Lola Álvarez

Vida ELU

Patria (2016) – Cuaderno de Bitácora

Por:

Lola Álvarez, 1º de la ELU

Nunca ha sido tarea sencilla, ni lo será por el momento, retratar en una novela conflictos tan recientes y cercanos como lo es el vasco. Son precisamente su actualidad y cercanía las causantes de que, a día de hoy, uno tenga que andarse con pies de plomo a la hora de tratar un tema que sigue generando tanta controversia. En efecto, me refiero a Patria, la novela que Fernando Aramburu publicó en 2016 y que enseguida se convirtió en una auténtico best seller.

La historia narra el impacto del terrorismo etarra en dos familias, amigas de toda la vida, cuyas vidas se verán alteradas por completo cuando el padre de una de ellas, apodado el Txato, es asesinado a sangre fría por Joxe Mari, el primogénito de la otra, y ahora encarcelado por sus otros crímenes y atentados en la banda terrorista. A través de analepsis y prolepsis, Aramburu emprende un viaje en el tiempo a caballo entre los años de más afluencia terrorista y la actualidad, analizando en profundidad qué ha sido de todos y cada uno de los personajes principales y las consecuencias del asesinato en sus vidas.

Es precisamente esa profundidad uno de los aspectos a destacar de la novela, aunque con un pequeño matiz. Con sumo detalle, el autor pretende que el lector conozca el trasfondo de los protagonistas, tanto de la familia de la víctima de la del terrorista, para mostrar (o al menos eso creo yo) que, al fin y al cabo, son familias como la tuya o como la mía, con sus más y sus menos.

Trata, en mi opinión, de humanizar a los personajes. Ahora bien, lo hace hasta un cierto punto. Me explico: una vez leído el libro, el lector conoce ambas perspectivas de la historia, pero sin olvidar en ningún momento qué lugar ocupa cada una y teniendo siempre en cuenta quién es la víctima y quién es el terrorista (roles que, en mi opinión, quedan un tanto sesgados en la adaptación de Aitor Gabilondo a la pequeña pantalla).

Otro de los elementos a destacar es el estilo en el que está escrito el libro. Y es que pudiendo publicar una novela dramática llena de metáforas y eufemismos que podrían perfectamente dejarnos a todos con los pelos de punta, los sentimentalismos y las palabras grandilocuentes quedan en segundo plano y, en cambio, Aramburu opta por ir al grano y redactar con esa frialdad que estereotípicamente caracteriza al pueblo vasco. Es más, añadiría con convicción que no le hace falta. La aparente apatía con la que narra la historia es más que suficiente para que el lector quede hipnotizado y sobrecogido a medida que avanza la lectura.

Uno puede presuponer, a priori, que Patria es pura y simplemente una novela cuya temática gira en torno al conflicto vasco y el terrorismo etarra. Sin embargo, la trama trata temas cuanto menos diversos como el dolor, la pérdida, la injusticia, el perdón, la reconciliación, el amor incondicional de una madre, el peligro de las ideologías, la complicidad de todos aquellos que miraron para otro lado, la fractura de una sociedad politizada en el odio … La lista se alarga. Esto, junto con el retorcimiento de la gramática y la exposición de las dos caras de una misma moneda, producen una combinación armónica de manera que se genera en el lector un cúmulo de emociones distintas en cada capítulo: rabia, tristeza, dolor, confusión, pena… Pero que, a su vez, hace que uno no pueda dejar de leer esas seiscientas páginas, que se pasan volando.

Yo tenía tan solo nueve años cuando ETA anunció que dejaba las armas, de modo que no, no he vivido el conflicto de manera directa. Quizás es precisamente esa la razón por la cual Patria me ha fascinado y dolido a partes iguales. Mi poca y humilde experiencia como lectora me ha llevado a concluir que cuando un autor es capaz de plasmar todo ese arsenal de emociones merece la atención y reconocimiento por parte del público. Es por ello que invito a todo aquel que, desde el conocimiento o la ignorancia, como era mi caso, se deje asombrar y se adentre en el universo del que muchos ya consideran un clásico moderno.

Vida ELU

El Mundo de Banksy (Actividad ELU Barcelona)

Por:

Lluís Gil y Lola Álvarez

“El pasado viernes 29 de enero los elus de Barcelona fuimos a visitar la exposición ‘El Mundo de Banksy’, una experiencia inmersiva que recopila su obra artística a través de reproducciones y réplicas.

