Valencia

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Actividades en Valencia con su mentora María García Mejías

Por:

EXPLORANDO UNA VALENCIA INACABADA

Silvia Tevar, 3º ELU

23 de abril. Por fin. Todos esperábamos desde hacía días la llegada de María García, nuestra mentora. Y ahí estaba, en la plaza de la Virgen, con una sonrisa en los ojos y, seguro, con otra bajo la mascarilla; llena de ilusión, de amor y de cariño.

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Junto a ella, aquella tarde nos equipamos con una mochila incompleta, un tamiz, una campana y un candil; y tuvimos la suerte de poder transitar nuestra «ciudad inacabada» y descubrir con nuevos ojos el espacio que nos ha visto crecer. Nuestra primera parada fueron la catedral y la basílica. Juntos, conocimos un poco más sobre sus estilos arquitectónicos y nos preguntamos sobre el sentido que sus muros encierran. Más tarde, llegamos a las torres de Serrano, esas vigías que franqueaban la anterior muralla de la ciudad y que han saludado o amenazado a infinidad de ciudadanos.

Poco después, la calle Caballeros y el barrio de la Seda nos encantaron con sus callejuelas estrechas, sus dibujos, colores y recovecos. El Mercado Central y la Lonja estaban cerrados, pero pudimos admirar sus impotentes estructuras. Finalmente, nuestro último destino fue la Plaza del Ayuntamiento, franqueada por el edifico de Correos.

En definitiva, fue una tarde entrañable. Tras mucho tiempo sin poder vernos, fue una gran alegría reencontrarnos y poder disfrutar todos juntos descubriendo y conectando con nuestra cultura.

EXPOSICIÓN EN EL CENTRO CULTURAL BANCAJA DE SOROLLA

María Castillo Persiva, 1º ELU
Lucía Pina Rodríguez, 2º ELU

La lluvia no fue un impedimento y el sábado, contando con las incorporaciones de aquellos que no pudieron asistir el viernes, nos volvimos a reunir. Por la mañana pudimos disfrutar de la belleza de la Lonja, un precioso monumento valenciano.

Tras tantos meses viéndonos a través de las pantallas con cinefórums, inauguración… el momento había llegado. Poco a poco, como las gotas de lluvia que mojaban la calle, fuimos llegando al lugar acordado.

Qué tendrán las comidas que siempre dan paso a la comunión de personas e ideas… Ya no había marcha atrás: habíamos recuperado la cercanía tan propia de la comunidad ELU, estaba viva. En menos de tres horas pudimos compartir parte de nuestras vidas, inquietudes e ilusiones. Los elus de primero nos sentimos muy acogidos; fue como si volviéramos al hogar.

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Como siempre pasa, al acabar de comer nos quedamos con ganas de más y aprovechamos el tiempo para disfrutar de una nueva exposición en el Centro Cultural Bancaja. Y qué mejor exposición para ir con nuestra mentora, María, que: Femenino plural, de nuestro gran querido pintor valenciano: Sorolla. Una increíble exposición donde muestra la presencia de la mujer en la sociedad de finales del sXIX y principios del XX, coincidiendo este periodo con los inicios del movimiento feminista. Sorolla siempre se manifestó como un hombre de ideas liberales y promotor de la instrucción femenina donde decidió educar a sus hijas; esta visión aparece plasmada en la exposición, fue realmente un final de quedada digno de ELU Valencia.

Por último, queríamos dar las gracias a María por habernos acompañado todos estos meses y por habernos enseñado a ver la vida con tanta pasión, como tú lo haces. ¡Esperamos volverte a ver pronto por la Terreta!

 

Vida ELU Cineforum Valencia

Cine fórum virtual en Valencia

Por:

Marta Morcillo Martínez, 2º ELU

Gracias a la propuesta de nuestra mentora y nuestro delegado, María García y Javier Reig, los elus de Valencia (con alguna infiltrada) nos dispusimos a ver La gran belleza el pasado domingo 28 de febrero.

Iniciamos la tarde con una pequeña introducción hecha por María. Así, se asentaban ciertas directrices para poder focalizar nuestra atención en la película. Estas claves se basaban principalmente en preguntas como: ¿Qué pregunta nos está lanzando Sorrentino de fondo? ¿Con qué personaje me identifico? ¿Qué significa la banda sonora en determinados momentos de la película? Además, teníamos que fijarnos en ciertas escenas, sobre todo en la de las fiestas, para poder desvelar bien el significado de la película y qué nos evocaba. Tras este prólogo, apagamos las cámaras y micrófonos (algunos se hicieron palomitas) y comenzamos a ver la película juntos desde nuestras casas.

