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Andrea Sánchez – ELUs por el Mundo

Por:

¡Hola a todos! Soy Andrea y como algunos ya sabéis, desde septiembre del año pasado hasta abril de este año estuve en Múnich. Hoy os quiero contar un poco más de cerca como ha sido mi experiencia, que, aunque común a todos los que hacemos un Erasmus, es diferente.

Prácticamente toda la gente que conozco define su año de Erasmus como la mejor, o una de las mejores experiencias y años de su vida, que lo recomendaría a toda costa y a quien fuera. ¡Quizá sea de las pocas personas para las que esto no se cumple! Mi experiencia ha sido diferente, con ella he aprendido, he crecido, pero muchos días no he sido feliz o no encontré motivos para decir “volvería a decir que sí”. Sé que es sorprendente y que no es lo que nos gusta escuchar, porque preferimos escuchar historias increíbles donde todo va como esperamos. Pero este año he aprendido a ser sincera conmigo misma, a respetar mis tiempos, y también a transmitir mi verdad, aunque no sea la de la mayoría o, aunque a poca gente le guste contar lo malo y yo me convierta en esa minoría de gente completamente transparente.

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Hace ya un año tomé la decisión de elegir Múnich como destino de Erasmus con el objetivo de perfeccionar mi alemán. Pero pequé de seguir la corriente. En mi clase éramos 45 y solo 5 se quedaban en España, todos los demás querían irse de Erasmus. No fui capaz de ir a contracorriente y ser la número 6 que se quedaba. Dije: si no es ahora, ¿cuándo? Y decidí arriesgarme a decir que sí sin realmente quererlo, solo para poder decir “no me quedé con las ganas”, “no decepcioné a nadie”, “di mi máximo en ese momento”.

Otro factor decisivo fue el hecho de tomar la decisión en base a la calidad de la Universidad de destino. Este es sin duda un factor importante, pero no debería ser el único. Esta universidad solo ofertaba una plaza, por lo que cuando llegué, no conocía a nadie, no fui con ningún español ni nadie de mi universidad. Y más que eso, ningún Erasmus hacía mis asignaturas, por lo que todos los días iba a clase con nativos alemanes a quienes es difícil acceder. El ambiente en clase no era lo que solemos ver en España, grupos de amigos que quedan antes y después de clase. En mi universidad la gente iba a clase sola y cuando acababa, se levantaban y se iban. No había apenas interacción entre ellos, ¡ni mucho menos conmigo!

Para futuros Erasmus, ¡valoradlo todo! El clima, el ambiente, la dificultad de adaptación, la calidad de los alojamientos… Todo cuenta para la salud mental y felicidad durante la estancia. De hecho, al haber elegido una universidad tan buena (30ª mejor universidad en economía del mundo), la exigencia era muy alta. Eso no me permitió tener un Erasmus relajado y lleno de fiesta, que es como suelen pintarlo quienes vuelven de sus ciudades.

Hasta ahora os podéis hacer a la idea de la situación: estaba en una residencia donde no había nadie de Erasmus, iba a la universidad sola y tenía mucha carga lectiva y de trabajo en casa. El clima no acompañaba y en general, la sociedad alemana (muy a mi pesar porque quería quitarme el estereotipo) sí es fría y seria. Alguien podría preguntarse, ¿cómo aguantaste entonces? Intentando sacar algo positivo cada día.

Cuando llegué un mes antes de que empezaran las clases y no conocía literalmente a nadie me fui a pasear muchas veces sola por la ciudad. Iba con mi música, pensando en mis cosas, disfrutando de los rayos de sol de la ciudad antes de que empezara el otoño (que es casi un invierno para los que estamos acostumbrados al clima mediterráneo). Me esforcé por visitar museos y encontrar cada día algo que me animara a salir de casa.

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Por fin la segunda semana de septiembre comencé a conocer a gente. Hicimos un grupo grande y salimos de fiesta el primer mes cada viernes y sábados. Fuimos a karaokes y conocí a mucha gente. Este mes sería lo más parecido a lo que suele ser el mes de Erasmus para la mayoría de la gente. A estas alturas no había empezado el curso todavía y decidí sumergirme en la vida social al completo.

Algo que marcó también mi experiencia fue el trabajar en el Oktoberfest. Durante dos semanas y tres fines de semana trabajé de 11h a 23h en la carpa Marstall sacando fotos a los turistas y vendiéndoselas posteriormente. Necesité mucha resiliencia y fuerza porque era la primera vez que trabajaba en un entorno de fiesta donde todo el mundo va ebrio menos quienes trabajamos. En estas semanas me apoyé muchísimo en el grupo de chicas de todo el mundo que trabajaban como yo en la carpa. Aquí tuve la oportunidad de ver que cuando una carga se comparte, el sentimiento de desolación desaparece. Porque cuando eran las 22h30 y acababa el día, todo lo que necesitábamos era la mirada cómplice de “yo también me he cruzado hoy en la carpa con personas ebrias desagradables”. Tuve momentos duros, pero valió la pena ya que la remuneración era alta y yo quería el dinero para ir a ver a mi novio a China, donde estaba él de Erasmus.

Esto me lleva al siguiente punto: ¡relaciones a distancia! Si tomáis la decisión de iros al extranjero y vais a mantener una relación, armaos de paciencia. Todo es posible si le echáis ganas, pero al mismo tiempo, hay que estar preparado para ser flexible, transformar la relación en lo que cada uno pueda dar durante su periodo de adaptación y también saber perdonar el no recibir lo que se vive en una relación cara a cara.

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Ya en el mes de octubre comenzaron las clases y mi curso de alemán (aquí venía yo a por mí C1 que tanto quería). La universidad como tal era increíble, los profesores buenísimos y las clases se disfrutaban. Es una universidad del siglo XIV por lo que caminar por los pasillos de esta transmitía esa ansia de “búsqueda de la verdad”. Uno podía imaginarse a eruditos subiendo las escaleras y a sabios enseñando su conocimiento en las aulas hace siglos. Fue sin duda lo que más disfruté de mi estancia: el haber adquirido unos conocimientos tan bien enseñados de la mano de profesores muy bien preparados a nivel pedagógico.

