Nicolás Santana, 3º ELU
El pasado sábado 11 de abril nos embarcamos en dos de las etapas diseñadas por algunas de nuestras compañeras ELUmnis para su TFELU: ECOS DEL ARTE. Isabel Carmen, Carlota Cardona, Nuria Riera y Mar Sanz son las autoras de un proyecto final de ELU tan potente, práctico e impactante, que han decidido no dejarlo en el tribunal y tratar de traerlo al mundo real para que nosotros, los ELUs, podamos disfrutar de esta fantástica idea y dinámica.
Ecos consiste en unos recorridos interactivos por diferentes obras artísticas cuya linealidad y desarrollo viene dado por la relación de las obras con un tema en concreto. Así, nuestras amigas nos invitan a relacionarnos con obras seleccionadas en diferentes museos acompañados de contexto del autor, un primer paso a la interpretación de la obra, reflexiones y material complementario de naturaleza artística, ya sea musical, literaria o pictórica. Durante el proceso, podemos ir sellando las obras ya recorridas en una compostelana digital, producto del impresionante talento de Nuria con la tecnología, con el fin de terminar la ruta completa y tener una acreditación de que así haya sido, al más puro estilo del Camino De Santiago que tanto nos gusta. Las anfitrionas me prometieron una merienda de açai si completaba este reto, pero no se cuánto creérmelo…
Como primera apuesta de tema a tratar, nos ofrecieron una ruta compuesta por 4 etapas, cada una de ellas centrada en un museo diferente de la ciudad de Madrid y representando cada uno de los 4 amores que presenta C. S. Lewis en su obra: “Los Cuatro Amores”. El escritor británico diferencia 4 tipos de amor (Store, Philia, Eros y Agape) y nos los explica para que aprendamos a detectarlos en nuestra vida, separarlos, complementarlos, y aprender a vivir el amor de una manera más profunda y ordenada.

Por un tema de escasez de tiempo, el sábado tan solo pudimos completar las etapas de Philia y Eros, en el Museo Thyssen y en el Museo Reina Sofía, respectivamente. No obstante, dio para más que suficiente. Cada ruta cuenta tan solo con 5 obras, lo que nos permitió recorrer los enormes museos con tranquilidad, parándonos detenidamente en las obras seleccionadas, compartiendo impresiones y disfrutando de todo el repertorio artístico de cada museo. Además, la actividad dio un salto técnico cuando el carisma de las niñas nos consiguió micrófono y auriculares para poder convertir la visita en guiada por las anfitrionas, y dándonos la posibilidad de compartir conocimientos, datos curiosos y opiniones con todos a la vez, a micrófono abierto.
Personalmente, me considero una persona con un fuerte interés por el arte pictórico, pero con una importante dificultad de verse realmente interpelado por este. Y sin embargo, estoy muy agradecido con el cuidado y delicadeza que hay detrás de la selección de las obras y lo que las acompaña. Cuadros como “El destacamento de exploradores” de William Tyler Ranney o “Adán y Eva” de Rosalía de Velasco, seguidos de las voces de nuestras compañeras compartiendo su visión y experiencia, pero sin sesgar las nuestras, realmente consiguieron encogerme el corazón y plantearme qué tenía que ver yo con esos frescos. Nos hicieron recordar cómo los artistas que trascienden consiguen llegar a lo universal que interpela al ser humano independientemente del contexto y momento.

Después de un largo y cansado día, con comida y café de especialidad incluidos, terminamos las etapas en la recomendada terraza del Reina Sofía para desarrollar una ligera dinámica de grupo de trabajo donde pudimos agradecer a las causantes del plan y entrar en una abierta e interesante conversación sobre lo que nos había interpelado en ese día. Mi cansancio del momento no venía de los pasos dados, que no fueron pocos, sino realmente del esfuerzo anímico y profundo de conectar con cada una de las obras que, ante todo, me dejó sensible y agradecido. Entre los aspectos que más me movieron en la conversación, recuerdo hablar de cómo sujetamos nuestras relaciones más reales a la altitud de nuestras expectativas de eternidad, pero también de cómo todo esto se volaba cuando eso que tanto ansiamos se nos presenta de la forma más simple: “¿por qué esta margarita?”. Del mismo modo, me llevé en la cabeza una interesantísima discusión de la naturaleza de la trascendencia de los artistas y de nuestra percepción de ella.
Con todo, solo puedo agradecer a Nuria, Isabel, Mar y Carlota por dejarme ser cliente VIP de su iniciativa y por inspirar a los ELUs a entender el trabajo final de la Escuela como una oportunidad de plasmar lo que nos apasiona en algo que conecte los corazones de las personas. Quien se haya perdido este día, que no se pierda la oportunidad de hacer estos recorridos con sus amigos o por su cuenta, pues como ocurre cuando peregrinamos hacia Santiago, terminará el camino con el corazón renovado.
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