elus por el mundo

Vida ELU Elus por el Mundo – Diego Galindo

Elus por el Mundo – Diego Galindo

Por: ELU Admin

Diego Galindo, 3º ELU

Hola a tod@s! Para los que no me conozcáis soy Diego Atanasio Galindo Détré y estoy en el 3º año de la ELU. Hoy me paso por aquí para contaros una de mis grandes experiencias que viví hace mes y medio. Tuve la oportunidad de ir a Sudamérica por primera vez en mi vida, pero esta vez no consistía en hacer una visita turística, sino vivir la realidad de la Medicina, carrera que empecé hace ya 2 años, desde otro punto de vista.

Siempre he querido visitar algún país sudamericano, no solo por toda la belleza que ofrece y los increíbles paisajes que tiene, sino por la cercanía en la tradición y la cultura con España. Durante un mes pude empaparme del clima tan acogedor de Perú y vivir como uno más de ellos.

Unos meses antes irme me concedieron una beca de intercambio de investigación, pero el futuro era un poco incierto. En un país donde el Covid-19 seguía acechando gravemente a la población y donde las restricciones eran bastante duras, la estancia en él suponía grandes riesgos. Además, debido a que procedía de un país extranjero era necesario que pasara una semana en cuarentena y siguiera un protocolo estricto, añadiendo el hecho de que estaría en un hospital con pacientes COVID, donde el contagio era una posibilidad bastante cercana. Todo ello me hizo dudar bastante, pero hay algo que finalmente me pregunté a mí mismo: ¿si no me han cancelado ellos mismos el intercambio, por qué debería hacerlo yo? ¿de verdad iba a dejar pasar una oportunidad de oro como esta? Y así es chavales, me tiré a la piscina de cabeza y qué a gustito me sentí.

Un mes antes de irme me cambiaron de destino, ya que Arequipa, la ciudad blanca donde en un inicio estaba destinado, se encontraba gravemente afectada por la variante delta del virus, por lo que fui destinado a Trujillo, la ciudad de la eterna primavera.

Así fue como un 26 de julio con la pechá de levante de Cai y to er caló de Sevilla, me planté en el aeropuerto. Tras casi 35 horas de viaje, entre vuelos, escalas y pequeñas cabezaditas en el aeropuerto, llegué. Y es que queridos amigos y amigas, eso fue increíble. Todo era como os podéis imaginar según se ve en las películas. Era como si entraras en un nuevo mundo. Para empezar me sentía bastante observado, un rubio alto rodeado de personas morenas y bajitas, ya os podéis imaginar cómo llamé la atención jajajajaja. Afortunadamente, al llegar, pude librarme de ese calor sofocante y disfrutar de un poco de frío (que nunca viene mal) y algún que otro chubasco. Por aquel mes eran las vacaciones de invierno y eso hizo posible que pasáramos más tiempo con los estudiantes de allí (digo pasáramos porque como os contaré en esta aventura no estoy solo jejejejeje). El invierno allí era bastante raro a decir verdad. Por la mañana me levantaba con un frío horrible, pero durante el día pegaba un buen sol. La temperatura media era de unos 25ºC.

Lo primero que me sorprendió al llegar fueron los medios de transporte. Para coger el taxi lo curioso era que no había taxímetro, sino que tu tenías que calcular cuanto podía costar según la distancia y aquí viene lo importante: que no os la cuelen por ser de fuera y os peguen un sablazo jajajaja. Otro medio de transporte no tan recomendado eran los microbuses, o microbios como le decían allí (que cada uno saque sus conclusiones). No eran tan cómodos, pero eran mucho más baratos. Poseían los mismos recursos e instalaciones que nosotros, pero la diferencia estaba en que el nivel de desarrollo era mucho menor. Las carreteras estaban peor cuidadas y los coches eran sorprendentes.

Tras una semana de cuarentena, conocí a la familia que me acogería durante toda mi estancia: eran increíblemente cariñosos y siempre se preocupaban por mí. El hecho de poder convivir con una familia te permitía adentrarte aún más en el hábito de vida y en su rutina. Te contaban anécdotas y tradiciones familiares y muchas veces hacíamos actividades juntos cada noche.

Empecé las prácticas en el hospital al día siguiente, donde tendría que ir 6 horas, 4 veces a la semana y para lo que necesitaría coger una van a las 6:30 de la mañana. Este se encontraba en la ciudad de Chocope, a una hora de Trujillo. El resto de días serían seminarios online.

Los hospitales allí funcionan por tres niveles, donde el nivel uno es el más bajo, con los recursos mínimos de atención primaria y el tres era el más alto, donde se hacían todas las cirugías necesarias y de mayor complicación. Nosotros estuvimos destinados a un hospital de ssegundo nivel en el área de Medicina Interna, en la ciudad de Chocope. Nuestra tutora clínica, Joana Magallanes, nos explicaba cómo funcionaba cada área y qué procedimientos se seguían según el paciente. Nos guió durante nuestra estancia y nos ayudó con nuestro proyecto.

Durante el mes que duraría el intercambio tendríamos que hacer un proyecto de investigación que consistía en analizar, a través de las historias clínicas de los pacientes y de los datos que se poseían, por qué la estancia de los pacientes era superior a lo que debía (en nuestro hospital, por ser de segundo nivel, tenía que ser de seis días como máximo). Así, cada día íbamos rotando por el hospital de Chocope, en las distintas especialidades, y en casos concretos íbamos a Casa Grande, un pueblo situado a 10km donde algunos pacientes eran trasladados. Hay días en los que realizábamos actividades para conocer más acerca del sistema de salud peruano. Por ejemplo, dos días estuvimos en una cámara de Gesell, a través de la cual era posible observar cómo discurría una consulta médica y el trato con el paciente; un día estuvimos en la planta de Medicina Interna, donde nosotros mismos debíamos realizar la Historia Clínica del paciente.

Así fue cómo conocimos algunas cosas peculiares del sistema sanitario. Al final de cada mañana acabábamos reventados y al llegar a casa teníamos que preparar las memorias de los trabajos que después expondríamos, pero sin duda alguna merecía la pena, hacedme caso.

El tío de la chica que me acogía tenía una clínica en la ciudad de Chocope y un día me invitó a asistir a una colecistectomía. Era mi primera operación e incluso participé en ella jejeje. Estaba previsto que hiciéramos varias actividades sociales durante nuestra estancia pero debido a la situación COVID se tuvieron que cancelar por el riesgo que suponía para la población (muchas eran tribus y, debido al poco contacto con las ciudades, nos contaban que el acceso a los bienes sanitarios eran muy escasos. Totalmente reacios a la idea del coronavirus, muchos no estaban vacunados o se negaban a ello).

A menudo preguntábamos a médicos o a personas sobre la situación del país y cómo veían el futuro. La mayoría nos contaba tristemente que el problema reside especialmente en la elevada corrupción. Era raro encontrar a un miembro del gobierno que no tuviera antecedentes de extorsión o que hubiera sido acusado por algún cargo mayor de corrupción. Incluso el propio presidente del hospital realizaba tratos o acuerdos que resultaban desconcertantes o en el que indicaba que los precios de los materiales comprados era superior al real (así una gran parte iba destinado a su propio bolsillo). Los jóvenes nos contaban esto con cierta tristeza, ya que muchos de ellos buscaban que el futuro del país fuera a mejor. La situación se veía empeorada por las recientes olas de inmigración procedentes sobre todo de Venezuela, que hacía que la economía del país decayera de forma importante.

Como os estaréis preguntando no todo fue ir al hospital. Pudimos hacer viajes a distintos sitios del país y, claro, con lo grande que era y todo lo que había por ver, era necesario seleccionar. Fui a Chimbote, una ciudad pesquera al sur de Trujillo, donde disfruté del magnífico ceviche y el olor a mar. Una semana después hicimos nuestra pequeña rutita, visitando ciudades como Ica (muy conocida por el Pisco y la leyenda de brujas), Puno (la ciudad más alta a nivel del mar habitable) y Cuzco.

Para mí sin duda la más bonita fue Puno. No solo porque soy un gran amante de la montaña, sino por las preciosas vistas que ofrecía del lago Titicaca y de cómo vivían las poblaciones a esas grandes alturas: la trucha al horno era el plato principal y para hacer frente al mal de montañas tomaban mates, de manzanilla o de coca habitualmente, y podías ver como muchos mascaban la hoja de coca, que te ayudaba para combatir el dolor de cabeza. En esta ciudad puedes ver el prototipo cuando se piensa en un peruano: todos eran bajitos, de cuerpo ancho y veías sus mejillas rojas y vestidos con los trajes típicos de colores muy vivos. Era sorprendente ver cómo eran capaces de subir esas enormes cuestas cargados de cestas de mimbre y bolsas.

Algunos lugares que tuvimos la oportunidad de visitar fueron el desierto de Huacachina (lugar ideal para ver la puesta de Sol); el lago Titicaca, donde todavía habitan tribus, como las islas flotantes de los Uros o la isla Taquile, cuya población no posee nada de electricidad y todo funciona por la mera actividad humana (pero lo mas curioso es cómo su cultura está basada en una sociedad matriarcal y donde los diferentes cargos de la sociedad se distinguen por los trajes que llevan); o la montaña de los siete colores, pero sobre todo, como no podía ser de otra forma, me quedo con Machu Pichu (ojito con la pronunciación). Es ahora cuando entiendo el por qué es una de las siete maravillas del mundo: no diría tanto por el paisaje, sino por la sensación que transmite y cómo te sientes una vez has llegado arriba: es algo increíble, difícil de explicar. Es como si de repente sintieras una energía que te recorre por dentro, tantos años de cultura Inca, esas piedras madres, llevadas desde las grandes montañas de los alrededores, haciendo uso simplemente de la mecánica y de la fuerza humana, con más de 500 años necesarios para su construcción hacen de este sitio algo único. Por un momento sentía que había viajado a otro mundo, que había ascendido hasta lo más alto. Cuando llegas arriba y ves esa inmensidad en lo alto del valle, rodeado del río de Aguas Calientes y de grandes montañas, piensas que eso no ha podido ser un acto humano: debe haber algo más. No es posible tanta perfección al mismo tiempo. Tanto, que por un momento se te corta la respiración y se te pone la piel de gallina.

Como no podía ser de otra forma, las alpacas y las llamas estaban por todos lados. Os diré solo que la llama es más alta y tiene menos pelo, mientras que la alpaca es más bajita y tiene un pelaje increíble. Ya os digo yo que eso es lo más suave que hay, te pones una manta o un poncho hecho de alpaca en invierno y además de no pasar nada de frío estás super a gusto.

Como gran amante de la montaña, para finalizar mi estancia hice una ruta por la ciudad de Huaraz, a la Laguna 69. Son unas tres horas de subida, a 4.604 metros sobre el nivel del mar, rodeado de cascadas preciosas. Aunque el frío y el viento se te mete por los huesos ni siquiera piensas en eso (porque creedme, es para olvidarse con todo lo que hay a tu alrededor).

Perú es bien conocido por su comida, tanto que este año fue el 5º consecutivo en llevarse el premio al país con la mejor gastronomía del mundo. Cada día probaba un plato distinto, y por si fuera poco, la cantidad no se quedaba corta. Os prometo que en mi vida había comido tanto (y con lo que me gusta a mi comer…). Me gusto tanto que hasta yo mismo acababa cocinando para llevarme las recetas a casa jajaja. Todavía hoy echo de menos la papa a la huancaína, el lomito saltado, las mollejitas, el arroz verde, el Shámbar, cabrito, ají de gallina, anticuchos o los riquísimos picarones.

Hay sabores únicos y uno de ellos es el del Maracuyá, ¡madre mía qué bueno está eso illo! No había comida en la que no pidiera una jarra de maracuyá para beber. ¿Habéis oído hablar del maíz morado? Sí, habéis entendido bien: maíz, morado. Y es que la bebida que se prepara con eso, la chica morada, ¡¡¡¡está riquísima!!! ¿Sabíais que en Perú hay más de 6.000 variedades distintas de patatas? Pero me quedo con el camote, la verdad, una patata dulce que con cualquier plato pegaba.

Aunque hay algo que sinceramente no me gusto nada: el café. Os juro que jamás he probado algo tan malo. Allí no le echan ni leche. Tu le pides un café y lo que te sirven es el café echo en cafetera y luego le añades agua caliente. Imaginaos cómo os ponía eso, estabais como una moto todo el día.

Hablando un poco de la cultura y las tradiciones, el país se ha forjado por las influencias que procedían de fuera a lo largo de los años. Cuando preguntaba a los peruanos sobre algunas jergas o el acento característico, me decían: “Perú ha adoptado influencias desde otros países. Muchas palabras provienen de personas que llegaron aquí hace años. Mas allá del “ah ya!” o del “pues” al final de cada frase no hay nada que nos caracterice. Puedes imitar el acento argentino, colombiano o mexicano, pero no el peruano, porque directamente no lo tenemos” ¿Es algo curioso verdad? Como un país se ha forjado a partir de la influencia de otros países y resulta ser un todo.

Aprendí también cómo con el paso de los años, han transformado la cultura española y la han incluido como parte de ellos mismos. Tienen un gran amor por España y cualquier turista español era considerado como uno más de ellos. El caballo andaluz forma parte de muchos de los bailes típicos, así como la guitarra flamenca o la caja. Muchos de los vestidos y de la música te hacen recordar al flamenco.

El baile típico que aprendí de Trujillo, la Marinera, era tan bonito como su significado: el cortejo del hombre hacia la mujer y en el que muchas veces, el hombre se subía a caballo para impresionarla. La danza criolla es propia de las tribus del Amazonas, pero presenta variaciones según la región de Perú. La música era conmovedora. Los instrumentos, como la quena o la zampoña, que caracterizan a Perú tenían un sonido muy relajante. Recuerdo cómo cada noche no podía irme a la cama sin antes oír un fragmento del “Condor Pasa”. Para mí era como la nana que cantas a un bebé y que inmediatamente se queda dormido.

Pero por supuesto todo esto no habría sido lo mismo sin dos grandes personas: Ario y Trifon. ¿Quién imaginaría que se podría forjar una gran amistad entre un italiano, un búlgaro y un español a kilómetros de distancia de sus casas? Un deseo común nos unía: descubrir el mundo, y es que nunca el idioma resulta ser una barrera, sino más bien un reto. Nos aventurábamos solos en un país que no conocíamos, pero que era como si hubiéramos nacido allí. Juntos organizamos e hicimos nuestros viajes y compartimos grandes momentos. Nos sentíamos libres y especiales, y es que la gente que nos rodeaba lo hacía posible. No me acuerdo de cuantas veces en los restaurantes nos ofrecían un aperitivo o nos pidieron que nos echáramos una foto con ellos, e incluso nos invitaban a comer con ellos. Recuerdo que hasta un día acabamos jugando un partido de fútbol en uno de los campos de la ciudad.

En el hospital fue aún más increíble. Cuando vas a un país subdesarrollado puedes pensar que las condiciones allí son ínfimas o que los profesionales no están lo suficientemente preparados pero ¿sabéis que? Allí la carrera de Medicina dura siete años y empiezan dos años antes que nosotros. Nada más que en Trujillo había tres facultades de Medicina y en cada clase cerca de 600 alumnos. Cuando veías a los profesionales estos trabajaban con una dedicación increíble, eran las personas más honestas y con una pasión que jamás había conocido, cada uno con una historia de superación distinta. Es en ese momento donde te das cuenta de lo agradecido que debes estar y de la suerte que tienes de estar rodeado de ellos.

Pero todo tiene un final y así fue como nuestra estancia ponía fin el 31 de julio. Sin embargo, debido a la situación de la pandemia nos retrasaron el vuelo de vuelta y volvimos una semana más tarde (cosa de la que no me puedo quejar). Aún recuerdo aquella despedida en el aeropuerto y cómo acabé con 9 kilos de más en la maleta por querer traerme de vuelta tanta comida y recuerdos jajajajaja, lo que resultó en llevar tres bolsas de mas. De ahí me fui con una sonrisa y una alegría increíble, muchísimos números de teléfonos para llamarnos cada semana (o al menos esa era la idea) y con la esperanza de volver en un futuro cercano.

Sin duda alguna ese mes fue único. A pesar de las circunstancias por las que pasaba el país, con la pandemia y la elección de un nuevo presidente unos días atrás, disfruté al máximo. Descubrí qué es lo que se esconde “al otro lado del charco” y, sin duda alguna, lo más importante para mí fue romper con muchos de los prejuicios o con la imagen que muchas veces se vende desde fuera. Allí la realidad era bastante diferente. La gente se sentía muy agradecida por tenernos allí y compartir con ellos grandes momentos. Nos sentíamos más seguros de lo que creíamos. De todo esto saqué dos conclusiones: lo primero es que viajar es la mayor fuente de conocimiento. No hay mejor forma de conocer el mundo en el que vives y descubrir qué es lo que hay más allá de tu día a día que saliendo de tu entorno. No importa cuán lejos esté o cómo de loco pueda sonar, lánzate. Afortunadamente vivimos en un mundo donde la conexión resulta muy fácil y sencilla. Hay mucho por descubrir y no dejéis que el tiempo lo llegue a consumir. Lo segundo es que los mejores momentos se viven con los demás. No me imagino haber vivido tan al máximo, estando tan feliz y a gusto si no hubiera sido por todas las personas que me acompañaron durante este viaje.

Bueno, después de haberos soltado toda esta historia creo que ya es hora de que me despida. Para todas aquellas personas inquietas y con ganas de descubrir el mundo (que sé que hay muchos entre vosotros), deciros que no tengáis miedo (ojito con que yo os esté diciendo esto). Detrás de cada frontera se esconden personas que merecen mucho la pena, grandes maravillas al ojo humano y con una riqueza más valiosa que cualquier libro que podáis encontrar en una biblioteca. Lo único que necesitáis es una mochila y ¡manos a la obra! que el resto quien sabe lo que será.

Saludos y un fuerte abrazo.

Vida ELU

Elus por el Mundo – Ignacio Pueyo

Por:

¡Hola de nuevo a todos!, aunque muchos ya nos conocemos, soy Ignacio Pueyo. Casi ya exalumno ELU, ¡qué vértigo pensar que esto se termina en nada!

Estudio 4º de Medicina en la Universidad de Zaragoza, y desde septiembre estoy de Erasmus en Bruselas, en la ULB (Université Libre de Bruxelles) para realizar este extraño curso académico afectado por la pandemia.

La verdad que podría contaros que está siendo un curso muy bueno, o muy malo depende desde qué perspectiva lo mires, pero voy a intentar ser plenamente objetivo contándoos mi experiencia.

BRU 6

Todo empezó por el ya lejano mes de septiembre, donde después de escuchar las mil anécdotas de mi querido amigo Enrique Mochales (también 4º ELU) que estuvo en este mismo destino el curso anterior, uno se piensa que va a poder visitar todos los destinos lejanos y cercanos que ofrece este interesante destino de Erasmus. Pero cuando apenas llevábamos un mes disfrutando de buen tiempo y terrazas, nos cierran todo por la nueva ola de la pandemia. Ya todos sabéis de sobras lo que conlleva. Y así llevamos hasta la fecha en la que os escribo a mediados del mes de abril. Bares, restaurantes y clases llevan cerrados a los estudiantes universitarios durante todos estos meses. Así pintado puede parecer un Erasmus muy desolador respecto a lo que la mayoría de nosotros podríamos tener en mente a un año normal.

Pero lo cierto es que también está teniendo muchísimas cosas buenas. Estoy viviendo en una residencia de estudiantes internacionales en pleno centro de Bruselas y he podido disfrutar de todos los alrededores para hacer planes con ellos. Vivimos a ocho minutos andando de la Gare Central, y al no haber impuesto confinamientos perimetrales entre regiones, hemos viajado por todo el país muchos fines de semana. Entre ellos, Brujas, Gante, Amberes, Dinant, Namur, Spa…. y seguro que me olvido algún sitio más. Y, al tener frontera cerca con otros países, también hemos podido visitar Luxemburgo, Amsterdam y espero que dentro de poco París y Colonia. La verdad que ha sido una oportunidad muy buena para conocer el país a fondo.

Y lo mismo ha pasado con la gente de la residencia. Las personas con las que he compartido todos estos meses hemos convivido más intensamente que en un Erasmus normal, y ha sido una buena oportunidad para conocerlas de verdad, y creo que la amistad con ellas perdurará por esto mismo. De hecho, he convivido todos estos meses casualmente con una persona del Fin de Semana de Selección de mi promoción Becas XII.

Respecto a la parte académica la verdad que no he podido tener más suerte. Bélgica ha sido de los pocos países europeos que no ha interrumpido las prácticas clínicas para sus estudiantes de medicina. Y la verdad que esto ha sido sin duda lo mejor de mi Erasmus. Para los que estudiéis medicina no sé cómo serán las prácticas en vuestras facultades durante los primeros cursos, pero en Zaragoza no tenemos prácticamente ni una práctica clínica hasta el segundo semestre de 5º. Aquí en Bélgica nos dan mil vueltas. Los estudiantes desde 2º de carrera hacen “stages” = prácticas clínicas en hospitales como enfermeros. Al llegar a 4º la mayoría saben perfectamente hacer extracciones de sangre, suturar heridas, realizar gasometrías, completar dosieres con anamnesis completas… Es una enseñanza mucho más práctica, de hecho en la ULB para graduarse deben completar 40 guardias nocturnas en urgencias, por las cuales te pagan entre 30-50 euros cada una.

BRU 5

Yo en principio me apunté a dos meses completos de prácticas de 8:30 a 16:00, que hay que compaginar con exámenes si estás en 4º. Pero visto al final la situación de la pandemia, y que no se podían hacer muchos planes de ocio, he acabado realizando cuatro meses enteros de prácticas en radiología, neurología, gastroenterología médica y oftalmología. Estas, si eres erasmus, se pueden solicitar aleatoriamente por una lista de preferencias y siempre son de cuatro semanas de duración.

La verdad que el primer mes de prácticas en noviembre-diciembre se hizo duro. En septiembre yo aterricé en Bélgica con un B1/B2 de Francés bastante oxidado, y para colmo algunos pacientes más ancianos hablaban en Neerlandés durante las consultas. Aquí en Bélgica son los dos idiomas oficiales y hay que hablarlos para poder trabajar en hospitales, aunque como estudiante solo te exigen el francés. Lo bueno es que antes de empezar las prácticas la propia universidad te ofrece clases de francés médico. Y la verdad que, a día de hoy, después trabajar a diario 4 meses en francés he podido mejorarlo muchísimo.

Sobre todo lo mejor ha sido renovar verdaderamente mi vocación por la medicina. Durante el mes de marzo en las prácticas de gastroenterología la mayoría de pacientes estaban muy enfermos, y tenían las visitas de familiares muy restringidas por el Covid-19. Poder pasar un rato con pacientes, hablar con ellos tranquilamente y que incluso algunos te digan que les has alegrado el día es verdaderamente muy reconfortarte. Y te das cuenta de la suerte que tendremos el día de mañana en poder trabajar en una profesión tan humana y agradecida. En el mismo mes, tuve la mala suerte de aprender también a gestionar la muerte de un paciente, pudiendo comprobar y certificar a los pocos minutos su fallecimiento con el médico.

BRU 3

Por todo lo contado hasta el momento, el balance a nivel personal de esta experiencia ha sido muy positivo. De hecho, me daba tanta pena que se terminase que apliqué hace poco a otro Erasmus. Y tengo la suerte de haber sido aceptado el año que viene a realizar otro con prácticas clínicas muy interesantes en LMU (Ludwig-Maximilians Universität de Munich).

Espero que no me guste tanto, y que me aleje de España temporalmente. Ya que a nivel de investigación y docencia estos países realmente ofrecen muy buenas e interesantes oportunidades.

Espero que todos os encontréis muy bien, y que podamos vernos dentro de poco.

Un abrazo grande,

Ignacio

Vida ELU

Elus por el Mundo – Kike Mochales

Por:

Kike Mochales, 4º de la ELU

¡Muy buenas a todos!

Imagen1kike

Es increíble cómo vuela el tiempo. Hace 450 días estaba por esta sección de la newsletter hablando de mi experiencia en Bruselas, sin saber qué era el coronavirus y sin imaginarme que ahora os estaría hablando de mi experiencia a 9000 km de casa. Mi nombre es Enrique Mochales y estoy cursando este semestre en el Tecnológico de Monterrey, en Monterrey, México.

Cualquier persona que me conozca sabe que soy una persona muy inquieta y que disfruta muchísimo viajando. Tras mi experiencia en Bruselas, quería seguir viviendo y exprimiendo la etapa universitaria fuera de mi querida Sevilla, y entre las opciones que tenía, México era la que más me llamaba la atención. Solo había un mini obstáculo que superar: el convencer a mis padres, estando yo en Bruselas para irme a México. Pero he de decir que tampoco fue muy complicado.