Creo que, al principio, todos los que no la habíamos visto sentimos una gran confusión. No entendíamos muy bien el objetivo de la película o el mensaje oculto. Captábamos pequeños retazos de luminosidad aquí y allá. A lo mejor podíamos entrever en ciertas escenas la verdad oculta gracias a la maravillosa estética de la película. No obstante, todos capturamos citas y escenas que nos sorprendían. Incluso personajes que, a bien o a mal, nos llamaban la atención. Aún así, necesitábamos el diálogo con los otros.

Justo por eso, se desarrolló un interesantísimo coloquio al finalizar la película. Entre todos, y gracias a las preguntas de María, fuimos desenmarañando esta obra maestra para dotarle de sentido. Fue maravilloso poder ver cómo cada uno daba su propia visión. Distintas escenas habían llamado a cada persona e incluso la misma escena, pero vista desde ángulos distintos. La película se convertía en un prisma con tantas caras como personas estábamos aquella noche. Se irradiaban distintas preguntas sobre la felicidad, la manera y el sentido de la vida, el propio sentido del amor y la relación entre la verdad y la belleza. María nos lanzaba más preguntas: ¿Dónde encontramos nosotros la belleza? La verdad es que pudimos crecer como grupo al compartirnos.

Creo que esta película denuncia el vacío interior, la hipocresía e invita a una vida de verdad, lejos de la superficialidad. Nos anima a reconocer la belleza que nos rodea, a apreciarla para que así, al llegar al final de nuestra vida y mirar hacia atrás, sonreír.

Lucía Pina, 2º ELU

Entre unos y otros fuimos tejiendo un entramado de diálogos, citas, personajes y escenas que componían un mapa por el cual guiarnos para responder a las siguientes preguntas. Porque el hecho de ver la película y comentarla después es solo la primera parte de esta historia. No se podía quedar solo así, necesitábamos más. Por ello, habrá segunda parte. Quizás con algún invitado especial, o quizás con la invitación especial hacia todos aquellos que quieran participar. Aunque lo mejor de todo es el agradecimiento hacia el esfuerzo de María, que considero que los que estuvimos aquel domingo sentimos.

Javier Reig, 4º ELU

A las 19:00 de un domingo después de un intenso fin de semana no había mejor plan que ver La gran belleza. Desorientados, como su protagonista, poco a poco nos fuimos adentrando en una trama sobre el sentido, el ‘postureo’, el arte, la belleza… Esta película trata tantos temas y tan profundos que una hora para comentarla se nos quedó cortísimo. ¡Estoy deseando el próximo encuentro!

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Revista Parnaso

Por:

Silvia Tévar nos presenta su artículo publicado en la revista Parnaso y nos cuenta un poco sobre esta iniciativa

Unamuno afirmó que “son los estudiantes los que deben traer a los claustros no ansia de notas, sino sed de verdad y anhelo de saber para la vida, y con ellos aire de plaza, del campo, del pueblo, de la gran escuela, de la vida espontánea y libre” (Unamuno, Biografía, Galaxia Gutenberg, 2019).

Así, es desde esa «sed de verdad», desde ese «anhelo de saber para la vida» que nace Parnaso, una revista de estudiantes para estudiantes. Parnaso es un espacio humanístico donde fomentar todas las disciplinas relacionadas con la cultura y las artes; un cauce donde poder expresarnos y fomentar nuestra creatividad. Actualmente, integramos el equipo un total de diecinueve estudiantes, cada uno con distintas carreras, gustos y aficiones, algo que nos enriquece todavía más. Entre ellos, estamos las elus Blanca Lirio Asensio, subdirectora y encargada de la sección de Cine; y yo, Silvia Tévar Garcilópez, encargada de la sección de Escritura Creativa. Nuestra directora es Carla Juárez Pinto.

Contamos con una página web actualizada donde cualquier universitario puede participar, aportando sus ideas y creaciones. Además, pretendemos publicar tres números físicos a lo largo del curso, como el que sacamos a la venta el pasado diciembre de 2020, nuestro “Número 0”. En él, cada miembro elaboramos una obra y, gracias al buen consejo de María García Mejías, hoy me gustaría compartiros el pequeño artículo que escribí para esta presentación de la revista, publicada en Valencia con ISSN 2660-6380. Podéis acceder a él a través de este enlace, ¡espero que lo disfrutéis!

