Violeta Gallego

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III Congreso de Voces Universitarias: “Arte y Ciencia”

Por: ELU Admin

El pasado 25 de marzo ocurrió algo que creo que conmocionó a todos los involucrados: más de 130 personas (entre asistentes, ponentes y equipo) se reunieron en el salón de actos de la Facultad de Veterinaria de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) para celebrar el III Congreso de Voces Universitarias: “Arte y Ciencia”. Lo que empezó como una idea algo loca de 11 elus de distintos cursos acabó cristalizando, tras meses de intenso trabajo, en una jornada enriquecedora para todos.

El sábado comenzó con una introducción apropiadísima de nuestro director académico, Juan Serrano (presentado por Ignacio Cascón), que reflexionó acerca de la etimología y el significado de la palabra “congreso”, así como de la oportunidad única de “caminar juntos” en la senda de descubrimiento de verdades que supone la Universidad.

La primera ponencia del día, “Por el territorio de arte y ciencia en la segunda mitad del siglo XX”, fue impartida por Capi Corrales, matemática Doctora en Teoría de los Números Algebraicos de la UCM. De ella, más que respuestas, nos llevamos una pregunta ardiente: ¿dónde están los límites entre el arte y la ciencia? ¿Dónde terminaba la ciencia de la teselación y dónde empezaba el arte de Ruth Osawa, la artista que nos presentó? ¿Se puede hacer arte haciendo ciencia (y viceversa)?

Violeta Gallego y Capi Corrales

Cuando terminó, disfrutamos de un descanso para almorzar café y algún dulce. Una parte importantísima del congreso, sin duda, nació de las conversaciones que surgieron en ese momento y en el otro café de la tarde. ¡Ojalá saber lo que los grupillos de asistentes comentaban!

La conferencia de la Doctora en Biología Molecular y comisaria de exposiciones de arte Dido Carrero, “Ser un hombre (o mujer) del Renacimiento en pleno siglo XXI”, sirvió para abrirnos una puerta a la vanguardia movida por mentes jóvenes y con inquietudes similares a las nuestras. Aunque ella decía que había sentido una limitación externa para fusionar arte y ciencia, a mí me parecía haber visto intersección a lo largo de su vida: había una pasión artística en la motivación de todo su trabajo científico.

Dido Carrero

Y luego llegó Antonio García, catedrático de Farmacología en la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) y fundador del Grupo de poesía de los Estudiantes de Medicina de la UAM… ¡y qué pasión! El auditorio estaba completamente encandilado de la sinceridad pura con la que nos hablaba del poder de la poesía, tanto terapéutica como docente. El aplauso fue ensordecedor y muchas personas se quedaron otro rato conversando con Antonio, ¡a pesar del hambre! Por suerte, este último “problema” se resolvió rápidamente con la comida en la cafetería de Veterinaria, donde pudimos degustar un rico menú y continuar las charlas que se habían interrumpido previamente.

Antonio García García

Por la tarde, dimos paso a la mesa redonda de arquitectura, moderada por nuestro profesor y amigo Martín Tami y con la participación de los arquitectos Emilio Delgado, Pablo Ramos y Ana Santolaria. Comenzó con una provocación nuestra, al hacer elegir a los arquitectos entre Arte y Ciencia, lo cual sabemos que es un falso dilema en su profesión. Así lo expresó Emilio, preguntando dónde quedaba la persona en esa disyuntiva, y así encontró también la respuesta Pablo: la arquitectura es un acto de amor a las personas. ¿Y cómo se expresa? Ana lo dejó claro: en una construcción con toda su técnica, sí, pero capaz de conmover.

Pablo Ramos, Ana Santoralia, Emilio Delgado y Martín Tami

Finalmente, tuvimos el privilegio de escuchar el diálogo entre D. Federico Mayor Zaragoza, exdirector de la UNESCO, y D. Carlos Blanco, químico, filósofo y teólogo, moderado por Belén Gundín. Partieron de la sorpresa por la creatividad del ser humano y sus “dos alas, Arte y Ciencia”, pero se centraron en llamarnos a resolver todos esos retos que tenemos ante nosotros mediante la conjugación de nuestras mejores capacidades.

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Carlos Blanco, Belén Gudín y Federico Mayor Zaragoza

Violeta Gallego y David Rodríguez pusieron el broche final al congreso con unas breves palabras de agradecimiento y de puesta en común de la jornada, con la alegría de que todo hubiera salido tan bien. Desde el equipo, volvemos a agradecer el interés que habéis mostrado y el apoyo logístico de la ELU, sin el que no habría sido posible nada de esto. ¡Esperamos que el año que viene tome nuestro relevo otro equipo, y que podamos “caminar juntos” en más congresos!

