Bruselas

Vida ELU

Elus por el Mundo – Ignacio Pueyo

Por:

¡Hola de nuevo a todos!, aunque muchos ya nos conocemos, soy Ignacio Pueyo. Casi ya exalumno ELU, ¡qué vértigo pensar que esto se termina en nada!

Estudio 4º de Medicina en la Universidad de Zaragoza, y desde septiembre estoy de Erasmus en Bruselas, en la ULB (Université Libre de Bruxelles) para realizar este extraño curso académico afectado por la pandemia.

La verdad que podría contaros que está siendo un curso muy bueno, o muy malo depende desde qué perspectiva lo mires, pero voy a intentar ser plenamente objetivo contándoos mi experiencia.

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Todo empezó por el ya lejano mes de septiembre, donde después de escuchar las mil anécdotas de mi querido amigo Enrique Mochales (también 4º ELU) que estuvo en este mismo destino el curso anterior, uno se piensa que va a poder visitar todos los destinos lejanos y cercanos que ofrece este interesante destino de Erasmus. Pero cuando apenas llevábamos un mes disfrutando de buen tiempo y terrazas, nos cierran todo por la nueva ola de la pandemia. Ya todos sabéis de sobras lo que conlleva. Y así llevamos hasta la fecha en la que os escribo a mediados del mes de abril. Bares, restaurantes y clases llevan cerrados a los estudiantes universitarios durante todos estos meses. Así pintado puede parecer un Erasmus muy desolador respecto a lo que la mayoría de nosotros podríamos tener en mente a un año normal.

Pero lo cierto es que también está teniendo muchísimas cosas buenas. Estoy viviendo en una residencia de estudiantes internacionales en pleno centro de Bruselas y he podido disfrutar de todos los alrededores para hacer planes con ellos. Vivimos a ocho minutos andando de la Gare Central, y al no haber impuesto confinamientos perimetrales entre regiones, hemos viajado por todo el país muchos fines de semana. Entre ellos, Brujas, Gante, Amberes, Dinant, Namur, Spa…. y seguro que me olvido algún sitio más. Y, al tener frontera cerca con otros países, también hemos podido visitar Luxemburgo, Amsterdam y espero que dentro de poco París y Colonia. La verdad que ha sido una oportunidad muy buena para conocer el país a fondo.

Y lo mismo ha pasado con la gente de la residencia. Las personas con las que he compartido todos estos meses hemos convivido más intensamente que en un Erasmus normal, y ha sido una buena oportunidad para conocerlas de verdad, y creo que la amistad con ellas perdurará por esto mismo. De hecho, he convivido todos estos meses casualmente con una persona del Fin de Semana de Selección de mi promoción Becas XII.

Respecto a la parte académica la verdad que no he podido tener más suerte. Bélgica ha sido de los pocos países europeos que no ha interrumpido las prácticas clínicas para sus estudiantes de medicina. Y la verdad que esto ha sido sin duda lo mejor de mi Erasmus. Para los que estudiéis medicina no sé cómo serán las prácticas en vuestras facultades durante los primeros cursos, pero en Zaragoza no tenemos prácticamente ni una práctica clínica hasta el segundo semestre de 5º. Aquí en Bélgica nos dan mil vueltas. Los estudiantes desde 2º de carrera hacen “stages” = prácticas clínicas en hospitales como enfermeros. Al llegar a 4º la mayoría saben perfectamente hacer extracciones de sangre, suturar heridas, realizar gasometrías, completar dosieres con anamnesis completas… Es una enseñanza mucho más práctica, de hecho en la ULB para graduarse deben completar 40 guardias nocturnas en urgencias, por las cuales te pagan entre 30-50 euros cada una.

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Yo en principio me apunté a dos meses completos de prácticas de 8:30 a 16:00, que hay que compaginar con exámenes si estás en 4º. Pero visto al final la situación de la pandemia, y que no se podían hacer muchos planes de ocio, he acabado realizando cuatro meses enteros de prácticas en radiología, neurología, gastroenterología médica y oftalmología. Estas, si eres erasmus, se pueden solicitar aleatoriamente por una lista de preferencias y siempre son de cuatro semanas de duración.

La verdad que el primer mes de prácticas en noviembre-diciembre se hizo duro. En septiembre yo aterricé en Bélgica con un B1/B2 de Francés bastante oxidado, y para colmo algunos pacientes más ancianos hablaban en Neerlandés durante las consultas. Aquí en Bélgica son los dos idiomas oficiales y hay que hablarlos para poder trabajar en hospitales, aunque como estudiante solo te exigen el francés. Lo bueno es que antes de empezar las prácticas la propia universidad te ofrece clases de francés médico. Y la verdad que, a día de hoy, después trabajar a diario 4 meses en francés he podido mejorarlo muchísimo.

