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Vida ELU

Elus por el Mundo – Jorge Romanillos

Por: ELU Admin

¡Buenas! Soy Jorge Romanillos, estoy en cuarto (¡cuarto ya!) de la ELU, y estudio Derecho por la UNED y Filosofía, Política y Economía, que, por un lado, no es un triple grado, sino sólo uno que combina estas tres disciplinas, y que, por otro lado, no se estudia en una universidad, sino entre cuatro españolas: dos de Barcelona (UAM y UPF) y dos de Madrid (UAM y UC3M). Así pues, este año estudio en mi quinta universidad, y es de esta etapa, de mi Erasmus en París, de la que os quiero hablar, aunque dando un pequeño rodeo que no tenía previsto, pero que me ha parecido interesante recorrer y compartir con vosotros, pues el año de Erasmus no es un ensayo del que se puede hablar realistamente de forma aislada (no lo es al menos para mí), sino un capítulo más que sólo tiene sentido en el marco amplio de la historia de una vida.

Yo soy un chaval de Guadalajara, y me encanta mi ciudad, pero en el fondo siempre he sabido que se me hacía pequeña (85.000 habitantes, entre otras cosas), y que yo quería volar. De hecho, la madrugada del 16 de septiembre de 2018, mientras desaparecía Guadalajara en nuestro retrovisor rumbo a Barcelona, escribí estos versillos que ilustran bastante bien cómo me sentía:

Es fascinación, no miedo,
lo que siente el polluelo
al mirar hacia arriba,
al mirar hacia el cielo,
al saltar del nido
para empezar su vuelo.

¿Qué pasará?
No lo sabemos,
de momento…
¡soñemos!

Ese mismo sentimiento invadió mi pecho atravesando media España y tres cuartos de Francia para llegar con mis padres a mi nueva casa, una pequeña habitación de una residencia pública de París (el CROUS de Bercy). Ya en el año en Barcelona había vivido solo, y podía intuir lo que se venía, pero esta vez era un pasito más el que daba al salir de España, y uno siempre se siente muy emocionado ante este tipo de nuevos comienzos.

Además, el momento vital también era muy diferente para mí: de algún modo, cada año de carrera se ha correspondido con una pregunta fundamental que me ha rondado y que ha orientado mi vida. En primero me preguntaba si quería coger un camino (¿para qué vivo? ¿por qué no suicidarse? Porque yo era muy feliz, pero no quería vivir por inercia); en segundo, habiéndome respondido y convencido de que sí, de que quería coger un camino, me preguntaba cuál, pues ya decía Séneca que “ningún viento será bueno para quien no sabe a qué puerto se encamina” (una vez sabía y sentía con toda mi alma que quería vivir y por qué, me preguntaba a qué quería dedicar mi vida para poder vivir de un modo coherente); en tercero, tras haber probado diferentes vías y tras un largo proceso de discernimiento, tuve una intuición crecientemente clara de mi meta (quería servir a través de la política y, en concreto, promocionando la integración política europea y mundial de acuerdo con los valores y las ideas socialdemócratas, que son las que más nobles y prácticas me parecen, -aunque no siempre se apliquen de manera acertada, por ello también quería involucrarme y aportar-); en cuarto, saber adónde quiero llegar me ha dado un criterio a la hora de elegir los senderos que recorren mis pies (así, voy dirigiendo consecuentemente mi tiempo, mis estudios, mis compromisos…). Es decir, que aunque este es mi segundo año fuera de casa, no tiene prácticamente nada que ver este en París con el anterior en Barcelona.

Centrándome ya más en mi Erasmus, elegí París porque es París, porque es una ciudad muy especial: una de las más bonitas del mundo ¡y la que más museos tiene por metro cuadrado! Elegí París también porque quería mejorar mi francés, porque tiene una posición privilegiada para viajar por Europa… y lo cierto es que fue un grandísimo acierto: me tiene enamorado la ciudad del Amor 😉

Las dos primeras semanas fueron de una intensidad tan preciosa como insostenible, es el momento de ubicarse en la ciudad, de pateársela, de conocer a la gente, de dormir poco y de formar tu grupo, que es como encontrar tu pequeña familia en esta nueva casa tan lejos de casa.

He de decir, sin embargo, que esta claridad acerca de lo que quiero en mi vida hace que tenga sentido no haber tenido una experiencia tan inmersiva durante el primer cuatrimestre como quien está en un Erasmus quizá más clásico, ya que mis diversas responsabilidades y las oportunidades que me ofrece formar parte de asociaciones y partidos políticos me han llevado a viajar bastante este primer cuatrimestre.

Por ilustrar esto que digo, como miembro de Jóvenes Europeos Federalistas y presidente de la sección de Castilla-La Mancha he viajado a cursos y eventos sobre cómo mejorar la Unión Europea en Bruselas, Praga, Sofía, Estrasburgo y Cuenca; como miembro de Young World Federalists estuve en Berlín en la “Week for World Parliament”; y como militante de Juventudes Socialistas y del PSOE estuve en el 40º Congreso Nacional de Valencia y en el 12º Congreso Regional de Toledo. Es decir, que muchas de mis semanas en el primer cuatri consistían en estudiar y disfrutar de París de martes a jueves y en viajar de viernes a lunes.

No obstante, este segundo cuatrimestre está siendo y va a ser mucho más París (¡aunque iré al segundo finde y a la graduación de la ELU!), y acabo los exámenes a principios de abril, así que voy a tener bastante tiempo en mayo y hasta el 30 de junio para empaparme de las Luces y de las calles de la ciudad de la torre Eiffel, e incluso para explorar sus alrededores. El otro día estuvimos, por ejemplo, en el Château de Fontainebleu, donde firmó Napoleón con Godoy lo de ir a por Portugal con sus ejércitos a través de España… que ya sabéis cómo salió.

Además, viendo mis amigos que no estoy de viaje, están decidiendo viajar ellos y estoy haciendo yo de anfitrión, que también es algo muy bonito de irse fuera. Y ver a mis amigos de Guadalajara, por ejemplo, venirse a las soirées y hablar en inglés con mis amigos de por aquí de Brasil, Líbano, Grecia, Taiwán… no tiene precio, la verdad.

Cierro ya, que me he alargado bastante al final, con unos versos que escribí el 24 de septiembre, cuando apenas llevaba un mes en París, y en los que hablo sobre lo que ha sido mi camino en estos últimos años y sobre lo que estaba y está siendo París para mí:

París está siendo,
yo que soy muy de soñar,
la ciudad de mis sueños.

Guadalajara es, sin duda,
la ciudad de mi corazón;
Barcelona fue una crisis tremenda
que me hizo parar
y mirar a mi interior;
Madrid fueron dos años de discernimiento,
y de encontrar mi dirección;
y aquí en París me siento
como quien sabe a qué ha venido,
y se pone en acción.
Y estoy viviendo una paz…
y me está ocurriendo una magia…
que de verdad que os digo
que es muy difícil de explicar,
pero que me flipa, vaya.

Así que, resumiendo:
París está siendo,
yo que soy muy de soñar,
la ciudad de mis sueños.

ELUMNI

Marina Pedraz presenta su nuevo libro

Por: ELU Admin

Marina Pedraz (Derecho 2016 y ELUMNI7) presentó hace unos días su novela “Un camisón blanco y un cocodrilo”. No es la primera vez que Marina escribe y publica, pero ha pasado un tiempo desde que lo hizo por última vez y hoy comparte con nosotros qué le ha llevado a retomar una de sus grandes pasiones y lo que supone para ella volver a escribir. Enhorabuena Marina, desde la UFV te deseamos mucho éxito.

Puedes leer la entrevista completa en la web de Alumni UFV.

ELUMNI

Entrevista a Alberto Leroy

Por: ELU Admin

Alberto Leroy, antiguo alumno de Escuela de Liderazgo Universitario de la Universidad Francisco de Vitoria, comparte con nosotros los recuerdos de su paso por la ELU y su experiencia como emprendedor al frente de Limpiu.

Esta es la primera de una serie de entrevistas ELUMNI UFV que irán compartiendo, ¡esperamos que os gusten!

Enlace a la entrevista: https://vimeo.com/664252693

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Los elus de Madrid colaboran con el Comedor de la Obra Social-Familiar Álvaro Portillo

Por: ELU Admin

Alberto Pradas, 3º ELU, y Cova Antuñano, 4º ELU

Durante la mañana del pasado 23 de diciembre un grupo de alumnos de la Escuela de Liderazgo Universitario participamos en una actividad de voluntariado en el Comedor de la Obra Social-Familiar Álvaro del Portillo, en el barrio madrileño de Carabanchel. Ayudamos limpiando, ordenando y preparando el local para el reparto de comida previsto para ese día, además de organizar la ropa de la tienda solidaria. Pero lo que nos llevamos fue un regalo inmenso en comparación con el pequeño esfuerzo que hicimos.

Todos hemos escuchado hablar de la famosa “zona de confort”, y de todas aquellas ocasiones en las que se nos ha animado a abandonarla, o lo que viene a ser salir de la comodidad y atrevernos a conocer nuestra mejor versión de nosotros mismos, y de lo que podemos aportar a los demás. Ya lo señaló Séneca, que “no hay nadie menos afortunado que el hombre a quien la adversidad olvida, pues no tiene oportunidad de ponerse a prueba”. Unas pocas horas de servicio en el Comedor Social nos ayudaron a descubrir que a menos de 15 minutos en coche de nuestras casas existía una realidad muy diferente de la “burbuja” en la que estamos acostumbrados a vivir.

A veces, no somos conscientes de que para ayudar a los demás no hace falta irse tan lejos; a veces basta con tratar de mejorar, aunque sea un poquito, el entorno de uno. A la vuelta de la esquina hay muchas personas que pasan necesidad, de manera que el Comedor Social de Carabanchel parecía un buen lugar donde poner nuestro granito de arena, nuestra pequeña gota de agua.

A través de esta experiencia, aprendemos a mirar con otros ojos al otro, no como a un extraño, sino como a un amigo, alguien de quien podemos aprender las mejores y más grandes lecciones, que no son las que se enseñan en los libros, sino las que ponemos en práctica desde el corazón, con la intención de darnos y tratar de llevar el bien allá donde vayamos. El servicio a la sociedad, sin duda, nos ayuda a vivir en clave de agradecimiento, siendo conscientes de que la vida es un auténtico regalo.

Y si este servicio es realizado junto a otros estudiantes de la Escuela, la experiencia puede resultar aún más enriquecedora, pues somos jóvenes de muy distintos entornos y estudios, pero compartimos un profundo sentimiento de responsabilidad y dedicación por ayudar a mejorar nuestra comunidad. La Escuela de Liderazgo Universitario son cuatro años que se pasan en un abrir y cerrar de ojos, y merece la pena aprovechar estas oportunidades para conocer mejor a nuestros compañeros.

Es difícil de explicar, pero, al terminar la mañana que habíamos pasado ayudando en el comedor y en la tienda, nos fuimos con dos sentimientos en mente. Por una parte, habíamos recibido una lección de realidad y de humildad que nos había sacudido. Por otra, sentimos que habiendo dado un poco de nosotros, habíamos recibido mucho.

Aquel día experimentamos en primera persona que realmente “toda acción es esperanza” y que con muy poco que hagamos, saliendo por unos instantes de nosotros mismos, podemos hacer del mundo un lugar un poquito más bueno, más bello y más verdadero.

ELUMNI

Programa ELU Emprende

Por: ELU Admin

Habéis estado escuchando de ELU Emprende, os lo nombramos en la JIC y en mentorías lo hemos hablado con algunos que estáis interesados, pero os estaréis preguntando qué es exactamente, en qué consiste y qué os puede ofrecer. Pues bien, en esta pequeña reseña queremos contaros un poco más.

ELU emprende surge, una vez más, por ese espíritu insaciable que tenéis de seguir formándoos, creciendo y experimentando, en este caso, enfocado al área de la innovación y el emprendimiento.

A algunos de vosotros se os ocurrió la idea de hacer un concurso donde se premiasen los mejores proyectos e iniciativas llevadas a cabo durante vuestro paso por la ELU, así como compartir, dar a conocer e invitar a otros compañeros a embarcarse en este mundo, perder el miedo a emprender y favorecer y fomentar un cambio social y empresarial en el mundo actual.

Tras un tiempo de repensamiento del proyecto, y acorde al itinerario formativo y de crecimiento que os ofrecemos tanto en la ELU como en la Universidad Francisco de Vitoria, nos pusimos en contacto con el Centro de Emprendimiento (CE) de la UFV para armar el programa ELU Emprende.

Está orientado a alumnos de 3º y 4º de la ELU puesto que creemos que después de haber realizado un camino de descubrimiento y conocimiento tanto personal como académico, sois más conscientes y realistas a la hora de asumir vuestro compromiso con la sociedad.

Además, como todo proyecto necesita una fase de descubrimiento, de acción y de comunidad, proponemos el siguiente formato:

1. FASE DESCUBRIMIENTO: son encuentros-charlas con gente del mundo del emprendimiento y la innovación. Se realizarán tres o cuatro encuentros a lo largo de todo el año, en un horario que se adapte a la mayoría, en modalidad presencial y/u online para que todos podamos estar.

2. FASE DE ACCIÓN: incubación y desarrollo de proyectos. Constará de charlas formativas, cursos (con un coste mínimo), convocatorias a concursos, mentorías, ponerse en contacto con gente que pueda ayudaros en el desarrollo de vuestros proyectos según el enfoque que le deis, etc.

Esta fase tendrá dos niveles: el de iniciación y el avanzado. Cada uno tendrá unas charlas formativas gratuitas de acuerdo al nivel y, además, a quién le interese podrá optar a uno de los dos cursos con un coste asequible para vosotros con el que adquirir una formación más rigurosa y reconocida en este mundo de la innovación y el emprendimiento.

3. Por último, se busca crear una COMUNIDAD de emprendedores entre los ELUs, ELUmni y alumnos de la UFV que ya os llevéis para siempre y con la que podáis seguir creciendo, innovando y compartiendo.

Esperamos que os guste y os animéis a participar en la medida de vuestras posibilidades e inquietudes.