Imagen2kike

¿Habéis visto la película Coco? Bienvenidos a México. Una gastronomía deliciosa a la par que picante, chilaquiles, tacos, enchiladas, mole, tequila, mezcal, margaritas…; la gente súper amable y cercana; los mariachis de Guadalajara; las playas de la Riviera Maya, las montañas de Monterrey o la cultura desbordante en Chiapas, Puebla o Oaxaca hacen de este país un país increíble. No era consciente de que me venía a estudiar tan lejos de casa, pero estaba seguro de que iba a ser una experiencia increíble y así está siendo.

Monterrey es la segunda ciudad más poblada de México, por detrás de Ciudad de México. Es una ciudad cuya extensión es enorme, delimitada por cerros y fronteriza con Texas, lo que explica la gran influencia americana que existe en la región. Un claro ejemplo de la dependencia americana fue en febrero, cuando tuvimos un temporal de heladas, llegando a estar a -11º, sin luz ni agua, ya que a Texas no le era posible mantener el suministro eléctrico para sus habitantes texanos y los del estado de Nuevo León. Y yo con mi ropa de verano… Un show jajaja.

Imagen3k

En la actualidad, Monterrey es azotada por una gran inestabilidad tanto política como social. No se recomienda el andar por la calle y cualquier traslado tiene que hacerse en Uber. No es poco habitual encontrarse con militares armados por las calles, e incluso retenes en mitad de las carreteras, donde los policías comprueban los coches uno a uno de una manera totalmente arbitraria. Pero quitando esto, y como dicen los centroamericanos, “es seguro, siempre y cuando no te metas donde no te tienes que meter”.

Vivo en un piso con un boliviano, y hago mi vida con gente de Honduras, El Salvador, Argentina, Martinica, Francia, Marruecos, Italia o Alemania, por nombrar algunos países. La pandemia ha frenado la llegada de estudiantes internacionales, pero hay muchos locos que han seguido viniendo, así que estoy pudiendo disfrutar de una experiencia increíble, aprendiendo muchísimo sobre distintas culturas y cuestionándome asuntos que daba por hecho antes.

Imagen4k

El TEC de Monterrey es la mejor universidad de México y a pesar de tener las clases online, lo estoy pudiendo comprobar. Estoy cursando seis asignaturas de Derecho y estoy exprimiendo y sacándole mucho partido a (casi) todas las clases. Los profesores están altamente preparados, y son muy cercanos y atentos, aunque también tendrá algo que ver que sea el único estudiante extranjero en las clases. Me da pena no haber podido conocer el campus, ya que es verdaderamente increíble, pero confío en que el semáforo epidemiológico permita la reapertura de este antes de que termine mi experiencia mexicana.

¡Por último toca hablar de los viajes! En un primer momento, antes de venir, estaba ansioso por conocer América del Sur, hasta que llegué a México y comprobé como esto no era Europa: no existía Ryanair (como es lógico) y las distancias eran larguísimas. Por lo que decidí conocer lo máximo de México posible, que no es poco. He tenido la suerte de conocer las playas de Puerto Vallarta y Sayulita, en Jalisco y Nayarit; la cultura de Guadalajara; degustar el Tequila en Tequila; hacer snorkel en los cenotes de Mérida; asombrarme con Valladolid y Chichén Itzá (una auténtica maravilla), en Yucatán; y por último descansar en la Riviera Maya, estando en Cancún y Tulum, el famoso Caribe mexicano, al cual sinceramente no tiene nada que envidiarle mi Puerto de Santa María.

Imagen5k

Está siendo una aventura increíble, antojada complicada de primeras debido a la incertidumbre existente y a ese “miedo” que siempre se tiene al desplazarte solo a vivir a otro lado del mundo sin conocer a nadie. Pero en esto también está la magia y lo que hace que esta experiencia sea tan atractiva. Este aprendizaje constante de gente tan distinta a ti que te llena y te complementa tanto, demostrándote que hay mucho más allá además de la “visión europea” del mundo. La suerte de poder vivir en un país que podría ser una auténtica potencia mundial, pero que debido a los problemas relacionados con el narcotráfico y la altísima dependencia de Estados Unidos, hacen que este no lo sea. Y por último, hace darte cuenta y reafirmarte de la suerte de lo que tenemos en casa, que creedme que no es poco.

Ya solo queda disfrutar de los tres meses que me quedan a este lado del charco y exprimir la experiencia a tope. Eso sí, teniendo mucho cuidado con el virus que aunque parezca que aquí no existe, la situación sigue siendo muy delicada. Si alguien tiene dudas relacionadas sobre realizar un intercambio a México o algo en que pueda ayudar, ¡estoy aquí para lo que haga falta!

Imagen6k

¡Os dejo que se me calienta la margarita!

Un fuerte abrazo a todos, cuidaos mucho y nos vemos prontito (espero).

Vida ELU

Elus por el Mundo – Beatriz González del Yerro

Por:

Realmente no somos del todo conscientes del gran privilegio que supone hoy día ser universitario. Generaciones y generaciones han trabajado por conseguir que, hoy nosotros, tengamos la oportunidad de formarnos en ciencia y conciencia, de dedicar unos cuantos años de nuestra vida para aprender y maravillarnos con lo que el mundo puede ofrecer al hombre, y que, con todo ello, podamos nosotros también responder a las necesidades de nuestro tiempo.

IMG_20200927_135655_4

Desde un primer momento, estamos rodeados de muchísimas oportunidades entre las que nos es muy difícil escoger y, aunque a medida que pasan los años y avanzas en la carrera, parece que la línea a seguir ya está muy encauzada, te das cuenta de que no es así: que las decisiones y elecciones aún están por tomar, que es a través de ellas como encaminas tu vida y que dependen de ti el tomarlas.

Así, con estas reflexiones, empecé este verano sin saber que en tan solo un par de meses, me encontraría viviendo en la impresionante capital del antiguo Imperio Austro-Húngaro: ¡Viena!

La oportunidad se presentó la última semana de agosto, y en tan solo un par de semanas, me encontraba ya en la capital austríaca, viviendo en una residencia de estudiantes, practicando y aprendiendo alemán, conociendo la ciudad, haciendo nuevos amigos. Muchas veces esperamos que se den las circunstancias perfectas para realizar los planes que tenemos en nuestra cabeza sobre cómo tiene que ser nuestra etapa universitaria y por ello, muchas veces, acabamos separándonos de la realidad. Por ello, es tan importante el saber adaptarse a las circunstancias que vayan surgiendo y saber sacar el máximo partido a lo que ellas nos pueden ofrecer.

IMG-20200927-WA0025 (1)

Así, ante la incertidumbre generada por la situación sanitaria respecto a la posible modalidad presencial de las aulas y aprovechando la oportunidad que se nos concedía desde la Universidad Carlos III de Madrid de realizar durante este año lectivo las clases totalmente online, me lancé a vivir a Viena. Sin duda alguna, he podido sumergirme totalmente en la cultura austriaca, viviendo en una pequeña residencia de estudiantes, donde he tenido la oportunidad de trabajar a tiempo parcial también. He podido aprender el respeto que tienen unos por otros, que se refleja en su tan conocida puntualidad y orden, la tranquilidad y sosiego en el vivir, su respeto por la tradición y la herencia recibida, cultivadas en la música, el teatro y el baile así como su vocación internacional sin dejar atrás su identidad como eminencia histórica.

IMG-20200927-WA0091

Si bien es cierto que desde el pasado día 17 de noviembre, Austria se encuentra en un completo lockdown por la terrible pandemia COVID y el gran aumento de casos, entre la preocupación por el sufrimiento, la tristeza por la situación y consecuencias que está dejando, he aprendido a fijarme en el lado positivo, a valorar aquello que tenemos, que sigue siendo mucho y a pedir y dar gracias a Dios por todo lo que hemos recibido y por todas las personas que nos pone en nuestro camino.

Liebe Grüße und bis bald!

Beatriz González del Yerro

Vida ELU

Elus por el Mundo – Laura Márquez Malia

Por:

Hola, familia:
En primer lugar, espero que vuestra salud esté en estado óptimo y, en segundo lugar, ¡viva Andalucía!, que un día como hoy hace 43 años alzamos la bandera blanca y verde que nos arropa en esta tierra de poetas.
Mi nombre es Laura, tengo veintidós años y, para los que no me conozcan, vengo de la bella ciudad de Málaga, a la que tanto extraño cuando el cielo se cubre de nubes.

EPM 1Para poneros en contexto os contaré que en septiembre terminé la carrera de Derecho hispano-alemán en Bayreuth, una ciudad pequeñita de Baviera, después de un curso sui géneris. Y, a pesar de que extrañaba mucho mi tierra, y todo lo que ello implica, decidí quedarme en el extranjero haciendo un Máster.
Al final me decanté por quedarme en Alemania, pero trasladándome al Oeste, donde la tierra alemana tiene sabor y acento francés. Y es así como estoy en la pequeña, pero más grande que Bayreuth, ciudad de Saarbrücken. Es un rincón digno de conocer, por el simple hecho de haber sido motivo de disputa entre alemanes y franceses a lo largo de la historia y, aunque el nombre no os suene de nada, ¡casi fue sede de las instituciones de la Unión Europea!
Supongo que os preguntaréis qué estoy haciendo aquí. Pues bien, como ya habréis supuesto, sigo estudiando, porque, yo no sé si os pasará u os ha pasado, pero, cuando acabas una fase de estudio, te das cuenta de que seguir aprendiendo y ser universitario en lo mejor que hay.
A inicios de noviembre comencé con un Máster en Derecho Europeo e Internacional en inglés y en alemán en el Europa-Institut y, aunque solo lleve un mes, ya he hecho tres exámenes y he conocido a gente que ha cambiado mi manera de ver el mundo.

EPM 4Estoy viviendo en un piso compartido, a lo que en Alemania se le llama WG, con tres alemanes y una francesa. En casa, como imaginaréis, aprendo mucho, pero es que, cuando llego a la facultad, sigo aprendiendo. ¡En mi programa de máster hay gente de 38 nacionalidades distintas! E imaginaos… cada uno con su trasfondo, con su contexto social e histórico-cultural a cuestas, pero con ganas de indagar en los contextos ajenos. Es cierto que el virus este, que tiene hasta cuenta de Twitter, no nos deja socializar como nos gustaría, pero, respetando las medidas, nos hemos tomado más de un vino caliente en la plaza del mercado de la ciudad. Y qué rico sabe un vino caliente cuando hace frío… pero solo en Alemania. Es como comer paella en Berlín. No pega. No sé si me explico.
Hoy por hoy, no sé a qué me quiero dedicar. Supongo que esto es lo que os quería transmitir hoy: yo que, como todos, estoy llena de miedos e inseguridades, estoy feliz de estar aprendiendo desde cero y desde fallos. Así que, desde aquí, a los que os invada el estrés por la presión de la duda de qué haréis en un futuro, os quiero transmitir un aliento de alivio. Ojalá aprovechéis tanto vuestra etapa universitaria que se os olvide lo poco que se duerme en exámenes.

EPM 2Asimismo, disfrutad la Navidad con cabeza y abrazad a vuestra familia fuerte, por todos aquellos españoles que esta Nochebuena no la pasaremos de la mano de los nuestros.
Mi madre, desde que yo era una niña, me ha leído poesía. Hoy en día, me la manda por WhatsApp. Es lo que tienen las nuevas tecnologías…
A lo que voy es que ella siempre me ha dicho que vuele y vuele como las golondrinas de Bécquer porque, a casa, siempre se vuelve. Y eso es lo que estoy haciendo y os animo a hacer.
Os mando un abrazo cálido y os deseo mucha salud.
Feliz viernes.
Con cariño,

Laura Márquez Malia

Vida ELU

Elus por el Mundo – Carmen Godoy

Por:

Hola!! Soy Carmen Godoy, alumna de 2º de la ELU y de 3º del Doble grado de Derecho y Ciencias Políticas en la Universidad Pablo de Olavide, en Sevilla. Este curso estoy viviendo mi experiencia Erasmus en la University College of London, donde soy una affiliate student en el grado de Estudios Socio-Políticos Europeos.

Como podréis comprobar, si leísteis la última Newsletter, mi experiencia en Londres está bastante ligada a la de Álvaro. Realmente, no creo que pueda describir mejor que él cómo estamos viviendo el intercambio de culturas, el choque gastronómico, la vida en una ciudad llena de contrastes y el ser universitarios en tiempos de coronavirus y en una institución tan global como defensora del autoaprendizaje, a la vez que exigente, llena de oportunidades y, a ratos estresante, como la UCL. He decidido, por lo tanto, tomarme la libertad de escribir acerca de lo que me está haciendo sentir todo lo que estoy viviendo, porque, al fin y al cabo, para mí, esos sentimientos son los que constituyen mi Erasmus.

IMG_2061

Erasmus es esfuerzo bidireccional por mantener vínculos. Son Clara e Isa llenándome el corazón de vida planeando lo que haremos juntas cuando puedan venir a verme. Son las videollamadas llenas de risas, cariño y recuerdos con Carlos. Erasmus es echar de menos a María, a Nuria, a Carmen, a Victoria, a Margarita, a Tomás, a Jesús… Es querer ver todos los días a Jaime, Beltrán, Javi, Rafa, Piluca, Julia… Pero también es tener la certeza de que el amor desafía todas las barreras que impone la distancia (y una pandemia con la que nos ha tocado convivir). Son las llamadas con mis abuelos y el apoyo de mi familia, que me llenan el corazón y el alma de calma. Es saber que no volveré a casa por Navidad, pero que sentiré el cariño de los que más me quieren cada segundo.

Pero para mí, Erasmus también significa nuevos comienzos y nuevos vínculos. Aunque como Álvaro dice, un Londres en tiempos de COVID-19 no es precisamente la ciudad de los abrazos, yo me siento una privilegiada, por tener la fortuna de rodearme de personas aquí que han sabido abrazarme el corazón.

IMG_2052Erasmus es la libertad y la felicidad que me ha regalado Javi. Son su apoyo, su cariño, su paciencia y su capacidad de transformar el tomarse un café esperando un bus en un momento que repetiría en bucle. Conocerlo me ha demostrado que Erasmus es intensidad, son conexiones inmediatas y vivir en gerundio. Mi Erasmus es también compartir ciudad con Claudia, que sabe ver lo mejor en mí y me hace sentir como en casa. Es improvisar y dejarse llevar con Jesús tras un día estresante, y saber que, pase lo que pase, siempre puedo contar con él para salir a respirar aire puro y fotografiar flores en el bosque de al lado de la resi.

Es disfrutar la ciudad con Álvaro y su don para hacerme reír (si no está ocupado haciendo la colada), sentirme querida con Inés y Gabri, escuchar los dramas de Pablito y cantar Hamilton con Carmen. Mi Erasmus es ver puestas de sol a través de cristaleras en el Victoria and Albert Museum con Pablo.  Son las noches de Tea Club con Tamara, Phoebe, Dan… Es bailar frente a atardeceres, chocolate caliente, cinco visitas al día al Pret y vino barato del Tesco. Son lunch breaks en el parque con acento francés que saben a Italia. Son Mimi y Déborah y todas las risas, cariño y planes que compartimos. Es conectar de manera especial con culturas que no conocía, sentir a Haya como un apoyo y una española más, y son las ganas inmensas que tengo que viajar a Egipto en verano para visitarla.

Erasmus para mí es saber que mi experiencia no se centra solo en Londres, ni se va a limitar a 9 meses, sino que me ha abierto las puertas a un mundo mucho más grande que una ciudad de 9M de habitantes: me ha hecho ser consciente de que soy ciudadana de una sociedad global preciosa de la que aún me queda mucho que descubrir. Mi Erasmus son nuevas emociones, que no me había permitido vivir antes. Es confiar en mí misma, atravesar las dificultades, con un poco de estrés, pero con una sonrisa, es llevar la esperanza por bandera y lanzarme a vivir nuevas experiencias a través de las cuales reconectar con la realidad, mi realidad, o empezar a hacerlo de una manera mucho más sincera a como lo hacía antes.

IMG_2064

Mi Erasmus están siendo las personas que me rodean y cada uno de los sentimientos que están despertando en mí. No podría hablar de lo libre que me siento, lo feliz que soy, sin mi experiencia, y mi experiencia no sería la que es sin todas y cada una de las personas que en algún momento, por insignificante que parezca, han alterado mi realidad. El conductor de Bolt que evitó que perdiera el tren a Brighton, el del autobús que me abrió la puerta fuera de la parada, la cocinera de la resi que me hace sentir como en casa. El barista simpático, el profesor comprensivo, los compañeros que comparten conmigo sus ideas. Es la satisfacción personal que siento al dar lo mejor de mi en un essay para la clase de Why Democracy, es el compañerismo en cada entrenamiento de Lacrosse, y lo enriquecedor de compartir opiniones en la Sociedad Diplomática. Es ser consciente de las oportunidades que ofrece mi nueva realidad y buscar el compromiso sincero con ella.

IMG_2056

También diría que Erasmus es fracaso, errores, decepción, frustación, incertidumbre, miedo… Pero no como límites a la libertad que siento, sino como puntos de partida para construir mi nueva actitud ante las dificultades que la vida me plantee. De cada experiencia y cada instante aquí aprendo algo, aunque de quien más estoy descubriendo es de mí misma. Solo cuando salimos de nuestra zona de confort nos desarrollamos como realmente somos, y, en mi caso, he descubierto que soy mucho más fuerte, capaz de disfrutar de lo bonito del presente sin estar condicionada por un pasado o un futuro, y mucho más independiente de lo que pensaba que era. En Londres, me he enamorado de cada rincón, de las hojas cayendo en un otoño idílico, de los colores pastel por las mañanas y las luces neón por las noches, del ruido y prisa de la ciudad y la calma y quietud de los parques, de Muswell Hill, mi nuevo hogar, de los atardeceres, del sonido del viento agitando los árboles, de los fuegos artificiales sin motivo aparente y de un río que refleja la ciudad que me ha robado el corazón.

IMG_2066

Me he enamorado de mis compañeros de experiencia, mi familia londinense. Me he enganchado a lo tranquila, segura y querida que me hacen sentir. Pero, sobre todo, me he enamorado de mi vida, de todo lo que me traje en la maleta y en el corazón y que me acompaña a cada paso que doy, de las oportunidades y la felicidad que me está regalando mi presente, y de un futuro que, después de todo lo que estoy viviendo, tengo muchísimas ganas de descubrir. Para mí, Erasmus es la felicidad que me produce emocionarme escribiendo estas líneas, darme cuenta de lo mucho que he cambiado, el sentir y conectar libremente con la realidad y sobre todo, el no querer dejar de hacerlo nunca más.

Vida ELU

Elus por el Mundo – Álvaro Salgado

Por:

¡Buenas! Para los que no me conozcáis, mi nombre es Álvaro Salgado. Soy un alumno de 3º de la Escuela de Liderazgo Universitario, que estudia Derecho y Estudios Internacionales en la Universidad Carlos III de Madrid, y que está de Erasmus desde septiembre y, si todo va bien, hasta junio, en Londres, en la University College London, que ya muchos conoceréis de primera mano.

¿Qué es un Erasmus? ¿Es la tierra prometida a todo alumno español que entra a la universidad bajo la cascada de rumores acerca de lo extraordinario de la experiencia? ¿Es la oportunidad de escapar de los pasillos y las aulas que ya nos resultan no solo conocidos sino agotadores y poder así hacer nuestras las historias y las paredes de lugares lejanos que siempre tendrán nuestra impronta? ¿Es el espacio para conocer a personas nuevas cada día y fraguar lazos que se sienten viejos por mucho que no tengan ni un mes de vida? ¿Es, quizás, un sueño roto por la pandemia que ha paralizado nuestras vidas y que cada día nos asesta un nuevo ataque a nuestras ilusiones?

IMG_20201105_094436_434

Erasmus es todo eso y mucho más. Es un mundo de nuevos horizontes para quienes por primera vez se van de casa, es un horizonte renovado para quienes ya lo hicimos. Tuve la enorme suerte de poder estudiar fuera de mi ciudad de nacimiento desde primero de carrera, y con ello también hube de sufrir la enorme desgracia que es alejarse de todo lo que has querido y mantenido cerca durante dieciocho años. Sin embargo, la experiencia Erasmus te lleva un poco más allá, y te obliga no únicamente ya a cuidarte a ti mismo, no únicamente a responsabilizarte de tu supervivencia en una ciudad ajena y extraña, sino también a renovarte y volverte a hacer a ti mismo. Te obliga a ser de nuevo aquel niño de dieciocho años que llega asustadizo a un paraíso oculto que le queda por conocer. Te obliga a crear de nuevo tu círculo de personas de confianza, te obliga a ponerte frente a tus propios prejuicios al conocer a personas que provienen no ya únicamente de rincones diversos de España, sino de todos y cada uno de los países de este mundo que hoy necesita de personas que sepan ver más allá de las diferencias que marcan nuestras fronteras. Cuando nos ocultamos bajo una mascarilla para proteger y protegernos, todos somos lo mismo: jóvenes tratando de asegurar el futuro de este mundo. Cuando brindamos juntos, no hay diferencia entre alemanes, franceses, españoles ni egipcios. Solo un clamor al cielo para que las cosas vayan bien y podamos disfrutar los unos al lado de los otros. Y también para que UCL, esa universidad que siempre había soñado, no nos arrebate la libertad bajo una nueva montaña de trabajo.

IMG_20201105_094833_968

La universidad es diferente allende los mares. UCL te otorga la independencia que desees, y eso es tan bueno como terrible. Tú llevas tu estudio, tú decides cuánto tiempo le dedicas, tú decides en qué temas te centras, tú decides, en definitiva, cómo deseas que se construya tu experiencia. Los profesores te acompañan, te explican ciertas cuestiones y de vez en cuando te señalan cuáles son los puntos más relevantes. Por lo demás, está en tu poder. La independencia conlleva responsabilidad, y por eso este sistema me parece al mismo tiempo una forma de tratarnos como adultos y una educación insuficiente. Universidad es una enseñanza compartida entre el alumno y el maestro, y creo que en ese sentido hay una fuerte carencia de tutelaje en las aulas inglesas. Por no hablar, claro está, de las limitaciones que impone la enseñanza online.

La COVID19 ha cambiado cómo se vive Erasmus. Lejos quedan aquellas fiestas tremebundas de las que nos hablaron nuestros veteranos y aquellas semanas de conocer cada noche a decenas de personas nuevas. Muchos son los que no se han atrevido o no han podido al final venir hasta las tierras de la (quizás no tan) pérfida Albión y muchas las restricciones en pie que en pos de asegurar nuestra salud han cotado lo que nos podemos permitir hacer con nuestros amigos. Pero en cierta manera también nos ha brindado una oportunidad. Nos ha permitido conocer mucho mejor a las personas que nos rodean, sustituir el frenesí incierto de cientos de personas por la aún tímida pero incipiente amistad cierta y verdadera que nace entre quienes se enfrentan a la adversidad hombro con hombro. He tenido una enorme suerte.

IMG_20201105_094747_310En el tiempo que llevo aquí, he podido conocer a personas extraordinarias. He podido empezar de cero con compañeros de clase de Madrid que jamás pensé que querría tanto (y que encima me cuidan como si fueran mi madre en este mundo foráneo), conocer a compañeros de la ELU que ya lo son también de incertidumbre y fotografía (Carmen, te quiero mucho), amigos de Madrid y de Alicante y de Burgos y del Cairo y de Múnich y de París, y ver que todos somos lo mismo en este Londres que nos acoge bajo su luz tenue y su lluvia permanente. Londres es una ciudad que nunca descansa, una ciudad que no deja de llorar y de gritar pero a la que nadie hace nunca caso, como le pasa a todas las ciudades que nunca duermen. Es una ciudad que te atrapa y te ahoga y te hace vivir de nuevo. Es una ciudad que no sabe comer, y reitero que la calificación del fish and chips como plato nacional habla de una cultura gastronómica cuestionable, pero es una ciudad que sabe abrazar. Una ciudad peligrosa, complicada y a tiempos oscura, pero que te recibe en sus calles adoquinadas y bajo el resplandor de los mil y un relojes que iluminan el firmamento londinense te susurra que aquí todo es posible y que si lo sueñas puede hacerse realidad. Inglaterra es más parecida a España de lo que jamás pensé, pero también distinta. Siento en los ingleses una falta de empatía, una suerte de poso de cariño y de respeto hacia el prójimo que vive en el corazón hasta del español más bruto y que en cambio aquí desiste, derrotado bajo la frialdad de una cultura en la que los abrazos no existen. Creo que eso es lo que más echo de menos: gente que quiera dar muchos abrazos.

IMG-20201105-WA0032

Cuando estéis leyendo estas líneas, yo probablemente me halle bajo el nuevo confinamiento impuesto en Reino Unido para tratar de detener el imparable avance de contagiados y de víctimas. Jamás, bajo ninguna posibilidad, pensé que nos veríamos obligados como generación a enfrentarnos a tiempos tan complejos y difíciles. Pero precisamente por ello solo hay una forma de sobrevivir y de ganarle el pulso al tiempo: ser valientes. Aventurarse en todos los rincones del mundo y hablar todos los idiomas que sepáis, y chapurrear los que no. Enamorarse de quienes no te corresponden y emocionarte cuando ves en los ojos ajenos la misma chispa, y hacer amigos que te invitan a viajes en cada rincón del mundo, y soñar siempre con el día en que desde Primrose Hill, la colina que domina Londres y que ya se ha tornado en colonia española, podamos ver iluminarse el cielo con los fuegos artificiales que celebren nuestra victoria.

