#somosUFV

ELUMNI

Elumni

Por: ELU Admin

Nuestro #ELUMNI12 Javier Cano de Dios, estudiante de Ingeniería Industrial, ha sido uno de los seis ganadores del concurso “Identificando Talento” de la Fundación Banco Sabadell y la Universidad Francisco de Vitoria. Las fases han permitido a los estudiantes aprender a enfrentarse a los procesos de selección de las grandes empresas de la mano de profesionales del sector. En este recorrido han desarrollado competencias tan relevantes como el autoconocimiento, la autoconciencia, la inteligencia emocional, el pensamiento crítico, el liderazgo de servicio, la sensibilidad social y la responsabilidad.

“Al principio entré sin expectativas al ser una competición con gente brillante, pero luego me fui olvidando y empecé a disfrutarlo y a conocer a gente de otras carreras”, nos comenta Javier sobre su experiencia. “Me ha ayudado mucho para aprender cosas de mí mismo que no tenía tan claras y no sabía muy bien cómo potenciar”.

¡Enhorabuena, Javier! ¡Nos encanta compartir vuestros logros y reconocimientos!

Podéis leer la noticia competa aquí: https://www.europapress.es/epsocial/responsables/noticia-ufv-premia-ganadores-concurso-identificando-talento-cuenta-apoyo-fundacion-banco-sabadell-20221223170748.html

Vida ELU

Elus por el mundo – María de Jorge

Por: ELU Admin

Hola a todos! Soy María de Jorge, de cuarto de la ELU. Yo no quería irme de Erasmus y, sin embargo, este cuatri en Paris ha sido una de las mejores experiencias de mi vida. Voy a contaros aquí cómo he vivido estos meses.

Estudio Farmacia en la Universidad de Valencia, y he hecho el primer semestre de cuarto de carrera en la Universidad de París Cité (antes Universidad de París V René Descartes).

Yo no quería irme de Erasmus porque, al contrario que muchas de mis compañeras de clase de farmacia, no sentía la necesidad de salir de casa. La verdad es que estaba muy cómoda en Valencia, yendo a la universidad que está a 5 minutos de dónde vivo y a la que cada mañana me llevaba en coche una de mis mejores amigas de toda la vida.

Al final dije que sí porque me ilusionaba París y porque intuía que podía ser un bien para mí, aunque aún no supiera muy bien de qué manera. Me bastaron un par de semanas para saber que había sido una de las mejores decisiones de mi vida.

Estoy feliz de poder haber vivido unos meses aquí y de poder haberlo visto a través de los ojos de con quienes lo he compartido, porque mi Erasmus ha estado marcado en gran medida por la ciudad y por las personas. He aprendido sobre los edificios con Anna, mi amiga de Barcelona que estudia arquitectura, he podido vivir la semana de la moda con amigos a los que les apasiona esta industria, he paseado con Luisa por Saint Germain y las calles por las que ahora vive ella también, he probado el sitio de bocadillos de Sofi, el de los croissants de Inés, o he podido descubrir aquella cafetería del barrio judío con Jaime y Paula y las esculturas del Rodin con Olivia (es su museo preferido) el finde que vinieron las dos de visita.

He podido descubrir París también en lo cotidiano. He ido a clase a mi facultad en frente de los jardines de Luxemburgo, he podido estudiar en la biblioteca delante del Panteón, salir de fiesta y que suene la de Quevedo debajo de la torre Eiffel, ir un día cualquiera a misa a Madeleine, hartarme a crepes, vivir un mundial fuera de casa. Me ha conmovido el impresionismo, me ha asombrado la escultura, y he disfrutado como nunca de los museos. He cogido también algún que otro flixbus (genial para viajes baratos), y he aprendido más francés que nunca. En todo ello puedo decir que he tenido un encuentro con la Belleza, desde la inmensidad de una puesta de sol desde el Sena hasta en la amabilidad de las personas que han acabado por convertirse en verdaderos amigos.

Y lo cierto es que no se acaban las cosas que hacer en esta ciudad. Aun ahora, a dos semanas de volverme, intento hacer una lista de los lugares que me faltan por visitar sabiendo que nunca podré acabar de ver todo lo que me gustaría.

He de decir también que no todo es idílico: la burocracia deja mucho que desear (cuando llegué a mi universidad no aparecía mi nombre en ninguna de las listas de las asignaturas en las que me había matriculado y, por si fuera poco, no existía ninguna persona con el puesto de coordinador internacional). Además, hay que ser consciente de los precios (lejos queda el café con leche de la cafetería de la UV por 1,20€), incluso hay aplicaciones diseñadas específicamente para encontrar los bares en los que la cerveza no cueste un ojo de la cara. Por último, es verdad también que París es una ciudad grande: para coincidir con las personas que quieres ver hay que organizarse, es fácil no cruzártelas.

Pero, aun así, merece la pena. He sido feliz y he aprendido mucho. Como dice Ainhoa siempre, la vida se abre paso. Esa es una de las lecciones que me llevo, la mayor quizás de todo este tiempo: que, a pesar de las dudas y la incertidumbre, a veces basta con intuir que hay algo bueno delante, e ir a por ello. Hacer lo que está en nuestras manos, y en lo que no, confiar y esperar.

Beltrán, que estuvo en París también el año pasado y me ayudó enormemente a tomar la decisión (a quien se lo esté planteando, le puedo reenviar su audio de 8:26 minutos en el que habla exclusivamente sobre el distrito 3), escribía al final de su erasmus, ya en Madrid, que es una verdadera suerte darse cuenta de que siempre vas a tener una casa a la que volver. Cuando yo se lo he recordado en alguna ocasión, él me respondía que para llegar a esa conclusión primero había que salir de ella.

Pues bien, Beltrán: ahora, con más conocimiento de causa, te doy la razón. Es una verdadera suerte tener un lugar al que volver; y que ese lugar esté en Valencia, con mi familia, mis amigos de siempre y mi facultad a cinco minutos de casa, pero que también ese lugar esté en París, en sus calles que ahora también son algo mías, y en las personas que he conocido, que en un tiempo volverán a estar repartidas por España y por el mundo.

Estoy realmente agradecida por estos meses. Si alguno de vosotros, elus, está dudando sobre esto, escribidme, en serio. Estaré encantada de ayudar en lo que pueda.

Un abrazo! Nos vemos pronto.

Vida ELU

Una gota de agua más – Cabalgata solidaria

Por: ELU Admin

Cristina de Alfonso y Elena Sánchez, 3º ELU 

Qué mejor momento que la Navidad para darse a los demás, para agrandar el corazón y para llevar al mundo aquello a lo que estamos llamados a ser y dar. Y así, a través de una invitación inesperada, llegó entre nuestras manos un auténtico regalo en el que no pudimos disfrutar más.

El 4 de enero, cumplimos el sueño de todo niño: ser paje.  

Cooperación Internacional es un organismo que nace de la necesidad de cambiar el mundo perseguida por una certeza: somos nosotros los agentes de cambio. Así, a través de infinidad de proyectos, colaboraciones de distintas entidades, programas de voluntariado y acciones sociales; persiguen, día a día, su objetivo de trabajar por y con los demás.  

Todos los años, organizan una Cabalgata Solidaria para que los niños de la Cañada Real, puedan recibir la visita de sus Majestades de Oriente. Tras unos años parado por la pandemia, retomar esta iniciativa era una fuente inmensa de ilusión y, en nuestro caso, podernos convertir en pajes por primera vez, lo convirtió en un encuentro más especial aún. 

Llegamos allí pronto a un barrio que aún dormía y, donde, reinaba el silencio entre sus calles inundadas por barrizales. Apenas había camino, pero unas grandes pinturas adornaban sus muros y llenaban de color aquel lugar. Allí, nos dimos cuenta de que la” periferia” no debería ser un punto olvidado en el mapa ni tampoco una excusa para alejarnos de aquel lugar. A tan solo media hora de nuestras casas, se abría una realidad distinta y veríamos, a lo largo de la mañana, cómo nos sorprendería. 

Puestas en acción con nuestro disfraz y acompañadas por un grupo de jóvenes inquietos, empezamos a preparar nuestras carrozas repletas de caramelos, a decorarlas con cuidado y a llenarlas de música para animar a todos sus vecinos. Y así, una vez empezó, los niños y sus familias salieron a la puerta de sus casas para saludarnos e, incluso, para acompañarnos durante todo el recorrido.  

Sus miradas se iluminaban al vernos pasar y su “gracias” era infinito, sincero y emocionante. La felicidad que transmitían los padres mientras contemplaban a sus hijos, es algo que también nos llevamos para siempre. Sin ser demasiado conscientes, éramos la ilusión de su Navidad y, por cómo nos miraban, por la alegría con la que nos acogieron y sus sonrisas delatadoras, conseguimos despertar a una población atravesada por duras circunstancias, por grandes dificultades socio-económicas y por una estructura de vida tan distinta a la nuestra que conlleva a la preocupación, incertidumbre y tristeza.  

Nos llevamos su cariño y su forma de mirarnos. Ellos nos volvieron a recordar que la Navidad se vive en lo pequeño, en lo sencillo, disfrutando de la cotidianidad y, convirtiendo lo “ordinario”, en instantes extraordinarios. En aquella mañana que compartimos con ellos, volvimos a reafirmarnos en lo valioso que es salir al encuentro del otro, independientemente de las circunstancias. Al fin y al cabo, cualquier dificultad pasa completamente a un segundo plano cuando se trata de darse a los demás. 

Os dejamos algunos instantes en los que, por un momento, se congeló el tiempo y donde, su única preocupación, era conseguir algunos caramelos. Lo que ellos no sabían es que, mientras que llenaban sus bolsillos, nosotras seguíamos llenando nuestro corazón. 

Ojalá la vida nos deje seguir coleccionando esas miradas donde todo se detenga y no importe nada de lo demás. 

Vida ELU

Elus por el mundo – Clara Sánchez

Por: ELU Admin

¡Hola elus!

Soy Clara Sánchez Fernández-Pedraza, elu de 4º y estudiante de Derecho en la Universidad Complutense de Madrid. Desde que era pequeña la idea de irme de Erasmus rondaba por mi cabeza y, debido a las características de mi carrera, consideré oportuno realizarlo en mi último año ya que podía estudiar las optativas más internacionales y universales de mi plan de estudios. Así, entre todos los destinos que me ofrecían, escogí Budapest, una ciudad maravillosa en la que estoy viviendo una experiencia increíble. Con muchísima ilusión, ganas y nervios llegué a mi Universidad (National University of the Public Service), y para mi sorpresa – y suerte – ¡descubrí que era la única española en toda la universidad! Así, el inglés estaba asegurado desde el minuto uno.

En cuanto a las clases, pude escoger asignaturas que me ofrecían una formación más práctica y dinámica, en las que se interactuaba mucho durante las sesiones y parte de la evaluación consistía en presentaciones de 30 minutos exponiendo el tema que hubieras investigado. Además, se fomentaban mucho las conferencias sobre temas geopolíticos de la actualidad que me han permitido conocer más el panorama internacional. Y, aparte de lo académico, el deporte era uno de los pilares de la universidad, fomentado a través de los diferentes equipos de fútbol, baloncesto, hípica, equitación… Como con las instalaciones que ponían a nuestra disposición a un precio muy económico. Sin duda, lo mejor de la universidad ha sido el grupo de internacionales que hemos hecho, compartiendo muchísimo tiempo juntos tanto en la universidad como fuera de ella. De esta manera con las clases, actividades y amigos de la universidad he vivido en un ambiente internacional al completo.

