Cuaderno de bitácora

Vida ELU mujercitas

Cuaderno de Bitácora – Mujercitas (1868)

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Una obra clásica para unos tiempos nuevos

Louisa May Alcott (1832-1888) escribió un libro que probablemente te suene: Mujercitas (1868) Quizás también te suene la historia, incluso te puede sonar desde tu propia vida. Esta magnífica obra trata sobre la historia de los March, concretamente de sus hijas (Jo, Amy, Beth y Meg), que viven en Estados Unidos durante la Guerra Civil.

Lo que más destaca es el realismo con el que Mujercitas fue escrito. Se nota que Alcott se basó en su propia vida porque las experiencias las cuenta con un cariño infinito. Las cuatro hermanas son distintas iguales y puedes sentirte identificada con todas a la vez. No obstante, el libro se desarrolla principalmente desde la perspectiva de Jo, la segunda hermana mayor. Jo es un curioso personaje que aporta mucha vida a la historia y que, a mí, personalmente, me entran ganas de ser su amiga. Lo mejor de todo es que Alcott no te deja con lo miel en los labios, ya que escribió también Aquellas mujercitas que continúa desarrollando la historia de nuestras hermanas favoritas (yo lo tengo ya apuntado en la lista para Navidad).

En un momento en el que tanto se echa de menos a la familia y que tanto esfuerzo se hace para ver a nuestros abuelos, este libro es como un recuerdo de que todo merece la pena. Leer las divertidas historias de estas hermanas y ver cómo dan las gracias y respetan a sus padres, te hace poner en perspectiva tu actitud hacia tu familia. Por tanto, también es un buen recordatorio de lo importantes que son las personas que cuidan de nosotros y nos quieren sin pedir nada a cambio.

Es de estos libros que apelan a tu sensibilidad y tu corazón desde la cotidianidad. Tras leerlo, solo quería estar con mis familiares. Te habla de los lazos entre las personas, los vínculos familiares fuertes que te hacen crecer y desarrollarte dentro de tu espacio propio con la confianza de ser querido por tu ser y no por tu estar. No son una familia perfecta, tienen problemas y discusiones, como todas las familias del mundo, pero todas siempre ponen por delante el amor que se tienen. Realmente es una lección de vida que te hace llorar, disfrutar, enfadarte y emocionarte. Te hace partícipe de la vida de esta familia como si fueras uno más. Sufres con cada golpe que les da la vida y te alegras con cada logro. Un auténtico relato de vida.

Entonces, ¿qué mejor momento que leer este libro en Navidad? Si estás de exámenes y ves que el tiempo se te echa encima, tranquilo, hace poco salió la película y, aunque el libro siempre es mejor, la verdad es que es fenomenal. No obstante, a mí Mujercitas me huele a chocolate caliente, luz tenue y mantita en el sofá. Felices Navidades a todos.

Marta Morcillo Martínez, 2º ELU

Vida ELU platon

Cuaderno de Bitácora – ¿Por qué leer a Platón?

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¿Por qué leer a Platón?
Se supone que nadie se empieza un libro por las notas al pie de página. Sin embargo, en el acercamiento de muchos jóvenes a la filosofía occidental, es precisamente lo que sucede. Es muy llamativo empezar por Nietzsche, por Marx, por Descartes, por Camus. Pero, ¿y Platón?

Según Whitehead (1861-1947), la filosofía occidental es un pie de página a la filosofía platónica. Lo cual quiere decir que Platón ya habló de los grandes temas que se fueron desarrollando en la historia de occidente.

Este verano un amigo de la uni me propuso leer un diálogo a la semana. La verdad es que no he continuado a ese ritmo, pero me he leído bastantes, y tengo los dos primeros tomos de Gredos encima de la estantería, ya para toda mi vida. Platón es tan disfrutón que no os lo podéis perder. Por eso, os dejo aquí algunas razones por las que leerlo:

1. Porque es de lectura ágil.
Al ser un diálogo, con dos personajes hablando… El formato hace más accesible el contenido. Lo hace más atractivo. No sé si Fenomenología del espíritu sería más digerible si estuviera escrito como diálogo. Lo que sé es que la filosofía de Platón sí.