IMG_20201105_094821_034

¿Qué es Erasmus? Para mí, está siendo el reencuentro con aquel niño de dieciocho años, mi reconciliación con él y conmigo, con lo que será y con lo que ya ha sido. Es la promesa de todo y de nada, solo de aquello que te atrevas a vivir y a arrebatarle de las garras al tiempo. Erasmus es un horizonte nuevo y una forma de hacer enormes y nuevos y vivos los ya existentes. Ha sido un regalo, que me ha dado a Javi, a Carmen, a Gabriel y a Inés y a Carmen y a Pablo y a Antía y a Ignasi y a Haya y a Déborah y a Myriam y a Josef y a tantos otros.

Sentado al pie del pórtico de UCL donde un día posé con mis compañeros de Becas Europa XIII solo puedo pensar: ¡viva Erasmus!

Sin categoría

Miriam López Ferreiro – ELUs por el Mundo

Por:

¡Hola a todos! Soy Miriam y este año he tenido la suerte de estar de intercambio Erasmus en Uppsala (Suecia). Cuando el año pasado tuve que decidir si realmente quería vivir o no esta experiencia, he de decir que no estaba totalmente segura. Gente nueva, idioma nuevo, y en definitiva costumbres nuevas. Sabía que no me iba a resultar fácil, que las cosas iban a ser diferentes, y sentía cierta incerteza e inseguridad por cómo sería todo.

Captura de pantalla 2020-07-16 a las 8.31.35

Pero también sabía que no podía dejarlo pasar y que era lo que quería y lo que debía hacer. Las primeras semanas no dejaba de preguntarme por qué había tomado aquella decisión, pero ahora os puedo decir con total seguridad que estoy enormemente agradecida de haber tenido esta oportunidad, y sin duda la recomendaría una y otra vez. 

Desde el primer momento la Universidad me facilitó mucho la llegada a Suecia e incluso la búsqueda de alojamiento. Suponía que la sociedad sueca era organizada por las cosas que se suelen decir de los países nórdicos, pero lo pude confirmar cuando en julio llegaban a mi casa por correo postal folletos de la Universidad, información para los nuevos estudiantes e incluso un mapa de la ciudad. Lo que no supe hasta que llegué es la fuerte vinculación que tienen con algunas tradiciones. En una Universidad que cuenta con algunas de las herramientas más avanzadas en el ámbito científico, el Gustavianum o el Main Building son edificios de hace cientos de años en los que se puede respirar esa sed de conocimiento y esencia universitaria que busca ALGO MÁS. Es curioso este contraste entre la innovación y la tradición, y me recordó justamente lo importante que es conocer nuestros orígenes y construirnos a partir de ellos para poder crecer y consolidar nuestra identidad, no sólo como individuos, sino también como sociedad. 

Captura de pantalla 2020-07-16 a las 8.32.11

Otra de las cosas que aprendí sobre la sociedad sueca es el respeto que tienen por el medio ambiente. Los hábitos de reciclaje o el uso tan extendido de la bicicleta como medio de transporte son claros ejemplos de ello. No dejaba de llamarme la atención la cantidad y la variedad de bicis que me cruzaba yendo por la calle los primeros días. Esta vinculación con la naturaleza también se relaciona con la forma en la que valoran la luz en general, pero sobre todo la luz del sol. Es muy común en invierno ver las ventanas con una pequeña lámpara encendida al lado, y las velas también forman parte del día a día para muchos suecos. De
hecho, existe en Suecia una festividad para darle la bienvenida oficial a la primavera cuyos orígenes se remontan a la época vikinga. Se llama Valborg y se celebra el día 30 de abril. 

Captura de pantalla 2020-07-16 a las 8.31.48

Cuando a finales de agosto llegué a Uppsala, aquello era totalmente desconocido para mí. La Catedral, la biblioteca Carolina Rediviva, el Gustavianum, Gamla Uppsala, todas estas visitas formaron parte de mis primeros días en Uppsala, y en aquel momento no sabía de qué manera iban a formar parte de mi experiencia Erasmus durante los próximos meses. Recuerdo que el primer postre que probé al llegar fue un kanellbulle (el famoso bollo de canela sueco), y aquel fue sólo el primero de muchos (¡están buenísimos!). También el primer día que entré en el Biomedicinskt Centrum (el edificio en el que tendría la mayor parte de mis asignaturas a partir de entonces) estuve dando vueltas un rato intentando encontrar mi clase. ¡Hasta ir a comprar al supermercado era una aventura los primeros días! 

Pero poco a poco Uppsala, sus edificios y su gente, se fueron volviendo el día a día, y esta pequeña ciudad se convirtió en algo más que aquel lugar que a finales de agosto apenas conocía. 

Antes de llegar tenía la intención de no relacionarme demasiado con españoles y aprovechar esta oportunidad para conocer gente de otros países. Pero al final no fue exactamente así y sin saber muy bien cómo, los españoles siempre acabábamos juntándonos. Sin embargo, la gran cantidad de actividades para estudiantes internacionales, las asociaciones dentro de la Universidad y fuera de ella, mi grupo de laboratorio, y las nations, me ayudaron a conocer también a gente de otros países. Uppsala es una ciudad con estudiantes de muchas y muy diferentes nacionalidades, y sin duda esto me  ha servido para aprender otras costumbres y entender distintas formas de actuar y de ver las cosas. Se suele decir también que los suecos no son muy sociables, y aunque es cierto que son bastante diferentes en este sentido, las generalizaciones no son buenas. Es gente a la que no les gusta entrometerse, pero suelen estar dispuestos a ayudar siempre que sea necesario. 

Captura de pantalla 2020-07-16 a las 8.32.30

Las nations son edificios tan antiguos como la propia Universidad (fundada en 1477 es la Universidad más antigua de Suecia) en los que se puede desde estudiar en la librería, hasta quedar para un fika o para cenar, acudir a eventos formales o actuaciones musicales, jugar a juegos de mesa o  simplemente salir de fiesta. Cada estudiante es miembro de una de las 13 nations que actualmente hay en Uppsala y es en ellas donde se suele hacer vida social. Además, en Uppsala se organizan muchas otras actividades, como por ejemplo conferencias anuales con Premios Nobel o conciertos musicales.

Captura de pantalla 2020-07-16 a las 8.32.01

Las horas de luz no eran muchas a partir de noviembre. Solía ir a clase de noche por la mañana, y cuando salía sobre las tres de la tarde ya era de noche otra vez. Entre esto y comer a las doce o incluso a las once y media de la mañana el horario me resultaba a veces un poco extraño, pero me acabé acostumbrando. El frío la verdad es que me gustaba en cierto modo, así que esto no fue un problema, aunque también tengo que decir que según los suecos este invierno fue uno de los más cálidos desde hacía años. El fika, ese momento del día dedicado a tomarse un café con un bollo para conversar, descansar, o simplemente tomarse un respiro, fue un buen aliado para estos meses de invierno. ¡Siempre había tiempo para un fika, sobre todo si era con un kanelbulle! 

Y así poco a poco, los días y los meses fueron pasando. Cuando a principios de marzo vine a España con la intención de regresar a Suecia una semana más tarde, no sabía que sería la última vez que estaría en Uppsala de Erasmus. Cuando empiezas algo nunca sabes cómo va a terminar, pero lo importante es ser capaz de aprovechar cada momento que pasa y de poner en práctica todo lo aprendido. A pesar de haber terminado el erasmus antes de lo esperado, lo importante ahora es seguir intentando dar lo mejor de uno mismo cada día. Y quien sabe, ¡ya habrá tiempo de volver a Uppsala! Vivir de lo que se nos da a cada instante, reconocer y disfrutar todo lo bueno que hay en las pequeñas cosas del día a día, y ser siempre agradecidos. Estas claves deberían alimentar nuestras ganas de conocer, de saber, de aprender, y en definitiva, de alimentar un sentimiento de inconformismo responsable que nos mueva a hacer cosas. Porque así, siendo capaces de valorar cada situación y adoptar la actitud necesaria frente a ella, seremos capaces de disfrutar del gran regalo que tenemos cada día. 

Captura de pantalla 2020-07-16 a las 8.32.56

Sin categoría

Miguel Escalante – ELUs por el Mundo

Por:

Habían pasado 4 años desde la última vez que estuve en París, ocasión que pude disfrutar con varios de vosotros en el viaje de Becas Europa. Tanto me estaba gustando la ciudad aquel verano de 2016 que, por apurar y apurar nuestro tiempo libre en los Campos de Marte, a los pies de la Torre Eiffel, acabamos llegando tarde al hotel (15 mins). Ni la llamada de atención de Carola (merecida) a las puertas del albergue FIAP Jean Monnet consiguió que me quedara con un mal recuerdo de la capital francesa y el destino caprichoso hizo que volviera, esta vez para cursar un curso completo.

Bueno, curso completo… digamos 6 meses gracias a nuestro querido Coronavirus.

Miguel 2

Para el que no me conozca, estudio Farmacia en la Universidad de Sevilla y entre todas las opciones que me ofrecía mi facultad, París no era a priori la que más me llamaba la atención. Esto era debido a que nunca me había enfrentado a vivir en una gran ciudad, ya que he vivido siempre entre Huelva y Sevilla, por lo que no puedo negar que me imponía un poco dar el salto a una capital europea de tal calibre. Sí tenía claro que quería ir a Francia para mejorar el idioma y valoré opciones como Marsella o Lyon, pero finalmente mis padres sobre todo me animaron a decidirme por París y el tiempo me ha demostrado que tomé la decisión correcta.

La aventura comenzaba a principios de septiembre con la base de conocer ya a 3 personas de mi facultad que también iban para allá, por lo que jugaba en modo fácil. Iban también a la misma universidad que yo, por lo que siempre estábamos arropados. Cuando elegí Francia y más concretamente París, sabía que no iba a ser un Erasmus de cachondeo en el que limpiar asignaturas fácilmente, ya que el nivel de la universidad de destino, Université Paris Sud – XI, era bastante alto y mis predicciones han sido acertadas. Si bien es cierto que he tenido que estudiar bastante, no me ha faltado el tiempo para disfrutar de los que han sido los mejores meses de mi vida sin lugar a duda.

Miguel 3

A pesar de haber estado un par de veces en París, el hecho de vivir en una ciudad te permite empaparte de ella y justo ésta tenía mucho de lo que empaparse. Durante los primeros días, entre papeleos interminables para conseguir cuadrar el Acuerdo de Estudios, conseguir la tarjeta de transporte, una beca de alojamiento, etc… comenzamos nuestro intento de “desguirización” (hecho de ser cada vez menos “guiri”) visitando y conociendo los monumentos más míticos, pero también los menos famosos. Porque París es mucho más que Torre Eiffel, Arco del Triunfo y Museo del Louvre… que ya de por sí no es poco.

Lo que más me impresionaba era que no se acababan las cosas que visitar y planes que hacer. Tardes enteras visitando jardines como el de Luxemburgo o las Tullerías, miles de plazas como la Concordia o Vendome, infinitos barrios con encanto como el latino o Montmatre y monumentos que en cualquier ciudad del mundo serían los principales a visitar pero que aquí eran “uno más” como el Panteón o los Inválidos. Tendría que dedicar otra newsletter entera para hablaros de los museos, que más allá de haber memorizado el ya mencionado Louvre, el d’Orsay y el Pompidou, que son los más típicos, también he podido disfrutar de los recovecos de los menos conocidos como el Rodin, l’Orangerie o el museo de las Guerras Mundiales que se encuentra dentro de los Inválidos. Así podría llevarme horas y horas, enumerando sin parar lugares de interés turístico, pero paro ya.

Algunos de estos sitios que he mencionado los conocí de mano de la pequeña comunidad ELU Francia que nos montamos Diego, Tessa, Paula y Rubén, que aparte de alguna que otra cervecita, fuimos al museo Rodin y a los Inválidos, donde, además de un par de museos, se encuentra la tumba de Napoleón.

Miguel 4

Otra gran ventaja que tiene París es su ubicación geográfica, la cual nos permitió viajar muy cómodamente a varios destinos: primero fuimos a Bélgica (poco más de 3 horas en bus) donde visitamos Bruselas y Brujas; después acompañamos al Sevilla Fútbol Club hasta Luxemburgo (5 horitas en Flixbus), donde jugaba un partido, el cual por supuesto ganamos; nos alquilamos un par de coches y fuimos hasta Véretz, un pequeño pueblo cerca de Tours, donde una amiga que conocimos nos invitó a pasar un finde al humilde castillo de su tía abuela (sin coña jajajaja). Por ultimo, pillamos unos vuelos baratos para hacer un mini-interra y visitamos en una semana Praga, Bratislava, Viena y Budapest.

Miguel 7

Otra experiencia que me encantó fue la posibilidad de ir al Parc des Princes, estadio de fútbol del PSG, gracias a que nuestro compañero de la ELU Manu Santamaría, en una visita que hizo, compró las entradas sin saber todavía la fecha y hora exacta en la que era el partido y finalmente no podía ir, por lo que unos amigos y yo le hicimos el favor de ir en su lugar.

Muchos findes teníamos visitas de amigos de nuestros amigos que iban viniendo poco a poco, ya que París es una ciudad muy apetecible y de buena conexión gracias a sus tres aeropuertos principales, por lo que he podido conocer a más gente si cabe, pero sin duda el mejor fue cuando diez amigos míos vinieron a la vez y pude enseñarles la ciudad que tanto me estaba gustando tanto de día como de noche.

Han sido 6 meses que me saben a muy poco y que me dejan con alguna espinita clavada pero completamente enamorado de París y con la certeza de que volveré muchas veces y seguiré mirando a mi alrededor mientras se me cae la baba al igual que el primer día.

Miguel 6

Miguel Escalante Cabeza

Vida ELU

Diego Sánchez – ELUs por el Mundo

Por:

Quince minutos. Es el escaso tiempo que pasa desde que salgo por la puerta de mi casa hasta que llego a la Complutense, donde estudio Matemáticas y Física. Son apenas cinco minutos más de los que tardaba en llegar al instituto. Es muy cómodo, no lo voy a negar, pero al mismo tiempo ligeramente decepcionante. Sacarme el carnet de conducir supuso un mayor cambio en mis rutinas que entrar a la universidad y eso no suena demasiado bien.

Me llamo Diego y estoy en último curso de la ELU. Cuando era pequeño, me encantaba ver “Madrileños por el mundo”. Ver a gente que se había atrevido a trasladarse a Japón, Bolivia o Noruega me resultaba fascinante. Me parecían personas muy libres y con mucho que contar. Recuerdo perfectamente decirle a mi madre que yo algún día saldría en el programa. Por eso, mi elección universitaria es un tanto contradictoria. Por eso, el pasado 2 de septiembre, cogí las maletas para irme de Erasmus a París.

Probablemente estarás pensando que París tampoco es el fin del mundo. Y tienes toda la razón. Pero me gustan mucho las matemáticas, el francés y los museos interminables, así que la Sorbona parecía un acierto seguro. Spoiler 1: lo ha sido. Spoiler 2: no es oro todo lo que reluce.

Lo primero que me llamó la atención cuando llegué a la que iba a ser mi ciudad para los próximos meses fue la burocracia. Me habían prevenido al respecto, Francia y sus papeleos son famosos, al fin y al cabo hay quien dice que la administración de los Estados modernos tiene su origen en Napoleón. En cualquier caso, no podía ni imaginarme el monstruo de siete cabezas con el que me iba a tocar batirme. El día de mi llegada a París estuve esperando cinco horas y media (¡cinco y media!) para que me dieran la llave de mi habitación en la residencia. Y fui de los que tuve suerte, hubo más de un Erasmus que tuvo que buscarse un hotel.

Diego 2

Lo que en el momento fue bastante desesperante, ahora es un bonito recuerdo que me hace sonreír. Y no tanto por la idealización de algo negativo, sino por todo lo que he aprendido desde entonces. Dicho en una palabra: paciencia. Algunas de mis actividades de mi primer mes de Erasmus fueron hacer un horario juntando asignaturas de distintos itinerarios, cumplimentar la documentación para que me concedieran la beca de ayuda al alojamiento o llamar por tercera vez a la oficina de transporte público para que me dieran la tarjeta del metro. Ninguna de estas cosas es demasiado complicada, pero requiere respirar y dejar que todo fluya. He aprendido muchísimo en este aspecto, y eso se hizo especialmente patente el día 10 de enero. Era viernes, acababa de terminar exámenes y estaba saliendo de tomar una copa en un bar bastante chulo del Barrio Latino. Suerte que solamente me tomé una (los precios de París son un tema para otro día) porque recibí una llamada urgente al filo de la medianoche. Al parecer, salía agua por debajo de la puerta de mi habitación. Volví lo más rápido que el transporte público me permitió (las huelgas de París también son un tema para otro día) y me encontré con mi cuarto con dos dedos de agua por una tubería que había reventado. La cosa no acabó ahí, puesto que tardaron doce (¡doce!) días en arreglar el problema. Tiempo que yo pasé sin agua corriente, mendigando cocinas y duchas de mis vecinos, que se portaron fenomenal conmigo. Arturo, si lees esto recuérdame que te debo por lo menos un helado. Bromas aparte, estoy convencido de que el Diego de hace un año se habría visto superado. Sin embargo, asumí la situación con bastante calma y es algo de lo que me siento ciertamente orgulloso. También es cierto que con escapadas ocasionales por París junto a personas como las de esta foto todo se hace más sencillo.

Diego 3

Hasta aquí la parte negativa, gracias por escucharme. Porque todo lo demás ha sido maravilloso. Es una gozada, por ejemplo, pasar una noche electoral lejos de casa siguiendo los resultados con tus amigos de Taiwán. Es aún mejor hacer una porra todo el grupo sobre cómo va a quedar el asunto y que haya españoles que acierten menos que los extranjeros. Es lo que tiene dejarse llevar más por el corazón que por la cabeza para repartir escaños, recuerden leer siempre a Kiko Llaneras antes de hacer sus predicciones. Todo ello aderezado con algún pique amistoso, muchas risas y comida de importación para celebrar la fiesta de la democracia. El gazpacho Alvalle y las galletas Rebuenas de Mercadona siendo la parte más importante de todo lo anterior, por supuesto.

Diego 4

Debo reconocer, eso sí, que la multiculturalidad tampoco ha sido mi mayor fuerte en esta experiencia. Pinshuo, Peggy, Giuseppe, Mafalda y Yannick son la honrosa excepción en un grupo de amigos formado mayoritariamente por españoles que gritamos mucho y nos saludamos con efusivos abrazos. Ya les hemos pegado estas patrias costumbres, y es que no hay mejor momento para sacar a relucir el orgullo nacional que cuando estás en el extranjero. Es precisamente ese sentimiento de compartir cultura y costumbres lo que ha contribuido a unirnos tanto estando lejos de casa.

Diego 5

Como no soy muy dado a utilizar Instagram, aprovecho para compartiros algunas fotos más que muestran variopintas actividades de mi vida parisina, no todas ellas previamente esperadas. He patinado sobre hielo en la azotea de las Galerías Lafayette con la Torre Eiffel de fondo, yo, que tengo miedo a esquiar. También, y para asombro de mi madre, he cocinado migas con chorizo y pimiento verde con notable éxito (compré pan de más por error, larga historia). Incluso he jugado al baloncesto a oscuras con cinta reflectante y luz estroboscópica como única manera de ver algo. Recomiendo probarlo.

Diego 6 Diego 7

Diego 8

No puedo dejar de mencionar la pequeña pero bonita comunidad ELU que hemos formado durante estos meses Tessa, Miguel, Rubén y yo, con la incorporación de Paula desde Reims cuando los horarios de Flixbus lo han permitido. Juntos hemos llevado el espíritu cultureta que nos caracteriza a París, visitando la casa-museo de Rodin, la tumba de Napoleón y el 59 de la rue Rivoli, una curiosa exposición de arte contemporáneo donde resulta complicado distinguir a artistas de visitantes. Además, como en la variedad está el gusto, también hemos compartido comidas en un barco atracado en el Sena, hemos bebido cervezas acompañadas de muchos cotillELUs y nos hemos encontrado por casualidad de fiesta en las discotecas que dan descuento con la tarjeta de la Erasmus Student Network. Incluso Jorge se dejó caer por sorpresa y nos hizo una agradable visita desde tierras valencianas. Para la próxima esperemos que traiga paella. Agradezco mucho la presencia de todos ellos, los ratos que hemos pasado juntos tenían un dulce sabor a hogar.

Diego 9

Evidentemente, ni en mis previsiones más pesimistas habría pensado que mi Erasmus se vería abruptamente interrumpido de la manera en la que ha ocurrido. El 12 de marzo mis padres me llamaron según salía hacia la facultad para decirme que la cosa parecía estar poniéndose fea, que había rumores de que se podían llegar a cerrar las fronteras y que quizás lo mejor sería volverse a España. Hay veces en las que es mejor no discutir lo que te dicen tus padres cuando están preocupados. Compré los billetes de avión en el metro camino a la universidad, llegué allí dándole vueltas a la cabeza, hice un examen (que no me salió nada mal dadas las circunstancias) y, esa misma tarde, maleta a toda prisa y al aeropuerto; aterricé en Madrid a las 22:00. Un día completito en el que aún hubo tiempo para una foto rápida de despedida en la cafetería de la Sorbona. Suerte que ese día llevaba una sudadera apropiada. Ni siquiera entonces pensé que sería la última vez que comería allí, basta ver lo sonriente que salgo.

Diego 10

El tiempo ha volado y ya han pasado dos meses desde aquel día. Tengo previsto volver a París a recoger las cosas que me dejé y quizás a hacer algún examen presencialmente. Pero, dado lo incierto de la situación, doy mi Erasmus como tal por acabado. Escribir esto me resulta amargo, pero también siento que el recorrido personal que ha supuesto la experiencia en su conjunto es algo que permanecerá siempre conmigo. Soy una persona mejor que la que se marchó en septiembre: un poco más sabio, más adulto, más feliz.

Además, hay un último detalle a mencionar. Me estaba gustando tanto el Erasmus que me puse a buscar y… ¡encontré! En pocas palabras, me han concedido una movilidad para el curso que viene en la Université de Montréal, Canadá. Si el coronavirus lo permite, para allá marcharé a finales de agosto. Quizás, bastantes años después, estoy por fin consiguiendo parecerme a aquello que soñaba frente a la tele cuando era un enano. Ya lo dijo Gregorio Marañón: “Toda la vida seremos lo que seamos capaces de ser desde jóvenes”.

¿Volverás a Madrid? Desde luego que sí. Sin embargo, por el momento, toca perseguir el viento.

Vida ELU

Pablo de Anta – ELUs por el Mundo

Por:

Diferente. Superando con creces las expectativas y sorprendiéndome como esperaba que hiciera.

Así es como puedo resumirte mi experiencia este año. Incluso con la situación atípica que todos estamos viviendo, siento que ha conseguido aportar nuevas ideas y formas de hacer las cosas. A pesar de lo afortunado que he sido de viajar por casi todos los continentes, nunca había viajado en dirección este más allá de Grecia; y hacerlo me ha descubierto el mundo – o al menos la mitad de él. Quiero intentar resumirte mi experiencia, pero discúlpame si me dejo algo ya que creo que ni yo soy aún consciente de lo que he vivido.

Pablo 5

Ya desde el momento en el que escogí Singapur sabía que me iba a exponer a un cóctel de culturas como nunca antes vivido. Y desde mi primera semana esto se hizo presente. Sus cuatro culturas, la Malaya, China, India y Caucásica/Occidental me arroparon y sumieron en un torbellino del que aún no he logrado escapar a pesar de llevar un mes en casa.

Es iluminador y te llena de esperanza ver como el ser humano es capaz de ignorar diferencias obvias para ponerse de acuerdo y construir algo en común. Podemos aprender y aplicarlo en nosotros mismos para ver que, aunque la metodología China difiera en gran medida de la India, y la actitud y personalidad de alguien caucásico como yo y la de un Malayo sean muy diferentes, todo el mundo se nutre del otro y es capaz de aprovechar las fuerzas de otro para ayudarle a superar sus debilidades. Singapur no tiene una cultura primaria sobre otras, sino es la cultura de culturas la que caracteriza a la nación.

Sin salirme del tema de la cultura, otro aspecto que me fascinó y salía periódicamente en conversaciones, paseos, actividades y trabajos académicos era su “resaca post-colonial”. Cada ex-colonia británica ha lidiado con este hecho a su manera, y la narrativa que usan condiciona su cultura y su sentimiento. No se sienten tan atacados ni ofendidos por la colonización, lo que (en comparación con Zimbabwe, por ejemplo) les permitió centrarse en progresar como sociedad, manteniendo sus costumbres y permitiendo que estas floreciesen con su independencia. Así forjaron su Identidad.

