Bruselas

Vida ELU

Elus por el Mundo – Lázaro Cruz

Por: ELU Admin

¡Hola a todos!

Sí. Vuelvo a pasarme por aquí tan sólo unos meses después. No obstante, esta vez he dejado el Mediterráneo en mayor lejanía. Tras la aventura italiana, este cuatrimestre me encuentro más próximo al mar del Norte, entre calles empedradas que huelen a gofre recién hecho, nubes caprichosas e intentando entender qué significa, de verdad, vivir en el corazón de Europa.

Para quienes no me conozcáis, me llamo Lázaro Cruz Danta. Soy estudiante del doble grado en Estudios Internacionales y Derecho en la Universidad Carlos III de Madrid y alumno de cuarto curso (*gritos de pánico*) de la ELU. El cuatrimestre pasado estuve de Erasmus en Turín y este cuatrimestre he metido algún que otro abrigo más en la maleta y me hallo en Bruselas.

La elección de vivir durante unos meses en Bruselas siempre la he tenido presente por mi carrera, pero, sobre todo, como europeísta convencido. Y el encontrarme con la posibilidad de poder estudiar en una ubicación tan estratégica —cerca de las instituciones europeas y de la sociedad civil transnacional—, que me ofreciera una perspectiva privilegiada para comprender la Unión Europea en acción, no podía dejarla pasar.

La Université Libre de Bruxelles es un sueño. Es una universidad viva, dinámica, enfocada en crear comunidad, llena de asociaciones y que ofrece infinitas facilidades y oportunidades para los estudiantes. Me encanta pasar horas en sus aulas, en sus miles de actividades, en los cursos de idiomas, en las instalaciones deportivas… Además, poder estar estudiando en el Institut d’Études européennes, uno de los centros más antiguos dedicados a la docencia, la investigación y el debate público en el ámbito de los estudios europeos, suma valor personal a esta experiencia.

Como también suma un infinito valor la diversidad de Bruselas, que es, sencillamente, fascinante. Para mí, es lo mejor de la ciudad y lo que más me está enriqueciendo como ser humano. En una misma mesa me siento con personas de todos los continentes. Las historias biográficas se explican mejor con mapamundi en mano. Aprendo sobre la vida en Egipto, charlo sobre la diversidad lingüística de Sudáfrica, me intereso sobre la situación socioeconómica en Pakistán, me recomiendan qué hacer en São Paulo o me invitan a visitar Ciudad de México. Y momentos así, todos y cada uno de los días. A veces pienso que mi Erasmus aquí es un mapa que se va coloreando a golpe de amistad. ¡Y qué maravilla toda la gastronomía que estoy pudiendo probar cuando organizamos alguna cena!

Por supuesto, tanta diversidad se refleja también en las lenguas. Nunca he presenciado con tanta claridad que la finalidad última de los idiomas es permitir la comunicación y, con ello, fomentar la unión y la apertura. En casa la lengua vehicular es el inglés, pero, ni por asomo, es la lengua oficial. A mis dos compañeros alemanes les gusta compartir palabras en alemán a cambio de expresiones en español. En la universidad, el francés impone su cadencia, pues la ULB es una universidad francófona a la que le gusta hacer gala de ello. Donde no se impone tanto es en la calle; siempre se saluda con un “bonjour” para, dos frases después, darse uno cuenta de que está interactuando con un paisano de Jerez de la Frontera o de una finlandesa que llegó hace unas semanas y aún no chapurrea la lengua de Molière.

Con amigos españoles e hispanoamericanos, me siento como en casa con el castellano; con los catalanes, el catalán me permite colaborar en hacerles sentir a ellos como en casa; y con los italianos, el italiano me sigue haciendo tener muy presente mis meses en Turín. Cuando estamos con unos y otros, a veces mezclamos sin querer: empezamos una conversación en un idioma y la cerramos en otro. Me hace gracia descubrir que no es confusión: es hospitalidad. Las lenguas van acogiéndose las unas a las otras para que la comunicación llegue a buen puerto y el intercambio sea fructífero.