Vida ELU

Violeta Gallego participa en ‘La Educación que queremos’ junto a la Fundación Botín

Por: ELU Admin

¡Hola a todos!

Espero que estéis muy bien y que hayáis podido disfrutar y descansar en estas vacaciones de Semana Santa. Antes de todo me presento, soy Violeta Gallego, estudiante de tercero de la ELU, y os escribo porque quiero compartir con vosotros la experiencia de participar en la VII edición del ciclo de conferencias “La Educación que queremos”, desarrollada desde la Fundación Botín con el apoyo de la Fundación Edelvives.

En este programa se pretender generar un espacio de reflexión acerca de nuevos modelos de educación que se ajusten a las necesidades actuales, y que surjan del consenso de todos aquellos que participan activamente en ella: profesores, alumnos y familias. En esta edición en concreto, se pone el foco en los jóvenes, orientando las ponencias hacia ellos y ofreciendo un espacio de preguntas en las que se puedan poner de manifiesto sus inquietudes con respecto a los distintas cuestiones que se tratan. Como podéis ver, enraíza muy bien con el tema protagonista del II FDS, cuyo título fue “Toda Educación es esperanza”.

En esta ocasión, acudimos el pasado 28 de marzo a la sede de la Fundación Botín para participar en la segunda conferencia del ciclo, impartida por el profesor y psicólogo Juan Bellido, en la que hablamos de la evolución emocional de los jóvenes y de la importancia de valores como la resiliencia o la longanimidad. Sin embargo, nuestro camino no empezó aquí, Belén Gundín (2º) y yo comenzamos a preparamos las preguntas que queríamos transmitir al ponente unas semanas antes, lo que fomentó un diálogo entre nosotras sobre una idea: la felicidad. Cuán fue nuestra sorpresa al darnos cuenta de lo poco que habíamos reflexionado sobre ella y el gran número de dudas que nos despertaba. ¿Constituye la felicidad un fin en sí mismo o es más bien un estado << colateral>> que experimentamos en la persecución del sentido de nuestras vidas? ¿Es la felicidad la manifestación emocional de la Libertad? ¿Podemos transmitir valores o hábitos que ayuden a su alcance? Estas y otras cuestiones surgieron en nuestras conversaciones y, por supuesto, todavía no tienen respuesta, pero esto no resta valor a lo excepcional que es el tener a alguien con quien planteárselas.

Sin duda, fue una jornada especial que recordaré con cariño, no por asistir a una conferencia interesante, sino por las personas que me acompañaron esa tarde de martes, entre las que se encuentran los alumnos de la ELU David Rodríguez (3º), Alejandra Jiménez (3º), Ignacio Cascón (2º), Sara Simarro (1º) y Esteban Villegas (1º); además de compañeros de nuestras respectivas carreras.

¡Un abrazo fuerte y hasta la próxima!

Vida ELU

mARTEs – Crepúsculo en la naturaleza salvaje

Por: ELU Admin

¿Nos echabais de menos? Esperamos que estéis satisfechos con vuestro esfuerzo durante el periodo de exámenes y podáis al fin descansar (u os falte poco para hacerlo). Esta semana, Violeta Gallego, estudiante de Bioquímica en la Universidad Autónoma de Madrid, nos descubre Crepúsculo en la naturaleza salvaje, un paisaje de Frederic Edwin Church.

Esperamos que disfrutéis de sus palabras, cargadas de poesía, tanto como nosotros.

«Frederic Edwin Church (1826-1900) fue un pintor paisajista estadounidense, alumno de Thomas Cole, padre de la Escuela del río Hudson. Desde el principio, Church basó su creación en maravillas de la naturaleza, como las cataratas del Niagara, volcanes en erupción, los trópicos o icebergs. Siempre mantuvo un fuerte compromiso con las ciencias naturales, de ahí que una de sus mayores influencias fuera el naturalista alemán Alexander von Humboldt, aunque siempre se preocupó por incluir una dimensión espiritual en sus obras.

No me considero una persona versada en el arte, más bien al contrario, no tengo “el ojo” entrenado a su admiración ni una sensibilidad especial a la hora de enfrentarme a una obra. Sin embargo, tenía claro que cuando fuera mi turno de contribuir en mARTEs, quería que fuese con la imagen de un bosque. No estoy segura de la razón, creo que puede deberse a que siento cómo mi relación con la montaña, así como con la vida que allí habita, ha ido evolucionando con los años, marcada por el ritmo de mi madurez. Tal vez, los que hayan tenido la suerte de haber pasado tiempo en un pueblo en la sierra desde la infancia me comprendan en cierta forma.

