El nudo Gordiano

Sociedades de Alumnos

Visita al Teatro – El Nudo Gordiano

Por: ELU Admin

Martina Torres, 3º ELU

El teatro es mucho más que un simple entretenimiento: el teatro nos permite salir de nuestras propias vidas, y sumergirnos en historias, historias que son reflejo de una cultura y un tiempo determinados, y a través de las cuales, exploramos la condición humana. El teatro es una inmersión sensorial en un mundo ficticio, que nos permite viajar sin haber salido de la sala, y adentrarnos en historias que, por la cercanía de la representación, se nos presentan casi como reales.


Por eso, Gonzalo Torrico, Alejandra Álvarez y yo, Martina Torres, tres alumnos de tercero de la ELU, hemos querido lanzar una propuesta simple, y a la vez llena de posibilidades: una visita mensual al teatro, para disfrutar de una obra, y luego comentarla juntos, para exprimir todo lo que el teatro tiene que ofrecernos.


Así, el pasado jueves 8 de octubre en nuestra primera visita al teatro, fuimos a ver El Nudo Gordiano, de Johnna Adams, una obra en la que se representa un enfrentamiento entre una madre cuyo hijo acaba de acabar con su vida y la profesora del mismo. El título remite a una leyenda de la antigua Grecia. Gordio, rey de Frígia, realizó un nudo imposible de desatar a simple vista porque los extremos estaban ocultos en su interior y finalmente, Alejandro Magno, tras varios intentos fallidos de resolverlo, acabó cortándolo. Esta metáfora se encarna en Gidion, el niño, protagonista de la obra, quien representa la complejidad de la mente humana, llena de contradicciones y lugares desconocidos.

Gidion es expulsado del colegio por escribir un relato inapropiado y violento, y tras la expulsión, el niño acaba con su vida, sin que quede del todo claro el motivo. La madre entonces acude al colegio para pedir explicaciones, desarrollándose una larga conversación que trata de entender el nudo Gordiano que era Gidion, y qué le llevó a hacer lo que hizo. Cuando la madre lee el relato, lejos de espantarse, queda asombrada frente a lo que ella considera una obra de arte, llevándole a culpar a la profesora por la muerte de su hijo, condenando directamente a las convenciones sociales y los límites morales: su hijo ha sido víctima de una sociedad que pretende encasillar a la gente en rígidos moldes y crear clones idénticos y “correctos” y censura la originalidad y la valentía de aquel que se atreve a ser diferente. Así, la obra nos plantea preguntas acerca de los límites del arte, las convenciones sociales, el orden moral, la originalidad individual…


Una vez terminada la obra, tuvimos una conversación llena de reflexiones, pero sobre todo de preguntas, muchas preguntas: ¿Qué consideramos arte? ¿Sólo es artista aquel que se sale de lo convencional? ¿Hasta qué punto se puede permitir salirse de lo que consideramos como correcto? ¿Cuál es el origen del orden moral de nuestra sociedad? ¿Por qué cada vez se pretende desdibujar más los límites morales tradicionales? ¿El bien y el mal sólo existen en la conciencia humana, o existen fuera de ella? Y quizás una pregunta que sobrevuela todo el resto: ¿Cómo la sociedad en la que vivimos moldea y anuda el nudo Gordiano que cada persona representa?

Surgieron también otros temas, como el de la inocencia en la infancia, ¿cómo se debe proteger la inocencia? ¿Cuándo se corrompe la misma? o quizás, como la madre proponía, ¿pretende la sociedad proteger a los niños de una presunta inocencia que en realidad no existe?


Esta tarde pudimos experimentar cómo el teatro nos pone ante historias que nos permiten explorar la condición humana, y reflexionar acerca de la cultura y la sociedad en la que están sumergidos los personajes. La representación nos invitó a adentrarnos en complejas preguntas que lejos de quedar resueltas, quedan como nudos gordianos, complejos entramados, a la espera de un Alejandro magno que los corte, o de otro héroe astuto que consiga desatarlos.