Así, cuando llegaba a mi piso en el centro de Budapest, que compartía con tres españolas y una andorrana, me sentía como en casa. Cinco chicas, completas desconocidas al principio, y que a lo largo de los cuatro meses viviendo, compartiendo y creciendo juntas, la amistad ha venido sola. Cada una con nuestra personalidad y dando lo mejor de nosotras para generar un buen ambiente de confianza y generosidad. ¡Hasta hacíamos compra conjunta y compartíamos la comida! Lo más parecido a una familia que te puedes encontrar de Erasmus. Y, además, ha sido con ellas con quien he viajado durante estos meses.

Porque aparte de lo que os contamos hace un tiempo Blanca, Jorge y yo en la Newsletter sobre el transporte, la gastronomía y la gente de Budapest, otra de las maravillas de esta ciudad es su ubicación en Europa. Viena, Bratislava, Cracovia, Serbia y Praga son ciudades que he tenido la suerte de conocer en estos meses y que me han hecho empaparme de su historia y, principalmente, de los acontecimientos de la Segunda Guerra Mundial, con los estragos que causaron el nacismo y comunismo en ellas, como nunca antes lo había hecho. Es impactante ver cómo en todas ellas hay un free tour sobre “El barrio judío y la Segunda Guerra mundial” en los que te cuenta cómo se vivió aquello en estos países y cuánto ha marcado a la sociedad y a su gente.

Escribiendo estas líneas todavía me queda un mes más para terminar esta gran experiencia. No obstante, a día de hoy soy consciente de cuánto he aprendido, vivido y conocido durante estos meses. Vivir fuera de casa, en el extranjero, con otro idioma y cultura completamente diferentes a la tuya, te presenta situaciones que, más o menos agradables, tienes que hacer frente y, sin duda, te ayudan a crecer, ser consciente y valorar cuánto cuestan las cosas, la actitud con la que lo quieres vivir, saber lo que merece la pena y dedicarle el tiempo que necesita.

Y, sobre todo, me reafirma aún más un lema que es de esta casa, y es que “La felicidad sólo es real cuando es compartida” y en mi caso no habría sido así de no haber tenido a las personas con quienes lo he vivido y con quienes he compartido mi experiencia al volver a España.

Os animo a todos los que podáis, de decir que sí a la oportunidad de hacer un Erasmus y vivir así una de las mejores experiencias de vuestras vidas. ¡Nos vemos pronto!

Un abrazo,

Clara

Vida ELU

Elus por el Mundo – Santi Bercedo

Por: ELU Admin

¡Hola a todos!

Soy Santiago Bercedo alumno de 4º de la Escuela de Liderazgo Universitario y estudio un doble grado de Ingeniería Industrial y Administración y Dirección de Empresas, en I.C.A.I.

El año pasado se me presentó la oportunidad de aplicar para cursar el último año de ingeniería en un país extranjero y desde septiembre estoy viviendo en Estados Unidos, concretamente en Minnesota, el estado de los 10.000 lagos.

La vida en un campus americano.
Estoy estudiando en la University of Minnesota, cuyo campus cuenta con aproximadamente 51.000 estudiantes y se encuentra repartido por dos ciudades, las Twin Cities o, mejor dicho, las ciudades gemelas: Minneapolis y Saint Paul, divididas por el río Misisipi. El hecho de que la Universidad sea tan grande permite albergar grandes laboratorios y recursos enfocados en la investigación y de los cuales he podido hacer uso en alguna asignatura.

En cuanto a la gente, sobre todo las primeras semanas, Vicente (otro compañero de I.C.A.I.) y yo, nos rodeamos del resto de alumnos internacionales por tener la misma sed de conocer y descubrir todo lo nuevo que se nos presentaba por delante. Hemos conocido a gente de todos los rincones del mundo: de China, Australia, Alemania, Suecia, Inglaterra, Colombia, Francia o Noruega, además de otros muchos españoles.

Después, durante los primeros días recorriendo las calles de Minneapolis, nos quedábamos sorprendidos de que todo el mundo nos sonriera al cruzarnos con ellos. Y es que aquí, en Minnesota, hay una expresión conocida como Minnesota Nice, entendida como que la gente tiende a ser inusualmente cortés con los desconocidos.

Así que no tardamos mucho tiempo en hacernos nuevos amigos americanos y descubrir la verdadera cultura desde el “interior”. España gusta, y gusta mucho. Cada vez que digo que soy de España la gente se queda impresionada y empezamos a hablar de Madrid o Barcelona y, como no podría ser de otra manera, del fútbol español. El caso es que no tardamos en empezar a ir a los partidos de fútbol americano o hockey sobre hielo de la universidad. ¡Menudo ambiente! Los estudiantes de Minnesota nos llamamos los Gophers y a los equipos deportivos Minnesota Golden Gophers. El estadio de fútbol americano tiene una capacidad de 51.000 personas y todos los allí presentes (antiguos alumnos, padres y actuales estudiantes) animan al grito de Go Gophers!

La universidad también cuenta con su frat row, con sus fraternidades y hermandades, pero eso ya es otra historia. Lo que especialmente me gusta de esta universidad es que puedes intercalar vida de campus con vida de ciudad, teniendo Minneapolis y Saint Paul a tan solo unos minutos en trasporte público.

El frío no nos para.
El frío era una de mis grandes preocupaciones antes de venir a este estado. La universidad cuenta con pasadizos subterráneos, el gopher way, para conectar los diferentes edificios y no tener que salir a la calle. Además, en Minneapolis existe el skyway system que se podría definir como pasarelas climatizadas entre los grandes rascacielos para recorrer el centro urbano sin tener que salir a la calle.

Yo ya he llegado a experimentar lo que supone una sensación térmica de -20ºC. Pero pensé que iba a ser mucho peor; buen abrigo, buenas botas y para delante. También os diré que me han dicho que lo peor todavía está por llegar, será en el mes de enero donde, según los locales, “no podrás a salir a la calle con el pelo mojado porque por las bajas temperaturas se te congelará y te lo podrás cortar con la mano.”

El intercambio da para mucho.
Durante mi estancia aquí he tenido la suerte de recorrer algunas de las grandes ciudades de Estados Unidos como Nueva York, Chicago o Los Ángeles. Y no os voy a engañar, impresiona ver como cada estado es totalmente diferente.

Es la primera vez que “cruzo el charco” y me esta encantando poder conocer la cultura americana de primera mano. Este intercambio está siendo una experiencia única. Nueva gente, nuevos sitios, nuevo estudio y sobre todo muchísimo disfrute. Ahora tocan exámenes finales, así que muchísimo animo a todos.

Aprovecho para desearos una feliz Navidad y muy felices fiestas.

¡Un saludo fuerte!

Santi.

ELUMNI

Encuentro ELU Andalucía

Por: ELU Admin

Mercedes Sierra y Pepe Yáñez, 3º ELU

Cualquier excusa es propicia para fomentar un encuentro, solo que esta vez no queríamos limitarnos a los elus de Sevilla. Decidimos romper con los esquemas y organizar algo que nunca se había hecho: un encuentro de la ELU, pero extendido a toda una comunidad autónoma -que no podría ser otra que Andalucía-. Con varios meses de antelación y muchas cosas por hacer, emprendimos nuestra aventura de llevar los famosos findELUs a nuestra tierra. Ponencia, grupos de trabajo, turismo y ¡mucho encuentro al estilo ELU! Todo esto no lo hicimos solos, sino que todo fue posible gracias a la colaboración y el trabajo conjunto de eluss y Elumnis, consiguiendo así dar forma a un día único y que todos tenemos ganas de repetir –pequeño spoiler, ¡ELU Andalucía no para!–

En primer lugar, tuvimos la suerte de contar con la presencia de Doña Adela Muñoz, Catedrática de Química Inorgánica de la Universidad de Sevilla. Adela nos mostró desde su experiencia el sentido del liderazgo: nos enseñó como ella misma había llevado la vocación y pasión por lo que estudiaba a todos los rincones de su vida; desde la docencia al teatro pasando incluso por la publicación de una serie de libros. Nos enseñó que para ser buenos líderes, tenemos que aprender a equivocarnos, ser constantes y no dejar de hacernos preguntas por lo que hay a nuestro alrededor. A continuación, decidimos llevar a cabo aquello que más nos gusta después de los fines de semana en la UFV: los grupos de trabajo. Juntos, descubrimos la importancia de cómo llevar a la práctica, a nuestra universidad y en definitiva, a nuestras vidas, el liderazgo. Después de una mañana intensa que a la vez se pasó volando, con muchas ganas de seguir hablando y siendo testigos de lo que estábamos viviendo -para poder traerlo aquí y que seáis líderes allá donde estéis- nos fuimos a la comida, ¡qué ya era hora!

Después de comer, teníamos reservada como actividad cultural y lúdica una visita al Parque de María Luisa –icónico de la ciudad de Sevilla, pues contiene, entre otros, la Plaza de España y la Glorieta de Bécquer– en vehículos a pedales de cuatro y seis plazas. Tanto elus, elumnis como mentores, disfrutamos entre risas recorriendo todos los rincones de uno de los mejores paisajes que encontramos en Sevilla.

La jornada continuó con un agradable paseo a orillas del Guadalquivir, marcado por esas conversaciones que nos caracterizan en la ELU, donde además, los alumnos de primero se dieron a conocer y nuestros queridos elumnis continuaron iluminándonos el camino, como es de costumbre. Tras una pausa en una tradicional cafetería en el centro histórico de la ciudad, terminamos nuestro encuentro en la iglesia de la hermandad del Valle, en la que pudimos ver uno de los belenes más representativos en estas fechas.

¡Esperamos que todos los asistentes hayáis disfrutado este día, que con tanta ilusión hemos preparado! Para los que no habéis podido venir, ¡no os preocupéis! Nuestra intención es mantener este encuentro de forma anual (aunque este año pinta fuerte…), teniendo como sede en cada ocasión las distintas provincias de Andalucía. Para finalizar, nos gustaría pasarles el testigo a otras comunidades ELU como Madrid o la Comunidad Valenciana, pues “Liderar es ser testigo” y creemos que no hay mejor forma que siéndolo en compañía de los nuestros.

Vida ELU

Siete elus participan en el Programa Sputnik

Por: ELU Admin

Ana Santamaría, 3º ELU 

Sputnik es un programa compuesto por tres seminarios (Bootcamp, Tech camp y Start-up camp) que persigue el objetivo de formar a 5000 jóvenes andaluces en 10 años y despertar en ellos las ganas de hacer algo grande. Juan Martínez Barea, el director del proyecto, mientras realizaba un MBA (Máster of Bussiness Administration) en el MIT se dio cuenta de que era el único español del sur. Se preguntó: “¿dónde está el talento del Sur?”. De ahí surgió la idea de Sputnik. 

Este año ha tenido lugar la tercera edición del programa, a la cual hemos asistido varios elus: Rodrigo Pérez y Estela Chocano (Madrid), Marisa Rico (Valencia), Ramón Torres, Pepe Yáñez, Carlos Ferreiro y Ana Santamaría (Sevilla); además de otros amigos. 

En el Bootcamp, que tuvo lugar en septiembre, tuvimos la oportunidad de escuchar a varios ponentes que nos transmitieron valores como la curiosidad por explorar el mundo, de la mano del aventurero Nacho Dean, la valentía como hábito que requiere entrenamiento, gracias al filósofo David Cerdá, o el espíritu de superación que se palpaba en la vida de la atleta paralímpica Sara Andrés. 

