en conversaciones, paseos, actividades y trabajos académicos era su “resaca post-colonial”. Cada ex-colonia británica ha lidiado con este hecho a su manera, y la narrativa que usan condiciona su cultura y su sentimiento. No se sienten tan atacados ni ofendidos por la colonización, lo que (en comparación con Zimbabwe, por ejemplo) les permitió centrarse en progresar como sociedad, manteniendo sus costumbres y permitiendo que estas floreciesen con su independencia. Así forjaron su Identidad.

Por todo ello resumiría la sociedad Singapuriense como Pragmática. No es extraño cuando su presidente es matemático y (que no me oigan) es una especie de dictadura-blanda; pero consiguen apartar todo aquello que no es esencial y centrarse en lo que importa. Sólo así han conseguido convertir una región portuaria pobre, en la urbe tecnológica y cosmopolita que sirve de referente mundial en convivencia entre culturas y entre ser humano y naturaleza. Es cierto que hay sacrificios de por medio (libertad de opinión entre otras), pero ha resultado efectivo. Decidir si es correcto o no, será nuestra labor mientras tenemos una buena cerveza en la mano – ya que ahí no había.

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Ahora bien, no toda esta explosión cultural ha sido en Singapur. Una de las razones principales por las que Singapur era tan atractivo es porque se encuentra en una posición idónea para viajar. Y aunque con el Coronavirus haya tenido que cancelar la traca final de viajes, no puedo quejarme.

Con 7 horas de viaje, en bus y ferry, he acabado en una isla remota en Malasya, Tiomann; dónde conviví tres días en barco mientras buceaba y poco a poco formaba una familia que perdura hoy.

He viajado a Japón, solo y planeándolo en menos de 24 horas. Me abrí a la hospitalidad nipona y aprecié cada segundo de la experiencia, guardándolos como tesoros en mi memoria – aún oigo el zumbido de los neones, huelo los takoyakis callejeros y me abrumo de las masas y masas de gente.

Me he reunido con familia que no veía desde 2012 a la par que descubría la tierra de koalas y canguros. Así, yo solo y mi bici, descubrí sitios dónde, a pesar de encontrarme en las antípodas de España, sentí que todo era perfecto para un futuro yo. Tuve que dar la vuelta al mundo para encontrar un hogar.

Pablo 4

Me aventuré con mi madre en aguas filipinas, y como Legazpi, vivimos aventuras y fuimos sorprendidos por la amabilidad de los locales: encuentros con tiburones, un año nuevo en barco y aguas cristalinas infestadas de sonrisas. Sin embargo, fue el sobrevivir a un tifón y experimentar la consecuente destrucción en la vida de esa gente tan humilde lo que causó una conmoción: La llamada a indagar qué es lo que nos hace felices, ya que ni vientos de 200 km/h arrebataron sus sonrisas.

Y por supuesto, Bali. La tierra de los mil templos, las mil cascadas y los mil Putus (el curioso, que pregunte). Bali fue iluminador a nivel cultural. Su cultura, exótica y exuberante como la isla en la que se celebra, exhuma allá por dónde vas. Gracias a nuestro Putu, logramos conocer y profundizar en el porqué de su día a día, apreciando cada momento como un regalo y llevándome esto de vuelta a casa.

Pablo 3

Porque, al fin y al cabo, los lugares de por sí solos son como casas vacías. No es hasta que se llenan del calor humano que pasan a llamarse Hogares. Singapur fue Diferente porque la gente que pasó por mi vida ha sido Diferente. A todos, al grupo de Malasya, al equipo de debate, a los viajeros y gente que entabló conversación conmigo en Osaka y Melbourne, a mis compañeros de Singapur y a los isleños de Malapascua. Sois todos vosotros los que convertís un viaje en una experiencia, en un “Erasmus”. Es igual que Becas o la ELU, es la gente la que marca y la que dota de valor.

Yo llevo ahora un pedazo de cada uno de ellos dentro de mí. Los pedazos de gente diferente a ti, no te hacen distinto, sino completo. Lo noto y me hace pensar que tal vez he hecho las cosas bien. Ahora sólo deseo poder compartir todo esto cara a cara con todos vosotros y así traeros algo mejor que cualquier souvenir: un poco de cada una de esta gente y de estas experiencias que tanto me ha marcado.

A no ser que os animéis a ir en su busca directamente vosotros. En tal caso, lo compartiremos después.

Vida ELU lqdi

Congreso Lo Que De Verdad Importa

Por:

19 de abril de 2020. El reloj de mi pantalla marca las 18:00 mientras la suave música de inicio atrapa mi atención. Está a punto de comenzar el congreso de “Lo que de verdad importa” y todavía no puedo hacerme una idea de lo mucho que me va a hacer vibrar, de lo mucho que me va a enseñar. A lo largo de dos horas, mis cimientos se van a ver sacudidos, zarandeados por esas tres personas, por esas tres historias de vida que, en lo que parecía una tarde cualquiera, me desvelaron el interior del corazón humano, me pusieron frente a mis miedos, anhelos, seguridades y consuelos; frente a mis valores, creencias y el recuerdo de los que están y los que se fueron. Frente a lo que de verdad importa.

Juan Pablo Escobar comenzaba resquebrajando mi coraza con una primera pregunta que todavía resuena en mis oídos: “¿para qué tener una mansión si nadie te está esperando?”. De su mano, soy capaz de presenciar la bondad del ser humano y la necesidad vital que tenemos de perdón y reconciliación. Con un padre narcotraficante, que tanto daño ha causado y que tantas víctimas ha dejado, este arquitecto me enseñó cómo no estamos obligados a continuar con ningún legado destructivo, sino al contrario. Es cierto que somos nosotros y nuestras circunstancias, pero también es verdadero que todo depende de nosotros, que somos nosotros quienes decidimos que esas circunstancias “no sean más grandes que nuestra persona”. Así, en este confinamiento al que nos vemos abocados, estas desafiantes palabras me recuerdan que es tiempo de aceptar la soledad y de crecerme en ella. Es tiempo de abrazar mi ser de la mano de esa gran maestra que, en el frenético ir y venir diario, había relegado a una esquina polvorienta de mi cuarto: la humildad.

Por su parte, con Bosco Gutiérrez Cortina me sentí pequeña, tremendamente frágil y necesitada de los demás. Necesitada de mis padres, de mis hermanos, de mis vecinos, de todas y cada una de las personas que me rodean, porque solo puedo ser yo “cuando formo parte del equipo”; y sin ese equipo, sin esas personas que me aman, que me cuidan y que velan por mí, no soy nada. Esto mismo experimentó Bosco Gutiérrez durante su encierro físico en unos escasos 4 metros cuadrados; y ese saberse necesitado, querido y dependiente, le hizo darse cuenta de que, precisamente, es esa dependencia la que nos libera. Con su ejemplo, constato que somos libres, que soy libre, porque “no me he hecho a mí misma”, como sostenía Hannah Arendt; porque no somos los únicos artesanos de nuestros actos, sino que somos limitados, y es precisamente esa limitación, es precisamente ese ser-con-otros lo que nos hace responsables para seguir adelante. Así, frente a mi gastada mesa de escritorio, siento que mis acciones no solo afectan a ese “yo, mi, me, conmigo” que tantas veces me construyo, sino que repercuten directamente sobre ese otro que me quiere, que me abraza con mis debilidades y en mis miserias. Experimento que el amor no entiende de murallas egoístas ni de fortines individualistas, sino que resquebraja toda armadura con su anhelo de vida.

