Sociedades de Alumnos

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Tabita – Voluntariado por Madrid

Por: ELU Admin

Guadalupe León, 3ºELU

Después de haber vivido el que creo que ha sido el mejor verano de mi vida e inmersa en el ritmo de septiembre, sus planes y reencuentros; el pasado jueves 24 de septiembre tuvimos la oportunidad de volver la mirada hacia los demás y mirar más allá de lo que nuestros ojos ven en la recién retomada rutina. De alguna manera, nuestros corazones querían devolver todo lo que habíamos estado recibiendo, así que juntos hicimos un hueco en aquellos días llenos de novedad para ayudar a los demás y acompañar a quienes lo necesitasen en su sufrimiento.

Tras en algunos casos una tarde de estudio, o en otros alguna clase de la universidad, llegamos todos a preparar los bocatas y organizar las bebidas y fruta que habíamos pensado para repartir. Cogimos el bus y nos dirigimos hacia Gran Vía y Sol, donde comenzaríamos con el voluntariado.

A pesar de ser una tarde muy cálida de septiembre, no faltaba gente que esperaba recibir algo de comida para poder cenar y alguien con quien poder pasar un rato y comentar aquello que tenían en el corazón (experiencias, historias, o simplemente aquellos cuya mirada, cansada y agradecida, nos hacía entender que era un poco de espacio lo que necesitaban). Tras haber repartido lo que llevamos, coincidíamos en que no era tanto el alimento lo que esperaban como la compañía o la atención de las que fuimos instrumento.

Para finalizar, mientras cenábamos el clásico bocata de calamares madrileño en su Plaza Mayor (donde terminamos con la experiencia), pudimos hablar del sufrimiento. Reconocimos todos nuestro asombro por la actitud con la que vivían las personas a las que pudimos ayudar, que a pesar de tener muy poco, aseguraban que era todo lo que necesitan para vivir. Con ello planteamos si quizás el “exceso” en nuestras vidas nos hace a veces desviar la mirada de lo verdaderamente importante; aunque tampoco podemos olvidar que, como dice la canción Respirar de Bebe, “cada uno en su universo siente su dolor como algo inmenso”, y que a pesar de a veces no resultar agradable, no debemos vivir de espaldas a él.

Este encuentro Tabita fue muy enriquecedor, pues nos recordó, una vez más y como cantan en El ciclo de la vida de El Rey León, que hay mucho más que mirar donde otros solo ven. Ahora, todo lo que vivimos y aprendimos aquella tarde, nos sirve para no olvidar que dar es la mejor manera de recibir, y que el sufrimiento también es parte del camino.

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Visita al Teatro – El Nudo Gordiano

Por: ELU Admin

Martina Torres, 3º ELU

El teatro es mucho más que un simple entretenimiento: el teatro nos permite salir de nuestras propias vidas, y sumergirnos en historias, historias que son reflejo de una cultura y un tiempo determinados, y a través de las cuales, exploramos la condición humana. El teatro es una inmersión sensorial en un mundo ficticio, que nos permite viajar sin haber salido de la sala, y adentrarnos en historias que, por la cercanía de la representación, se nos presentan casi como reales.


Por eso, Gonzalo Torrico, Alejandra Álvarez y yo, Martina Torres, tres alumnos de tercero de la ELU, hemos querido lanzar una propuesta simple, y a la vez llena de posibilidades: una visita mensual al teatro, para disfrutar de una obra, y luego comentarla juntos, para exprimir todo lo que el teatro tiene que ofrecernos.


Así, el pasado jueves 8 de octubre en nuestra primera visita al teatro, fuimos a ver El Nudo Gordiano, de Johnna Adams, una obra en la que se representa un enfrentamiento entre una madre cuyo hijo acaba de acabar con su vida y la profesora del mismo. El título remite a una leyenda de la antigua Grecia. Gordio, rey de Frígia, realizó un nudo imposible de desatar a simple vista porque los extremos estaban ocultos en su interior y finalmente, Alejandro Magno, tras varios intentos fallidos de resolverlo, acabó cortándolo. Esta metáfora se encarna en Gidion, el niño, protagonista de la obra, quien representa la complejidad de la mente humana, llena de contradicciones y lugares desconocidos.