Los fines de semana, cuando la agenda lo permite, con todas estas personas tan maravillosas que estoy conociendo, realizo escapadas a ciudades de alrededor, aprovechando la posición estratégica de Bruselas. Ámsterdam, Róterdam, Gante, Amberes y Luxemburgo son las que, por el momento, he podido visitar.

No obstante, aquellos en los que no se puede, me encanta disfrutar de la ciudad sin prisas, como cada día. Recorrer sus parques: empezando en el Bois de la Cambre, para seguir hacia el Parc de Bruxelles y terminar rendidos en el Cinquantenaire, contemplando el arco con tanta atención como quien contempla un Magritte. Perderme por Marolles y curiosear en el mercadillo de la plaza del Jeu de Balle. Levantar la vista en el Sablon para cazar fachadas art nouveau. Quedarme con el claroscuro perfecto del Mont des Arts al atardecer. Aceptar que el Atomium, por muchas fotos que hayas visto, siempre sorprende. O disfrutar de unos moules-frites aunque antes de venir renegara de ellos por su simpleza.

¿Que Bruselas tiene fama de gris? Es verdad que los botes de suplementos de vitamina D están siempre agotados en el supermercado y mi regalo de bienvenida por parte de la universidad fue un paraguas. Pero quizá es precisamente en ese telón neutro donde mejor resalta lo importante. Porque si el clima no le da color a la ciudad, ya se lo ponemos quienes la habitamos.

En mi caso, esta ciudad me está regalando una escuela de convivencia. Convivencia entre culturas, lenguas, ritmos y maneras de pensar; entre lo práctico y lo simbólico; entre lo que venía a aprender y lo que no sospechaba que me asombraría. Y, sobre todo, convivencia entre personas que se eligen cada día para compartir lo que son, con su experiencia y sus ganas.

Aunque aún me queda un poco de tiempo, mi año de Erasmus está llegando a su fin y, como es común en Elus por el mundo, os animo a que si estáis pensando en realizar un Erasmus porque contéis con esa oportunidad, tiréis para adelante sin miedo y con convicción. No hace falta convertir el Erasmus en una épica forzada ni en una crisis existencial. Simplemente la experiencia cambia algo, por dentro, de forma discreta pero irreversible. Se amplía la forma de mirar, se aprende a hacer hogar lejos de casa y se entiende Europa no solo como una construcción institucional, sino como una forma de vivir en plural.

Con todo esto, me despido deseando reencontrarnos de nuevo muy pronto.

Un abrazo, familia.

LCD

Vida ELU

Elus por el Mundo – Mar Sanz

Por: ELU Admin

¡Hola a todos!

Escribo estas palabras desde el interior de otro de esos aviones low cost ajustados al bolsillo de un estudiante internacional sin frenos. En este caso, con destino a Budapest, a las puertas de una nueva aventura.

Soy Mar Sanz, estudiante de Medicina en Zaragoza y alumna de 4.º curso de la Escuela de Liderazgo Universitario. Hace apenas cinco meses comenzó mi Erasmus en Bruselas, la ciudad de los gofres y la cerveza, corazón de la Unión Europea, que está marcando, sin duda, una de las experiencias más increíbles de mi vida.

Siempre tuve claro que necesitaba vivir la experiencia de estudiar un tiempo lejos de mi casa y de la rutina para completar mi formación universitaria. Quería experimentar un año de cambios, de apertura a la realidad, y aprender a centrarme en exprimir el presente en lugar de vivir preocupada por el futuro. Necesitaba alejarme de lo cotidiano y de la comodidad para seguir creciendo como persona. Y, desde luego, mi vida no ha cambiado solo externamente; algo dentro de mí también se ha transformado.

Elegir el destino de esta nueva aventura no fue fácil. Tenía claro que buscaba una ciudad cosmopolita, llena de vida y energía y, casi instintivamente, tras algunas recomendaciones y mi afán por desenvolverme mejor en el mundo francófono, elegí Bruselas como primera opción.