De esta forma, Bosco Gutiérrez pasó a recordarme que, para poder seguir viviendo, para poder tener salud mental; es necesario aceptar, acoger cada situación con sus luces y sus sombras, en su simple y descarada realidad; porque “no es más inteligente el que más sabe, sino el que se adapta con mayor rapidez a las circunstancias”. Mi corazón, ese centro que de vez en cuando se me olvida escuchar, me recordaba que tengo, que todos tenemos una postura vital ante la muerte; que necesito esos momentos de reconfirmar mi fe y mis valores, porque son ellos los que marcan quién soy y quién quiero ser, hacia dónde va este navío que, a causa de mis debilidades y limitaciones humanas, se me descontrola. Para ello, no obstante, he de huir de ese egocentrismo que tantas veces me persigue y que, incluso, de vez en cuando me atrapa. Debo volver al origen, “ser un soldado de Cristo” y ofrecer cada minuto por las personas que tanto quiero. Debo aprovechar el tiempo, porque no en vano un tal Horacio nos enseñó que hay que vivir el momento; pero siempre con un norte, con un sentido, con el amor como bandera y la responsabilidad como emblema. Bosco Gutiérrez nos desveló que debemos ser pacientes, aprender a esperar, no darle tantas vueltas al pasado, sino establecernos propósitos prácticos y ser optimistas. Y siempre, siempre, volver a empezar y dar las gracias, porque nada de lo que tengo me lo merezco, porque cada minuto, cada segundo es un regalo que me ha sido dado, ¿y quién soy yo para atreverme a no valorarlo?

Así nos mostraba, a su vez, Pedro García Aguado, quien me recordaba que, efectivamente, las cosas no aparecen cuando y como yo las deseo, elevada sobre un pedestal de infinitos proyectos; sino que “todo llega cuando tiene que llegar”. Las palabras de Víctor Frankl danzaban por mi habitación mientras Pedro García nos mostraba cómo podemos y debemos “darle la vuelta al argumento” cuando la situación no se puede cambiar. Besar la realidad, amoldarme a ella y cambiar mi mirada sobre la misma, ahí está la clave para ser libre, para encontrar la verdad, el bien y la belleza; porque, como apuntaba Alfonso Méndez el pasado 18 de abril, la libertad es “poder ser yo delante de cualquier circunstancia”.

Sin embargo, para ello hace falta valentía, porque es seguro que caeremos y fallaremos. Lo importante es que “el fracaso nos enseñe aquello que el éxito oculta”, que seamos capaces de conquistar el miedo humano. Se requiere, como afirmaba Pedro García, “talento, valentía, esfuerzo” y, de nuevo, humildad, esa compañera que gusta ir de la mano de la paz. Y es que, ojalá que, para cuando acabe este confinamiento y recuperemos el tan ansiado exterior, nos demos cuenta de que no somos, de que no hemos sido prisioneros si hemos vivido en serenidad, si hemos buceado en las profundidades de nuestros anhelos, si hemos sido vulnerables, agradecidos, compartido y aceptado nuestras debilidades y, sobre todo, si hemos amado. Porque sí, ahora me doy cuenta de que solo el amor es lo que de verdad importa.

Silvia Tévar

Vida ELU reyes

Reyes Hernández – Una gota de agua más

Por:

Desde septiembre del pasado año colaboro con el Banco de Tiempo Solidario Tantaka, que se encarga de ofertar diversos voluntariados en la Universidad de Navarra. Desde mi Colegio Mayor les preguntamos directamente qué proyecto necesitaban que apoyáramos, y nos ofrecimos voluntarias para cubrir las plazas que faltaran.

Todos los sábados, después de comer, nos acercamos a un barrio de inmigrantes en Pamplona, donde la mayoría de niños y jóvenes se encuentran en riesgo de exclusión social. En un polideportivo, que financia la fundación Mapfre, pasamos una hora entrenando con ellos al baloncesto. La idea surgió a raíz del tiempo que pasaban estos niños encerrados en casa, jugando a las maquinitas, y muchos de ellos en situaciones familiares comprometidas. Había que sacarlos de casa de alguna manera.

El baloncesto es un deporte que transmite muchos valores: compañerismo, paciencia, esfuerzo, superación, respeto por los demás, perseverancia e igualdad, entre muchos otros. No solo es una manera de distraer a los niños y jóvenes, sino que también va construyendo en ellos la base de lo que serán el día de mañana gracias a esas virtudes.

Vida ELU Revista febrero

Revista febrero

Por:

Hola. Soy Luisa, de segundo de ELU, y os quiero contar una idea.

En febrero de 2020 estaba leyéndome un libro de Renoir y por una ilustración empecé a idear una nueva revista de poesía. Se la conté a uno de mis mejores amigos, que ha estudiado Políticas y Periodismo, le pareció guay y decidimos llevarla a cabo. A la semana siguiente convoqué a veinte amigos de Madrid, Alicante y Barcelona (dos de ellos de Becas Europa) y les conté la idea. Ahora esa idea es realidad: se llama Revista Febrero.

La idea germinó de un análisis de los medios por los que consumimos literatura hoy en día. La poesía por instagram suele ser corta, llamativa. En temas de calidad, hay de todo. Los medios que hay en internet, como los blogs o las revistas independientes digitales, tienen un público más bien acotado. Nosotros queríamos crear algo a papel, porque hace ilusión poder tocar el número y pasar las páginas, pero a la vez queríamos que fuera tan accesible como los medios independientes que ya existen.

Así se define Revista Febrero: como una revista ilustrada de creación literaria en DIN A6 (un cuarto de folio). Se escogió este formato para que la revista fuera a la vez de ágil lectura, portátil y muy barata. La revista, además, está completamente abierta, para que cualquiera pueda colaborar: tanto escribiendo (tanto poesía como ensayo o prosa lírica) como dibujando (ilustraciones monocromas, pues la revista será en blanco y negro). De momento solo nos movemos por instagram (@revistafebrero) y por correo: revistafebrero@gmail.com.

Sabemos que esta idea (como supongo que lo son todas) no es perfecta, pero es un proyecto entre amigos en el que dedicamos horas con ilusión. Lo hacemos simplemente por crear, por crear algo propio, que podamos coleccionar y leer, nosotros y aquel que lo disfrute.

Dicho todo esto, LO IMPORTANTE:

  • Si escribes o dibujas y quieres colaborar, envíanos tus textos e ilustraciones antes del día 10 de mayo. Toda la información del formato y procedimiento está en las historias destacadas de nuestro instagram, @revistafebrero. Si no dispones de dicha red social puedes preguntarme directamente, o enviarnos un correo.
  • A pesar de cómo está la situación, decidimos seguir adelante y lanzar un CROWDFUNDING. En una semana alcanzamos el primer objetivo de 250 euros para financiar la impresión del primer número. Ahora vamos hacia el tercer objetivo: 400 euros, para garantizar la impresión del segundo. ¡Anímate a participar! https://fr.ulule.com/revista-febrero/
  • (Para los ELUs que son de otras comunidades autónomas: este primer número es como un “prototipo”, y es por ello que en publicarlo no efectuaremos envíos a España y solo lo venderemos en mano. Por ello, si te interesa adquirir el primer número, colaborando en el crowdfunding con 3 euros lo recibes en tu casa. Sí, has leído bien: 3 euros Revista 1 con envío incluido.)
Vida ELU Gracias

¡Gracias! II

Por:

Estos días me siguen llegando testimonios y fotos de antiguos alumnos que siguen dando lo mejor de sí mismos en su día a día. Desde la Universidad Francisco de Vitoria y desde la Escuela de Liderazgo os seguimos apoyando y acompañando. ¡Ánimo!

Y si como Antiguo Alumno ELU quieres compartir con nosotros tu experiencia en estas semanas, tus aprendizajes o si simplemente quieres compartir cómo te sientes, no dejes de escribirme, ¡seguiremos publicando vuestros testimonios!

Sabrina Lucas – s.lucas@ufv.es

Coordinadora Antiguos Alumnos Escuela de Liderazgo Universitario


Marta Macías de la Corte

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Creo que definiría la situación ahora mismo con un adjetivo sencillo pero que en el caso de los que estamos por la urgencia estos días definimos como “raro“.