En el Tech Camp de noviembre, nos presentaron las tecnologías que están en punta de lanza en el mundo actual. Hablamos de inteligencia artificial, realidad virtual, metaverso, biotecnología, blockchain y movilidad autónoma, entre otras. Era, más que un intento de profundizar en la parte técnica, un escaparate al que nos asomamos para ver con una nueva perspectiva cómo va a ser “el mundo que viene” (así se llama la fundación que da vida al programa Sputnik). Nos hablaron de una gran revolución tecnológica que va a tener lugar tarde o temprano y nos invitaron a ser nosotros quienes la lideremos.

Por último, en diciembre hemos asistido al Start-up Camp, en el que hemos podido entender mejor qué es una start-up y cuál es su potencial. Identificar un problema social, sobre todo si es algo que nos toca de cerca, planificar, buscar financiación, escalar, aprender a virar el proyecto o venderlo si es lo que la situación requiere. Estas son, de modo general, las etapas en el proceso de las start-ups en las que fuimos profundizando, acompañándolo de un intento de responder a la pregunta de ¿por qué emprender? y ¿por qué vale la pena lanzarse a montar una start-up?

Un cañonazo de optimismo. Eso pretende ser Sputnik. Creo que a todos nos ha calado de una manera u otra el mensaje que hemos recibido, que cada uno de nosotros ha acogido en la medida en que hemos sentido que algún ponente o alguna idea en especial nos removía por dentro. Si algo añadimos a nuestra mochila de aprendizajes después de esta experiencia es que, desde luego, no tenemos motivos para no aspirar a algo grande. 

Vida ELU

Visita a Barcelona

Por: ELU Admin

El pasado lunes 14 de diciembre María Longás vino a ver a los elus de Barcelona por primera vez en el curso. Su visita fue la excusa perfecta para conocer a los nuevos fichajes, quienes doblan la plantilla. Propusimos para el inicio de la tarde juntos ir a ver La Catedral del Mar, basílica menor que corona el Barrio del Born en la capital catalana. Fue un tiempo precioso, donde pudimos conocer a fondo la historia de esta iglesia denominada “la del pueblo”, debido a su construcción financiada y realizada por los bastaixos (“hombres del muelle”).

Iniciamos la visita en el interior de la iglesia gótica, abierta y acogedora, dividida en tres portentosas naves. Pudimos disfrutar de un tiempo en silencio. A la salida nos encontramos con el famoso tímpano que corona el edificio, realizado tanto con pintura al fresco como con relieves medios. Nos encantó poder descubrir la simbología de todo aquello que parecía decorar las paredes de la famosa catedral del pueblo, gracias a que en aquella época el arte era “la Biblia del pueblo”. Nos dimos cuenta del gusto por entender más la historia de esta tierra mediterránea en la que vivimos y de la que sabemos bien poco. ¡Estamos deseando poder hacer otro plan cultural juntos donde sean los más nuevos los que nos expliquen a los veteranos!

Después de la visita a la Catedral Del Mar, pudimos ponernos al día cenando todos juntos en el Crep Nova. Esta fue una gran oportunidad para conocer no solo a los nuevos elus de Barcelona, que sin duda venían con muchas ganas de participar en cualquier actividad que se proponga, sino también a los ELUMNIS. Guiados por Sabri, los antiguos alumnos de la Escuela nos mostraron cómo son sus vidas después de los cuatro años de formación y dejaron claro cómo se puede aplicar todo lo que han aprendido en la ELU en su vida profesional. Debió de ser increíble para ellos verse reflejados en nosotros e intercambiar miradas que nos unen a pesar de la diferencia generacional.

Después de esta primera toma de contacto, ¡tenemos muchas ganas de que nuestro equipo de Barcelona se conozca más y crezca en el camino de la ELU!

ELUMNI

Elumni – La educación que queremos

Por: ELU Admin

A finales de octubre tuvo lugar la conferencia del ciclo #LaEducaciónQueQueremos de la Fundación Botín y la Fundación Edelvives sobre el papel de los jóvenes en la sociedad del futuro.

La sesión estuvo moderada por Lucía Sánchez #ELUMNI9 y contó con la participación de José María Elola Oca #ELUMNI6 —cofundador y codirector de Nikarit (impacto social y sostenibilidad) en Benín— y Dr. Mario De Miguel Ramos #ELUMNI1 —cofundador y asesor de Sorex Sensors (tecnología y empresa)—. Ellos compartieron sus experiencias y reflexiones junto a Silvia Fernández —fundadora y presidenta de Artepaliativo (arte y salud) — y Andrea Sabio —fundadora y directora de Human Up (educación y desarrollo rural)—.

Os compartimos el vídeo resumen de esta sesión con ELUMNIs: https://www.youtube.com/watch?app=desktop&v=4q6z1cynAoo

Vida ELU

Elus por el Mundo – Jaime Osorio

Por: ELU Admin

¡Hola a todos! Aquí Jaime Osorio, desde La Haya, Países Bajos. Este es mi último año de uni, pues estoy en 5º de Derecho y Relaciones Internacionales en la UFV y 4º de ELU. Si ya de por sí iba a ser un año “divertido” con prácticas, dos TFGs y el TFELU, ¿por qué no meter un Erasmus entre medias? Por supuesto que esta no era la idea que tenía al principio (pretendía haber venido aquí hace dos años), pero sinceramente creo que está siendo un buen momento para vivir esta experiencia.

Han pasado ya más de tres meses desde que aterricé en esta ciudad. Venía con miedos, dudas e inseguridades, pero también con ganas de cambiar de aires y demostrarme que podía desenvolverme perfectamente alejado de las comodidades de Madrid. Afortunadamente, ya a estas alturas puedo comprobar las numerosas ocasiones en las que me he puesto en juego y las mejoras que he conseguido a nivel personal.

¿Cómo es la vida aquí? Pues resido en un edificio de estudiantes, tengo mi propia habitación y comparto cocina y baño con David (República Checa), Ángel (Barcelona) y Klaudius (Alemania). Es una suerte tener unos compañeros con los que sentirte cómodo y considerarles amigos, pues la convivencia es mucho más fácil. Por no hablar de lo increíble que es tener a tus mejores amigos de aquí dos/tres pisos arriba o abajo; nos podemos ver tanto que parecemos una familia.

Por continuar escribiendo sobre los habitantes de La Haya, me sorprendió la enorme cantidad de españoles (e hispanohablantes) que han venido aquí. No me avergüenza reconocer que mi grupo más cercano está compuesto mayoritariamente por madrileños, pero son personas que la vida pone por delante y a las que probablemente no habría conocido si no hubiera venido aquí.

Sin embargo, quiero destacar que La Haya es una ciudad increíblemente internacional (yendo a misa, por ejemplo, me percaté de que habría más de veinte nacionalidades distintas allí presentes), y gracias a ello he ganado soltura tanto para hablar en inglés como para cambiar rápidamente de este idioma al español y viceversa en una misma conversación. No pocas veces nos hemos juntado con nuestros amigos alemanes para visitar algún lugar, montar una fiesta, jugar a las cartas o al póker… y también me vienen a la cabeza todas las personas que he conocido por compartir clase, facultad, deportes o amistades.

Respecto de la uni (The Hague University of Applied Sciences), esta es un ejemplo más de la multiculturalidad de la ciudad. Hay un sinfín de asignaturas (la mayoría de 15 créditos, por tanto, como dos o tres de España) en inglés y están enseñadas de una manera mucho más práctica que en España, algo que se agradece como estudiante de Derecho. Destaco especialmente la asignatura que he cursado de Unión Europea, donde he realizado desde un podcast simulado hasta una infografía, haciendo también las veces de abogado en cuestiones de ciudadanía europea. Esto, junto con dos trabajos más académicos y sin necesidad de un examen, me ha permitido comprender por fin cómo colaboran entre sí la Comisión, el Parlamento y el Consejo.

Además, la universidad tiene actividades prácticamente todos los días, y a los estudiantes de Erasmus nos trataron muy bien desde el principio. Por ejemplo, la asociación de estudiantes de Derecho nos explicó cómo hay que redactar y citar los trabajos aquí, lo cual fue de gran utilidad. También nos llevaron a conocer la ciudad de Delft, y gracias al departamento de deportes he podido jugar al bádminton o al ultimate frisbee (juego por equipos en el que hay que pasarse el frisbee sin que lo intercepten). Tampoco me olvido de la feria de prácticas, el torneo de FIFA y otros videojuegos o la proyección de películas como Grease. En definitiva, estudio en una universidad enorme y dinámica, y encima vivo a cinco minutos de ella.

Erasmus es, asimismo, tiempo de viajar y conocer (a poder ser como peregrino y no como turista, según las palabras de Juan Serrano). Si dentro de La Haya visité el Mauritshuis con el archiconocido conocido cuadro de La joven de la perla, por un precio reducido me he podido acercar a otras ciudades como Ámsterdam, Leiden o Róterdam, tierra de Erasmo. Y fuera de Países Bajos, disfruté muchísimo caminando por Budapest (donde me encontré con Clara, de 4º de ELU) y estaré disfrutando cuando se publiquen estas líneas (saludos desde Cracovia, Polonia). Precisamente volviendo de Budapest, me sorprendí experimentando la sensación de que estaba retornando a mi “casa”, una habitación de un edificio gigante de La Haya. Si esto me lo dicen hace no tanto tiempo… vamos, ni me lo imaginaba.

Pero sí, La Haya es mi casa. Una ciudad tranquila de un país más acogedor de lo que pensaba, con sus molinos, canales, bicicletas y habitantes en su mayoría angloparlantes (asignatura todavía un poco pendiente en España). En ella sigo viviendo una experiencia que supone un cierto alto en el camino, en la que me sorprendo exponiéndome en situaciones en las que antes no me atrevía y que por supuesto me hace valorar con cariño todo lo bueno que tiene mi país de origen. Animo a todo aquel que pueda a sumergirse en esta experiencia pero, como ya hemos aprendido, se puede admirar y buscar bien, verdad y belleza en los rincones más insospechados.
Un abrazo, ¡y a seguir viviendo!

Sin categoría

Una gota de agua más- Jorge Úbeda

Por: ELU Admin

Este verano tuve la oportunidad de pasar el mes de julio cooperando en un orfanato en Perú. Esta era la primera vez que me embarcaba en un proyecto así: lo tenía en mente desde hacía tiempo, pero quizás nunca lo había emprendido por el miedo o el vértigo que genera a primera impresión. A lo largo del año 2022, fui a distintas reuniones organizada por la fundación ESYCU para ir conociendo poco a poco en qué consistiría el proyecto, y para entender las condiciones del orfanato en el que estaríamos realizando la labor los voluntarios que íbamos.

Principalmente, los voluntarios trabajamos en el Orfanato Casa de la Divina Providencia, que se encuentra en Abancay; a cuatro horas de Cuzco. Abancay es una ciudad muy pequeña, pero con muchos habitantes, todos ellos sin recursos. El orfanato allí acogía, mayoritariamente, a niñas que habían sufrido violencia o maltrato por alguno de sus progenitores. Hablamos de niñas de 6 a 15 años de edad, de las que sus padres renegaban: niñas heridas física y psicológicamente. Y por ese motivo, necesitaban mucho cariño y tacto. Las religiosas que llevaban el centro, intentaban hacerse cargo, como buenamente podían, de dar alimento y techo a las menores.