Además, os recordamos la importancia de rellenar el siguiente formulario para saber que contamos contigo: formulario ELU Emprende.

¡Muchas gracias! Si tenéis cualquier duda, escribir a esther.dearenas@ufv.es.

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Elus por el Mundo – Jorge Paredes

Por: ELU Admin

¡Hola a todos!

Soy Jorge Paredes, de 4° de la ELU. Estudio Derecho y Relaciones Internacionales en ICADE y ahora estoy de intercambio en Israel.

Estoy estudiando en IDC Herzliya, que este curso ha pasado a llamarse Reichman University. Está a las afueras de Tel Aviv.

Cuando uno piensa en irse de intercambio, generalmente no se le va inmediatamente la cabeza a Oriente Medio. Tampoco fue mi caso. Cuando empecé a pensar si quería irme fuera de España un cuatrimestre empecé pensando en Europa, pero no me terminaba de convencer. Me parecía una experiencia muy parecida a la Universidad en España. Después pensé en Estados Unidos y no lo descarté de primeras, pero también había algo que no me terminaba de convencer. Entonces cambié de forma de pensar sitio. Pasé a buscar universidades y destinos que fueran buenos en los temas académicos que me interesan. Así, empecé a buscar universidades que tuvieran buenas asignaturas de Relaciones Internacionales, y más concretamente en temas de defensa y conflictos armados. Ahí es cuando en mi mente apareció Israel. Israel me permitía poder estudiar temas relacionados con seguridad y defensa, conflictos armados y Oriente Medio, y además desde dentro. De estos temas nadie sabe más que Israel. Además, la situación de la pandemia aquí siempre ha estado más o menos controlada.

Sumado a esto, vivir en Israel me iba a permitir aprender más sobre las tres grandes religiones. Israel es la tierra que Yahveh prometió a su pueblo elegido y donde el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros. Y desde Jerusalén, según la tradición musulmana, Mahoma ascendió al cielo.

Es un crisol de culturas, lenguas, tradiciones y ritos. Y el mejor ejemplo es Jerusalén, donde lo mismo te cruzas con un judío ultraortodoxo que con una mujer musulmana con hijab, con un franciscano con su hábito y sus sandalias o con un armenio o un copto.

Todo esto hacía de Israel el lugar perfecto para mi intercambio. Y si antes de venir ya parecía perfecto, estando aquí puedo decir que ha superado con mucho todas mis expectativas.

Tel Aviv es una ciudad con muchísima vida, muy occidental para lo que es Israel y para lo que es Oriente Medio. La gente es de lo más internacional, desde estudiantes de intercambio de un sinfín de países a israelíes de ascendencia de Europa del Este, de Estados Unidos, Hispanoamérica o Sudáfrica. Aun así, todo el país está marcado por la huella del judaísmo. Desde que las semanas empiezan el domingo y el fin de semana es viernes y sábado a el parón casi absoluto por el Shabbat, el carácter judío del Estado y de la sociedad se nota en muchos detalles del día a día. Otro ejemplo es la comida kosher, es decir, según las normas de la Ley judía. Entre ellas, por ejemplo, la prohibición de comer carne de cerdo o no mezclar carne y queso. Si venís a Israel, no intentéis pedir una bacon cheeseburger, nadie las hace.

Desde Haifa en el norte a Eilat en el sur, pasando por Jerusalén; desde las playas de Tel Aviv al Mar Muerto o al río Jordán, Israel tiene una infinidad de ciudades que visitar, lugares históricos como Masada para descubrir y todos los Santos Lugares por los que Cristo, María y José y los Apóstoles pasaron. Desde Nazaret al Santo Sepulcro, Tierra Santa es el lugar perfecto para descubrir o redescubrir a aquel Hombre que se pretendía Dios.

Pero no solo Israel, sino que también Palestina es un lugar interesantísimo y lleno de sitios impresionantes. De Belén a Ramallah pasando por Jericó, Palestina muestra otra vida y otra cultura completamente diferentes. Aunque también se palpan las diferencias entre Israel y los territorios palestinos. El muro de hormigón que recuerda a Berlín o los checkpoints por los que hay que entrar y salir dejan ver que, en estas tierras, por desgracia, no todo son playas, lugares bonitos y sonrisas. La marca de la guerra y del conflicto está muy presente en las vidas de sus habitantes.

Con todo, la experiencia está siendo fantástica. Así que solo puedo seguir animando a las cúpulas de la ELU a que, cuando la situación de la pandemia lo permita, se haga un viaje académico a estas tierras.

¡Un saludo a todos desde ?????!

Vida ELU

Una gota de agua más – Francisco Javier Pérez Cumbreras

Por: ELU Admin

Me llamo Francisco Javier Pérez Cumbreras, estoy en segundo de la ELU y estudio Derecho y ADE en la Universidad de Jaén. Desde el segundo cuatrimestre pasado, tengo la gran suerte de poder pertenecer a la Comisión Permanente del Consejo de Estudiantes de la Universidad, desde donde puedo poner en práctica todo lo aprendido en la ELU a través de actividades e iniciativas enriquecedoras completamente orientadas hacia los demás. Hoy tengo el placer de contaros cómo ha sido la última actividad que hemos realizado: la GRAU (Gran Recogida de Alimentos Universitaria).

Los pasados 14, 15 y 16 de diciembre, realizamos una recogida de comida en colaboración con “Banco de Alimentos” entre otros para favorecer y ayudar a los más necesitados. Y lo cierto es que a pesar de todas las dudas que nos surgían, fue todo un éxito, y me ha servido para darme cuenta de las tantas cosas que hemos hablado a lo largo de los findes ELU y de los módulos, las cuales me gustaría compartir con vosotros.

En primer lugar, ¿por qué?¿Por qué adentrarse en tantos fregados y tantas historias? ¿Comisiones, actividades, problemas, aguantar críticas…? Lo cierto es que a priori, no es lo que más le apetece a uno, y sobre todo teniendo en cuenta las tantas cosas que tiene que realizar. Sin embargo, analizando lo más profundo de mí, descubrí que si lo hago, es porque me llena. Porque no hay nada mejor que comprometerse, darse a los demás, aportar con tu esfuerzo y dedicación a la comunidad, realizar algo que igual no te repercute directamente a ti, pero que sabes que da sus frutos y que sobre todo ayuda: deja huella.

Creo que si por algo estoy en el Consejo y si por algo realizamos iniciativas como esta, es porque queremos dejar huella. Queremos ayudar, salir de nosotros mismos, hacer nuestro aquello que hacemos y demostrar al exterior que la gente se compromete. Simplemente necesitan un empujón, necesitan que seamos motores de cambio.

Y quién sabe, puede que algún día consigamos que las próximas generaciones sigan nuestro ejemplo, nuestra huella, y la mejoren y sean un ejemplo aún más patente para los venideros. Todo esto es una cadena, y ojalá consigamos que iniciativas como esta se vuelvan ordinarias. Es emocionante ver que quienes te preceden, mejoran y superan tu legado. Lo cierto es que había muchas dudas antes de sacar la iniciativa. ¿La comunidad universitaria respondería? ¿O sólo respondemos a base de incentivos que nos benefician? Al final, la verdad se impuso.

Prueba de ello, es que tengo el orgullo y la ilusión de decir que finalmente contamos con la ayuda de nada más y nada menos que de aproximadamente 60 voluntarios, y que entre todos, desde el aporte más pequeño, hasta el más grande, porque todos importan por igual, hemos conseguido recaudar más de 1700 kilos de comida para aquellas personas y familias que más lo necesitan por estas fechas.

Por cosas como estas, uno se da cuenta del motivo por el que se reta, sale de uno mismo y por qué no decirlo, se complica un poco más la agenda: No hay cosa más especial que ver la cara de felicidad y plenitud que tienen las personas después de sentir que han ayudado a alguien y que han aportado su grano de arena en algo bueno, en algo verdadero.

Es por esto, por lo que os animo a todos a pensar en cómo cada uno de nosotros, desde nuestra pequeña posición en el mundo y en la sociedad, podemos dar ejemplo, sacar esa ilusión, felicidad y plenitud, y dejar esa huella que queda ahí por mucho tiempo que pase, y que ojalá alumbre a muchos a seguir un camino recto, verdadero y pleno. Desde el acto más minúsculo, hasta el acto más grande de amor.

¡Espero poder pronto conocer vuestro granito de arena y vuestra huella! ¡Hasta entonces! Seamos ejemplo y motor de aquellos que nos rodean.

ELUMNI

Visita a Santiago de Compostela

Por: ELU Admin

Álvaro Sampayo, 1º ELU

El pasado jueves 25 de noviembre, los ELUs de Santiago tuvimos el placer de recibir la visita de nuestro mentor, Diego. Además, a nosotros se unieron Pedro, Blanca, Asier y Miriam, ELUMNIS que continúan sus estudios en Santiago y con los que pudimos compartir una jornada maravillosa.

La Plaza de la Inmaculada fue nuestro punto de encuentro. Como no podía ser de otro modo, la Catedral de Santiago, más concretamente su fachada norte, “de Azabacherías”, sería la encargada de dar inicio a la jornada de encuentro de los ELUS santiagueses con su mentor. Al otro lado de la plaza, la imponente presencia del monasterio de San Martiño Pinario, hoy en día sede del Seminario Mayor de la Diócesis Compostelana, nos recordaba que, en Santiago, cualquier lugar donde dirijas la mirada cuenta con una historia centenaria.

Por supuesto, nuestra primera visita era obligada. Recorrimos apenas 50 metros hasta llegar a otra plaza, en este caso la del Obradoiro, donde se sitúa la fachada del mismo nombre. Esta vez, al contrario que en la última visita de Diego, los andamios se habían retirado y, la catedral, recién restaurada, se mostraba ante nosotros en su estado más puro. Sin embargo, todavía no habíamos accedido a su interior, por lo que nos dirigimos hacia la Quintana de Mortos, para visitar por dentro la catedral, en un recorrido, lamentablemente, más corto de lo habitual, pero que aún así nos permitió disfrutar del emblema de Santiago.

Una vez en el exterior, en la Quintana de Vivos, decidimos marchar hacia la Iglesia de la Compañía, una construcción jesuita del siglo XVII, que hoy en día acoge diversas exposiciones. En este caso, la iglesia contaba con las obras finalistas del certamen Xuventude Crea. De este modo, recogimos el hilo de las reflexiones sobre el arte moderno que ya habían tenido lugar el curso pasado, y, a pesar de la calidad de los trabajos allí expuestos, la mayoría de nosotros nos quedamos más impresionados por el maravilloso altar barroco que preside el altar del templo que por las obras del certamen.

Tras esto, decidimos recorrer la zona vieja de Santiago continuando las conversaciones que habíamos comenzado. Debates sobre arte, historia, gastronomía y demás temas ocuparon el resto de la velada, junto con reflexiones sobre los proyectos vitales de cada uno de los presentes. Así, y en cierto modo, continuamos meditando sobre lo que se nos había planteado en las mentorías que los ELUs gallegos habíamos tenido la oportunidad de hacer esa misma mañana, de manera presencial, con Diego.

De esta manera consumimos los últimos momentos de la jornada, y llegó la hora de marcharse. Nos separamos donde todo había comenzado, en la Plaza de la Inmaculada, hasta la mañana siguiente, cuando volvimos a reunirnos para desayunar juntos y despedir, ahora sí, a Diego, cuyo vuelo saldría en breves. De este modo se ponía fin a la visita de nuestro mentor, y a los ELUs gallegos no nos queda más remedio que aguardar hasta la próxima. Eso sí, alejados de la pasividad, pues toda acción es esperanza, y toda espera, una búsqueda.

ELUMNI

Un reencuentro ELUMNI muy especial

Por: ELU Admin

El día 11 de noviembre Natalia Pardeiro #ELUMNI8 se reencontró con Gemma Sobrecueva, quien fuera su mentora en la ELU y con Santiago Huvelle, profesor también en la ELU, de una manera muy especial.

Natalia Pardeiro se incorporó hace unos meses como médico interno residente de primer año en ginecología y obstetricia y aunque durante todo este tiempo ha acompañado en muchos nacimientos, el de Guadalupe Huvelle Sobrecueva es sin duda uno de los más especiales por lo que significa reencontrarte con quien te acompañó con tanto cariño, dedicación y entrega durante tu etapa universitaria.

Gracias Natalia por ser la grandísima profesional que estás llamada a ser y ¡enhorabuena a Gemma y Santi!

Vida ELU

Cuaderno de Bitácora – El cuento de la criada

Por: ELU Admin

Marta Morcillo Martínez, 3º ELU

Es posible que hayas reconocido el título por la famosa serie que Netflix ha sacado inspirada en esta obra. Quizás hasta hayas visto la serie (lo siento, es mejor el libro). Hayas leído el libro o visto la serie, sabrás por qué a este libro lo hemos incluido en Cuaderno de Bitácora

Margaret Atwood (1939, Toronto) es una profesora, escritora, novelista, poeta y activista social canadiense. En El cuento de la criada (título original: The handmaid’s tail) se narra la historia de una sociedad distópica que plasma perfectamente problemas que están a la orden del día (como el cambio climático, la natalidad, el papel de la mujer, el papel de la guerra y la jerarquía social), aunque fuera escrita en 1985. 

Voy a intentar no destripar la historia (alerta spoiler), pero esta trata sobre una sociedad donde no todas las mujeres son fértiles, de hecho, solo unas pocas lo siguen siendo. La historia se conduce a través de la vida deuna de estas privilegiadas: Defred (Offred en inglés). Estas mujeres son tomadas como esclavas de familias ricas que se lo pueden permitir para tener descendencia. Además, desde el principio se juega con el pasado y el presente de la protagonista, ya que su pasado se da a conocer a través de las reflexiones que ella va haciendo mientras vive el presente con una familia la cual quiere tener un hijo. 

Atwood es una escritora dinámica y contundente. Durante todo el libro tienes la sensación de estar en la piel de Defred y comprendes el mensaje que te quiere transmitir. Además, sabe perfectamente plasmar la esencia de las distopías. Lo importante de estas no es la creatividad e imaginación (y acierto) que estas requieren para ser construidas. Sino la cantidad de preguntas que despiertan. Sin querer, haces un paralelismo con la sociedad actual y te preguntas: ¿cuál es el papel de la mujer? ¿cuál es el papel de la reproducción en la sociedad? ¿hasta dónde podemos llegar? ¿cuáles son las consecuencias del modo de vida de la sociedad actual? ¿cómo está cimentada la sociedad en su raíz más profunda?