Los primeros días en los que todo se iba complicando, la situación era (y sigue siéndolo) desconocida, el clima era muy tenso. Pero ahora nos hemos acostumbrado a esta situación extraña. En la que soprendentemente casi no hay urgencias “de las de antes”, es decir, ya apenas hay infartos, ictus, sangrados digestivos… Sólo COVID. Son semanas de locura, de casi no ver las caras de los pacientes, no tocarles, correr, uci, tubos… En mi opinión una medicina deshumanizada porque no nos ha quedado otra. Porque sinceramente creo que detrás de la escafandra, las gafas, la pantalla,el gorro, el pijama y la mascarilla todos intentamos sonreír y transmitir más que nunca nuestro acompañamiento en nuestra mirada. Sinceramente… no sé si es suficiente.

Espero que Antonio (llamémosle así) haya notado que le apretaba la mano y le sonreía, que Rosario se sintiera acompañada cuando miraba su monitor… podría decir tantos nombres… Espero que cuando llamaba a la familia para decirles que se quedaban ingresados, que se iban a UCI… de alguna manera notaran mi abrazo, mis oraciones y mi cariño.

De verdad, que lo hacemos lo mejor que podemos. Intentamos estar tranquilos, que no parezca que estamos sorprendidos; pero, yo he pasado mucho miedo. Ansiedad. Agobio. Ahora, no sé si es costumbre pero, estoy más tranquila. En Navarra, está todo más controlado seguimos teniendo casos, el hospital funciona absolutamente diferente, todo lo no COVID está parado pero quieren intentar poco a poco ir recuperando cierta normalidad.

He sentido estos días, dejadme hablar un poco mal, un cabreo muy gordo. Oigo declaraciones en la televisión que me hacen enfadarme una auténtica barbaridad. Veo el esfuerzo de mis compañeros, de mis amigos, de mis vecinos, de mis padres (ambos autónomos) y luego oigo cada caso de aquellos que se suponen nuestros líderes… Pero no me voy a meter en esos terrenos pantanosos.

Me ha sorprendido mucho estos días la creatividad de la gente. Su capacidad de inventiva con recetas, retos, llamadas multitudinarias, vídeos en tiktok. Pero ¿Y LA GENEROSIDAD? ¿Dónde dejamos eso? Alucinante la generosidad de las empresas españolas, pequeños comercios, voluntarios… Eso hace que mi coranzoncillo de r1 enfadada a ratos con el mundo se alegre y siga creyendo en que hay gente MUY BUENA.

Creo que podría escribir este testimonio de mejores maneras, mejor gramática y todo más bonito en general; pero esta es la realidad, son  las 23:21h, queda una larga noche en Urgencias y yo estoy dispuesta a comerme lo que venga. A los que leáis esto os pido fuerza, paciencia y al que rece que eche un rezo, al que no, que mande energía positiva y buen rollo porque va a hacer falta mucho. Aprovechemos la situación para aprender, para pensar, para empezar a vivir de una manera diferente; porque volveremos pero no como antes. Habrá restricciones, hagámonos a la idea que no volveremos a la normalidad tal y como la conocíamos, pero saldremos de esta más fuertes y con mucho en lo que debatir en los findes ELU, en los encuentros CLAVIS; y eso lo haremos juntos.

Gonzalo del Campo

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“Con toda la elección de plazas MIR paralizadas totalmente (saqué un buen número, y cuando todo esto acabe, espero poder empezar la residencia), nos piden que trabajemos cubriendo los puestos de tantos médicos que se dan de baja cada día. Como médico que soy ya desde hace un año, y manchego de procedencia, a mí me han llamado para trabajar en el pueblo de Tomelloso, uno de los focos más importantes de la infección de toda Castilla-La Mancha.

Aquí estamos algunos de mis compañeros y yo, iniciándonos en nuestra profesión de una manera que jamás hubiéramos esperado, pero con una ilusión por ayudar y unas ganas de ponernos a prueba que pueden contra el miedo y la incertidumbre.

Sin categoría Gracias

¡Gracias!

Por:

La situación que estamos viviendo estas últimas semanas en España me hace, inevitablemente, pensar en los Antiguos Alumnos ELU que cursaron estudios relacionados con el área biosanitaria o similar.

No nos está tocando vivir una situación sencilla, pero es ahora, más que nunca el momento de vivir en clave de aprendizaje y entrega, como os enseñamos en la UFV durante vuestro paso por la Escuela. Sin duda la oportunidad de crecimiento que tenemos por delante, a pesar de las dificultades, nos harán más conscientes de nuestras virtudes y fortalezas y, sobre todo, nos permitirán poner nuestra mirada y nuestra atención en los demás y poner nuestros talentos al servicio de quienes más lo necesitan. Os animo a ello siempre, pero ahora más que nunca.

Alguno de nuestros Antiguos ELUS están llamados estos días a la primera línea de batalla, sirviendo y acompañando en hospitales a personas enfermas o que necesitan de ellos ya como profesionales o quizás como voluntarios; investigando o desarrollando tecnologías que ayuden a superar esta crisis en empresas, laboratorios o grupos de investigación; trabajando desde diferentes ámbitos con el propósito de encontrar una solución….aquí os dejamos alguno de los testimonios que han querido compartir con nosotros. Ojalá os sirvan de inspiración para hacer, cada uno desde dónde esté llamado, más liviana esta situación.

Queridos Antiguos Alumnos ELU, quiero que sepáis que desde la Universidad Francisco de Vitoria y desde la Escuela de Liderazgo Universitario nos acordamos mucho de vosotros. No dejéis de entregaros con generosidad en vuestro quehacer diario.

Con mucho cariño y admiración,

Sabrina Lucas

Coordinadora de Antiguos Alumnos Escuela de Liderazgo Universitario – Alumni UFV


Marta Herranz López:

10“Miles de pensamientos y sensaciones de forma desorganizada recorren mi mente; como nunca antes me había sucedido, como si de un cocktail se tratase. De pronto un día todo cambia. Se produce un cambio en lo personal y en lo laboral. Aparece en escena una realidad ante mis ojos que nunca me había podido imaginar. Aparecen sensaciones y sentimientos extraños que se mezclan constantemente. Cada vez que cruzo la puerta del hospital, desde que comenzó la pandemia, el miedo y la motivación me acompañan prácticamente a partes iguales. Miedo a la incertidumbre que rodea esta nueva situación. Miedo a no ver el final. Miedo a cometer errores. Miedo a contagiarme y a poder contagiar a mi familia que me espera al llegar a casa. Miedo a no estar a la altura de las circunstancias. Miedo a tener empañada la vista y no ver lo verdaderamente importante. Y miedo a muchas cosas más.

Y de repente el miedo da paso a la tristeza en cuestión de instantes. Tristeza cuando veo el miedo reflejado en los ojos del paciente. Tristeza al escucharles hablar con sus familias por teléfono. Tristeza al observar la soledad y la fragilidad en una cama de urgencias. Tristeza al pensar que quizás no realice el camino de vuelta a su casa. Tristeza al ver que ya no está. Tristeza al ver una mala evolución. Tristeza al comunicar malas noticias. Tristeza cuando la familia contesta con la voz entrecortada al teléfono. Tristeza oculta tras el equipo de protección individual. Tristeza al llegar a casa y ver por la ventana a mi yaya saludándome desde la distancia. Y en esta montaña rusa de sentimientos, me encuentro con la motivación. Motivación por querer dar cada día la mejor parte de mí, en la parte profesional y en la relación con el paciente. Motivación por el estudio de las actualizaciones. Motivación para diagnosticar, para tratar, pero también para aliviar y acompañar. Motivación para poder transmitir en los ojos la sonrisa que se esconde tras la mascarilla. Motivación por sembrar esperanza. Motivación para ser la médico que el paciente desearía encontrarse al cruzar la puerta de urgencias. Motivación por trabajar en equipo. Motivación para caminar todos en el mismo sentido. Motivación para lograr tener bajo control esta situación y ganar esta batalla.