Esto fue de la mano con un rebajar la fiesta y los planes para poder llevar al día toda la materia. Sí que antes de los exámenes tuve tiempo de viajar a Salzburgo, Praga, Innsbruck, Ammersee, Liubliana… Descubrí mucho de la historia de Europa y de las gentes que viven en estas ciudades.

Pero también aprendí algo: el con quién es tan importante como el cómo y el qué. Porque unido al con quién está el para qué, y algo con lo que yo he sufrido bastante es con el sentir que toda la gente que iba conociendo era efímera, pasajera. Pensaba ¿por qué debería estar dedicando mi tiempo a personas a quienes solo les importa salir? ¿por qué no hay un interés por conocer a las personas realmente? Sentía que a mi alrededor todos sabían que en un año no sabríamos los unos de los otros y eso me vaciaba. Porque me costó encontrar a esas 3-4 personas en quienes me podía apoyar en mi día a día y con quienes podía compartir mis alegrías y preocupaciones. Personas que sí querían ser amigos, con todas las letras.

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Creo que la búsqueda de autenticidad en todo lo que hacemos nos asegura rodearnos de personas sinceras y de confianza, a quienes nos abrimos y se abren. A la vez, este deseo nos lleva a tener decepciones, a llevar un camino más lento, a no conformarnos, ser exigentes. Porque yo soy el tipo de persona que se entrega, que no quiere estudios a medias, amigos a medias. Quizás por eso mi experiencia ha sido tan diferente, porque no he conseguido ver el valor de lo efímero, ¡y probablemente sea mi error! Así que eso es lo que me llevo. Un aprendizaje personal, un autoconocimiento… ¡y el tan ansiado C1 de alemán!

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Gloria Rodríguez – Una gota de agua más

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¡Hola familia! Soy Gloria y os quería hablar sobre UN INICIO, un proyecto de catering social que en la situación que estamos viviendo ahora, ha comenzado a ayudar a las familias más necesitadas.

UN INICIO es una entidad que conozco bien porque surgió impulsada por mi madre, mi hermana y otros amigos. Se dedican a acompañar, formar, educar y emplear a jóvenes pertenecientes a ciertos colectivos en desigualdad de condiciones a través de la gastronomía. Sin embargo, dada la situación, como muchas otras empresas, se han visto obligados a reinventarse. Entre otras cosas, han decidido acompañar a las familias vulnerables que sufren los efectos de esta crisis, preparando cajas de alimentos y llevándolas a sus casas. Comenzaron este proyecto gracias a las donaciones de terceros y han llegado a ayudar a más de 6000 personas. Debido a la cercanía con estas familias, han visto que hay muchas que están pasando por situaciones complicadas, y este número no hace sino crecer. Es por esto que, gracias a los voluntarios que se están ofreciendo, se está pudiendo ayudar a casi 1000 familias a las que se visita de forma recurrente con la intención de acompañarles y ofrecerles cajas solidarias.

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A lo largo de la cuarentena, mi madre y mi hermana llegaban a casa todos los días impactadas por la situación tan difícil que se está viviendo. Ellas nos contaban con detalle lo que iban haciendo, lo que iban viendo, la gente con la que se han ido encontrando, y cuanto más nos contaban, más ganas nos entraban de ir a echar una mano. Sin embargo, dada mi situación en la universidad, veía que lo que se me ponía ahora delante era asistir a mis clases y enfrentarme con el estudio. Y esto ha sido difícil, porque no entendía por qué me encontraba un sábado por la tarde estudiando mientras toda mi familia estaba repartiendo cajas de alimentos.

Mi tía, a la que le pasa algo parecido, porque está también trabajando y se muere de ganas de ayudar, me decía que para ella fue clave recordar la frase de Santa Teresa de Calcuta “No es tanto qué hagas, sino en qué pongas el corazón”. Y es verdad, porque igual que marca la diferencia la ayuda que están dando desde UN INICIO, marca la diferencia cómo me ponga yo delante del estudio, por qué estudio. Pero como soy un poco cabezota, aun así insistí en que si podía hacer algo para ayudar desde casa, que contaran conmigo. Y así fue, me propusieron llamar a las familias para ver cómo ayudar, a quienes llevar la caja y qué necesidades había. Y eso he estado haciendo en estas últimas semanas. Ha sido algo realmente impactante. Al final estamos encerrados en casa, sin saber bien qué sucede fuera, y de repente te chocas con una realidad que, aunque supieras que está, yo al menos no era del todo consciente. Durante la cuarentena, en mi cuarto, me era muy fácil caer en mis problemas y mis quejas, y sin embargo estas llamadas me han hecho mirar esta situación con una perspectiva más amplia.

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Me ha sorprendido también darme cuenta de que estas familias sí, necesitan ayudas y alimentos, pero más que eso necesitan estar acompañados. Me ha pasado ya con varias personas que me cuentan que están solas y se echan a llorar, agradeciendo infinitamente el poder hablar con alguien.

A raíz de esto, he empezado a llamar a algunas personas que están solas simplemente para hablar. El pasado viernes llamé a Verónica, que anteriormente me contaba que estaba sola y pasándolo muy mal, y cuando colgué no daba crédito a lo que acababa de pasar. Yo la llamaba con la intención de charlar un rato, de acompañarla un poco, y cuando colgué, esta mujer me había dado mil vueltas. Verónica me contaba que durante este tiempo había empezado a leer libros de la carrera que dejó en el pasado, simplemente por amor al arte, por enriquecerse, y me decía “Si es que yo soy muy curiosa, a mí me gusta leer de todo, y ahora que tengo más tiempo, no pierdo oportunidad. Algunos compañeros me dicen que por qué leo eso si no me va a servir para el trabajo, sin embargo yo creo que esto es una riqueza que no tiene precio.” Y yo me veía estudiando con pereza, y sin ilusión, y de repente Verónica me recuerda que no es tanto para qué estudies, sino porqué, qué tiene de atractivo ahora aquello que he decidido estudiar.

También me contaba la situación de falta de compañía que estaba viviendo, no solo a nivel físico sino que veía cómo muchos de sus amigos le habían dado la espalda en esta situación, que se sentía sola. Y esto me hacía ver lo afortunada que soy, que tantas veces, y en estos días, miro más lo que me falta, lo que me gustaría que sucediera, y no lo que ya hay, empezando por tener una familia. Verónica me había ayudado mucho más que yo a ella, y como dice un amigo, vi cómo efectivamente la vida está para darla, ya sea repartiendo cajas de alimentos, estudiando o con una simple llamada.