La verdad es que es una lectura ideal para estas vacaciones: entretenida, seria y de calidad. Estés de acuerdo o no con las tesis que la autora expone, es un libro que te remueve por dentro. Sirve para desconectar y adentrarte en un mundo escalofriante, pero posible (quizás por eso es el doble de escalofriante). Además, estoy segura que muchas comidas familiares van a girar en torno a los temas planteados por Atwood en esta novela, así que, ya sabéis.

¡Feliz Navidad!

Vida ELU

Carmen Suárez participa en V UCOMUN

Por: ELU Admin

Carmen Suárez, 2º ELU

¡Hola, ELUs! Para los que no me conozcáis, soy Carmen Suárez y estudio 2o de Derecho en la Universidad de Córdoba. Durante los días 25, 26 y 27 de noviembre tuve el placer de participar en el V UCOMUN. Se trata del Modelo de Naciones Unidas que organiza esta Universidad cada año. ¡Es la única simulación de toda Andalucía!

En pocas palabras, consiste en que cada persona representa a una delegación diplomática dentro de un órgano de la ONU (Consejo de Seguridad, Consejo Económico y Social, Comité de Derechos Humanos…) con el fin de debatir un tema de actualidad internacional. Se siguen los protocolos reales en cuanto a orden de intervenciones, lenguaje o incluso vestimenta.

Mi rol fue de Delegada de Estonia en el Consejo de Seguridad, donde tras intensas sesiones, crisis espontáneas y alguna que otra amonestación, buscamos solución al conflicto de Israel- Palestina. Estonia era un país bastante neutral en el tópico a tratar, sin embargo, tenía en mis manos un papel fundamental a la hora de negociaciones, votaciones y propuestas de paz. Tanto, que me otorgaron el diploma a “País más amigable”. ¡Todo un honor!

Compaginar la búsqueda de información para un evento así con la lectura de los contenidos del Bloque I del Módulo 3 de la ELU, te lleva a poner en tela de juicio la eficacia de la Declaración Universal de Derechos Humanos, a reflexionar sobre la condición humana, sobre la dignidad, y a plantearte interrogantes como: ¿Es ciertamente posible alcanzar el bien común? ¿Qué límites encontramos? ¿Qué podemos aportar? ¿Afectan las tradiciones al ejercicio de nuestros derechos?

Desde aquí os animo a participar en este modelo de debate, pues supone realmente una experiencia que nutre dimensiones tanto académicas como culturales, sin dejar atrás la gran actitud diplomática que conlleva. Y es que hoy más que nunca, se necesitan líderes empáticos y tolerantes que sean capaces de ver la realidad desde distintos puntos de vista. Puede que mañana alguno de nosotros ocupe ese verdadero puesto en Nueva York, ¿no creéis? Pero mientras tanto, os espero en el VI UCOMUN 2022.

Vida ELU

Visita a Córdoba de María Longás

Por: ELU Admin

Sara Jurado, 2º ELU

Tras el intenso primer fin de semana ELU, los cordobeses volvimos con las pilas cargadas y con muchas ganas de disfrutar de nuevo de la experiencia ELU. Por esta razón, pronto comenzamos a planificar nuestra próxima quedada en la que contaríamos con la presencia de nuestra mentora María Longás.

De esta forma, el pasado 1 de diciembre tuvimos la suerte de reunirnos todos con María para disfrutar de un agradable día en el que recorrimos todos los pequeños y grandes rincones de la ciudad. 

La visita comenzó realizando una parada en la icónica cafetería cordobesa, Roldán, donde disfrutamos de un café con leche calentito acompañado de un delicioso croissant de jamón york y queso. Después continuamos paseando por el centro de la ciudad que estaba decorado para las fiestas navideñas (luces, mercadillo navideño, flores…)

Luego dimos un paseo callejeando hacia el casco histórico de Córdoba pasando por La plaza de la Corredera, uno de los lugares más emblemáticos de la ciudad. En el casco histórico visitamos las obras de un joven artista emergente que estaban expuestas en la Escuela de Arte Dionisio Ortiz.

Tras la exposición, dimos un largo paseo por la Ribera de Córdoba y disfrutamos de grandes rincones como la Mezquita Catedral, el Puente Romano o el museo arqueológico; pero también redescubrimos la ciudad a través de sus reliquias más escondida como la calleja de las flores o algún que otro patio cordobés situado por la zona de la judería.

Por último, culminamos la quedada con una deliciosa comida en un famoso restaurante por la Ribera en la que contamos con la presencia de un alumni de la ELU, Juan, que nos estuvo contando sus vivencias en la ELU y nos animó a aprovechar esta gran experiencia que nos ofrece la Universidad Francisco de Vitoria durante nuestros años en la universidad.

Vida ELU

mARTEs – El estudiante

Por: ELU Admin

El estudiante, 1874. Francisco Oller.

Otro mARTEs… ¡Y solo quedan dos para terminar 2021! Para la mayoría de estudiantes, estos días son más bien raros, ya sea porque comienzan a prepararse para sus exámenes o porque, de hecho, están ya haciéndolos. Precisamente este tema ha sido tratado por Jaime Acosta, nuestro comentarista de hoy, que estudia el doble grado de Derecho y ADE en la Universidad de Deusto. La obra que ha elegido es El estudiante (1874) de Francisco Oller, un pintor puertorriqueño.

¡Os dejamos con él!

«Francisco Oller nació en Puerto Rico en 1833, cuando todavía era una colonia, hijo de una familia de aristócratas españoles. Gran parte de sus estudios los hizo en Madrid y su profesor fue Federico de Madrazo, otro pintor que fue director del Museo del Prado y que tuvo mucha influencia en el estilo realista de Oller.

Yo no sabía estos detalles, porque en general no sé casi nada de arte, aunque sí que me gustan mucho los cuadros que todos hemos visto alguna vez, como Las meninas. En una clase de primer curso, un profesor tenía esta obra en una de sus diapositivas y me llamó mucho la atención, especialmente sus detalles, así que me lo guardé en el ordenador.

He seguido vuestra cuenta desde que la creasteis pero nunca me había planteado escribiros, porque leía esos comentarios espectaculares que os mandan y me intimidaba un montón. Pero el otro día volví a mirar este cuadro, cosa que hago cada cierto tiempo, y pensé que tenía que explicaros qué significa para mí, aunque no sea tan bonito. 

Siempre que llegan mis finales me estreso bastante, porque siento que prácticamente solo tengo tiempo para dedicárselo al estudio y paso horas y horas en la habitación. Esta obra tan tonta se ha convertido para mí en un recordatorio de que muchos otros jóvenes de otras épocas pasaban por lo mismo que yo y que, si ellos pudieron, yo también puedo. Aunque la habitación no tiene nada que ver con la mía y las ropas parecen sacadas de Downton Abbey, yo me veo muy identificado (ese gesto de sueño del estudiante lo habré puesto mil veces). Especialmente me gusta la atmósfera de silencio y un detalle, el de la silla con una taza de café encima, porque para mí el café es mi salvador en estos momentos.

¡Mucho ánimo a todos los que estéis en mi situación, que podemos!»

De parte de mARTEs, también queremos desearos mucha suerte en vuestros exámenes y animaros a participar cuando estéis más aliviados. ¡Un abrazo!

Vida ELU

mARTEs – Puente japonés

Por: ELU Admin

Puente japonés, 1899. Claude Monet.

Por lo visto no somos los únicos que encontramos paz en los puentes. ¿Quizás Monet también pinto este puente japonés en un 7 de diciembre? No lo sabemos; lo que sí sabemos es la serenidad que transmite este autor. ¡Disfrutad del puente!

Vida ELU

Una gota de agua más – Cris Pastor

Por:

¡Hola a todos! Soy Cris Pastor, ELU de 3º. Valenciana, estudiante de Derecho y RR.II, y, desde hace cosa de dos años, “amiga de la calle”. 

A mediados de febrero del año 2020 escribía junto a Ignacio y Marta nuestra experiencia en una acción social. Brutal. Sin embargo, lo que no imaginaba es que hoy, después de lo ocurrido, estaría escribiendo sobre esta misma realidad. ¡Y es que, anda que no han cambiado cosas! 

Poco después de redactar aquella entrada cargada de ilusión, llegó el dichoso virus, “el innombrable”, el que lo cambiaría todo. O, casi todo. 

Amigos de la calle, donde participo, es una asociación sin ánimo de lucro, nacida con la intención de conseguir, preparar, y distribuir alimentos y comidas preparadas, de manera sistemática y prolongada en el tiempo, a personas habitantes de la calle o con necesidades económicas. Pero su labor no termina ahí, hay otro elemento distintivo de su función: el acompañamiento. El fin no es facilitar el acceso a la necesidad mínima, que es la comida, o al menos, no es sólo eso. Sino que se pretende compartir, tiempo y vivencias, apoyando a las personas, desestigmatizando el sinhogarismo, y fomentando las relaciones que dignifican a los seres humanos. 

Bajo esta breve descripción es fácilmente perceptible cómo una pandemia como la vivida, un confinamiento y una necesidad latente de distancia social, no son aliados facilitadores de esta función. No obstante, con pandemia o sin ella, la realidad es la misma: existen personas sin medios económicos suficientes para hacer frente a lo más básico, y, de hecho, cada vez más. ¡Algo tendremos que hacer al respecto! “Renovarse o morir”, dicen, ¿no? Pues eso, a renovarse se ha dicho.

¿Antes acudíamos a un local donde se llevaba toda la comida donada y se cocinaba? A partir de ahora seremos nosotros los que la recojamos de los establecimientos, y la prepararán los voluntarios en las propias casas. ¿Antes solicitábamos más materia prima? Ahora optaremos por alimentos preparados, o precocinados. ¿Antes se repartía la comida en puntos fijos en la ciudad? Ahora seremos nosotros los que vayamos en busca de las personas (en este último aspecto se aprecia cómo ayuda sobremanera conocer a las personas. El boca a boca es nuestro mejor aliado). 

Y justo así, en este proceso de adaptación al nuevo paradigma, es cómo me he visto cada domingo del mes, desde hace un año, en mi cocina, rodeada de seis señoras, y 150 pollos en la nevera. Y no os puedo transmitir qué planazo es. ¿Quién me lo hubiera dicho a mí?

Esta oportunidad de participar de otra manera en el proyecto no sólo me ha permitido mantener el contacto con otras realidades que, parecen haber quedado relegadas a un plano antagonista dadas las circunstancias sanitarias, sino que he podido establecer relaciones con personas que jamás hubiese pensado. 

Personas sin hogar, en riesgo de exclusión social, o mujeres cercanas a las seis décadas, es curioso descubrir lo mucho que tenemos en común. Creo que este ha sido mi descubrimiento del año: por primera vez en la vida, ser plenamente consciente de que es palpable la inmensidad de cosas que nos unen como seres humanos. Con independencia de las circunstancias personales, la edad, el sexo, la procedencia o la preferencia política, la esencia es la misma. En un momento donde todo parece negativo, donde la frivolidad parece reinar, siempre es reconfortante sentir el abrazo de una relación humana. Ya sea sentados en el suelo del Jardín Botánico compartiendo un bocadillo, o a las 7 de la mañana de un domingo abriendo 200 barras de pan. 

Creo que “pringarse” por los demás (y en este caso, en el sentido más literal de la palabra) siempre es un recordatorio de esta idea. Nos necesitamos los unos a los otros. Necesitamos hablar, tocarnos, compartir, sentirnos cerca. Es intrínseco a nosotros, y ahora más que nunca. No hemos podido hacerlo, y ahora tenemos trabas para ello, así que debemos contribuir activamente para no perder de vista lo que es innato al ser humano: su vertiente social

Salir de uno mismo permite dejar espacio a que entre la satisfacción más plena. Olvidarte de ti y tus problemas, aunque sea por un rato, te aterriza. Saberte parte del mundo te motiva contribuir con él, en favor de todos. En definitiva, para mí, poder seguir realizando esta actividad, aunque sea de manera distinta, es más que un regalo. Poder compartirlo con mi madre; poder ser una gota más; poder contribuir a que, pese a la tendencia al alza de las necesidades económicas de las personas, no tengan que hacer frente también, al aislamiento social, característico de este momento.  

Vida ELU

Elus por el Mundo – Gonzalo Aranda

Por: ELU Admin

Gonzalo Aranda, 3º ELU

¡Hola a todos! Soy Gonzalo Aranda y estoy en mi tercer curso de la ELU. Normalmente vivo en Sevilla y estudio el doble grado de ADE bilingüe y Comunicación en la Universidad Loyola Andalucía. Sin embargo, como algunos ya sabréis, este cuatrimestre ha sido un poco especial para mí. He tenido la suerte de poder estudiar unos meses en Estados Unidos como estudiante de intercambio en la Universidad de San Francisco, California, así que me he animado a compartir con vosotros un poco de esta experiencia.

Siempre he planeado hacer un intercambio académico como universitario. Además, una de las mejores oportunidades que ofrece mi universidad, como parte de la Compañía de Jesús, es la posibilidad de estudiar en muy buenas universidades por todo el mundo. Así que, cuando llegó el momento de solicitar el destino, mi cabeza ya estaba pensando en Estados Unidos y ni la incertidumbre del COVID pudo quitarme la ilusión por esta aventura.

Y así fue, después de meses de preocupaciones por vuelos, visados, convalidaciones y demás, aterricé en la bahía de San Francisco. Una de las zonas económicamente más prósperas del mundo, cuna de startups y grandes multinacionales tecnológicas, con una ciudad que ha servido de escenario a tantas películas clásicas y actuales, y que además es uno de los focos de los grandes movimientos sociales en la historia reciente de este país.

