COVID-19

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Feliz 2021

Por:

Queridos elus:

Estamos ya terminando enero y aflora la misma pregunta de todos los eneros: ¿hasta cuándo hay que felicitar el año?

Junto a ella, aparece este año una pregunta nueva que quizá nunca nos habíamos hecho pero que en este momento singular de la historia cobra, me parece, mucho sentido: ¿por qué nos felicitamos el año? ¿Acaso celebramos la revolución completa de nuestro planeta alrededor de nuestra estrella?

El año, como medida de tiempo, tiene algo de convencional. Al menos su inicio, ya que su duración viene marcada por la misma naturaleza. Más allá de los consensos históricos de los que es fruto el calendario, el hecho mismo de su existencia –del calendario– dice algo acerca de la conciencia humana que se hace vida: nuestra experiencia del tiempo es cíclica y, al mismo tiempo, vivimos proyectados hacia el futuro con esperanza.

Felicitarse el año es desear que esto que comienza, que es lo mismo de siempre y sin embargo es nuevo, sea bueno. Precisamente porque nosotros, que habitamos el tiempo y el espacio, percibimos singularmente nuestra existencia como una línea que se dirige hacia un lugar. Felicitar el año es entonces tomar conciencia de un nuevo comienzo que ofrece nuevas posibilidades y que nos permite redimir el pasado. El quicio entre un año y otro se pasa despierto porque en la bisagra sucede la transformación de lo viejo en nuevo. La ritualidad que encierra la Nochevieja es conciencia de que la realidad se transforma delante de nuestros ojos: si dormimos, nos quedamos atrás. El año nuevo no es, entonces, un suceso: es un acontecimiento.

Así, el año nuevo es un don: una oportunidad para volver a empezar. En cierto sentido es una convención, aquí en forma de relato que nos contamos a nosotros mismos. Pero toda la naturaleza –la de nuestro hemisferio, al menos– le da la razón a la fábula aunque aún de modo invisible: explotará en la primavera lo que está ahora aletargado.

Estamos hechos, también, de circunstancias. Las de 2020 no han sido demasiado buenas. De ahí el clamor universal al dejarlo atrás y la esperanza unánime al adentrarnos en 2021. Pero lo que sea 2021 para nosotros dependerá no tanto de lo que venga sino de lo que hagamos, juntos, con lo que venga.

Respondamos con esperanza al don que el año nuevo nos ofrece.

Feliz año nuevo.

Juan Serrano

Director Académico de la Escuela de Liderazgo Universitario

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Gloria Rodríguez – Una gota de agua más

Por:

¡Hola familia! Soy Gloria y os quería hablar sobre UN INICIO, un proyecto de catering social que en la situación que estamos viviendo ahora, ha comenzado a ayudar a las familias más necesitadas.

UN INICIO es una entidad que conozco bien porque surgió impulsada por mi madre, mi hermana y otros amigos. Se dedican a acompañar, formar, educar y emplear a jóvenes pertenecientes a ciertos colectivos en desigualdad de condiciones a través de la gastronomía. Sin embargo, dada la situación, como muchas otras empresas, se han visto obligados a reinventarse. Entre otras cosas, han decidido acompañar a las familias vulnerables que sufren los efectos de esta crisis, preparando cajas de alimentos y llevándolas a sus casas. Comenzaron este proyecto gracias a las donaciones de terceros y han llegado a ayudar a más de 6000 personas. Debido a la cercanía con estas familias, han visto que hay muchas que están pasando por situaciones complicadas, y este número no hace sino crecer. Es por esto que, gracias a los voluntarios que se están ofreciendo, se está pudiendo ayudar a casi 1000 familias a las que se visita de forma recurrente con la intención de acompañarles y ofrecerles cajas solidarias.

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A lo largo de la cuarentena, mi madre y mi hermana llegaban a casa todos los días impactadas por la situación tan difícil que se está viviendo. Ellas nos contaban con detalle lo que iban haciendo, lo que iban viendo, la gente con la que se han ido encontrando, y cuanto más nos contaban, más ganas nos entraban de ir a echar una mano. Sin embargo, dada mi situación en la universidad, veía que lo que se me ponía ahora delante era asistir a mis clases y enfrentarme con el estudio. Y esto ha sido difícil, porque no entendía por qué me encontraba un sábado por la tarde estudiando mientras toda mi familia estaba repartiendo cajas de alimentos.