La motivación va acompañado de un sentimiento de orgullo y agradecimiento. Orgullo por el sentimiento de equipo creado. Orgullo por la forma de trabajar. Orgullo por los actos de generosidad y de entrega. Orgullo por la gran familia que se forma al trabajar unidos. Orgullo de mi especialidad, desde el centro de salud hasta las urgencias hospitalarias. Agradecimiento por la vocación que Dios me ha regalado. Agradecimiento por tantas muestras de cariño. Agradecimiento por todo el apoyo recibido.

Y estos son algunos ingredientes de mi cocktail de sentimientos de las últimas semanas, mezclados con muchos otros que no he mencionado y que hacen que el sabor final de cada día cambie en función de la cantidad, dando lugar a días amargos, agrios, dulces, salados y umami.

Este virus de nanómetros de tamaño ha sido capaz de paralizar nuestras vidas, demostrarnos lo frágiles que somos y la igualdad entre cada uno de nosotros. Claramente ha marcado un antes y un después en nuestra vida. Ojalá en estos días de confinamiento seamos capaces de visualizar la oportunidad que la situación actual nos ha traído escondida entre tantas malas noticias. Una oportunidad para valorar lo que hasta ahora no éramos capaces; una oportunidad para saber lo que de verdad importa. Una oportunidad que impulsa un cambio, un cambio cargado de ilusión, esperanza, compromiso y responsabilidad. Un día más es un día menos.”

Cristina López Crespo:

7“Decepción, rabia, tristeza, impotencia… son muchos los sentimientos y emociones experimentados durante este tiempo y parece que todos enfocados a la negatividad. Están siendo unos días muy duros, y estar en el campo de batalla es un arma de doble filo, pero debemos ser fuertes. Tu pasión te dice que debes y quieres ayudar, disfrutas cada momento cuidando a las personas que tanto lo necesitan, celebras cada despertar, cada salida de la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI), cada alta… Sin embargo, te vas cargando a la espalda todos los momentos difíciles, las conversaciones tristes, la incertidumbre, el sufrimiento, el dolor, la muerte… porque tenemos que ser fuertes. Qué injusta está siendo la vida con tantas y tantas personas, con tantas y tantas familias. Atravesamos momentos que nos hacen valorar la vida, valorar aquello que tenemos en lugar de echar en falta; y recordar que debemos disfrutar de los pequeños y sencillos momentos, de nuestras familias y amigos. Y nos insisten en ello, ¡tenéis que ser fuertes! De verdad que lo somos… o lo intentamos. Lo cierto es que no se nos han puesto las cosas nada fáciles. Vivimos en un mundo de autodestrucción, en el que abundan los abusos, la agresión, en el que el conflicto, la violencia e incluso la guerra continuamente existe, en el que se prejuzga a las personas antes de tiempo, se traiciona, se tiene envidia del prójimo, y el egoísmo y la hipocresía llegan a ser formas de vivir… Ahora bien, ¿por qué no invertir esta situación? Eliminemos barreras, eliminemos fronteras entre los seres humanos, dejemos los límites incesantes a un lado. Dediquémonos a dialogar y abrazar. Demos más peso al contacto humano, al cariño, a la amistad y al amor. Cuidemos con ilusión, con pasión. Colaboremos y unámonos aún con más fuerza, pues todos somos iguales, sin distinción. Vivamos de tal manera que lo único que importe sea dedicarle tiempo a la vida. Seamos fuertes y saldremos adelante.”

Alba Jiménez:

6

“Desde el sector de la salud digital no podíamos quedarnos de brazos cruzados ante esta emergencia. Desde nuestras casas, estamos desarrollando soluciones digitales que ayuden a controlar esta pandemia, que se está extendiendo tan rápido como el miedo. La información rigurosa es nuestra mejor arma contra el virus, saber cómo protegernos es clave para vencer al virus. Ahora más que nunca, debemos usar las ventajas de la sociedad de la información para hacer el bien. Ahora más que nunca, debemos poner la tecnología al servicio de la sociedad. Y ahora más que nunca, recordemos que ‘sólo tú puedes pero no puedes solo‘. Gracias a todo el personal sanitario que lucha en primera línea. Desde el sector de la salud digital os apoyamos en otros frentes!”

Marina Dasilva Torres:

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“Aún no he cumplido un año desde que empecé a trabajar como médico interno residente y ya he sentido dudas de si de verdad pertenezco a esta profesión.

Son muchos los retos a lo que nos enfrentamos en nuestro primer año como médicos (y en todos los siguientes) pero quién hubiera imaginado que uno de ellos fuese una pandemia.

La verdad, es que no sabíamos a lo que nos enfrentábamos. Nosotros, el personal sanitario, también estábamos expectantes, con miles de preguntas. No sabíamos el alcance ni mortalidad que tendrían el virus en nuestro entorno. No estábamos seguros de poder asumir en nuestros centros a toda la población enferma. No teníamos medios materiales suficientes. A nosotros también nos preocupaban nuestras familias y estábamos lejos de ellas en muchos casos. También teníamos y tenemos a compañeros y amigos enfermos. Ahora, tampoco sabemos cuánto durará esta situación o si se volverá a repetir. Tantas fueron las preguntas que compartimos cada día que, poco a poco, me fui dando cuenta de que esta pandemia no era sólo una urgencia sanitaria, sino una verdadera emergencia social.

En la sala de urgencias no hay personas de derechas ni de izquierdas, no hay creyentes ni ateos, no hay españoles ni extranjeros, hay simplemente personas. A mi modo de ver, desde mediados de marzo nuestra sociedad se ha convertido en una gran sala de urgencias donde todos estamos en riesgo, todos somos iguales, porque las enfermedades no distinguen estatus, culturas ni fronteras. Entonces nos hacemos conscientes de nuestro deber de ayudar. Nos unimos, salimos a los balcones, nos lavamos las manos por los más desprotegidos y pedimos a los sanitarios y fuerzas de poder que nos cuiden, A TODOS. Me imagino por un momento si esta actitud unánime tan poderosa se tradujera a nuestro día a día para luchar contra la violencia de género, la desigualdad social o el cambio climático.

Durante este mes y medio he visto morir a varios abuelitos en mi turno, sin poder despedirse. He visto a compañeros trabajar guardias sin apenas descanso. También he visto que nuestras condiciones laborales, que no eran óptimas, no tienen pinta de ir a mejor (pero eso es otra guerra). Pero si alguien me preguntase cuál está siendo la impresión que me llevo de esta pandemia como médico, ha sido la muestra sólida y constante de HUMANIDAD. Todas y cada una de las personas que están en sus casas, que protegen a sus mayores y aislan a sus pequeños, están ejerciendo también de médicos. Esas buenas palabras que ahora son tan fáciles de encontrar. Esa generosidad desbordante que se ha convertido en rutina. Ahora nos cuidamos los unos a los otros. Sólo me provoca decir que ojalá pusiéramos tanta intención y bondad en los problemas que afrontemos a partir de ahora porque es ese derroche de humanidad el que nos está curando.”

Vida ELU Elena 1

Elena López – Una gota de agua más

Por:

Desde pequeña he tenido la suerte de recibir una educación de servicio hacia los demás y he tenido grandes ejemplos en mi familia y en mi colegio. Durante la etapa escolar, hacía uno o dos voluntariados al trimestre y otro en verano. Normalmente era ir a residencias de ancianos para hacerles compañía y escucharles (los ancianos son las voces de la sabiduría y de la experiencia) o ir a ayudar en comedores sociales.
Sin embargo, con el paso a la universidad, he de decir que hago voluntariado de forma más esporádica, pues no tengo tanto tiempo como antes, pero aún así, intento hacerlo mínimo 3 veces al año.