Por último, quería hacer un llamamiento para animaros a colaborar como voluntarios. Desde UN INICIO cada vez reparten a más familias y necesitan ayuda para ello, por eso os animo a, si tenéis un hueco y ganas, apuntaros y echarnos una mano. Podéis repartir cajas de alimentos con vuestro padre, vuestra hermana, o algún amigo; o venir a ayudarnos a montarlas. ¡Gracias familia!

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Vida ELU Diego 1

Diego Sánchez – ELUs por el Mundo

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Quince minutos. Es el escaso tiempo que pasa desde que salgo por la puerta de mi casa hasta que llego a la Complutense, donde estudio Matemáticas y Física. Son apenas cinco minutos más de los que tardaba en llegar al instituto. Es muy cómodo, no lo voy a negar, pero al mismo tiempo ligeramente decepcionante. Sacarme el carnet de conducir supuso un mayor cambio en mis rutinas que entrar a la universidad y eso no suena demasiado bien.

Me llamo Diego y estoy en último curso de la ELU. Cuando era pequeño, me encantaba ver “Madrileños por el mundo”. Ver a gente que se había atrevido a trasladarse a Japón, Bolivia o Noruega me resultaba fascinante. Me parecían personas muy libres y con mucho que contar. Recuerdo perfectamente decirle a mi madre que yo algún día saldría en el programa. Por eso, mi elección universitaria es un tanto contradictoria. Por eso, el pasado 2 de septiembre, cogí las maletas para irme de Erasmus a París.

Probablemente estarás pensando que París tampoco es el fin del mundo. Y tienes toda la razón. Pero me gustan mucho las matemáticas, el francés y los museos interminables, así que la Sorbona parecía un acierto seguro. Spoiler 1: lo ha sido. Spoiler 2: no es oro todo lo que reluce.

Lo primero que me llamó la atención cuando llegué a la que iba a ser mi ciudad para los próximos meses fue la burocracia. Me habían prevenido al respecto, Francia y sus papeleos son famosos, al fin y al cabo hay quien dice que la administración de los Estados modernos tiene su origen en Napoleón. En cualquier caso, no podía ni imaginarme el monstruo de siete cabezas con el que me iba a tocar batirme. El día de mi llegada a París estuve esperando cinco horas y media (¡cinco y media!) para que me dieran la llave de mi habitación en la residencia. Y fui de los que tuve suerte, hubo más de un Erasmus que tuvo que buscarse un hotel.

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Lo que en el momento fue bastante desesperante, ahora es un bonito recuerdo que me hace sonreír. Y no tanto por la idealización de algo negativo, sino por todo lo que he aprendido desde entonces. Dicho en una palabra: paciencia. Algunas de mis actividades de mi primer mes de Erasmus fueron hacer un horario juntando asignaturas de distintos itinerarios, cumplimentar la documentación para que me concedieran la beca de ayuda al alojamiento o llamar por tercera vez a la oficina de transporte público para que me dieran la tarjeta del metro. Ninguna de estas cosas es demasiado complicada, pero requiere respirar y dejar que todo fluya. He aprendido muchísimo en este aspecto, y eso se hizo especialmente patente el día 10 de enero. Era viernes, acababa de terminar exámenes y estaba saliendo de tomar una copa en un bar bastante chulo del Barrio Latino. Suerte que solamente me tomé una (los precios de París son un tema para otro día) porque recibí una llamada urgente al filo de la medianoche. Al parecer, salía agua por debajo de la puerta de mi habitación. Volví lo más rápido que el transporte público me permitió (las huelgas de París también son un tema para otro día) y me encontré con mi cuarto con dos dedos de agua por una tubería que había reventado. La cosa no acabó ahí, puesto que tardaron doce (¡doce!) días en arreglar el problema. Tiempo que yo pasé sin agua corriente, mendigando cocinas y duchas de mis vecinos, que se portaron fenomenal conmigo. Arturo, si lees esto recuérdame que te debo por lo menos un helado. Bromas aparte, estoy convencido de que el Diego de hace un año se habría visto superado. Sin embargo, asumí la situación con bastante calma y es algo de lo que me siento ciertamente orgulloso. También es cierto que con escapadas ocasionales por París junto a personas como las de esta foto todo se hace más sencillo.

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Hasta aquí la parte negativa, gracias por escucharme. Porque todo lo demás ha sido maravilloso. Es una gozada, por ejemplo, pasar una noche electoral lejos de casa siguiendo los resultados con tus amigos de Taiwán. Es aún mejor hacer una porra todo el grupo sobre cómo va a quedar el asunto y que haya españoles que acierten menos que los extranjeros. Es lo que tiene dejarse llevar más por el corazón que por la cabeza para repartir escaños, recuerden leer siempre a Kiko Llaneras antes de hacer sus predicciones. Todo ello aderezado con algún pique amistoso, muchas risas y comida de importación para celebrar la fiesta de la democracia. El gazpacho Alvalle y las galletas Rebuenas de Mercadona siendo la parte más importante de todo lo anterior, por supuesto.

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Debo reconocer, eso sí, que la multiculturalidad tampoco ha sido mi mayor fuerte en esta experiencia. Pinshuo, Peggy, Giuseppe, Mafalda y Yannick son la honrosa excepción en un grupo de amigos formado mayoritariamente por españoles que gritamos mucho y nos saludamos con efusivos abrazos. Ya les hemos pegado estas patrias costumbres, y es que no hay mejor momento para sacar a relucir el orgullo nacional que cuando estás en el extranjero. Es precisamente ese sentimiento de compartir cultura y costumbres lo que ha contribuido a unirnos tanto estando lejos de casa.

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Como no soy muy dado a utilizar Instagram, aprovecho para compartiros algunas fotos más que muestran variopintas actividades de mi vida parisina, no todas ellas previamente esperadas. He patinado sobre hielo en la azotea de las Galerías Lafayette con la Torre Eiffel de fondo, yo, que tengo miedo a esquiar. También, y para asombro de mi madre, he cocinado migas con chorizo y pimiento verde con notable éxito (compré pan de más por error, larga historia). Incluso he jugado al baloncesto a oscuras con cinta reflectante y luz estroboscópica como única manera de ver algo. Recomiendo probarlo.