Por último, para más información sobre Parnaso, podéis contactar sin problemas conmigo o consultar nuestra página web y nuestras redes sociales: Instagram, Facebook o Twitter.

¡¡¡Muchísimas gracias!!!

Vida ELU Sorolla Valencia

Los elus de Valencia visitan la exposición temporal de Joaquín Sorolla

Por:

El impresionismo que impresiona.

19.00h, miércoles 7 de octubre, Centro Cultural Bancaja. Un grupo de ELUs de Valencia nos reunimos con la intención de conocer un poco más sobre nuestro patrimonio cultural. Así, nos disponemos a ver la exposición temporal de Joaquín Sorolla (1863) que se encuentra en el centro de la ciudad.

La idea surge tras la reunión que tuvimos el día de Introducción a la ELU. Compartimos un día muy especial todos juntos. ¿Por qué no compartir el arte también? Nos decidimos por ir a la exposición Sorolla. Cazando impresiones. Esta está realizada gracias a la colaboración del Museo Sorolla, la Fundación Museo Sorolla de Madrid y Bankia. Está integrada por 270 obras procedentes del Museo Sorolla, la Diputació de València, la Casa Museo Benlliure, la Colección Hortensia Herrero, una veintena de colecciones particulares, y de la propia colección de la Fundación Bancaja.

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Paseando por las salas de la exposición, compartimos juntos el asombro hacia tanta belleza encerrada en esos bocetos y cuadros. Pequeños y grandes, todos te interpelaban. Podías ver el trazo impresionista de Sorolla que trata de captar la luz a la vez que reflejar el dinamismo de las escenas. Asimismo, los colores blancos y vivos aportaban una luminosidad inigualable que hacían que te introdujeras de lleno en la vida que plasmaba. Vida que podías reconocer perfectamente suscrita a la ciudad de Valencia y a sus playas. Retratos de la cotidianeidad en todas sus dimensiones desde la mirada de este ilustre pintor.

Como todo buen arte, nos suscitaba preguntas. Desde preguntarnos cómo podría haber pintado esas obras hasta preguntarnos por la finalidad del arte, pasando por la visión del arte en el pasado y en el presente. Nosotros no teníamos las respuestas, pero resultó precioso el encuentro de las personas en el contexto del arte.

Así, disfrutamos de una tarde diferente a la vez que inspiradora. Somos un grupo variado, con personas de todas las ramas del saber, y ahí estábamos juntos un miércoles por la tarde, asombrados frente la Triste herencia (foto). Todos con la impresión de estar dentro de la escena retratada, sintiendo el dinamismo de la vida desde la contemplación del arte. ¿Qué mejor compañía para ello?

Para concluir, me gustaría incluir unas palabras de Joaquín Sorolla:

No hay nada inmóvil en lo que nos rodea. El mar se riza a cada instante, la nube se deforma al mudar de sitio; la cuerda que pende de ese barco oscila lentamente; ese muchacho salta; esos arbolillos doblan sus ramas y tornan al levantarlas… Pero aunque todo estuviera petrificado y fijo, bastaría que se moviera el sol, que lo hace de continuo, para dar diverso aspecto a las cosas… Hay que pintar las cosas deprisa, porque ¡cuánto se pierde, fugaz, que no vuelve a encontrarse!

Marta Morcillo Martínez.

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Una gota de agua más – Youth Revolution

Por:

Quitarnos las excusas. Todos tenemos un mínimo de ganas de echar un cable, de ayudar a quien lo necesita, de hacer algo de voluntariado…”, de esta idea nace Youth Revolution, un voluntariado creado por algunos alumnos de la ELU como Nacho Artero, Luisa Urquía, Ana Gabián, Marta Yarto, Santi Bercedo y Pablo Michavila en Madrid; Carmen García, Lucía Pina, María de Jorge y Jorge Úbeda en Valencia; y Amaya Vizmanos en Pamplona, junto con más amigos.

