Alejandro Aragón

Vida ELU

Filosofía de Bar – Ética y política

Por: ELU Admin

Cristina González Luna, 4º ELU

El 18 de noviembre nos encontramos en la comodidad de la casa de los hermanos Aragón para una sesión que se convirtió en un auténtico espacio de pensamiento compartido. Después de revisar el material que nos envió María Torras, nos sumergimos en un debate que no dejó a nadie indiferente.

Las ideas fueron tan diversas como estimulantes. Nos preguntamos si la intencionalidad de las acciones puede justificar un mal por un bien mayor y sobre qué depende realmente esa valoración. Algunos llevaron la conversación al plano más teórico y ético, explorando principios universales y dilemas morales, mientras otros la conectaron con su vida cotidiana y con la política actual, donde aparecieron reflexiones desesperanzadoras sobre el rumbo de la sociedad, contrastadas con visiones más optimistas que invitaban a la esperanza. Esa mezcla de perspectivas hizo que la discusión fuera viva y profunda, porque más allá de las diferencias, lo que nos unió fue la certeza de que el tema nos tocó a todos y nos obligó a pensar.

Con tortilla de patata, kikos y un ambiente cercano, tuvimos la suerte de contar con nuestros mentores y profesores: el Padre Pou, María Torras, María Longás y Marta Luquero, cuya presencia enriqueció la conversación con preguntas incisivas y ejemplos que nos ayudaron a mirar más allá de lo evidente. Quiero recalcar lo mucho que me gusta esta iniciativa y dar las gracias a Luis Muñoz y Alejandro Aragón por crear este gran espacio para reflexionar, porque no todos los días se encuentra un lugar donde la filosofía se mezcla con la vida real y nos invita a cuestionarnos cómo
queremos vivir.

Vida ELU

Elus por el Mundo – Alejandro Aragón

Por: ELU Admin

El cambio es la única constante, Heráclito.

¡Hola a todos! Os escribo desde mi habitación de Delft, en Países Bajos, observando como de costumbre la típica lluvia holandesa en el fondo de la ventana de mi habitación, aun siendo junio. Y eso que mi gran amigo holandés, Sergio Küppers, me avisó antes de elegir mi Erasmus que Holanda no sería un buen destino desde un punto de vista del tiempo, ¡pero aquí estoy!

Y entonces si me preguntáis como he acabado aquí os diría que fue el saber que era una buena universidad en Arquitectura, que quería perfeccionar mi inglés, que era un buen sitio desde el que viajar y que era un cambio de aires respecto a la cultura española en comparación con un Italia, Grecia, etc. Pero realmente, el destino no era tanto lo que me importaba sino el salir de mi vida 5 meses porque algo que no sabría describir me decía que lo necesitaba para seguir dando pasos en lo personal y seguir cambiando hacia aquello que quiero ser.

Y así acabé el 4 de febrero llegando al aeropuerto de Ámsterdam, ¡lloviendo!, solo y cagado de miedo pensando en qué momento se me ocurrió a mí que era buena idea eso de seguir creciendo personalmente en el extranjero. Esa sensación duró poco tiempo pues los siguientes tres días la universidad organizaba unas jornadas de convivencia y pronto escuché a ese grupo de gente hablando con el peor acento de inglés posible que te hace intuir que son españoles… Quizás al principio nos juntamos por un sentimiento de soledad compartido, pero a día de hoy solo puedo decir que se han convertido en personas esenciales en mi vida y con las que he compartido planes y viajes imaginables.

Luego la universidad empezó y ya con más seguridad por no sentirme tan solo me empecé a acercar a gente no española superando la barrera cultural y del idioma. Descubrí como el deseo humano de no sentirse solo, de reírse, de sentir la gratificación de ser servicial no entiende mucho de países ni idiomas. Y entre maqueta y maqueta acabé compartiendo un viaje a Pisa y Florencia con un australiano, un alemán, dos españoles y ¡cinco canadienses!

Los viajes empezaron a coger carrerilla y sin saber cómo aparecí también, ya con mi grupo de españoles, en Bélgica, Turquía, Alemania, ¡Jordania! y Dinamarca. Viajar no me ha hecho disfrutar solo de lo más “mundano” de un viaje, sino que me ha hecho conocer a mis amigos en profundidad y darme cuenta de lo mucho que me gusta mi carrera entendiendo la historia y la cultura de un país a través de su Arquitectura. Aunque todos los viajes hayan sido muy especiales tengo que recomendaros encarecidamente que vayáis a Jordania, ¡creo que Petra es de mis lugares favoritos del mundo!