El día a día de los voluntarios variaba dependiendo de la semana de la que se tratase y el nivel de distracción (colegio y visitas) que tuviesen las niñas en el orfanato. Por las mañanas, mientras las niñas acudían a la escuela o al instituto, los voluntarios preparábamos los juegos y actividades que a su vuelta realizaríamos con ellas; o en otros casos, ayudábamos en la panadería que tiene el Orfanato adscrita para sacar fondos con los que poder mantener a las niñas. Otras veces, echábamos una mano en la construcción, reparación y aseo del Hogar: arreglábamos las salas comunes, construíamos tabiques para separar edificios que por su pobreza conectaban con el resto del vecindario, limpiábamos y acondicionábamos lo que en su momento era la guardería del orfanato…

Más tarde, cuando las niñas regresaban del colegio (les encantaba que fuésemos a recogerlas del colegio, como hacían los padres del resto de niños), les dábamos toda nuestra atención y nos dedicábamos enteramente a ellas: talleres, juegos, deportes, refuerzo escolar… Al final, se trataba de hacerles sentir un poco acompañadas y queridas, en el oasis que era el orfanato para ellas.

En los talleres dividíamos a las niñas en dos grupos: el grupo de primaria y el grupo de secundaria; para que pudiese ser más colaborativo y participativo, y adecuábamos el contenido a lo que podrían entender. Así, con cuentos y cinefórums tratamos temas como la sinceridad (con el cuento de Pinocho), tratamos el compañerismo, la autoestima, la bondad, la importancia del trabajo y del estudio…

Les intentamos enseñar la importancia de la universidad y de los estudios. Es mucho lo que tienen que trabajar y estudiar para poder ir a la universidad. Sabiendo que carecen de sustento económico, necesitan recibir una beca para irse a Lima a estudiar una carrera. En otros casos, las niñas, al cumplir la mayoría de edad, abandonaban el orfanato para realizar trabajos precarios, inseguros y abusivos.

Cuando abandonamos Abancay a finales de julio, pudimos entender que al final para los niños del orfanato, solo éramos una persona más que pasaba por esos lugares; pero para nosotros había sido algo transformador. Aprendí mucho de todas las niñas del orfanato; de la gente de allí: desde su actitud para afrontar las cosas, su sencillez, su gratitud, su “saber lo que importa de verdad”. Y me volví a España “lleno” de haber podido aportar, aunque sea pequeño; milésimo, un granito de arena en la felicidad y futuro de lasa niñas.

Vida ELU mARTEs – Día Mundial de la Radiología

mARTEs – Día Mundial de la Radiología

Por: ELU Admin

¿Sabéis qué día es hoy? Bueno, además de ser martes, y de ser 8 de noviembre, es el Día Mundial de la Radiología. Si os habéis hecho una radiografía alguna vez, ¡tenéis mucho que celebrar! El mundo del arte también estuvo de enhorabuena al descubrirse los rayos X: en 1897, dos años después de que Wilhelm Röntgen los detectara, se realizó la primera radiografía a una obra de arte. Actualmente, es un procedimiento muy común en museos de todo el mundo.

Prueba de su relevancia son dos casos que os presentamos hoy:

  • Las hilanderas, de Diego Velázquez. El hecho de que esta obra apareciese en un inventario en 1664 con unas medidas, y un siglo más tarde, con unas mayores, hizo sospechar a los historiadores del arte que se había realizado un añadido posterior. Esta hipótesis se pudo comprobar al realizar una radiografía al cuadro: la pintura original absorbe más los rayos X, lo que delimita bien el añadido (se cree que se pintó para poder exponer la obra en el nuevo Palacio Real). Gracias a estos límites exactos, el Museo del Prado pudo diseñar en 2021 un marco que devuelve el cuadro a sus dimensiones originales.
  • El Jardín de las Delicias, de El Bosco. Ya hablamos de esta inagotable obra en la tercera entrega de nuestra sección Favoritos, que os recomendamos. Pero no dijimos todo… Inspirado por el uso de rayos X, al holandés van Asperen de Boer se le ocurrió aplicar la radiación infrarroja a cuadros. El carboncillo utilizado por los artistas para dibujar absorbe más estos rayos que la pintura; por tanto, esta técnica (reflectografía infrarroja) permite ver el dibujo inicial y su proceso creativo. Como un fantasma, sobre el rostro de Dios Padre en la escena del Paraíso aparece un rostro con barba completamente distinto, revelándonos el cambio de idea de El Bosco.
Vida ELU

Una gota de agua más – Jaime López

Por: ELU Admin

Hace ya un año tuve la gran suerte de entrar a formar parte de una de las asociaciones de mi universidad; Perunidad se llama y desde el primer momento que supe de la existencia de esta, me llamó la atención. Su labor consistía en encargarse de la organización y realización de varios proyectos, en colaboración con distintas ONGs, que buscan ayudar al desarrollo de la educación y la sostenibilidad en regiones desfavorecidas de Perú, comenzando con la recolección de fondos, durante todo el año, a través de organización de eventos, competición por subvenciones y premios solidarios, etc. Hasta la realización en sí del proyecto, con nuestras propias manos, en el lugar escogido.

El enfoque particular de este proyecto me atrajo debido al hecho de que este no se nos daba ya organizado, había que montarlo entero. Además, estaba un poco más relacionado con aquello que estudio, ingeniería, al estar centrado en la construcción de infraestructura.

Es así, que a mi y a otros tres de mis compañeros nos tocó colaborar con una pequeña ONG, llamada Earth Perú, creada por el carismático Luis Fernando Abanto. Un hombre que tras haber dedicado bastantes años de su vida a colaborar con diferentes organizaciones, decidió fundar su propia ONG para ayudar, en concreto, a los diferentes colegios de las zonas más desfavorecidas de la ciudad de Trujillo, ciudad a la que llega mucha de la inmigración descontrolada de la sierra, la cuál se establece en los barrios periféricos como puede, careciendo de medios e infraestructuras.

De este modo, comenzó la búsqueda y planificación del proyecto, con reuniones de trabajo y llamadas con nuestro apreciado Luis, que sin embargo no estuvieron desprovistas de sustos e imprevistos, como el de tener que reorganizar la mayor parte del mismo a dos meses de partir, puesto que una de las escuelas con las que nos habíamos decidido a colaborar dejó de comunicarse con nosotros; inesperado cambio de opinión.

Finalmente, llegó la fecha de partir a Perú. Durante el próximo mes y medio nuestro objetivo sería el de construir una clase en el colegio “Marcial Rebaza”, en la Campiña de Moche, pueblo agrícola y humilde a las afueras de la ciudad. De esta forma, el excedente de niños del pueblo que la escuela no podía asimilar y que debían buscar otros sitios donde estudiar, podrían continuar su educación en el colegio del pueblo.

Así, una vez allí, tras conocer el lugar, las profesoras y a los niños, comenzamos las obras, fundamentalmente, gracias a la ayuda de nuestro maestro albañil, Juan, el que con mucha paciencia nos enseñó los secretos de esta profesión, por la cuál siento actualmente una gran admiración. Seríamos estudiantes de ingeniería, pero no teníamos ni idea de como poner un ladrillo al lado de otro.

Las semanas fueron pasando, y como en todos los proyectos de este mundo, las dificultades y retos inesperados fueron apareciendo, haciendo difícil el mantener la moral y la esperanza arriba; al fin y al cabo, la logística y los medios que allí teníamos eran limitados, sin embargo, poco a poco fuimos superándolos, y tras remover bolsas y bolsas de cemento, colocar una infinitud de ladrillos y dejarse los brazos enluciendo paredes, logramos que la clase se convirtiera en un espacio funcional. Mención especial a lo importante que durante todo el proyecto fue la ayuda y colaboración con la comunidad local, incluyendo a las profesoras y a madres y padres, que cuando necesitamos una mano, nos pusieron todas a una.

Sin embargo, aquí no terminó la historia, puesto que siendo Earth Peru una ONG que busca favorecer el desarrollo sostenible de estas escuelas, aún quedaba acabar con la guinda del pastel. En Perú, hasta el 2022, los padres de los niños debían pagar la electricidad de las escuelas, y es por ello, que hasta ese año, nuestra asociación había estado financiando la instalación de paneles solares en las escuelas donde colaborábamos, puesto que ayudaban a que estas fueran más verdes y permitían a la comunidad realizar un gran ahorro económico. No obstante, habiendo cambiado la situación, la escuela no estaba interesada en la instalación de los paneles, siendo estos más una carga que una ayuda.

Así pues, debimos cambiar de nuevo el desarrollo del proyecto y ponernos en búsqueda de un nuevo lugar donde estos pudieran tener un mayor impacto, siendo de utilidad. Encontramos así, un orfanato situado en la zona industrial de Salaverry, el cual, a pesar de trabajar para el Estado, no recibía ninguna ayuda, al estar dirigido por una congregación religiosa. Allí nos recibieron con los brazos abiertos, y pudimos instalarlos, con la seguridad de que aportarían una gran ayuda y serían bien cuidados.

Durante las seis semanas que allí estuve, pude aprender muchas cosas, además de ser testigo de las condiciones de vida tan diferentes que tienen tantas otras personas en la otra punta del mundo, las cuales tienen que vivir su día a día, con muchos menos recursos y muchas más barreras, y aunque sintiéndome en cierto modo egoísta por haberme tenido que desplazar allí para ser más consciente de cómo es la cruda realidad, creo sinceramente que mereció la pena, porque aquello que construimos podrá permitir, a partir de ahora, que unos cuantos niños, en las afueras de la ciudad de Trujillo, tengan un futuro un poco mejor. Y eso ya lo vale todo.

ELUMNI

Elumni – Misiones

Por: ELU Admin

“Es un momento de reencuentro con uno mismo, de escucharte, de quererte y de ofrecer todo lo bueno que tienes a los demás. Es un momento para saber qué es para ti lo importante en la vida. Es un momento que te ayuda a llenarte el alma de paz y tranquilidad”.

Cristina López Crespo #ELUMNI08 comparte con nosotros su experiencia en las Misiones Alumni UFV en Tánger de este verano y recuerda aquellos aprendizajes vitales que se llevó de su paso por la Escuela de Liderazgo Universitario.

Enlace del vídeo: https://vimeo.com/771947252

Vida ELU

mARTEs – Brigitte Bardot

Por: ELU Admin

¡Esperemos que estéis descansando en este martes festivo! Nosotros, desde luego, estamos agradecidos de contar con vuestra atención otra semana más. Esta vez, el generoso amigo que ha compartido obra y texto es Ignacio Cascón, estudiante de tercer año de Veterinaria en la Universidad Complutense de Madrid y también de tercero de la ELU. Su elección ha sido Brigitte Bardot, obra del artista oscense del siglo XX Antonio Saura, fundador de una escuela abstracta de posguerra muy prolífica. Su producción se caracteriza por el uso de una escala prácticamente monocromática, a partir de blancos, negros y grises. Sus formas son siempre cortantes, realizadas de un solo brochazo, pero a menudo no se abstraen completamente de su objeto.

¿Le habéis dado una oportunidad al arte abstracto? Ignacio reflexiona sobre ello:

«He elegido esta obra para compartir aquí porque siempre me hace pensar y no puedo decir cuándo la vi por primera vez. Recuerdo cuando con el colegio nos llevaban de excursión al Museo de Arte Abstracto Español, en las Casas Colgadas de Cuenca y nos la enseñaban.

Nos decían que la actriz retratada era una de las personas más guapas de su época, todo un mito del erotismo y la sensualidad. Y éramos muchos los que no lo podíamos entender. ¿Cómo iba a ser eso un retrato de una actriz guapa?