Mi tía, a la que le pasa algo parecido, porque está también trabajando y se muere de ganas de ayudar, me decía que para ella fue clave recordar la frase de Santa Teresa de Calcuta “No es tanto qué hagas, sino en qué pongas el corazón”. Y es verdad, porque igual que marca la diferencia la ayuda que están dando desde UN INICIO, marca la diferencia cómo me ponga yo delante del estudio, por qué estudio. Pero como soy un poco cabezota, aun así insistí en que si podía hacer algo para ayudar desde casa, que contaran conmigo. Y así fue, me propusieron llamar a las familias para ver cómo ayudar, a quienes llevar la caja y qué necesidades había. Y eso he estado haciendo en estas últimas semanas. Ha sido algo realmente impactante. Al final estamos encerrados en casa, sin saber bien qué sucede fuera, y de repente te chocas con una realidad que, aunque supieras que está, yo al menos no era del todo consciente. Durante la cuarentena, en mi cuarto, me era muy fácil caer en mis problemas y mis quejas, y sin embargo estas llamadas me han hecho mirar esta situación con una perspectiva más amplia.

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Me ha sorprendido también darme cuenta de que estas familias sí, necesitan ayudas y alimentos, pero más que eso necesitan estar acompañados. Me ha pasado ya con varias personas que me cuentan que están solas y se echan a llorar, agradeciendo infinitamente el poder hablar con alguien.

A raíz de esto, he empezado a llamar a algunas personas que están solas simplemente para hablar. El pasado viernes llamé a Verónica, que anteriormente me contaba que estaba sola y pasándolo muy mal, y cuando colgué no daba crédito a lo que acababa de pasar. Yo la llamaba con la intención de charlar un rato, de acompañarla un poco, y cuando colgué, esta mujer me había dado mil vueltas. Verónica me contaba que durante este tiempo había empezado a leer libros de la carrera que dejó en el pasado, simplemente por amor al arte, por enriquecerse, y me decía “Si es que yo soy muy curiosa, a mí me gusta leer de todo, y ahora que tengo más tiempo, no pierdo oportunidad. Algunos compañeros me dicen que por qué leo eso si no me va a servir para el trabajo, sin embargo yo creo que esto es una riqueza que no tiene precio.” Y yo me veía estudiando con pereza, y sin ilusión, y de repente Verónica me recuerda que no es tanto para qué estudies, sino porqué, qué tiene de atractivo ahora aquello que he decidido estudiar.

También me contaba la situación de falta de compañía que estaba viviendo, no solo a nivel físico sino que veía cómo muchos de sus amigos le habían dado la espalda en esta situación, que se sentía sola. Y esto me hacía ver lo afortunada que soy, que tantas veces, y en estos días, miro más lo que me falta, lo que me gustaría que sucediera, y no lo que ya hay, empezando por tener una familia. Verónica me había ayudado mucho más que yo a ella, y como dice un amigo, vi cómo efectivamente la vida está para darla, ya sea repartiendo cajas de alimentos, estudiando o con una simple llamada.

Por último, quería hacer un llamamiento para animaros a colaborar como voluntarios. Desde UN INICIO cada vez reparten a más familias y necesitan ayuda para ello, por eso os animo a, si tenéis un hueco y ganas, apuntaros y echarnos una mano. Podéis repartir cajas de alimentos con vuestro padre, vuestra hermana, o algún amigo; o venir a ayudarnos a montarlas. ¡Gracias familia!

Uninicio

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ELU#talks en YouTube

Por:

En cuarentena es fácil perder la noción del tiempo. Todos los días saben igual. Caemos en la monotonía y, de no ser por nuestra agenda llena de cosas por tachar, no sabríamos si es lunes o miércoles. Pero los sábados son diferentes. Tienen un gustillo especial. No cuesta tanto levantarse de la cama porque sabemos que nos espera un rato en familia: las ELU talks.

Ya son ocho los nombres que hemos sumado a la lista. Ocho personas brillantes que han querido compartir con nosotros sus reflexiones y experiencias para darnos un poquito de luz en este túnel que cada vez está más cerca del final. Libertad, belleza, Dios, sufrimiento, amor. Los grandes interrogantes de la condición humana que nos permiten entender y entendernos.

Ocho charlas que nos han ayudado a redescubrir el gusanillo que sentimos en cada fin de semana que nos volvemos a juntar. Y a recordar lo bien que se está en familia.

Para que podáis ver de nuevo las ponencias que hemos tenido el lujo de escuchar, hemos decidido subirlas a Youtube. Aquí os dejamos el enlace. No están todas disponibles aún, pero poco a poco se irán subiendo.