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No puedo dejar de mencionar la pequeña pero bonita comunidad ELU que hemos formado durante estos meses Tessa, Miguel, Rubén y yo, con la incorporación de Paula desde Reims cuando los horarios de Flixbus lo han permitido. Juntos hemos llevado el espíritu cultureta que nos caracteriza a París, visitando la casa-museo de Rodin, la tumba de Napoleón y el 59 de la rue Rivoli, una curiosa exposición de arte contemporáneo donde resulta complicado distinguir a artistas de visitantes. Además, como en la variedad está el gusto, también hemos compartido comidas en un barco atracado en el Sena, hemos bebido cervezas acompañadas de muchos cotillELUs y nos hemos encontrado por casualidad de fiesta en las discotecas que dan descuento con la tarjeta de la Erasmus Student Network. Incluso Jorge se dejó caer por sorpresa y nos hizo una agradable visita desde tierras valencianas. Para la próxima esperemos que traiga paella. Agradezco mucho la presencia de todos ellos, los ratos que hemos pasado juntos tenían un dulce sabor a hogar.

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Evidentemente, ni en mis previsiones más pesimistas habría pensado que mi Erasmus se vería abruptamente interrumpido de la manera en la que ha ocurrido. El 12 de marzo mis padres me llamaron según salía hacia la facultad para decirme que la cosa parecía estar poniéndose fea, que había rumores de que se podían llegar a cerrar las fronteras y que quizás lo mejor sería volverse a España. Hay veces en las que es mejor no discutir lo que te dicen tus padres cuando están preocupados. Compré los billetes de avión en el metro camino a la universidad, llegué allí dándole vueltas a la cabeza, hice un examen (que no me salió nada mal dadas las circunstancias) y, esa misma tarde, maleta a toda prisa y al aeropuerto; aterricé en Madrid a las 22:00. Un día completito en el que aún hubo tiempo para una foto rápida de despedida en la cafetería de la Sorbona. Suerte que ese día llevaba una sudadera apropiada. Ni siquiera entonces pensé que sería la última vez que comería allí, basta ver lo sonriente que salgo.

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El tiempo ha volado y ya han pasado dos meses desde aquel día. Tengo previsto volver a París a recoger las cosas que me dejé y quizás a hacer algún examen presencialmente. Pero, dado lo incierto de la situación, doy mi Erasmus como tal por acabado. Escribir esto me resulta amargo, pero también siento que el recorrido personal que ha supuesto la experiencia en su conjunto es algo que permanecerá siempre conmigo. Soy una persona mejor que la que se marchó en septiembre: un poco más sabio, más adulto, más feliz.

Además, hay un último detalle a mencionar. Me estaba gustando tanto el Erasmus que me puse a buscar y… ¡encontré! En pocas palabras, me han concedido una movilidad para el curso que viene en la Université de Montréal, Canadá. Si el coronavirus lo permite, para allá marcharé a finales de agosto. Quizás, bastantes años después, estoy por fin consiguiendo parecerme a aquello que soñaba frente a la tele cuando era un enano. Ya lo dijo Gregorio Marañón: “Toda la vida seremos lo que seamos capaces de ser desde jóvenes”.

¿Volverás a Madrid? Desde luego que sí. Sin embargo, por el momento, toca perseguir el viento.

Vida ELU lqdi

Congreso Lo Que De Verdad Importa

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19 de abril de 2020. El reloj de mi pantalla marca las 18:00 mientras la suave música de inicio atrapa mi atención. Está a punto de comenzar el congreso de “Lo que de verdad importa” y todavía no puedo hacerme una idea de lo mucho que me va a hacer vibrar, de lo mucho que me va a enseñar. A lo largo de dos horas, mis cimientos se van a ver sacudidos, zarandeados por esas tres personas, por esas tres historias de vida que, en lo que parecía una tarde cualquiera, me desvelaron el interior del corazón humano, me pusieron frente a mis miedos, anhelos, seguridades y consuelos; frente a mis valores, creencias y el recuerdo de los que están y los que se fueron. Frente a lo que de verdad importa.

Juan Pablo Escobar comenzaba resquebrajando mi coraza con una primera pregunta que todavía resuena en mis oídos: “¿para qué tener una mansión si nadie te está esperando?”. De su mano, soy capaz de presenciar la bondad del ser humano y la necesidad vital que tenemos de perdón y reconciliación. Con un padre narcotraficante, que tanto daño ha causado y que tantas víctimas ha dejado, este arquitecto me enseñó cómo no estamos obligados a continuar con ningún legado destructivo, sino al contrario. Es cierto que somos nosotros y nuestras circunstancias, pero también es verdadero que todo depende de nosotros, que somos nosotros quienes decidimos que esas circunstancias “no sean más grandes que nuestra persona”. Así, en este confinamiento al que nos vemos abocados, estas desafiantes palabras me recuerdan que es tiempo de aceptar la soledad y de crecerme en ella. Es tiempo de abrazar mi ser de la mano de esa gran maestra que, en el frenético ir y venir diario, había relegado a una esquina polvorienta de mi cuarto: la humildad.

Por su parte, con Bosco Gutiérrez Cortina me sentí pequeña, tremendamente frágil y necesitada de los demás. Necesitada de mis padres, de mis hermanos, de mis vecinos, de todas y cada una de las personas que me rodean, porque solo puedo ser yo “cuando formo parte del equipo”; y sin ese equipo, sin esas personas que me aman, que me cuidan y que velan por mí, no soy nada. Esto mismo experimentó Bosco Gutiérrez durante su encierro físico en unos escasos 4 metros cuadrados; y ese saberse necesitado, querido y dependiente, le hizo darse cuenta de que, precisamente, es esa dependencia la que nos libera. Con su ejemplo, constato que somos libres, que soy libre, porque “no me he hecho a mí misma”, como sostenía Hannah Arendt; porque no somos los únicos artesanos de nuestros actos, sino que somos limitados, y es precisamente esa limitación, es precisamente ese ser-con-otros lo que nos hace responsables para seguir adelante. Así, frente a mi gastada mesa de escritorio, siento que mis acciones no solo afectan a ese “yo, mi, me, conmigo” que tantas veces me construyo, sino que repercuten directamente sobre ese otro que me quiere, que me abraza con mis debilidades y en mis miserias. Experimento que el amor no entiende de murallas egoístas ni de fortines individualistas, sino que resquebraja toda armadura con su anhelo de vida.