Recuerdo mi llegada a la que sería mi nueva casa como uno de los momentos más especiales, con una mezcla de nervios e ilusión. Desde el principio, me rodeé de personas que han marcado por completo mi experiencia. No puedo sentirme más afortunada de haber encontrado a quienes, día tras día, sacan lo mejor de mí y hacen que cada instante sea más especial que el anterior. Mi vida aquí no tendría sentido sin alguien con quien compartirla. Más allá de los planes, los viajes y las aventuras, como bien sabemos en la ELU, lo que realmente prevalece son las personas con quienes los compartes, y yo me siento inmensamente agradecida de haber encontrado aquí una pequeña familia.

Ya asentada en esta nueva vida, la capital belga no me ha defraudado en absoluto. Es una ciudad con un ambiente universitario impresionante, una diversidad cultural que permite ampliar la mente y una vitalidad incansable, todo lo cual ayuda a sobrellevar mejor los incontables días de lluvia y las escasas horas de sol. Los paseos por Bois de la Cambre ya forman parte de mi día a día, al igual que los gofres de Pascalino (¡pequeña recomendación!) y las sobremesas eternas en la resi. Eso sí, cada vez que cruzo la Grand Place me quedo boquiabierta, como si fuera la primera vez.

Aquí, los días de la semana pierden su significado y la monotonía de la rutina desaparece. Durante el Erasmus, se pierde la noción del tiempo y la conciencia del paso de los días (algo que, a veces, me da vértigo). Es esa etapa de la vida en la que normalizas estar un lunes paseando por los canales de Ámsterdam, un martes recorriendo las calles del Gamla Stan en Estocolmo o emocionarte un miércoles con la belleza de París.

Por supuesto, no siempre es fácil. Estar rodeada de tantos estímulos, personas y planes me hace preguntarme muchas veces quién soy yo en medio de todo esto. A veces, necesito parar y reconectar conmigo misma para no perderme entre el caos y vivir más conscientemente. Al mismo tiempo, esta experiencia me ha enseñado a valorar mucho más todo lo bueno que me rodea en mi realidad en España.

También he tenido la oportunidad de visitar y recibir a otros amigos elus que viven su Erasmus en otras ciudades europeas. Del mismo modo, he tenido la suerte de reencontrarme con algunos elumnis con quienes comparto destino. Al final, encontrarse con un elu es como regresar a casa y siempre recarga el corazón.

Otra de las experiencias que más me ha marcado en estos meses ha sido mi maravilloso mes de prácticas en el hospital, que me ha reafirmado en mi vocación por la Medicina y el servicio a los demás. Ahora estoy más segura que nunca de que estoy en el lugar adecuado. No pude tener más suerte cuando me adjudicaron la plaza en el servicio de cirugía de la mano en el Hospital CHIREC Delta. Aunque en un principio no llamó mi atención, resultó ser uno de los equipos más prestigiosos de Europa en este campo. Desde el inicio, me sorprendió gratamente la profesionalidad, tanto técnica como humana, de cada miembro del equipo y su atención a cada detalle. Durante estos días descubrí una cara de la cirugía completamente humanizada y cercana al paciente, donde siempre se le veía “más allá de la enfermedad”.

Mis días en el hospital fueron muy distintos a las prácticas que solía hacer en España, ya que aquí se espera del alumnado un nivel de exigencia e implicación mucho mayor. Te hacen sentir un miembro activo de un equipo de verdaderos profesionales. Desenvolverme en un quirófano y atender consultas en francés fue todo un reto, pero me sentí tan bien cuidada y acogida que valió la pena cada pequeño esfuerzo.

Actualmente, me encuentro en el ecuador de esta experiencia y, tras haber finalizado un duro periodo de exámenes, solo puedo pensar en aprovechar cada momento al máximo. Estoy segura de que todavía me queda mucho por vivir, crecer y aprender, y quiero hacerlo intensamente. No concibo que sea de otra manera.

Dicho esto, me despido y os animo de corazón a vivir la experiencia Erasmus.