Durante mi estancia aquí, mi casa ha sido la residencia Pedro Arrupe. En “Pedro”, como la llamamos nosotros, he encontrado una familia de estudiantes nacionales e internacionales que me han acogido y han sido mi día a día durante cuatro meses haciendo de este semestre una de las etapas más felices de mi vida. Quizás muchos de los que viváis fuera de casa entendáis mejor a lo que me refiero, pero he tenido la suerte de tener un grupo de más de 10 hermanos y hermanas, de países, edades y estudios distintos, con los que compartir y comparar cada uno de nuestros descubrimientos y experiencias en estos meses.

En cuanto a la universidad, me he encontrado con un sistema completamente distinto al que estaba acostumbrado. El número de clases semanales aquí es mucho menor, los exámenes no tienen tanta importancia, el trabajo en equipo es fundamental y, y esto es lo que más me ha impactado, prácticamente todos los universitarios trabajan y tienen cierta experiencia profesional que vuelcan en las clases. Personalmente, ver a tantos jóvenes de mi edad compaginando sus estudios con trabajos reales que les permiten ir conociéndose en el ámbito laboral, me ha animado a esforzarme yo también por crecer en este aspecto, dentro de mis posibilidades, y aplicar para prácticas laborales durante este verano.

De la ciudad, y lo que he podido visitar del estado, solo puedo decir cosas buenas. Las personas que he podido conocer han sido muy acogedores, siempre dispuestos a ayudar y con un gran sentido de la responsabilidad social y el liderazgo. Me ha gustado ver que el legado español sigue muy presente mediante la lengua que compartimos con muchos de ellos, pero también en las misiones históricas que conservan por todo el territorio.

Una visita casi obligada durante estos meses era Los Ángeles, la otra gran ciudad de California, así que aprovechamos nuestras primeras vacaciones para ir a explorarla. En comparación con San Francisco, diría que es una ciudad más salvaje y caótica, lo cual era de esperar estando cuatro veces más poblada que esta otra. Pero, si algo me encanta de Los Ángeles, es que representa perfectamente todo aquello que hemos visto en el cine desde pequeños sobre Estados Unidos. Muchas de sus lugares icónicos, como el Paseo de la Fama o el Pier Santa Mónica se sienten familiares, aunque sea la primera vez que los visitas fuera de una pantalla.

Por último, como amante de la naturaleza que soy, no puedo acabar sin escribir algunas palabras de la de California. Sus parques naturales, bosques, lagos, playas y montañas que merecen muchísimo la pena. Si me tuviera que quedar con un lugar me quedo con el lago Tahoe, una enorme masa de agua cristalina rodeada de montañas con picos nevados y bosques de pinos. Tuvimos la suerte de visitarlo dos días y nos encontramos con algunos de los paisajes más impresionantes que hemos visto estos meses.

Para terminar, solo me gustaría animar a aquellos que tengáis la posibilidad a realizar un intercambio académico. Merece mucho la pena y puede ser muy útil para coger fuerzas y afrontar con ganas y nuevas perspectivas nuestros estudios universitarios.

Espero veros pronto.

Un saludo,

Vida ELU

Encuentro de Beers & Books

Por: ELU Admin

María de Jorge, 3º ELU

El domingo 14 noviembre tuvimos en Beers & Books la reunión para comentar el primer libro de este curso: Noches Blancas, de Dostoievski. Esta novela corta, ambientada en San Petersburgo y publicada en 1848, es intensa a pesar de su brevedad, y nos dio mucho que hablar.

La conversación empezó con la presentación del autor: Fiódor Dostoievsky (1821 -1881), uno de los novelistas rusos más influyentes de occidente y de la literatura universal. Tuvo una vida marcada por el sufrimiento y la muerte, y sus obras son conocidas por explorar la psicología humana en el contexto social y político de la Rusia del siglo XIX. En cuanto al título de la obra, este hace referencia al fenómeno natural que ocurre durante el solsticio de verano en ciudades como San Petersburgo en el que el sol no se llega a poner del todo y por lo tanto la oscuridad durante la
noche no es completa.

Una vez hecha la introducción, y entendiendo mejor al escritor y de dónde viene, pudimos profundizar en la trama. Este relato narra la vida de un hombre que se presenta a sí mismo como a un soñador. Un hombre que pasea las calles de San Petersburgo y conoce de memoria sus edificios o incluso la cara de sus habitantes, pero que, a pesar de ello, no tiene un solo amigo. Sin embargo, una noche conoce a una mujer. Aquí comienza la historia.

Nuestro protagonista deja de vivir en su imaginación para conocer a Nastenka, una mujer real, de carne y hueso. Durante las cuatro noches que dura la narración, se nos presentan varios temas que tuvimos la oportunidad de comentar: la soledad y el (des)amor, los sueños y la realidad, la felicidad y la esperanza. Y es que, este encuentro del personaje principal con Nastenka (y con la realidad), le marca profundamente: «¿Y qué podré soñar entonces que sea más bello que la vida, después de haber gozado realmente aquí, a su lado, instantes tan felices?».

Sin embargo, las noches blancas acaban con una mañana, y – intentando no destripar el final – se podría decir que los personajes no acaban comiendo perdices precisamente. De manera que el protagonista, que por una parte vive en su carne aquello que ya habíamos aprendido nosotros en la ELU de que la verdadera felicidad sólo es real cuando es compartida, también se topa de frente con el sufrimiento, circunstancia inseparable del amor, de salir de sí mismo y de ponerse en juego– aunque sean tres maneras de decir lo mismo. La gran pregunta que nos deja, y que nos hacíamos el domingo, es: ¿merece la pena?

La respuesta que propone Dostoievski, una de las frases más conocidas del libro, marcó nuestra reunión: «¡Dios mío! ¡Todo un momento de felicidad! Sí, ¿no es eso bastante para colmar una vida?» Un abrazo a todos, ¡¡nos vemos en el siguiente Beers and Books!!

Vida ELU

Cuaderno de Bitácora – Retrato de una dama

Por: ELU Admin

Marta García Lamas, 3º ELU

“En lo más profundo de su alma se arraigaba la creencia de que, si una luz determinada alboreaba en su vida, ella se entregaría por completo a ella”. ‘Retrato de una dama’, Henry James.

Isabel Archer, una joven americana que hacía apenas unos meses desembarcaba en Inglaterra, se encuentra de repente con todo lo que una mujer de su edad podría desear. Es joven, atractiva, inteligente y, por si fuera poco, acaba de heredar una gran suma de dinero de su tío. Todas las puertas de la alta sociedad europea se abren para ella, pero al paso que los privilegios entran también los peligros. Isabel debe madurar, tomar decisiones y distinguir entre los verdaderos amigos y aquellos que buscan su fortuna. Y con sus decisiones, sus valores y principios se verán amenazados. ¿Resistirá? ¿Caerá? ¿Será realmente el retrato de una Dama?

Encontré esta novela en una estantería de mi casa, entre dos tomos de Jane Austen que iba buscando, con una portada preciosa y un buen número de páginas. ‘Retrato de una dama’, leí en el lomo, de Henry James. Ya había leído antes algo de Henry James, aunque no me había fascinado. Pero el título me llamó la atención, y era una de esas ediciones que no incluye una sinopsis en la contraportada. Así que lo cogí, sin saber en qué nueva historia me estaba
adentrando. No voy a hacer spoilers de ningún tipo, pero la pregunta que me rondaba durante los días que tardé en leerlo era constante, ¿cómo sería ese retrato de una dama? ¿Cómo sería esa mujer para ser considerada el retrato de una dama?

No es raro encontrar novelas en las que la heroína es o bien una ingenua con una gran sensibilidad a la que mangonean todos los demás personajes, o una especie de “mujer de hierro” que no se deja mangonear pero que carece de cualquier tipo de sensibilidad o feminidad. Casi parece que una mujer no puede ser fuerte, inteligente, divertida, atractiva y preocuparse por estar guapa y ser elegante al mismo tiempo. O es boba o es fría. No significa
que ocurra esto con todas las heroínas, tenemos a Elizabeth Bennet o a Emma Woodhouse, por ejemplo; pero es un modelo de joven cada vez más común en las nuevas novelas.

Bien, puedo asegurar que Isabel Archer no es ni lo uno ni lo otro, y es verdaderamente el retrato de una dama. Una mujer que, sin adelantar nada de la historia, es atractiva y sabe resaltar su belleza natural, es inteligente, intrépida, educada, elegante y virtuosa. Una mujer que se hace responsable de las consecuencias de sus decisiones, la llevan estas a donde la lleven. Una mujer que no huye de sus deberes cuando aparecen las complicaciones, sino que se mantiene firme en sus obligaciones. Una mujer que no abandona sus principios ni sus valores ante el primer signo de contrariedades. Una mujer que es, al final, la imagen y el modelo de lo que toda mujer debería ser. El retrato de una dama.

Por lo tanto, aquí tenemos un primer y gran motivo para aventurarse con esta novela. Porque todos tenemos modelos, guías y referentes para todas las cuestiones de la vida, seamos o no conscientes de ello, y es de persona inteligente aprovisionarse de buenos modelos. Pero no es solo eso. Porque en Retrato de una dama encontramos también una serie de lecciones muy útiles en la vida. Sobre la elegancia, el amor, la responsabilidad…

Como diría Galadriel “Solo tú puedes decidir qué hacer con el tiempo que se te ha dado”, así que puestos a dedicar tiempo a leer, vamos a dedicarlo a los buenos libros que elevan el espíritu y las miras.

Vida ELU

Y tú, ¿qué educación quieres?

Por: ELU Admin

Belén Gundín, 2º ELU

El pasado martes 23 de noviembre, cuatro ELUs tuvimos la suerte de participar, junto con otros cuatro jóvenes, en la última conferencia de la VI edición del programa “La educación que queremos”, una iniciativa de la Fundación Botín en colaboración con la Fundación Edelvives.

Cada año, desde la Fundación Botín se selecciona un tema que constituye un pilar en la educación y al que se va dando forma a través de las distintas conferencias. Este ciclo, han decidido poner la mirada en los estudiantes, pues somos nosotros los destinatarios de la educación y en quienes recae la responsabilidad de ser motores de cambio en el futuro. Por ello, de la mano del docente y pedagogo Juan Núñez, han querido darnos voz para escuchar y comprender cuál es nuestra visión tanto del presente como acerca de lo que está por venir.

Esta experiencia empezó el día 18 de octubre con un primer encuentro online en el que tuvimos la oportunidad de conocernos e ir poniendo sobre la mesa aquellas cuestiones actuales que más inquietud e incertidumbre nos producen a los jóvenes. Así, se generó un espacio de reflexión en el que pusimos en común nuestras preocupaciones globales y
experiencias personales en el ámbito educativo. A lo largo del mes, las fuimos desarrollando, agrupándolas en temas y concretando las preguntas para poder identificar conjuntamente aquello que considerábamos más importante. Cada uno de nosotros procedía de un entorno diferente y, por tanto, había tenido una relación distinta con el sistema educativo. Por este motivo, este proceso de buscar puntos comunes sobre los que articular la conferencia fue especialmente enriquecedor.

Finalmente, el día 23 acudimos de forma presencial a la Fundación Botín, donde la ilusión por conocernos, la emoción por ser grabados y la reflexión conjunta confluyeron para hacernos conscientes, una vez más, de la importancia que tiene involucrarnos en aquello que sabemos bueno.

Me alegro mucho de haber vivido esta experiencia con Violeta Gallego (3°), Pablo Michavila (3°) y Juanan Trobajo (1°), y con nuestros otros compañeros Elena, Víctor, Adrián y Pedro. Creo que todos coincidimos en el enorme agradecimiento hacia el equipo por la calidez y el detalle con los que nos trataron en cada momento, además de su destacable implicación en este proyecto comprometido con la búsqueda de una mejora en la educación.

Por último, me gustaría compartiros las palabras de Violeta e invitaros a pensar en qué papel jugamos nosotros en esta transformación:
“La educación que queremos fue una experiencia única, en la que convergió un diálogo abierto sobre temas de un interés innegable y la oportunidad de establecer contacto con gente muy especial. Me hizo tremendamente feliz el poder compartir la experiencia con algunos ELUs que no había tenido la oportunidad de conocer antes, así como con personas de nuestra edad con un deseo ferviente de hacer un mundo mejor. Fue toda una lección de humanidad y emprendimiento.”

¡Nos vemos pronto!

Vida ELU

Una gota de agua más – Clara Sobrino

Por: ELU Admin

Clara Sobrino Hernández, 4º ELU

¡Hola amiguelus! Soy Clara Sobrino de Madrid, cuarto de ELU y estudiante de doble grado en Derecho y Relaciones Internacionales en la UFV. Me resulta procedente escribir este comentario acerca de una de mis experiencias en voluntariado siendo el lema de este año “toda acción es esperanza”. Para mí es una sentencia muy significativa, porque nos indica que el mero hecho de estar vivos implica un anhelo y un deseo, desarrollarnos en una actitud expectante, esperanzadora. Yo personalmente no he encontrado mayor cumplimiento de esta afirmación que con el servicio. He realizado todo tipo de voluntariado: en residencias, comedores sociales, repartiendo comida, en hospitales, con personas con diversidad funcional, personas sin hogar, familias en riesgo social…y hubo un verano que tuve la inmensa suerte de poder irme más de un mes con la asociación Misión Cebú a Bilirán, Naval, Filipinas.

Decantarme por una experiencia que contar en concreto es complicado, y lo natural sería hablaros de mi vivencia en las islas asiáticas, el lugar más fascinante y bonito del globo. Pero para sorprender y rebajar la clase de voluntariado a uno más accesible que todos nos podemos permitir (porque es complicado actualmente por COVID o a nivel económico hablar a gran escala), prefiero comentaros mi experiencia en el Hogar Don Orione, situado en Pozuelo de Alarcón.

He colabora mucho con esta fundación y siento un gran afecto y admiración hacia ellos. El centro acoge por unidades a hombres con distintos grados de diversidad funcional (mayoritariamente graves), personas con discapacidad, pero que desde que estoy allí he aprendido a denominar como personas con capacidades especiales. Y esto se demuestra de forma genuina en la experiencia, porque estos chicos en vez de carecer de ciertas aptitudes poseen otras que nosotros no, y por ello es tan importante conocerlos y convivir con ellos.