De esta forma, Bosco Gutiérrez pasó a recordarme que, para poder seguir viviendo, para poder tener salud mental; es necesario aceptar, acoger cada situación con sus luces y sus sombras, en su simple y descarada realidad; porque “no es más inteligente el que más sabe, sino el que se adapta con mayor rapidez a las circunstancias”. Mi corazón, ese centro que de vez en cuando se me olvida escuchar, me recordaba que tengo, que todos tenemos una postura vital ante la muerte; que necesito esos momentos de reconfirmar mi fe y mis valores, porque son ellos los que marcan quién soy y quién quiero ser, hacia dónde va este navío que, a causa de mis debilidades y limitaciones humanas, se me descontrola. Para ello, no obstante, he de huir de ese egocentrismo que tantas veces me persigue y que, incluso, de vez en cuando me atrapa. Debo volver al origen, “ser un soldado de Cristo” y ofrecer cada minuto por las personas que tanto quiero. Debo aprovechar el tiempo, porque no en vano un tal Horacio nos enseñó que hay que vivir el momento; pero siempre con un norte, con un sentido, con el amor como bandera y la responsabilidad como emblema. Bosco Gutiérrez nos desveló que debemos ser pacientes, aprender a esperar, no darle tantas vueltas al pasado, sino establecernos propósitos prácticos y ser optimistas. Y siempre, siempre, volver a empezar y dar las gracias, porque nada de lo que tengo me lo merezco, porque cada minuto, cada segundo es un regalo que me ha sido dado, ¿y quién soy yo para atreverme a no valorarlo?

Así nos mostraba, a su vez, Pedro García Aguado, quien me recordaba que, efectivamente, las cosas no aparecen cuando y como yo las deseo, elevada sobre un pedestal de infinitos proyectos; sino que “todo llega cuando tiene que llegar”. Las palabras de Víctor Frankl danzaban por mi habitación mientras Pedro García nos mostraba cómo podemos y debemos “darle la vuelta al argumento” cuando la situación no se puede cambiar. Besar la realidad, amoldarme a ella y cambiar mi mirada sobre la misma, ahí está la clave para ser libre, para encontrar la verdad, el bien y la belleza; porque, como apuntaba Alfonso Méndez el pasado 18 de abril, la libertad es “poder ser yo delante de cualquier circunstancia”.

Sin embargo, para ello hace falta valentía, porque es seguro que caeremos y fallaremos. Lo importante es que “el fracaso nos enseñe aquello que el éxito oculta”, que seamos capaces de conquistar el miedo humano. Se requiere, como afirmaba Pedro García, “talento, valentía, esfuerzo” y, de nuevo, humildad, esa compañera que gusta ir de la mano de la paz. Y es que, ojalá que, para cuando acabe este confinamiento y recuperemos el tan ansiado exterior, nos demos cuenta de que no somos, de que no hemos sido prisioneros si hemos vivido en serenidad, si hemos buceado en las profundidades de nuestros anhelos, si hemos sido vulnerables, agradecidos, compartido y aceptado nuestras debilidades y, sobre todo, si hemos amado. Porque sí, ahora me doy cuenta de que solo el amor es lo que de verdad importa.

Silvia Tévar

Vida ELU BETA 1

Marta Navas participa en BETA

Por:

El mes pasado tuve la gran oportunidad de, una vez más, adentrarme en la Unión Europea. No sé si habréis oído hablar de Bringing Europeans Together Association pero, si no es el caso, permitidme presentárosla.

BETA es una asociación joven, políticamente independiente y sin ánimo de lucro, fundada en agosto de 2008 por nueve jóvenes europeos en Maguncia, Alemania.

Nuestros principales objetivos son fomentar la identidad y la conciencia europeas basadas en la pluralidad, la tolerancia y la cooperación entre los individuos, así como fortalecer la sociedad civil europea mediante un mayor desarrollo del proceso democrático tanto a nivel nacional como internacional. Para ello, la principal actividad es la organización de Modelos de la Unión Europea. Para la realización de estos eventos, contamos con la colaboración de la OTAN, la propia Unión Europea, los ministerios de Asuntos Exteriores y la ESN.

BETA 3

Yo tuve la suerte de ser seleccionada para el Modelo de la Unión Europea de Viena para representar a Dinamarca en el partido parlamentario Renew Europe.

¡No sabéis qué experiencia más gratificante!

Fueron cuatro días intensos de trabajo, discusiones, enmiendas y colaboración. Europa debe ser un objetivo común, pues, sin ella, estamos solos.

Os animo a formar parte de esta asociación. Ahora mismo estoy de Head of Locals en el primer Modelo que se organizará en Madrid. Os aseguro que merece la pena, no solo por la alta calidad de la gente que participa, también para estar más cerca de algo que nos hace grandes.

Marta Navas

Vida ELU Accion social Madrid

Acción Social en Madrid

Por:

“La Acción Social que organizamos en Madrid tuvo lugar en una de las casas de las Misioneras de la Caridad donde dan hogar, cuidado, atención y cariño, por un lado, a enfermos de SIDA, y por otro, a ancianos. Nuestro papel allí fue de disponibilidad y servicio, fuimos a lo que nos pidieran, a ayudar en aquello que necesitaran. Al llegar nos dividimos en dos grupos: los chicos estuvimos ayudando a los enfermos y las chicas estuvieron acompañando y ayudando a los ancianos.

Las labores fueron de lo más variopintas, desde doblar sábanas o fregar el suelo a dar un paseo con los enfermos y jugar con ellos al dominó. Con los ancianos, lo que mejor pudimos hacer fue escuchar, atender humilde y pacientemente y aprender de la historia de sus vidas.

Fue una muy buena forma de ponernos en juego, de regalar a los demás algo de nuestro tiempo y de aprender mucho de estas personas. Decía un santo que es dando como se recibe, y así lo comprobamos nosotros. Dimos un poco de nosotros, recibimos muchísimo más, aprendimos y nos llevamos mucho de todas estas personas con las que pudimos compartir la mañana. Esta jornada que pasamos con los enfermos y los ancianos fue muy buen ejemplo de aquello de que la felicidad solo es real cuando es compartida. Las alegrías crecen y las penas disminuyen cuando compartes y te compartes”.