Pero por mucho que haya viajado, ¡Delft también me ha dado para mucho! En una semana normal aquí la universidad no ocupa mucho espacio por lo que tengo bastante tiempo para hacer más deporte que nunca (ir al “gym” y ¡hacer 10 km semanales!), salir de fiesta a descubrir que el “techno” europeo me gusta mucho más de lo que pensaba o dedicar tiempo al TFELU con mis amigos de la ELU. También tengo tiempo para intentar sacarle alguna palabra a mis compañeros de piso de China, Turquía y Portugal que estuve los primeros 15 días sin escuchar sus voces… o para descubrir nuevas rutas en Delft con mi bicicleta.

Pero sobre todo tiempo para disfrutar con mis amigos de aquí haciendo cualquier plan. Tiempo no solo porque me río y disfruto mucho, que también, sino por descubrirme en relación con ellos. Y aquí siento que está ese gran crecimiento que buscaba al irme, en relacionarme con gente diferente a mí, diferente a lo que venían siendo mis amistades en Madrid para descubrirme con ellos en nuevas facetas y seguir construyendo mi identidad; seguir cambiando hacia aquello que quiero ser como persona que no es un trabajo fácil.

Está muy bien eso de cambiar en relación con los otros, pero siempre buscando ese momento de silencio en tu día, aunque parezca que no lo hay entre tantos planes. Este silencio, curiosamente, la encuentro muchas veces en una sala de meditación de mi universidad donde un día teniendo a un musulmán enfrente y a una chica meditando al lado me paraba a pensar la necesidad innata que tiene el ser humano de conectar con algo espiritual sea de la manera que sea, y cada uno con la suya. 

En este proceso de cambiar cosas de uno mismo siempre es importante para mí volver un poco a mis raíces y que en una mentoría, María Longás; en una visita a Amsterdam, mi familia; o en una llamada, mis amigos de la ELU; me digan que me ven mejor que nunca.

Como siempre solo puedo agradecer a Dios, a la vida o a aquello que sea; la suerte de tener la oportunidad de estar viviendo esto porque me siento lleno de nuevas experiencias y amistades increíbles, mucho más abierto hacia la gente y hacia la vida y sobre todo mucho más cerca de la persona que quiero ser.

Y por eso, recomendaros a todos aquellos que tenéis en mente iros de Erasmus y lo estáis dudando que os vayáis. Que os vayáis y os juntéis con gente que quizás nunca antes habríais hecho, que salgáis de verdad de lo que os da comodidad , que seáis sinceros con la persona que queráis ser y que volváis siempre a vuestras raíces a coger fuerza y compartir.

Y para los que no tengáis esta oportunidad, daros la buena noticia de que lo que realmente importa está siempre a nuestro alcance y no depende de estar viviendo en España o en Holanda.

¡Nos vemos en la graduación en una semana!

Un abrazo grande a todos,

Alejandro Aragón

Vida ELU

Una gota de agua más – Misiones en Polonia

Por: ELU Admin

Alejandro Aragón, 4º ELU

Tras la cantidad de alumnos y profesores de la ELU que nos han estado preguntando por las misiones en Polonia de este verano y la falta de tiempo para contarles bien lo vivido, al fin escribo esto donde espero que pueda entenderse algo mejor lo sucedido.

Realmente, todo empezó el verano pasado cuando me fui de misiones con la ELU a Tanzania. Allí viví una experiencia que me marcó y me marcará para siempre, y parte de ello se debió a las misioneras con las que realizábamos el voluntariado, las Misioneras de la Caridad. Siempre recordaré que son las mujeres más felices con las que he estado, viviendo una vida de entrega y servicio absoluto. Esto me hizo darle muchas vueltas a dónde están las pistas para vivir una vida plenamente feliz como la de ellas y darme cuenta de que yo en mi vida cotidiana quería vivir algo parecido a esto.

Con todos estos pensamientos durante el curso, pensaba continuamente en volver a irme de voluntariado con ellas, pero solo tenía libre las dos últimas semanas de julio y era poco tiempo para irme tan lejos como a Tanzania o Calcuta. Fue entonces cuando decidí irme con ellas por Europa y llamándolas me dijeron que en Varsovia había mucho necesitado y pocos voluntarios y que estaría bien si íbamos un grupo de 10/12 personas.  