VOLUNTARIADO EN LOURDES

Elena 2

En verano, siempre lo hago. El verano pasado (2019), tuve la suerte de irme con 2 amigas a Lourdes. Estuvimos ayudando en el hospital-hotel para enfermos, limpiando platos, vasos, y el comedor donde comían. Estuvimos 9 días, y fue una experiencia preciosa que recomiendo vivamente. Fuimos sin saber muy bien lo que nos tocaría de voluntariado y la verdad que salimos encantadas y con muchas ganas de repetir.

VOLUNTARIADO EN FAMILIA

Elena 3

Todos los meses hacemos un voluntariado toda la familia que consiste en pasar la mañana de un sábado con un niño que tiene algún tipo de discapacidad. Este año, por tema de exámenes, solo he podido ir 2 veces. Un día fuimos al invernadero de Arganzuela y otro a un colegio, donde se había organizado un taller de juegos, pintura, etc. con música y todo. Siempre nos lo pasamos fenomenal y los niños disfrutan mucho de estas escapadas. Además, al ser un voluntariado en familia, a mí me ha ayudado a conocer más profundamente a mis padres y hermanos.

VOLUNTARIADO CON LA ELU

Elena 4

La acción social de la ELU en Madrid fue en la casa de las Misioneras de la Caridad. Había dos casa, en una de ellas atendían a personas ancianas y en la otra a enfermos de SIDA. A mí me tocó estar en la casa de los ancianos. Al principio estuvimos limpiando las habitaciones y los pasillos de la casa y después ayudamos a las hermanas a dar de comer a los ancianos que tenían alguna enfermedad que les impedía comer solos. Después de comer, nos quedamos charlando con uno de ellos, Ramón, que resultó ser un gran filósofo. ¡Nos quedamos 2 horas enteras hablando con él acerca de su vida y de los libros que había escrito! Cuando ya nos tuvimos que ir, nos dio las gracias por haberle escuchado, hacía mucho que nadie se había interesado por su vida. Fue una experiencia preciosa y me llevé mucho más de lo que “di”.

Creo que lo bonito de hacer voluntariado es que te crees que vas a dar un montón, que eres súper generoso, etc. Y resulta que no. Que recibes el doble de lo que das. Que te das cuenta de que servir es amar, y es lo más grande que existe en esta tierra. Os invito a que cada uno dejéis vuestro granito de arena en este mundo. Pero sobre todo creo que el mayor voluntariado se hace día a día, en casa, en la universidad, con tus amigos… porque cuesta más ahorrarte un mal comentario, una crítica, un insulto, sonreír cuando no apetece, ayudar en casa, escuchar a tus hermanos con interés… que ir un día a un comedor social o a ayudar en una casa de las Misioneras de la Caridad. No digo que no se haga voluntariado, sino que no se nos olvide que la gran batalla está en casa, con los que tenemos más cerca, y no podemos descuidar ninguna de las dos cosas.

Termino con una frase de santa Teresa de Calcuta que refleja muy bien lo que quiero transmitir: “El que no vive para servir, no sirve para vivir”

Vida ELU ELUTalks

ELU#talks

Por:

¡Hola a todos! Hoy os queremos presentar un proyecto que nos llena ilusión y que comenzamos con mucho cariño con el inicio del confinamiento.

En primer lugar, teniendo en cuenta la situación en la que nos encontramos, aprovechamos para deciros que esperamos que tanto vosotros como vuestros seres queridos os encontréis bien, y os mandamos todo nuestro ánimo y cariño.

Nos presentamos, somos María Álvaro, Alfonso Méndez y María Santaolalla, tres alumnos de cuarto, en camino de terminar su trayectoria por la ELU. Sin embargo, no estamos solos, ya que contamos con la ayuda en el diseño de nuestro Instagram de Amaya Vizmanos (alumna de la Escuela de primero).

Después de estos cuatro años a nuestras espaldas, tenemos una cosa clara: la vida es realmente vivida cuando se acompaña de aquellos que te hacen crecer, que te suman. Nosotros consideramos que esto es precisamente la ELU.

A lo largo de estos años, hay momentos en los que perdemos el sentido de por qué empezamos en la Escuela. Incluso se nos olvida el mensaje de Becas Europa “solo tú pero no tú solo”, porque el ritmo frenético del día a día se impone y la verdadera rebeldía supone no dejarse llevar.

“La realidad es que tenemos por delante 30, 40 o 50 días de cuarentena. El tiempo se ha congelado de forma repentina, ¿no? Tenemos un GAP de tiempo un poco extraño. Pero una vez más, cada uno elige cómo encarar esto y siendo ELUs nos NEGAMOS a salir de esta sin haber crecido y sin haber construido, sin haber hecho algo GRANDE de lo ordinario. Y como gran RED que somos, proponemos seguir afianzándola y continuar con esta iniciativa. En definitiva, seguir haciendo ELU.”

Este es el mensaje con el que abrimos nuestro Instagram hace ya unas semanas y el motivo por el que decidimos empezar con ELU#Talks. Queremos hacer crecer esta RED y que todos nosotros lo hagamos con ella. Queremos que la comunidad ELU esté presente de una manera un poco más cercana en vuestro (nuestro) día a día.

ELU#Talks busca ser un espacio en el que de manera periódica (hasta nuevo aviso los sábados a las 12h) nos reunamos con una persona que nos interese de cualquier ámbito vía videoconferencia. Además, para todos aquellos que por cualquier razón no podáis asistir, en aquellos ponentes que nos den su autorización, grabaremos las reuniones y las colgaremos en la red.

AMendez MAlvaro MSantaolalla

A día de hoy, ya hemos completado nuestro primer ciclo de charlas, que han versado sobre la identidad-felicidad, la vuelta a los orígenes e importancia de crear red, y el amor. Esta triada se ha acompañado con el testimonio vital de Pablo España, que fue nuestro invitado el sábado pasado. Durante una hora aterrizó, mediante su propia experiencia personal, lo que supone enfrentarse a un cambio radical en la forma de entender la vida y la consecuente necesidad de crear una red, para vivirla #conquientanto.

Mañana, sábado 18 a las 12h, nos reuniremos una vez más para dar comienzo a nuestro segundo ciclo de encuentros. Por ahora solo os podemos desvelar que serán también tres charlas, seguidas de un testimonio. Ahora bien, para saber más, tendréis que uniros a nosotros y descubrirlo por vosotros mismos.

Para nosotros, esta proyecto no puede estar siendo más enriquecedor. Estamos experimentando de primera mano lo que supone trabajar en equipo para que cada encuentro sea especial y diferente. Intentamos que haya una línea argumental que conecte las charlas y refleje lo que es la ELU, y que de todas pueda surgir una reflexión que (n)os lleve a seguir preguntándonos más allá, juntos.

Queremos que ELU#Talks sea un proyecto de todos, así que en Instagram hemos habilitado un cuestionario en el que os invitamos a dejarnos temas que tratar, ponentes que invitar, aspectos que mejorar… En definitiva, todo aquello que creáis que puede hacer crecer a esta pequeña gran familia de la que formamos parte.

Nos gustaría que este proyecto continuara en el futuro y que fuera una pata más de nuestra ELU, construida por los propios ELUs. Creemos que es una propuesta valiosa para conectar (aunque sea online) más a menudo y acercar la ELU un poco más.

¿Cómo ser parte de esta iniciativa y enterarte de todo lo que está pasando? Muy sencillo, sólo tienes que seguirnos en Instagram: @elu_talks y prepárate para ser parte de algo increíble.

Gracias, porque sin vosotros esto no sería posible.

Equipo ELU#Talks

Sin categoría Rebeca 2

Rebeca Arranz- ELUs por el Mundo

Por:

¡Hola chicos! Soy Rebeca Arranz, ELU de tercero, y este año estoy viviendo mi Erasmus en Toulouse.