2. Muchos de los diálogos son cortos.
Lo cual facilita aún más la lectura. Los diálogos de primera etapa, por ejemplo, son de veinte, cincuenta páginas. La República ya es más largo. A veces elijo qué diálogo me leo por su longitud y por la dosis de filosofía a la que me quiero exponer.

3. Están muy abiertos a nuevas visiones…
Platón ha escrito lo que ha escrito, pero tú ya piensas lo que quieras. El Critón, por ejemplo, me recordaba todo el rato al conflicto catalán. Mi diálogo favorito creo que es el Ion, un diálogo poco importante dentro del catálogo dado que transmite ideas muy sencillas, pero que para mí son de muchísima belleza. El estilo es a veces un poco ambiguo, precisamente por ser un texto antiguo. Pero se puede sacar mucho. De hecho, si los textos platónicos han acelerado tanto la reflexión filosófica posterior es por esto mismo: porque cada diálogo puede someterse a varias capas de análisis.

4. …y a la vez, se ha escrito mucho sobre ellos.
Al estar tan abiertos a la significación, muchísimos expertos han opinado, debatido, reinterpretado los textos. Así que, si prefieres apoyarte en ideas de otros, o hay pasajes que no entiendes, tienes mucho entre lo que escoger. Yo después de cada diálogo me miraba una clase del curso “Notas a Platón” de Ernesto Castro en YouTube.

5. Es un clásico.
Entender un clásico lleva a identificar referencias por las que nos vemos rodeados. A entendernos mejor como humanos, y entender el mundo. Hay libros tan buenos que hay que leérselos por lo menos una vez en la vida. Los Diálogos, desde mi punto de vista, lo son.

No sé si alguna vez os habéis hecho la pregunta de cuál es vuestro filósofo favorito. El mío, sin lugar a dudas, es Platón. Espero que lo leáis y lo disfrutéis tanto como yo lo hago.

Luisa Ripoll

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Cuaderno de Bitácora – 1984 (1948)

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¿1984 o 2020?

Leer obras catalogadas como ‘’orwellianas’’ es sinónimo de transportarnos en tiempo y espacio a sociedades distópicas. Realidades que nos permiten echar un ojo a un posible fatal desenlace de nuestra historia como humanos. Este caso no es una excepción.

Escrita en 1948, por nombre lleva 1984, pero bien podría tratarse de una caricatura no tan exagerada del 2020. En ella, George Orwell (1903) nos plantea una aterradora realidad en la que las personas no son más que sacos de huesos, sin sentimientos ni razón. Vagan por la vida para servir a “el Partido” sin cuestionar ningún suceso que pueda tener cabida en sus vidas. Una sociedad en la que los humanos son meros autómatas prescindibles en pro de un bien mayor. Como siempre en este tipo de relatos, la historia gira en torno a un personaje que osa atentar contra el orden establecido, cuestionando la más básica de sus creencias por negarse a tragar con lo que le obligan a acatar.

Creadora de numerosos términos que hoy en día resuenan en nuestras cabezas como “el Ministerio de la Verdad”, “la Policía del pensamiento” o “el Gran Hermano”, esta novela invita al lector a una profunda reflexión sobre la existencia humana y sobre qué define a esta por sí misma y en relación con la sociedad. Cuestiona cómo la realidad es manipulada constantemente a voluntad de los que se encuentran en el poder para su propio beneficio de cualquier forma imaginable. Por ejemplo, reescribiendo la historia escrita, censurando a los disidentes que osan a utilizar su raciocinio, controlando las relaciones que cada cual mantiene con los demás (los sentimientos son signo de debilidad). Incluso mienten sin escrúpulos sobre los hechos que acontecen fuera de las fronteras de su burbuja pues nadie en realidad puede afirmar lo contrario.

Obviando el interés que me despierta por la formidable (¡y asequible!) narrativa que la caracteriza, esta obra siempre ha despertado en mí un sentimiento más próximo al miedo por lo real de sus invenciones exageradas cuando las comparamos a nuestra realidad actual. Abre debates que hoy en día están en boca de cualquiera en la más sencilla conversación escuchada en un bar. Y lo impactante es la forma en que lo logra, que, lejos de ser una invención distópica e irrealizable, parece más bien una fiel descripción de nuestro tiempo actual.