¡Nos vemos pronto!

ELUMNI

ENCUENTRO ELUMNI EN BRUSELAS

Por:

El pasado mes de noviembre tuvimos un encuentro en Bruselas con antiguos alumnos que viven o trabajan en Bélgica, Luxemburgo, París o Países Bajos.

Asistieron al evento antiguos alumnos ELU y antiguos alumnos UFV y durante la jornada pudieron conocer las novedades de la universidad y compartir tiempo y conocerse entre ellos.

¡Gracias a todos los que pudisteis asistir!

ELUMNI

Encuentro Elumni Bruselas

Por:

Diciembre ha arrancado de una forma muy especial: cena Elumni en Bruselas. Nuestros antiguos alumnos Jugatx Ortiz (#ELUMNI1), Laura Márquez (#ELUMNI10), Andrea Sánchez, Ignacio Pueyo y Abraham Velarde (#ELUMNI11) se reencontraron en la capital belga para ponerse al día y recordar todas las experiencias vividas en la ELU. ¡Es una alegría poder ver cómo se va extendiendo nuestra red!

Vida ELU

Elus por el Mundo – Joaquín Delgado

Por: ELU Admin

¡Hola a todos! Soy Joaquín Delgado, elu de tercero y estudiante de Física en la Universidad Autónoma de Madrid. Llevo unos meses viviendo y estudiando en Bruselas (Bélgica), y sin duda creo que está siendo una de las etapas más felices y enriquecedoras de toda mi vida. ¡Os cuento!

El tiempo pasa muy rápido, tan rápido que a veces no somos conscientes de ello, qué me vais a contar… Van pasando los años de estudio y esa idea de ir a estudiar al extranjero que solíamos escuchar de nuestros primos y amigos mayores, de repente está al alcance de nuestra mano. Cuando menos te lo esperas, tu universidad ya ha sacado la lista de destinos y está esperando a que te lances a la aventura. ¡Es tu turno!

Después de mucha meditación intentando encajar las piezas del rompecabezas de ciudades, universidades y oportunidades, elegí Bruselas. Una ciudad llena de cultura y de personas de todas partes del mundo, la capital de Europa. Un lugar que me daba acceso a una infinidad de países y pueblos cercanos y que me ha permitido explotar al máximo el idioma, tanto el inglés como el francés. Un ambiente que jamás habría pensado que en tan solo unos meses podría llamar hogar con tanto orgullo como lo hago ahora.

La vida aquí ha sido como una película, y una muy muy buena. Si algo tengo que destacar de la experiencia que llevo vivida son las personas que he tenido la suerte de conocer, tanto españoles, como belgas, como gente de otras partes del mundo. He tenido el privilegio de encontrar mucha calidad humana, muchísima empatía y gente de la que he podido aprender y aprendo mucho. No puedo sentirme más agradecido.

La Universidad Libre de Bruselas es una pasada. Hay mucho interés y facilidades para los estudiantes, y la alta exigencia te obliga a poner los pies en la tierra. He podido elegir asignaturas muy diferentes al plan de estudios español, como La Estructura del Universo, y estoy aprendiendo a disfrutar cada vez más de cada curso que estudio. Se fomenta el entendimiento de los conceptos más allá de la memorización, hay un interés por la participación y se promueve cualquier tipo de actividad científica en grupo. Además, compartimos muchas asignaturas con estudiantes de otros grados y hay infinidad de asociaciones y actividades entre universitarios, desde cualquier equipo de deporte, hasta grupos de música, orquestas o cursos de idiomas. Se me ha hecho muy fácil sentirme acogido aquí.

Ir de erasmus es un reto constante y sin frenos. Implica estar fuera de tu zona de confort casi todo el rato. Una nueva universidad, un nuevo idioma, nuevas personas y probablemente un estilo de vida totalmente diferente al que estamos acostumbrados.  Soy un afortunado, y he podido no solo conocer Bruselas, sino también viajar por toda Bélgica y por Europa. Tanta facilidad para viajar y moverse conlleva una enorme apertura de mente, y me ha ayudado a relativizar y conocer un poquito más cómo funcionamos las personas. Además, he podido ver a otros elus, que afortunadamente están viviendo su Erasmus en otros lugares. Me asombra ver cómo experiencias aparentemente tan parecidas son tan distintas al mismo tiempo, y poder compartir entre nosotros todo lo que nos está haciendo sentir es todo un regalo.