Sois un verdadero regalo. Nos vemos este sábado, familia.

Un abrazo,

Vida ELU Gracias

¡Gracias! II

Por:

Estos días me siguen llegando testimonios y fotos de antiguos alumnos que siguen dando lo mejor de sí mismos en su día a día. Desde la Universidad Francisco de Vitoria y desde la Escuela de Liderazgo os seguimos apoyando y acompañando. ¡Ánimo!

Y si como Antiguo Alumno ELU quieres compartir con nosotros tu experiencia en estas semanas, tus aprendizajes o si simplemente quieres compartir cómo te sientes, no dejes de escribirme, ¡seguiremos publicando vuestros testimonios!

Sabrina Lucas – s.lucas@ufv.es

Coordinadora Antiguos Alumnos Escuela de Liderazgo Universitario


Marta Macías de la Corte

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Creo que definiría la situación ahora mismo con un adjetivo sencillo pero que en el caso de los que estamos por la urgencia estos días definimos como “raro“.

Los primeros días en los que todo se iba complicando, la situación era (y sigue siéndolo) desconocida, el clima era muy tenso. Pero ahora nos hemos acostumbrado a esta situación extraña. En la que soprendentemente casi no hay urgencias “de las de antes”, es decir, ya apenas hay infartos, ictus, sangrados digestivos… Sólo COVID. Son semanas de locura, de casi no ver las caras de los pacientes, no tocarles, correr, uci, tubos… En mi opinión una medicina deshumanizada porque no nos ha quedado otra. Porque sinceramente creo que detrás de la escafandra, las gafas, la pantalla,el gorro, el pijama y la mascarilla todos intentamos sonreír y transmitir más que nunca nuestro acompañamiento en nuestra mirada. Sinceramente… no sé si es suficiente.

Espero que Antonio (llamémosle así) haya notado que le apretaba la mano y le sonreía, que Rosario se sintiera acompañada cuando miraba su monitor… podría decir tantos nombres… Espero que cuando llamaba a la familia para decirles que se quedaban ingresados, que se iban a UCI… de alguna manera notaran mi abrazo, mis oraciones y mi cariño.

De verdad, que lo hacemos lo mejor que podemos. Intentamos estar tranquilos, que no parezca que estamos sorprendidos; pero, yo he pasado mucho miedo. Ansiedad. Agobio. Ahora, no sé si es costumbre pero, estoy más tranquila. En Navarra, está todo más controlado seguimos teniendo casos, el hospital funciona absolutamente diferente, todo lo no COVID está parado pero quieren intentar poco a poco ir recuperando cierta normalidad.

He sentido estos días, dejadme hablar un poco mal, un cabreo muy gordo. Oigo declaraciones en la televisión que me hacen enfadarme una auténtica barbaridad. Veo el esfuerzo de mis compañeros, de mis amigos, de mis vecinos, de mis padres (ambos autónomos) y luego oigo cada caso de aquellos que se suponen nuestros líderes… Pero no me voy a meter en esos terrenos pantanosos.

Me ha sorprendido mucho estos días la creatividad de la gente. Su capacidad de inventiva con recetas, retos, llamadas multitudinarias, vídeos en tiktok. Pero ¿Y LA GENEROSIDAD? ¿Dónde dejamos eso? Alucinante la generosidad de las empresas españolas, pequeños comercios, voluntarios… Eso hace que mi coranzoncillo de r1 enfadada a ratos con el mundo se alegre y siga creyendo en que hay gente MUY BUENA.

Creo que podría escribir este testimonio de mejores maneras, mejor gramática y todo más bonito en general; pero esta es la realidad, son  las 23:21h, queda una larga noche en Urgencias y yo estoy dispuesta a comerme lo que venga. A los que leáis esto os pido fuerza, paciencia y al que rece que eche un rezo, al que no, que mande energía positiva y buen rollo porque va a hacer falta mucho. Aprovechemos la situación para aprender, para pensar, para empezar a vivir de una manera diferente; porque volveremos pero no como antes. Habrá restricciones, hagámonos a la idea que no volveremos a la normalidad tal y como la conocíamos, pero saldremos de esta más fuertes y con mucho en lo que debatir en los findes ELU, en los encuentros CLAVIS; y eso lo haremos juntos.