A partir de este momento, gracias a mis amigos de la ELU y a los de mi hermano, conseguí darle forma a esto y reunir a 14 personas y 10 de ellas de la ELU; Sergio Küppers, Sofía Sánchez-Bleda, Luis Muñoz, Santiago Aragón, Luis Gato, Santiago Díez, Margarita Gutiérrez, Anna Font, Jimmy López y yo, Alejandro Aragón. Además, se unieron Javier Díez, hermano de Santi Díez; Isabel Llaquet, prima de Marga; Sara Muñoz, hermana de Luis y ¡ELU de 1º!; y mi otro hermano, Miguel Aragón.

Una vez reunido el equipo y cogidos los vuelos no nos quedó más que esperar con mucha ilusión e incertidumbre al 17 de julio para irnos hasta allí.

Realmente para Luis, Sofía, Sergio y yo la misión empezó unos días antes cuando al volver del Camino de Santiago, quisimos preparar todo aquello que veíamos fundamental en una experiencia de voluntariado después de lo que habíamos vivido el verano anterior. Nos parecía muy importante sobre todo dar algún tipo de formación mediante grupos de trabajo para ir encaminando la experiencia e ir profundizando en lo que uno iba viviendo, pues no queríamos que se quedase en una experiencia aislada del resto de tu vida.

Y tras esto, llegó el día, el 17 de julio sin darnos cuenta estábamos en la casa de las Misioneras. En ella, alimentan y dan refugio a mendigos que encuentran en muy malas condiciones en la calle. Y este mismo centro iba a ser el sitio donde también nosotros dormiríamos y comeríamos durante dos semanas mientras las ayudábamos. Realmente, la acogida por su parte desde el primer día fue espectacular.

En un día normal con ellas, íbamos a misa antes de desayunar, y después de hacer la oración de la mañana nos dividíamos para ayudarlas con las tareas que tenían allí. Cocinar para los internos, limpiar sus habitaciones y el centro, llevar neveras a familias que las necesitaban, ir a ver a niños a sus casas y sacarlos a jugar, ir a ver a ancianos sin familiares o traer a gente de la calle al centro para asearlos. Durante las tardes cambiábamos de tarea e íbamos a la adoración que ellas hacían. Por las noches solíamos estar más libres para hablar entre nosotros, hacer algún grupo de trabajo y algunos jugar mucho al mus… Hubo algunos días excepcionales donde organizamos un campamento de verano durante todo el día para niños en situaciones familiares complicadas y nos íbamos con ellos y las misioneras al zoo o al parque de atracciones.

Excepto alguna experiencia puntual, a medida que avanzaban los días me daba cuenta de que todas estas actividades en las que les ayudábamos no me hacían tener grandes sentimientos como en Tanzania, que es quizás lo que uno busca yéndose de voluntariado. Al final eran actividades que uno puede hacer también en España y no había tampoco ningún impacto cultural. Es entonces cuando confirmas que no hay que sentir para ponerse a hacer, que hay que esperar algo más allá que el simple sentimiento de apetencia o no apetencia. Levantarse a las 7 de la mañana para estar todo el día fregando, si te tocaba esto, no te va a hacer sentir nada nuevo, pero cuando acabas el día sabes, sin sentir, que algo has hecho bien en ese servicio y que te encuentras en paz contigo mismo. Realmente profundizar y poner en práctica esto ha sido de mis mayores aprendizajes de Polonia.

Esto intenté que nos ayudase también a enfocar la vuelta, pues una parte importante de una misión es al volver ser capaz de vivir en clave se servicio como lo hacías allí. Cuando te vas a sitios muy lejanos y sientes cosas muy fuertes por todo lo que ves, es muy fácil al volver no ayudar en tu metro cuadrado porque no sientes cosas tan fuertes como las de allí. Pero cuando vienes de una experiencia donde el sentimiento no ha sido lo principal sino justamente el servir sin sentir por el simple hecho de saber que servir es bueno, es mucho más fácil ayudar en tu día a día sin verte recompensado por un buen sentimiento.

“Los sentimientos que uno siente no dicen la verdad sobre sí mismo”; Sister Jonafa, Superiora de la Casa.