Con el tiempo, he ido dándome cuenta de lo que el autor propone, un juego posmoderno sobre teorizar el arte. ¿Por qué no le damos una oportunidad a Saura y al arte abstracto y nos replanteamos qué es la belleza o para qué está el arte? Párate a pensar cómo plasmarías tú la sensación que te despierta una persona».

ELUMNI

Elumni – ¿A qué se dedican?

Por: ELU Admin

¿Alguna vez te has preguntado a qué se dedican los #ELUMNIUFV? Resulta muy interesante saber en qué profesiones han desarrollados todos sus talentos y virtudes.

Sin categoría

Elus por el mundo – Carmen Godoy

Por: ELU Admin

Hola, otra vez. Soy Carmen Godoy, de cuarto de la ELU y quinto de Derecho y Ciencias Políticas, y aunque me presente más o menos igual que la última vez que me pasé por ELUS por el Mundo, no puedo decir que sea la misma persona que entonces.

A unos 6255 km de distancia, os saludo desde Washington and Jefferson College, el que es mi nuevo hogar desde el pasado agosto. Ojalá tuviera la habilidad de haceros entender con solo palabras lo feliz que me siento aquí. No se parece a nada que haya vivido antes, y, sin embargo, está siendo una experiencia que me está ayudando a recordar, pararme un segundo en mitad del perfecto caos que es mi vida aquí y sentirme orgullosa del camino recorrido.

Este es mi último año de universidad, una experiencia que he vivido a vuestro lado y que ha exprimido lo peor y mejor en mí para hacerme la Carmen del hoy.

Si me hubierais preguntado hace cinco años donde me vería a día de hoy, habría dicho que aquí, porque los que me conocen saben que soy de estas personas con la vida planificada desde que tuvieron uso de razón (y acceso a calendarios de google). Sin embargo, lo que nunca me habría imaginado es lo dura, intensa y bonita que iba ser la travesía y lo plena que me siento en esta pequeña universidad al oeste de Pennsylvania.


Todos los estudiantes de W&J vivimos en diferentes residencias en un acogedor campus, a media hora de Pittsburgh, con edificios históricos y un encuadre realmente de película (de hecho ha sido protagonista en la serie de Netflix; “la Directora” por si queréis echarle un vistazo). Es un campus pequeño al tratarse de una universidad privada, pero sus más de 50 clubs y departamento atlético ofrecen la oportunidad perfecta para que cualquier persona encuentre el complemento ideal a sus estudios. Una de las cosas que más me ha llamado la atención en este país es la habilidad de los estudiantes de compaginar una carga de trabajo académico diaria mucho más exigente que a la que estamos acostumbrados en España, una vida paralela como atleta semiprofesional y, aun así, encontrar tiempo y energía para desarrollar alguno de sus hobbies en los diferentes club, formar parte de una sororidad o fraternidad y tener una vida social activa. En esta universidad a veces da la sensación de que el día tiene más de 24 horas y, sin embargo, todo el mundo tiene tiempo para saludarte, interesarse por ti, tu cultura y hacerte sentir como en casa. Aquí me he rodeado de personas que no están dispuestas a pasar por la universidad de puntillas, que buscan dejar una huella en su comunidad y que definitivamente deberían considerar dormir un par de horas más al día.

Es mi segundo año académico en este país, pero la diferencia entre las aulas de un instituto y las de una universidad privada es abismal. Mis amigos aquí, la mayoría con becas deportivas, son auténticos privilegiados de un sistema que no impulsa a los jóvenes estadounidenses a recibir una educación superior. La mayoría es consciente de estos privilegios y trabajan duro para mantenerlos, lo cual no es fácil y los somete a una presión que, como beneficiaria de un sistema de educación universitaria público, me sorprende. De hecho, me impactó tanto que he decidido probar ese tipo de vida en primera persona. Durante estos meses me he visto crecer, dar más de lo que pensaba que podría dar, física y mentalmente. Mis días empiezan a las 6’30 de la mañana en el que las risas con mis compañeras de Lacrosse en el gimnasio hacen que me olvide momentáneamente de las agujetas de la noche anterior. Siguen con un desayuno de equipo y clases (de asistencia obligatoria) de entre 5 y 15 alumnos que me exponen a un debate multicultural sobre temas de los que jamás me imaginaría hablando en un aula, con profesores interesados en lo que tengo que decir y en las que estoy desarrollando habilidades que ni era consciente que necesitaba. Luego llega el momento de sacar mi yo creativo en el coro o de mis sesiones de estudio y charlas con Niouma (Francia) en una de las mesas a la sombra de los árboles que, camaleónicos, van cambiando de tonalidades para conjuntarse con la estación entrante. A las 6 de la tarde los lunes, miércoles y viernes me convierto en cheerleader, y los martes, jueves y sábados cambio los pompones por la equipación de Lacrosse y doy lo mejor de mi en cada entrenamiento. A las 10 de la noche llego a CASA, donde siempre hago una parada obligatoria en el tercer piso para ver a Noa (Países Bajos), Juliette (Francia), Harriet (Ghana), Emiru (Japón), Franka (Alemania) y Julia (España), mi pequeña familia internacional, ponernos al día y planear nuestros findes porque si, a pesar de mi no demasiado flexible horario, siempre hay tiempo para disfrutar de viajes y excursiones juntas.

Por último, llego a mi cuarto agotada, pero feliz, en el que Lou (Francia), mi roommate, siempre me espera con el abrazo que necesito. Jueves de pub, viernes de Feel Good Friday, sábados de football, animadoras y fraternidades o de partido de béisbol y explorar Pittsburgh con Jackson, domingos de tour por las Iglesias de la zona con la asociación cristiana y prácticas en el Partido Democrático, y celebrar cada festividad (literalmente todas las que os podáis imaginar) a lo grande.

En esta universidad hay algo para todos y yo he decidido que decir SI iba a ser mi personalidad durante mis meses aquí. No es fácil jugar a estar en todos lados al mismo tiempo, pero en W&J he recordado que no se VIVE con mayúsculas desde la cama viendo Netflix, sino dibujandote cada mañana una sonrisa y saliendo de casa dispuesto a ser tu mejor versión.

En 2017, cuando me fui de este país tras mi año en un instituto en Oregón, me prometí que me llevaría conmigo a España las ganas de SER y ESTAR PRESENTE, de ponerme siempre al límite y no ponerme límites, de vivir en COMUNIDAD y de aprovechar cada oportunidad que la vida me pusiera en el camino. En una semana vuelo a Oregón a visitar el que hace tiempo fue mi hogar. Probablemente todo siga casi igual, pero estoy segura de que, 6 años después, veré todo distinto. Y eso es lo que, después de esta experiencia en W&J, me llevaré en la maleta y el corazón de vuelta a casa este diciembre: la inspiración, las ganas, el espíritu y el recuerdo de de dónde vengo con la ilusión y el corazón puesto en aquello que vendrá.

Vida ELU

Jornada de Inicio de Curso ELU 2022/2023

Por: ELU Admin

Elena Sánchez González, alumna de 3º de ELU

“Lidera quien sirve”. Así arrancaba la Jornada de Inauguración de la ELU en este nuevo curso, 2022-2023. Una frase que nos conmueve y nos incita a la reflexión después de unos años marcados por la pandemia, distanciados por los confinamientos y en los que, aprendimos, prácticamente por inercia, qué es lo más importante y a valorarlo lo suficiente, para que nunca deje de serlo.

Reencuentros después del verano, abrazos que hablan por sí solos y miradas llenas de ilusión: son los tres ingredientes perfectos para volver a “casa”; los que siempre nos abren sus brazos, los que ya llevamos algunos años y los que se estrenan en esta aventura. Muchas caras nuevas que llenaban de frescura, de dinamismo y de expectación aquel lugar. Qué ganas de escuchar sus historias vitales, sus inquietudes y sus ganas por involucrarse en esto que comienza. Qué ganas de ponernos en acción todos juntos.

Los “veteranos” nos veíamos reflejados en el entusiasmo de los más pequeños y, aunque podría resumirse de múltiples maneras, me quedo con las palabras de Juan Serrano: “A nosotros nos vuelve a suceder lo que nos sucedió cuando vemos qué les sucede a los que les sucede por primera vez”. Y tanto que nos volvió a suceder aquello que ya nos transformó y, en tan solo un día, volvimos a recordar (y a pasar por el corazón) nuestros inicios en aquella andadura. Qué privilegio poder ser espectadores de sus “primeras veces” y de verlo todo a través de sus ojos.

El servicio a la sociedad es uno de los grandes pilares del ser humano; un servicio que da sin esperar recibir a cambio, que se entrega plenamente y que insufla un sentido a nuestra vida. Ese servicio, entendido como una mejora que impulsa el crecimiento personal y profesional de cada uno de nosotros, nos permite cuestionarnos a quién queremos servir y cuál es el fin último de hacerlo. No cabe duda de que, ante preguntas así, generamos una mirada de mayor alcance y ampliamos nuestras perspectivas futuras.

Estar atento a las necesidades de los demás es, quizá, la prueba más grande de cómo uno puede llegar a liderar con el servicio. Es más, no conformándose con que las cosas son como son, ponemos en valor nuestro crecimiento personal; al mismo tiempo que, aunque la realidad se impone constantemente ante nosotros; también tenemos la posibilidad de convertirnos en “sujetos activos” de nuestras propias circunstancias y, como no, decisiones. Nuestra transformación sí depende de nosotros mismos.


Tomar las riendas de nuestro propio camino implica convertirnos en conocedores de todas sus bifurcaciones, sus atajos y sus secretos más recónditos. Sin embargo, saber de la mano de quién lo recorremos, nos salva. Es a través de los demás a partir de quienes puedo admirar capacidades en mí que yo antes no había visto; al mismo tiempo, que florecemos y admiramos las de los otros.

Para la primera lección magistral del curso, contamos con Rocío Solís; madre, periodista, coordinadora del Instituto Newman y apasionada del conocimiento y de la vida. No queremos dejar pasar la oportunidad de agradecerle su presencia, su cariño y su tiempo. A lo largo del tiempo que compartimos con ella, nos habló de José Jiménez Lozano: un líder al servicio de la sociedad.

A través de la biografía del autor y su recorrido de vida, pudimos aprender cuál era su forma de relacionarse con el mundo, con los otros y con él mismo. Así pues, al igual que su gran amigo Miguel Delibes, ambos comparten la certeza de que “la vida es un misterio de libertad” y que, uno, “no solamente desea ser libre, pero además, debe serlo”. Además, la fe se convirtió en un pilar fundamental de su vida, gracias a la cual pudo entender y cuestionar sobre los afanes y miserias del corazón humano.

Gracias Rocío por darnos a conocer la vida de un amante de la verdad, de un enamorado de las pequeñas cosas y de un servidor de hombres.

La jornada continuaba con ilusión y es que, después de todo el verano, era el momento de reencontrarnos con nuestros mentores y profesores. Con ellos, siempre nos sentimos acompañados y queridos. Ellos nos permiten aprender a su lado, nos impulsan a salir de nuestra zona de confort y a ponernos en juego ante todo aquello que está aún por suceder o, todo aquello que sucederá, si nos lo proponemos.

Gracias Carola y Juan por seguir apostando por este regalo y gracias a todo vuestro equipo por su incondicionalidad.

Poder pertenecer y ser parte de algo así es un privilegio de unos cuantos afortunados. Como bien dice Laura Llamas, “a todos los lugares importantes, hay que ir haciendo un Viaje”. Un Viaje en mayúsculas, que merezca la pena ser vivido y por el que ir dejando huella y no pasando de puntillas.