El verano del 2017 pude disfrutar a finales de agosto con la unidad amarilla del centro, de lo que eran sus vacaciones en Cercedilla. Llegué algo apurada y no voy a mentir, asustada. Nunca había vivido nada parecido en mi vida y ahora tendría a mi cargo en parte a hombres de entre cuarenta y setenta años, poco civilizados y difícilmente controlables y previsibles en sus acciones y movimientos. Al principio sentí tensión y algo de miedo, pero al poco tiempo, estos chicos derritieron mi manera de mirarlos e hicieron que bajara la guardia por completo. Además me acompañaba un gran grupo de amigos también como voluntarios, por lo que no podía ser mejor plan.

Estábamos todo el día con los chavales: de comidas, meriendas, cenas, en el tiempo libre, ayudándoles a asearse, a recoger sus cosas, jugando, bailando, en la piscina, tomando algo en la plaza del pueblo y dando largos paseos entre el bosque y la montaña. De allí me llevé muchísimos regalos y enseñanzas, pero diría que me quedo con una idea principalmente: que la grandeza se revela únicamente a través de lo sencillo, humilde y pequeño. Es decir, a través de ellos. Y esta es una constante que se me sigue presentando a día de hoy.

Estos chicos del Hogar de Don Orione gozan de una ultra sensibilidad y empatía, comprenden perfectamente las emociones de los demás y actúan en consecuencia. Diría que muchos de nosotros somos limitados en el dar porque al final somos más individualistas, sin embargo ellos solo entienden su vida en una clave de amor constante e insaciable. No se cansan de recordarte a través de sus actos que eres relevante, que les importas y se alegran de que estés cerca acompañándolos y ofreciendo tu ayuda. Tal vez no te den las gracias de forma directa, pero no es relevante porque al final la gratuidad de su amistad te la conceden ellos principalmente, por lo que el “gracias” es para ellos.

Muchas veces las personas con capacidades especiales son rechazadas, despreciadas y excluidas dentro de la sociedad. Malas caras, repugnancia, violencia verbal, bullying… son situaciones que lamentablemente algunos de nosotros hemos sido seguro testigos en nuestras vidas contra este grupo.

Legalmente, su sola condición es motivo suficiente como para poder abortar hasta el final del quinto mes de embarazo, la única excepción que se da ya entrando en la recta final de la gestación desde 1985. Tal vez deberíamos revisar si estamos practicando nuestra humanidad con ellos, si estamos atendiendo como se merece esta causa. Yo, que he sido infinitamente privilegiada de vivir esta experiencia y poder haber seguido yendo a verlos, que literalmente me he hecho amiga de algunos de ellos (también de los trabajadores de allí, de los que también se debería escribir aparte porque se merecen una oda), no os puedo recomendar otra cosa que tratar de hacer un voluntariado con personas de diversidad funcional. Si creéis que no es lo vuestro por algún motivo no os preocupéis, también esta bien; pero entonces os pediré que les tratéis como iguales cuando os crucéis con ellos, porque se merecen el mismo respeto y trato digno que cualquiera de nosotros. Bueno, me equivoco, se merecen aún mejor trato y respeto que cualquiera de nosotros, porque nos dan mil vueltas y son mejores que nosotros en cuanto humanidad y amor.

¡Algun día contaré otra experiencia de voluntariado, pero por hoy me despido! ¡Caminamos juntos!

Vida ELU

Elus por el Mundo – Marta Yarto

Por: ELU Admin

¡Hola! Me llamo Marta Yarto, estoy en tercero de la ELU y en tercero de ADE bilingüe en ICADE y de Educación Primaria en la UNIR. Ahora estoy de intercambio de la parte de ADE en Marquette University en Milwaukee, Wisconsin. La idea de irme de intercambio nunca me atrajo pero sabía que debía hacerlo porque era muy buena oportunidad. También sabía que si me iba sería a EEUU para poder vivir la experiencia americana, quería lo más distinto a mi experiencia universitaria en Madrid.

Tomé la decisión de irme sin pensármelo mucho, sabía que si lo hacía no me iba a ir, así que me presenté y aquí estoy y ha sido una de las mejores decisiones de mi vida! Si alguno está dudando en ir, si tienes la oportunidad, ¡no te lo pienses! Soy de las que piensa que en esta vida hay cosas que no hay que pensar mucho, y esta es una de ellas.
Lo que a mí me ayudó es que pensar en irme, en salir de mi ciudad, de mi casa tanto tiempo, salir de mi zona de confort me generaba “ansiedad” así que decidí no pensar en el tema hasta el día que me fuera y cuando llegó el día de irme hay tantas emociones juntas que ni lo piensas.

Os cuento un poco de cómo es mi vida aquí. Marquette es una universidad católica, jesuita y privada, esto no lo supe hasta que llegué. Se encuentra en Milwaukee, en una zona especialmente peligrosa, hemos tenido algún pequeño susto pero la verdad es que tenemos policía propia de la Universidad y servicios que se encargan de la seguridad. Vivo en una residencia donde todos somos internacionales y en cada apartamento también vive un americano y es una de las cosas que más me gustan. Conoces gente del mundo entero pero a la vez te integras con la vida y cultura americana porque vives con americanos.

Nuestro campus es una pasada. Lo que más me gusta es que tenemos de todo en el campus, supermercados, lavandería, restaurantes, cafeterías incluso una bolera, no hace falta salir del campus para nada y lo que más me gusta de eso es que todo el mundo que trabaja en estos negocios son los propios estudiantes de la universidad. Otra cosa que me encanta, que además es muy importante para mí y que desconocía de esta universidad, es que al ser jesuita el campus cuenta con varias iglesias y capillas, hay misa diaria, exposiciones del Santísimo, retiros, actividades de pastoral etc.

He aprendido mucho de la cultura americana, pero resumiendo una de las cosas que envidio de ellos es el sentimiento de pertenencia y amor a su país que tienen, ojalá en España, todos los españoles estemos tan orgullosos de nuestro país como los americanos de América. Otra cosa que me gustaría resaltar de su sociedad es que es muy heterogénea, eso hace que todo les parece bien, respetan más de lo que se hace en España y me da la sensación de que se juzga mucho menos que en España. Tenemos mucho de lo que aprender de ellos. Sin embargo, por mucho que haya disfrutado de esta experiencia, me atrevería a decir que nunca viviría aquí. Comentando con amigos, hemos llegado a la conclusión de que nos da la impresión que ser verdaderamente feliz en este país es más difícil que por lo menos en España, o por lo menos lo sería para mí. Es una sociedad para mi gusto muy superficial, completamente comida por el consumismo y materialismo. Dejan a su familia a los 18 para irse a otros estados a estudiar la carrera y ya no vuelven a casa… Se van a trabajar a otros estados y es muy difícil mantener las amistades.

En cuanto al tema académico, la verdad es que nada que ver con España. Las horas de clase son la mitad de la mitad que en España, eso me ha permitido tener más tiempo libre para hacer otras cosas y sacar adelante proyectos que en España no hubiera podido. La ELU, al ser online, ¡la he podido seguir fenomenal!

Por otro lado, aunque he estado solo cuatro meses me ha dado tiempo a hacer de todo, tenía una lista de las experiencias americanas que quería tener, y creo que puedo decir que la he cumplido entera. Un consejo que daría si alguien se va fuera es que se apunte a todo lo que se le propone. Es una oportunidad para conocer a más gente, conocer mejor la cultura… He hecho voluntariado, me he ido de convivencias a un campamento de YMCA, partidos de NBA, games de la universidad, partidos de hockey sobre hielo, tradiciones americanas como Thanksgiving o ir a una granja a recoger manzanas etc.

Además, hemos podido hacer varios viajes. Hemos ido varias veces a Chicago, ciudad de la que estoy completamente enamorada, está solo a hora y media de mi ciudad. También hemos ido a Nueva York y Miami. ¡Todos estos viajes los hemos hecho con todos nuestros amigos internacionales y ha sido una pasada!

En conclusión, estoy muy orgullosa de haber salido de mi zona de confort y haber tomado la decisión de irme. Me siento una auténtica afortunada por esta experiencia, por la suerte que he tenido con la universidad de la que me siento muy parte de ella, de la gente con la que he vivido estos meses y de poder vivir la experiencia americana universitaria al 100%. Habiendo conocido esta cultura, puedo decir que como en España, en ningún sitio. Somos unos afortunados por vivir en el país en el que vivimos y creo que es necesario salir de él un tiempo para poder darse cuenta de esto y valorarlo.

¡Si tenéis la oportunidad no dudéis en iros!

Un saludo,
Marta Yarto

Vida ELU

mARTEs – God Speed

Por: ELU Admin

God Speed, 1900. Edmund Leighton.

¡Otra semana en la que la pintura se pasea por nuestras pantallas! Esta vez, Marta García, estudiante de Relaciones Internacionales y Filosofía, Política y Economía en la Universidad Francisco de Vitoria y ELU de tercero, es quien comparte su gusto por el arte. Su elección es God Speed (1900), una obra del pintor inglés Edmund Leighton.

Os dejamos con las palabras de Marta, cargadas de una profunda indagación personal:

«Edmund Blair Leighton, nacido en 1852, es un pintor británico asociado al romanticismo. En sus pinturas podemos encontrar representaciones de escenas cotidianas, de personajes de la nobleza, de la sociedad del siglo XIX y, sobre todo, de caballería. Este cuadro pertenece a esta última categoría. Se llama “God Speed”, que podríamos traducir como “buena suerte” o “ve con Dios”.

¿Y por qué este cuadro? Para empezar, por un recuerdo de infancia, de la casa de los abuelos de mi amiga María, con un tapiz de este cuadro colgando en el salón. Cada vez que entraba en la casa, el abuelo de María decía “cómo se parece Marta a la del tapiz”. Ya no tengo el pelo largo ni rubio, pero el recuerdo sigue ahí. Pero no es solo eso.

Para mí, una persona a la que le cuesta encontrar algo más que mera belleza estética en la pintura, este cuadro representa la valentía, la esperanza y el amor. La valentía evidente del caballero que ofrece su vida por defender lo que es bueno, bello y verdadero. Y también de la mujer, que acepta su partida con entereza y siendo valiente en su dolor. La esperanza. Esperanza de que volverán a encontrarse, y por eso no hay lágrimas desesperadas, sino serenidad. Y amor. El amor de un hombre que quiere un último ánimo de la mujer que ama antes de separarse. El amor de esa mujer que se traga su dolor y su pena para estar con el hombre antes de que éste parta a la guerra. El amor de ese hombre por Dios y por su país, que le llevan a luchar, aun a riesgo de su propia vida, por lo que debe.

Este cuadro es para mí, en definitiva, una representación de como deberíamos ser, de cómo quiero ser. Capaz de darlo todo por Dios, capaz de dejar aparcados mis dolores y problemas internos por estar con el otro cuando lo necesita, capaz de no perder nunca la esperanza en algo mejor, en construir un mundo mejor, y en el reencuentro con los seres queridos.

Porque como diría Sam Gamyi: “Incluso la oscuridad se acaba… y cuando el sol brilla, brilla más radiante aún.”»

¡Todas nuestras publicaciones son recogidas por Esther de Arenas en la sección de Nuevas Iniciativas del Módulo de Acompañamiento, en Canvas! Aprovechamos para agradecerle su trabajo y deciros que, si os habéis perdido algún mARTEs, no dudéis en pasar por nuestra particular colección.

Vida ELU

Actividad en Madrid: ‘España, la primera globalización’

Por:

Belén Gundín y Jimena Rodríguez, 2º ELU

¿Sabías que el símbolo del dólar tiene su origen en el escudo de España? Nosotros tampoco lo sabíamos hasta que el pasado jueves 28 de octubre un grupo de ELUs de segundo, tercero y cuarto fuimos, por iniciativa de Fer Frías, delegado de Madrid, a los cines La Vaguada para ver el documental “España, la primera globalización”, dirigido por José Luis López-Linares. Si en algo coincidimos todos al salir de la película fue en la cantidad de detalles y hechos que no conocíamos de la historia de nuestro país o que nos habían contado de una manera diferente, incluso contradictoria. 

En palabras de Carmen Iglesias, directora de la Real Academia de Historia, “la historia del mundo no se puede explicar sin la historia de España”. Esta frase quizás sea la mejor sinopsis que podemos ofreceros, pues es precisamente esta enseñanza la que todos nos llevamos a casa. 

Durante el desarrollo del documental se recorre una línea temporal que comienza con el reinado de los Reyes Católicos y llega hasta prácticamente la actualidad, analizando cómo se fue construyendo y expandiendo el Imperio Español, los lazos que se establecieron con otros lugares del mundo y las consecuencias que todo ello trajo a nivel global. 

Este análisis abarca acontecimientos como el descubrimiento de América o la primera vuelta al mundo, las importantes y desconocidas relaciones comerciales con la China de la dinastía Ming o el conflicto con los actuales Países Bajos. A medida que nos adentramos en estos temas se desmontan mitos asociados a la Leyenda Negra, fruto de la peligrosa propaganda, que tiñe la historia de España, y se nos enfrenta a una nueva lectura de esta gran narración colectiva a través de las voces de numerosos interlocutores expertos en estos ámbitos. Entre ellas aparecen las de Elvira Roca Barea, escritora e historiadora en la Universidad de Luxemburgo, Luis Ribot, Catedrático de Historia Moderna por la UNED o Nigel Townson, historiador y profesor en la Universidad Complutense de Madrid.  

Una versión tan renovada de la historia despertó la curiosidad en nosotros y también sacó a relucir nuestro espíritu crítico, haciéndonos conscientes de la importancia de poner en tela de juicio la información que recibimos, especialmente cuando se refiere a disciplinas con tantos matices como la historia. 

Como no podía ser de otro modo, al salir del cine nos quedamos a compartir nuestras impresiones acerca del documental y, en definitiva, a charlar como buenos amigos. Se pusieron sobre la mesa temas tan interesantes como el racismo, la manipulación de la Historia o el verdadero significado de la palabra colonización. Pero hubo una pregunta que rondaba nuestras cabezas por encima de todo lo demás: ¿Cómo lograr que esta versión, al parecer auténtica y contrastada y tan distinta de la que nos enseñan, pueda llegar a oídos de todos? ¿Se puede realmente acabar con la Leyenda Negra tan arraigada en nuestro país y en el resto del mundo?  Por lo pronto vamos a dejar de hacerte spoilers y te recomendamos encarecidamente que vayas a disfrutar del documental dejándote sorprender por la sabiduría de todos los que han contribuido en su realización.

