Galicia

Vida ELU

Visita de Diego a Santiago de Compostela para ver a sus mentorandos

Por:

José Rama, 1º ELU

Cuando hemos estado viajando por el desierto de la soledad y del aislamiento, la Tierra Prometida es el otro. Otros, en nuestro caso, porque nuestro bienquerido mentor Diego vino a visitarnos a este reducto galaico muy bien acompañado: Carola vino con él. Con ellos disfrutamos de dos días que, pese a todo el viento, lluvia y sol con los que Compostela nos quiso echar de sus calles, fueron, sin duda, maravillosos.

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Como es natural y no puede ser de otra manera, y como Santiago empieza en la Catedral, nosotros ahí empezamos nuestro recorrido. Atravesar la Puerta Santa y disfrutar del edificio, tan soberbiamente restaurado, tan virgen que aún hay andamios en el exterior, es siempre una experiencia que acerca más a Dios mediante su belleza, pero poder hacerlo en compañía de explicaciones tan acertadas como las que Carola nos brindó ofrecen una nueva perspectiva.

Pese a empezar como empezamos con visita tan señalada, el día solo fue a mejor. Comimos en la terraza de Amoa bajo el vendaval (pues las medidas sanitarias son las que son), pero ni notamos viento ni sentimos lluvia, tanta y tan buena era la conversación que se dio alrededor de esos platos atípicamente gallegos. Las conversaciones cara a cara son lo que nos lleva a conocer y a apreciar más al otro. Son en estas en las que nos damos cuenta de que, como decía Bauman, la verdad solo puede emerger al final de una conversación. De estos días nos llevamos, sobre todo, tantas buenas palabras que nos dijeron y que no cabrían aquí por mucho que las intentásemos plasmar.

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Rematamos el día con una tarde de lo más completa: paseo por el parque de Bonaval, visita al Centro Galego de Arte Contemporánea y finalmente al teatro, a ver “Terceiro acto”. De la naturaleza saltamos al arte y del arte a la naturaleza y, de pronto, ambas cosas eran una. Estas actividades culturales dieron lugar, una vez más, a las mejores conversaciones y a los más acalorados debates. Ya se sabe que esta es la virtud (o la condena) del arte moderno. Todo, por supuesto, alrededor de una mesa, que esto es Galicia.

El segundo día lo comenzamos oyendo la Misa del Peregrino, pues ningún viaje compostelano está completo sin esta, y continuó por los senderos más apartados y desconocidos de la ciudad, si es que tal cosa era aún ciudad, pues parecía que nos hubiéramos internado en lo más profundo de las fragas. Comimos una penúltima vez y nos despedimos, sumamente agradecidos los elus, esperando que la próxima comida y la próxima conversación no se hiciesen tanto de rogar.

Vida ELU

Los ELUs de Galicia ayudan en el Cottolengo

Por:

“Un café caliente y pan con tomate fueron el empezar de aquella lluviosa mañana compostelana. Sabrina llegó como rayo de sol en aquel día gris, facilitándonos el salir de nuestra rutina de estudio para ponernos a compartir y disfrutar de la jornada que nos esperaba.

Nos pusimos rumbo al Cottolengo, una orden de religiosas que dedican su vida a ser familia para aquellos que más lo necesitan en la pobreza y la enfermedad. El lema de su fundador, el Padre Alegre, dice “Amar a Dios y a los pobrecitos por amor de Dios, pero amor de obras no de palabras”. La Madre Silvia nos recibió con su sonrisa constante y nos puso manos a la obra con la ayuda en la comida de las enfermas. Fue asombroso como nos tocaron el corazón estas mujeres, muchas ni podían hablar, pero sus caras de alegría y agradecimiento acompañadas de gestos aparentemente insignificantes, nos hicieron salir de allí con un gran aprendizaje: ponernos en los zapatos de realidades cercanas para darnos cuenta que la enfermedad es alegría en la medida en la que tú quieras afrontarla, y que la compañía y la paciencia es la base para ese desarrollo.

Al terminar la jornada nos fuimos a comer a “Los sobrinos del padre” donde disfrutamos de una riquísima comida tradicional gallega.

La espera de Javier no se nos hizo larga y en cuanto nos dio al encuentro nos fuimos a dar un paseo, a pesar de la lluvia. Nos refugiamos en el museo de arte contemporáneo donde René Heyvaert nos recordó la importancia del arte sobrio, sencillo y humilde. Lo que más nos asombró, sin duda, fueron las postales que enviaba a sus hijas. Verdadero arte postal que emanaba creatividad en la fusión de lo cotidiano.

“Maio me molla
Maio me enxuga
Rachas de sol
E
Rachas de chuvia”

Pedro González