Gracias por ser los “mejores compañeros de viaje”, llenáis de sentido la palabra “amistad”.

¡Qué suerte tuvimos!

ELUMNI

Cartas desde Italia – María Hernández

Por: ELU Admin

“Yo me pregunto qué tiene Florencia y, de forma más amplia, qué tiene esta tierra para atraparme así. Qué sucede para que una de las cosas que más me apasiona en esta vida sea escuchar cómo se pronuncia el mundo en italiano. Y no, no me refiero un placer estético, al mero reconocimiento de la belleza de la lengua o del lugar sino, más bien, a un reclamo, un rapto innegable, una manifestación inesperada de la propia autenticidad.”

Esta pregunta por el sentido de lo cotidiano no solo es el inicio de la primera columna de María Hernández (#ELUMNI10) en el Instituto John Henry Newman, sino también el horizonte que está marcando su vida en tierras florentinas.

Podrás leer todas las reflexiones de esta Elumni la primera semana de cada mes en su sección “Cartas desde Italia”. ¡No te las pierdas!




 
Vida ELU

Una gota de agua más – Lucía Pina

Por: ELU Admin

Lucía Pina Rodríguez, 4º ELU

TOUBABOU POR UN MES

Empezaré con una pregunta que a los pocos días de estar allí me hizo mi amigo Hannibal: ¿Por qué has venido aquí a pasar tus vacaciones? Tras esta pregunta se esconde un gran deseo por venir a Europa, “el país de los sueños”, al que muchos no podrán llegar debido a su condición económica.

A pesar de esto, algo en mí despertó para dar respuesta: –yo he venido aquí a conocerte a ti-.

Desde que era pequeña, una vez al año venía un hermano marista y nos enseñaba todo lo que hacían en África, veíamos videos, fotos, escuchábamos anécdotas… y pasé de verlo a desear vivirlo. Los años de pandemia habían paralizado todos los campos de trabajo y parecía que el verano del 22 iba a continuar con la racha de los dos anteriores, pero gracias al trabajo de mucha gente, un día mi móvil sonó, un mensaje de mi hermana María: – ¿Nos vamos a Costa? –

Hay veces en que te das cuenta de los regalos que recibes y como bien nos enseñan desde la ELU, hay que acogerlos con un: SÍ, GRACIAS. Y así fue, el 4 de Julio salimos de Valencia en representación de la ONG SED (solidaridad, educación y desarrollo), tres cooperantes con una ilusión desbordada dispuestas a servir en Costa de Marfil.

Nuestra primera labor tuvo lugar en una ciudad al norte del país llamada Korhogo. Allí participamos en una colonia de verano que se hacía en el colegio Maristas. Recibíamos todas las mañanas 250 niños con un brillo especial en los ojos por aprender y disfrutar el día. Hacíamos talleres por la mañana: de danza, oratoria, manualidades, periodismo… A las 13:00 comían en el cole y después nos íbamos al “cine” (una salita con alfombras donde se proyectaba una película) y al terminar, se iban a casa.

Las últimas semanas estuvimos en una aldea a 30 minutos de Korhogo, llamada Koni, donde las Hermanitas de la Anunciación tienen un dispensario. Desde que entramos por la puerta nos consideraron médicas, más incluso de lo que me hubiera gustado (ya sabemos que todo poder conlleva una gran responsabilidad). Pudimos sentirnos parte de la familia que todos los trabajadores formaban y convivir con el detallismo, la sencillez de corazón y la felicidad personificadas en todas las hermanas que allí vivían.

Pero como ya había dicho al principio, al llegar allí me di cuenta, de que yo había ido a conocerles. Es difícil explicar la forma tan profunda que tienen de mirarte, de dejarte entrar en su corazón, de convertirte en su hermana, de contagiarte la ilusión, de bailar hasta que se les desencaje una cadera, de darte y darse todo lo que son, sin duda alguna, son profundamente auténticos.

Una parte de mí se quedó allí con todos ellos y una parte de ellos se vino conmigo. Me siento tremendamente afortunada de haberme convertido en una niña de nuevo (como bien dice el evangelio) y de haber podido ser una TOUBABOU (blanca en Senoufo, dialecto local) por un mes. Me han enseñado cómo llevar una vida que merezca la alegría ser vivida, realmente he podido ver LA VIDA en y a través de los ojos de Victoire, Fatime, Willyfried, Josephine, Raissa, Bankolé, Soeur Nicole, Bouba, Yves, Vincent y muchos más que me acompañan todos los días. Gracias por haberme abierto las puertas de vuestro hogar.


ELUMNI

¿Dónde están los Elumnis?

Por: ELU Admin

¿Sabías que hay Elumnis en todos los continentes de la tierra? Desde los rascacielos de Nueva York hasta una aldea de Benín, sin dejar pasar las principales capitales europeas.  ¿Quizás alguno vive donde estás estudiando ahora mismo? Descubre en estos mapas de #Elumniporelmundo dónde puedes encontrar a los Antiguos Alumnos de la Escuela de Liderazgo de Universitario.

Vida ELU

Una gota de agua más – Sara Jurado

Por: ELU Admin

¡Hola a todos!

Antes de nada, me presento: mi nombre es Sara Jurado y actualmente curso mi tercer año en el doble grado de ADE y Comunicación. Soy cordobesa y estudio en la Universidad Loyola Andalucía, pero ahora mismo no me encontraréis allí porque estoy disfrutando de un Erasmus en Noruega, aunque esa historia la dejaremos para más adelante. Estoy aquí para compartiros una de las experiencias que más me han marcado en mi vida:

Todo comenzó el 24 de febrero de 2022 cuando Rusia invadió Ucrania. El mundo se sobrecogió y aunque fuimos testigos de lo cruel que puede llegar a ser el ser humano, también lo fuimos de toda la bondad que puede llegar a albergar. Cientos de miles de personas comenzaron a movilizarse y se fueron a ayudar a la frontera, a acoger refugiados en sus casas, mandar ayudar humanitaria…

A una amiga y a mí nos sorprendió la situación hasta tal punto que también nos sentimos llamadas a colaborar en la frontera de Polonia. Planeamos todo para poder ir, pero por factores externos no lo conseguimos.

Terminó el curso y me fui a Cataluña a hacer un retiro espiritual con la universidad para recorrer los lugares donde había estado San Ignacio de Loyola y así seguir aprendiendo de él. Durante el retiro, tuvimos la oportunidad de escuchar varios testimonios de personas que habían decidido entregar su vida y su trabajo poniéndose al servicio de los demás.

Uno de los testimonios fue el de Sor Lucía Caram. Muchos la conoceréis como la monja del hormiguero o como la monja de Operación Triunfo, pero yo le seguía la pista desde hace varios meses porque se estaba volviendo conocida por viajar a Ucrania llevando ambulancias.

Su testimonio de vida fue muy interesante y en la parte final mientras nos relataba todo lo relacionado con Ucrania nos preguntó si alguien quería acompañarla la semana que viene en su próximo viaje.

Así fue como una semana después estaba de nuevo en Cataluña rodeada de 20 ambulancias, 2 pick-up y 45 personas rumbo a Ucrania gracias a la colaboración de la Fundación Santa Clara, la Fundación La Caixa y el dinero donado de miles de españoles.

El voluntariado era relativamente sencillo: 5 días conduciendo hasta Ucrania pasando por Francia, Alemania y Polonia. Sin embargo, el viaje tuvo varios retos que fuimos superando a medida que pasaban los días: las ambulancias tenían más de 400.000 km y muchas se estropeaban por el camino; éramos un grupo demasiado grande y a menudo nos dispersábamos; algunos tuvieron problemas con el GPS y, en mi caso, contaba con el problema de la inexperiencia de conducir en carretera teniendo solo 1 año de experiencia con el carnet.

Por suerte, todo salió bien y pudimos dejar las ambulancias en la base militar de Leópolis sin mayor complicación. Las tropas ucranianas nos protegieron durante todo el viaje y antes de que se pusiese el sol ya estábamos de vuelta en Polonia.

Ucrania es un país en guerra y eso se notaba: había muchísimos militares en las calles de la ciudad, todos los accesos estaban bloqueados por barricadas y muchos edificios estaban destrozados. Sin embargo, me sorprendió que los ciudadanos intentaban llevar una vida relativamente normal: las familias disfrutaban en el parque, la gente iba a trabajar con normalidad, todos los comercios estaban abiertos, etc. Tanto fue mi asombro que le pregunté al comandante de la guardia fronteriza y me estuvo explicando que la situación estaba más calmada porque las tropas rusas se estaban preparando para atacar durante el otoño-invierno que era cuando iban a tener más ventaja e iban a ser superiores a las tropas ucranianas.

La verdad es que salí de esta experiencia de voluntariado con el corazón encogido, con mucha impotencia, pero con el corazón lleno gracias a la hospitalidad de los ucranianos y por los consejos de vida que me dieron todos los que me acompañaron durante el voluntariado. Solo puedo dar gracias por haber vivido este voluntariado y por toda la suerte que tenemos y que a veces no valoramos.

Vida ELU

mARTEs – Favoritos (II): La balsa de la Medusa

Por: ELU Admin

¡Último mARTEs de mayo! Os traemos otra entrega más de nuestra nueva sección, Favoritos. Esta vez os compartimos el trasfondo histórico (y un detalle difícil de detectar) de la obra La balsa de la Medusa (1819), favorita de la elu de primero Sara Simarro. Fue pintada por el romántico francés Théodore Géricault, aprendiz del maestro Pierre-Narcisse Guérin; este último también enseñó la pintura a Eugène Delacroix, autor de la famosísima La Libertad guiando al pueblo. Volviendo al cuadro que nos ocupa, os resolvemos 3 interrogantes que quizá os habéis hecho:

  1. ¿Dónde está la Medusa? El título podría hacernos pensar que la obra tiene alguna relación con este personaje de la mitología griega… ¡pero no la vemos por ningún lado! La Medusa fue una fragata de la marina francesa que participó en las guerras napoleónicas y naufragó en 1816. 151 de sus ocupantes evitaron ahogarse amarrándose al esqueleto de vigas de madera del navío.

2. ¿Qué pasó luego? Los marineros estuvieron 13 días a la deriva, sobreviviendo con muy escasos víveres (toda su comida se terminó el primer día tras el naufragio). Con el paso de los días, había más y más muertos, que son representados por Géricault en la parte inferior del cuadro, pálidos y derrumbados. Por no hablar de las historias terribles que aparecían en los diarios de la época y relataban el canibalismo al que tuvieron que recurrir los marinos…

3. ¿Cómo se resolvió? La obra plasma el momento exacto en el que los 15 marineros que sobrevivieron finalmente encuentran su salvación. Hay un detalle muy sutil, prácticamente imperceptible si no se observa el enorme cuadro original: en el horizonte, como un mínimo punto sobre la superficie del arma, se observa la brigata de la marina inglesa Argus, que dio con ellos de forma accidental y los rescató.

Vida ELU

mARTEs – Favoritos (I): Descanso en la huida a Egipto

Por: ELU Admin

Hoy tenemos algo muy distinto: ¡una sección nueva! En Favoritos, aprovecharemos las respuestas a nuestras encuestas de obras favoritas para aportaros curiosidades sobre alguno de los cuadros que hayáis mencionado. En este caso, tenemos Descanso en la huida a Egipto, pintado entre 1518 y 1520 por el pintor flamenco Joachim Patinir y que es el cuadro favorito de nuestro seguidor @mgarjou. Patinir fue un artista visionario, precursor del género del paisaje (que en su época era relegado a perfilar el fondo de las figuras humanas, pero nada más). ¡Allá van 3 datos que esperemos que disfrutéis!