Por todo ello resumiría la sociedad Singapuriense como Pragmática. No es extraño cuando su presidente es matemático y (que no me oigan) es una especie de dictadura-blanda; pero consiguen apartar todo aquello que no es esencial y centrarse en lo que importa. Sólo así han conseguido convertir una región portuaria pobre, en la urbe tecnológica y cosmopolita que sirve de referente mundial en convivencia entre culturas y entre ser humano y naturaleza. Es cierto que hay sacrificios de por medio (libertad de opinión entre otras), pero ha resultado efectivo. Decidir si es correcto o no, será nuestra labor mientras tenemos una buena cerveza en la mano – ya que ahí no había.

Pablo 1

Ahora bien, no toda esta explosión cultural ha sido en Singapur. Una de las razones principales por las que Singapur era tan atractivo es porque se encuentra en una posición idónea para viajar. Y aunque con el Coronavirus haya tenido que cancelar la traca final de viajes, no puedo quejarme.

Con 7 horas de viaje, en bus y ferry, he acabado en una isla remota en Malasya, Tiomann; dónde conviví tres días en barco mientras buceaba y poco a poco formaba una familia que perdura hoy.

He viajado a Japón, solo y planeándolo en menos de 24 horas. Me abrí a la hospitalidad nipona y aprecié cada segundo de la experiencia, guardándolos como tesoros en mi memoria – aún oigo el zumbido de los neones, huelo los takoyakis callejeros y me abrumo de las masas y masas de gente.

Me he reunido con familia que no veía desde 2012 a la par que descubría la tierra de koalas y canguros. Así, yo solo y mi bici, descubrí sitios dónde, a pesar de encontrarme en las antípodas de España, sentí que todo era perfecto para un futuro yo. Tuve que dar la vuelta al mundo para encontrar un hogar.

Pablo 4

Me aventuré con mi madre en aguas filipinas, y como Legazpi, vivimos aventuras y fuimos sorprendidos por la amabilidad de los locales: encuentros con tiburones, un año nuevo en barco y aguas cristalinas infestadas de sonrisas. Sin embargo, fue el sobrevivir a un tifón y experimentar la consecuente destrucción en la vida de esa gente tan humilde lo que causó una conmoción: La llamada a indagar qué es lo que nos hace felices, ya que ni vientos de 200 km/h arrebataron sus sonrisas.

Y por supuesto, Bali. La tierra de los mil templos, las mil cascadas y los mil Putus (el curioso, que pregunte). Bali fue iluminador a nivel cultural. Su cultura, exótica y exuberante como la isla en la que se celebra, exhuma allá por dónde vas. Gracias a nuestro Putu, logramos conocer y profundizar en el porqué de su día a día, apreciando cada momento como un regalo y llevándome esto de vuelta a casa.

Pablo 3

Porque, al fin y al cabo, los lugares de por sí solos son como casas vacías. No es hasta que se llenan del calor humano que pasan a llamarse Hogares. Singapur fue Diferente porque la gente que pasó por mi vida ha sido Diferente. A todos, al grupo de Malasya, al equipo de debate, a los viajeros y gente que entabló conversación conmigo en Osaka y Melbourne, a mis compañeros de Singapur y a los isleños de Malapascua. Sois todos vosotros los que convertís un viaje en una experiencia, en un “Erasmus”. Es igual que Becas o la ELU, es la gente la que marca y la que dota de valor.

Yo llevo ahora un pedazo de cada uno de ellos dentro de mí. Los pedazos de gente diferente a ti, no te hacen distinto, sino completo. Lo noto y me hace pensar que tal vez he hecho las cosas bien. Ahora sólo deseo poder compartir todo esto cara a cara con todos vosotros y así traeros algo mejor que cualquier souvenir: un poco de cada una de esta gente y de estas experiencias que tanto me ha marcado.

A no ser que os animéis a ir en su busca directamente vosotros. En tal caso, lo compartiremos después.

Sin categoría

Rebeca Arranz- ELUs por el Mundo

Por:

¡Hola chicos! Soy Rebeca Arranz, ELU de tercero, y este año estoy viviendo mi Erasmus en Toulouse.

Toulouse es una ciudad al suroeste de Francia perteneciente a la “région Occitanie”. Mi elección, de última hora. Finalmente me decanté por el idioma y la esperanza de no pasar un año con un clima despiadado. Uno que no me dificultara demasiado el desprenderme de mi querido sol, casi perpetuo en Madrid, por unos meses. El resultado, una ciudad que me ha encandilado y de la cual me va a costar trabajo despedirme.

Es la cuarta ciudad más grande de Francia, detrás de París, Marsella y Lyon, con alrededor de medio millón de habitantes. Para mí, que vengo de Madrid, justo lo que quería. Una ciudad acogedora donde poder pasear a todas partes prescindiendo del transporte público. Gracias a ello, he podido cumplir uno de mis sueños, ir en bici a la universidad, a entrenar e incluso para volver de fiesta. Es un placer que voy a echar mucho de menos a la vuelta cuando tenga que atravesar Madrid cada día para ir a la uni. Aquí se toman muy en serio la necesidad de reducir el uso de transportes privados y la ciudad está acondicionada para los miles de ciclistas que circulan por sus calles todos los días.

Rebeca 1

Y es que Toulouse es una ciudad para patear ya sea en bici o andando. Recorrer sus numerosos canales alimentados por el río Garona no tiene precio, sobre todo cuando vienes de una ciudad donde al río le cuesta mantenerse con vida. Sus calles adoquinadas y sus edificios, en su mayoría de poca altura con ese característico color rosado, te invitan a pasar las tardes sin mirar el reloj buscando un rinconcito donde disfrutar de un buen libro con un imprescindible crêpe de chocolate. Es por ello que la ciudad recibe el nombre de “Ville Rose” y convierte sus atardeceres en los más bonitos que he visto en mi vida.

Las visitas obligadas son numerosas: la plaza del Capitolio, la catedral de Saint-Étienne, caminar por el barrio de Carmes, las vidrieras del convento de los Jacobinos y, con la que no puedo evitar quedarme embobada, la basílica de Saint-Sernin, la cual se puede ver desde casi todos los puntos de la ciudad. Toulouse es culturalmente muy activa. Cada día tienen lugar numerosos conciertos, conferencias y exposiciones de los temas más diversos. Es también una ciudad muy universitaria por lo que te acabas dando cuenta de que amigos franceses los que menos y españoles en cada esquina.

Aunque parezca que no vine a estudiar, lo he hecho y mucho. Yo venía a la Université Toulouse I Capitole donde se pueden estudiar grados como Derecho, Informática o Economía. Aun así, mi llegada guardaba una sorpresa, y es que mi plaza era más bien para estudiar asignaturas de Máster en la TSE (Toulouse School of Economics) donde me ha tocado sufrir un poquito aunque con mucho aprendizaje a todos los niveles. Tendría que haberme esperado un regalito como éste de mi querida Carlos III, muchos me entenderéis.

Rebeca 3

Este pequeño obstáculo me ha servido para afrontar mi carrera de una manera diferente y para conocer gente apasionada que me ha hecho ver aquello que puede llegar a gustarme de lo que hago o más bien, aquello a lo que no estoy llamada ni por asomo. Como no podía ser de otra forma, también ha habido tiempo para el deporte. Otro sueño cumplido ha sido el poder entrenar en otro país y clasificarme para el nacional universitario de Cross en Grenoble. Experimentar de primera mano cómo viven el deporte que practico ha sido súper enriquecedor como atleta y como persona.

Y como en casi todo Erasmus no han faltado los viajes. Entre ellos salidas curiosas por los alrededores de Toulouse (Carcasonne, Albi, Burdeos o Montpellier) y otras que me han llevado a coger buses de, mejor no os digo las horas, para visitar Lausana, Constanza, Zúrich o, esta vez en avión, Nápoles, huyendo por los pelos de la que se avecinaba.

Mi idea era escribir estas palabras una vez finalizada mi estancia para hacer un balance global de esta experiencia transformadora, pues sabes dónde empieza pero nunca dónde acabará. Tristemente, estos últimos meses se han visto truncados por la difícil situación que estamos viviendo. No obstante, decidí no poner un punto y final tan brusco y aquí sigo exprimiendo las últimas gotas de mi primera vez fuera de casa. Unos meses en los que he conocido gente de todas las partes del mundo y sobre todo, me he conocido a mí misma, sintiendo que este es también el camino que me lleva a ser más útil para los demás.

Espero que todos estéis lo mejor posible y que estéis convirtiendo esta situación en oportunidades que aprovechar. Yo seguiré disfrutando de los atardeceres más bonitos que conozco, aunque esta vez sea desde mi ventana.

Bisous!

 

Vida ELU

Julia Salafranca – ELUs por el Mundo

Por:

Buenas! Como ahora mismo nos encontramos todos encerrados en casa sin poder salir (a menos de que seáis el elegido de la familia para hacer la compra o unos afortunados por tener perro), la única forma que tenemos de viajar y conocer otros lugares es mediante la experiencia de los demás. Así que, os voy a contar un poquito de mi “Erasmus” en Gante, Bélgica.

Gante 2Mi nombre es Julia, y estoy en el último año de la ELU. He puesto Erasmus entre comillas porque no estoy aquí como estudiante, sino trabajando en un laboratorio. En Escocia, donde curso la carrera de Inmunología, nos permiten añadir un año de prácticas entre nuestro tercer y cuarto año para adquirir la experiencia necesaria en la investigación, y así graduarnos con un máster.

Por lo tanto, mi experiencia Erasmus ha sido completamente diferente. He de admitir que al principio me costó un poco compaginar el trabajo, la vida social y el dormir – y como dicen, solo puedes elegir dos de las tres opciones y no os va a costar imaginaros cuál salió perdiendo. Poco a poco, me fui acostumbrando al estar en una nueva ciudad y mi ritmo de vida se fue relajando, llegando a recuperar las horas de sueño y conociendo cada fin de semana un sitio nuevo. Yo creo que no podría decir que mi Erasmus ha sido en Gante, ya que he viajado tanto que me conozco los Países Bajos como la palma de mi mano. Y es que esa es una de las grandes ventajas que tiene un país tan céntrico en Europa como Bélgica, que todo está cerca para quien tiene ganas de conocer nuevos lugares.

Gante 3

Me gustaría brevemente introduciros a la increíble ciudad en la que he estado viviendo estos últimos meses. Gante es una ciudad que poco a poco se está dando a conocer, y no sin motivo. Su casco histórico es una auténtica maravilla medieval, donde se alternan las impresionantes torres y enormes iglesias con gigantescas plazas y espacios abiertos, y, donde las fachadas de las estrechas casas que dan a los canales cuentan la historia de las personas que vivieron en ellas muchos años atrás.

Gante 4

La ciudad es un perfecto ejemplo de la gastronomía belga, ya que está llena de bares donde ofrecen hasta 500 tipos de cervezas diferentes en un mismo bar, de “frituur” donde probar las famosas patatas belgas y de puestos donde tomarse un buen gofre de chocolate.

Mi experiencia Erasmus estos meses ha sido increíble. No solo por la gran cantidad de gente nueva que he conocido y los lugares que he podido visitar, sino porque me ha permitido descubrir mi vocación y ha reforzado mi pasión por lo que estudio y la trayectoria que he escogido.

Gante 5

Finalmente, me gustaría agradecer a las personas que han hecho mi Erasmus tan especial, ya que sin ellos no hubiera sido lo mismo. También a mis compañeros de piso, que han roto todos los estereotipos de fríos y reservados de los belgas, conservando solo el de amantes de la cerveza, y me han acogido como a una más en su país, invitándome a conocerles mejor.

Cuidaos mucho,
Julia

Vida ELU

Carmen Montoya – ELUs por el Mundo

Por:

San Diego. Una pequeña ciudad en el Estado de California caracterizada principalmente por días de playa, atardeceres de ensueño y personas de lo más sociable posible. Así es San Diego.

Esta aventura comenzó hace ya cinco meses, que se dice pronto, y hasta ahora puedo decir que es una de las experiencias que más me ha marcado, principalmente a nivel personal.

Al ser de Madrid y estudiar ahí, nunca había tenido la posibilidad de vivir fuera de casa llegando a ser completamente independiente.

La vida en San Diego es bastante distinta a la vida en España, y concretamente, porque es a partir de donde yo puedo hacer una comparación, en Madrid. A pesar de que fue una colonia española y restos de esa historia perduran en las personas que viven en la ciudad, muchas de ellas sabiendo hablar español fluidamente, o por los diferentes monumentos que hacen referencia a la cultura española como Balboa Park, la cultura americana tiene también un papel importante.

Una de las diferencias principales que he encontrado en San Diego es el horario en el que realizan las diferentes tareas del día. En San Diego amanece a una hora muy temprana, alrededor de las seis y media de la mañana durante todo el año y anochece entre las cinco y las seis de la tarde. De ahí que sea una sociedad de mañanas más que de noches como sucede en el caso de España.

La vida universitaria también tiene sus pequeñas diferencias. Para empezar, todos los estudiantes, o la mayoría de ellos, compaginan la vida laboral y la vida universitaria. Al tener un coste tan elevado las universidades en San Diego muchos de ellos no tienen los recursos económicos necesarios para poder afrontarlos. Es por ello que pasan parte del día trabajando y la otra parte yendo a la universidad.

En relación con esto, los estudiantes son conscientes del esfuerzo económico que les supone ir a la universidad, por lo que el nivel de involucración tanto en la participación en las clases como en las actividades universitarias o la inclusión de nuevos estudiantes es mucho más elevada que en España.

Podríamos decir que la universidad en España tiene un carácter más pasivo, ya que el estudiante llega a clase, toma apuntes y luego se va, mientras que en San Diego, y podría decir que en la mayoría de las universidades americanas, el estudiante tiene un papel activo, donde él es el protagonista y participa constantemente en la asignatura.

Por otra parte, Estados Unidos se caracteriza por su carácter individualista, contrario a lo que ocurre en España. Esto también se ve reflejado en las clases. Los estudiantes son individuos que organizan su carrera cogiendo materias según les convenga y no van a una clase con un grupo de amigos si no que van de forma individual a las diferentes asignaturas.

Dejando el ámbito académico y la vida aquí y entrando más en el ámbito personal, he de decir que San Diego es una de las experiencias que más me han cambiado la vida.

Para empezar, y principalmente, por las personas. En este año he conocido a personas que a día de hoy, me han cambiado la vida. Aquí los meses, las semanas, e incluso los días son tan intensos que parecen años en casa. Y esa intensidad viene acompañada de personas que lo hacen cada vez más especial.

Aparte de adquirir conocimientos impresionantes sobre ADE y Estudios Internacionales, viendo casos prácticos más que teóricos y abriendo mi mente a diversas formas de actuar en el ámbito laboral, he aprendido principalmente a conocerme a mí misma.

Cuando llegué a España en Navidad me preguntaban acerca de la vida en San Diego y cómo me sentía yo allí. Mi respuesta era siempre un poco escasa y a veces hasta banal porque es muy difícil explicarlo con palabras.

Esta experiencia se podría resumir en la palabra “aprender”. Aprender a salir de tu zona de confort, aprender a convivir con gente nueva y distinta a ti, aprender de las pasiones de otras personas y crecer con ellas, aprender a valorar lo que tienes porque el tiempo vuela y a disfrutar de los pequeños momentos, aprender a conocerte, aprender a potenciar lo bueno y a cambiar lo malo, aprender a dejarse llevar por lo que uno quiere, pero sobre todo, aprender a vivir viviendo en el presente y no quedarse anclado en pasado o proyectar la mirada solo en el futuro.

Mi motto en San Diego es “Carpe Diem”. Es una experiencia que se vive una vez en la vida, por eso lo único que podemos hacer es arriesgarnos, pensando en el presente y disfrutar de ella.

Vida ELU

Enrique Mochales – ELUs por el Mundo

Por:

¡Muy buenas a todos!

Mi nombre es Enrique Mochales y este año estoy cursándolo en la Katholieke Universiteit Leuven, en el campus de Bruselas.

Mi experiencia en Bruselas está siendo una auténtica pasada, y está superando mis expectativas con creces. Siempre tuve claro que quería irme un año de Erasmus y que quería irme a un país que no se pareciese mucho a España, para poder de esta forma vivir una experiencia completamente distinta a lo que vivía en Sevilla.

Aunque es cierto que a priori no es un destino muy llamativo; una ciudad muy gris, mucho frío, una cultura bastante cerrada y para nada conocida por su ambiente universitario, a medida que pasan los días me reafirmo más en que era el destino y la experiencia que yo andaba buscando.

Kike 1

Lejos del frío, las pocas horas de luz o lo muchísimo que llueve; Bruselas es una ciudad perfecta para estudiar. Es una ciudad muy cosmopolita y que no deja indiferente a nadie. Vivo en una residencia de estudiantes donde convivimos 100 personas de los 5 continentes, pudiendo así hacer amigos de países que muchos de nosotros no sabríamos ni situar en un mapa: desde Kazajistán hasta Mongolia, pasando por los Estados Unidos, Australia y casi todos los países de Europa. Compartir mi día a día con gente tan distinta a mí me está encantando, es una oportunidad magnífica para aprender cosas nuevas y hacer amistades que estoy seguro de que perdurarán con el paso del tiempo.

Un aspecto clave que me hizo decantarme por esta ciudad belga fue la facilidad que te ofrece para viajar por todo Europa por precios irrisorios. En el primer cuatrimestre he podido viajar a Suecia, República Checa, Alemania, Austria, Eslovaquia y Polonia, entre otros; y sin gastarme más de 15 euros por trayecto. Esto para una persona que le gusta tanto viajar como a mí, hizo que tuviese muchísimo peso a la hora de escoger Bruselas, aunque a este ritmo podría haberme ido a vivir a Charleroi, ciudad donde se encuentra situado uno de los dos aeropuertos de Bruselas.

Es una ciudad con muchísima vida cultural y que tiene más cosas para visitar de las que puede parecer. Desde el Magritte, pasando por el Parque del Cincuentenario, Bois de la Chambre y el Manneken Pis, hasta la famosa Grand Place. Aunque os mentiría si no os dijera que me quedo con mis paseos por el Parque de María Luisa y mi Catedral de Sevilla.

Kike 3

Por otro lado, es un gran atractivo para cualquier estudiante de Derecho poder conocer las numerosísimas instituciones europeas que hay aquí, pudiendo incluso asistir a más de una sesión plenaria en el Parlamento Europeo y aprender muy de cerca sobre la carrera que estoy estudiando.

En cuanto al día a día, algo que sigue asombrándome es, además de la cantidad de cerveza que beben los belgas, la cantidad de tipos de cerveza que hay aquí en Bélgica. Todas siendo elaboradas mediante distintos procesos, y servidas en un vaso específico. Para que veáis lo tiquismiquis que son con esto, si tú vas a un bar, pides una cerveza, y da la casualidad de que no tienen el vaso específico de esa cerveza, el camarero se negará a servírtela y te instará a pedir otra distinta. ¡Es curiosísimo!

Como buen bruselense que soy ya, no han faltado recenas en el Fritland o cervecitas en el Delirium, bar conocido por su larga lista de cervezas, ¡llegando a tener más de 2.004 marcas diferentes! Eso si, todo suena muy bonito hasta que la cerveza vale 9 euros, precio incompatible para el bolsillo de un estudiante de Erasmus. Por lo que, como dice el refrán: a grandes problemas, grandes soluciones; nosotros optamos por un pub irlandés muy conocido por los estudiantes donde podemos disfrutar de una happy hour, que va desde las 13.00 hasta las 00.00 todos los días. ¡Más que happy hour podríamos llamarlo happy day!

Kike 4

Por último, hablar de mi universidad. La KU Leuven es una universidad de reconocido prestigio, de ahí que este enero tenga que pasármelo estudiando, y no cómo se lo pasan mis amigos en Polonia. ¡Pero esto sin duda merece la pena poniendo mi primer cuatrimestre en valor! Los profesores son muy buenos y con experiencia en distintos ámbitos, algo que a la hora de impartir las clases se nota mucho y hace que estas sean más interesantes. También me ha brindado la oportunidad de ser parte de varias asociaciones, permitiéndome así asistir a numerosas conferencias muy interesantes y conocer al resto de la comunidad universitaria.

Mientras termino de escribir estas líneas, poco antes de que aterrice mi avión en Bruselas, y sin estar preparado para el frío que voy a pasar, deciros que aquí tenéis vuestra casa en Bruselas, y que si estáis valorando todavía si iros o no de Erasmus, yo solo digo una cosa partiendo de mi experiencia: La duda ofende.

Un fuerte abrazo a todos y nos vemos prontito.

Vida ELU

Daniel Sada – ELUs por el Mundo

Por:

“Mi experiencia en Roma está siendo una auténtica pasada. Al principio no me convencía mucho Roma como destino: estaba muy cerca de casa, es una ciudad que ya conocía, iban varios amigos míos de la universidad… Pero cuando finalmente escogí Roma, decidí ir a la aventura. Me busqué compañeros de piso que no conocía de nada, una zona de Roma también desconocida para mí, y una universidad que nada tenía que ver con la UFV. Y ahora que estoy ya acabando mi periodo de Erasmus, puedo decir que fue la decisión correcta.

Uno puede pensar que Italia y España son bastante parecidas con todo esto de la cultura mediterránea, pero para nada. Desde el principio me sorprendió el estilo de vida italiano. Comen a la 13:00 horas, cenan a las 18:00-19:00 horas, y esa costumbre española de cervecitas con tapas en una terraza es inexistente aquí.

dani sada 3

Sin embargo, Roma te ofrece a cambio miles de oportunidades distintas. No solo todo el turismo evidente (Coliseo, Vaticano, Capilla Sixtina, las cuatro grandes basílicas…) sino que cada calle, cada casa, cada edificio tiene su historia. Y eso es algo que se nota. En Roma, parece que todo se hace a lo grande. Y pasear, y más aun vivir en Roma, te hace sentir parte de algo más grande. La gente que se piense que conoce Roma, en realidad no tiene ni idea. Es una ciudad que tiene cada día una cosa nueva por descubrir, y después de cuatro meses viviendo aquí, me he enamorado de ella. Y sé que todavía me falta tanto por conocer…

Mi primer día en Roma, he de decir que llegué un poco preocupado. ¿Conocería a gente guay? ¿Me costaría mucho hacer amigos? ¿Me llevaré bien con mis compañeros de piso?… y todas esas preocupaciones se me fueron esa misma noche. Había una fiesta organizada para los alumnos erasmus, y nada más llegar ya conocí a lo que pasaría a ser mi cuadrilla (la llaman así porque son casi todos vascos jajaja). Me encontré metido en un grupo de gente totalmente distinta a mí, con ideas completamente diferentes, y más fuera de mi burbuja de lo que nunca había estado, y sin embargo me sentía como en casa.

A partir de ahí, todo fue a mejor. Una cosa muy buena del Erasmus en general, y de Roma en específico, es que te permite viajar mucho y muy barato. En la segunda semana ya habíamos organizado un viaje, y nos fuimos a Nápoles (la mejor pizza del mundo sin duda), Pompeya y a la costa amalfitana. Una maravilla de viaje. Después hemos hecho muchos viajes más: Florencia, Milán, Venezia, Marsella, Holanda… No hemos parado.

Otra cosa que me ha encantado de Roma es la universidad. Se llama la LUISS, y la verdad, no había oído hablar de ella en mi vida. Pero es la leche. Nunca había visto una uni con tanto ambiente en el campus, con tanta actividad. Para que os hagáis una idea, en cada pasillo hay una guitarra colgada, para que si a alguien le apetece se la pueda llevar a los jardines a tocarla un rato. Tienen una zona de radio y música por si quieres relajarte un rato; una sala donde solo se puede hablar inglés con pianos, guitarras, café y galletas gratis, sofás para relajarse… En definitiva, una locura de universidad que me ha permitido conocer a muchísima gente de todas partes.

dani sada 4

Una diferencia un poco molesta de Roma comparado con Madrid es el transporte público. No es que vaya mal, es que es un auténtico caos. En realidad, toda la ciudad lo es, por eso me gusta tanto. Mis amigos y yo decimos que en Roma o le echas un par, o no cruzas un paso de cebra en tu vida. Porque aquí todo el tema de respetar semáforos no lo llevan. Con el transporte público igual, todo eso de seguir el horario como que no les apetece. Y un bus puede pasar cada 5 minutos, y luego no pasar durante 2 horas. Así que siempre tienes que estar preparado para todo.

Y esa fama que tienen los romanos de conducir mal: totalmente cierta. Pero yo no diría que conducen mal; más bien tienen sus propias reglas. Es un caos organizado, en el cual la gente hace lo que quiere, mientras sea más rápido que el otro. Si ves que el otro es más rápido, o hace el giro antes, o llega a un stop antes… le dejas pasar. Así funciona. Y una vez te acostumbras es una maravilla, porque en vez de preocuparte por seguir las normas, tienes que preocuparte por adelantarte al otro, lo que hace que conducir en Roma sea bastante divertido.