Siempre se ha dicho que para comprender el presente hay que fijarse en lo acontecido nuestro pasado, y también es bien sabido por todos que cualquier parte del conocimiento que ansiemos saber está en los libros. Teniendo esto en cuenta, no me queda más opción que recomendar encarecidamente esta lectura. Es un valioso instrumento para todo aquel que busque entender con mayor profundidad las turbulencias ideológicas que atravesamos en nuestros días, así como reflexionar sobre grandes cuestiones de la esencia humana y, de paso, disfrutar de una agradable obra fácil de leer.

Pablo Espinosa Castillo

Vida ELU manuel bueno

Cuaderno de Bitácora – San Manuel Bueno, mártir (1931)

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San Manuel Bueno, mártir (1931), de Miguel de Unamuno, es uno de tantos títulos que poblaban nuestros apuntes de literatura de Bachillerato. Muchos lo conocemos como a un pariente lejano, de pasada, pero nunca hemos tenido contacto con él. Por eso me animé a darle una oportunidad a este breve libro, de unas sesenta páginas.

La premisa es muy sencilla: el párroco de una aldea ficticia, conocido por su bondad infinita al obrar, mantiene en secreto que no cree en la vida eterna. A partir de esta idea, Miguel de Unamuno desmiga docenas de dilemas existenciales y los comparte con nosotros. Para un creyente, en concreto, hay preguntas muy provocadoras: ¿se puede salvar alguien sin fe, solo a través de sus buenos actos? ¿Son “todas las religiones verdaderas”, como se sugiere, porque “hacen vivir espiritualmente” a los pueblos?

Sin embargo, cuando pensaba cómo escribir esta reseña, quería enfocarla desde una perspectiva más abierta, buscando en la obra un tema más íntimo y universal. Me pareció encontrarlo en un momento concreto, cuando un personaje le dice a Don Manuel que “la verdad [se debe decir] ante todo”. El sacerdote responde que la verdad es “algo terrible, algo intolerable, algo mortal; la gente sencilla no podría vivir con ella”.

Los universitarios tenemos esta misión muy asumida de perseguir el conocimiento y, por consiguiente, la verdad, sea a través de la investigación, la reflexión, las artes… No es algo único a nosotros, pues la sociedad en su conjunto parece situar la transparencia muy arriba en su escala de valores. Es evidente que a nadie le gusta sentirse engañado.

Sin embargo, si no somos conscientes de la mentira, ¿puede ser esta preferible a una verdad dolorosa? Este es el dilema central de la obra, a mi modo de ver, y nos toca de lleno. ¿Quién no ha contado una “mentira piadosa” alguna vez (o unas cuantas)? En el día a día, quizá no tengan gran importancia; pero cuando Don Manuel se juega la salvación de su pueblo…

¿Tenemos derecho a ocultar la verdad porque consideremos que es dañina? ¿O estaríamos entonces vulnerando el derecho a conocerla de las demás personas? Además, si reconocemos que hay verdades con consecuencias negativas, ¿no se tambalearía la idea que solemos aceptar de que lo verdadero es también bueno y bello?

Entiendo que esta reseña puede parecer más una enumeración de preguntas, pero es que el libro es una explosión de interrogantes. Si os dejo unos cuantos en estas líneas es para animaros a que lo leáis también y podamos intentar averiguar juntos qué significan; quién sabe, quizá en el próximo fin de semana de la ELU…

David Rodríguez Marín

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Lecturas para un tiempo único

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Nos ha tocado vivir un tiempo único. Cada tiempo lo es -y sus coetáneos así lo sentimos y manifestamos-; lo es cada historia humana, cada biografía… pero eso no quita que, sin duda, este 2020 esté sorprendiendo a la humanidad. Nos ha situado ante las preguntas radicales de la existencia de un modo abrupto y peculiar, pues al hacer aguas una aparente seguridad; ante el sufrimiento y la incertidumbre prolongada, no puede sino florecer lo fundamental. Y como hemos podido comentar a lo largo de este curso en el módulo de Grandes Libros y en otras ocasiones, son precisamente esas cuestiones eternas de la existencia las que abordan las grandes obras literarias.

Por ello, y también de cara a las iniciativas que comenzaremos el próximo curso, – Cuaderno de Bitácora y el club de lectura Beers & Books- queríamos sugerir brevemente algunas lecturas de obras clásicas para este periodo de verano. Lecturas de distintos periodos con las que se puede establecer un diálogo en torno a cómo vivir.