Nacido y educado en el Reino Unido, el trabajo de este artista anónimo se caracteriza por sus piezas satíricas de carácter político, cultural y social. Empezó su carrera pintando ratas por las calles de Bristol como burla a la hipocresía social, y que nunca ha dejado de emplear como crítica a asuntos relevantes en la actualidad como las guerras, el consumismo o la corrupción. No obstante, saltó a la fama con su conocido mural en Belén que muestra a un hombre lanzando un ramo de flores.

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Lo que más nos sorprendió de sus obras es que cada una de ellas transmite un mensaje de gran relevancia, tanto en el momento que se pintó como en la actualidad, que resulta muy claro y no deja lugar a ambivalencias o ambigüedades. Por otro lado resulta interesante pensar cómo pinta todas sus obras en una sola noche, pues aparecen por sorpresa en rincones aleatorios de grandes ciudades como Londres, París o Nueva York.

El hecho de que las obras hagan referencia a acontecimientos recientes, como los atentados de París de 2015 o la guerra del golfo, hace que resulte más espontáneo relacionarse y empatizar con sus obras en comparación con otros artistas más clásicos. Es por eso que esta experiencia resultó bastante diferente a la de un museo convencional.

Desde Barcelona, invitamos a todos quienes puedan venir a descubrir y dejarse asombrar por la obra de un artista que, si bien es muy transgresor, nos invita a reflexionar sobre la sociedad actual”.

Vida ELU

Un empujón necesario

Por:

El jueves 3 de diciembre realicé en el Colegio Altocastillo de Jaén una charla orientada a alumnos de 2º de Bachillerato titulada “La Búsqueda de la Verdad y los Umbrales del Conocimiento” y cuyo lema era “Atrévete a Cuestionarte”. La intención de esta era generar inquietudes y empezar a desarrollar un pensamiento crítico dentro de los alumnos, así como adentrarlos por primera vez en la vasta y ardua búsqueda de la verdad.

Y bien, cabría preguntarse: ¿cómo surgió todo esto? Ya desde el comienzo del módulo 1 del primer curso de la ELU sentí la necesidad de querer compartir esos conocimientos y formas de ver la vida con personas que tuvieran inquietudes y que pudieran sacar provecho de ello. Por lo cual, comencé hablando con antiguos profesores míos con los cuales tengo una gran relación y que sabía que tendrían confianza en mí y aceptarían que diera una pequeña charla. Como suele pasar, esta idea inicialmente quedó un poco en el aire, sin embargo, tras ver que la tarea final del módulo era desarrollar un proyecto en el que se pusieran en práctica los conocimientos adquiridos, vi claro que era el momento para dar ese deseoso paso hacia delante.

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Ese fue el punto de inflexión en el que junto a mis compañeros Lola Álvarez, Itziar Belderrain, Carmen Gago y Lluís Gil decidimos darle forma a esa idea que llevaba pensando e imaginando en mi mente durante meses.

El enfoque de la charla era distinto y es que como dije en la introducción de la misma: “no vengo como un catedrático de Derecho Romano a hablaros de algo de lo que soy experto, vengo a daros el empujón de salida dentro de un mundo en el que soy un corredor y aficionado más que sigue buscando respuestas”. Mi intención era tras darles a los alumnos ciertas nociones sobre la búsqueda de la verdad como el asombro, el cinismo y los pasos de la adquisición del conocimiento, empezar a debatir y hablar con ellos acerca de temas que les interesaran y que les generaran dudas.

Y así fue. En seguida se involucraron en la charla interviniendo, realizando preguntas y dando sus puntos de vista de temas como: ¿somos realmente independientes o dependemos de los demás? ¿somos verdaderamente libres actualmente? ¿vivimos en la época de la posverdad?

Todos estos temas que a priori parecen muy complicados, suscitaron mucho interés en los alumnos, con los que periódicamente hablo acerca de otros temas que les provocan dudas o que les gustaría debatir con otra persona y de los que también aprendo mucho junto a ellos. Y es que como les dije al final de la charla: “si salís de aquí con más dudas que respuestas, habréis aprovechado este rato”.

Si algo saco de esta experiencia es que todos, absolutamente todos, ya seamos de primero o cuarto, podemos aportar a que crezca este gran grupo de jóvenes con inquietudes y con ganas de pensar críticamente del que formamos parte. Es tan sencillo como hablar con tus amigos y allegados de aquellos temas que pueden encender esa bombilla que todos tenemos en el interior, el asombro. Y es que aunque a veces pueda costar creerlo, la vida diaria está llena de gente con preguntas sin respuesta, sólo es necesario pararse un poco y tomar un respiro dentro de la vertiginosidad del mundo actual y darse cuenta que lo único que necesitan es a alguien que los alumbre un poco para ver cuál es el inicio del camino, es decir, darles un empujón desde la salida de meta.

Francisco Javier Pérez Cumbreras