Por último, pero no por ello menos importante, quería hablaros de la fiesta romana. He de decir que no me ha decepcionado. Aquí la gente sabe cómo se sale. No tanto como en Madrid, pero saben lo que hacen. El hecho de que se pueda beber en la calle, con música, hielitos… te hace la vida mucho más fácil. Y ya si le sumas que el clima aquí es una maravilla (no he tenido que ponerme el abrigo todavía) hace que salir de fiesta sea muy fácil y económico. Hemos tenido la suerte de tener discotecas donde ponen música muy buena, con descuentos para erasmus… por lo que diversión no ha faltado. Pero mi plan favorito de Roma, sin duda, era ir a Trastevere a nuestro restaurante predilecto: pizza margarita a 3€ (tamaño familiar) y el litro de vino blanco a 8€. No había manera de no salir contento de ese sitio.

dani sada 2

Así como idea final, os recomiendo a todos los que no lo hayáis hecho que os vayáis de intercambio, y que no tengáis miedo a iros solos, a la aventura. Creo que esa es una manera única de conocerte mejor a ti mismo, salir realmente de tu burbuja, y ponerte al límite. Y ya si podéis hacer deporte si estáis de intercambio hacedlo, que a mí eso me ha faltado y se nota un poco jajaja.”

Vida ELU

Jorge Peña – ELUS por el Mundo

Por:

¡Hola ELUs! Primero que todo, me gustaría agradecer que la ELU haya contado conmigo para esta sección. He de admitir que leer las experiencias de mis compañeros me influyó bastante cuando llegó el momento de decidir si hacía un intercambio o no, y adónde hacerlo. Así que no podía rechazar la oportunidad de compartir mi experiencia con vosotros y vosotras. Para quien no me conozca, soy Jorge y estoy ahora mismo en los Proyectos Finales de la ELU. Estudio 4º de Bioquímica y Ciencias Biomédicas en la Universidad de Valencia, aunque nací y crecí toda mi vida en Alicante.

JP 1

Espero que disfrutarais del FdS de la semana pasada, ¡ojalá haber estado allí! Y es que todavía me queda poco más de un mes en EE.UU., donde estoy realizando un programa de intercambio en la North Carolina State University. El campus se encuentra en Raleigh, la capital de NC, en la costa este del país (a unas 8 horas en coche desde Nueva York hacia el sur). Aquí os enseño una foto con la mascota de la universidad, Mr. Wuf.

La verdad es que no sé ni por dónde empezar. La gente aquí ha intentado que esté a gusto desde el primero momento. Tuvimos unos días de orientación muy intensos al principio, pero desde luego merecieron la pena. Algo que me chocó bastante fue la simpatía y las ganas de ayudarte de todo el personal que nos acompañaba, algo que no ocurre en mi universidad (lo sé de primera mano). Además, les encanta dar cosas gratis, ya he acumulado orgullosamente cuatro camisetas, tres pajitas metálicas, tres aislantes para que la cerveza se mantenga fría y cuatro cantimploras (y más cosas, pero ya paro).

Una diferencia importante es lo mucho que disfruto las clases aquí. Es cierto que el contenido es menor, pero noto que estoy aprendiendo mucho más. Son muchísimo más interactivas, y el profesorado es muy atento y procura darte retroalimentación tan pronto como les sea posible. Yo estoy teniendo que trabajar bastante porque tengo muchos trabajos y exámenes, pero he de reconocer que tengo tiempo suficiente como para hacer otras cosas sin agobiarme demasiado. He aprendido que ir al gym no es tan malo y que las agujetas se pasan; hasta le he cogido el gustillo a ir a dos o tres clases por semana.

JP 2

Por supuesto, han caído algunos viajecitos fuera de North Carolina: Miami, Washington D.C. y Boston. Me han encantado las tres, aunque a mi bolsillo no demasiado (viajar por aquí es más caro de lo que esperaba). También me he ido de acampada a la montaña, que se pone muy bonita en otoño, o disfrutado de experiencias como la State Fair (una feria a lo gigante) de la que os enseño una la foto con mis amigas Lara y Josephine.

Además, he tenido la suerte de poder ser parte del Global Village. Se trata de un Living and Learning Village, una comunidad dentro de una residencia universitaria. El objetivo de ésta es poner en contacto estudiantes internacionales con estudiantes estadounidenses, creando una realidad muy diversa y enriquecedora. Tenemos actividades muy interesantes todas las semanas para conocer otros países del mundo y compartir nuestros orígenes. Mi compañero de habitación es alemán, y aunque al principio no me entusiasmaba la idea de compartir habitación, lo cierto es que estoy muy contento de haberlo hecho y de tenerle como un amigo más. En la foto principal está mi grupo de amigos de la residencia; hay personas de Sudáfrica, Reino Unido, Noruega, EE.UU, Irán, Alemania, Países Bajos y Austria. También he conocido gente de Japón, Ecuador y más países gracias al estar viviendo aquí. Esto me ha impactado de manera muy profunda, ya que me ha hecho consciente de lo diversa que es la humanidad y de lo importante que es pensar en los diferentes contextos de los que venimos.

Por último, definitivamente animaros a que hagáis algo parecido si tenéis la oportunidad. En mi facultad la movilidad está hasta “mal vista” por algunos profesores, y encuentras muchas trabas por el camino. Sin embargo, puedo afirmar con rotundidad que todo ha merecido la pena con tal de haber estado aquí. Me entristece mucho pensar que en un mes ya no estaré aquí, pero sé que miraré con alegría todo lo que he vivido aquí, que seguro me ayudará a mirar mi futuro con un entusiasmo añadido.

¡Eso es todo! Solo me queda agradecer a mis padres por el apoyo que me han ofrecido en todo momento??.

Un abrazo a todos y todas, ¡nos vemos pronto!

Jorge

Vida ELU

ELUs por el Mundo – Javier Gutiérrez-Gil y Gonzalo Rosillo

Por:

¡Buenas a todos!

Somos Gonzalo Rosillo (ADE + RRII) y Javier Gutiérrez-Gil (Derecho + RRII), de cuarto de ELU. Este cuatrimestre estamos disfrutando de nuestra experiencia de intercambio en Sydney. Ambos estamos estudiando aquí RRII, en la UTS y la University of Sydney respectivamente.

A mediados de julio desembarcamos como descubridores en esta tierra austral que nos recibió con más frío del imaginado. No vamos a mentir, la primera toma de contacto no fue la esperada. Nuestras ideas de sol y playa todos los días se esfumaron en cuanto pudimos comprobar que las temperaturas no superarían los 15º durante el primer mes y que después de venir de un verano en el que el día acababa a las diez de la noche, pasábamos a un invierno donde nos despedíamos del sol a las cinco de la tarde. Sin embargo, nuestro espíritu ELU no podía permitir que tal adversidad supusiera un obstáculo para conocer las maravillas que oculta este país.

2

Caracterizada por ser una ciudad cosmopolita, Sydney alberga una riqueza multicultural que la hace única. Personas de todos los continentes, barrios de tal contraste que llegan a hacerle a uno creer que se encuentra en diferentes ciudades en tan solo veinte minutos de paseo: The Rocks, conocido por ser el barrio más antiguo de la ciudad, que enamora a cualquiera que lo visite por sus terrazas y majestuosas vistas a la famosa Ópera de Syndey; Chinatown, donde la multitudinaria población asiática se congrega en su pequeño oasis en el centro de la ciudad; Surry Hills, un barrio bohemio que nos recuerda con cariño a las zonas de Chueca o Fuencarral; o Darling Harbour, escenario de los famosos fuegos artificiales de fin de año y el lugar ideal donde disfrutar de un Gin Fis en una noche de verano. Como podéis observar, nuestra estancia no está quedando en vano, y cualquier mínimo espacio de tiempo que tenemos es empleado en disfrutar de tan curiosa ciudad. Pero nuestra formación “Eludita” nos impulsa a salir de Sydney y conocer, no solo los bellos paisajes de las Blue Mountains o las puestas de Byron Bay, sino que saltamos el charco y visitamos Nueva Zelanda, donde la majestuosidad de sus paisajes y naturaleza hace a uno sentirse pequeño. En unas semanas, visitaremos la Gran Barrera de Coral, donde se esconde uno de los mayores tesoros de este mundo. Y nuestra travesía no acaba ahí. Como despedida, visitaremos el continente asiático, deteniéndonos en Singapour, Malasya, Tailandia y Camboya, antes de volver a España como el turrón, por Navidad.

3

Por muy bonito que suene, no todo es disfrutar y viajar, también trabajamos, un poco al menos. Nuestro recibimiento en ambas universidades estuvo marcado por el respeto cultural a los aborígenes que habitaban estas tierras, acompañado de una danza tribal; pero no os vamos a engañar, nosotros nos quedamos con nuestras sevillanas. La carga de estudio es mucho menor que en España, pero se caracteriza por ser pragmática y estar sustentada en la participación activa del alumno. La metodología difiere en el sentido de que las clases son previamente preparadas por el alumno mediante la lectura de textos académicos, los cuales son tratados en las denominadas tutorials, grupos reducidos de alumnos en los que prima la intervención de los mismos.

Para desconectar de tal carga de trabajo y cansancio por viajar, nos aventuramos a conocer la fiesta sydneyesa. Ilusos e inocentes de nosotros, en nuestra primera visita al supermercado fuimos conscientes de que nuestros refrigerios nocturnos a base de Gin Fis y Ron Cokes eran una utopía ante la falta de poder adquisitivo. Éstos tendrían que esperar un cuatrimestre. Sin embargo, nos topamos con quien todos consideran su mejor amigo: el Goon. Si venís aquí, no tardaréis en conocerlo. Nos sorprendió la diferencia cultural que existe con España en lo que respecta a la vida social. Las calles no tienen la alegría de Madrid, ni la belleza de San Sebastían, pero sus enormes rascacielos y hermosos parques dotan a la ciudad de un encanto propio. Una de las grandes maravillas de Sydney son sus más de ochenta playas, de belleza impactante, que invitan a disfrutar del típico día de surf y sol tan característico de Australia. Sin embargo, no ha sido hasta hace un mes que hemos podido empezar a disfrutar de la verdadera vida “aussie”.

4

Sin embargo, si solamente viviéramos así nuestro intercambio, estaríamos desperdiciando una de las mejores oportunidades para crecer personalmente. A él vinimos cada uno con una serie de objetivos propios que se nos han ido planteando desde la ELU, tanto por los mentores, como en los módulos o las experiencias vividas en ella. Encontrarnos, no solo expuestos a salir de nuestra zona de confort, sino también ante la mejor oportunidad de conocernos a nosotros mismos, nos ha hecho valorar todas y cada una de las enseñanzas que nos llevamos de la ELU. No somos ya aquellos estudiantes de primero que entraban nerviosos en el hall del edifico H, expectantes ante la incógnita de lo que depararía la universidad. Reflexionando, nos hemos dado cuenta de lo mucho que hemos crecido y madurado, de lo agradecidos que estamos a la ELU por habernos abierto los ojos, y orgullosos de haber respondido a su llamada con un sí rotundo. Es gracias a ella y a Becas Europa la razón que nos ha permitido exprimir esta experiencia como nunca hubiéramos podido hacer.

5

Nos gustaría acabar este “ELUs por el mundo” como lo hemos empezado, hablando de descubrimientos. Una de las cosas que ambos nos llevamos en el corazón, a parte de la belleza natural, el crecimiento personal o la experiencia universitaria fuera de España, es el descubrimiento de la importancia de la amistad verdadera. Esta experiencia nos ha abierto los ojos ante la gran suerte que tenemos de poder llamar al otro amigo, alguien en quien confiar, y que nos brinda su apoyo desinteresadamente, pero con quien también disfrutamos mas de las experiencias que vivimos, pues las compartimos. Se trata de descubrir a alguien que sepa juzgarnos, pues conoce nuestro pensamiento; alguien cuyos elogios sean los que mas ambicionamos y su critica la que mas tememos. Al fin y al cabo hemos descubierto que la amistad es descubrir a alguien que te responda: “Vaya, pensaba que era el único”.

Vida ELU

Narci Soto – Elus por el Mundo

Por:

Empecemos por el principio… Bueno, os ahorraré las 6 horas de tren de Cádiz a Barajas y las veinte horas de vuelos hasta llegar al aeropuerto de Chicago. La historia de mi año en EEUU empieza en un autobús a las 2 de la mañana en medio de los (Muchos) campos de maíz que hay en el estado de Indiana, estado de EEUU donde se encuentra la universidad de Purdue.

Tuve la suerte de disfrutar estudiando un año en esta universidad que, aunque poco conocida, ha sido el hogar de Neil Armstrong y de muchísimas mentes brillantes que impulsaron la carrera espacial y que hoy día continúan ensanchando las fronteras del ser humano. Llegaba esperando, supongo que como todo el mundo, Estados Unidos tal y como te lo pintan en las películas: rascacielos y ciudades gigantescas que se extienden hasta donde llega la vista.

photo5895524612073173350

Y aunque este país sea uno de los países donde los estereotipos se cumplen más a rajatabla, la realidad no tardó en romperme los esquemas. Recuerdo despertar en el autobús que me llevaba del aeropuerto de Chicago a la universidad de madrugada, por una carretera totalmente a oscuras y en tan mal estado que parecía que el autobús fuera a desmontarse. Y tras un buen rato de desorientación y un poco de miedo, apareció el campus universitario de la nada. Una ciudad de casi 100000 habitantes donde más de la mitad de la población son estudiantes universitarios como nosotros y donde todo se ha construido con el propósito de desarrollar al máximo las capacidades de los alumnos de la Universidad.

Como os imaginaréis, este es un entorno vibrante donde uno tiene la sensación de que puede pasar de todo, desde luego no era nada que yo pudiera imaginarme conociendo los campus universitarios españoles. Para poner un poco en contexto la magnitud del asunto, os arrojo algunas cifras: El campus cuenta con casi 20 residencias Universitarias, un workshop dedicado únicamente a proyectos personales de los alumnos que requirió una inversión inicial de casi 2 millones de dólares, estadio de fútbol americano y estadio de baloncesto (Con capacidad para 57000 y 14000 personas respectivamente) y para rematar, aeropuerto propio. Esto sumado a la infinidad de laboratorios, infraestructuras e instalaciones con las que cuenta la universidad.

En definitiva, un entorno donde las posibilidades son tan amplias como tu imaginación y donde es muy fácil sentirse muy pequeño.
Podría hablar de los muchos viajes que he hecho o del frío que hace en Indiana en invierno (En serio, hace mucho frío, especialmente para un andaluz), pero en lugar de eso me gustaría explicar lo que me ha enseñado este año fuera de España:

El mundo es enorme, y es sorprendente salir de tu país y de tu zona de confort y ver que muchas cosas que damos por sentado a diario – estructuras sociales, esquemas de vida, formas de relacionarnos con el mundo – son tan diferentes incluso en otro país occidental. Es una experiencia que te abre la mente y que es imposible explicar, hay que vivirlo.

photo5895524612073173351

Recursos no equivalen a desarrollo o a bienestar, ni siquiera garantizar el progreso tecnológico. Empezaba comentando que la Purdue está rodeada de campos de maíz, y para que comprendáis a lo que me refiero, me gustaría que buscarais Purdue en el mapa y os empecéis a alejar (Spoiler: Vais a tener que alejaros mucho hasta encontrar algún otro lugar habitado). Estados Unidos es un país con muchísimos recursos y desde el exterior se ha idealizado por eso, sin embargo, es un país donde una buena parte de la población viven en granjas y nunca han salido de su estado. El estado de Indiana no es un caso aislado.

Si pudiera achacar el nivel de desarrollo estadounidense a una única causa, diría que se debe a que hacen una gestión de los recursos que apoya casi en exclusividad al talento. Y aunque se debería tomar ejemplo en España, el nivel de calidad de vida en nuestro país es infinitamente mayor. Con esto también quiero destacar que no es que los estadounidenses sean las mentes más brillantes del mundo, más bien al contrario. La apuesta tan grande que hacen por el talento hace que el talento se acomode. El ingenio surge de la necesidad, y podría apostar sin miedo a equivocarme que en España tenemos muchísima mas materia prima humana para triunfar que los estadounidenses. El mundo lo mueven personas como tú y como yo.

photo5895524612073173344

Como reflexión final, os diría que no tengáis miedo. Irse fuera de casa siempre impone, y es más difícil cuanto más lejos te vas. Pero nosotros tenemos capacidad de sobra para defendernos allá donde vayamos, y hay que ser dignos representantes de nuestro país, de nuestras universidades y nuestras familias, y no dejarse intimidar por lo grandes que parezcan los retos. Nosotros podemos dar mucho más de lo que creemos.

Y por supuesto, si os vais de movilidad, viajad, conoced gente, buscaros algún trabajo a tiempo parcial, prácticas, haced deporte, apuntaros a asociaciones… Todas estas cosas hicieron de mi año un año diferente e inolvidable y me han abierto las puertas para quedarme otro par de años más estudiando un máster allí, y espero que vosotros lo exprimáis aún más y disfrutéis la experiencia. Quién sabe, tal vez nos veremos en alguna esquina del mundo.

Vida ELU

Nekane Romero – Elus por el Mundo

Por:

Me recibió a mediados de septiembre una Suiza cálida, alegre y vibrante. Con la cara pegada a la ventanilla del tren que comunica el aeropuerto de Ginebra y Lausanne, observaba cautivada los kilómetros y kilómetros de verde prado, aquí y allá moteado de enormes vacas. Sin duda, esa era la Suiza de postal. Pero ¿cuánto tardaría en revelar su otra cara, gris y tapizada de nubes?

IMG_5760-14Lo cierto es que aún tendría que esperar mucho para conocer a Mr. Hyde. Las primeras semanas, todavía sin clases, aprovechamos para intentar conocer un poquito la ciudad. Digo intentamos porque aún hoy nos perdemos con razonable frecuencia. Y es que Lausanne es una villa curiosa. A orillas del lac Léman, la colina sobre la que está construida asciende suavemente unos 500 metros, lo que se traduce un desnivel considerable para una población de 130.000 habitantes.

IMG_2982-29

El punto más alto es la catedral, situada en el centro de un laberinto de callejones, no muy lejos del Hôtel de Ville y su reloj danzarín en las horas puntas, ni del Palais de Rumine, la gran biblioteca que alberga el Museo de Ciencias. De ahí hacia abajo, la ciudad está construida en distintos niveles; es decir, puedes salir de casa tanto por el cuarto (pocos edificios tienen más de cuatro plantas) como por el primer piso, ya que las calles que rodean el bloque tienen mucha pendiente. En cada esquina te encuentras un tramo de escaleras; las más famosas, las Escaliers du Marché. La calle central, un antiguo río hoy desviado — el Flon —, está cubierta por una bóveda de puentes cada pocos metros.

Processed with VSCO with c1 preset

Lo que más me llamó la atención, en esos primeros días, fue la dinámica vida social de la ciudad. Cada sábado, una marabunta de agricultores inunda el centro histórico con productos de la región. Hay conciertos — sobre todo de jazz, porque tenemos muy cerquita Montreux, donde en verano se celebra el famoso encuentro para los amantes de este género —, festivales de comida internacional, semanas de cine y ferias sin razón aparente. Los domingos, las familias aprovechan para pasar la mañana junto al lago, en una de sus pequeñas playas o en la zona de las barbacoas. Por la tarde, sin excepción, la gente joven se reúne en el Great Escape, uno de los bares más antiguos de la ciudad, para disfrutar de música en directo.

En resumen, Lausanne superó con creces mis expectativas desde el principio. Las clases de la facultad de Medicina no son muy distintas a las de España, aunque sí es cierto que tienen un enfoque más pragmático. Las prácticas en el CHUV (el hospital de aquí), en cambio, son muy diferentes: el alumno es siempre el centro del proceso docente y se integra en el equipo como un médico más. Aunque no maneja él solo al paciente, sí tiene que tomar buena nota de todo lo que se hace, para después escribir la historia clínica y exponer los casos en el colloque de la mañana.

PHOTO-2018-12-01-23-19-14 21-25

Ahora mismo estoy haciendo un mes de prácticas en el Centro Leenards de la Memoria, donde llevan a los pacientes con sospecha de Alzheimer, y otros tipos de demencia. Un dato curioso, para los ELUs médicos: todas las semanas, los distintos servicios tienen coloquios interdisciplinares, ya sea entre neurólogos y radiólogos para confirmar lo que se ha escrito en los informes, o entre distintos hospitales (por videoconferencia) para consultar los casos más llamativos. De esta forma, el médico responsable nunca está solo en su decisión terapéutica y todos se nutren de la experiencia del otro. Es un sistema del que, a mi juicio, tenemos muchísimo que aprender.

La mayoría de estudiantes de medicina vivimos en una residencia justo al lado del hospital. Es una buena oportunidad para relacionarte con estudiantes locales; sin duda, las cenas en la cocina fueron mi primera clase de francés de la rue y son todavía el momento del día donde más me lanzo a hablar. Así, aunque la mayor parte del tiempo la pasamos con otros Erasmus, de entre mis compañeros de piso me llevo un montón de buenos amigos, la mayoría suizos y franceses, pero también italianos, japoneses, irlandeses…

escaliers du marche?ü-10

Sobre el aprendizaje de la lengua, otra de las mejores oportunidades nos la brinda la propia universidad (la UNIL): en lugar de poner clases de francés exclusivas para extranjeros, nos permite incorporarnos a cualquier clase del diploma de filología, sin ser demasiado estrictos con nosotros. El punto fuerte de esto es que puedes elegir clases sobre prácticamente cualquier tema que te interese; por ejemplo, el cuatri pasado probé con una asignatura llamada “Surrealismo: La revolución por la imagen” y este último me he iniciado en la improvisación teatral. A este respecto, también los deportes son una ocasión perfecta para llegar a conocer mejor la cultura y el carácter del país.

En este caso, el deporte no podía ser otro que el esquí (una de las razones por las que elegí este destino en primer lugar). Los amaneceres rosados en el tren, adormilados al ritmo de The Cure, el olor a pino fresco en la primera bajada entre los árboles y la visión de la sublime cordillera de los Alpes desde la cima del Mont Fort son algunos de los recuerdos que guardaré con más cariño de mi estancia en Suiza.

Os animo a todos a descubrir este maravilloso país. ¡Un abrazo fuerte!

Vida ELU

María Santaolalla – Elus por el Mundo

Por:

¡Hola familia!

Soy María Santaolalla de 3º ELU y estudiante de ADE+Derecho en la Universidad Carlos III y este año estoy viviendo uno de los mejores años de carrera aquí en Viena, Austria. (Si es de interés, he venido con Derecho aunque también he podido cursar algunas asignaturas del grado de ADE; en caso de venir solo con ADE, otra universidad recomendable es la WU aunque no está en el centro).

IMG-20190123-WA0003

A la hora de sentarme a buscar destino ERASMUS, muchísimas opciones fueron las que me planteé, pero al final conseguí reducir la elección a: UCL (Londres) y Universität Wien (Viena) ¿Y por qué Viena al final? Pues, sinceramente, porque me dejé llevar por el corazón. Austria es un país con el que mi familia está ligada, no conocía absolutamente a nadie (lo cual lo hacía aún más atractivo, una buena aventura y una oportunidad para romper tus propios límites) y no se cómo describirlo, pero sabía que aquí iba a encontrar un hogar.

Pues bien, me planté aquí un mes antes de que empezaran las clases (fue septiembre, no os asustéis) para meterme un intensivo de alemán y así, poder asentarme, adaptarme y aprender a manejarme por la ciudad tranquilamente. El aterrizar aquí fue la pera, sabía que Viena era bonita, pero en persona es grandiosa. Y sí, GRANDIOSA es la palabra que describe esta ciudad, una concentración de cultura, arte, historia, música… además de ser considerada la ciudad europea con mejor calidad de vida. Pasear por sus calles es un constante admirar los edificios, sin exceptuar ninguno; una simbiosis de arte clásico, barroco, modernismo… y todo al alcance de tus ojos. En sí, la ciudad es una obra de arte. Tener la oportunidad de poder pasar aquí un año entero es un gran regalo. Comparada con Madrid, es una ciudad más bien pequeña, lo cual lo veo como una súper ventaja: el hecho de vivir en una ciudad tan grande hace que pierdas un poco el concepto de ciudad y que termines tomando como referencia tu zona únicamente. Aquí en cambio es una gozada poder tener todo tan cerca, poder salir de la universidad e ir a la Albertina a ver una exposición de Monet o cogerte el tranvía y plantarte en Wienerwald (bosque de Viena) para hacer una pequeña excursión por sus colinas, que el trayecto más largo en transporte público sea de 40-45 mins, que el transporte público funcione tan, tan bien…

PicsArt_09-13-12.40.38 (1)

Otro punto a favor es su situación geográfica, en medio de Europa. Bratislava a 1h, Budapest a 2´5h, Italia a 4h, Praga… son algunos ejemplos de destinos que tienes a tiro de piedra y perfectos para escaparte algún fin de semana. Por no hablar de ciudades dentro de la propia Austria: Salzburg, Graz, Hallstatt…

 

Es verdad que el nivel de vida aquí es alto, no obstante, los estudiantes conseguimos buenos precios en transporte (70EUR/semestre), museos, fiesta… En el terreno del día a día, recomiendo 100% residencia. Yo estoy en una que es pequeña pero el resultado es que somos una familia; está en un barrio precioso a 20 mins en bus de la universidad y con gente que estudia aquí toda la carrera (lo cual es una suerte pues te facilita el poder conocer a gente del país pero, sobre todo de la ciudad, para hacer planes que no podrías hacer de no conocerles o planes que no vivirías igual de no conocerles- en el sentido que te alejan de ser turista y te hacen conocer las cosas con otros ojos).