Toulouse es una ciudad al suroeste de Francia perteneciente a la “région Occitanie”. Mi elección, de última hora. Finalmente me decanté por el idioma y la esperanza de no pasar un año con un clima despiadado. Uno que no me dificultara demasiado el desprenderme de mi querido sol, casi perpetuo en Madrid, por unos meses. El resultado, una ciudad que me ha encandilado y de la cual me va a costar trabajo despedirme.

Es la cuarta ciudad más grande de Francia, detrás de París, Marsella y Lyon, con alrededor de medio millón de habitantes. Para mí, que vengo de Madrid, justo lo que quería. Una ciudad acogedora donde poder pasear a todas partes prescindiendo del transporte público. Gracias a ello, he podido cumplir uno de mis sueños, ir en bici a la universidad, a entrenar e incluso para volver de fiesta. Es un placer que voy a echar mucho de menos a la vuelta cuando tenga que atravesar Madrid cada día para ir a la uni. Aquí se toman muy en serio la necesidad de reducir el uso de transportes privados y la ciudad está acondicionada para los miles de ciclistas que circulan por sus calles todos los días.

Rebeca 1

Y es que Toulouse es una ciudad para patear ya sea en bici o andando. Recorrer sus numerosos canales alimentados por el río Garona no tiene precio, sobre todo cuando vienes de una ciudad donde al río le cuesta mantenerse con vida. Sus calles adoquinadas y sus edificios, en su mayoría de poca altura con ese característico color rosado, te invitan a pasar las tardes sin mirar el reloj buscando un rinconcito donde disfrutar de un buen libro con un imprescindible crêpe de chocolate. Es por ello que la ciudad recibe el nombre de “Ville Rose” y convierte sus atardeceres en los más bonitos que he visto en mi vida.

Las visitas obligadas son numerosas: la plaza del Capitolio, la catedral de Saint-Étienne, caminar por el barrio de Carmes, las vidrieras del convento de los Jacobinos y, con la que no puedo evitar quedarme embobada, la basílica de Saint-Sernin, la cual se puede ver desde casi todos los puntos de la ciudad. Toulouse es culturalmente muy activa. Cada día tienen lugar numerosos conciertos, conferencias y exposiciones de los temas más diversos. Es también una ciudad muy universitaria por lo que te acabas dando cuenta de que amigos franceses los que menos y españoles en cada esquina.

Aunque parezca que no vine a estudiar, lo he hecho y mucho. Yo venía a la Université Toulouse I Capitole donde se pueden estudiar grados como Derecho, Informática o Economía. Aun así, mi llegada guardaba una sorpresa, y es que mi plaza era más bien para estudiar asignaturas de Máster en la TSE (Toulouse School of Economics) donde me ha tocado sufrir un poquito aunque con mucho aprendizaje a todos los niveles. Tendría que haberme esperado un regalito como éste de mi querida Carlos III, muchos me entenderéis.

Rebeca 3

Este pequeño obstáculo me ha servido para afrontar mi carrera de una manera diferente y para conocer gente apasionada que me ha hecho ver aquello que puede llegar a gustarme de lo que hago o más bien, aquello a lo que no estoy llamada ni por asomo. Como no podía ser de otra forma, también ha habido tiempo para el deporte. Otro sueño cumplido ha sido el poder entrenar en otro país y clasificarme para el nacional universitario de Cross en Grenoble. Experimentar de primera mano cómo viven el deporte que practico ha sido súper enriquecedor como atleta y como persona.

Y como en casi todo Erasmus no han faltado los viajes. Entre ellos salidas curiosas por los alrededores de Toulouse (Carcasonne, Albi, Burdeos o Montpellier) y otras que me han llevado a coger buses de, mejor no os digo las horas, para visitar Lausana, Constanza, Zúrich o, esta vez en avión, Nápoles, huyendo por los pelos de la que se avecinaba.

Mi idea era escribir estas palabras una vez finalizada mi estancia para hacer un balance global de esta experiencia transformadora, pues sabes dónde empieza pero nunca dónde acabará. Tristemente, estos últimos meses se han visto truncados por la difícil situación que estamos viviendo. No obstante, decidí no poner un punto y final tan brusco y aquí sigo exprimiendo las últimas gotas de mi primera vez fuera de casa. Unos meses en los que he conocido gente de todas las partes del mundo y sobre todo, me he conocido a mí misma, sintiendo que este es también el camino que me lleva a ser más útil para los demás.

Espero que todos estéis lo mejor posible y que estéis convirtiendo esta situación en oportunidades que aprovechar. Yo seguiré disfrutando de los atardeceres más bonitos que conozco, aunque esta vez sea desde mi ventana.

Bisous!

 

Vida ELU COE

Algunos alumnos de la ELU participan en el COE (Congreso de Oncología para Estudiantes)

Por:

En el primer FdS de la ELU surgió la idea de asistir al Congreso de Oncología para Estudiantes, que tiene lugar cada año en la Universidad de Navarra. Lo vimos como una gran oportunidad para reencontrarnos y visitar a los ELUs de Navarra, y además, para profundizar en uno de los temas del campo biomédico con más actualidad: el cáncer.

El COE es un congreso organizado por y para estudiantes con la finalidad de aprender y establecer un ámbito de diálogo para profundizar en todo lo referente a la investigación, prevención, diagnóstico, tratamiento y cuidado del cáncer desde una perspectiva holística.

Este año el COE ha tenido lugar los días 27, 28 y 29 de febrero bajo el título “The journey of cancer: prevention, control and  humanity”. Tuvimos suerte, creemos que fue uno de los últimos eventos sin cancelar antes del Coronavirus.

Durante el congreso, tuvimos la oportunidad de asistir a ponencias de referentes en la oncología, desde la investigación hasta la clínica, pasando por la psicología y la nutrición. El Dr. José María Martín-Moreno,especialista en Medicina Preventiva, y asesor de la OMS para Europa, nos habló sobre las posibles formas de prevenir el cáncer. También aprendimos que la Medicina de Precisión es una realidad, tenemos que ser capaces de comprender que los datos de genómica, los modelos de desarrollo y tratamientos han cambiado, y se enfatizó la importancia de los comités multidisciplinares. Entre los asistentes al congreso se encontraban estudiantes de medicina, enfermería, farmacia, bioquímica, biomedicina y nutrición.

Aparte de conferencias participamos en una serie de talleres. Desde el Basque Culinary Center de San Sebastián, nos enseñaron como un patrón de alimentación sana basado en vegetales y carne sirve para prevenir enfermedades, entre ellas, el cáncer. Tuvimos la magnífica oportunidad de cocinar y probar una de las recetas de estos chefs. En otro de los talleres pudimos ver como los perros, perfectamente adiestrados, pueden detectar el cáncer mediante el olfato.

Por último, nos acercamos a la parte más importante y humana del cáncer: el paciente. Participamos en una mesa redonda con familiares y pacientes oncológicos, que nos contaron su testimonio sobre la enfermedad, y nos demostraron la importancia que tiene una relación médico-paciente individualizada.

El fin de semana no solo fue académico, no pudimos irnos de Pamplona sin conocer la famosa tradición del Juevintxo, donde tuvimos la suerte de que nos acompañara Andrea Sánchez, que la pillamos en casa gracias a una escapada que hizo en su Erasmus.

Disfrutamos de la noche pamplonica y sobre todo tuvimos la suerte de establecer una red de contactos con otros estudiantes de toda España.

¡Esperamos que el año que viene os unáis muchos más, y poder compartir esta experiencia con vosotros!