Como puedes ver, cuando los ELUs nos juntamos, los buenos ratos y las risas están aseguradas ¿Te vas a perder la próxima?

Vida ELU Growpies, la iniciativa premiada de la alumna Inma Iglesias

Growpies, la iniciativa premiada de la alumna Inma Iglesias

Por: ELU Admin

La alumna de primero, Inma Iglesias, ha recibido el Premio a los Mejores Proyectos de Emprendimiento UFV por su iniciativa ‘Growpies‘. Esta primera edición de los premios se celebraron el pasado miércoles 3 de noviembre en la Universidad Francisco de Vitoria, organizados por el Vicerrectorado de Innovación y Emprendimiento. Ella misma nos explica en qué consta su iniciativa:

“Este proyecto social nace de una necesidad real que experimentan hoy en día más de dos millones de familias en España: la importancia de formación en aspectos relacionados con el desarrollo integral de niños con necesidades educativas especiales. Y nosotros lo hemos experimentado en primera persona.

Nuestro propósito es el de garantizar la accesibilidad, la calidad y la especialización en la formación al entorno más cercano. De esta manera, estamos desarrollando una comunidad online en la que los padres puedan encontrar otras familias con similares o diversas experiencias, cursos, workshops, herramientas y recursos prácticos, y una red de profesionales que les capacite y les permita implicarse en el desarrollo de sus hijos”.

¡Enhorabuena, Inma!

Página web: www.growpies.es

Vida ELU Cuaderno de Bitácora – Una mente terriblemente sensible

Cuaderno de Bitácora – Una mente terriblemente sensible

Por: ELU Admin

Berta Coll, 3º ELU

Hoy quería hablaros brevemente de uno de mis primeros amores literarios, la escritora neozelandesa Katherine Mansfield. Virginia Woolf — ¡una y otra tuvieron una relación de amor odio muy interesante! — la describió como “a terribly sensitive mind”, y es totalmente cierto, pero Mansfield era mucho más que eso: era unos ojos puros; era una forma sencilla y lúcida de apreciar la vida; era un nervio creativo, sumamente autoexigente a la hora de escribir.

Escribió sobre todo cuentos y, de hecho, es conocida especialmente por su innovación en el género del relato breve. Los cuentos de Mansfield no son historias lineales, con un principio y un final y con un clímax fácilmente detectable, sino pequeños retratos de escenas vitales aparentemente intranscendentes. Actualmente, esa técnica literaria nos puede parecer habitual, incluso poco original, porque la literatura y el cinema han tirado mucho hacia aquí. Sin embargo, en la época de Mansfield eso supuso una revolución artística, y ella fue una de las pioneras que la lideró. Mansfield retrata la vida tal como viene, tal como es, y presta muchísima atención a los pequeños detalles, a los sonidos y colores del mundo, a las sensaciones psicológicas de sus personajes. Algunos críticos la han etiquetado como “impresionista”, pero es importante remarcar que sus obras trascienden la mera plasmación de un instante: en el fondo de sus personajes, se esconde una verdad terriblemente impactante. Al leerla, no es extraño tener la sensación de que sus cuentos esconden la vida misma, de que son la vida misma.

Por desgracia, murió con solo 34 años y, por lo tanto, no tuvo demasiado tiempo para escribir. Sin embargo, todas sus recopilaciones de cuentos —In a German Pension (1911), Bliss and Other Stories (1920), The Garden Party and Other Stories (1922), The Doves’ Nest and Other Stories (1923), Something Childish and Other Stories (1924)… — fueron aplaudidas por la crítica y, sobre todo, por el conjunto de lectores ingleses.

Con respecto al estilo literario, me gustaría destacar el gran ritmo de la lengua de Mansfield. De adolescente, la escritora estudió música de forma intensa, y eso se refleja en la musicalidad de sus palabras. En su Diario, cuando comenta el texto de otro escritor, escribe: “Good lines! And another example of the choice of the place of words. I suppose it was instinctive. But ‘fruitful’ seems to be just where it ought to be, to be resolved (musically speaking) by the word ‘barren’ One reads ‘fruitful’ expecting ‘barren’ almost from the “sound-sense.”

Si tuviera que recomendaros una de esas colecciones, seguramente elegiría The Garden Party and Other Stories: se trata de una obra de madurez literaria y los cuentos que incluye son representativos de su estilo y de su técnica. De todos los cuentos de The Garden Party and Other Stories, mis tres favoritos son “Mr. and Mrs. Dove”, “Her First Ball” y “Bank Holiday”.

Vida ELU Semana Social ELU

Semana Social ELU

Por: ELU Admin

Alejandra Jiménez García, 3º ELU

Amaneció un lunes distinto a los demás, un poco más temprano que muchos otros, pero con mucha emoción de dar el máximo de nosotras y a la expectativa. Cada una llegamos por nuestro lado a la Fundación Altius, en la calle Ronda de Segovia cerca de La Puerta de Toledo, aunque rápidamente nos encontramos. Nos esperaron las mentoras en la entrada y nos repartieron varias camisetas de la ELU para los próximos días. Aprovechamos el momento para tratar de conocernos un poco los allí presentes, que formaríamos equipo durante toda la semana.

Así, entramos a la fundación y la persona encargada de la organización comenzó a darnos explicaciones, de las que debo reconocer que me descolocaron un poco, más que nada por la determinación (y preocupación) de poder hacer las cosas de la mejor manera posible. Poco duraría la incertidumbre ya que unos minutos después estábamos todos manos a la obra. Estuvimos toda la mañana haciendo varias actividades repartidas, unas preparando el supermercado que abriría un par de días más tarde (me detendré en esto pausadamente) y otras llenando los carritos de quienes venían a la fundación para recoger la comida de la semana, atendiendo al número de familiares, y, en la medida de lo posible, a sus necesidades. El trabajo en el supermercado el primer día se resolvió con poner etiquetas a productos de higiene, colocar los productos en las estanterías y limpiar toda la estancia para que tuviera una apariencia más confortable. He de reconocer que en cierta forma la primera mañana me sumí en el sinfín de tareas por hacer y lo frenético del ritmo que acarreaba realizarlas. Aún así creo que pude reparar en algunas cuestiones mucho menos superfluas que la disposición que irremediablemente por lo novedoso le estaba dando a las tareas a realizar, necesitaba parar y reflexionar.

Cuando terminamos la jornada, a eso de la una de la tarde, llegó la primera formación con Susana. Una parada para calibrar y prestar atención. Vimos “Binta y la gran idea”, os recomiendo mucho que lo veáis porque verdaderamente da mucho de lo que hablar. En definitiva, trata la gran idea como lo mejor de los dos mundos entre el desarrollo de occidente y el valor que se le da a las cosas y la manera de vivir en otros países menos desarrollados.

La forma en la que se expresa esta idea es maravillosa, y trata de como a veces caemos tanto en el individualismo que dejamos de darle valor a los demás, lo damos tanto por hecho que se nos pasa por alto preocuparnos. De poder mezclarnos a pesar de nuestras diferencias y el respeto, porque todos somos personas. Algo que también me impactó fue la búsqueda de identidad (en este caso lo trataba a través de la educación de las mujeres) para “ser alguien” y cómo de tanto que tenemos, dejamos de tener la necesidad de preocuparnos de cualquiera de estas cosas e incluso los unos de los otros, y por esto surge “la gran idea”.

Definitivamente, fue un cambio de perspectiva, me di cuenta de las muchas cosas que me habían faltado aquella mañana y que sin suda no se me iban a pasar por alto al día siguiente. Reparé, además, en cómo una hora de reflexión sobre aquello podía cambiar completamente mi criterio, y, sobre todo, hacerme más consciente, más atenta. Así debía mirar el resto de la semana con esta oportunidad que se me brindaba: con ojos de piñón. ¿A qué había ido yo allí? ¿Por qué? Como, incluso cuando hacemos actos altruistas, nos vemos sumidos en el egoísmo y en el individualismo porque lo hacemos al fin y al cabo para nosotros mismos si no ponemos el foco en el sitio correcto. Realmente, no creía que me hubiera perdido tanto, pero desde luego no era un recordatorio desdeñable. Otra cosa que muchas veces damos por hecho es el poder del trabajo en equipo, a veces parece que nos lo repitieran tanto que se me antoja bastante sencillo pasarlo por alto, pero aquella mañana me había dado cuenta del poder del otro sobre mí, del “juntos” plenamente, de como somos en movimiento, del impacto que el otro tiene en mí, y al mismo tiempo cómo habernos puesto en movimiento era lo que lo había recalcado.

La mañana siguiente fue similar en lo referente a las tareas a realizar, me emocionó mucho darme cuenta de la incertidumbre que generaba el supermercado que abriría al día siguiente, más que nada por hacerme verdaderamente consciente del impacto que puede tener hasta el mínimo detalle sobre los demás, esperaba haber dejado las estanterías bien limpias el día anterior, que no se nos hubiera pasado ningún producto caducado entre las cajas… estas cosas eran realmente importantes, y no quería perderlo de vista. Aprovecho para comentar que se nos unió Diego durante toda la semana, y fue una gran oportunidad para conocerlo mejor, ya que al menos en mi caso no había tenido la ocasión. Otra cosa que conseguimos el segundo día fue acercarnos más a los demás voluntarios y trabajadores que también estaban allí con las mismas intenciones y siempre sumando, ayudan a los demás cada día de forma absolutamente altruista. Muchos de ellos pasaban meses y meses allí, y aunque después de la semana pudiéramos encontrar descanso en ese agotamiento, es algo a recalcar, porque unas horas allí podían ser bastante fatigantes.

El segundo día llegaron infinidad de bolsas cargadas de comida, fue impactante ver todo lo que traían los supermercados diariamente —esto definitivamente era trabajo en equipo, desde el más visible hasta la retaguardia
más escondida—.

Esa mañana, cuando terminamos el voluntariado y disfrutamos también de un pequeño descanso para tomar algo, tuvimos el placer de contar online con Beatriz Vázquez, ELUMNI, con una conferencia titulada: “La realidad del otro cuando la crisis golpea. Inmigración”.

Después de una mañana en la que me había dispuesto a ser mucho más atenta, a aterrizar cada acto y darle sentido, a tener una mirada más cercana… si en algo me ayudó este rato con Beatriz fue también a ser más consciente y a poner los pies en la tierra. Empezamos especulando sobre nuestra visión sobre la inmigración, pusimos sobre la mesa la división que hacemos entre “yo” y “el otro” y lo erróneo de este punto de vista. Sobre todo porque tenemos una imagen estereotipada en la que es fácil caer, pero el abanico de situaciones que llevan a la migración es muy amplio, al fin y al cabo ¿no habíamos dicho que somos en movimiento? Realmente las personas que venían a la recogida podrían ser familiares o amigos, o nosotros mismos, y tras la explicación sobre los distintos trámites legales para acceder a nuestro país se hizo mucho más fácil apreciar la dificultad que lleva consigo el acceso. Algo muy curioso que tratamos en la conferencia fue que la libertad de movimiento, y como eso hoy en día puede ordenar nuestra sociedad. Lo fácil que es para nosotros irnos de viaje a un sitio y como una persona de nuestra misma edad lo tendría bastante más complicado para hacerlo a nuestro país desde ciertas partes del mundo preguntándonos: ¿cómo nos limita esto? También comentamos a raíz de todo lo anterior lo paradójico de que estas imposibilidades de movimiento, al fin y al cabo, dan pie a la inmigración irregular, la dificultad de solucionar esta situación, así como las desavenencias existentes entre distintos países europeos y el futuro de la inmigración en relación con la pirámide poblacional.

Por último, me gustaría recalcar lo enriquecedor del turno de preguntas gracias a mis compañeros. Beatriz nos estuvo dando su punto de vista y comentamos asimismo el papel que ha tenido la inmigración durante la pandemia, teniendo en cuenta que muchos de los trabajos que más hemos necesitado este tiempo recaían a sus espaldas. ¡Muchísimas gracias por esta formación!

El tercer día, miércoles, tuvimos que arrancar la mañana con las pilas bien puestas porque abría el supermercado y aquello iba ser todo un reto. La mañana empezó un tanto caótica, diferente a las dos anteriores pero propia de los nuevos comienzos. Cada persona podía coger con una tarjeta de puntos su propia comida para la semana y así, el objetivo era aprovechar la comida y crear un ambiente mucho más independiente que el que originaba el método anterior. Como digo, costó un poco llegar a un acuerdo sobre la mecánica, pero en general todos los que venían preferían este sistema. Sin duda pudimos tener mucho más contacto con la gente que llegaba con este método, porque les ayudábamos a hacer la compra y a contar los puntos de lo que habían comprado, o a llevarles la comida al coche. Siempre nos agradecían mucho nuestra ayuda, recibir esa gratitud tan de cerca es muy gratificante y aunque a priori pueda parecer bastante simple, nos impulsa a la acción con más energía.

Una labor que cobró mucha importancia fue también la de reponer los productos del supermercado, tijeras por aquí y por allá, las etiquetas por pegar fueron unas cuantas, también contar y separar la comida por fechas… todos los detalles cuentan y se hacen mucho más eficientemente en equipo. A raíz de esto, precisamente, la formación la tuvimos con Susana y abrimos preguntas como: ¿quién soy yo? ¿por qué salir de mí?, y ser con otros. He de decir que yo no pude estar el jueves —aprovecho para dar las gracias a todos los que estuvisteis allí por recibirme con los brazos abiertos el viernes— pero las tareas fueron bastantes similares a las del día anterior, aunque con mucho más orden y las ideas claras respecto a la mecánica del supermercado.