En un contexto como el nuestro, ¿a quién no le gustaría conocer la verdad de una cuestión inquietante que está acabando con la vida de personas? Puede que conocerla suponga un cambio en el trascurso de tu biografía, que conlleve la confirmación de un destino marcado, pero, ¿puede la verdad supeditarse a ello? Le preguntamos a Edipo Rey, de Sófocles, del siglo V a.C. Del mismo poeta trágico, con una temática diferente ­-ser hija, ser ciudadana, obedecer o no las leyes, etc.-, recomendamos Antígona, que además será representada en los próximos días en el Festival de Teatro Clásico de Mérida.

¿Puede alguien llevado por su ambición acabar destruyéndose a sí mismo y a los de su alrededor? Macbeth de Shakespeare -el aclamado escritor al que Harold Bloom situaba en la cúspide de los literatos- profundiza en el tema en esta famosa y oscura tragedia del XVII. También lo hace varias centurias después y con una historia diferente Albert Camus en Calígula (1944), quien, tras perder a alguien querido y quedar desprovisto de un fin que pueda orientar su existencia, se convierte en un tirano para quien la vida de otros y la propia carece del más mínimo valor.

Por otra parte, el primer fin de semana de la ELU de este curso contamos con la ponencia de José Manuel Mora Fandos que llevó por título “El placer de leer”. El profesor y escritor comenzó su exposición partiendo de Primer amor de Iván Turguénev, obra que nos recomendó. Publicado en 1860, es el relato en primera persona del proceso de enamoramiento del que cae presa un adolescente por una joven princesa, y toda la vivencia que conlleva. De un tema similar, sugerimos la lectura de la famosa obra de Jane Austen, Orgullo y prejuicio (1813). La escritora inglesa -experta en desarrollar de forma delicada la psicología de sus personajes- presenta al lector varios procesos de enamoramiento en las hermanas Bennet, siendo el de Elizabeth y el señor Darcy el que ocupa el papel central por su búsqueda de la virtud y la felicidad en la relación, después de un inicio marcado por los vicios que dan título a la obra.

¿Alguna distopía clásica que nos permita adentrarnos en situaciones irreales, pero a veces más cerca de la realidad de lo que nos gustaría? Podemos recomendar tres títulos, publicados respectivamente en 1932, 1949 y 1953, en medio de un contexto convulso como es el siglo XX: Un mundo feliz de Aldous Huxley, 1984 de George Orwell, y Fahrenheit 451 de Ray Bradbury. Estas obras abren los ojos a la necesidad de desarrollar un pensamiento crítico y nos hacen descubrir los métodos de control de la sociedad; siendo precisamente uno de los más importantes el privar de la lectura.

Y concluimos con el tema del tiempo, pues estamos llamados a vivirlo como kairos, como el tiempo oportuno en el que algo importante sucede. También en el verano, en el descanso. Nuestra vida está en juego.

¡Buenas vacaciones!

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¡Nueva sección! – Cuaderno de bitácora

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Este es nuestro cuaderno de bitácora, escrito por y para todos los ELUs. Queremos que sirva para dejar constancia de nuestro viaje por la ELU. Como todo viaje, está lleno de vientos y cambios de rumbo, pero también de coordenadas geográficas que nos orientan. En este cuaderno, plasmaremos aquello que nos marca en nuestro camino. Por eso, ¿qué mejor que los libros? Los libros pueden ser nuestra Estrella Polar. “To travel far, there is no better ship than a book”, decía la poeta Emily Dickinson. Con esta divisa, empezamos la nueva sección.

Queremos que exista un espacio donde puedas compartir esa novela que tanto te gustó, ese libro de cuentos que te habló de ti o esa historia que tanto te llenó. Pensamos que los grandes libros son una manera única de conectar entre todos nosotros, porque nos hablan justo de eso, de los problemas fundamentales del ser humano a través de todas las épocas. Y por eso surge esta sección, para que todas las personas podamos conectar a través de los libros.

Tenemos muchas ganas de empezar este proyecto y de compartir con todos vosotros las obras literarias que nos han ido marcando en nuestra vida.

Berta Coll y Marta Morcillo.