  1. El tema de la huida a Egipto de la Sagrada Familia para evitar la persecución del tirano Herodes es común en la producción de Patinir. La Virgen María y el Niño Jesús ocupan un lugar central, como petrificados en mitad del atropellado escape. Pasa mucho más desapercibido San José, que asciende por la colina de la izquierda con un cántaro en sus manos; e incluso se representa al asno de la familia, pastando a la derecha.

2. El artista aprovecha para adoptar un tono moralizante al reflejar los riesgos del paganismo. En el tercio izquierdo de la obra se encuentra la ciudad egipcia de Heliópolis, que era conocida por su culto a diferentes ídolos; así, se ve una urbe en decadencia, con la muralla derruida y grietas en los edificios. De igual manera, una pequeña esfera de piedra a la derecha de la Virgen muestra únicamente lo que podrían ser los pies de un antiguo ídolo.

3. Finalmente, en línea con el tema de la huida, a la derecha se representa la Matanza de los Inocentes (la orden de Herodes de ejecutar a los niños de Jerusalén menores de dos años) y, algo más delante, otra historia menos conocida, pues pertenece a los Evangelios Apócrifos: el Milagro del Trigo. Cuenta cómo, perseguida la familia muy de cerca por soldados de Herodes, cruzaron por un campo preparado para la siembra y se encontraron con un labrador. La Virgen le pidió a este hombre que, si los soldados le preguntaban por ellos, dijera la verdad: que los había visto mientras sembraba; inmediatamente después, la semilla recién plantada germinó y creció a gran velocidad. Cuando los soldados llegaron, el labrador dijo la verdad, que llevó a los perseguidores a abandonar su búsqueda: ¡si había visto a los tres buscados cuando sembraba, debía haber sido hace meses! Si hubieran sabido que se encontraban a escasos metros, en esta colina…

Vida ELU

SUMMER BALL ELUMNI UFV – 25 de junio

Por: ELU Admin

ELUMNI UFV cierra el curso con el primer encuentro intergeneracional de antiguos alumnos de Escuela de Liderazgo Universitario, en un evento que sólo tendrá lugar cada dos años. Es la oportunidad para volver al campus y reencontrarse con antiguos compañeros, además de poder conocer a todas las generaciones ELU.

Será el próximo sábado 25 de junio, a las 21.30 hrs. en el campus UFV. Si eres antiguo alumno o actual alumno de 4º curso ELU, puedes inscribirte en este enlace antes del viernes 11 de junio, ¡te esperamos! Es mejor que lo vivas a que te lo cuenten.

https://alumni-ufv.es/es/comunidad/eventos/summer-ball-elumni-ufv

Vida ELU

Cuaderno de Bitácora – Somos la última generación que puede salvar el planeta

Por: ELU Admin

David Rodríguez, 3º de la ELU

¿Hay algo más ELU que una reseña escrita por un elu sobre un libro escrito por una elu? Somos la última generación que puede salvar el planeta es el nombre de mi última lectura, firmada por seis jóvenes defensoras del medioambiente: Carlota Bruno, Claudia Ayuso, Connie Isla, Mariana Matija, Mónica Rosquillas y Patricia Ramos, elu de cuarto que está apunto de graduarse cuando escribo estas líneas.

Llegué hasta el libro con prejuicios, pues casi todo lo que había leído antes sobre activismo climático me dejaba insatisfecho de una manera u otra. Por un lado, estaban los textos que depositan todo el peso de salvar el mundo sobre los ciudadanos, abrumados ante la lista innumerable de costumbres que tenemos que incorporar para no convertirnos en cómplices del cambio climático. Por el otro lado, me llegaban voces cada vez más sonadas que decían que la responsabilidad estaba solo en los Estados y las grandes multinacionales, frente a las que nuestras acciones eran insignificantes. Creo que estas dos visiones contribuyen a eso que empieza a denominarse “eco-ansiedad”, ya sea delegando en nosotros tareas inasumibles o haciéndonos sentir como pasajeros de un barco que no pueden hacer nada ante su eminente naufragio.

Os digo esto para anunciaros que el libro de Patri destaca por no caer en ninguno de estos errores. A lo largo de sus 183 páginas, siempre me ha parecido encontrar un balance tremendamente difícil de conseguir entre la urgencia del asunto y el tiempo que podemos dedicarle, entre todo lo que se debe hacer y aquello que tú y yo podemos hacer. Este equilibrio brilla especialmente en la parte escrita por nuestra compañera, que trata sobre la actitud “residuo cero”. Nos ofrece muchísimos posibles hábitos de vida con el fin de disminuir nuestra producción de basura (algunos de los cuales ya he adoptado gracias a ella), pero incide en que no pretende que los hagamos todos, sino elegir aquellos que se puedan amoldar a nuestro día a día. Y, aún más importante, hacer nuestras dos preguntas: antes de comprar, ¿realmente lo necesito? Antes de tirar, ¿puedo darle otro uso?

Os recomiendo que os hagáis con vuestra copia. No solo contribuís a la producción literaria de la ELU, ni compráis un libro con maquetación e ilustraciones preciosas, sino que además conseguís un manual al que volver tantas veces como necesitéis para cuidar nuestra casa común.

Vida ELU

Narci Soto – Elus por el Mundo

Por:

Empecemos por el principio… Bueno, os ahorraré las 6 horas de tren de Cádiz a Barajas y las veinte horas de vuelos hasta llegar al aeropuerto de Chicago. La historia de mi año en EEUU empieza en un autobús a las 2 de la mañana en medio de los (Muchos) campos de maíz que hay en el estado de Indiana, estado de EEUU donde se encuentra la universidad de Purdue.

Tuve la suerte de disfrutar estudiando un año en esta universidad que, aunque poco conocida, ha sido el hogar de Neil Armstrong y de muchísimas mentes brillantes que impulsaron la carrera espacial y que hoy día continúan ensanchando las fronteras del ser humano. Llegaba esperando, supongo que como todo el mundo, Estados Unidos tal y como te lo pintan en las películas: rascacielos y ciudades gigantescas que se extienden hasta donde llega la vista.

photo5895524612073173350

Y aunque este país sea uno de los países donde los estereotipos se cumplen más a rajatabla, la realidad no tardó en romperme los esquemas. Recuerdo despertar en el autobús que me llevaba del aeropuerto de Chicago a la universidad de madrugada, por una carretera totalmente a oscuras y en tan mal estado que parecía que el autobús fuera a desmontarse. Y tras un buen rato de desorientación y un poco de miedo, apareció el campus universitario de la nada. Una ciudad de casi 100000 habitantes donde más de la mitad de la población son estudiantes universitarios como nosotros y donde todo se ha construido con el propósito de desarrollar al máximo las capacidades de los alumnos de la Universidad.

Como os imaginaréis, este es un entorno vibrante donde uno tiene la sensación de que puede pasar de todo, desde luego no era nada que yo pudiera imaginarme conociendo los campus universitarios españoles. Para poner un poco en contexto la magnitud del asunto, os arrojo algunas cifras: El campus cuenta con casi 20 residencias Universitarias, un workshop dedicado únicamente a proyectos personales de los alumnos que requirió una inversión inicial de casi 2 millones de dólares, estadio de fútbol americano y estadio de baloncesto (Con capacidad para 57000 y 14000 personas respectivamente) y para rematar, aeropuerto propio. Esto sumado a la infinidad de laboratorios, infraestructuras e instalaciones con las que cuenta la universidad.

En definitiva, un entorno donde las posibilidades son tan amplias como tu imaginación y donde es muy fácil sentirse muy pequeño.
Podría hablar de los muchos viajes que he hecho o del frío que hace en Indiana en invierno (En serio, hace mucho frío, especialmente para un andaluz), pero en lugar de eso me gustaría explicar lo que me ha enseñado este año fuera de España:

El mundo es enorme, y es sorprendente salir de tu país y de tu zona de confort y ver que muchas cosas que damos por sentado a diario – estructuras sociales, esquemas de vida, formas de relacionarnos con el mundo – son tan diferentes incluso en otro país occidental. Es una experiencia que te abre la mente y que es imposible explicar, hay que vivirlo.

photo5895524612073173351

Recursos no equivalen a desarrollo o a bienestar, ni siquiera garantizar el progreso tecnológico. Empezaba comentando que la Purdue está rodeada de campos de maíz, y para que comprendáis a lo que me refiero, me gustaría que buscarais Purdue en el mapa y os empecéis a alejar (Spoiler: Vais a tener que alejaros mucho hasta encontrar algún otro lugar habitado). Estados Unidos es un país con muchísimos recursos y desde el exterior se ha idealizado por eso, sin embargo, es un país donde una buena parte de la población viven en granjas y nunca han salido de su estado. El estado de Indiana no es un caso aislado.

Si pudiera achacar el nivel de desarrollo estadounidense a una única causa, diría que se debe a que hacen una gestión de los recursos que apoya casi en exclusividad al talento. Y aunque se debería tomar ejemplo en España, el nivel de calidad de vida en nuestro país es infinitamente mayor. Con esto también quiero destacar que no es que los estadounidenses sean las mentes más brillantes del mundo, más bien al contrario. La apuesta tan grande que hacen por el talento hace que el talento se acomode. El ingenio surge de la necesidad, y podría apostar sin miedo a equivocarme que en España tenemos muchísima mas materia prima humana para triunfar que los estadounidenses. El mundo lo mueven personas como tú y como yo.

photo5895524612073173344

Como reflexión final, os diría que no tengáis miedo. Irse fuera de casa siempre impone, y es más difícil cuanto más lejos te vas. Pero nosotros tenemos capacidad de sobra para defendernos allá donde vayamos, y hay que ser dignos representantes de nuestro país, de nuestras universidades y nuestras familias, y no dejarse intimidar por lo grandes que parezcan los retos. Nosotros podemos dar mucho más de lo que creemos.

Y por supuesto, si os vais de movilidad, viajad, conoced gente, buscaros algún trabajo a tiempo parcial, prácticas, haced deporte, apuntaros a asociaciones… Todas estas cosas hicieron de mi año un año diferente e inolvidable y me han abierto las puertas para quedarme otro par de años más estudiando un máster allí, y espero que vosotros lo exprimáis aún más y disfrutéis la experiencia. Quién sabe, tal vez nos veremos en alguna esquina del mundo.

Vida ELU

VIAJE ACADÉMICO 2019: EL CAMINO DE SANTIAGO

Por:

Por: Patricia Ramos González 

Con colaboración de: Elena López González, Tessa Mondría Terol y Gustavo Álvarez Fernández

Antes de comenzar con la crónica me gustaría pedir perdón.

Yo me ofrecí a redactar estas líneas mucho tiempo antes de que la ruta comenzara, de modo que todavía no alcanzaba a imaginar lo complicado que sería transmitir todas las experiencias y emociones vividas del 30 de junio al 7 de julio a quienes no las presenciarían. De ahí mis disculpas a los lectores -por si la emoción le gana demasiado terreno a la objetividad- y a mis compañeras y compañeros de travesía -por si no logro hacer plena justicia a todo lo que experimentamos juntos-.

file2-5

Galicia es una tierra preciosa y merecedora de ser admirada por cualquier turista, pero, en nuestro caso, ni los frondosos helechos que nos escoltaron en nuestro caminar ni los retirados pueblos que acogieron a nuestros pies cansados ni siquiera el ver la Catedral fueron el objetivo de nuestra visita (la verdad es que si sólo hubiera sido eso, me habría gustado ahorrarme el dolor de piernas).