La formación posterior corrió a cargo de Daniel de la Rosa titulada: ‘Cuando el voluntariado “no se ve” en Instagram’. ¿Qué pasa cuando el hambre deja de ser algo “tercermundista”? Para darnos cuenta de los datos que realmente se mueven en nuestro país en términos de pobreza, incluso para trabajadores con sueldos insuficientes que encuentran dificultades para llegar a fin de mes. En definitiva, hacernos reflexionar sobre la pobreza, que es algo más patente de lo que pensamos, y no tenemos que irnos tan lejos para ser conscientes de ello.

El último día también hicimos tareas similares —en mi caso muy enfocadas hacia reponer latas y latas de atún— aunque como decía, las cosas estaban mucho más claras, en general éramos más rápidos y eficientes y no se hizo tan agotador como los primeros días. Como era el último día para nosotros, nos despedimos de los trabajadores, que nos agradecieron mucho la ayuda durante aquellos días, y a los que nosotros teníamos mucho más que agradecer, porque ellos seguirían allí al día siguiente, y al mes siguiente. Fue bastante triste tener que despedirnos después de una semana trabajando juntos, aunque como nos comentaron, siempre podemos volver a colaborar porque el trabajo que tienen es ingente y toda ayuda es bienvenida.

Después tuvimos una asamblea en la que intercambiamos nuestras impresiones. Me cautivó descubrir como todos compartíamos la idea de querer volver, es increíble experimentar como ser con el otro nos lleva a tal plenitud. También se hizo presente la responsabilidad que sentimos de compartir esto que hemos vivido con los que tenemos cerca, por todo lo que nos llevamos en la mochila, por un lado, pero también por la necesidad existente. En suma, si de algo me di cuenta en la asamblea fue de la responsabilidad que conllevaba, pero además de lo afortunada que era yo por poder ver las cosas tan fácilmente. Sencillamente había dado mi sí para estar allí, pero a mí se me había ofrecido sin más esta posibilidad de participar en la semana social… y es esto lo que acarrea tal responsabilidad en mí.

Posteriormente los voluntarios y mentores fuimos a pasar un rato distendido y bien divertido, comimos juntos, nos conocimos mejor y comentamos asuntos que habían ocurrido durante estos días. Estábamos celebrando lo que nos llevábamos esa semana, con la convicción de que pronto volveremos porque hemos abierto la mirada y no podríamos acomodarnos con menos.

¡Muchísimas gracias a todos, a los que estuvisteis allí especialmente, y todos los que queráis ir a ayudar, hablad con nosotros!

Vida ELU Elus por el Mundo – Diego Galindo

Elus por el Mundo – Diego Galindo

Por: ELU Admin

Diego Galindo, 3º ELU

Hola a tod@s! Para los que no me conozcáis soy Diego Atanasio Galindo Détré y estoy en el 3º año de la ELU. Hoy me paso por aquí para contaros una de mis grandes experiencias que viví hace mes y medio. Tuve la oportunidad de ir a Sudamérica por primera vez en mi vida, pero esta vez no consistía en hacer una visita turística, sino vivir la realidad de la Medicina, carrera que empecé hace ya 2 años, desde otro punto de vista.

Siempre he querido visitar algún país sudamericano, no solo por toda la belleza que ofrece y los increíbles paisajes que tiene, sino por la cercanía en la tradición y la cultura con España. Durante un mes pude empaparme del clima tan acogedor de Perú y vivir como uno más de ellos.

Unos meses antes irme me concedieron una beca de intercambio de investigación, pero el futuro era un poco incierto. En un país donde el Covid-19 seguía acechando gravemente a la población y donde las restricciones eran bastante duras, la estancia en él suponía grandes riesgos. Además, debido a que procedía de un país extranjero era necesario que pasara una semana en cuarentena y siguiera un protocolo estricto, añadiendo el hecho de que estaría en un hospital con pacientes COVID, donde el contagio era una posibilidad bastante cercana. Todo ello me hizo dudar bastante, pero hay algo que finalmente me pregunté a mí mismo: ¿si no me han cancelado ellos mismos el intercambio, por qué debería hacerlo yo? ¿de verdad iba a dejar pasar una oportunidad de oro como esta? Y así es chavales, me tiré a la piscina de cabeza y qué a gustito me sentí.

Un mes antes de irme me cambiaron de destino, ya que Arequipa, la ciudad blanca donde en un inicio estaba destinado, se encontraba gravemente afectada por la variante delta del virus, por lo que fui destinado a Trujillo, la ciudad de la eterna primavera.

Así fue como un 26 de julio con la pechá de levante de Cai y to er caló de Sevilla, me planté en el aeropuerto. Tras casi 35 horas de viaje, entre vuelos, escalas y pequeñas cabezaditas en el aeropuerto, llegué. Y es que queridos amigos y amigas, eso fue increíble. Todo era como os podéis imaginar según se ve en las películas. Era como si entraras en un nuevo mundo. Para empezar me sentía bastante observado, un rubio alto rodeado de personas morenas y bajitas, ya os podéis imaginar cómo llamé la atención jajajajaja. Afortunadamente, al llegar, pude librarme de ese calor sofocante y disfrutar de un poco de frío (que nunca viene mal) y algún que otro chubasco. Por aquel mes eran las vacaciones de invierno y eso hizo posible que pasáramos más tiempo con los estudiantes de allí (digo pasáramos porque como os contaré en esta aventura no estoy solo jejejejeje). El invierno allí era bastante raro a decir verdad. Por la mañana me levantaba con un frío horrible, pero durante el día pegaba un buen sol. La temperatura media era de unos 25ºC.

Lo primero que me sorprendió al llegar fueron los medios de transporte. Para coger el taxi lo curioso era que no había taxímetro, sino que tu tenías que calcular cuanto podía costar según la distancia y aquí viene lo importante: que no os la cuelen por ser de fuera y os peguen un sablazo jajajaja. Otro medio de transporte no tan recomendado eran los microbuses, o microbios como le decían allí (que cada uno saque sus conclusiones). No eran tan cómodos, pero eran mucho más baratos. Poseían los mismos recursos e instalaciones que nosotros, pero la diferencia estaba en que el nivel de desarrollo era mucho menor. Las carreteras estaban peor cuidadas y los coches eran sorprendentes.

Tras una semana de cuarentena, conocí a la familia que me acogería durante toda mi estancia: eran increíblemente cariñosos y siempre se preocupaban por mí. El hecho de poder convivir con una familia te permitía adentrarte aún más en el hábito de vida y en su rutina. Te contaban anécdotas y tradiciones familiares y muchas veces hacíamos actividades juntos cada noche.

Empecé las prácticas en el hospital al día siguiente, donde tendría que ir 6 horas, 4 veces a la semana y para lo que necesitaría coger una van a las 6:30 de la mañana. Este se encontraba en la ciudad de Chocope, a una hora de Trujillo. El resto de días serían seminarios online.

Los hospitales allí funcionan por tres niveles, donde el nivel uno es el más bajo, con los recursos mínimos de atención primaria y el tres era el más alto, donde se hacían todas las cirugías necesarias y de mayor complicación. Nosotros estuvimos destinados a un hospital de ssegundo nivel en el área de Medicina Interna, en la ciudad de Chocope. Nuestra tutora clínica, Joana Magallanes, nos explicaba cómo funcionaba cada área y qué procedimientos se seguían según el paciente. Nos guió durante nuestra estancia y nos ayudó con nuestro proyecto.

Durante el mes que duraría el intercambio tendríamos que hacer un proyecto de investigación que consistía en analizar, a través de las historias clínicas de los pacientes y de los datos que se poseían, por qué la estancia de los pacientes era superior a lo que debía (en nuestro hospital, por ser de segundo nivel, tenía que ser de seis días como máximo). Así, cada día íbamos rotando por el hospital de Chocope, en las distintas especialidades, y en casos concretos íbamos a Casa Grande, un pueblo situado a 10km donde algunos pacientes eran trasladados. Hay días en los que realizábamos actividades para conocer más acerca del sistema de salud peruano. Por ejemplo, dos días estuvimos en una cámara de Gesell, a través de la cual era posible observar cómo discurría una consulta médica y el trato con el paciente; un día estuvimos en la planta de Medicina Interna, donde nosotros mismos debíamos realizar la Historia Clínica del paciente.

Así fue cómo conocimos algunas cosas peculiares del sistema sanitario. Al final de cada mañana acabábamos reventados y al llegar a casa teníamos que preparar las memorias de los trabajos que después expondríamos, pero sin duda alguna merecía la pena, hacedme caso.

El tío de la chica que me acogía tenía una clínica en la ciudad de Chocope y un día me invitó a asistir a una colecistectomía. Era mi primera operación e incluso participé en ella jejeje. Estaba previsto que hiciéramos varias actividades sociales durante nuestra estancia pero debido a la situación COVID se tuvieron que cancelar por el riesgo que suponía para la población (muchas eran tribus y, debido al poco contacto con las ciudades, nos contaban que el acceso a los bienes sanitarios eran muy escasos. Totalmente reacios a la idea del coronavirus, muchos no estaban vacunados o se negaban a ello).

A menudo preguntábamos a médicos o a personas sobre la situación del país y cómo veían el futuro. La mayoría nos contaba tristemente que el problema reside especialmente en la elevada corrupción. Era raro encontrar a un miembro del gobierno que no tuviera antecedentes de extorsión o que hubiera sido acusado por algún cargo mayor de corrupción. Incluso el propio presidente del hospital realizaba tratos o acuerdos que resultaban desconcertantes o en el que indicaba que los precios de los materiales comprados era superior al real (así una gran parte iba destinado a su propio bolsillo). Los jóvenes nos contaban esto con cierta tristeza, ya que muchos de ellos buscaban que el futuro del país fuera a mejor. La situación se veía empeorada por las recientes olas de inmigración procedentes sobre todo de Venezuela, que hacía que la economía del país decayera de forma importante.

Como os estaréis preguntando no todo fue ir al hospital. Pudimos hacer viajes a distintos sitios del país y, claro, con lo grande que era y todo lo que había por ver, era necesario seleccionar. Fui a Chimbote, una ciudad pesquera al sur de Trujillo, donde disfruté del magnífico ceviche y el olor a mar. Una semana después hicimos nuestra pequeña rutita, visitando ciudades como Ica (muy conocida por el Pisco y la leyenda de brujas), Puno (la ciudad más alta a nivel del mar habitable) y Cuzco.

Para mí sin duda la más bonita fue Puno. No solo porque soy un gran amante de la montaña, sino por las preciosas vistas que ofrecía del lago Titicaca y de cómo vivían las poblaciones a esas grandes alturas: la trucha al horno era el plato principal y para hacer frente al mal de montañas tomaban mates, de manzanilla o de coca habitualmente, y podías ver como muchos mascaban la hoja de coca, que te ayudaba para combatir el dolor de cabeza. En esta ciudad puedes ver el prototipo cuando se piensa en un peruano: todos eran bajitos, de cuerpo ancho y veías sus mejillas rojas y vestidos con los trajes típicos de colores muy vivos. Era sorprendente ver cómo eran capaces de subir esas enormes cuestas cargados de cestas de mimbre y bolsas.

Algunos lugares que tuvimos la oportunidad de visitar fueron el desierto de Huacachina (lugar ideal para ver la puesta de Sol); el lago Titicaca, donde todavía habitan tribus, como las islas flotantes de los Uros o la isla Taquile, cuya población no posee nada de electricidad y todo funciona por la mera actividad humana (pero lo mas curioso es cómo su cultura está basada en una sociedad matriarcal y donde los diferentes cargos de la sociedad se distinguen por los trajes que llevan); o la montaña de los siete colores, pero sobre todo, como no podía ser de otra forma, me quedo con Machu Pichu (ojito con la pronunciación). Es ahora cuando entiendo el por qué es una de las siete maravillas del mundo: no diría tanto por el paisaje, sino por la sensación que transmite y cómo te sientes una vez has llegado arriba: es algo increíble, difícil de explicar. Es como si de repente sintieras una energía que te recorre por dentro, tantos años de cultura Inca, esas piedras madres, llevadas desde las grandes montañas de los alrededores, haciendo uso simplemente de la mecánica y de la fuerza humana, con más de 500 años necesarios para su construcción hacen de este sitio algo único. Por un momento sentía que había viajado a otro mundo, que había ascendido hasta lo más alto. Cuando llegas arriba y ves esa inmensidad en lo alto del valle, rodeado del río de Aguas Calientes y de grandes montañas, piensas que eso no ha podido ser un acto humano: debe haber algo más. No es posible tanta perfección al mismo tiempo. Tanto, que por un momento se te corta la respiración y se te pone la piel de gallina.

Como no podía ser de otra forma, las alpacas y las llamas estaban por todos lados. Os diré solo que la llama es más alta y tiene menos pelo, mientras que la alpaca es más bajita y tiene un pelaje increíble. Ya os digo yo que eso es lo más suave que hay, te pones una manta o un poncho hecho de alpaca en invierno y además de no pasar nada de frío estás super a gusto.

Como gran amante de la montaña, para finalizar mi estancia hice una ruta por la ciudad de Huaraz, a la Laguna 69. Son unas tres horas de subida, a 4.604 metros sobre el nivel del mar, rodeado de cascadas preciosas. Aunque el frío y el viento se te mete por los huesos ni siquiera piensas en eso (porque creedme, es para olvidarse con todo lo que hay a tu alrededor).

Perú es bien conocido por su comida, tanto que este año fue el 5º consecutivo en llevarse el premio al país con la mejor gastronomía del mundo. Cada día probaba un plato distinto, y por si fuera poco, la cantidad no se quedaba corta. Os prometo que en mi vida había comido tanto (y con lo que me gusta a mi comer…). Me gusto tanto que hasta yo mismo acababa cocinando para llevarme las recetas a casa jajaja. Todavía hoy echo de menos la papa a la huancaína, el lomito saltado, las mollejitas, el arroz verde, el Shámbar, cabrito, ají de gallina, anticuchos o los riquísimos picarones.

Hay sabores únicos y uno de ellos es el del Maracuyá, ¡madre mía qué bueno está eso illo! No había comida en la que no pidiera una jarra de maracuyá para beber. ¿Habéis oído hablar del maíz morado? Sí, habéis entendido bien: maíz, morado. Y es que la bebida que se prepara con eso, la chica morada, ¡¡¡¡está riquísima!!! ¿Sabíais que en Perú hay más de 6.000 variedades distintas de patatas? Pero me quedo con el camote, la verdad, una patata dulce que con cualquier plato pegaba.