Gonzalo del Campo

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“Con toda la elección de plazas MIR paralizadas totalmente (saqué un buen número, y cuando todo esto acabe, espero poder empezar la residencia), nos piden que trabajemos cubriendo los puestos de tantos médicos que se dan de baja cada día. Como médico que soy ya desde hace un año, y manchego de procedencia, a mí me han llamado para trabajar en el pueblo de Tomelloso, uno de los focos más importantes de la infección de toda Castilla-La Mancha.

Aquí estamos algunos de mis compañeros y yo, iniciándonos en nuestra profesión de una manera que jamás hubiéramos esperado, pero con una ilusión por ayudar y unas ganas de ponernos a prueba que pueden contra el miedo y la incertidumbre.

Sin categoría Gracias

¡Gracias!

Por:

La situación que estamos viviendo estas últimas semanas en España me hace, inevitablemente, pensar en los Antiguos Alumnos ELU que cursaron estudios relacionados con el área biosanitaria o similar.

No nos está tocando vivir una situación sencilla, pero es ahora, más que nunca el momento de vivir en clave de aprendizaje y entrega, como os enseñamos en la UFV durante vuestro paso por la Escuela. Sin duda la oportunidad de crecimiento que tenemos por delante, a pesar de las dificultades, nos harán más conscientes de nuestras virtudes y fortalezas y, sobre todo, nos permitirán poner nuestra mirada y nuestra atención en los demás y poner nuestros talentos al servicio de quienes más lo necesitan. Os animo a ello siempre, pero ahora más que nunca.

Alguno de nuestros Antiguos ELUS están llamados estos días a la primera línea de batalla, sirviendo y acompañando en hospitales a personas enfermas o que necesitan de ellos ya como profesionales o quizás como voluntarios; investigando o desarrollando tecnologías que ayuden a superar esta crisis en empresas, laboratorios o grupos de investigación; trabajando desde diferentes ámbitos con el propósito de encontrar una solución….aquí os dejamos alguno de los testimonios que han querido compartir con nosotros. Ojalá os sirvan de inspiración para hacer, cada uno desde dónde esté llamado, más liviana esta situación.

Queridos Antiguos Alumnos ELU, quiero que sepáis que desde la Universidad Francisco de Vitoria y desde la Escuela de Liderazgo Universitario nos acordamos mucho de vosotros. No dejéis de entregaros con generosidad en vuestro quehacer diario.

Con mucho cariño y admiración,

Sabrina Lucas

Coordinadora de Antiguos Alumnos Escuela de Liderazgo Universitario – Alumni UFV


Marta Herranz López:

10“Miles de pensamientos y sensaciones de forma desorganizada recorren mi mente; como nunca antes me había sucedido, como si de un cocktail se tratase. De pronto un día todo cambia. Se produce un cambio en lo personal y en lo laboral. Aparece en escena una realidad ante mis ojos que nunca me había podido imaginar. Aparecen sensaciones y sentimientos extraños que se mezclan constantemente. Cada vez que cruzo la puerta del hospital, desde que comenzó la pandemia, el miedo y la motivación me acompañan prácticamente a partes iguales. Miedo a la incertidumbre que rodea esta nueva situación. Miedo a no ver el final. Miedo a cometer errores. Miedo a contagiarme y a poder contagiar a mi familia que me espera al llegar a casa. Miedo a no estar a la altura de las circunstancias. Miedo a tener empañada la vista y no ver lo verdaderamente importante. Y miedo a muchas cosas más.

Y de repente el miedo da paso a la tristeza en cuestión de instantes. Tristeza cuando veo el miedo reflejado en los ojos del paciente. Tristeza al escucharles hablar con sus familias por teléfono. Tristeza al observar la soledad y la fragilidad en una cama de urgencias. Tristeza al pensar que quizás no realice el camino de vuelta a su casa. Tristeza al ver que ya no está. Tristeza al ver una mala evolución. Tristeza al comunicar malas noticias. Tristeza cuando la familia contesta con la voz entrecortada al teléfono. Tristeza oculta tras el equipo de protección individual. Tristeza al llegar a casa y ver por la ventana a mi yaya saludándome desde la distancia. Y en esta montaña rusa de sentimientos, me encuentro con la motivación. Motivación por querer dar cada día la mejor parte de mí, en la parte profesional y en la relación con el paciente. Motivación por el estudio de las actualizaciones. Motivación para diagnosticar, para tratar, pero también para aliviar y acompañar. Motivación para poder transmitir en los ojos la sonrisa que se esconde tras la mascarilla. Motivación por sembrar esperanza. Motivación para ser la médico que el paciente desearía encontrarse al cruzar la puerta de urgencias. Motivación por trabajar en equipo. Motivación para caminar todos en el mismo sentido. Motivación para lograr tener bajo control esta situación y ganar esta batalla.