Una vez llegado el momento de comentar una pintura, emprendí una búsqueda de un paisaje que consiguiera reflejar esa fascinación que siento por la naturaleza y que fuese capaz de transmitirla a aquel que lo contemplase. Entre obras de C. Monet, Van Gogh, J. Constable y otros muchos artistas, descubrí a Frederic Edwin Church. Desde el principio hubo algo en este cuadro que atrajo mi atención, pudo ser el inmaculado horizonte que acaricia las alejadas montañas, el cielo color carmesí que torna cobrizas las imperturbables aguas que parecen sostener el peso de cuanto alcanza la vista o el pequeño pájaro que, situado en las más altas de las ramas, presencia el dorado espectáculo propio del final del día. Todo ello representado de tal forma que un simple vistazo basta para sentir la armonía que reina en este paraje y despertar un deseo en el observador: el de poder, aunque sea una única vez, entrar en una comunión tan profunda con el mundo natural como la que establece este pintor.

Son este tipo de visiones las que más me conmueven, pues me hacen ser partícipe de la grandeza y complejidad de la vida que me rodea. No puedo sino sentirme afortunada de poder ser testigo de cómo toda esa exuberancia cobra sentido a los sensibles ojos del artista».

Vida ELU

Y tú, ¿qué educación quieres?

Por: ELU Admin

Belén Gundín, 2º ELU

El pasado martes 23 de noviembre, cuatro ELUs tuvimos la suerte de participar, junto con otros cuatro jóvenes, en la última conferencia de la VI edición del programa “La educación que queremos”, una iniciativa de la Fundación Botín en colaboración con la Fundación Edelvives.

Cada año, desde la Fundación Botín se selecciona un tema que constituye un pilar en la educación y al que se va dando forma a través de las distintas conferencias. Este ciclo, han decidido poner la mirada en los estudiantes, pues somos nosotros los destinatarios de la educación y en quienes recae la responsabilidad de ser motores de cambio en el futuro. Por ello, de la mano del docente y pedagogo Juan Núñez, han querido darnos voz para escuchar y comprender cuál es nuestra visión tanto del presente como acerca de lo que está por venir.

Esta experiencia empezó el día 18 de octubre con un primer encuentro online en el que tuvimos la oportunidad de conocernos e ir poniendo sobre la mesa aquellas cuestiones actuales que más inquietud e incertidumbre nos producen a los jóvenes. Así, se generó un espacio de reflexión en el que pusimos en común nuestras preocupaciones globales y
experiencias personales en el ámbito educativo. A lo largo del mes, las fuimos desarrollando, agrupándolas en temas y concretando las preguntas para poder identificar conjuntamente aquello que considerábamos más importante. Cada uno de nosotros procedía de un entorno diferente y, por tanto, había tenido una relación distinta con el sistema educativo. Por este motivo, este proceso de buscar puntos comunes sobre los que articular la conferencia fue especialmente enriquecedor.

Finalmente, el día 23 acudimos de forma presencial a la Fundación Botín, donde la ilusión por conocernos, la emoción por ser grabados y la reflexión conjunta confluyeron para hacernos conscientes, una vez más, de la importancia que tiene involucrarnos en aquello que sabemos bueno.

Me alegro mucho de haber vivido esta experiencia con Violeta Gallego (3°), Pablo Michavila (3°) y Juanan Trobajo (1°), y con nuestros otros compañeros Elena, Víctor, Adrián y Pedro. Creo que todos coincidimos en el enorme agradecimiento hacia el equipo por la calidez y el detalle con los que nos trataron en cada momento, además de su destacable implicación en este proyecto comprometido con la búsqueda de una mejora en la educación.

Por último, me gustaría compartiros las palabras de Violeta e invitaros a pensar en qué papel jugamos nosotros en esta transformación:
“La educación que queremos fue una experiencia única, en la que convergió un diálogo abierto sobre temas de un interés innegable y la oportunidad de establecer contacto con gente muy especial. Me hizo tremendamente feliz el poder compartir la experiencia con algunos ELUs que no había tenido la oportunidad de conocer antes, así como con personas de nuestra edad con un deseo ferviente de hacer un mundo mejor. Fue toda una lección de humanidad y emprendimiento.”

¡Nos vemos pronto!