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Pablo cuenta que la idea surgió de casualidad: “Un día un colega me pide que le busque un voluntariado para el sábado y creamos varios grupos de Whatsapp a los que se unen 1500 personas”. En ese momento se dieron cuenta de que hay muchos jóvenes con muchas ganas de darse a los demás, “pero que el problema es que muchas veces no tenemos ni idea de cómo hacerlo. Y nos entra la flojera”. La idea es que a través de Youth Revolution “conozcamos diferentes planes que podemos hacer viernes por la tarde, sábados por la mañana o domingos. Sin compromiso y con la única intención de aportar lo que podemos y de paso conocer a otra gente muuuy grande”.

Actualmente han llevado a cabo diferentes acciones. “Para el corto plazo, planes lo más COVID-free posible. Café solidario por las calles de diferentes ciudades de España, ayuda en comedores sociales, repartos de comida a familias sin recursos…; y para el largo plazo, estamos pensando en visitas a hospitales de niños con cáncer o enfermedades crónicas, visitas a residencias de ancianos, clases a chavales sin recursos…”

Las sensaciones están siendo “de flipe e incredulidad” de todos los frutos que saben que pueden llegar a dar con estas acciones. ¿Quieres colaborar con ellos? Tienes toda la información en su cuenta de Instagram @youth.revolutionn y también puedes ayudar con la compra de un forro solidario en su web. ¡Ponte en juego!

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Ruth Muñoz – Una gota de agua más

Por:

¡Hola a todos! Soy Ruth Muñoz y soy voluntaria.

A veces ocurre, que incluso rechazo la palabra voluntariado por la connotación que se tiene en ciertas partes de él, ya que creo que ser voluntario no debería ser “voluntario”, “opcional”, creo que es un camino que se elige en la vida. Considero, por tanto, que no es algo ocasional, que no es un lugar, un momento donde actuar por el bien, es una filosofía de vida que impregna cada recoveco que nos compone.

Creo que para nadie es una opción reflexionar y actuar por el bien común, de hecho, como bien hemos ido viendo todos estos años en la ELU, es algo inherente al ser humano. Todos, a nuestra medida, actuamos diariamente por ser felices, mínimo personalmente y con aquellas personas que amamos, y a veces, incluso por personas desconocidas, a las que también se ama. Es por ello, por lo que llamar voluntariado a dedicar mi tiempo a personas que amo, me resulta demasiado frío y distante.

Y, ¿quiénes son esas personas que amo? Sencillo, todo el mundo. Ojalá vivir en un mundo en el que pasear por ciertas zonas de Valencia no implicara poder molestar a personas sin hogar, y a su vez, ningún niño muriera de hambre en Etiopía, como bien muestra el cooperante Iñaki Alegría desde sus redes sociales.

Entiendo el voluntariado como una manera de ser en el mundo, algo que no se puede activar participando de un programa específico y se desactiva cuando estás con tus amigos o viendo la televisión. El voluntariado es política directa, hacer la compra de una manera concreta en un sitio determinado es voluntariado, rechazar consumir un producto o alimentos, vestir de una manera concreta, formarse acerca de un tema, también lo es. El voluntariado no implica necesariamente tu acción concreta, puede ser una acción colectiva, o ni siquiera eso, puede ser un grito colectivo, el apoyo a una causa determinada por redes sociales.

El problema que creo que envuelve este tema, es que tanto fuera como dentro se asocia mucho el voluntariado con la caridad, y desde luego que estoy de acuerdo, pero lo entiendo más como una caridad relacionada con la solidaridad. Darme al otro de un modo altruista, aprender de él, pero siendo consciente de que lo que posibilita mejorar tanto su vida como la mía va más allá de mi acción, no somos protagonistas, somos engranajes de una maquinaria que una persona voluntaria sola no puede mover, se necesita vivir de un modo determinado, asociarse y mirar a otros para que a través de la solidaridad común, podamos mejorar realidades.

Respecto a mi situación concreta, después de años acudiendo a una residencia de ancianos con el colegio, al llegar a la Universidad sentí una gran llamada de informarme y actuar. Ese fue el momento en el que me metí en Magis, comunidades de vida cristiana de los Jesuitas en Valencia, donde, además de compartir mi fe, cada uno vivía y compartía sus experiencias. Conocí a gente muy interesante y con mucha experiencia en acciones concretas, prisión, bancos de alimentos, clases de castellano a migrantes, etc. A través de Magis he asistido a formaciones y estamos en contacto con distintas Asociaciones y ONGs locales, religiosas y laicas con las que he podido colaborar.