Sobre todo lo mejor ha sido renovar verdaderamente mi vocación por la medicina. Durante el mes de marzo en las prácticas de gastroenterología la mayoría de pacientes estaban muy enfermos, y tenían las visitas de familiares muy restringidas por el Covid-19. Poder pasar un rato con pacientes, hablar con ellos tranquilamente y que incluso algunos te digan que les has alegrado el día es verdaderamente muy reconfortarte. Y te das cuenta de la suerte que tendremos el día de mañana en poder trabajar en una profesión tan humana y agradecida. En el mismo mes, tuve la mala suerte de aprender también a gestionar la muerte de un paciente, pudiendo comprobar y certificar a los pocos minutos su fallecimiento con el médico.

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Por todo lo contado hasta el momento, el balance a nivel personal de esta experiencia ha sido muy positivo. De hecho, me daba tanta pena que se terminase que apliqué hace poco a otro Erasmus. Y tengo la suerte de haber sido aceptado el año que viene a realizar otro con prácticas clínicas muy interesantes en LMU (Ludwig-Maximilians Universität de Munich).

Espero que no me guste tanto, y que me aleje de España temporalmente. Ya que a nivel de investigación y docencia estos países realmente ofrecen muy buenas e interesantes oportunidades.

Espero que todos os encontréis muy bien, y que podamos vernos dentro de poco.

Un abrazo grande,

Ignacio

Vida ELU

Victoria Nácher nos cuenta su experiencia como “corresponsal” de su Erasmus en Gante

Por:

Que este año haría cuarto de arquitectura fuera de España era algo que tenía bastante claro desde hacía ya tiempo, aunque nunca había tenido claro dónde sería. Y es que Europa lo pone difícil. Viena, Milán, Oslo o Estocolmo fueron algunas de mis primeras opciones. Pero como todo pasa por algo, finalmente me decanté por Gante. Y os explico por qué. Bueno, en realidad me decanté más bien por una universidad, la Católica de Lovaina (Katholieke Universiteit Leuven), considerada como una de las mejores de Europa y del mundo, y que casualmente tiene su campus de arquitectura en Gante. Así que aquí he acabado, y ahora, un semestre después, puedo decir firmemente que no me arrepiento de mi elección.

Pero no todo se quedó ahí. Para mi sorpresa, mientras estaba algo agobiada con el papeleo del erasmus y búsquedas interminables de pisos en Gante, en pleno junio, me llegó un correo de la universidad. Sí, de estos que nunca leemos. Pues bien, gracias a Dios que este me dio por leerlo, y lo que al principio pareció una remota oportunidad de ganar una beca de 600 euros mensuales básicamente por irme de erasmus, acabó por convertirse en una realidad que me ha hecho vivir esta experiencia desde su faceta más interesante, curiosa y gratificante.

Y es que el correo lo firmaba, enviado a través de mi universidad, la Politécnica de Valencia, la organización “Turismo de Flandes y Bruselas”. En él ofrecían un total de 8 becas de 600 euros mensuales para 8 universitarios (+2 para los meses de verano) que fueran a realizar su erasmus durante el siguiente curso académico en alguna de estas 4 ciudades de Flandes: Bruselas, Gante, Lovaina y Amberes (actualmente y desde noviembre también la ciudad de Brujas entra en esta selección de ciudades belgas). Las 8 becas se repartirían a 2 por ciudad, siendo cada una de ellas para un alumno del primer semestre y otro distinto del segundo semestre.

¿Y por qué ofrecer estas becas? Pues bien, cada uno de los seleccionados sería desde que firmase su contrato, oficialmente el corresponsal de su ciudad para “Turismo en Flandes y Bruselas”. ¿Qué quiere decir eso? Que como corresponsal el estudiante debería escribir en un blog su experiencia en la ciudad como erasmus, para así animar a futuros universitarios a venir a Flandes a vivir esta magnífica oportunidad. ¡Así de fácil! Bueno, sí, es un trabajo como cualquier otro, pero al fin y al cabo es como vivir contando en un blog tu día a día, ¿no?

Pues bien, yo tuve la increíble suerte de que, tras un proceso de selección que incluía carta de motivación, carta de recomendación y video de presentación, una tormentosa tarde de agosto me llamasen diciéndome que desde septiembre hasta enero sería la corresponsal en Gante, la ciudad que me ha enseñado tantísimas cosas…

Por eso tenía que contároslo, tanto para aquellos que queráis leerme en el blog www.erasmusenflandes.com por si algún día os encontráis haciendo vuestro erasmus en esta preciosa ciudad, como para aquellos que os animéis a participar para convertiros en el próximo CORRESPONSAL EN FLANDES. Si es así, no dudéis en contactar conmigo para cualquier duda. ¡Mucha suerte!

Vida ELU

Enrique Mochales – ELUs por el Mundo

Por:

¡Muy buenas a todos!

Mi nombre es Enrique Mochales y este año estoy cursándolo en la Katholieke Universiteit Leuven, en el campus de Bruselas.