En definitiva, no puedo expresar con palabras la evolución personal que me llevo de esta primera mitad del erasmus. El Joaquín que llegó en septiembre un poco desubicado, que se enfrentaba por primera vez a la independencia, no tiene nada que ver con el Joaquín que visitaba Budapest o Edimburgo a mediados de noviembre, ¡y mucho menos con el Joaquín que se examina en enero! Me muero de ganas por seguir conociendo, aprendiendo y asombrándome con todo lo que el erasmus tenga que ofrecerme, lo recibiré con los brazos abiertos.

Para terminar, vuelvo a enfatizar que, sin duda, sin las personas que me han acompañado nada de esta experiencia tendría sentido. ¡Y poco a poco me voy dando cuenta de que ni esta experiencia, ni ninguna! Os animo a todos a lanzaros, a conocer, a dejaros asombrar y a compartir… Os aseguro que en seguida os daréis cuenta de que tal vez sois un poquito más felices. Afortunado y eternamente agradecido con Bruselas y con su gente.

¡Nos vemos pronto y a por todas!

Joaquín Delgado

Vida ELU

Elus por el Mundo – Ignacio Pueyo

Por:

¡Hola de nuevo a todos!, aunque muchos ya nos conocemos, soy Ignacio Pueyo. Casi ya exalumno ELU, ¡qué vértigo pensar que esto se termina en nada!

Estudio 4º de Medicina en la Universidad de Zaragoza, y desde septiembre estoy de Erasmus en Bruselas, en la ULB (Université Libre de Bruxelles) para realizar este extraño curso académico afectado por la pandemia.

La verdad que podría contaros que está siendo un curso muy bueno, o muy malo depende desde qué perspectiva lo mires, pero voy a intentar ser plenamente objetivo contándoos mi experiencia.

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Todo empezó por el ya lejano mes de septiembre, donde después de escuchar las mil anécdotas de mi querido amigo Enrique Mochales (también 4º ELU) que estuvo en este mismo destino el curso anterior, uno se piensa que va a poder visitar todos los destinos lejanos y cercanos que ofrece este interesante destino de Erasmus. Pero cuando apenas llevábamos un mes disfrutando de buen tiempo y terrazas, nos cierran todo por la nueva ola de la pandemia. Ya todos sabéis de sobras lo que conlleva. Y así llevamos hasta la fecha en la que os escribo a mediados del mes de abril. Bares, restaurantes y clases llevan cerrados a los estudiantes universitarios durante todos estos meses. Así pintado puede parecer un Erasmus muy desolador respecto a lo que la mayoría de nosotros podríamos tener en mente a un año normal.

Pero lo cierto es que también está teniendo muchísimas cosas buenas. Estoy viviendo en una residencia de estudiantes internacionales en pleno centro de Bruselas y he podido disfrutar de todos los alrededores para hacer planes con ellos. Vivimos a ocho minutos andando de la Gare Central, y al no haber impuesto confinamientos perimetrales entre regiones, hemos viajado por todo el país muchos fines de semana. Entre ellos, Brujas, Gante, Amberes, Dinant, Namur, Spa…. y seguro que me olvido algún sitio más. Y, al tener frontera cerca con otros países, también hemos podido visitar Luxemburgo, Amsterdam y espero que dentro de poco París y Colonia. La verdad que ha sido una oportunidad muy buena para conocer el país a fondo.

Y lo mismo ha pasado con la gente de la residencia. Las personas con las que he compartido todos estos meses hemos convivido más intensamente que en un Erasmus normal, y ha sido una buena oportunidad para conocerlas de verdad, y creo que la amistad con ellas perdurará por esto mismo. De hecho, he convivido todos estos meses casualmente con una persona del Fin de Semana de Selección de mi promoción Becas XII.