La motivación va acompañado de un sentimiento de orgullo y agradecimiento. Orgullo por el sentimiento de equipo creado. Orgullo por la forma de trabajar. Orgullo por los actos de generosidad y de entrega. Orgullo por la gran familia que se forma al trabajar unidos. Orgullo de mi especialidad, desde el centro de salud hasta las urgencias hospitalarias. Agradecimiento por la vocación que Dios me ha regalado. Agradecimiento por tantas muestras de cariño. Agradecimiento por todo el apoyo recibido.

Y estos son algunos ingredientes de mi cocktail de sentimientos de las últimas semanas, mezclados con muchos otros que no he mencionado y que hacen que el sabor final de cada día cambie en función de la cantidad, dando lugar a días amargos, agrios, dulces, salados y umami.

Este virus de nanómetros de tamaño ha sido capaz de paralizar nuestras vidas, demostrarnos lo frágiles que somos y la igualdad entre cada uno de nosotros. Claramente ha marcado un antes y un después en nuestra vida. Ojalá en estos días de confinamiento seamos capaces de visualizar la oportunidad que la situación actual nos ha traído escondida entre tantas malas noticias. Una oportunidad para valorar lo que hasta ahora no éramos capaces; una oportunidad para saber lo que de verdad importa. Una oportunidad que impulsa un cambio, un cambio cargado de ilusión, esperanza, compromiso y responsabilidad. Un día más es un día menos.”

Cristina López Crespo:

7“Decepción, rabia, tristeza, impotencia… son muchos los sentimientos y emociones experimentados durante este tiempo y parece que todos enfocados a la negatividad. Están siendo unos días muy duros, y estar en el campo de batalla es un arma de doble filo, pero debemos ser fuertes. Tu pasión te dice que debes y quieres ayudar, disfrutas cada momento cuidando a las personas que tanto lo necesitan, celebras cada despertar, cada salida de la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI), cada alta… Sin embargo, te vas cargando a la espalda todos los momentos difíciles, las conversaciones tristes, la incertidumbre, el sufrimiento, el dolor, la muerte… porque tenemos que ser fuertes. Qué injusta está siendo la vida con tantas y tantas personas, con tantas y tantas familias. Atravesamos momentos que nos hacen valorar la vida, valorar aquello que tenemos en lugar de echar en falta; y recordar que debemos disfrutar de los pequeños y sencillos momentos, de nuestras familias y amigos. Y nos insisten en ello, ¡tenéis que ser fuertes! De verdad que lo somos… o lo intentamos. Lo cierto es que no se nos han puesto las cosas nada fáciles. Vivimos en un mundo de autodestrucción, en el que abundan los abusos, la agresión, en el que el conflicto, la violencia e incluso la guerra continuamente existe, en el que se prejuzga a las personas antes de tiempo, se traiciona, se tiene envidia del prójimo, y el egoísmo y la hipocresía llegan a ser formas de vivir… Ahora bien, ¿por qué no invertir esta situación? Eliminemos barreras, eliminemos fronteras entre los seres humanos, dejemos los límites incesantes a un lado. Dediquémonos a dialogar y abrazar. Demos más peso al contacto humano, al cariño, a la amistad y al amor. Cuidemos con ilusión, con pasión. Colaboremos y unámonos aún con más fuerza, pues todos somos iguales, sin distinción. Vivamos de tal manera que lo único que importe sea dedicarle tiempo a la vida. Seamos fuertes y saldremos adelante.”

Alba Jiménez:

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“Desde el sector de la salud digital no podíamos quedarnos de brazos cruzados ante esta emergencia. Desde nuestras casas, estamos desarrollando soluciones digitales que ayuden a controlar esta pandemia, que se está extendiendo tan rápido como el miedo. La información rigurosa es nuestra mejor arma contra el virus, saber cómo protegernos es clave para vencer al virus. Ahora más que nunca, debemos usar las ventajas de la sociedad de la información para hacer el bien. Ahora más que nunca, debemos poner la tecnología al servicio de la sociedad. Y ahora más que nunca, recordemos que ‘sólo tú puedes pero no puedes solo‘. Gracias a todo el personal sanitario que lucha en primera línea. Desde el sector de la salud digital os apoyamos en otros frentes!”