Jorge Paredes

Vida ELU nekrassov ok

ANA HAUYÓN: LA OBRA NEKRASSOV “pretende hacer una denuncia a la política de su momento y a la manipulación informativa”

Por:

“El pasado domingo 24 de febrero un grupo de ELUs y profesores asistimos a la obra Nekrassov, de Jean-Paul Sastre, en el teatro Abadía. Esta obra del año 1955 es la única comedia del director y desarrolla su trama durante la Guerra Fría.

Mediante una farsa satírica, Sartre pretende hacer una denuncia a la política de su momento y a la manipulación informativa. El protagonista principal es George de Varela, un famoso estafador que para escapar de la cárcel decide hacerse pasar por Nekrassov, un ministro ruso que, supuestamente, había cruzado el Telón de Acero. Sostiene la mentira publicando noticias reveladoras sobre el gobierno soviético en el periódico anticomunista Soir à Paris. De esta manera, George/Nekrassov, se convierte en el centro de un entramado de intereses cruzados y maquinaciones políticas. Al final, el mismo manipulador acaba siendo manipulado, y George de Varela revela su identidad para liberarse de la gran presión a la que estaba siendo sometido.

Esta crítica al cuarto poder aborda temas de gran actualidad como la postverdad o las fake news. Sin embargo, como toda obra de Sartre, también trata las cuestiones de la identidad, la libertad, las contradicciones humanas y la confrontación entre la ética personal y el deber moral.

Al acabar la obra y aprovechando el buen tiempo en Madrid, fuimos a una terraza para compartir impresiones. El informal coloquio giró en torno a las ideas de identidad, falta de principios, desesperanza y búsqueda de la verdad. A pesar de ser comedia, en toda la obra se podía entrever la postura existencialista de Sartre. De entre todos los personajes, prácticamente ninguno se mantiene fiel a sus principios, si es que llegan a tener alguno. La moralidad parece una prenda de ropa, la cual los protagonistas se quitan y se ponen, según les convenga. Entre todos ellos, George de Varela, destaca por su falta de escrúpulos, afirmando al principio de la obra que él “no ha hecho un favor a nadie en toda su vida”.

Sin embargo, hacia el final de la representación, antes de que George de Varela revele su identidad, besa a Véronique, una periodista comunista. ¿Es este gesto un muestra de humanidad, algo verdadero, o simplemente es parte del absurdo sartreriano?. No sabremos lo que Sartre quería transmitir con este gesto, pero está claro que, si algo podía salvar a George de Varela (y a cualquiera de nosotros) del sinsentido y la desesperanza es el amor.

Espero que estas líneas se conviertan en una invitación a participar en estas actividades y en la próxima ocasión llenemos el teatro. ¡Sigamos haciendo comunidad!”

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UN SÍ Y UN PREMIO: EL JESSUP

Por:

Decíamos el pasado FdS de Becas Europa que la fuerza de un SÍ te cambia la vida. De nuestro SÍ dependen muchas cosas.

Pues bien, hace poco menos de un año yo recibí un correo de ANUDI –la Asociación de las Naciones Unidas y el Derecho Internacional de la UC3M– en el que se difundía el proceso de selección para ser miembro del equipo que representaría a la Universidad en la 60ª Edición del Philip C. Jessup Moot Court Competition.

Probablemente a estas alturas del artículo ya os tenga a unos cuantos desorientados. Os cuento mejor. El Jessup Moot es una competición de Derecho Internacional Público en la que se trabaja a fondo un caso ficticio entre dos países, se preparan los escritos de demanda y contestación a la demanda de los mismos (los memorials) y se defiende ante una corte que simula la Corte Internacional de Justicia compitiendo contra otra universidad.

En concreto este año se trataban los siguientes temas: atribución de conductas de una empresa privada al Estado, responsabilidad del Estado por violación de derechos humanos en su territorio por falta de acción (omisión), derechos culturales y religiosos de indígenas, protección de especies animales protegidas y del medio ambiente y apropiación y explotación de conocimiento tradicional de grupos indígenas.

mr1Tras participar en el proceso de selección fui una de los cuatro seleccionados para conformar el equipo de la UC3M. He ahí mi SÍ. No sabía realmente dónde me metía ni lo que me venía encima. Pero SÍ, yo quería y tenía que estar ahí.

Ni julio ni agosto fueron meses de descanso. Desde el primer momento, tuvimos Summer Assignments con lo que estar entretenidos cuando otros tenían un verdadero verano. Nuestros coaches, Javier y Paola, a quienes agradezco su ayuda, entrega desinteresada y apoyo en todo momento, nos advirtieron que no iba a ser un camino fácil. La Carlos III llevaba ganando tres años consecutivos las rondas nacionales y no sería fácil una cuarta victoria.

Tras los Summer Assignments, llegaba la publicación del Compromís (la disputa). A partir de entonces, las entregas semanales a nuestros coaches de lo que después serían los memorials ocupaba nuestros días: leer ensayos, buscar información sobre temas muy concretos, rompernos los sesos pensando argumentos jurídicos y fácticos para posturas enfrentadas, indagar en la mejor bibliografía posible… Javier y Paola querían ver avances, no servía cualquier cosa. Para ello, nos reuníamos el equipo como mínimo una tarde a la semana para comentar lo que individualmente íbamos avanzando. Una tarde que, conforme se acercaba la fecha de entrega se alargaba exponencialmente hasta terminar encerrados en mi casa las últimas 48 horas.

Llegamos al 11 de enero con ansiedad y falta de sueño. Habíamos pasado probablemente las navidades más poco navideñas de nuestras vidas. Pero llegamos al 11 con ganas de enviar los memorials y demostrar todo el trabajo que durante ya seis meses habíamos venido currándonos.

Era enero sí. Mes de exámenes. Como os podéis imaginar, yo no daba para más. Si hubiese seguido el mes de exámenes como tocaba, el 9 de enero, dos días antes de la entrega, me habría examinado de Derecho Tributario. Pero yo ya había decidido, había priorizado y me había comprometido con un equipo. Estaba dispuesta a sacrificar el mes de junio de vacaciones para dar todo de mí en el Jessup. Dispensé entonces dos de seis asignaturas en las que estaba matriculada, porque el 11 de enero no acabó nada, sino que comenzó una fase decisiva.