Respecto a la parte académica la verdad que no he podido tener más suerte. Bélgica ha sido de los pocos países europeos que no ha interrumpido las prácticas clínicas para sus estudiantes de medicina. Y la verdad que esto ha sido sin duda lo mejor de mi Erasmus. Para los que estudiéis medicina no sé cómo serán las prácticas en vuestras facultades durante los primeros cursos, pero en Zaragoza no tenemos prácticamente ni una práctica clínica hasta el segundo semestre de 5º. Aquí en Bélgica nos dan mil vueltas. Los estudiantes desde 2º de carrera hacen “stages” = prácticas clínicas en hospitales como enfermeros. Al llegar a 4º la mayoría saben perfectamente hacer extracciones de sangre, suturar heridas, realizar gasometrías, completar dosieres con anamnesis completas… Es una enseñanza mucho más práctica, de hecho en la ULB para graduarse deben completar 40 guardias nocturnas en urgencias, por las cuales te pagan entre 30-50 euros cada una.

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Yo en principio me apunté a dos meses completos de prácticas de 8:30 a 16:00, que hay que compaginar con exámenes si estás en 4º. Pero visto al final la situación de la pandemia, y que no se podían hacer muchos planes de ocio, he acabado realizando cuatro meses enteros de prácticas en radiología, neurología, gastroenterología médica y oftalmología. Estas, si eres erasmus, se pueden solicitar aleatoriamente por una lista de preferencias y siempre son de cuatro semanas de duración.

La verdad que el primer mes de prácticas en noviembre-diciembre se hizo duro. En septiembre yo aterricé en Bélgica con un B1/B2 de Francés bastante oxidado, y para colmo algunos pacientes más ancianos hablaban en Neerlandés durante las consultas. Aquí en Bélgica son los dos idiomas oficiales y hay que hablarlos para poder trabajar en hospitales, aunque como estudiante solo te exigen el francés. Lo bueno es que antes de empezar las prácticas la propia universidad te ofrece clases de francés médico. Y la verdad que, a día de hoy, después trabajar a diario 4 meses en francés he podido mejorarlo muchísimo.

Sobre todo lo mejor ha sido renovar verdaderamente mi vocación por la medicina. Durante el mes de marzo en las prácticas de gastroenterología la mayoría de pacientes estaban muy enfermos, y tenían las visitas de familiares muy restringidas por el Covid-19. Poder pasar un rato con pacientes, hablar con ellos tranquilamente y que incluso algunos te digan que les has alegrado el día es verdaderamente muy reconfortarte. Y te das cuenta de la suerte que tendremos el día de mañana en poder trabajar en una profesión tan humana y agradecida. En el mismo mes, tuve la mala suerte de aprender también a gestionar la muerte de un paciente, pudiendo comprobar y certificar a los pocos minutos su fallecimiento con el médico.

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Por todo lo contado hasta el momento, el balance a nivel personal de esta experiencia ha sido muy positivo. De hecho, me daba tanta pena que se terminase que apliqué hace poco a otro Erasmus. Y tengo la suerte de haber sido aceptado el año que viene a realizar otro con prácticas clínicas muy interesantes en LMU (Ludwig-Maximilians Universität de Munich).

Espero que no me guste tanto, y que me aleje de España temporalmente. Ya que a nivel de investigación y docencia estos países realmente ofrecen muy buenas e interesantes oportunidades.

Espero que todos os encontréis muy bien, y que podamos vernos dentro de poco.

Un abrazo grande,

Ignacio

Vida ELU

Victoria Nácher nos cuenta su experiencia como “corresponsal” de su Erasmus en Gante

Por:

Que este año haría cuarto de arquitectura fuera de España era algo que tenía bastante claro desde hacía ya tiempo, aunque nunca había tenido claro dónde sería. Y es que Europa lo pone difícil. Viena, Milán, Oslo o Estocolmo fueron algunas de mis primeras opciones. Pero como todo pasa por algo, finalmente me decanté por Gante. Y os explico por qué. Bueno, en realidad me decanté más bien por una universidad, la Católica de Lovaina (Katholieke Universiteit Leuven), considerada como una de las mejores de Europa y del mundo, y que casualmente tiene su campus de arquitectura en Gante. Así que aquí he acabado, y ahora, un semestre después, puedo decir firmemente que no me arrepiento de mi elección.