Gidion es expulsado del colegio por escribir un relato inapropiado y violento, y tras la expulsión, el niño acaba con su vida, sin que quede del todo claro el motivo. La madre entonces acude al colegio para pedir explicaciones, desarrollándose una larga conversación que trata de entender el nudo Gordiano que era Gidion, y qué le llevó a hacer lo que hizo. Cuando la madre lee el relato, lejos de espantarse, queda asombrada frente a lo que ella considera una obra de arte, llevándole a culpar a la profesora por la muerte de su hijo, condenando directamente a las convenciones sociales y los límites morales: su hijo ha sido víctima de una sociedad que pretende encasillar a la gente en rígidos moldes y crear clones idénticos y “correctos” y censura la originalidad y la valentía de aquel que se atreve a ser diferente. Así, la obra nos plantea preguntas acerca de los límites del arte, las convenciones sociales, el orden moral, la originalidad individual…


Una vez terminada la obra, tuvimos una conversación llena de reflexiones, pero sobre todo de preguntas, muchas preguntas: ¿Qué consideramos arte? ¿Sólo es artista aquel que se sale de lo convencional? ¿Hasta qué punto se puede permitir salirse de lo que consideramos como correcto? ¿Cuál es el origen del orden moral de nuestra sociedad? ¿Por qué cada vez se pretende desdibujar más los límites morales tradicionales? ¿El bien y el mal sólo existen en la conciencia humana, o existen fuera de ella? Y quizás una pregunta que sobrevuela todo el resto: ¿Cómo la sociedad en la que vivimos moldea y anuda el nudo Gordiano que cada persona representa?

Surgieron también otros temas, como el de la inocencia en la infancia, ¿cómo se debe proteger la inocencia? ¿Cuándo se corrompe la misma? o quizás, como la madre proponía, ¿pretende la sociedad proteger a los niños de una presunta inocencia que en realidad no existe?


Esta tarde pudimos experimentar cómo el teatro nos pone ante historias que nos permiten explorar la condición humana, y reflexionar acerca de la cultura y la sociedad en la que están sumergidos los personajes. La representación nos invitó a adentrarnos en complejas preguntas que lejos de quedar resueltas, quedan como nudos gordianos, complejos entramados, a la espera de un Alejandro magno que los corte, o de otro héroe astuto que consiga desatarlos.

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Ratio Legis – A propósito de la Ley de nietos

Por: ELU Admin

Ainhoa Miñambres, 4º ELU

Desde que se hizo pública la decisión definitiva del Tribunal Supremo sobre el Censo Electoral de Residentes Ausentes (en adelante, CERA), son muchas las preguntas que se plantean en los medios de comunicación acerca de la gestión del voto desde el extranjero y los nacionalizados por la Ley de Memoria Democrática, conocida comúnmente como «Ley de nietos». Hoy en Ratio Legis, trataré de aclarar de manera breve y sencilla en qué consiste esta norma, qué ha decidido el Alto Tribunal manteniendo la suspensión del voto de cara a las próximas elecciones generales y qué consecuencias jurídicas derivan de ello.

¿Qué es la llamada «Ley de nietos»?

La popularmente apodada como «ley de nietos» es, en realidad, la Disposición Adicional 8ª de la Ley 20/2022, de 19 de octubre, de Memoria Democrática. Su finalidad principal es permitir el acceso a la nacionalidad española de origen a determinados colectivos de personas en el exterior:

1.Los nacidos fuera de España de padre o madre, abuelo o abuela, que originariamente hubieran sido españoles y que, como consecuencia de haber sufrido exilio por razones políticas, ideológicas, de creencia u orientación e identidad sexual, hubieran perdido o renunciado a la nacionalidad española.

2. Los hijos e hijas nacidos en el exterior de mujeres españolas que perdieron su nacionalidad por casarse con extranjeros antes de la entrada en vigor de la Constitución de 1978.

3. Los hijos e hijas mayores de edad de aquellos españoles a quienes les fue reconocida su nacionalidad de origen en virtud a lo dispuesto en la presente ley o en la Ley de Memoria anterior (Ley 52/2007, de 26 de diciembre).

¿Dónde surge el debate jurídico?

Tras la aprobación de la ley, la Dirección General de Seguridad Jurídica y Fe Pública (DGSJFP) dictó una Instrucción para facilitar los trámites en los consulados. En ella se introdujo una presunción de exilio para todas aquellas personas que salieron de España entre el 18 de julio de 1936 y el 31 de diciembre de 1955, bastando con acreditar la salida del territorio.