Cada cual llevaba unos motivos consigo -intenciones de buena voluntad, ganas de domar su espíritu, rememorar el viaje de Becas que los unió o integrarse plenamente en la ELU- que Chema Alejos, formador (y casi guía espiritual) del viaje, nos invitó a compartir los días iniciales y que Esther, mentora de la ELU- nos animó a materializar en cintas de colores que anudaríamos en nuestras mochilas.

Sin embargo, yo creo que estas primeras expectativas sobre el viaje cambiaron ya desde la primera tarde, cuando el sol y el mar de Finisterre nos anunciaron sin nosotros ser conscientes que, allí donde terminaba el mundo, comenzaba nuestra transformación.

IMG-20190707-WA0019

Día 1: Finisterre – Muxía
Para agrado de unos y disgusto de otros, nuestras caminatas se iniciaban con una hora de silencio en la que algunos trataban de buscarle un sentido a toda su existencia y otros, en el extremo opuesto, intentaban a toda costa sacarse la última canción de Bad Bunny de la cabeza.

Pensándolo con perspectiva, esa hora de callar para escuchar nos ayudó bastante con ese cambio espiritual que todo el mundo dice experimentar en el Camino de Santiago; sin embargo, también tuvo otra utilidad aparte de la introspección y es que, de no haber estado, los temas de conversación se habrían acabado bastante antes de completar los 30 km de algunas etapas.

El tramo de Finisterre a Muxía fue una de ellas.

Cuando pusimos pie en nuestro primer destino -bendito el momento de la llegada-, creímos haber completado el tramo más largo, pero esa noche nos enteramos de que al día siguiente tendríamos que recorrer otros tantos kilómetros. Esta vez, con un peso adicional en la mochila: el del agotamiento, que sería nuestro más fiel compañero hasta el regreso a Madrid. Menos mal que la abundancia de la cena nos calmó los ánimos.

Entre risas, botellas de vino de la tierra y varios “pásame el agua” pusimos punto y final a un intenso primer día.

Día 2: Muxía – Dumbría
El vendaval que nos recibió a la mañana siguiente hizo que nos pesaran algo más las piernas al ponernos en marcha, pero ni el frío ni las agujetas ni los pasos en falso (estuvimos a punto de perdernos varias veces) evitaron que llegásemos a Dumbría.

Al quitarnos los zapatos fueron apareciendo las primeras ampollas y unos tímidos dolores de espalda, rodillas y tobillos. Fue aquí cuando las muestras de compañerismo se hicieron más palpables. Limpiar heridas en pies ajenos no es agradable, pero no faltaron manos para ofrecer unos primitivos primeros auxilios a quienes lo necesitaran.

file5-1

Este día comprendimos que, aunque cada cual lleva un ritmo distinto al caminar, el trayecto se hace mucho más ameno cuando vas en grupo.

Como el cansancio físico parecía no ser suficiente, Chema decidió terminar de agotarnos mentalmente hablándonos de realidades cerradas y abiertas y de la importancia de tratar a las personas como estas últimas con el fin de que puedan desplegarse en todo su esplendor.

Con estas y otras reflexiones nos fuimos a dormir, sin saber que el siguiente día sería bastante más duro.

Día 3: Dumbría – Vilaserio
En medio de una calle de este pequeñísimo pueblo realizamos las primeras curas de nuestro tercer día de marcha. Hubo a quien prácticamente no le cabía el zapato de la cantidad de gasas que llevaba en los talones. Tomando como ejemplo la jornada anterior, decidimos caminar en grupo.

IMG-20190707-WA0007

Pese al apoyo que nos dimos mutuamente, el cansancio nos pesaba más de lo que nos habría gustado. Tanto, que varias personas sentían que no podían caminar más. Entre tobillos que se iban inflamando y rodillas que empezaban a fallar, nuestra energía estaba bajo mínimos.

Pocas veces levantábamos la vista del suelo, en parte para evitar pisar mal y en parte porque preferíamos no ver las pendientes que teníamos que subir para, justo después, descubrir una nueva cuesta a escasos metros.

En estos duros momentos, el ruido interior que nos susurraba “no puedes, no puedes” se vio acallado por los primeros acordes de una canción pachanguera que comenzaba a sonar en uno de los altavoces del grupo.

Al ritmo de melodías más o menos actuales, fuimos avanzando por un sendero que ya no parecía tan arduo. Sacamos fuerzas de sitios insospechados, no sólo para seguir caminando, sino también para cantar, bailar e, incluso, saltar tan alto como sonaba la música.

Esa tarde recargamos nuestras pilas gracias a las risas que compartimos en una terraza y al sonido de una guitarra que varios se atrevieron a rasguear.

Día 4: Vilaserío – Negreira

file-14
Amanecimos con la maravillosa sensación de que la etapa que nos esperaba sería la más corta de todo el Camino: apenas 20 km.

Aun así, tres personas no estaban en condiciones de caminar y tuvieron que coger un taxi hasta el Centro de Salud de Negreira.

Fue muy agradecido llegar allí, porque nuestros compañeros nos estaban esperando con una sonrisa. Tuvimos que esperar hasta que el albergue abriera, pero ese tiempo juntos nos permitió preguntar por el estado físico y mental de los otros y compartir nuestras sensaciones con quienes no habían podido ir a pie.

Negreria era todo lo contrario a Vilaserio. Si este último era un pueblecito en el que el silencio de las montañas te invadía por dentro, el destino de este día parecía una ciudad en miniatura. Acostumbrados a encontrarnos con apenas un restaurante en cada destino, aquí tuvimos serios problemas para escoger el lugar donde comer.

Cuando sí nos pusimos todos de acuerdo sin problema fue al proponer ir a la piscina. Las horas tumbados al sol y el baño del que disfrutamos les sentaron a nuestros músculos como una sesión de spa.

Día 5: Negreira – Santiago
Con energías renovadas, afrontamos nuestro último día de caminata sin creernos que estuviéramos a punto de llegar.

Nuevamente, algunos compañeros tuvieron que ir en taxi e, incluso, en ambulancia.

Recordaréis que el primer día hablamos de los motivos que cada uno tenía para hacer el Camino y que estas intenciones las materializábamos cada mañana atando una cinta de color a nuestra mochila.

IMG-20190707-WA0018

Para aquellas personas que desde un principio querían peregrinar a Santiago como ofrecimiento para que estas intenciones se cumplieran, fue muy desesperanzador ver cómo una tendinitis traicionera les impedía culminar a pie el trayecto.

En medio de esta situación, volvimos a presenciar grandes muestras de compañerismo en forma de una mano amiga que se ofreció a llevar en su propio macuto las voluntades de quien no podía.

A quienes caminamos, ver la Catedral de Santiago a lo lejos nos pareció un espejismo, pero a medida que fuimos entrando en la plaza del Obradoiro empezamos a asumir que por fin habíamos llegado a la meta de la carrera que comenzamos en Finisterre.

En este estado de confusas emociones nos recibieron un grupo de jóvenes del Colegio Mayor en el que nos alojaríamos. Desde el primer momento hicieron que nuestra estancia fuera maravillosa. Allí pudimos encontrarnos con dos alumnos de la ELU que estudian allí y que nos acompañaron en todo lo que compartimos: una emotiva misa en la que hasta los no creyentes sintieron “algo”, el abrazo al Santo en la Catedral y un último grupo de trabajo en el que varios rostros se llenaron de lágrimas de agradecimiento por haber compartido toda esta experiencia con el grupo.

Día 6: Vuelta a casa y conclusión
Cuando iniciamos el viaje, muchos queríamos averiguar qué tenía el Camino de Santiago que no pudiera encontrarse en una visita a cualquier otra ciudad.

Por supuesto el grupo que te acompaña es importante. Personalmente, creo que cualquier viaje académico de la ELU tiene un poder transformador increíble, ya sea a Santiago, París o Cancún.

También es cierto que ser consciente de que quienes caminan a tu lado comparten el mismo dolor físico ayuda a crear un vínculo lo suficientemente fuerte como para poderse apoyar en él durante los momentos más duros.

file4-2

Sin embargo, lo que yo creo que nos ha unido realmente es el propósito de ofrecer todo este esfuerzo -los madrugones, el frío, las ampollas, etc.- por unas peticiones que se elevan más allá de unas cintas de colores.

Por todo esto, si empecé la crónica pidiendo perdón, quiero acabarla dando las gracias. Gracias a María Longás y al Comité del viaje por haber organizado esta experiencia, a Esther por habernos ayudado a vivirla más espiritualmente, a Chema por guiarnos y abrirnos a realidades para nosotros desconocidas, a mis compañeras y compañeros por poner al servicio del grupo sus consejos y vivencias y, por supuesto, a quienes hacen que la ELU sea el mejor caldo de cultivo para crecer personalmente.

Estoy deseando volver a veros en septiembre.

Vida ELU

Los ELUs en la IX Melopea de Democresía

Por:

El pasado martes, 11 de junio, Jaime Redondo y Diego Sánchez tuvimos la oportunidad de participar en la IX Melopea organizada por Democresía. Estos encuentros, que se vienen realizando durante los últimos meses, consisten en compartir mesa, vino y conversación en torno a un tema concreto o junto con algún personaje de interés. En esta ocasión, el invitado era Borja Sémper, portavoz del Partido Popular en el Parlamento Vasco y recientemente elegido concejal de San Sebastián. Además de ser una de las voces más discordantes dentro del PP, ha publicado dos libros de poesía y es de los que combina americana con deportivas. A todas luces alguien a quien merece la pena escuchar.

La velada transcurrió en Espacio Encuentro, un curioso establecimiento a dos pasos del Parque del Retiro en el que los libros, literalmente, te rodean. Chesterton, Henry Newman y compañía escapan de las tradicionales estanterías para observarte, desafiantes, desde el alféizar de la ventana o entre las botellas de la mesa, creando así un ambiente muy apropiado para la conversación sosegada y matizada, no siempre fácil de encontrar. En este ambiente, nos pudimos acercar a la historia de Borja, un chico de Irún que a la edad de catorce años vio el cuerpo ensangrentado de un vecino de su ciudad, asesinado por la banda terrorista ETA. En base a esa particular circunstancia, su manera de entender la política estuvo siempre muy vinculada a la defensa de la paz, la convivencia y la libertad en una tierra donde imperaba el terror. A pesar de haber experimentado desde la juventud esta descarnada violencia, no es una persona de piedra, sino un hombre reflexivo y bromista, que te mira a los ojos al hablar y que, además, y esto es una opinión subjetiva, se cree verdaderamente aquello que dice.

Melopea 2

Pasamos más de tres horas charlando de éxito y fracaso electoral, de nacionalismos y Europa, de terrorismo y odio. De fondo, yacía el que es uno de los problemas de nuestro tiempo: la búsqueda de identidad. Aunque, más allá de preguntas puntuales, fuera Borja quien hablase casi todo el tiempo, la sensación no fue de asistir a una conferencia, sino de escuchar a un amigo con muchas historias que contar. Entre risas y algún que otro “No tuiteéis esto”, nos acercó a los intríngulis de la dinámica parlamentaria y a la peculiar personalidad de Mariano Rajoy, que ni siquiera sus más cercanos colaboradores parecen acabar de entender del todo. En definitiva, fue una tarde de ver la política “desde dentro”, de aproximarnos a una figura política muy alejada de lo convencional y una magnífica y universitaria manera de comenzar las vacaciones de verano.

Para la próxima, ¡no dudéis en apuntaros!