En cuanto a la universidad, yo, personalmente estoy muy contenta con los profesores y compañeros. El sistema es distinto al español y también el ambiente que se respira, la implicación y motivación por parte del profesorado y también del alumnado, el nivel de las clases… Hay muchos formatos de clases: las hay intensivas de 1 mes, estilo lecture tradicional, Reading-lectures, teóricas, prácticas, de investigación a través de un seminar paper, en despachos de abogados… lo cual es genial, es un sistema muy dinámico y cada clase es única. Antes de que se me olvide, una cuestión práctica: no hay problema a la hora de coger asignaturas y hay muchas ofertadas en inglés (me he podido traer un total de 70ects). En contra de la concepción que se tiene de ERASMUS, puedo decir que este año estoy aprendiendo más y disfrutando aún más a la hora de estudiar. 1538247066000Veo que la experiencia ERASMUS va de la mano de la actitud con la que la quieras encarar y que sacas de ella experiencias, crecimiento y puntos positivos en la medida que los busques. Esto no solo lo podemos aplicar a nivel universidad y estudios, pero también a nivel de conocer la ciudad y el país: eres tú quien decides comportarte como un turista más, vivir modo ERASMUS… o bien, hacer de esta experiencia algo grande, una oportunidad de empaparte bien del país, de la gente; aprender, crecer, transformarte…

 

En fin, Viena está siendo una gran experiencia, 100% recomendable. Una oportunidad perfecta para poder concentrar universidad, aprendizaje, crecimiento, nuevas amistades, arte, deporte, fiesta, naturaleza, cultura… y ¡qué decir de los idiomas! Acostarte cada día habiendo hablado 5 idiomas no suele pasar!! (el lío que se te arma en la cabeza es otra cosa…)

Y dicho esto, si alguien está interesado en venir o tiene dudas que no dude en decirme!

¡¡¡Un abrazo muy fuerte!!!

Vida ELU

Elus por el Mundo – María Muñoz

Por:

Ciao a tutti!

Soy María Muñoz, aunque muchos me conocéis como Merimu. Hace seis meses, cogí un avión con destino Roma para el que, por primera vez en mi vida, no había comprado billete de vuelta. No sé si fue eso, o verme sola en el aeropuerto cargada de cosas, o la pena que me había dado despedirme de mi amiga Manuela unos minutos antes, o pensar que no pisaría España en algo más de tres meses, o el miedo mezclado con ilusión (y demasiados sentimientos más), lo que me hizo, también por primera vez, llorar antes de iniciar un viaje; con lo mucho que me gusta recorrer mundo. Ahora mismo, no puedo estar más contenta por la decisión que tome.

maria muñoz 1

A estas alturas, me da la sensación de que el mes de septiembre fue hace mucho. Al final, eso pasa siempre cuando te sientes en casa; y es que Roma se ha convertido en otro de mis hogares. Y precisamente mi casa (ahora os hablo de la física) me ha dado dos de mis mayores regalos de todo el curso: Andrea y Esther, con las que, al final, comparto mi día a día aquí. Creo que hacemos un gran equipo, porque somos capaces de sacar lo mejor de cada una de nosotras (aunque a veces nos queramos matar).

La uni con la que hago el intercambio es la Università Europea di Roma (que es como la UFV de aquí). Lo único malo que puedo decir de la universidad, aparte del caos característico romano, es que me pilla lejos de casa. Es una universidad muy pequeñita y éramos pocos internacionales el primer cuatri, por lo que al final, nos conocíamos todos. Además, como tenía una asignatura en la que era la única internacional, hice algún amigo italiano. Me fue genial el primer cuatrimestre, aunque tuve que cursar asignaturas a distancia, que eso no es siempre muy fácil, ya que algunos profesores no prestan mucha atención a los que estamos fuera. Este segundo cuatri estoy haciendo prácticas y estoy más desconectada de la uni, pero tengo ganas de volver y de conocer a los nuevos internacionales que han llegado, porque somos más y ha llegado gente de más lejos.

maria muñoz 3

En cuarto de carrera, debo hacer unas prácticas curriculares; por lo que tuve que buscarlas aquí. Estoy en RCI Bank and Services, que, explicado con simpleza, es la banca de Renault. Trabajo dentro de la dirección de MK, en la parte de seguros, y en mi equipo somos 6 chicas. Resulta ser un equipo un poco internacional, pues somos cuatro italianas, una francesa con la que puedo hablar español, Pascale, y yo, la pequeña del equipo. Está siendo una experiencia maravillosa por muchas razones. En primer lugar, y desde el primer momento, porque me he sentido muy acogida y ayudada por todos. En segundo lugar, porque he podido hablar italiano como no había podido hablar hasta ahora. Y en último lugar, más académicamente hablando, he podido observar el funcionamiento de una gran empresa, asistir a reuniones bastante internacionales, mejorar mis conocimientos y habilidades en diferentes cuestiones, así como ver aplicado a la práctica muchas cuestiones que había visto de manera teórica.

Roma es una ciudad tan maravillosa… Y es maravillosa porque es capaz de reunir en cada uno de sus rincones la belleza con el caos absoluto: ¡me fascina! Y tiene otra cosa que también la convierte en un lugar tan especial, y es que siempre te sorprende; pues nunca sabes lo que te puedes encontrar dando un simple paseo. ¡Y cómo me gusta eso! Estoy intentando conocer cada uno de sus lugares (los más conocidos pero sobre todo los que no lo son tanto), pero es tan grande que es muy complicado. Eso sí, tampoco pueden faltar los viajes, y he podido viajar bastante: Cinqueterre y las maravillas escondidas en sus cinco pueblos, la playa de Ostia, Tivoli, Milán, Pavía, Verona, Florencia, Pisa, San Gimignano, Siena, Budapest, Londres, Perugia… Y solo tengo ganas de moverme más y más!!!

maria muñoz 2

Estoy feliz porque Roma, se ha convertido, sin ninguna duda en otro de mis hogares, y siempre lo será. Creo que nunca olvidaré sentarme en la Fontana de Trevi y después en la Piazza Navona y que no hubiera nadie a mi alrededor, excepto mis amigos, en plena noche. Ni visitar la capilla de los guardias suizos que está dentro del Vaticano y encontrarme allí a un antiguo guardia (de hace 50 años). Ni perder tres trenes para visitar Tivoli. Ni aquel cartogo con Esther en Milán para no perder nuestro tren. Ni las conversaciones con Andrea hasta las tantas escuchando toda la música que nos encanta a las dos. Ni las noches de fiesta con Luis y Carlos (y las recenas de después, por supuesto). Ni los trenes de camino a la uni con Lucía. Ni Cinqueterre. Ni el viaje a Budapest con Lu, Nago, Gema y Geleles para visitar a Terete. Ni sentirme aún más en casa con las visitas que recibíamos de España. Ni las cervezas en el Gianicolo con Roma a nuestros pies. Ni algún que otro atardecer desde el Pincio o il Giardino degli Aranci. Ni los paseos por el bohemio Trastevere. Ni los platos de pasta carbonara (o cualquier otra). Ni tantas otras muchas cosas y personas con las que he coincidido aquí.

Gracias Roma, por ser tan especial y maravillosa como eres. Y gracias mamá y papá por creer en mí y permitir que esté viviendo de esta experiencia que tanto me está ayudando a conocerme mejor y a crecer como persona.

Vida ELU

ÁNGELA RAMOS NOS CUENTA SU EXPERIENCIA EN TIERRA SANTA

Por:

“El pasado mes de febrero, tres alumnas de la ELU tuvimos la suerte de poder viajar a Tierra Santa con un grupo de alumnos de arquitectura de la UFV. Sin duda, un viaje en el que todos teníamos puestas muchas ilusiones y esperanzas, y que, más allá de nuestro nivel de fe individual, esperábamos nos conmoviera.

Desde la primera noche, al compartir presentaciones y expectativas entre todo el grupo, se intuía que serían días intensos y muy especiales. Y creo que si el viaje tuvo tanto éxito, fue precisamente gracias a esta puesta en común, en la que nos abrimos ofreciendo al resto nuestras más sinceras intenciones, presentando el camino que cada uno esperaba recorrer con esta peregrinación, invitándonos unos a otros a recorrerlo juntos.

Empezó así el viaje, y la primera parada fue el Primado de Pedro, lugar en el que Jesús confirmó a San Pedro al frente de su Iglesia. Primer punto de inflexión. Me hice plenamente consciente de que todos tenemos una misión. Todos estamos llamados a algo. Hemos nacido en un lugar, con una familia, unas capacidades, un carácter, unos amigos, etc. y debe haber un modo en el que volcar todo ello, que es mi persona, para servir a los demás de la mejor manera posible, de la manera más plena. ¿Por qué me ha situado Dios en este entorno y no en otro? ¿Por qué me ha dotado de ciertas aptitudes y debilidades y no de otras? ¿Cuál será el plan que tiene pensado para mí? ¿Qué espera de mí? Todas estas preguntas fueron el hilo argumental que me acompañó el resto del viaje, junto a algunas otras que fueron apareciendo.

Tras un par de días visitando otros lugares próximos al Mar de Galilea, como Cafarnaúm, Magdala o el Monte Tabor, descendimos hacia el sur por Nazaret, Caná y Belén, donde casi inevitablemente, con el ejemplo de María, uno se da cuenta de lo centrados que vivimos en nosotros mismos, y lo importante que es sin embargo abrirse a lo demás, estar atentos a las necesidades ajenas, vivir con un sí continuo que genere humildad, entrega, felicidad, amor y caridad entre quienes nos rodean.

Y finalmente llegamos a Jerusalén. Cumbre del viaje y se podría decir, centro de la Humanidad. Se trata de una ciudad en la que todo se ve con otros ojos y se siente de manera diferente. Porque celebrar Eucaristía en el Calvario, hacerse consciente de nuestras debilidades y errores en San Pedro en Gallicantu, compartir nuestras preocupaciones más profundas en Getsemaní, realizar un Via Crucis por sus calles, pensar en qué poner la verdad de la vida para no caer en las tentaciones diarias en el mismo desierto de Judea o rezar el Padrenuestro en el Monte de los Olivos es algo completamente diferente a todo lo que pueda haber creado nuestra imaginación previamente. Es algo que nos traspasa y conmueve, que transforma la forma en la que contemplamos la vida y a las personas que nos rodean.

De todos estos lugares nos íbamos con alguna reflexión, alguna frase, alguna sensación, que quedó en nosotros como una semilla, que ha ido germinando desde nuestra vuelta a España y sin duda lo seguirá haciendo, y su fruto nos sorprenderá en los momentos y situaciones más inesperadas, cuando creamos que este viaje ya era cosa del pasado. Y es que experiencias como esta, que moldean la persona en que nos estamos convirtiendo, nos acompañan ya siempre en nuestro caminar.”

Vida ELU

ELUs por el Mundo – Lucía Sánchez

Por:

Queridos Elus:

Por fin me decido a escribiros. No sé si puedo contaros algo que os sirva pero, como aquí en Los Ángeles todo pasa tan rápido y hay tantas cosas que quiero hacer, creo que escribiros al menos va a ayudarme a poner todo en perspectiva. Han pasado cinco meses desde aquel día en que comenzaba mi viaje en Santander. Sin darme cuenta, ¡ya había llegado el momento! Inicié esta aventura y la sigo viviendo sin expectativas, sin esperar nada, recibiendo las alegrías con sorpresa y las dificultades con el agradecimiento del que quiere aprender.

Lucia Sanchez 4

Recuerdo que el verano se me había hecho insuficiente. En el autobús de camino a Madrid, donde tomaría mi vuelo a California, me preguntaba por qué de nuevo me alejaba de mi familia y de mis amigos (¡con todo lo que les quiero!). Estoy hecha de inquietud, y ahora veo que marcharme me está sirviendo en mi búsqueda. No estaba nerviosa, de echo estaba muy tranquila. Fuera como fuese lo que me esperaba en Los Ángeles, sabía que había un lugar en mi donde encontrar paz.

Al llegar, todo era nuevo: el espacio, las personas, el lenguaje. Todo lo aparente había cambiado en un instante. El campus de UCLA es de película: el nombre de la universidad por todos los lados (hasta en la ropa de la gente), el enorme campo de fútbol, carteles en búsqueda de animadoras, y un montón de estudiantes de clubs universitarios repartiendo flyers en Bruin Walk. Los edificios son preciosos y estamos rodeados de naturaleza (¡y de muchas ardillas!). Al llegar no podía salir de mi habitación sin el mapa del campus si quería llegar a los sitios. Las calles estaban llenas de estudiantes de un lado para otro porque todos estábamos de mudanza, y había mil eventos para dar la bienvenida al nuevo curso. Me sentía muy agradecida de estar aquí.

En lo personal, he de decir que había subestimado el cambio cultural. Me da la impresión de que, por lo general, los estudiantes americanos son más reservados y se creen autosuficientes, perdiéndose la parte tan humana y profunda de la amistad. No están acostumbrados a darse, y por ello, cuando lo hacen es muy especial. Me siento súper agradecida porque Kat me apoye con mis clases sin apenas conocerme, porque Jen me regalara un kit de supervivencia para superar nuestros exámenes y Seble dejara bajo mi puerta algunas de sus mascarillas favoritas, por las risas y la complicidad que comparto con Riya, porque Kelly me invite a salir de fiesta con sus amigas o Zuleyka a ir al gimnasio juntas. Además he tenido la suerte de coincidir con otros estudiantes españoles como Antonio e Irene, o Nacho, Álvaro y Eloy, y darme cuenta, cuando nos contamos cómo nos va, de que todos nos vemos reflejados de alguna manera en la experiencia del resto.

Lucia Sanchez 2

Fuera de la universidad también puedo contar con gente espectacular aquí. Una de mis mayores suertes es tener a Visi y a George en Los Ángeles, y a Celia en San Francisco. Ellos son mi familia sin serlo. Me encanta la frescura y la ternura de Visi, la búsqueda de conexión con todos de George, y la pasión y los sueños de Celia. Estar con ellos me hace recarga las pilas. El pasado mes vinieron a verme mis padres y nos encontramos todos. Además fuimos a Baja California donde pude conocer a Solange, Benito, Oliva, Abigail y Mauricio. No recordaba lo que era disfrutar tantísimo de un viaje (¡solo nos faltaba mi hermana!), y todo gracias a estas personas tan cálidas, generosas y buenas. Ahora son de nuestra familia también. Qué bonito es ir dejando un trocito de uno mismo junto a personas queridas en distintos sitios del mundo, y sentirse, a pesar de la distancia, acompañado por ellas.

Lucia Sanchez 4

En lo académico, me encanta la libertad que tiene los estudiantes aquí para escoger asignaturas de cualquier otro grado. El primer trimestre me matriculé de tres asignaturas, y una de ellas era de la Escuela de Artes y Arquitectura, en la que tratamos diez grandes temas (el espacio, el tiempo, la belleza, la libertad, la memoria, el cuerpo, el fracaso, el trabajo, el conocimiento y la universidad) acompañados por profesores de distintas disciplinas. La disfruté como una niña. El resto han sido relacionadas con mis estudios de Derecho y Economía en la Carlos III: Sociología Económica, Economía del Desarrollo, Economía del Medio Ambiente, Filosofía del Derecho, etc. Me gusta la cercanía de mis profesores aquí. Se esfuerzan por dar las clases de la mejor manera que saben, porque entendamos su asignatura, y están encantados de resolver nuestras dudas dentro y fuera del aula. Además, los contenidos van directamente a lo importante, y noto que se nos enseña de tal manera que nos hacemos preguntas y aprendamos a pensar. De verdad se preocupan por nuestro aprendizaje, cubrir todo el temario que tenían previsto no es lo esencial.

Lucia Sanchez 5

En lo que me queda de curso espero seguir aprendiendo de todo, descubrir rincones nuevos, seguir compartiendo mi experiencia con mi familia y amigos a un lado y otro del charco, ¡y también disfrutar del proyecto final de la Elu tanto como hasta ahora!

Gracias a mi hermana y mis padres, el apoyo total que me sostiene; a Alba, And, Marina, Ger, Dani, y mis amigos de siempre, por seguir cuidándome; y a Te, Eva, Rosell, Meri, Javi, Rosa, Bárbara, Vic, Jorge, Manu, y todos los que llegaron con la universidad para quedarse, por hacer que todo tenga sentido.

¡Espero que nos encontremos pronto!

Un abrazo,

Lucía.

Vida ELU

ELUS POR EL MUNDO – MARÍA HERNÁNDEZ

Por:

Queridos Elus:

Soy María Hernández. Al ritmo de Melocos y su canción Somos, os diría también que “Soy aquel avión que salió un día de Barajas” o que “somos dudas flotando pensando que vale la pena”. Estas dos frases, junto a los siempre presentes versos de Cavafis, valdrían como síntesis para compartir con vosotros la sensación que probé el pasado septiembre al emprender un viaje con destino a Padova.

Por muy decididos que seamos, es difícil que no se deslice algo de temor entre toda la emoción que implican los comienzos. Encontrarse inexperto o verse envuelto en lo desconocido supone la oportunidad de descubrir a cada instante, y por ende, sentirse más vivo, pero también encierra cierta vulnerabilidad. Son tantas las veces (sobre todo al principio) que se debe preguntar, pedir ayuda… Reconocer con humildad la necesidad de ser asistidos es un ejercicio interesante. En este sentido, me alegra enormemente constatar que esa “flaqueza” se ha traducido en una mayor apertura ante la realidad que me está permitiendo disfrutarla en un modo espléndido.

Jardín Botánico

Más allá de los tópicos, el Erasmus es crítico porque implica una “segunda socialización”, de esas que suceden después de la infancia al realizar cualquier cambio que exige asumir un nuevo rol y aprender normas pertenecientes a un contexto en particular. Este “momento frontera” solicita preguntarse por la identidad, o en palabras de Guardini, plantearse ¿Hacia dónde quiero perder mi vida?. ¿Quién soy despojada de la rutina? Sin toda la ayuda y el peso de la costumbre. ¿Cómo me presento a los otros? ¿Qué características potencio? ¿De cuáles, por el contrario, intento desprenderme? ¿Qué habitudes adquiridas en casa, en clase y en mis entornos más cercanos decido hacer mías? ¿Por qué? ¿Incorporo otras? ¿Qué dones he recibido?

Estas preguntas pueden resultar generales pero se presentan silenciosamente de modo muy concreto en la cotidianeidad, al escoger la compañía, al hacer la compra, cocinar y realizar otras tareas domésticas, al decidir cómo organizar el tiempo libre sin apenas condicionamientos, practicar una determinada religión o comprometerse con unas causas u otras. Y todo esto en una coyuntura excelente: en la juventud, divino tesoro, que nos permite vivir con ligereza sin que ésta se confunda con superficialidad.

Os doy más detalles de mi vida aquí. Vivo a unos metros de la Capilla de los Scrovegni, en el Collegio Universitario Marianum. La residencia es una gozada, pertenece a la Congregación de las Religiosas de la Asunción y cinco monjitas se encargan de administrar el complejo. Somos 99 chicas, prácticamente todas italianas así que estoy cumpliendo el propósito de adentrarme en la cultura y aprender bien la lengua.

Despedida antes de Navidad

Con la enorme variedad dialectal que hay en Italia, me advirtieron que en función de la zona, aprendería un italiano bastante diverso al que se habla en cualquier otra región. Hay una paradoja que me hace reír muchísimo: a pesar de estar en el Véneto, según me dicen los locales, tengo algo de acento meridional (o directamente preguntan si soy terrona, un término despectivo referido a las personas del sur del país). Tiene explicación, algunas de mis amigas provienen de esta zona y muchos de los términos o expresiones las escucho y aprendo por primera vez con ellas, por lo que en ocasiones incorporo su deje sin darme cuenta.

Nunca había advertido una afición especial por el italiano, pero la debilidad que tengo ahora por esa entonación embaucadora y los gestos que la acompañan ha venido para quedarse. Estar rodeada de un contexto con una lengua diversa es estimulante: hace de cada acto diario una aventura porque el reto comunicativo aumenta. Además, los obstáculos que encuentro son una excusa para hablar espontáneamente con la gente.

En esos intercambios he comprobado que Italia es un país con complejos muy parecidos a los nuestros y una gastronomía espectacular. Es fácil sentirse en casa. Padova es acogedora, lo suficientemente pequeña para poder moverse a pie y lo bastante grande para ofrecer propuestas variopintas. Más allá de la dimensión, el factor que da vida a la urbe es la universidad, que lo impregna todo. Es la segunda más antigua de Italia, después de Bologna. De hecho, su fundación (1222) surge a partir de que un grupo numeroso de estudiantes y profesores abandonaran esta última en busca de una mayor libertad académica. No es casualidad que el lema sea Universa Universis Patavina Libertas (La libertad paduana es total, completa, general, para todos).

Las facultades están diseminadas a lo largo y ancho del mapa, en el centro se concentran las sedes más antiguas. Merece una mención el Palazzo Bo, donde se puede visitar la cátedra de Galileo y el famoso teatro anatómico, (el más antiguo de Europa en modalidad permanente). Hay muchas anécdotas ligadas a esta institución (la historia de la ciudad está marcada por ser un centro de saber) algunas probablemente sean leyendas. Sin embargo, otras representan auténticos hitos, Padova fue la primera universidad en dar un título académico a una mujer. En 1678 Elena Lucrezia Cornaro Piscopia recibió el diploma en Filosofía. En realidad se había formado en Teología, pero el obispo de la ciudad impidió que se lo otorgaran en esta disciplina por su condición y la solución a la que se llegó fue reconocerle los estudios en la otra materia.

Atardecer en la azotea

Como curso el doble grado de Periodismo y Relaciones Internacionales, aquí pertenezco a la Facultad de Ciencias Políticas. Poder configurar el plan de estudios es una gran oportunidad para escoger materias que realmente te interesan y adquirir nociones de asignaturas que no se incluyen en el programa de tu carrera o que no se ofertan en la universidad de origen. Algunas de las que más he disfrutado han sido Sociología de la cultura y de la identidad, Sociología de las migraciones o Historia de la Iglesia moderna y contemporánea.

El ritmo académico me parece muy adecuado, muchos de los profesores basan sus clases en lecciones magistrales y el peso de los trabajos individuales/grupales es mucho menor en Italia. Es más, dan la posibilidad de hacerlos de manera voluntaria. Esta flexibilidad permite poder organizarse, tener un número razonable de tareas y garantiza que el alumno que decida presentar, la haya preparado por iniciativa propia. El resultado se traduce en intervenciones bien construidas que verdaderamente aportan al resto de la clase. Observo un trato más maduro por parte de los profesores que se corresponde con el comportamiento y la respuesta de los estudiantes.

Reencuentro 4 años después con Nicoletta en Venezia.

Al asistir a asignaturas propias de grados distintos, tener un grupo de clase consolidado es complicado porque uno va y viene con horarios a medida. No obstante, han aparecido personas muy especiales en las aulas. Encontré a Aurora y un sábado me quiso enseñar Treviso; Chiara me prestó su libro de Relaciones Internacionales para que no tuviera que comprarlo y yo le mandaba los apuntes cuando ella no podía venir a clase; Giacomo me saca dos sonrisas al día en los pasillos; Federica me resuelve dudas y corre a saludarme cada vez que me ve; Matteo se cuela sigilosamente en mi cuaderno para corregir las palabras que escribo mal y Marco recita sin parar la lista de palabras que conoce en español. Sin embargo, la amistad más particular ha sido con Giacomo y Laura, una pareja de jubilados con espíritu curioso que viene a la universidad. Nos unió la costumbre de sentarnos juntos en primera fila, mi afán por acercarme a los mayores y su trato siempre amable.

Verona desde lo alto

Puede que su coraje e ilusión sea la lección de vida más valiosa que me haya llevado entre esos pupitres. Giacomo es ciego desde que nació pero, ironías aparte, lo que sucedió a Laura cuando le vio fue amor a primera vista. Supo que era él y lo confirmó cuando tras intercambiar algunas palabras, mencionó su gusto por Bach. Cenando en su casa saboreé un risotto exquisito, hospitalidad sin reservas y fui testigo de una relación alimentada por la paciencia y el servicio constante. Brindamos por ello.

La relación con los profesores también es muy agradable y he podido tratar con todos personalmente. Únicamente uno de ellos, Giovannuci, dijo bromeando un día que si volvía a levantar la mano para preguntar alguna duda, me cortaba el dedo (el hombre tiene un humor particular). Por la condición de Erasmus, me permiten unos minutillos más en los exámenes e ignoran mis faltas de ortografía pero, al margen de estas licencias estoy trabajando y cumpliendo como cualquier otro universitario. Creo que hay que empeñarse en que sea así. La imagen del estudiante Erasmus ausente, perdido y descuidado es bochornosa porque aunque la movilidad tenga mayor impacto en lo personal, no por ello podemos desatender lo académico.