Pero no todo se quedó ahí. Para mi sorpresa, mientras estaba algo agobiada con el papeleo del erasmus y búsquedas interminables de pisos en Gante, en pleno junio, me llegó un correo de la universidad. Sí, de estos que nunca leemos. Pues bien, gracias a Dios que este me dio por leerlo, y lo que al principio pareció una remota oportunidad de ganar una beca de 600 euros mensuales básicamente por irme de erasmus, acabó por convertirse en una realidad que me ha hecho vivir esta experiencia desde su faceta más interesante, curiosa y gratificante.

Y es que el correo lo firmaba, enviado a través de mi universidad, la Politécnica de Valencia, la organización “Turismo de Flandes y Bruselas”. En él ofrecían un total de 8 becas de 600 euros mensuales para 8 universitarios (+2 para los meses de verano) que fueran a realizar su erasmus durante el siguiente curso académico en alguna de estas 4 ciudades de Flandes: Bruselas, Gante, Lovaina y Amberes (actualmente y desde noviembre también la ciudad de Brujas entra en esta selección de ciudades belgas). Las 8 becas se repartirían a 2 por ciudad, siendo cada una de ellas para un alumno del primer semestre y otro distinto del segundo semestre.

¿Y por qué ofrecer estas becas? Pues bien, cada uno de los seleccionados sería desde que firmase su contrato, oficialmente el corresponsal de su ciudad para “Turismo en Flandes y Bruselas”. ¿Qué quiere decir eso? Que como corresponsal el estudiante debería escribir en un blog su experiencia en la ciudad como erasmus, para así animar a futuros universitarios a venir a Flandes a vivir esta magnífica oportunidad. ¡Así de fácil! Bueno, sí, es un trabajo como cualquier otro, pero al fin y al cabo es como vivir contando en un blog tu día a día, ¿no?

Pues bien, yo tuve la increíble suerte de que, tras un proceso de selección que incluía carta de motivación, carta de recomendación y video de presentación, una tormentosa tarde de agosto me llamasen diciéndome que desde septiembre hasta enero sería la corresponsal en Gante, la ciudad que me ha enseñado tantísimas cosas…

Por eso tenía que contároslo, tanto para aquellos que queráis leerme en el blog www.erasmusenflandes.com por si algún día os encontráis haciendo vuestro erasmus en esta preciosa ciudad, como para aquellos que os animéis a participar para convertiros en el próximo CORRESPONSAL EN FLANDES. Si es así, no dudéis en contactar conmigo para cualquier duda. ¡Mucha suerte!

Vida ELU

Enrique Mochales – ELUs por el Mundo

Por:

¡Muy buenas a todos!

Mi nombre es Enrique Mochales y este año estoy cursándolo en la Katholieke Universiteit Leuven, en el campus de Bruselas.

Mi experiencia en Bruselas está siendo una auténtica pasada, y está superando mis expectativas con creces. Siempre tuve claro que quería irme un año de Erasmus y que quería irme a un país que no se pareciese mucho a España, para poder de esta forma vivir una experiencia completamente distinta a lo que vivía en Sevilla.

Aunque es cierto que a priori no es un destino muy llamativo; una ciudad muy gris, mucho frío, una cultura bastante cerrada y para nada conocida por su ambiente universitario, a medida que pasan los días me reafirmo más en que era el destino y la experiencia que yo andaba buscando.