Marina Dasilva Torres:

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“Aún no he cumplido un año desde que empecé a trabajar como médico interno residente y ya he sentido dudas de si de verdad pertenezco a esta profesión.

Son muchos los retos a lo que nos enfrentamos en nuestro primer año como médicos (y en todos los siguientes) pero quién hubiera imaginado que uno de ellos fuese una pandemia.

La verdad, es que no sabíamos a lo que nos enfrentábamos. Nosotros, el personal sanitario, también estábamos expectantes, con miles de preguntas. No sabíamos el alcance ni mortalidad que tendrían el virus en nuestro entorno. No estábamos seguros de poder asumir en nuestros centros a toda la población enferma. No teníamos medios materiales suficientes. A nosotros también nos preocupaban nuestras familias y estábamos lejos de ellas en muchos casos. También teníamos y tenemos a compañeros y amigos enfermos. Ahora, tampoco sabemos cuánto durará esta situación o si se volverá a repetir. Tantas fueron las preguntas que compartimos cada día que, poco a poco, me fui dando cuenta de que esta pandemia no era sólo una urgencia sanitaria, sino una verdadera emergencia social.

En la sala de urgencias no hay personas de derechas ni de izquierdas, no hay creyentes ni ateos, no hay españoles ni extranjeros, hay simplemente personas. A mi modo de ver, desde mediados de marzo nuestra sociedad se ha convertido en una gran sala de urgencias donde todos estamos en riesgo, todos somos iguales, porque las enfermedades no distinguen estatus, culturas ni fronteras. Entonces nos hacemos conscientes de nuestro deber de ayudar. Nos unimos, salimos a los balcones, nos lavamos las manos por los más desprotegidos y pedimos a los sanitarios y fuerzas de poder que nos cuiden, A TODOS. Me imagino por un momento si esta actitud unánime tan poderosa se tradujera a nuestro día a día para luchar contra la violencia de género, la desigualdad social o el cambio climático.

Durante este mes y medio he visto morir a varios abuelitos en mi turno, sin poder despedirse. He visto a compañeros trabajar guardias sin apenas descanso. También he visto que nuestras condiciones laborales, que no eran óptimas, no tienen pinta de ir a mejor (pero eso es otra guerra). Pero si alguien me preguntase cuál está siendo la impresión que me llevo de esta pandemia como médico, ha sido la muestra sólida y constante de HUMANIDAD. Todas y cada una de las personas que están en sus casas, que protegen a sus mayores y aislan a sus pequeños, están ejerciendo también de médicos. Esas buenas palabras que ahora son tan fáciles de encontrar. Esa generosidad desbordante que se ha convertido en rutina. Ahora nos cuidamos los unos a los otros. Sólo me provoca decir que ojalá pusiéramos tanta intención y bondad en los problemas que afrontemos a partir de ahora porque es ese derroche de humanidad el que nos está curando.”

Vida ELU ELUTalks

ELU#talks

Por:

¡Hola a todos! Hoy os queremos presentar un proyecto que nos llena ilusión y que comenzamos con mucho cariño con el inicio del confinamiento.

En primer lugar, teniendo en cuenta la situación en la que nos encontramos, aprovechamos para deciros que esperamos que tanto vosotros como vuestros seres queridos os encontréis bien, y os mandamos todo nuestro ánimo y cariño.

Nos presentamos, somos María Álvaro, Alfonso Méndez y María Santaolalla, tres alumnos de cuarto, en camino de terminar su trayectoria por la ELU. Sin embargo, no estamos solos, ya que contamos con la ayuda en el diseño de nuestro Instagram de Amaya Vizmanos (alumna de la Escuela de primero).

Después de estos cuatro años a nuestras espaldas, tenemos una cosa clara: la vida es realmente vivida cuando se acompaña de aquellos que te hacen crecer, que te suman. Nosotros consideramos que esto es precisamente la ELU.

A lo largo de estos años, hay momentos en los que perdemos el sentido de por qué empezamos en la Escuela. Incluso se nos olvida el mensaje de Becas Europa “solo tú pero no tú solo”, porque el ritmo frenético del día a día se impone y la verdadera rebeldía supone no dejarse llevar.

“La realidad es que tenemos por delante 30, 40 o 50 días de cuarentena. El tiempo se ha congelado de forma repentina, ¿no? Tenemos un GAP de tiempo un poco extraño. Pero una vez más, cada uno elige cómo encarar esto y siendo ELUs nos NEGAMOS a salir de esta sin haber crecido y sin haber construido, sin haber hecho algo GRANDE de lo ordinario. Y como gran RED que somos, proponemos seguir afianzándola y continuar con esta iniciativa. En definitiva, seguir haciendo ELU.”