De la mejor manera que pude sobreviví los exámenes para luego prepararnos para las rondas orales. Eran del 13-15 de febrero, no quedaba nada.

Viendo las finales internacionales de años anteriores, yo me veía incapaz. Hablar 21 minutos en inglés frente a un tribunal de juristas de prestigio y con infinita experiencia me parecía de otro mundo. Hablar simplemente no, mejor dicho: defender a una parte mejor que tu contrincante, ser capaz de contestar a cualquiera de las preguntas que te pudiesen plantear los jueces, gestionando tu tiempo y adaptando tu discurso al mismo. Y nada de un discurso escrito y leerlo. No. Simplemente salíamos con un esquema.mr2

Pero seamos sinceros, después de haber estado seis meses trabajando a fondo sobre el caso, empecé a creer un poco más en mí. Y ahí estaba yo, nosotros, los días 13, 14 y 15 de febrero en la sede de Cuatrecasas representando un año más a la UC3M.

Teníamos buenos argumentos, un conocimiento del caso y del derecho increíble y además éramos la UC3M y en nuestra frente llevábamos grabadas tres victorias. Pero no, este año no nos clasificamos para las rondas internacionales de Washington DC. No ganamos. Este año, tras tres años de ganarles en la final, fue la Universidad Autónoma de Madrid, esta vez sí, la que ganó las rondas nacionales. La UAM se lo merecía: eran buenos, muy buenos.

El primer pensamiento que pasó por mi cabeza al no pasar siquiera a la final nacional fue “tantos meses de trabajo tan intenso para nada”. ¿Dónde estaba la recompensa a tantísimo esfuerzo?

Ahora me río de aquel pensamiento. Pero cómo no me daba cuenta de que el premio habían sido los últimos ocho meses y todo lo positivo que ello había traído a mi vida, todo lo que yo había crecido personal y profesionalmente, todo lo que había aprendido. Los últimos ocho meses eran mi premio.

El Jessup es algo más que una competición. Pretender buscar el premio fuera de mí, fuera de nosotros, no tenía sentido. El premio tenía caras y nombres: mis compañeros y ahora amigos (familia me atrevería a decir): María, Guille e Ignacio; los entrenadores: Javier y Paola; los exmooties que nos habían echado una mano, mi hermana por ayudarme diariamente, mi familia, etc.

No tuvimos el reconocimiento formal del esfuerzo, pero qué más da. No podíamos pedir más. Dimos un SÍ que nos cambió la vida y nos enseñó a vivirla.mr3

Recuerdo que un par de días antes de las rondas orales tenía miedo y les dije (tonta de mí, pensando que mi vida dependía de una victoria) a mis padres: papás, si no ganamos queredme igual. Mi madre me dijo: María, no te queremos por lo que haces sino por cómo eres. Si algo me ha enseñado esta experiencia es a cómo ser en mil y una circunstancias distintas.

Y a día de hoy ya soy una exmootie del Jessup muy feliz de compartir con vosotros esta historia y agradecida de haberme desvivido viviendo esta experiencia.

Vida ELU escaperoom

Escaperoom ELU en Madrid

Por:

Javier Gutiérrez-Gil, uno de los delegados de Madrid, organizó junto a otros ELUs un escaperoom que fue todo un éxito. A continuación nos cuenta cómo fue:

“El sábado 27 de octubre, tuvimos la suerte de poder disfrutar de nuestra primera experiencia ELU en Madrid. Primero fuimos a cenar para ir conociéndonos entre todos y dar la bienvenida a las nuevas incorporaciones de Becas XIII. Después acudimos a nuestra experiencia ELU: un escaperoom. En él, se nos retaba a conseguir escapar del despacho de Mr. Rombo con los documentos secretos de Giacomo Casanova que había conseguido encontrar en base al campo de especialización, los misterios de la Europa del Siglo XVIII. Sin embargo, no solo debíamos encontrarlos, sino que contábamos con un tiempo máximo de 60 minutos para ello, al haberse enterado la policía de que todavía existen esos documentos.

En un ejercicio de trabajo en equipo, escucha, atención y análisis, conseguimos ir resolviendo una a una las pistas que se nos iban dando y que cada vez nos acercaban más a los documentos. Había momentos en que veíamos que se nos acababa el tiempo, cundiendo la duda de si no íbamos a ser capaces de sacar adelante el reto, pero ante la capacidad de escucharnos los unos a los otros y cooperar de forma ordenada, conseguimos encontrar los documentos y escapar de la policía a falta de 20 segundos. Otro éxito para los ELUs.

Disfrutamos de una gran noche, teniendo la posibilidad de hablar los unos con los otros, conocernos un poco mejor y, además, de poder divertirnos tanto con esta actividad. Seguro que esto ayudará a cohesionar más el grupo y poder tener entender la ELU, no sólo con los módulos y los fines de semana, sino considerándola un punto de encuentro y de amistad donde poder disfrutar de lo que la vida universitaria ofrece, no solo a nivel intelectual, sino también de ocio. Ojalá repitamos pronto.”

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Los ELUs de Gymkhana por Madrid

Por:

El pasado sábado 21 de octubre los delegados de Madrid organizaron la primera actividad ELU que consistió en una gymkhana por el famoso barrio de las letras madrileño. Dos de los participantes, Borja García y Rebeca Arranz han querido compartir su experiencia con nosotros, y ambos coinciden en que se lo pasaron genial y que fue todo un éxito.

En primer lugar, Borja cuenta que cuando le dijeron que en el futuro habría algunas actividades de la ELU por ciudades pensó que era una muy buena idea ya que así se vería con otros ELUs y conocería a más de diferentes generaciones. Pero además, confiesa que le gustó mucho más la idea de que ellos mismos tenían que organizarlas.