Aunque hay algo que sinceramente no me gusto nada: el café. Os juro que jamás he probado algo tan malo. Allí no le echan ni leche. Tu le pides un café y lo que te sirven es el café echo en cafetera y luego le añades agua caliente. Imaginaos cómo os ponía eso, estabais como una moto todo el día.

Hablando un poco de la cultura y las tradiciones, el país se ha forjado por las influencias que procedían de fuera a lo largo de los años. Cuando preguntaba a los peruanos sobre algunas jergas o el acento característico, me decían: “Perú ha adoptado influencias desde otros países. Muchas palabras provienen de personas que llegaron aquí hace años. Mas allá del “ah ya!” o del “pues” al final de cada frase no hay nada que nos caracterice. Puedes imitar el acento argentino, colombiano o mexicano, pero no el peruano, porque directamente no lo tenemos” ¿Es algo curioso verdad? Como un país se ha forjado a partir de la influencia de otros países y resulta ser un todo.

Aprendí también cómo con el paso de los años, han transformado la cultura española y la han incluido como parte de ellos mismos. Tienen un gran amor por España y cualquier turista español era considerado como uno más de ellos. El caballo andaluz forma parte de muchos de los bailes típicos, así como la guitarra flamenca o la caja. Muchos de los vestidos y de la música te hacen recordar al flamenco.

El baile típico que aprendí de Trujillo, la Marinera, era tan bonito como su significado: el cortejo del hombre hacia la mujer y en el que muchas veces, el hombre se subía a caballo para impresionarla. La danza criolla es propia de las tribus del Amazonas, pero presenta variaciones según la región de Perú. La música era conmovedora. Los instrumentos, como la quena o la zampoña, que caracterizan a Perú tenían un sonido muy relajante. Recuerdo cómo cada noche no podía irme a la cama sin antes oír un fragmento del “Condor Pasa”. Para mí era como la nana que cantas a un bebé y que inmediatamente se queda dormido.

Pero por supuesto todo esto no habría sido lo mismo sin dos grandes personas: Ario y Trifon. ¿Quién imaginaría que se podría forjar una gran amistad entre un italiano, un búlgaro y un español a kilómetros de distancia de sus casas? Un deseo común nos unía: descubrir el mundo, y es que nunca el idioma resulta ser una barrera, sino más bien un reto. Nos aventurábamos solos en un país que no conocíamos, pero que era como si hubiéramos nacido allí. Juntos organizamos e hicimos nuestros viajes y compartimos grandes momentos. Nos sentíamos libres y especiales, y es que la gente que nos rodeaba lo hacía posible. No me acuerdo de cuantas veces en los restaurantes nos ofrecían un aperitivo o nos pidieron que nos echáramos una foto con ellos, e incluso nos invitaban a comer con ellos. Recuerdo que hasta un día acabamos jugando un partido de fútbol en uno de los campos de la ciudad.

En el hospital fue aún más increíble. Cuando vas a un país subdesarrollado puedes pensar que las condiciones allí son ínfimas o que los profesionales no están lo suficientemente preparados pero ¿sabéis que? Allí la carrera de Medicina dura siete años y empiezan dos años antes que nosotros. Nada más que en Trujillo había tres facultades de Medicina y en cada clase cerca de 600 alumnos. Cuando veías a los profesionales estos trabajaban con una dedicación increíble, eran las personas más honestas y con una pasión que jamás había conocido, cada uno con una historia de superación distinta. Es en ese momento donde te das cuenta de lo agradecido que debes estar y de la suerte que tienes de estar rodeado de ellos.

Pero todo tiene un final y así fue como nuestra estancia ponía fin el 31 de julio. Sin embargo, debido a la situación de la pandemia nos retrasaron el vuelo de vuelta y volvimos una semana más tarde (cosa de la que no me puedo quejar). Aún recuerdo aquella despedida en el aeropuerto y cómo acabé con 9 kilos de más en la maleta por querer traerme de vuelta tanta comida y recuerdos jajajajaja, lo que resultó en llevar tres bolsas de mas. De ahí me fui con una sonrisa y una alegría increíble, muchísimos números de teléfonos para llamarnos cada semana (o al menos esa era la idea) y con la esperanza de volver en un futuro cercano.

Sin duda alguna ese mes fue único. A pesar de las circunstancias por las que pasaba el país, con la pandemia y la elección de un nuevo presidente unos días atrás, disfruté al máximo. Descubrí qué es lo que se esconde “al otro lado del charco” y, sin duda alguna, lo más importante para mí fue romper con muchos de los prejuicios o con la imagen que muchas veces se vende desde fuera. Allí la realidad era bastante diferente. La gente se sentía muy agradecida por tenernos allí y compartir con ellos grandes momentos. Nos sentíamos más seguros de lo que creíamos. De todo esto saqué dos conclusiones: lo primero es que viajar es la mayor fuente de conocimiento. No hay mejor forma de conocer el mundo en el que vives y descubrir qué es lo que hay más allá de tu día a día que saliendo de tu entorno. No importa cuán lejos esté o cómo de loco pueda sonar, lánzate. Afortunadamente vivimos en un mundo donde la conexión resulta muy fácil y sencilla. Hay mucho por descubrir y no dejéis que el tiempo lo llegue a consumir. Lo segundo es que los mejores momentos se viven con los demás. No me imagino haber vivido tan al máximo, estando tan feliz y a gusto si no hubiera sido por todas las personas que me acompañaron durante este viaje.

Bueno, después de haberos soltado toda esta historia creo que ya es hora de que me despida. Para todas aquellas personas inquietas y con ganas de descubrir el mundo (que sé que hay muchos entre vosotros), deciros que no tengáis miedo (ojito con que yo os esté diciendo esto). Detrás de cada frontera se esconden personas que merecen mucho la pena, grandes maravillas al ojo humano y con una riqueza más valiosa que cualquier libro que podáis encontrar en una biblioteca. Lo único que necesitáis es una mochila y ¡manos a la obra! que el resto quien sabe lo que será.

Saludos y un fuerte abrazo.

Vida ELU Beers & Books

Beers & Books

Por: ELU Admin

¡Hola! Gracias por interesarte en esta iniciativa de Beers & Books. Esta surge a raíz del Módulo 2 (el cual muchos cursaréis el cuatrimestre que viene) con Susana Sendra y Santiago Huvelle. Fueron esas ganas de continuar con lo aprendido haciendo red ELU lo que nos motivó para crear este espacio donde compartir alrededor de una obra literaria. Las obras escogidas irán siempre en línea con el itinerario formativo de la ELU (lo siento por las personas que se querían leer Crepúsculo).

En este espacio queremos poder compartir nuestras ideas alrededor de una obra literaria. La estructura de los encuentros es la siguiente: Mini-Zooms (de unos 40’) cada dos semanas para ir comentando los capítulos marcados para esa semana. Y al finalizar el libro, un encuentro final algo más largo que irá variando de contenido según el libro y el formato que le queramos dar. No te preocupes que haremos un calendario para que puedas ir siguiendo todo sin perderte.

Aterrizando esta idea, os vamos a dar claves prácticas:

  1. Para unirte, haz click en el enlace del grupo de WhatsApp que os llegará por el canal de difusión de la ELU (número de WhatsApp que debiste agregar en el fin de semana de introducción y por el cual llegan todas las comunicaciones)
  2. Una vez en el grupo, os propondremos la obra y el itinerario a seguir para este libro.
  3. Si ves que no puedes seguir el ritmo de lectura (no te preocupes, no es muy exigente), puedes leerlo a tu ritmo y seguir participando en los mini-Zooms y el encuentro final.
  4. Si ves que este cuatri no puedes participar tan activamente, pero no te quieres perder nada, puedes meterte igualmente en el grupo y participar más cuando estés disponible.
  5. La lectura del primer libro comienza el 31 de octubre. Su título lo revelaremos una vez estéis en el grupo de WhatsApp.

De todos modos, cualquier duda o sugerencia, puedes contactarnos a Natalia Aldaba o a Marta Morcillo, alumnas de 3º de la ELU. ¡Muchas gracias por leernos y esperamos verte pronto!

Vida ELU

Cuaderno de Bitácora

Por:

¡Buenas! Gracias por entrar en esta sección de la newsletter.

El ‘Cuaderno de Bitácora’ es el cuaderno que se empleaba en navegación para guardar los datos de lo acontecido durante la travesía. ¿No son los libros nuestro cuaderno de bitácora?

Siguiendo con esta idea, este espacio surge para que los ELUs dejemos por escrito aquellos libros que nos han acompañado en alguna etapa de nuestra vida. Es decir, queremos que compartas con el resto un libro (o los que quieras) que te haya gustado y que entronque con la línea formativa de la ELU (aunque en su época te gustase mucho Jerónimo Stilton, quizás no sea el libro más adecuado).

En cuestiones prácticas, ‘Cuaderno de Bitácora’ es la sección de la newsletter donde se publican reseñas de libros escritas por los ELUs que quieran participar. No hace falta que escribas muchas reseñas ni tiene que ser sobre La Ilíada (aunque podrías si quisieras). Con esto queremos transmitir que no te sientas inseguro sobre si el libro que te has leído es lo ‘’suficientemente’’ bueno. Queremos escucharte. De todos modos, si tienes dudas, nos puedes preguntar a Berta Coll, Marta Morcillo y Susana Sendra.

La primera reseña saldrá el 7 de noviembre. Para participar en esta sección, te dejamos el enlace al forms que tienes que rellenar y nos pondremos en contacto contigo.

¡Muchas gracias!

Vida ELU

Jornada de Inicio de Curso 21/22

Por:

Elena Sánchez González- Alumna de 2º ELU

“Si supiera que el mundo se acaba mañana, yo, hoy todavía, plantaría un árbol” – Martin Luther King.

Las palabras se convierten en algo insignificante cuando el corazón habla por sí solo. Y las miradas y los abrazos esa emoción que brillaba detrás de la mascarillas, ya forma parte de otro gran destello de luz que me guardo en el corazón junto a vosotros.

Muchas son las generaciones que han sido parte de un camino que no deja indiferente a nadie y, muchas serán las generaciones que llegarán a este lugar esperando una respuesta, buscando una señal o quizá, con la certeza de que es su lugar.

Un camino y un legado de tantos otros que nos llega en forma de ejemplo, de generosidad infinita, de compañerismo y amistad dando sentido al verbo “compartir” en su máxima extensión. Muchos otros, todavía nos dedicamos a admirar lo ya construido, a intentar contribuir de alguna forma en este gran proyecto vital. Quizá seamos esos que aún siguen sintiéndose tremendamente afortunados por el regalo que fue Becas Europa y todo lo que no sabríamos que vendría detrás y, que, poco a poco, vamos modelando con cariño y entusiasmo.

Querer ser parte de un lugar por todos aquellos que lo habitan y con los que compartes una vocación, un deber, una responsabilidad: la búsqueda del bien, la belleza y la bondad, siendo con otros. Sentirse acompañado en una senda de auto-descubrimiento personal, siempre cogidos de la mano de aquellos que nos regalan su tiempo, su escucha y su entrega infinita; es el privilegio de unos cuantos afortunados.

Solamente cuando uno sabe qué es lo que busca, puede llegar a valorar lo que verdaderamente encuentra. Y así, con la emoción a flor de piel y la ilusión desbordante de seguir sorprendiéndonos, volvemos al lugar que, en parte, nos llevó a ser quienes hoy somos.

“Toda acción es esperanza”. Así arrancaba la Jornada de Inauguración de la Escuela de Liderazgo Universitario en este nuevo curso, 2021-2022. Una frase alentadora en tiempos de preocupación para muchos, sufrimiento para tantos y de tantas preguntas, a las que aún no hemos conseguido dar respuesta. Un tiempo en el que la vida nos ha puesto en juego frente a una realidad incierta, compleja e inquietante. Dos años sin abrazos, sin juntarnos, sin apenas mirarnos.

Juan y Carola, directores académicos de la Escuela de Liderazgo Universitario, nos abrieron, una vez más, la puerta de su casa y de sus corazones para recibirnos allí. Con ellos, comienza el pistoletazo de salida a un curso en el que recordaremos (y volveremos a pasar por el corazón), todo lo vivido y compartido y, lo que sin duda, llegará de forma inesperada y gratuita.

La “esperanza” se convirtió en el centro de una reflexión marcada por un deseo de ponerse en marcha, confiando en que algo bueno llegará. Echando raíces en lugares sólidos que nos permitan construir un hogar, para cuando lleguen las adversidades. Valorar la importancia de encontrar una fuerza interior, que nos mueva y nos conmueva, con acciones de compromiso y entrega al que me mira. La necesidad de intentar comprender la complejidad humana, tan simple y misteriosa, al mismo tiempo.

Además, contamos con la presencia de don Pablo Velasco, que fue el encargado de inaugurar la primera lección magistral de este nuevo curso académico. Aprovechamos para agradecer su “SÍ” generoso ante nuestra llamada y su respuesta tan viva. Su mirada sincera nos recordó la importancia de promover una lectura atenta de la vida, así como la necesidad de sorprenderme ante el brillo de alguien: en quien me reflejo y me miro.

El acontecimiento, entendido como una realidad que hace avanzar la trama o amenaza con destruirla, exige una respuesta libre y, gracias a ella, nos ofrece la posibilidad de encontrar un sentido a nuestras vidas. Así pues, el hombre vive en una espera sin límite, en la que nuestros corazones anhelan el infinito.

Gracias a todos aquellos los que hacéis, desde ese lugar, un llamamiento a la esperanza. Gracias por alumbrarnos un camino, en el que aún seguimos aprendiendo con vosotros. Gracias Juan, Carola, profesores, mentores: sois un equipo. Y, por supuesto, gracias a ti ELU, por reafirmar tu “sí”, día a día, con tu ejemplo e ilusión.

Volvemos con la certeza de seguir creando recuerdos y con la esperanza de continuar con el regalo recibido con la responsabilidad de ser con otros, en quienes me reflejo.

Seguimos rumbo a Ítaca.

Juntos.