Sara Gallardo Martin
Pedro González Fernández
Reyes Hernández Osuna
Blanca Labrador Granados
Ignacio Pueyo Bestue

Vida ELU Patricia 1

Patricia Ramos, coautora de un libro que ayuda a concienciar sobre el medio ambiente

Por:

Para quienes no me conozcáis, me presento:

Soy Patricia Ramos González, alumna de 2º de ELU y de Medicina en la UAM. Si esta semana participo en la newsletter, es porque recientemente se ha publicado el libro del que soy coautora: Somos la última generación que puede salvar el planeta. Como os imaginaréis, trata sobre la emergencia climática y sobre nuestro papel a la hora de proteger el medioambiente.

El interés que tengo por la preservación del planeta se remonta a mis años de primaria, cuando participaba en talleres sobre reciclaje y aprendía sobre la importancia de los recursos naturales para el correcto desarrollo de la sociedad.

A lo largo de este tiempo, mis acciones han sido pequeñas -pero igualmente importantes-, centradas sobre todo en concienciar a las personas de mis círculos cercanos y en tratar siempre de actuar como ejemplo para ellas.

El pasado septiembre, mi participación en la Youth Climate Summit de Naciones Unidas implicó un mayor alcance de mis mensajes. Tanto que, además de la repercusión que tuvo en medios, la editorial Penguin Random House me propuso participar en el desarrollo de Somos la última generación que puede salvar el planeta, un libro en el que varias jóvenes unimos nuestras voces para hablar sobre la importancia de la protección del medioambiente. Lo que diferencia esta iniciativa de otras similares es que, además de dar a conocer los problemas existentes, proponemos soluciones sencillas para ayudar a paliarlos.

Concretamente, en mi capítulo hablo sobre el zero-waste, un movimiento que plantea reducir lo máximo posible los residuos que generamos. Yo me quise centrar en los desechos plásticos y orgánicos, puesto que son la causa de dos graves problemas globales: las islas de plástico en los océanos y el desperdicio de comida. En comunión con el planteamiento general del libro, insisto en que no tenemos que hacer grandes heroicidades para cuidar del entorno; simplemente debemos tomar conciencia de nuestras actitudes dañinas y adoptar como hábitos pequeños cambios en el día a día.

Es de vital importancia conocer las situaciones mejorables que hay en el mundo, pero igual de importante es no dejarse cegar por la impotencia y el desánimo que una visión excesivamente pesimista puede provocar.

Durante este difícil periodo de confinamiento, dentro de la ELU han surgido varias iniciativas para, por ejemplo, facilitar el estudio de quienes se examinan de la Selectividad este año. Precisamente en la comunidad ELU sabemos perfectamente que incluso las situaciones más desesperadas son una oportunidad para hacer de este mundo un lugar más amable y habitable.

En este sentido, Somos la última generación que puede salvar el planeta anima a la acción y recuerda que, mientras los gobiernos e instituciones trabajan por cambios a gran escala, cada decisión individual suma. Os animo a que aprendáis sobre zero-waste, turismo sostenible y otras cuestiones en este maravilloso libro que, al igual que los proyectos en los que muchos miembros de esta red nos embarcamos, implica en mayor o menor medida un beneficio para la sociedad.

Vida ELU ELU Talks

ELU#Talks

Por:

¡Hola a todos! Hoy os queremos presentar un proyecto que nos hace mucha ilusión y que hemos empezado con mucho cariño.

En primer lugar nos presentamos, somos María Álvaro, Alfonso Méndez y María Santaolalla, tres alumnos de cuarto, en camino de terminar su trayectoria por la ELU (aunque no estamos solos, ya que contamos con la ayuda en el diseño de nuestro Instagram de Amaya Vizmanos, ¡alumna de la Escuela de primero!)

Después de estos cuatro años a nuestras espaldas, tenemos una cosa clara: la vida es realmente vivida cuando se acompaña de aquellos que te hacen crecer, que te suman. Esto es precisamente la ELU.

A lo largo de estos años, hay momentos en los que perdemos el sentido de por qué empezamos en la Escuela. Incluso se nos olvida el mensaje de Becas Europa “sólo tú, pero no tú solo”, porque el ritmo frenético del día a día se impone y la verdadera rebeldía supone no dejarse llevar.

Esta es la razón por la que queremos empezar este proyecto: queremos hacer crecer esta RED y que todos nosotros lo hagamos con ella. Queremos que la comunidad ELU esté presente de una manera un poco más cercana, incluso estos días de cuarentena. Y así, ha nacido ELU#Talks.

“La realidad es que tenemos por delante 30, 40 o 50 días de cuarentena. El tiempo se ha congelado de forma repentina, ¿no? Tenemos un GAP de tiempo un poco extraño. Pero una vez más, cada uno elige cómo encarar esto y siendo ELUs nos NEGAMOS a salir de esta sin haber crecido y sin haber construido, sin haber hecho algo GRANDE de lo ordinario. Y como gran RED que somos, proponemos seguir afianzándola y continuar con esta iniciativa. En definitiva, seguir haciendo ELU.”

Este es el mensaje con el que abrimos nuestro Instagram y el motivo por el que decidimos empezar con ELU#Talks. ELU#Talks
busca ser un espacio en el que de manera semanal nos reunamos con una persona que nos interese de cualquier ámbito vía videoconferencia, y que de esta forma tengamos la oportunidad de discutir sobre el tema que queramos. Aproximadamente a mitad de semana, anunciaremos por Instagram el ponente, la hora y la plataforma para la próxima reunión. Además, para todos aquellos que por cualquier razón no podáis asistir, si los ponentes nos dan la autorización, grabaremos las reuniones y las colgaremos en la red.

Queremos que ELU#Talks sea un proyecto de todos, así que en instagram hemos habilitado un cuestionario en el que podéis escribir sugerencias de personas a las que os gustaría traer, qué veis que podemos mejorar… En definitiva, todo aquello que creáis que puede hacer crecer a esta pequeña gran familia de la  que formáis parte.

Nos gustaría que este proyecto continuara en el futuro y que fuera una pata más de esta nueva ELU, construida por los propios ELUs. Creemos que es una propuesta valiosa para conectar (aunque sea online) más a menudo y acercar la ELU un poco más.

¿Cómo ser parte de esta iniciativa y enterarte de todo lo que está pasando? Muy sencillo, sólo tienes que seguirnos en Instagram: @elu_talks y prepárate par ser parte de algo increíble.

Equipo ELU#Talks

Vida ELU BETA 1

Marta Navas participa en BETA

Por:

El mes pasado tuve la gran oportunidad de, una vez más, adentrarme en la Unión Europea. No sé si habréis oído hablar de Bringing Europeans Together Association pero, si no es el caso, permitidme presentárosla.

BETA es una asociación joven, políticamente independiente y sin ánimo de lucro, fundada en agosto de 2008 por nueve jóvenes europeos en Maguncia, Alemania.

Nuestros principales objetivos son fomentar la identidad y la conciencia europeas basadas en la pluralidad, la tolerancia y la cooperación entre los individuos, así como fortalecer la sociedad civil europea mediante un mayor desarrollo del proceso democrático tanto a nivel nacional como internacional. Para ello, la principal actividad es la organización de Modelos de la Unión Europea. Para la realización de estos eventos, contamos con la colaboración de la OTAN, la propia Unión Europea, los ministerios de Asuntos Exteriores y la ESN.

BETA 3

Yo tuve la suerte de ser seleccionada para el Modelo de la Unión Europea de Viena para representar a Dinamarca en el partido parlamentario Renew Europe.

¡No sabéis qué experiencia más gratificante!

Fueron cuatro días intensos de trabajo, discusiones, enmiendas y colaboración. Europa debe ser un objetivo común, pues, sin ella, estamos solos.

Os animo a formar parte de esta asociación. Ahora mismo estoy de Head of Locals en el primer Modelo que se organizará en Madrid. Os aseguro que merece la pena, no solo por la alta calidad de la gente que participa, también para estar más cerca de algo que nos hace grandes.