Hace dos años, fundamos un proyecto de educación no-formal para niños de primaria, el proyecto Punt Jove, en el que poder unir a familias del Colegio San José de Valencia, con familias del barrio Intramurs en riesgo de exclusión social, un encuentro intercultural para ayudar a que los niños crezcan en un entorno diverso y tolerante.

Después de dos años y coincidiendo con mi último año de carrera, decidí buscar un lugar en el que pudiera aportar, ya no solo personal, sino también profesionalmente, y conseguí ponerme en contacto con un proyecto que hoy me sigue sorprendiendo. Se trata de una casa de dos religiosas Auxiliares del Buen Pastor, que comparten piso con 4 o 5 mujeres en riesgo de exclusión social.

La labor que hacen las religiosas junto a las trabajadoras sociales es increíble, todas juntas forman una familia de la que he tenido la suerte de poder formar parte desde septiembre. Voy una vez a la semana a comer con ellas y si necesitan ir a comprar, a pasear o les apetece salir a tomar un helado, las acompaño. Mi función es esa, acompañar, escuchar y hablar con ellas.

Me lo paso genial porque ya tenemos mucha confianza, de hecho, hay días en los que dedicamos toda una tarde a ver telenovelas de Nova una detrás de la otra, o les doy un taller de fotografía con sus móviles y les enseño a editar las imágenes.

Me cuesta pensar en que lo que hago sea una acción concreta y nada más, porque aseguro, que gracias a cada una de ellas he aprendido acerca de realidades que desconocía por completo, y que día a día, defiendo y protejo hasta el final. Mi función como voluntaria no termina en el momento en el que salgo por la puerta de su casa, continúa de otra manera.

Es por ello por lo que me gustaría que el voluntariado no se viera como “algo que hago cuando tengo tiempo” o “eso que me hace sentir bien porque ayudo a los demás”. No hay excusas para no destinar tu vida a ello.

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Acción Social en Valencia

Por:

“Cuando Cris dijo de hacer esta acción social, a todos nos hizo mucha ilusión. La idea es ayudar a preparar comida durante la mañana para poder repartirla a los amigos de la calle durante la tarde.

En cuanto llegamos la sensación era de cooperación. Todo el mundo estaba haciendo algo, tenía las manos ocupadas y si no, preguntaba para ayudar lo máximo posible. Con delantal puesto y un pelapatatas en la mano, nos pusimos a cortar y prepararlo todo. Por delante de nosotros desfilaron todo tipo de hortalizas que luego pasarían a formar parte de la sopa que estaban haciendo para repartirla en termos por la tarde. Después limpiamos y volvimos a ponernos manos a la obra para preparar los bocatas que se repartirían junto a la sopa. Mientras nos encargábamos de ayudar con la comida, otras personas envolvían postre, pero todos nos ayudábamos entre todos.

El ambiente de voluntad y de hacer el bien pero desde la humildad y sin buscar grandes reconocimientos, el buen rollo entre todos y compartiendo experiencias vitales, todo eso, hace que sea una acción social que cala hasta los huesos. Creo que es lo más cerca que he estado del servicio a las personas voluntariamente y vivido desde la felicidad“.

Marta Morcillo

“Si la mañana había consistido en preparar la comida, toda la tarde se enfocó a preparar el reparto para hacerlo lo más organizado posible. Envasamos la sopa, envolvimos la comida, llevamos cajas a la furgoneta y el caos debido a la cercanía del momento al que llevábamos un día entero preparándonos se empezaba a notar. Sin embargo, nada de eso le robaba a nadie la sonrisa de la cara.

Para nosotros, lo más impactante fue sin duda el momento en que uno de los propios amigos de la calle eligió como regalo de cumpleaños poder venir a ayudar a prepararlo todo. Pequeñas cosas como esas nos hacen pensar si le damos valor a las cosas que realmente lo merecen.

Finalmente, tras todo un día de trabajo, la gente empezó a llegar preparados para llevarse la comida por las diferentes rutas establecidas, no sin antes decirnos lo mucho que valoraban ver a jóvenes involucrados en su causa. Fue muy bonito sentir que nuestra colaboración había ayudado a sacar adelante el trabajo. De esta forma, a las 7:30, nos dimos las manos, nos deseamos buen reparto, y nos dirigimos a la parada de “Botánico” para encontrarnos con los amigos”.

Ignacio Lasala

“No soy capaz de contar todas las veces que me había planteado realizar esta actividad, sin embargo, cada domingo surgía algo que me permitía convencerme de que el domingo siguiente sería el que participase.