Creo que sin duda otra gran parte de lo que nos llevamos todos fue el hecho de todo lo que íbamos haciendo durante el día, hacerlo con una misionera al lado con la que hablar, a la que preguntar, pero, sobre todo, a la que escuchar. Una vez más, viviendo 15 días con ellas puedo decir que vi a unas mujeres más felices que toda la gente de mi entorno a través de una vida de entrega y de renuncia completa. Y esto te hace pensar una vez más dónde está la felicidad y cómo alcanzarla desde mi realidad. Sigo y seguiré en este camino, pero si algo de respuesta me he llevado de Polonia es que el olvidarse de uno mismo y sus sentimientos y entregarse completamente al otro tiene mucho que ver.

Me gustaría destacar además el equipo que hemos ido, sin el cual habría sido todo mucho más diferente y difícil. Irte de misiones con gente que al terminar el día quiera comentar lo que ha pasado, lo que ha vivido, lo que se ha preguntado; con gente que después de un día sin para quiera sentarse a hacer un grupo de trabajo para seguir preguntándose y escuchando, es fascinante. Creo que ha sido una buena experiencia para buscar y valorar la amistad y las experiencias de verdad.

Me quedan muchas cosas para contar todo lo que ha supuesto esta experiencia, pero espero al menos haber resumido lo más importante de ella; la importancia de no parar de buscar aquello que nos da pistas para vivir de una manera plena, para vivir de verdad.

Cultura

Primer encuentro del curso 24/25 de Filosofía de Bar

Por: ELU Admin

Luis Muñoz, 3º ELU

El pasado 25 de septiembre en el mítico Bar JJ se produjo al fin entre risas, música, algún que otro libro sagrado y por supuesto cervezas la vuelta de Filosofía de Bar. A finales del primer cuatrimestre del año pasado Alejandro Aragón, el Padre Pou y yo, Luis Muñoz, lanzamos esta nueva iniciativa, que por ahora ha tenido un más que cálido recibimiento demostrado en las tasas de asistencia de cada encuentro y en el entusiasmo que nos habéis transmitido después de cada sesión, en los findelus o en el trato individual; por ello queríamos dejar constancia de nuestro agradecimiento con todos los que habéis apoyado este proyecto.

En el inicio de este nuevo curso nos topamos con un obstáculo que no era otro que la noticia acerca de la ausencia del Padre Pou durante todo el primer cuatrimestre, ya que se halla en Texas terminando su doctorado, por ello el primer encuentro de este curso era vital para ver qué rumbo iba a seguir esta iniciativa y gracias a Santiago Huvelle, que ha sido nuestro referente intelectual en este debate, podemos considerar el regreso de Filosofía de Bar todo un éxito.

El tema tratado fue la especialidad de Santiago Huvelle: las religiones. Tras una introducción teórica y contextualización por parte de Santiago, comenzamos la sesión comentando un texto perteneciente a “Lo sagrado y lo profano”, libro de Mircea Eliade, un titán en su campo y después de debatir acerca de si el hombre podía vivir sin religión o pseudorreligiones nos aventuramos a explorar las características principales de cada una de las grandes religiones, sin dejarnos por el camino curiosidades acerca de religiones históricas generalmente desconocidas. Introducido esto pasamos a discutir sobre la veracidad de unas declaraciones que el Papa había hecho recientemente en Singapur, proclamando que había distintos caminos para llegar a Dios haciendo referencia a la variedad de religiones existentes en el mundo. En esta temática se encuadró la tónica principal del debate dimos paso a que Santiago nos ilustrase con las posibles contracciones y compatibilidades entre religiones sirviéndose, además de su vasta memoria, de varios textos sagrados que había traído él personalmente, siendo los que más destacaron e interesaron el Corán y el libro de Los Upanishads; saliendo a la luz la pregunta acerca de cuánto en una religión es cultural y cuánto es trascendente a lo humano. Finalmente cada uno procedió a sacar sus conclusiones personales y algunos incluso se atrevieron a ponerlas en común, aunque como es habitual estas conclusiones suponen una montaña de dudas incluso mayor a la existente previo el encuentro.

Dicho esto y a modo de conclusión, sugiero a todo aquel que no forme parte de esta iniciativa y que haya sentido interés por lo tratado en este artículo que nos escriba a Alejandro Aragón (673929756) o a mí, Luis Muñoz (675068282), si quiere asistir a alguno de los encuentros de Filosofía de Bar, tenemos preparados invitados muy
buenos para las tres sesiones restantes que quedan este cuatrimestre y si esto nos convence estoy seguro que lo hará la cerveza bien fría que marida estos encuentros.

¡Nos vemos en los bares!