Marta Navas

Vida ELU Abraham 1

ABRAHAM VELARDE, PONENTE EN EL NEXT GENERATION LEADERS FORUM CON: “LA IDEA DE UNIVERSIDAD”

Por:

Cuando nadamos mar adentro y conforme nos alejamos de la orilla vamos perdiendo poco a poco la noción de dónde nos encontramos. Es muy fácil que la inercia de la realidad y la rutina nos sumerjan de tal manera que olvidemos el lugar donde estamos. La universidad, concretamente nuestra vida universitaria, no es ajena a esta circunstancia. Y en tiempos en los que la orilla de la que se partió ya queda algo difuminada y el inicio se ve más lejano que el final es un auténtico regalo que alguien te invite a situarte, te empuje a preguntarte: ¿dónde estás? Esta pregunta, por cierto plenamente universitaria, fue la oportunidad perfecta para recordar lo aprendido en Becas Europa y lo confirmado en la experiencia que sucedió después y hasta ahora.

Hace pocas semanas, cuando aún no imaginábamos la situación en la que hoy nos encontramos, tuve la oportunidad de participar como ponente en el “Next Generation Leaders Forum” celebrado en la Universidad de Valladolid y compartir algunas nociones sobre lo que mis dos compañeros y yo acordamos en llamar: “la idea de Universidad”.

Teníamos la suerte, y también la responsabilidad, de representar a una institución que el año pasado cumplía ocho siglos de historia, un aniversario que conmemoraba los tiempos antiguos en los que Alfonso IX tuvo a bien fundar el Studium Generale, luego llamado Universitas Studii Salmanticensis, que fue germen de la actual Universidad de Salamanca. El peso de la historia y la presencia de la Universidad durante tantos años ya es muy revelador del poder de una institución que ha sobrevivido a tantos siglos y que ha despuntado como ninguna en el progreso científico y cultural de las sociedades. Esta larga vida ya resumía nuestra primera idea: la universidad como institución necesaria.

El aforismo Omnium scientiarum princeps Salmantica docet (los principios de todas las ciencias se imparten en Salamanca) no puede contener mejor la idea de la síntesis de saberes, que cada vez resiste con más fragilidad a la especialización y segmentación de las ciencias, tan arraigada en la universidad de hoy aun siendo algo tan poco universitario. Junto a la búsqueda de respuestas, la formación integral y el servicio a la comunidad vinimos a compartir un ideal universitario que en la Escuela de Liderazgo conocemos muy bien, pero que pierde todo su sentido si no se exporta y comparte.

Y como esto es una breve reseña y no quiero alargarme más, una última pregunta: ¿cómo encajaba “la idea de universidad” en un fórum sobre “next generation leaders”? Encajaba totalmente. La universidad en su significado más real y su larga experiencia ha encarnado el mejor liderazgo social, el faro que ha iluminado el saber y la técnica pero sobre todo que ha cultivado culturalmente a personas, en un sentido muy contrario a la formación de profesionales actual en la que poco espacio se le deja al pensamiento, relegado sobremanera por la transmisión repetitiva y homogénea de conocimiento impartidos bajo un plan –Bolonia- que poco o nada comparte con el origen y misión de la centenaria universidad que le da nombre.

El buen liderazgo de las generaciones futuras reside sin duda en las instituciones que forman en el presente y por eso debemos recordar dónde estamos aunque la orilla de la que partimos nos vaya quedando lejos.

Y puesta en práctica unos días después: hacer universidad alrededor de una caña…

Abraham 2

En tiempos de confinamiento y distancia, echando de menos lo más típico de nosotros mismos volvemos más a menudo sobre los recuerdos que nos impulsan a seguir. Y muy brevemente os comparto uno del pasado 4 de marzo:

La iniciativa consistió en algo tan arriesgado como divertido, una invitación anónima para charlar “el próximo miércoles a las 19 h. en la cafetería de la facultad para hablar de la eutanasia”. El mensaje, difundido entre distintas facultades, carreras y cursos no tuvo respuesta hasta llegada la hora cuando alrededor de una quincena de alumnos de distintas áreas y edades, que no se conocían entre sí, adivinaban si aquellos presentes eran los que habían aceptado la invitación.

No hubo que romper el hielo, el espíritu universitario y las ganas de todos ya se encargaron de hacerlo. Desde distintos ámbitos del conocimiento y aunque también separados por profundas convicciones, no solo tuvimos la sensación de estar llegando a puntos de encuentro sobre el valor de la vida o reflexiones compartidas sobre el sufrimiento sino que además experimentamos estar haciendo verdaderamente universidad: crear espacios de encuentro, de reflexión y diálogo, desde los distintos saberes para acercarse a la verdad y encontrar respuestas, y todo, con la cerveza compartida que nos espera cuando salgamos de esta. Mucho ánimo a todos.

Abraham Velarde

Vida ELU Gante 1

Julia Salafranca – ELUs por el Mundo

Por:

Buenas! Como ahora mismo nos encontramos todos encerrados en casa sin poder salir (a menos de que seáis el elegido de la familia para hacer la compra o unos afortunados por tener perro), la única forma que tenemos de viajar y conocer otros lugares es mediante la experiencia de los demás. Así que, os voy a contar un poquito de mi “Erasmus” en Gante, Bélgica.

Gante 2Mi nombre es Julia, y estoy en el último año de la ELU. He puesto Erasmus entre comillas porque no estoy aquí como estudiante, sino trabajando en un laboratorio. En Escocia, donde curso la carrera de Inmunología, nos permiten añadir un año de prácticas entre nuestro tercer y cuarto año para adquirir la experiencia necesaria en la investigación, y así graduarnos con un máster.

Por lo tanto, mi experiencia Erasmus ha sido completamente diferente. He de admitir que al principio me costó un poco compaginar el trabajo, la vida social y el dormir – y como dicen, solo puedes elegir dos de las tres opciones y no os va a costar imaginaros cuál salió perdiendo. Poco a poco, me fui acostumbrando al estar en una nueva ciudad y mi ritmo de vida se fue relajando, llegando a recuperar las horas de sueño y conociendo cada fin de semana un sitio nuevo. Yo creo que no podría decir que mi Erasmus ha sido en Gante, ya que he viajado tanto que me conozco los Países Bajos como la palma de mi mano. Y es que esa es una de las grandes ventajas que tiene un país tan céntrico en Europa como Bélgica, que todo está cerca para quien tiene ganas de conocer nuevos lugares.

Gante 3

Me gustaría brevemente introduciros a la increíble ciudad en la que he estado viviendo estos últimos meses. Gante es una ciudad que poco a poco se está dando a conocer, y no sin motivo. Su casco histórico es una auténtica maravilla medieval, donde se alternan las impresionantes torres y enormes iglesias con gigantescas plazas y espacios abiertos, y, donde las fachadas de las estrechas casas que dan a los canales cuentan la historia de las personas que vivieron en ellas muchos años atrás.

Gante 4

La ciudad es un perfecto ejemplo de la gastronomía belga, ya que está llena de bares donde ofrecen hasta 500 tipos de cervezas diferentes en un mismo bar, de “frituur” donde probar las famosas patatas belgas y de puestos donde tomarse un buen gofre de chocolate.

Mi experiencia Erasmus estos meses ha sido increíble. No solo por la gran cantidad de gente nueva que he conocido y los lugares que he podido visitar, sino porque me ha permitido descubrir mi vocación y ha reforzado mi pasión por lo que estudio y la trayectoria que he escogido.

Gante 5

Finalmente, me gustaría agradecer a las personas que han hecho mi Erasmus tan especial, ya que sin ellos no hubiera sido lo mismo. También a mis compañeros de piso, que han roto todos los estereotipos de fríos y reservados de los belgas, conservando solo el de amantes de la cerveza, y me han acogido como a una más en su país, invitándome a conocerles mejor.

Cuidaos mucho,
Julia