Kike 1

Lejos del frío, las pocas horas de luz o lo muchísimo que llueve; Bruselas es una ciudad perfecta para estudiar. Es una ciudad muy cosmopolita y que no deja indiferente a nadie. Vivo en una residencia de estudiantes donde convivimos 100 personas de los 5 continentes, pudiendo así hacer amigos de países que muchos de nosotros no sabríamos ni situar en un mapa: desde Kazajistán hasta Mongolia, pasando por los Estados Unidos, Australia y casi todos los países de Europa. Compartir mi día a día con gente tan distinta a mí me está encantando, es una oportunidad magnífica para aprender cosas nuevas y hacer amistades que estoy seguro de que perdurarán con el paso del tiempo.

Un aspecto clave que me hizo decantarme por esta ciudad belga fue la facilidad que te ofrece para viajar por todo Europa por precios irrisorios. En el primer cuatrimestre he podido viajar a Suecia, República Checa, Alemania, Austria, Eslovaquia y Polonia, entre otros; y sin gastarme más de 15 euros por trayecto. Esto para una persona que le gusta tanto viajar como a mí, hizo que tuviese muchísimo peso a la hora de escoger Bruselas, aunque a este ritmo podría haberme ido a vivir a Charleroi, ciudad donde se encuentra situado uno de los dos aeropuertos de Bruselas.

Es una ciudad con muchísima vida cultural y que tiene más cosas para visitar de las que puede parecer. Desde el Magritte, pasando por el Parque del Cincuentenario, Bois de la Chambre y el Manneken Pis, hasta la famosa Grand Place. Aunque os mentiría si no os dijera que me quedo con mis paseos por el Parque de María Luisa y mi Catedral de Sevilla.

Kike 3

Por otro lado, es un gran atractivo para cualquier estudiante de Derecho poder conocer las numerosísimas instituciones europeas que hay aquí, pudiendo incluso asistir a más de una sesión plenaria en el Parlamento Europeo y aprender muy de cerca sobre la carrera que estoy estudiando.

En cuanto al día a día, algo que sigue asombrándome es, además de la cantidad de cerveza que beben los belgas, la cantidad de tipos de cerveza que hay aquí en Bélgica. Todas siendo elaboradas mediante distintos procesos, y servidas en un vaso específico. Para que veáis lo tiquismiquis que son con esto, si tú vas a un bar, pides una cerveza, y da la casualidad de que no tienen el vaso específico de esa cerveza, el camarero se negará a servírtela y te instará a pedir otra distinta. ¡Es curiosísimo!

Como buen bruselense que soy ya, no han faltado recenas en el Fritland o cervecitas en el Delirium, bar conocido por su larga lista de cervezas, ¡llegando a tener más de 2.004 marcas diferentes! Eso si, todo suena muy bonito hasta que la cerveza vale 9 euros, precio incompatible para el bolsillo de un estudiante de Erasmus. Por lo que, como dice el refrán: a grandes problemas, grandes soluciones; nosotros optamos por un pub irlandés muy conocido por los estudiantes donde podemos disfrutar de una happy hour, que va desde las 13.00 hasta las 00.00 todos los días. ¡Más que happy hour podríamos llamarlo happy day!

Kike 4

Por último, hablar de mi universidad. La KU Leuven es una universidad de reconocido prestigio, de ahí que este enero tenga que pasármelo estudiando, y no cómo se lo pasan mis amigos en Polonia. ¡Pero esto sin duda merece la pena poniendo mi primer cuatrimestre en valor! Los profesores son muy buenos y con experiencia en distintos ámbitos, algo que a la hora de impartir las clases se nota mucho y hace que estas sean más interesantes. También me ha brindado la oportunidad de ser parte de varias asociaciones, permitiéndome así asistir a numerosas conferencias muy interesantes y conocer al resto de la comunidad universitaria.

Mientras termino de escribir estas líneas, poco antes de que aterrice mi avión en Bruselas, y sin estar preparado para el frío que voy a pasar, deciros que aquí tenéis vuestra casa en Bruselas, y que si estáis valorando todavía si iros o no de Erasmus, yo solo digo una cosa partiendo de mi experiencia: La duda ofende.

Un fuerte abrazo a todos y nos vemos prontito.