Así pues, no os equivocáis al imaginar muchas horas en la biblioteca, subrayadores agotados y cuadernos llenos. Es un esfuerzo dulce porque es compartido, porque los exámenes se viven con el apoyo de las compañeras de estudio. Sufrimos y celebramos los ajenos como si fueran propios. Y en medio del empeño, está el regocijo por la gratuidad de Gabriella rellenando las botellas de agua y ofreciéndome café, la sonrisa de Sofía, las sorpresas de Nadia, la compañía de Laura, el recibimiento de Rosaria, una foto dedicada que me deja Cinzia, las interrupciones de Lucia, un concierto con Elena, paquetes de taralli de Graziana y Ripalta enviados desde la Puglia o un pastel que me trae Dev de Palermo. Es un dar y recibir continuo, acariciar la disponibilidad con las dos manos en un escenario hermoso.

Tardes de té y estudio con Giulia.

Las plazas de Padova son el salón de la ciudad y los mercados la despensa. Los puentes sobre el rio Bacchiglione tejen las calles, con aceras que se cobijan bajo soportales. El gueto está empedrado y los edificios intentan tocarse en las alturas. Algunas fachadas de color burdeos ostentan presumidas sus balcones y otras, de tonos ocres, se esconden entre enredaderas. No pasan muchas esquinas sin que brote alguna arquitectura exuberante. Cada semana hago una visita a San Antonio, la basílica armoniza distintos estilos y esconde claustros encantadores (me iré sin agotar todos sus detalles). A algunos metros se encuentra el jardín botánico universitario más antiguo del mundo aún existente. Parada obligatoria es también Prato della Valle, una inmensa plaza elíptica superada en tamaño solo por la Roja de Moscú.

El invierno está siendo algo gris y el sol sale menos, pero la luz y el frío son relativos cuando de repente, un martes por la mañana te conviertes en testigo de que la realidad siempre supera a la ficción. Hay instantes en que la vida parece estar hecha para ti. Bicicletas con varios pasajeros avanzan jugando a ser equilibristas, en ocasiones me giro para asegurarme que no se trata de Roberto Benigni y Nicoletta Braschi, recién salidos de La vida es bella.

Media hora nos separa de Venezia y sus gondoleros, del cielo de teselas de San Marco y las ropas vacilantes en los tendederos de los escasos lugareños que quedan (cada año se registran más traslados por las incomodidades que genera el turismo masivo). Cuarenta y cinco minutos en dirección contraria sirven para alcanzar Verona, rebosante de poesía con su imponente Arena e incontables recovecos. Vicenza queda eclipsada entre las dos primeras, pero esconde pequeñas joyas como su Teatro Olímpico o las villas palladianas.

Decía Italo Calvino en Las ciudades invisibles que de una ciudad no disfrutas las siete o setenta y siete maravillas que pueda tener, sino la respuesta que da a tu pregunta. En ese sentido, Padova está siendo muy mía, muy verdadera. No obstante, no debo atribuirle más protagonismo del debido porque en definitiva, solo se trata de la escenografía (que, por otro lado, no es poco). Las respuestas se deben más bien a personas concretas y momentos precisos. Es culpa de la felicidad de Sor Eliana, que a los 90 años es testimonio constante del amor de Jesús; culpa de los abrazos de Giulia, una gran amiga que tras ver mis miserias, me mira con ternura y me regala un sei umana.

El mercado en Piazza dell´ Erbe

Es culpa de los atardeceres en la azotea, de la buenísima convivencia con personas hasta hace poco extrañas, de las canciones en el coro, los spritzs en La Yarda, los susurros en museos, las charlas durante horas, los musicales improvisados en la cocina, y los reencuentros con la familia.

Estoy profundamente agradecida porque desde el primer momento no he parado de tropezarme con pequeños acontecimientos que me llenan de felicidad. Podría hablaros, por ejemplo, de encuentros aleatorios y Marta Scandelli, una chica que me ayudó con las maletas en el tren y con la que mantengo el contacto. Simplemente decidimos que sería una lástima que la sintonía compartida se redujese a un recuerdo inesperado.

Aun así, en medio de toda esta magnífica circunstancia, de vez en cuando se asoma la insatisfacción para recordarme que todavía deseo más, que sigo teniendo sed. Es inquietante y revelador al mismo tiempo. Lo estoy afrontando con tranquilidad gracias a dos razones: me encuentro muy sostenida (lo que entona Albano es verdad: Felicità è tenersi per mano) y tengo la certeza de que no llegué a Padova por casualidad, sino por providencia. Coincido con Jean Guitton al pensar que “lo que llamamos azar no es sino nuestra incapacidad para comprender un grado superior de orden”

Un abrazo fuerte,

María

P.D.
Os cuento lo que queda de curso a la vuelta. Y sobre todo, me contáis vosotros.

Vida ELU

ELUs por el Mundo – Paula Hortas

Por:

¡Hola ELUS! ¿Qué tal? Me pasaba por aquí para hablaros de la experiencia que estoy teniendo (bueno, más bien acabando) este cuatrimestre en EEUU. Como algunos ya sabéis, este cuatrimestre estoy estudiando en Geneseo, un pueblecito pequeño al norte del Estado de Nueva York.

UNADJUSTEDNONRAW_thumb_6089

La universidad en la que estoy, SUNY Geneseo, es un campus que a diferencia de España, e igual que en las películas, combina vida académica, universitaria (entre ellas, más de 200 clubes donde elegir) y por qué no la famosa frat night. Esto te permite elegir entre muchísimas actividades que en España no tenía la oportunidad de participar (acampadas, galas culturales, ferias estivales, partidos de hockey…) sin salir de un pueblo que apenas alcanza los ocho mil habitantes y que como bien dicen está in the middle of nowhere. Al fin y al cabo, con lo que me quedo es con esta mini-película americana en la que se ha convertido mi vida en estos meses.

Digo esto porque lo que más me ha llamado la atención es que todo lo que vemos en las películas o las series estadounidenses no son una exageración de la realidad. Nada más lejos, es una descripción pura de cómo se comporta el estadounidense y cuál es su manera de pensar. Así, Geneseo se convirtió en mi Stars Hollows, en el que he ido encontrando a personajes reales.

Processed with VSCO with c1 preset

Todo esto no quiere decir que no haya hecho alguna escapada por la zona: Letchworth State Park, Búfalo, Las Cataratas del Niágara, Toronto… Esta zona se caracteriza por su naturaleza, preciosa en otoño, y por las grandes ciudades que tiene. Además, he tenido la oportunidad de vivir un auténtico día de Acción de Gracias ( y el Black Friday que eso conlleva…)

Desde el punto de vista académico, lo que más puedo destacar es cómo aquí los grados (majors) están formados por asignaturas de tu carrera y también de asignaturas obligatorias de literatura, arte o música. Además, parte de los créditos pueden ser con actividades como asistente de profesor (TA). Quizás no profundicen tanto en materias de su carrera, pero sí que tienen la oportunidad de aprender cómo enseñar, por ejemplo. En mi caso, he venido como estudiante de Química y me han dado la oportunidad de cursar una clase que es únicamente Investigación en el laboratorio. Durante estos cuatro meses he estudiado con ayuda de mi profesor la legitimidad de algunos suplementos alimentarios. Hemos tenido que aislarlos del suplemento, generalmente pastillas, y analizarlos vía qNMR, una técnica qu todavía no había tenido la oportunidad de utilizar.

ON3EYpv8TBO79FCFzX8zDQ_thumb_6208

Sin lugar a dudas, una de las mejores experiencias que me llevo es las personas que he conocido. No solo norte-americanos y sudamericanos, sino también europeos, asiáticos e incluso africanos. Puedo decir que muchas de las horas las hemos pasado hablando de nuestras culturas e intentando comprender hasta qué punto los estereotipos de cada país son verdad… Porque , ¿a quién no le han dicho alguna vez “Oooh España: siesta, playa”? o ¿quién no ha pensado “Ooh Japón: sushi, Doraemon”? Sin embargo, aunque sus culturas son muy diferentes a las
nuestras la forma de pensar que todos tenemos se parece más de lo que creemos.

Con estas palabras lo que vengo a decir es que a cualquiera que tenga la oportunidad de hacer una estancia parecida, que la haga. No solo se aprende o se viaja, pero te cambia como persona y te hacer ver el mundo un lugar algo más pequeño. Esta ventura que comenzó en agosto perdiendo la llave de mi habitación se ha convertido en un paréntesis en el que he abierto los ojos para apreciar lo que tengo en casa y para valorar lo que hay en el mundo.

¡Un saludo!

Paula 🙂

ELUMNI

Clavis por el Mundo – Lorena Franco

Por:

¡Hola a todos!

Mi nombre es Lorena Franco Rubio y estudio Medicina en la Universidad de Zaragoza, pero este curso me he venido un poco más al norte a realizar mi quinto año de carrera. Os invito a saborear conmigo un trocito de Alemania, ¡bienvenidos/as a mi Erasmus en la Technische Universität de Múnich!

Elegir Alemania como destino no es algo muy habitual, pero me magnetizó la idea de estudiar en una de las universidades con mayor desarrollo en ciencia y tecnología de Europa, sin olvidar la oferta artística y cultural de la ciudad. Y es que en los apenas dos meses que llevo aquí, le he dado la vuelta al lema de la ciudad, München mag dich („A Múnich le gustas“), para pronunciar: München mag ich! (Múnich me gusta).

Aterricé en plena fiesta de la cerveza (Oktoberfest) y descubrí un ambiente que te embriaga de energía y buen humor, incluso a abstemios como yo. Entre Prosts! (así brindan aquí) y Brezels empecé a ser consciente de dónde estaba, de que había emprendido esta aventura sola, y de que, sin embargo, ya no estaba sola. ¡Os sorprendería saber la cantidad de españoles (o hispanoparlantes) que viven en Múnich (no solo Erasmus)!

Lorena 1

Una de las primeras curiosidades que quería compartir es que el nombre de Munich significa “el lugar de los monjes”, puesto que fueron los monjes benedictinos quienes fundaron la ciudad. Y a partir de ahí, la historia de la capital bávara impone, desde el Sacro Imperio Germano pasando por el Putsch de Hitler de 1923 hasta la masacre de los JJOO del 72, escenas que aún pueden sentirse en algunos lugares de la metrópoli.

Una vez adaptada a la vida bávara, aunque sin desayunar Weisswurst ni Bier, arrancó el semestre. He de confesar que las clases no distaban mucho de lo que había visto en España: la tradición de los Power Points junto con la habilidad lectora de los profesores también había arraigado en centroeuropa.

Sin embargo, las prácticas tornaron de otro color. Este semestre tenía un Blockpraktikum de cirugía, donde pude explorar muñecos, practicar vendajes, anastomosar intestino, atornillar huesos, suturar con diferentes puntos, cambiar la válvula aórtica a un corazón de cerdo, estabilizar fracturas de mandíbula y hasta hacer un training de laparoscopia. ¡Me entusiasmó semejante inversión de tiempo y dinero! De hecho, podría contaros más acerca del sistema educativo o de las Famulatur de medicina, pero prefiero invitaros a descubrirlo vosotros mismos (aunque sobra decir que podéis contactarme si queréis).

Bien sabéis que el Erasmus no es solo estudiar, y, personalmente, he aprovechado para viajar (Nuremberg, Praga, Salzburgo, Heidelberg), ir a la ópera, apuntarme a un voluntariado y hasta trabajar. La experiencia, desde luego, es muy nutritiva en todos los sentidos, pero, sobre todo, en aquellos en los que tú mismo quieras. Es cierto que se echa de menos a la familia, el sol (aquí a las 16h empieza a anochecer) o incluso el Mercadona (¡no sois conscientes de la variedad de productos que hay en España!), pero aquí los alemanes rebaten la nostalgia ( Heimweh ) con un término que me encanta: Fernweh , la añoranza de viajar fuera de tu tierra.

Lorena Franco Rubio 🙂

Vida ELU

Elus por el mundo – Víctor Giner

Por:

¡Hola a todos! Soy Víctor Giner, estudio Derecho y ADE en la Universidad Carlos III de Madrid y este primer cuatrimestre estoy realizando mi estancia Erasmus en Bruselas.

Cuando les decía a amigos y conocidos que había elegido Bruselas como destino, la mayoría de ellos decían que era una ciudad aburrida y un poco gris. Todo lo contrario: la ciudad tiene muchísimo que ofrecer, sobre todo a los estudiantes. Además, ¿qué mejor que estudiar Derecho en la capital de la política europea?

victor 2

La Universidad Libre de Bruselas es una auténtica institución en la ciudad. Promotora del libre pensamiento, y comprometida con la libertad de enseñanza, la universidad nos ha acogido a los Erasmus de manera que nos pudiésemos sentir como en casa. Es impresionante la cantidad de actividades que ofrecen a los estudiantes, y es muy gratificante ver el enorme número de asociaciones en las que puedes participar. Sin ir más lejos, la inauguración del curso tuvo lugar en el Parlamento Europeo, y pudimos disfrutar de un cóctel en el epicentro de la política europea. Todo un lujo. Sin embargo, ya nos avisaron que el nivel de exigencia para los extranjeros es el mismo que para los estudiantes belgas y, aunque lógicamente los profesores te ayudan dada la barrera del idioma, el mito que cuenta que en Erasmus no se estudia es mentira.

En cuanto a la vida en Bruselas, la experiencia está siendo genial. Dejar el colegio mayor en Madrid para vivir solo es todo un reto, sobre todo con el tema de las comidas. Con el tiempo, uno se acostumbra una vez tiene hecha su rutina. Por suerte, en la residencia convivo con otros estudiantes como yo, muchos de ellos españoles (sí, al final los españoles nos juntamos inevitablemente). Pese a ello, una experiencia como esta nunca está completa si no intentamos abrirnos y hacer amigos de otros países. Aquí en Bruselas es fácil encontrar estudiantes de muchísimas nacionalidades: americanos, franceses, albanos, alemanes,…

victor 3

Aunque a simple vista no lo parezca, Bruselas tiene su magia. Caminar por la Grand Place (especialmente cuando montan el tapiz de flores), visitar el Manneken Pis y el Atomium, o probar una o dos cervezas en el Delirium (el bar con más tipos de cerveza del mundo) son algunos de los planes que recomiendo, aunque es muy interesante alejarse de lo más turístico y descubrir, por ejemplo, los preciosos parques que tiene la ciudad, su Jardín Botánico o sus enormes iglesias góticas. También es muy recomendable visitar otros pueblecitos con mucho encanto como Brujas, Gante, Lovaina o Amberes.

Además, viajar desde Bruselas a la mayoría de capitales europeas es baratísimo. Durante estos meses he tenido la oportunidad de viajar a París, Ámsterdam, Budapest y Praga, y tenemos planeados otros viajes como Estocolmo o Berlín. Normalmente para los estudiantes Erasmus existen muchísimos descuentos y, como siempre digo, tenemos que aprovechar la etapa universitaria al máximo.

ELUMNI

Clavis por el Mundo – Cristián Grillo en Miami

Por:

Buenos días a todos!

Os quería contar un poco mi experiencia internacional del pasado agosto en Miami donde estuve rotando en Holy Cross Hospital, un pequeño hospital situado en Fort Lauderdale, al norte de Miami.

cristian 1

Lo primero de todo es recomendaros a todos la experiencia internacional ya que supone una oportunidad genial para conocer gente nueva, culturas diferentes y definitivamente salir de casa para ver mundo.

Mi experiencia en Miami, bueno Fort Lauderdale, ha sido genial. Holy Cross Hospital (HCH) es un “pequeño” hospital. Cuando me adjudicaron la plaza mi idea de hospital pequeño era el de un hospital pequeño en Madrid, es decir, un hospital de unas 100-150 camas. Cuando llegué allí me di cuenta que el concepto de tamaño es muy diferente; Holy Cross tenía 600 camas.

Holy Cross es un hospital universitario perteneciente a la red de hospitales de la University of Miami donde los alumnos de últimos años realizan prácticas junto a los residentes del Programa de Residencia en Medicina Interna.

criatian 3

Fue justamente con los residentes con los que realice mis prácticas. Desde el primer día me di cuenta de la diferencia que hay con respecto a los estudiantes de medicina en los hospitales españoles. Allí los estudiantes importamos y se les capacita para el futuro. De todo esto me di cuenta cuando el tercer día me pidieron que llevara el caso de una señora con patología compleja. Por supuesto todo era supervisado por el residente de tercer año. Y así fueron pasando los días, cuatro semanas en total, llevando pacientes, buscando alternativas a pacientes complejos y sobre todo ayudando y aprendiendo de la mano de residentes y adjuntos en un hospital bastante lejos de casa.

cristian 5

Pero no todo es trabajo en la vida (y menos en agosto). Todo el sur de Florida es una zona del mundo que ofrece muchas actividades para todos los gustos. Desde Miami Beach a los Everglades pasando por la pretemporada de fútbol americano así como una gastronomía muy internacional, especialmente latina.

¡Sin duda os recomiendo mucho ir al sur de Florida alguna vez en la vida que merece la pena!

Cultura

VIAJE ACADÉMICO DE LA ELU A RUSIA. MARZO 2018

Por:

Rusia desde fuera, por José Luis Parada
Nos aproximamos a Rusia como un turista al mismo tiempo emocionado e intranquilo ante semejante destino. Rusia aún tiene un halo de misterio, de extrañeza y de estalinismo que a uno sobrecoge. Y a pesar de eso, parece que atrae con su marchamo de gran potencia universal de las artes y la geopolítica.

Atraídos, pues, nosotros, decidimos que las cosas se temen menos cuando se conocen, y de ahí que planificáramos un programa de formación que se desarrollaría a lo largo del viaje, y que pasara por la historia, la política, la espiritualidad, las bellas artes y el urbanismo, en lo que podríamos definir como una mirada desde fuera.

1El interés de la ELU por Rusia reside en su cuádruple condición de: a) frontera oriental de Europa; b) escenario de la Revolución Rusa, que es la manifestación política de la cosmovisión marxista (del mismo modo que la Revolución Francesa es la manifestación política de las ideas ilustradas); c) epicentro de uno de los dos bloques en que se dividió el mundo durante gran parte del siglo XX; d) reconstrucción como gran potencia, bajo el modelo de un capitalismo autoritario, que demuestra que aquel fin de la historia que proclamó Fukuyama está lejos de ser real.

Para comprender todo esto a fondo, los alumnos han realizado una notable labor de investigación, de manera que han ido desvelando el ser de Rusia (como puede comprobarse en los Anexos) a partir de algunos de sus más importantes acontecimientos históricos y de sus personalidades más destacadas. Así, en el ámbito de la historia y la política, hemos conocido la transición del europeísmo de zares como Pedro I o Catalina la Grande, hasta la eslavofilia de los últimos cuatro zares, de Nicolas I a Nicolás II, y su carácter imperialista y autoritario. También el “fracaso” de la Revolución de 1905, que pondría las bases para la Revolución de 1917 y, de ahí, la relevancia de Lenin, el totalitarismo de Stalin, la incertidumbre de Breznev y Kruschev durante la Guerra Fría, el liderazgo de Gorbachov durante la Perestroika, la adaptación de Yeltsin y el renacer ruso a cargo de Putin, elecciones presidenciales por medio incluidas.2

El ámbito cultural tampoco podía faltar, y de este modo, hemos vivido y reflexionado sobre la espiritualidad ortodoxa (visitando iglesias, oliendo incienso y participando en su rito dominical), sobre la universalidad de las letras rusas (representadas por Dostoievski, Totlstoi, Pushkin, Gogol, Chéjov y Tsvetayeva-Ajmatova y donde se observa la tensión entre europeísmo y eslavofilia, tradición y revolución, formas clásicas y modernas), el dinamismo de unas vanguardias artísticas honestas y rebeldes, la experimentación cinematográfica entre el expresionismo y el realismo, la música a un tiempo sosegada y brutal y la manifiesta diferencia entre dos formas de organizar una ciudad, Moscú y San Petesburgo.

Por ello, es de agradecer a los alumnos su dedicación y trabajo, pues de esta manera hemos conocido un poco más el país… desde fuera, es decir, como advenedizos. Sin embargo, este viaje ha traído consigo algo más: una serie de visitas institucionales que relatarán los alumnos en esta crónica, y que nos han permitido conocer un poco mejor el país, desde dentro.3

Instituto Cervantes en Moscú, por Juan José Prados
Nuestra primera parada del viaje reflejaría la propia esencia del mismo como estación perfectamente balanceada entre lo cultural y lo institucional; preludio de nuestra inmersión completa en el país de destino.

De la mano de Abel (Director), Tatiana (Gestora cultural), y Manuel (Jefe de estudios), pudimos conocer la labor de las sedes internacionales de nuestra cultura patria, así como entrevimos las profusas relaciones entre dos países, tan lejanos pero tan “de cuento”, como Rusia y España; “Igual que a España le regalamos Pushkin, España nos regaló a Cervantes”.4

Y es que ya adelantaba Unamuno “tengo la sensación de que Tolstoi es español”, pues algo parecido debieron pensar “ellos” tras leer a nuestros autores consagrados como Tirso de Molina en la Donación del Pueblo Español encuadernada para la URSS; o cuando las obras lorquianas emanaban mensajes de libertad frente al régimen comunista, al tiempo que los Niños de la Guerra consolidaban las bases de un cierto legado e interés por lo español en Rusia, que aún hoy perdura y se refleja en un Instituto Cervantes que es seña de calidad y de autenticidad; no podemos tener mejor representación, ni mejores referentes…

Cena con Vasily Pushkov (Sputnik), por Markus
5El jueves por la noche tuvimos la oportunidad de hablar con un verdadero ruso por primera vez: Vasily Pushkov, el ‘Jefe del Centro de Proyectos Internacionales’ de la agencia de noticias estatal Rossija Sewodnja. Rossija Sewodnja opera Sputnik News, una agencia de noticias dirigida a audiencias extranjeras y que cubre noticias rusas e internacionales. La función de Vasily es establecer alianzas con agencias de noticias extranjeras y otros proveedores de noticias.

Invitamos a Vasily a unirse a nosotros en lo que pensamos que era un restaurante típico ruso.6 Sin embargo, Vasily se apresuró a aclarar que lo que estábamos a punto de comer no era ruso: el restaurante servía cocina uzbeka. La comida fue sin embargo excelente y abundante.
Vasily fue un anfitrión encantador, que se lanzó a hablar sobre la vida en Moscú, sus viajes, su familia, su trabajo e incluso sobre política (las elecciones presidenciales y la política exterior rusa) mientras evitaba hábilmente que los temas controvertidos ocuparan demasiado espacio.
La velada brindó una de las raras oportunidades de hablar abiertamente con un ruso y debatir sobre los temas que mueven a la Rusia actual.

Embajada de España en Moscú, por Ángela Ramos
Ante el objetivo que nos habíamos fijado de conocer más a fondo la política exterior rusa y sus relaciones con nuestro país, la Embajada española en Moscú constituía una parada obligatoria.

En la que fue una de las primeras visitas institucionales del viaje, recibimos algunas pinceladas acerca del papel de Rusia en conflictos como los de Crimea o Siria, o su posición con respecto a Estados Unidos o la Unión Europea. Si bien es cierto que desde 2014 ha existido una innegable incomprensión entre Occidente y Rusia, España ha sido siempre bien valorada, considerada un país importante dentro de la Unión Europea con el que hay interés de dialogar.

Esto ha permitido a los dos países fomentar los intercambios culturales, algo que ha sido crucial tras las etapas de franquismo y comunismo vividas en cada uno de ellos. De la mano de Don Ignacio Ybáñez Rubio, embajador español en Moscú, pudimos ratificar lo que ya nos habían contado en el Instituto Cervantes; que en Rusia la lengua y cultura españolas son verdaderamente apreciadas, hasta el punto de ser primer idioma en numerosos colegios, y ofertarse incluso la doble titulación en bachillerato español y ruso.

7Sin embargo, esta relativa buena relación es difícil de extrapolar al marco internacional, ya sea por tratados que no se cumplen (acuerdos de Minsk para facilitar el diálogo y la resolución de la disputa en el este y el sur de Ucrania), o distintas formas de gobernar (mientras que en Rusia una idea se lleva a su ejecución por medio del presidente, en la UE debe ser sometida a una puesta en común en el consejo de ministros, lo que inevitablemente dificulta y ralentiza su aplicación).

En cuanto a otros conflictos armados como el de Siria, se concluyó que la intervención extranjera apoyando un bando u otro está suponiendo una prolongación de la guerra. Teniendo en cuenta que Estados Unidos y Rusia no tienen intención de comenzar un enfrentamiento directo, dadas las nefastas consecuencias que tendría para ambas potencias, una posible solución sería una discusión política en la que decidieran su propio fin las fuerzas armadas sirias, incluyendo su gobierno.