Mi experiencia en Bruselas está siendo una auténtica pasada, y está superando mis expectativas con creces. Siempre tuve claro que quería irme un año de Erasmus y que quería irme a un país que no se pareciese mucho a España, para poder de esta forma vivir una experiencia completamente distinta a lo que vivía en Sevilla.

Aunque es cierto que a priori no es un destino muy llamativo; una ciudad muy gris, mucho frío, una cultura bastante cerrada y para nada conocida por su ambiente universitario, a medida que pasan los días me reafirmo más en que era el destino y la experiencia que yo andaba buscando.

Kike 1

Lejos del frío, las pocas horas de luz o lo muchísimo que llueve; Bruselas es una ciudad perfecta para estudiar. Es una ciudad muy cosmopolita y que no deja indiferente a nadie. Vivo en una residencia de estudiantes donde convivimos 100 personas de los 5 continentes, pudiendo así hacer amigos de países que muchos de nosotros no sabríamos ni situar en un mapa: desde Kazajistán hasta Mongolia, pasando por los Estados Unidos, Australia y casi todos los países de Europa. Compartir mi día a día con gente tan distinta a mí me está encantando, es una oportunidad magnífica para aprender cosas nuevas y hacer amistades que estoy seguro de que perdurarán con el paso del tiempo.

Un aspecto clave que me hizo decantarme por esta ciudad belga fue la facilidad que te ofrece para viajar por todo Europa por precios irrisorios. En el primer cuatrimestre he podido viajar a Suecia, República Checa, Alemania, Austria, Eslovaquia y Polonia, entre otros; y sin gastarme más de 15 euros por trayecto. Esto para una persona que le gusta tanto viajar como a mí, hizo que tuviese muchísimo peso a la hora de escoger Bruselas, aunque a este ritmo podría haberme ido a vivir a Charleroi, ciudad donde se encuentra situado uno de los dos aeropuertos de Bruselas.

Es una ciudad con muchísima vida cultural y que tiene más cosas para visitar de las que puede parecer. Desde el Magritte, pasando por el Parque del Cincuentenario, Bois de la Chambre y el Manneken Pis, hasta la famosa Grand Place. Aunque os mentiría si no os dijera que me quedo con mis paseos por el Parque de María Luisa y mi Catedral de Sevilla.

Kike 3

Por otro lado, es un gran atractivo para cualquier estudiante de Derecho poder conocer las numerosísimas instituciones europeas que hay aquí, pudiendo incluso asistir a más de una sesión plenaria en el Parlamento Europeo y aprender muy de cerca sobre la carrera que estoy estudiando.

En cuanto al día a día, algo que sigue asombrándome es, además de la cantidad de cerveza que beben los belgas, la cantidad de tipos de cerveza que hay aquí en Bélgica. Todas siendo elaboradas mediante distintos procesos, y servidas en un vaso específico. Para que veáis lo tiquismiquis que son con esto, si tú vas a un bar, pides una cerveza, y da la casualidad de que no tienen el vaso específico de esa cerveza, el camarero se negará a servírtela y te instará a pedir otra distinta. ¡Es curiosísimo!

Como buen bruselense que soy ya, no han faltado recenas en el Fritland o cervecitas en el Delirium, bar conocido por su larga lista de cervezas, ¡llegando a tener más de 2.004 marcas diferentes! Eso si, todo suena muy bonito hasta que la cerveza vale 9 euros, precio incompatible para el bolsillo de un estudiante de Erasmus. Por lo que, como dice el refrán: a grandes problemas, grandes soluciones; nosotros optamos por un pub irlandés muy conocido por los estudiantes donde podemos disfrutar de una happy hour, que va desde las 13.00 hasta las 00.00 todos los días. ¡Más que happy hour podríamos llamarlo happy day!

Kike 4

Por último, hablar de mi universidad. La KU Leuven es una universidad de reconocido prestigio, de ahí que este enero tenga que pasármelo estudiando, y no cómo se lo pasan mis amigos en Polonia. ¡Pero esto sin duda merece la pena poniendo mi primer cuatrimestre en valor! Los profesores son muy buenos y con experiencia en distintos ámbitos, algo que a la hora de impartir las clases se nota mucho y hace que estas sean más interesantes. También me ha brindado la oportunidad de ser parte de varias asociaciones, permitiéndome así asistir a numerosas conferencias muy interesantes y conocer al resto de la comunidad universitaria.

Mientras termino de escribir estas líneas, poco antes de que aterrice mi avión en Bruselas, y sin estar preparado para el frío que voy a pasar, deciros que aquí tenéis vuestra casa en Bruselas, y que si estáis valorando todavía si iros o no de Erasmus, yo solo digo una cosa partiendo de mi experiencia: La duda ofende.

Un fuerte abrazo a todos y nos vemos prontito.