A raíz de esto, partidos políticos como Vox e Iustitia Europa recurrieron a la Junta Electoral Central (JEC) y, posteriormente, al Tribunal Supremo, argumentando que dicha interpretación había ampliado de manera desmedida y fraudulenta el concepto de exiliado previsto legalmente, provocando un crecimiento del CERA sin precedentes.

¿Qué ha decidido el Tribunal Supremo y qué es una medida cautelar?

Una medida cautelar es una decisión provisional de los tribunales mientras se juzga el fondo del asunto con el fin de garantizar la efectividad de la futura decisión judicial.

El Tribunal Supremo ha ratificado y mantenido la suspensión cautelar de la inscripción en el censo electoral para las próximas elecciones generales (29-N), rechazando los recursos presentados por el Gobierno. El Alto Tribunal ha fundamentado su decisión recordando que «prevalece el interés general» de un censo legal, señalando que un incremento descontrolado del CERA podría alterar de forma artificial e irreparable la composición del cuerpo electoral.

¿Qué consecuencias prácticas tiene el auto del Supremo?

El Tribunal no ha anulado la nacionalidad de estas personas, sino que ha tomado medidas estrictamente de carácter electoral. Por un lado, se permite continuar con la tramitación de los expedientes de nacionalidad en los consulados, pero se suspende la inscripción efectiva en el CERA de los nuevos solicitantes hasta que haya sentencia firme; por otro, a quienes ya habían sido inscritos en el censo mediante este procedimiento, se les suspenden cautelarmente los efectos electorales de cara al 29 de noviembre.

¿Puede la Junta Electoral Central revisar la nacionalidad?

No. La JEC supervisa la transparencia de los procesos electorales y del censo. La concesión o revisión de la nacionalidad es competencia exclusiva de la Administración del Estado a través de los Registros Civiles y Consulares.

En definitiva, la reciente resolución del Tribunal Supremo (auto 7773/2026) no despoja de la nacionalidad española a quienes la han solicitado o adquirido al amparo de la «Ley de nietos», ni paraliza la tramitación de estos expedientes en los consulados. Se trata de una medida cautelar de índole estrictamente electoral destinada a preservar la integridad del censo frente a las dudas jurídicas sobre cómo se ha interpretado el concepto de exilio. Al mantener en suspenso la efectividad del voto de estas personas, el Alto Tribunal prioriza la seguridad jurídica y el interés general. Por lo tanto, habrá que esperar a la sentencia firme para conocer si esta suspensión se consolida o si, por el contrario, los nuevos nacionales podrán ejercer plenamente su derecho al sufragio en el futuro.

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El Contrafuerte – Un viaje por la historia del cine

Por: ELU Admin

Lucía Ciprés, 4º ELU

Habéis leído bien: este año, en El Contrafuerte, hemos preparado las maletas para hacer un viaje a lo largo de la historia del cine. Recorreremos su evolución a través de una selección de películas concretas (una elección difícil, dada la enorme cantidad de opciones con gran potencial). Cada mes aterrizaremos en una década diferente, hasta llegar al cine actual.

Así pues, comenzamos nuestro viaje con la década de los años 30, la “edad dorada” de Hollywood. En esta época, marcada por la Gran Depresión económica de 1929, se consolidó definitivamente el cine sonoro, convirtiéndose en la principal vía masiva de evasión para una sociedad golpeada por la crisis.

La capacidad de reinventarse y resurgir de las cenizas se personifica en la protagonista de nuestra primera parada del viaje, la película  Lo que el viento se llevó (1939, Victor Fleming). Es un hito en la historia del cine por ser de las primeras películas en usar el color de forma épica y dramática. Además, la actriz Hattie McDaniel fue la primera afroamericana en ganar un premio Óscar a la Mejor Actriz de Reparto por su papel Mammy, en la película Scarlett O’Hara es la heredera de la plantación de Tara que se ve forzada a enfrentarse al desmoronamiento de su mundo por la guerra de la Secesión. Para quienes todavía no se hayan adentrado en este clásico, la cinta nos sumerge en las turbulencias del sur estadounidense a través de esta historia de supervivencia y ambición.