Cuando más estresada estaba, cuando más trabajos, proyectos y disertaciones debía presentar, justo en ese momento, por distintas razones, Amigos de la Calle necesitaban nuestra ayuda. Así que, con un par de colegas de la universidad, Marta e Ignacio, fuimos para allá sin pensárnoslo dos veces. Ahora, con un poco de perspectiva, puedo ver que todo encajó como las piezas de un puzzle, esa actividad fue mi válvula de escape sin esperarlo. Sin darnos cuenta, nosotros los necesitábamos muchos más a ellos.

Como han contado mis compañeros, cuando salíamos del recinto hacia el reparto estábamos molidos, exhaustos físicamente, pero expectantes como nunca. Éramos una mezcla entre emoción, cansancio, ganas de ayudar y preocupación por ver qué, o mejor dicho, quién, esperaba la llegada de todo lo preparado durante el día.

He de reconocer que fue, como poco, una experiencia impactante. No únicamente por la dosis de realidad que supone ser consciente de la cantidad de personas que necesitan algo tan básico como el alimento, sino por el agradecimiento sincero en sus gestos y palabras. Familias enteras, jóvenes solos, acompañados, hombres y mujeres de todas las procedencias y edades hicieron que desechásemos prejuicios sobre el sinhogarismo y la mendicidad, que pudiésemos comprobar cómo la gente, de verdad, los consideraba amigos.

Esta experiencia apresurada y surgida por casualidad terminó siendo un punto de inflexión en la dinámica de vida y valores de todos los que participamos en ella. Los amigos de la calle, todas y cada una de las personas que trabajan día a día sin descanso ni remuneración para mantener el proyecto a flote y todos los que creen realmente en la importancia de la cooperación, nos mostraron que efectivamente, la felicidad sólo es real cuando es compartida”.

Cristina Pastor

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Concierto valenciano

Por:

“Agudos y graves, idas y venidas, cantos humanos ascendiendo y descendiendo, entremezclándose, jugando con la admiración de los presentes. Invocaciones, suspiros y lamentos se acompasaban con susurros de amor, con promesas expectantes.

Así, haciéndonos vibrar con cada respiración, con cada pausa; el pasado 5 de noviembre los elus de Valencia tuvimos la oportunidad de disfrutar del concierto de “Lluís Vich Vocalis”, agrupación vocal masculina especialmente dedicada a la interpretación de la música antigua, medieval, renacimiento y primer barroco. El concierto se celebró en la Capilla de la Sapientia, construida en 1498 por Pere Compte y reconstruida en 1737 en un estilo barroco de tendencia clásica que, inevitablemente, nos atrapó en el tiempo.

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De esta forma, entre arcos de medio punto, frontones en sombra y juguetones destellos dorados, los asistentes presenciamos un espectáculo increíble de canciones renacentistas.

Entre las composiciones francesas escuchamos O Crux benedicta y Signoras te (Cipriano de Rore, 1515-1565), Tresves d’amours (Clément Janequin, 1485-1558), Maulgré moy vis (Claudin de Sermisy 1490-1562) y Tant que vivrai (Claudin de Sermisy, 1490-1562). Por otro lado, algunas inglesas fueron: If ye love me (Thomas Tallis, 1510-1585), Memento salutis auctor (William Byrd, 1543-1623), Under this Stone (Henry Purcell, 1659-1695), Hey ho! Tot he greenwood (William Byrd) y Man is for the woman made (Henry Purrcell).

Finalmente, y para rematar la experiencia, cenamos todos juntos (incluidos algunos Clavis) mientras nos conocíamos más y crecíamos “con quienes tanto”. En definitiva, disfrutamos de una tarde única y enriquecedora en la que vivimos de primera mano la belleza de la música, del compartir, de la amistad y del ser-con-otros. La belleza de ser felices, porque “la felicidad solo es real si es compartida”.

Silvia Tévar

Vida ELU Cineforum Valencia

CINEFÓRUM VALENCIANO, POR SILVIA TÉVAR

Por:

“El pasado miércoles 6 de marzo, los ELU’s de Valencia tuvimos la oportunidad de participar en un apasionante cinefórum sobre la película La isla mínima.

Tras un duro día de trabajo y estudios, y acompañados de una buena pizza, nos vimos sumergidos en la España de los años 80. De la mano de los protagonistas, dos policías, no sólo resolvimos un caso de asesinato, sino que comprendimos un poco más esa transición española en la que todavía existía el encubrimiento.

