Una gota de agua más – Inma Arrebola

PARROQUIA
PARROQUIA
29 JUN

Muy queridos ELUS:

¡Hola a todos! Soy Inmaculada de 2º curso. Os quiero contar mi experiencia en el proyecto en el que he estado involucrada los últimos meses. Todo comenzó en enero, cuando un catequista de mi parroquia nos trasladó que desde Cáritas Diocesana de Córdoba necesitaban alimentos de desayunos y meriendas para cubrir la gran demanda que tristemente estaban teniendo.

La respuesta de los jóvenes fue maravillosa, y decidimos crear un proyecto juntos tanto a corto como a largo plazo. Nos pusimos manos a la obra y lo desarrollamos desde cero, dividiéndonos en grupos para redactar el proyecto, elaborar un plan de comunicación, surgir con nuevas ideas y expandir la red de colaboración. Desde entonces, y gracias al esfuerzo de muchísimas personas que se nos han regalado su tiempo, hemos realizado recogidas en dos institutos y un colegio, y ya tenemos fechadas recogidas en otros centros para el primer trimestre del próximo curso.

Ha sido precioso ver como desde los propios institutos, profesores y alumnos han mostrado interés en nuestra labor, y algunos de ellos incluso han decidido unirse a los grupos de organización. Además, hemos contado con la incansable ayuda de los no tan jóvenes en edad pero sí en espíritu de nuestra comunidad parroquial. Y es todos podemos ser motor de cambio si nos lo proponemos, y también en nuestro caso, todos podemos evangelizar con nuestro pequeño gran compromiso.

Para mí, ser parte de este grupo de Misiones, que es como nos llamamos, ha sido despertar a una parte de mí que parecía haberse perdido entre tantos exámenes y compromisos. Gracias a esta experiencia he vuelto a recuperar la ilusión por el voluntariado, por dar y por darme, por trabajar en equipo y por construir algo mejor. He vuelto a tener fe en las ideas, en la gente buena y en las ideas de la gente buena, que abundan mucho más de lo que a veces pensamos.

Termino mostrándoos una foto en la puerta de mi iglesia, donde estamos haciendo la recogida durante estas semanas, y donde otra vez vuelvo a comprobar que la bondad de las personas es infinita y que esa chispita de ilusión puede incendiar muchos corazones.

¡Nos vemos pronto!