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Al enterarse de dónde se iba a desarrollar la gymkhana se dio cuenta de que esta sería diferente a las otras en las que había participado. “Quedamos en la tienda Apple de Sol. Cuando estuvimos todos, Alberto y Gloria, que fueron los organizadores, nos llevaron al barrio de las letras, y allí nos repartieron a cada equipo una hoja con 12 pruebas, un huevo crudo y un chupachups de los que te regalan con las revistas. Las pruebas llamaban la atención por su variedad y porque eran poco comunes, como por ejemplo, dar un abrazo todo el equipo a una persona desconocida y hacernos una foto con ella; o conseguir un poema de ocho versos pero escritos por personas desconocidas…” En esta última prueba confiesa que tuvieron mucha suerte ya que se encontraron con un grupo de ocho andaluces que eran literatos, “y entre verso y sorbo de unos gin-tonics que se estaban tomando, nos dieron un poema de casi 15 versos”.

Aunque destaca que lo mejor de la gymkhana fue la prueba del huevo y la prueba del chupachups. Esta primera consistía en que recibieron un huevo y “teníamos que conseguir freírlo y enseñárselo a los otros equipos al final de la actividad”. La segunda, “consistía en que nos daban un chupachups, y teníamos que conseguir cambiarlo por un objeto de más valor económico. Luego teníamos que conseguir cambiar el objeto que habíamos conseguido por otro de más valor. Y así hasta las ocho, que era cuando acababa la gymkhana”. En un primer momento pensó que era imposible ,”pero luego te das cuenta de que es mucho más fácil y divertido de lo que uno se espera”.

IMG-20171025-WA0016“En resumen, – dice Borja – la actividad fue un éxito total. Mezclaba diversión con cultura y, sobre todo, ayudó a muchos a quitarse la vergüenza que se tiene ante estas situaciones”.

Rebeca también cuenta que vio esta actividad como una oportunidad de conocer gente nueva y “empezar a meterme en este mundillo de la ELU que tantas ganas tenía de conocer, y finalmente cumplió y superó las expectativas”. Dice que a la fuerza tuvieron que acabar con la vergüenza y lanzarse y se sorprendió porque “la respuesta de la gente fue todo un descubrimiento”.

Destaca que le ayudó mucho a conocer a los demás y crear más ambiente entre los más mayores y los que acaban de entrar, como ella. Al final, “aprovechamos a tomar algo todos juntos, que nos lo habíamos ganado, mientras salían anécdotas ELU-Becas Europa”. En especial quiere dar las gracias a Gloria y Alberto y a todos los que fueron partícipes de la actividad.

Vida ELU WISE SUMMIT – Madrid

WISE SUMMIT – Madrid

Por:

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El pasado 28 de febrero, asistí a la WISE Summit, en la Ciudad Financiera del Banco Santander. Tuve la suerte de ir a este evento de lo que considero que es una de los foros más importantes sobre educación a nivel mundial, proyecto apoyado por Qatar Foundation.

WISE (World Innovation Summit for Education), es una plataforma internacional que tiene  como objetivo  debatir y emprender acciones reales para buscar soluciones a los problemas de la educación a nivel global.

WISE tiene varios eventos y programas al año a parte de un departamento de research abierto a todos desde su página web. Entre estos eventos se encuentra el programa Learner’s Voice, para jóvenes entre 18 y 25 años. Hace dos años  y el año pasado apliqué a este programa, llegué a las fases finales del proceso pero no me cogieron (no me rindo y seguiré aplicando). Aun así, pude mantener el contacto con algunos del programa que conocimos en una jornada de la ELU hace dos años, y sigo en su base de datos de WISE por lo que me llegó una invitación a asistir a esta Summit, y no lo dudé dos veces.

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En el evento nos recibió Ana Botín, Stavros Yiannouka (CEO de Wise) y Sheikha Hind bint Hamad Al Thani, (CEO de Qatar Foundation). En la presentación con el título de Imaging the future of education, se explicó una de las ideas fundamentales de WISE, que es que en este mundo globalizado y tecnológico se necesita repensar constantemente los sistemas educativos y acabar con la desigualdad educativa.

Las ponencias fueron variadas pero todas giraban en torno al valor de la educación, como mejor motor de cambio para generar valor, a través de la investigación y la innovación para poder afrontar así los retos del mundo, desde la pobreza hasta la sostenibilidad.

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Tuvimos conferencias y testimonios de profesionales del mundo de la enseñanza que habían conseguido esa innovación educativa en sus aulas, unos con ningún recurso como en la Fundación Escuela Nueva de Colombia y otros con los recursos más exóticos (entre ellos perros) como en la Universidad Americana de Atenas. Representando la innovación educativa en España tuvimos a la presidenta de los colegios SEK en España. Estas ponencias consiguieron romper uno de los prejuicios que tenemos todos con respecto a la innovación educativa, porque cuando me hablan de este tipo de innovación pienso en tecnología o en técnicas poco convencionales que tienen que ver con sentarse en el suelo.

Por la tarde, hablamos de la universidad y del papel que tiene en nuestra sociedad, no sólo para crear técnicos expertos sino buenos profesionales. A parte, se hizo mucho hincapié en la necesidad de que la universidad estuviera conectada con la sociedad y no en una torre de marfil y que para ello, la innovación educativa que fomente una investigación de calidad es clave. De estas conferencias me quedo con una idea: “si un cirujano de hace 100 años va a un quirófano de un hospital hoy, no se entera de nada, si un profesor universitario de hace 100 años entra en una clase, seguramente se enteraría de casi todo lo que ocurre.” En un mundo tan cambiante y global es necesario un sistema educativo universitario que sea capaz de adaptarse y estar a la vanguardia de lo que ocurre para poder ser verdaderamente agentes de cambio reales. A este respecto, y con esto se cerró el día, tuvimos una mesa redonda acerca de la importancia del emprendimiento y de cómo incentivar éste desde la universidad y desde las empresas.

A parte de lo que fue en sí una jornada de conferencias intensa pero enriquecedora, había entre conferencia y conferencia unos networking breaks que me permitieron conocer a profesionales de la educación, emprendedores, y empresarios de todas partes del mundo, desde Canadá hasta Nepal (literalmente).

En resumen, fue un día inolvidable en el que tuve la posibilidad de aprender de ponentes inspiradores, encontrarme con profesionales comprometidos con la sociedad y compartir esta experiencia con ellos. La educación es el motor de cambio del mundo, y días como este me hace recordar la importancia de la educación en mi vida valorar la suerte que tenemos de poder ser universitarios y de estar en la ELU.

Beatriz de León Cobo