Como nos ilustraron Ruth y Alberto, los colores y las perspectivas constituyen una parte esencial del montaje. Así, las gamas cromáticas terrosas y los planos generales conseguían mostrarnos un pequeño pueblo andaluz totalmente aislado de la civilización. La música suave y repetitiva, como apuntó Alfran, incrementaba todavía más esa sensación de incomunicación y encierro.

De hecho, tras un intercambio de opiniones, descubrimos que La isla mínima no solo nos habla de un espacio geográficamente aislado, sino que son sus propios habitantes quienes forman parte de ese destierro, de ese individualismo. Son personajes que viven egoístamente, preocupados únicamente por sus vidas y reacios a crear lazos con sus prójimos. Es por esto que son personas incompletas, sin definir, “individuos con los que no puedo encariñarme”, comentaba nuestra compañera Blanca.

Así es como nuestro debate se llenó de preguntas que nos remontaron al pasado fin de semana de la ELU: ¿Debemos ser siempre coherentes con nuestros valores? ¿Se puede convivir con la carga de la culpa? ¿El fin justifica los medios? ¿Puede un asesino sentir arrepentimiento? ¿Hasta qué punto podemos hablar de “buenos” y “malos”? ¿Somos capaces de perdonar cualquier ofensa?

Finalmente, reparamos en un personaje que nos ofrecía un rayo de esperanza: el único niño de la película. En él, los colores se intensificaban simbolizando que él era el futuro de esa sociedad. Además, nos dimos cuenta de que esta sensación de promesa se reforzaba con la actitud del protagonista que decidía creer en su compañero, un agente y asesino franquista. Este personaje decide, por tanto, creer en nuestra tendencia natural hacia el Bien, en nuestra capacidad de perdón. Decide creer que no estamos hechos de blancos y negros, sino que todos tenemos nuestros defectos y virtudes. Decide creer en esa moral interna, en aquello que nos hace humanos. Decide creer, en definitiva, en el ser humano.”

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El Principito y la imaginación de lo invisible

Por:

Silvia Tévar, alumna de 1º de la ELU nos comparte cómo fue hablar de El Principito en la Universidad de Valencia:

“¿Qué lees? ¿Cómo lees? ¿Con quién lees?
Con estas preguntas daba comienzo el coloquio de José María Alejos y Álvaro Abellán-García; y envueltos por estas cuestiones, los asistentes fuimos conducidos por el maravilloso mundo de la lectura de El Principito y, en definitiva, por el enigmático camino de la vida.

Conducidos por los profesores, descubrimos que el propio Saint Exupéry presenta, en la introducción de El Principito, los temas que nos van a acompañar a lo largo de la obra: nuestros anhelos, deseos y melancolías más profundos, que nos persiguen a donde quiera que vayamos. Tal y como apuntaban nuestros ponentes, el sufrimiento, el sentido de la vida y la amistad, son las cuestiones que laten bajo la tinta del francés; realidades que van a “domarnos” durante toda la lectura, resonando en nuestro interior. Y es que, es de lazos, de vínculos, de tiempo, de dedicación y de amor; de lo que nos habla Saint Exupéry; en definitiva, del ilusionante misterio del ser humano, del vivir.

Así, descubrimos que la historia del piloto encierra mucho más que una desafortunada avería. Como apuntaba Álvaro Abellán, el motor estropeado no es únicamente el de la avioneta, sino el del corazón del propio aviador, que volverá a latir gracias a una voz: la del Principito. Con el mandato de dibujar un cordero, el hombre que se había “hecho mayor” es puesto de nuevo frente a su vocación: pintar realidades invisibles; una llamada que había sido descubierta a los seis años y rápidamente sofocada por “los asuntos serios” de los adultos.

De hecho, son los encuentros como este, los que comienzan con un sonido humano, y no con la visión; los que harán madurar a nuestro Principito. Así sucede con su amada Rosa: “¡Qué hermosa eres!”, o con el zorro: “¡Qué bonito eres!”, dos personajes que representan el Amor y la Sabiduría.