Pudimos entender y desvelar ciertos matices de la obra gracias a la presencia de nuestra querida directora de la ELU, Laura Llamas, que nos ayudó a enfocar el encuentro para entender mejor a ciertos personajes, cuyos actos resultaban a veces incomprensibles, así como el choque entre la narrativa del norte y el sur.

Entendimos que ese viejo sur —con su sistema agrario y esclavitud— tenía que llegar a su fin, lo que dió lugar a grandes preguntas de la tarde. ¿Cómo podemos recordar la historia y el pasado sin caer en la trampa de idealizarlo? ¿Qué es aquello que realmente perdura cuando todo tu mundo se derrumba? Contrastamos las diferentes actitudes ante la pérdida, la bondad serena de Melanie frente a la perseverancia incombustible de Scarlett, y descubrimos que toda pérdida en la obra, se transforma en una nueva búsqueda.

En conclusión, aunque nos enfrentamos a una película de 3 horas y media, el viaje mereció totalmente la pena para revivir grandes preguntas y frases icónicas de la historia del cine como “A Dios pongo por testigo de que jamás volveré a pasar hambre” o “Francamente, querida, me importa un bledo“. Por ello, salimos con ganas de más; nos vemos en nuestro próximo destino de El Contrafuerte, recordando que, “Después de todo, mañana será otro día”.

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Filosofía de Bar – Un final y otro inicio

Por: ELU Admin

Colate Santana, 4º ELU

Queridos elus, el curso ha vuelto a empezar y uno lo nota cuando las iniciativas de la Escuela vuelven al ruedo, como seguro van a poder ver en el resto de artículos de la Newsletter. En este caso, me encargaré de comentar lo que buenamente pueda sobre el primer encuentro de este curso 26/27 de Filosofía de Bar.

Para quien todavía no me conozca, mi nombre es Nicolás Santana Tristancho, pero soy mejor conocido por Colate, y estudio Ingeniería Aeroespacial en la Universidad Carlos III de Madrid. Durante los dos últimos cursos, he estado involucrado en la dirección y organización de esta iniciativa, pero realmente asisto a ella desde su primerísimo encuentro, donde unos jóvenes Luis y Alejandro, acompañados del ilustrísimo Padre Pou, juntaban a unos 12 elus a hacerse preguntas sobre el sentido de la vida, en el mítico JJ de Moncloa. Para quien conozca a estas viejas glorias, sabrá que el relevo generacional ya es real, y por ello, para este nuevo encuentro consideramos repetir el tema de ese primer encuentro hace tres años, con cambios en la vida de todos, nuevos integrantes, una nueva localización (el piso que comparto con otros compañeros elus), pero con la misma ilusión y ganas de resolver las cuestiones que tantos han debatido alrededor de la historia: ¿Tiene la vida sentido? Si es así, ¿cuál es?

Una cuestión de semejante magnitud debía ser abordada con una píldora formativa acorde a esta complejidad, por lo que nos apoyamos en uno de los más grandes en el estudio del tema: Viktor Frankl y su obra El hombre en busca de sentido. En los fragmentos seleccionados, el autor nos provocaba con afirmaciones como: “Conoce el porqué de su existencia y podrá soportar casi cualquier cómo”, o “cuando un hombre descubre que su destino es sufrir, ha de aceptarlo porque el sufrimiento se convierte en su única y singular tarea. Es más, tendrá que llegar a la conciencia de que ese destino doloroso le otorga el valor de persona única e irrepetible.” Asimismo, el Padre nos dio numerosos ejemplos de cómo el ser humano tendía por naturaleza a unir puntos, a ver una imagen completa y no colores y elementos separados, hasta el punto de sentir un desconcierto total si no se lograba encontrar la coherencia de ese completo.

Con esto, el coloquio comenzó y, como muchas veces nos pasa, parece que se abrían más preguntas que respuestas. ¿Existe un sentido superior de la vida o, en su defecto, nos dedicamos a darle sentido a aquello que nos ocurre? ¿Y si no logramos cumplir ese sentido? ¿Puedo llegar a corresponder ese sentido en el presente, o solo analizar si mis hechos pasados se alineaban con él? Y, ¿es mi identidad y contexto el que define mi sentido, o viceversa? De nuevo, autores del pasado iban apareciendo en la conversación para darnos algo de orientación hacia posibles respuestas, como Frankl, que propone una definición del sentido basada en 3 pilares: creación (acciones, trabajo, y legado que dejamos al mundo), amor (relaciones amorosas, artísticas, amistosas o familiares) y sufrimiento (nuestra actitud ante lo inevitable). Así, Kierkegaard nos recordaba que “la vida solo puede ser comprendida hacia atrás, pero debe ser vivida hacia adelante”.