Este es el mensaje con el que abrimos nuestro Instagram hace ya unas semanas y el motivo por el que decidimos empezar con ELU#Talks. Queremos hacer crecer esta RED y que todos nosotros lo hagamos con ella. Queremos que la comunidad ELU esté presente de una manera un poco más cercana en vuestro (nuestro) día a día.

ELU#Talks busca ser un espacio en el que de manera periódica (hasta nuevo aviso los sábados a las 12h) nos reunamos con una persona que nos interese de cualquier ámbito vía videoconferencia. Además, para todos aquellos que por cualquier razón no podáis asistir, en aquellos ponentes que nos den su autorización, grabaremos las reuniones y las colgaremos en la red.

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A día de hoy, ya hemos completado nuestro primer ciclo de charlas, que han versado sobre la identidad-felicidad, la vuelta a los orígenes e importancia de crear red, y el amor. Esta triada se ha acompañado con el testimonio vital de Pablo España, que fue nuestro invitado el sábado pasado. Durante una hora aterrizó, mediante su propia experiencia personal, lo que supone enfrentarse a un cambio radical en la forma de entender la vida y la consecuente necesidad de crear una red, para vivirla #conquientanto.

Mañana, sábado 18 a las 12h, nos reuniremos una vez más para dar comienzo a nuestro segundo ciclo de encuentros. Por ahora solo os podemos desvelar que serán también tres charlas, seguidas de un testimonio. Ahora bien, para saber más, tendréis que uniros a nosotros y descubrirlo por vosotros mismos.

Para nosotros, esta proyecto no puede estar siendo más enriquecedor. Estamos experimentando de primera mano lo que supone trabajar en equipo para que cada encuentro sea especial y diferente. Intentamos que haya una línea argumental que conecte las charlas y refleje lo que es la ELU, y que de todas pueda surgir una reflexión que (n)os lleve a seguir preguntándonos más allá, juntos.

Queremos que ELU#Talks sea un proyecto de todos, así que en Instagram hemos habilitado un cuestionario en el que os invitamos a dejarnos temas que tratar, ponentes que invitar, aspectos que mejorar… En definitiva, todo aquello que creáis que puede hacer crecer a esta pequeña gran familia de la que formamos parte.

Nos gustaría que este proyecto continuara en el futuro y que fuera una pata más de nuestra ELU, construida por los propios ELUs. Creemos que es una propuesta valiosa para conectar (aunque sea online) más a menudo y acercar la ELU un poco más.

¿Cómo ser parte de esta iniciativa y enterarte de todo lo que está pasando? Muy sencillo, sólo tienes que seguirnos en Instagram: @elu_talks y prepárate para ser parte de algo increíble.

Gracias, porque sin vosotros esto no sería posible.

Equipo ELU#Talks

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Reflexión sobre nuestra actitud ante la situación actual – Juan Serrano, Director Académico

Por:

Queridos ELUs y todos los que estáis leyendo esta reflexión:

La Escuela de Liderazgo Universitario tiene la pretensión de ser un lugar privilegiado en el que acompañarnos en el verdadero viaje universitario. Vivimos en una sociedad que, más allá de los logros innegables que nos han alcanzado, es a menudo una jaula de grillos en la que el pensamiento crítico y la reflexión acerca de la propia vida en relación con lo “noticiable” quedan eliminados.

Es difícil encontrar, incluso en ámbito universitario o cultural, una mirada sobre la realidad que trascienda el mero análisis de datos y la opinión. Así, ante la sensación a menudo agotadora de que todos tienen algo que decir sobre las más variadas circunstancias que nos rodean, emerge con fuerza la pregunta acerca de la propia vida: ¿tenemos algo verdaderamente importante que decirnos?

Las implicaciones del viaje que nace de esta pregunta son variadas, y tienen que ver con la capacidad de ayudarnos a plantear las preguntas adecuadas y a hacer un juicio sobre los acontecimientos y sus implicaciones en un nivel de conciencia sobre la realidad humana al que quizá no estamos acostumbrados socialmente.