José María Alejos sonreía mientras leía el nacimiento de esta flor y cómo su belleza natural sacia la inquietud ontológica del Principito. Sin embargo, nuestro Príncipe es todavía demasiado pequeño para comprender esa nostalgia que le remueve y, por ello, su mirada se acaba endureciendo y centrándose únicamente en lo accesorio, en los defectos de su amada. Nuestro protagonista deja de respetar, de ver la realidad tal y como es; y así, inicia un viaje iniciático a la manera de Ulises, visitando numerosos países en busca de una respuesta, en busca de la amistad.

Ahora bien, todos sus habitantes, se encuentran encerrados en sí mismos, demasiado ocupados con sus fórmulas y reglas, con sus límites y obligaciones; y por ello, sus países son demasiado pequeños… Hasta que llega a la Tierra, donde conoce al zorro. Y, ¿qué es este, sino un maestro, un sabio? El zorro, como señalaba Álvaro Abellán, no responde rápidamente a las constantes preguntas del Principito. En su lugar, respeta sus tiempos, y deja que sea él quien redirija esa mirada que se había deshumanizado. Junto a este, nuestro Príncipe descubre que lo esencial, verdaderamente es invisible a los ojos; que el tiempo que le dedicamos a nuestra rosa, es lo que la hace única; y que él y solo él, es el responsable de lo que ha domesticado.

Por último, acompañados por Álvaro, José María y el aviador, los asistentes comprendimos que la verdadera amistad es dar la vida por el otro, y que cuando estamos dispuestos a ello, cuando el aviador deja de lado las piezas rotas de su avioneta para consolar a su nuevo amigo; es cuando descubre y descubrimos, el misterio único e irrepetible que entraña el Principito.

Y ahora me pregunto, ¿no es este nuestro día a día? ¿No es está nuestra vida? ¿Cuántas veces “amamos el ruido del viento en el trigo”, porque nos recuerda a esa persona que nos hizo crecer? ¿Cuántos momentos con aquellos que nos quieren, nos han transfigurado, nos han permitido respetar, implicarnos e intimar con la realidad? Y es que ya lo decía José María: la realidad no es plana, estamos hechos de nuestras circunstancias y de nuestros lazos; de nuestras luces y sombras; y cuanto más única y entusiasmante se nos presenta la vida, es cuanto más la conocemos, cuanto más la queremos. Es cuando salimos de nosotros mismos, que somos capaces de comprender y de amar al otro, de conocer “lo invisible”.

Por tanto, no se trata de “Pienso, luego existo”, sino de “Amo; luego existo”; y es entonces, cuando somos amados para amar, cuando saciamos nuestra sed en un pozo de vínculos, de lo invisible; cuando, por fin, podemos “volver a nuestra máquina”. Es entonces cuando, por fin, podemos vivir”.

Vida ELU Nekane

Nekane Romero, finalista en Ideas MOTIVEM, nos cuenta en qué consiste

Por:

La competición Ideas MOTIVEM es una iniciativa de la Fundación Adeit, ligada a la Universidad de Valencia, que persigue el objetivo de salvar la distancia entre universidad y empresa. A través de un concurso de ideas de negocio, predominantemente de carácter social, MOTIVEM busca potenciar competencias transversales en el alumnado, como la creatividad, el emprendimiento y la comunicación. El programa pone en contacto a los participantes (equipos de 2 a 5 estudiantes) con profesores de la Universidad, expertos en su campo y con formación previa en el ámbito de la empresa. Juntos, alumnos y mentores buscan el mejor camino para dar viabilidad a las ideas y perfilar mejor el servicio que se pretende ofrecer a la sociedad.

A finales del curso pasado, mi equipo obtuvo uno de los 10 premios finalistas MOTIVEM por la idea GlucoSee. GlucoSee es un sistema no invasivo de medida del azúcar en sangre para pacientes diabéticos. Partiendo de las desventajas del método de control actual (pincharse los dedos unas 5 veces al día es engorroso, caro y perjudicial a la larga para el sentido del tacto), ideamos un producto que permite medir el azúcar a partir de una muestra de lágrima. Para que nos entendamos: una esponja diminuta que permite adaptar los sistemas existentes para funcionar con fluido lagrimal, en lugar de utilizar sangre.

Tras la presentación escrita y en formato audiovisual de la idea, los proyectos seleccionados se exponen delante de un jurado formado por cargos académicos y figuras políticas municipales. Más allá de la dotación económica del premio, MOTIVEM ofrece a los finalistas una formación continuada por medio de jornadas, talleres y mesas redondas con jóvenes talentos en el ámbito empresarial. ¡Experiencia 100% recomendable!