Toda esta información y preguntas siguen rebotando por las esquinas de mi cabeza, pero quisiera concluir de la misma manera que concluí el encuentro, pues fue quizás la enseñanza más concreta que me llevé del encuentro. Y es que, me llamó mucho la atención un comentario de María Longás, donde afirmaba que no podía saber si estaba viviendo conforme al sentido de su vida, pero esperaba que llegara su último día y poder sentir que así fue. Y es que, recordando conversaciones nocturnas en mi nueva hacienda, pensé que quizás esa era la clave del asunto, que la predisposición de María a vivir por su sentido, aún sin saber a ciencia cierta si este valía la pena, ya le daba una razón más que suficiente para levantarse de la cama cada mañana. Por ende, quizás el propio sentido es el camino para encontrarlo. Caminante no hay camino… ¿no? Tratamos de racionalizar este sentido, por entenderlo mejor, o sentir la seguridad de que nuestra barca va en su dirección, pero a veces podemos entrar en contacto con ello desde lo sensorial, lo trascendente y lo artístico, como hace U2 en I Still Haven’t Found What I’m Looking For. No esperamos que Bono encuentre lo que busca al final de la canción, tan solo lo acompañamos en el proceso, y ya es razón para volver a escucharla.

I believe in the Kingdom

Come Then all the colours will bleed into one

Bleed into one

But yes, I’m still runnin’

De hecho, la mayoría de cosas a las que tratamos de dar sentido, tan siquiera son nuestras, como bien puntualizó Inés. Yo me llamo porque alguien me llamó previamente. Y en este camino realizamos encuentros con personas que nos permiten amar, en mayúsculas, y tampoco sé bien a quién le debemos esa suerte. No obstante, solo nos queda agradecer.

Aprovechando que es mi último encuentro en la dirección de la iniciativa, quería agradecer de nuevo a Luis y Alejandro, por iniciar algo que, no siendo mío, aportó mucho sentido a mi vida. Al Padre Pou, por ser tan guía para nosotros en esto que mi buen amigo Jaime dice: “si el Padre perdiera la fe, no sé que haría yo con la mía.” A Laura y Alonso, por poner su hombro a la altura del mío para sacar esto adelante. A Belén, Santi, Ignacio, Jimena, Carlota, y tantos con los que compartí infinidad de estos encuentros. Y, finalmente, a Ignacio y Juan, por aceptar el reto de seguir con esto, sabiendo que hay un listón que cumplir.

No sé si esto es el sentido de mi vida, pero sin duda, en mi último día, me acordaré de estos nombres, y eso ya empieza a ser algo.

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Beers&Books – La Odisea

Por: ELU Admin

Ariel Aizcorbe, 4º ELU

El pasado 23 de septiembre nos reunimos los alumnos de la ELU para la primera actividad del curso de Beers & Books.

Embarcados en La Odisea de Homero, navegamos entre las páginas de este poema épico y pudimos enfrascarnos en maravillosas conversaciones sobre las similitudes y contrastes entre la Grecia clásica y la modernidad, el liderazgo, la familia, el hogar o los valores del mundo clásico y su evolución hasta nuestros días.

Aprovechando el tirón mediático de la adaptación cinematográfica de Christopher Nolan de la misma obra, hicimos que película y texto se pusieran frente a frente en un tira y afloja donde a veces gustaba más un lado y a veces el otro. Pero recordemos que “se hace camino al andar” y así fue. En nuestra andadura por ambas obras pudimos ver el valor de los personajes y sus vivencias mientras reflexionábamos sobre preguntas que desde la Grecia clásica caminan de la mano del hombre.

Finalmente, al igual que Odiseo llegó a Ítaca y se encontró con Penélope, cada uno de nosotros llegó a su propio puerto y se encontró con sus reflexiones y conclusiones aguardando para seguir caminando por este sendero que es la vida.

Queremos agradecer a la profesora María Martínez de Anguita, quien nos acompañó en la sesión y nos brindó curiosos matices sobre el liderazgo en esta obra.