Nos encontramos, sin embargo, ante una oportunidad singular en la cual se nos pide como Escuela no conformarnos con un análisis de los hechos sesgado y parcial, con “tener algo que decir” o formar parte de la conversación. Ante lo que tenemos delante —la enfermedad, sus consecuencias sociales y económicas, determinadas medidas geopolíticas, etc.— lo que está en juego es de un orden diferente. Ante el miedo, el ruido, la crispación y la desesperanza, si hacemos silencio, quizá podamos darnos cuenta de que, aunque estemos constantemente diciendo cosas y de todo tengamos una opinión, en realidad no tenemos nada que decir ni nada que decirnos. Nada verdaderamente importante. O quizá nos demos cuenta de que sí.

En cualquier caso, ojalá este silencio al que os invito sea la ocasión para emprender la única búsqueda realmente legítima: la de encontrar una certeza sobre la cual poder asentar la existencia toda. Aquella búsqueda de la que a menudo somos desviados en función de la actualidad, del sesgo y la opinión.

Si es cierto aquello de que “la felicidad solo es real cuando es compartida”, entonces esta búsqueda solo puede ser comunitaria. Para esto estamos juntos en el camino.

Un fuerte abrazo,

Juan Serrano, Director Académico

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“Sobre lo esencial y lo secundario”

Por:

En situaciones de crisis, es esencial mantener la calma y reflexionar sobre lo que de verdad importa, sobre lo esencial y lo secundario.

La situación que estamos viviendo estos días es, cuanto menos, particular. Días de cambios de planes, días de dejar la rutina, días de volver a casa, días de agobio, días de incertidumbre, días….¿de qué? De todo aquello que dejamos que nos atrape, de agobios que nos nublan la vista y no nos dejan ver más allá.

Y es que, al final, por muchos cambios que estén surgiendo en nuestras rutinas estos días, ¿tan radicales son respecto a nuestras vidas? ¿tan necesario es aquello de lo que prescindimos? ¿o es todo aquello a lo que ya estamos acostumbrados y no nos deja conectar con lo esencial?

Todo aquello que hemos tenido que dejar de lado o que hemos sustituido volverá, pero ahora hemos de aprovechar estos días para enfrentarnos ante una realidad que nos ha sido dada, se nos ha impuesto con todas sus nuevas características, y tenemos que afrontarla con calma y comprensión.

Estos días, son muchos los eventos, congresos y conferencias que han sido cancelados por las medidas de prevención de contagio por el Covid-19. Son muchos los comités de organización que, tras meses de esfuerzo y de trabajo, no han llegado a ver y disfrutar los frutos de todo ese tiempo invertido en cada proyecto, de toda esa ilusión volcada en un día que al final no ha podido llegar. Y es cierto que frustra. A nadie le gusta, en primera instancia, implicarse al máximo y no poder ver los resultados, y más por causas ajenas, en las que no podemos hacer nada, solo aceptar lo que se nos impone, y seguir adelante.

Y es que seguir adelante ya significa que se lleva un camino recorrido, y eso es lo que se ha de tener en cuenta. Que el resultado de todo el esfuerzo no es más que una parada en el camino.

Que todo ese trabajo, por difícil que parezca verlo ahora, sí que ha valido la pena. Tanto si ha sido organizar un congreso, como quedarse en casa estudiando el finde, para un examen que han acabado por cancelar, como un viaje planeado con amigos y se va a tener que aplazar. Seguro alguna experiencia como esta nos ha ocurrido a todos en los últimos días, y algo nos ha enseñado.

Está claro que ver los resultados de algo en lo que has puesto cuerpo y alma motiva muchísimo, pero también ha de hacerlo todo el trayecto que te ha llevado hasta ahí. A veces nunca pensamos en que el proceso tiene una importancia en sí dentro de cada proyecto, y no hay que darle la espalda al mérito que tiene cada tarea hecha, cada reunión celebrada, cada conflicto resuelto, cada idea desarrollada. Todo tiene valor si tiene un sentido hacia el que se ha dirigido, y ese sentido es verdadero en tanto que está centrado en un objetivo mayor a la recompensa inmediata y efímera. El trabajo en equipo realizado, el esfuerzo por un objetivo mucho más allá de uno mismo, eso es lo que ha valido la pena de todo esto.

Porque lo importante, al fin y al cabo, es no perder el sentido de aquello que hacemos cada día, y que los cambios de estos días solo nos giran la veleta, pero el camino sigue siendo el mismo.

Solo hay que saber mirar más allá de lo que a cada uno le afecta, mirar más allá de uno mismo y centrarse, de nuevo, en lo esencial.

Teresa Mondría Terol