En definitiva, son numerosos frentes los que Rusia tiene abiertos actualmente, pero si algo ha quedado claro en este viaje, es que nada allí es en realidad como lo vemos desde fuera, siendo difícil de explicar esta realidad política y social desde la óptica europea y tampoco podemos tratar de aplicar un sistema de corte y funcionamiento de Rusia, siendo como es un país con una historia y un perfil tan diferente al nuestro.

Delegación de la Unión Europea en Rusia, por Ignacio Leonardo Pueyo
A orillas Del Río Moscú, rodeados por una atmósfera gélida e histórica con la plaza roja y el Kremlin perfectamente divisibles, procedemos a visitar la Delegación de la Comisión Europea en Moscú. Tras acomodarnos, Sanjin Soldatic procede a realizar una ronda de presentaciones para facilitar la interacción en el coloquio.8

Mirko Kruppa (Head of Politics) nos explicó los intereses de la Unión Europea en Rusia, como potencia económica mundial debido a sus reservas energéticas. Abordó el conflicto de Crimea y las sanciones económicas que conllevó de forma mutua. Insistió en la necesidad de que Rusia cumpliera con los acuerdos de Misk. Y finalmente trato de describir la sociedad rusa, apostillando que el mayor desafío al que se enfrenta la UE es la confianza mutua.

Posteriormente, Luis Portero (Head of Economiscs) nos mostró también su largo recorrido y nos reveló la función clara de la Delegación de la UE, facilitando la política común y la política de cooperación. Nada extraño teniendo en cuenta que Rusia es el 4° socio comercial más importante para la UE, que cada año compra mercancías por valor de 226 mil millones. Del mismo modo la UE compra el 45% de mercancías que Rusia exporta mundialmente.

Como broche al coloquio, se abordaron temas como la contaminación y los intereses en energías renovables; movimiento LGTBI; y la promoción de “compras patrióticas” como instrumento para fomentar la marca Rusia en el país.
Indudablemente este Q & A, nos permitió ir conociendo las distintas realidades institucionales que eran uno de los claros objetivos de nuestro viaje académico.9

Estudios de Russia Today, por Sara Álvaro
Cuando hablamos de medios de comunicación no podemos evitar mantenernos un poco escépticos. ¿De qué postura tratarán de convencerme esta vez? ¿A qué partido político quieren que vote? Extrapolando esta situación a un contexto más internacional, cuando tuvimos la oportunidad de visitar los estudios de Russia Today todos estábamos, como poco, emocionados. Por fin íbamos a conocer la perspectiva rusa (aquella que tanto se omite en libros de historia y en prensa) acerca de los acontecimientos pasados y actuales. Conoceremos como es Putin para los que están ahí dentro, qué significó para Rusia la Guerra Fría o La Segunda Guerra Mundial, y por qué siempre resultan ser los malos y marginados por la historia a costa de países que salen victoriosos y benévolos.11

De la mano de Javier Rodríguez Carrasco, periodista español que trabaja como presentador en el programa El Zoom en el canal en español de RT, pudimos percibir con mayor nitidez cual es la versión de Rusia. Un programa que va muy enfocado a sacar a relucir aquellas verdades que muchas veces se obvian o tergiversan. En su desarrollo se entrevista a distintos profesionales relevantes en el contexto actual, sin importar su ideología, y se hace cuestionar al público si lo que hemos estado dando por evidente durante tanto tiempo es ciertamente la verdad o sólo una esquina de todo cuadro que conforma la realidad.12

De esta visita nos quedamos con una gran reflexión acerca de los medios de comunicación y de la verdad y su relatividad. También con la gran magnitud de espectadores internacionales con los que cuenta RT (tienen canales en ruso, español, inglés, árabe, francés…). Pero nos vamos también algo reticentes ante la perspectiva de que su verdad sea la absoluta. Si nos han hecho plantearnos la veracidad de lo que nos cuentan, es de esperar que esto se aplique a todos los contextos. Y esa es la moraleja que sacamos de la visita, la de forjar espíritus críticos, resumible en su propio eslogan: “Question more”.

Metro de Moscú, por Blanca González Lavín
El Metro de Moscú, inaugurado en 1935, es conocido también como el «palacio subterráneo». Con una longitud de 360 kilómetros es el tercero del mundo tras los de Londres y Nueva York.

Consta de 14 líneas y 212 estaciones. Actualmente es el primero del mundo por pasajeros llegando a transportar 2.389 millones de pasajeros en 2011, y 9,27 millones en un sólo día. Como comparación, el metro de Madrid tiene 289 estaciones y 294 kilómetros. Transportó en 2016 585 millones de personas, es decir, la cuarta parte del metro de Moscú tiene un trazado radial. En la línea circular, la voz que anuncia las paradas es masculina si se viaja en sentido se las agujas del reloj y femenina en sentido opuesto. En las demás líneas, se usa la voz masculina cuando nos acercamos al centro de la ciudad y femenina si nos alejamos de él. Resulta curioso ver cómo han resuelto en este detalle el tema de la igualdad y paridad cuando en España es una cuestión de contínuo debate.

13Una de las cosas que más choca es la gran profundidad de las estaciones, esto es debido a que la mayoría se construyeron durante la Guerra Fría y se hicieron así para que sirvieran de refugios nucleares en caso de estallar una nueva guerra. La estación más profunda es Park Pobedi (85 metros de profundidad) y tiene la escalera mecánica más larga, de 126 metros.

El Metro de Moscú es visita obligada, ya que está lleno de historia y de obras de arte. La decoración es suntuosa (“realismo social”), está lleno de: esculturas, lámparas de araña, vidrieras, estatuas de soldados y mosaicos y azulejos que representan escenas propias de la clase campesina trabajando. También está ampliamente representada la imagen de Lenin y diferentes obras sobre la guerra.14

Antes de entrar en el metro, se tiene la curiosidad de estar ante un elemento casi propagandístico, y un exponente más de la guerra fría y de la competición entre EEUU y la Unión Soviética. La realidad no decepciona. 15Tecnológicamente, no es más avanzado que otros metros de Europa, pero impresionan sus volúmenes y la suntuosidad de los acabados: suelos, techos, iluminación y decoración. Parece algo anacrónico y más propio del tiempo de los zares que del periodo posterior a la revolución. Merece la pena visitarlo.

Mausoleo de Lenin, por Oscar I. Barracchini
Los -19º con que nos despertamos en esta soleada mañana de sábado auguraban un día memorable. No defraudó. Después de un poderoso desayuno emprendimos una caminata de casi una hora desde nuestro hotel hasta el corazón de Moscú por unas gélidas, pero bellísimas, avenidas hasta llegar al mausoleo de Lenin, en plena Plaza Roja.16

El mausoleo se presentaba como símbolo de la historia de un país de contrastes, no en vano se erigen las Galerías GUM justo en frente de la tumba del gran ideólogo de la Revolución Socialista de Octubre de 1917. La solemnidad y el respeto rigen en una visita imponente e indescriptible en la que rezumaba una cierta veneración- más allá del respeto por la historia común- que el propio Lenin explica en El Estado y la Revolución (1918)-: “el marxismo educa a la vanguardia del proletariado, vanguardia capaz de tomar poder y conducir a todo el pueblo al socialismo, de dirigir y organizar el nuevo régimen, de ser el maestro, el dirigente, el jefe de todos los trabajadores y explotados en la obra de construir su propia vida social sin burguesía y contra la burguesía. Esa vanguardia; ese maestro; ese líder, en definitiva, era Vladímir Ilich Uliánov, Lenin. Y así se le reconoce en su lugar de descanso.

Kremlin de Moscú, por Álvaro Prados
Tras pasear por la Plaza Roja y sus anexos, no podíamos dejar de acercarnos al Kremlin antes de abandonar el centro histórico-geográfico de la ciudad de Moscú. Nuestra aproximación, de unas dos horas, a este entorno aunó dos aspectos imprescindibles como son la arquitectura (con influencias rusas y del renacimiento italiano, fundamentalmente) y la religión.

Particularmente, nos entretuvimos en la llamada Plaza de las Catedrales donde se ubican, entre otras, la Catedral de la Anunciación, la Catedral del Arcángel y la Catedral de la Asunción, que nos dieron pie a analizar la importancia de la iconografía en la religión ortodoxa, plantear dudas sobre nuestra cercanía o lejanía teológica, y divagar sobre el misticismo inherente a los ritos ortodoxos vinculado con la presencia del iconostasio a modo de velo entre la nave de los feligreses y el santuario. Por supuesto, esta introducción a la espiritualidad del país sería completada la tarde del domingo en San Petersburgo.

Para finalizar y poner rumbo al Jardín de la Victoria y al Museo de la Gran Guerra Patria, nos despediríamos de este enclave crítico para la vida terrenal y espiritual rusa paseando entre otros de sus atractivos, como el cañón del Zar.17

Nuestro grupo andando por la ‘Plaza de las Catedrales’. De izquierda a derecha: El campanario de Iván el Grande, la Catedral del Arcángel, y la Catedral de la Anunciación.

Museo II Guerra Mundial, por Abraham Velarde
El viaje de la Escuela de Liderazgo no pretendía quedarse en la superficialidad de lo que observábamos o escuchábamos. Esto era una18 premisa que todos los alumnos teníamos muy clara incluso antes de despegar. Los elus teníamos muy presente el objetivo de ahondar en las raíces históricas del país ruso. No podemos pretender sumergirnos en la esencia y sentido de la actual Rusia sin echar la vista atrás. Debíamos volvernos hacia el pasado, para valorar y contrastar una realidad histórica a la que nuestra visita al Museo Nacional de Historia de la Segunda Guerra Mundial nos empujaría.

Tras habernos alejado del centro de la capital moscovita, salíamos del metro expectantes por lo que sería nuestro próximo descubrimiento. El Museo de la Segunda Guerra Mundial, hasta hacía un año conocido como “Museo de la Gran Guerra Patriótica” se alzaba al final de la “Plaza de la Victoria” que recorrimos mientras comprobábamos con detalle sus enormes dimensiones.

19Antes de comenzar nuestro paseo por la historia, no pudimos evitar volver la mirada hacia el cielo para comprobar donde tenía fin el gigante obelisco que se levanta triunfante delante del Museo. 141’8 metros en honor de los 1418 días en los que la Segunda Guerra Mundial dejó su huella sobre el pueblo ruso. El monumento, se considera una representación del heroísmo ruso, no solo en la Segunda Guerra Mundial sino también en otros episodios de su historia, y así se encarna este mensaje en la escultura de la Diosa Griega de La Victoria que corona el monumento, en cuya base observábamos, no sin dificultad a causa de los montones de nieve, un San Jorge igualmente triunfante matando al dragón.

El Museo que nos disponíamos a visitar se inauguró el día del cincuenta aniversario del llamado “Día de la Victoria” (victoria de la Unión Soviética y los Aliados sobre la Alemana Nazi, el 9 de mayo de 1945). El edificio, que por sí solo sorprende por sus grandes dimensiones, su arquitectura y la disposición de sus grandes salas, parecía querer transmitir al visitante el sentimiento de nación imperial, de gran imperio. En él se albergaban numerosas exposiciones y dioramas, que junto a una impresionante proyección de sorprendentes efectos audiovisuales y sonoros nos acercaron a la II Guerra Mundial. Igualmente impresionante nos parecieron los salones de la Memoria y el Dolor.

20Pocas veces habíamos tenido la oportunidad de contemplar la historia siendo tan partícipes de la exposición, y es que las logradas recreaciones de los escenarios bélicos más significativos invitaban al espectador a sumergirse en el conflicto como si de un combatiente o civil atónito se tratase.

Conocer la historia desde, la poco frecuente en el mundo occidental, perspectiva soviética fue sin duda una de las grandes experiencias didácticas del viaje. Aun así, lo inabarcable de la historia nos resulta una excusa perfecta para volver y seguir descubriendo todo lo que nos quedó por ver aquella fría y memorable mañana de marzo.

21

El Hemitage, por Francesco Davoli
Ir a San Petersburgo sin visitar el Hermitage es como ir a Roma sin pasar al lado del Coliseo. Este imponente museo, cuyo22 complejo arquitectónico está compuesto por cinco edificios que se asoman al Nevá, es uno de los más importantes del País y del mundo entero, un testimonio tangible del interés por Europa que Rusia poseía durante el período imperial: si San Petersburgo es la “Venecia del norte” con un toque parisino, el Hermitage es la “embajada” de la historia del arte europeo.

23Parece una paradoja, pero andar por los pasillos del Hermitage ha sido como volver a casa antes de tiempo: cientos de metros cuadrados de galerías dedicadas al arte italiano, español, holandés, alemán, francés… baste recordar que la colección de pinturas impresionistas francesas es de las más extensas del mundo. El museo alberga también obras rusas y de otras culturas orientales, aunque no son en absoluto las que sobresalen.

Sobre el arte no se puede hablar mucho, hay más bien que contemplarlo. Eso es lo que hemos24 intentado hacer en el breve tiempo que hemos podido dedicar a este museo inmenso: andar por los pasillos en silencio, sobrecogidos por la belleza de lo que nos rodeaba, incluyendo los edificios imponentes (en gran parte proyectados por arquitectos europeos) en los que un tiempo vivían zares y emperadores.
Es cierto que el Hermitage, y San Petersburgo en general, son la prueba evidente de la peculiaridad de la cultura rusa: amplia, variopinta, diversa, dividida y contendida entre Oriente y Occidente.

25Hemos salido de la visita rebosantes de belleza en los ojos y también con muchas cuestiones abiertas, como la pregunta sobre el sentido del arte fuera de su contexto y su cultura de origen. Además, para el próximo viaje a San Petersburgo queda pendiente el Museo Estatal Ruso, donde se puede hacer una inmersión en la parte de cultura más oriental de este maravilloso País.27

Una tarde ortodoxa, en lo religioso…y en lo político, por Beatriz Álvarez
La tarde continuó con un espacio para el recogimiento personal en un escenario inusual: la celebración de una misa ortodoxa en la majestuosa Catedral de Nuestra Señora de Kazán. El omnipresente mármol y las paredes vestidas de pan de oro nos recibieron en un silencio solo roto por la profunda voz de barítono del sacerdote.

28En el rito ortodoxo, al menos para ojos legos, el misterio se revela más claramente misterioso al quedar oculto tras el muro del iconostasio. Ello, unido a los cánticos griegos, las inscripciones cirílicas y el recitar eslavo, sumía el espíritu en un curioso estado de contemplación, propio de quien observa un fenómeno extraño y familiar a partes iguales.

La multitud de sacerdotes, el crepitar de las velas y el vaivén continuo de los incensarios no eran óbice para apreciar, en el titilar de los cuerpos que se mecían al ritmo de los salmos, e incluso en los santiguamientos inversos, la raíz de una misma experiencia religiosa; puente entre civilizaciones tan hermanas y tan desconocidas.

Pero poco sabíamos entonces de que aún abordaríamos la ortodoxia rusa desde otro ángulo. Como todas las buenas historias, ocurrió cuando menos lo esperábamos, fruto de tomar un camino que no era el correcto pero sí, finalmente, el más adecuado.

Después de perdernos intentando volver al hotel, y tras jugarnos la vida deslizándonos por una capa de hielo de un palmo de grosor que cubría el paseo junto al río Neva, llegamos a nuestro puente, iluminado por el fuego recién encendido de dos pebeteros colosales; y avistamos, a lo lejos, un difuso vaivén de banderas azules y blancas.29

Intrépidos como nosotros solos, nos lanzamos a través de los controles de seguridad hasta mezclarnos con la multitud que celebraba, en un jolgorio de música y color, la nueva victoria del presidente eterno. Si en Moscú nos sobrecogió la quietud del sepulcro del padre de la patria rusa; en San Petersburgo vimos la ebullición de la ortodoxia política… Putin y la “politics as usual”.

Paseo por San Petesburgo, por Rubén Gayarre
El lunes por la mañana, decididos y con energías renovadas nos propusimos recorrer a pie el frente fluvial de la ciudad y sus numerosos símbolos. Bajo una copiosa nevada y con el reluciente Neva a nuestro lado, congelado, como no podría ser de otra manera.

Habiendo visitado ya el pasado dia la Perspectiva Nevsky, el Hermitage y las iglesias del Salvador y Kazán nos faltaba recorrer el arco norte de la ciudad. Nos dirigimos primero al Consulado de España en Furshtatskaya Ulitsa pasando por la Isla Vasilievsky, la Antigua Bolsa de San Petersburgo, el Puente del Palacio y siguiendo el Neva por el Muelle del Palacio y el Frente Kutuzov.
Nuestra siguiente parada era el Crucero Aurora, reliquia de la Guerra ruso-japonesa y la Revolución de octubre y hoy buque museo anclado en los muelles Petrogradskaya.

Continuamos la avenida hasta la que fue la mezquita más grande toda Europa, con capacidad para 5000 fieles con sus minaretes de 50 metros, fiel reflejo de la diversidad espiritual de Rusia.

Nuestro destino final era la fortaleza de Pedro y Pablo, origen de una ciudad capricho del zar Pedro I y su deseo de crear una nueva capital con salida al mar y puerta a Europa. En su construcción murieron 30.000 obreros rusos y fue posteriormente transformada en una prisión política, por la que pasaron Dostoievski y Bakunin entre otros.

La Ciudad Azul o la Venecia del Norte no oculta su artificialidad y planeamiento cuidado y desde cero. La antigua Leningrado y nuevamente bautizada como San Petersburgo se nos reveló más humana y menos fría que las inabarcables avenidas de Moscú, estéticamente más compacta y estilísticamente más europea. Aun así, la nieve y la distancia no nos dejaron ver su aspecto urbano desde su corazón, separado en dos por más de medio kilómetro de hielo, en verano, el río más ancho de Europa.

Consulado de España en San Petesburgo, por Beatriz de León
El lunes por la mañana fuimos recibidos por , Juan Antonio Martínez-Cattaneo y Hingston cónsul general de España en San Petersburgo.

30Nuestras expectativas como estudiantes de la ELU era conocer cuál era el trabajo de un consulado así como la situación y los retos a los que se enfrenta la colonia española en Rusia, pero no solo nos contó eso, sino que durante las casi tres horas que nos recibió, nos compartió un testimonio de su experiencia y sabiduría vital (que acompaña sus casi 70 años).

Primero, nos habló de su trayectoria profesional de más de 40 años. Don Juan Antonio Martínez-Cattaneo y Hingston es un servidor público, diplomático de carrera que ha estado representando a España y a sus intereses y protegiendo a los españoles alrededor del mundo, desde Nador hasta Japón, pasando por Ecuador y hasta Iraq en tiempos de Sadam. Nos hablaba de dos palabras que van de la mano en esta profesión, vocación y sacrificio. Cuando encuentra uno la vocación va a tener que sacrificar su comodidad, la de su familia por la realización personal que supone esa profesión que te llama, eso por lo que merece la pena el sacrificio, en el caso de este cónsul, ese sacrificio consistía en mudarse cada 3 o 4 años a distintos destinos (calurosos como Iraq, fríos como Rusia) junto con su familia y a veces teniendo que estar separada de ella, por ser un servidor público. Encontrar testimonios como el suyo en un momento de la historia de España en la que la función pública está tan criticada es una auténtica inspiración.

31Por otro lado, a parte de su biografía, nos compartió un análisis geopolítico no solo de Rusia sino del mundo entero y también de España y sus intereses en el mismo que evidentemente han cambiado desde que él comenzó su trayectoria porque han acontecido verdaderos momentos estelares de la humanidad como diría Zweig, desde la descolonización, hasta caída del muro de Berlín, incluyendo la revolución iraní y el 11S.

En resumen, la verdad es que su análisis de 3 horas incluyendo anécdotas de lo más variopintas nos dejó a todos con la sensación de que él no sólo conocía la realidad de su profesión, ni la de los países a los que estuvo destinando, sino que sobre todo, conocía profundamente a España, porque uno entiende su casa cuando vive fuera de ella, y aprende a valorarla de una manera distinta.

Iglesia del Salvador sobre la Sangre derramada y Catedral de San Pedro y San Pablo, por Jugatx Orti
32La Iglesia del Salvador sobre la Sangre Derramada o Iglesia de la Resurreción de Cristo, situada en la orilla del canal Griboyédova, fue construída sobre el lugar donde Alejandro II de Rusia fue herido de muerte en un atentado. Su exterior llama la atención desde la avenida Nesky Prospekt. El interior nos sumerge en un mundo de frescos y mosaicos -más de 7.000 metros cuadrados- que cubren sus paredes y techo sin dejar un espacio libre. Hasta 32 artistas tardaron más de 100 años en completar el conjunto de escenas bíblicas. La capilla de Alejandro II es otro de los puntos interiores más impresionantes,con sus cuatro columnas y baldosas de mármol, todas diferentes.33

La Fortaleza de Pedro y Pablo es uno de los sitios emblemáticos de San Petersburgo, ya que fue la primera construcción de la nueva ciudad. Dentro de la Fortaleza se levanta la Catedral de San Pedro y San Pablo, que fue consagrada en 1733. El estilo barroco de la catedral se asemeja al de las catedrales protestantes del occidente europeo, y con su altísima aguja dorada rematada con un ángel sosteniendo una cruz, es el edificio más alto de San Petersburgo. Sus majestuosas columnas, la decoración pintada y el iconostasio pintado y sobredorado acoge las tumbas de los zares rusos de la dinastía de los Romanov. Pudimos, además, escuchar el “Padre Nuestro” cantado por un coro “a capella”, con su amplia variedad melódica propia de la música de la Liturgia Ortodoxa.

Rusia desde dentro, por José Luis Parada

¿Cómo es el pueblo ruso? En el primer encuentro institucional del viaje, Tatiana Pigariova, gestora cultural del Instituto Cervantes en Moscú, nos habló de la nostalgia imperial, de la combinación de lo trágico y lo humorístico, de cierta esencia barroca (“el orden producido por el desorden”, como decía Alejo Carpentier, y que nos asemeja a rusos y españoles). En el último encuentro, el cónsul español en San Petesburgo, Juan Antono Martínez-Cattáneo Hingston, se refirió a cómo el pueblo ruso es rudo, sabe sufrir y puede vivir con mucho menos de lo que nosotros podemos, de ahí que su resistencia sea mayor y cómo se crecen en la adversidad.

34¿Por qué votan como votan? Tanto en la delegación de la UE en Moscú, como en los encuentros con periodistas de Sputnik o de RT, como en las visitas a embajada y consulado, e incluso en las conversaciones con nuestros guías rusos, hemos podido comprender un poco mejor en qué consiste la democracia imperfecta de Rusia y cómo Putin ha sabido presentarse como un nuevo padre, una nueva figura a un tiempo cercana pero implacable, en quien los rusos pueden confiar. La escasa oposición política, la aún mejorable libertad de expresión, cierta marginalización de las minorías, la agresividad diplomática y la presión militar sobre algunos territorios son elementos que hablan de una democracia todavía en estado gestante, pero no menos cierto es que un país de las dimensiones de Rusia, tan heterogéneo, que ha sufrido un duro golpe tras el fin de la Guerra Fría y que aún tiene en la memoria el ánimo insuflado por un Lenin omnipresente en la imaginería rusa, posiblemente sea este sistema lo que ahora necesite.

¿Cómo son las relaciones con Europa y el resto del mundo occidental? Delicadas. La geoeconomía no ha llegado a calar, y aún quedan décadas de geopolítica a la antigua usanza, a pesar de los cambios tecnológicos y sociales. Las relaciones son complejas por la calidad de la democracia rusa, pero son necesarios cuantos más esfuerzos diplomáticos (Ignacio Ibánez Rubio, embajador español en Moscú y Mirko Kruppa, Head of Politics, de la Delegación de la UE en Moscú), mejor, así como ampliar las relaciones comerciales (Luis Portero, Head of Economy de la Delegación de la UE en Moscú), culturales (Abel Murcia, director del Instituto Cervantes en Moscú) y educativas (José Aurelio Llaneza, agregado de educación en la embajada española en Moscú).

Conocernos a nosotros, por José Luis Parada
Sabemos que no es lo mismo hacer turismos que viajar, que viajar no es igual que peregrinar, y que más allá de peregrinar se puede estar en35 un destino. Nos acercamos como turistas pero regresamos como viajeros que han peregrinado poco (aunque la visita al mausoleo de Lenin bien podría comprenderse como una peregrinación) pero que sobre todo han disfrutado del encuentro con quienes están.

Conocer al otro significa conocernos mejor a nosotros mismos. A estas alturas ya sabemos que no se ama sino lo que se conoce y no se conoce sino lo que se ama, y en el proceso de conocer mejor Rusia creo que todos hemos aprendido a quererla más y mejor. Hay ciertas semejanzas entre los pueblos ruso y español que se refleja en el sincero amor que los rusos profesan por el Quijote. Él fue un héroe abnegado y alocado, el pueblo ruso sigue siendo sacrificado y laborioso, el español ha olvidado el valor del sacrificio y ha dejado de soñar.

Tal vez sea esta la mejor de las enseñanzas del viaje: juzgar menos al otro, salir a su encuentro, encontrarse en los valores universales. Si es así, esto habrá sido un viaje universitario, un viaje de la ELU.