LOS ELUS SE VAN AL TEATRO

miserables
01 DIC

El pasado viernes 24 de noviembre, los delegados de la ELU de Madrid organizaron la segunda actividad del año. Pudieron disfrutar de la obra de teatro de Los Miserables y después tuvieron un encuentro con los actores en el Teatro Victoria. Algunos de los que asistieron han querido compartir su experiencia con nosotros, a continuación puedes leerlos:

Jaime Zabala:

“Gracias a esas casualidades de la vida, un día (en el que llevas mucho tiempo sin meterte en la web de la ELU y te entra cargo de conciencia), vas y te encuentras con una actividad en el Wall con la que dices: ¡a esa me apunto!
Ciertamente en lo que viene a ser el teatro soy más bien ignorante y, en cuanto a Víctor Hugo y su obra, todavía más si cabe. No obstante, aunque al principio me había ilusionado la idea de ver la representación, poco a poco me había dejado llevar por tal vez malas reflexiones en frío, dejando que el calor del primer momento se fuera apagando. Tan clásico debate como el de ¿qué es mejor, el libro o la película? Y ¿el musical? Puede llevarte con facilidad por mal camino. Efectivamente, las casi 2000 y tantas páginas que componen los Miserables, más profundas que extensas, que ya es decir, Liam Neeson o el musical, ya te alertan de que igual no sales del teatro a “grito pelado” entonando Do you hear the people sing.
Pero qué error más grande compararlos. Menos mal que como fruto de las casualidades, resulta que a veces viene alguien que te saca de esa cerrazón con la que entraste. Como si de repente Monseigneur Bienvenu se presentase a recomponerte la mirada. Siempre va a ser con alguien. Aunque en este caso fueron no uno, sino catorce actores. Después de presentarte a unos Miserables, tal vez más enfocados en resaltar la trama que mostrar su contenido, en el encuentro con los actores se fue creando un ambiente que nos dejó plantados en el asiento con cara pensativa.
Momentos como cuando el actor que interpretaba a Javert nos sorprendía con comentarios del estilo de “solamente necesito la palabra y no tanto la biografía en sí para crear al personaje”. O cuando alguien, con números como 15M o 155, nos planteó si en el momento histórico actual cabía la importancia que da el autor de los Miserables a la justicia (social o divina). Preguntas como ¿ha cambiado algo en vuestra vida el interpretar a estos personajes? Y respuesta como: y a ti como espectador ¿te va a hacer cambiar algo?, consiguieron hacer que la obra tuviera un sabor distinto en su final.”

Alba de Pedro:

“El pasado viernes 24 de noviembre tuve la oportunidad de ver en el Teatro Victoria la adaptación teatral de la obra Los Miserables de Víctor Hugo. Fue una experiencia genial, además de tener un precio más que económico. La actividad tuvo un gran poder de convocatoria, lo que hizo que solo con nuestro grupo, casi llenamos un teatro en el que nos trasladamos al París de mediados de siglo XIX. Es una obra larga, de dos horas con un descanso en medio de 5 minutos, pero a mí se me hizo hasta corta. Recomendaría esta obra a cualquiera que quiera pasar un buen rato, pasando de la risa al llanto en cuestión de minutos. Además, tuvimos la oportunidad de mantener un coloquio con los actores al finalizar la obra que creo que nos enriqueció un poco más a todos y que nos hizo admirar aún más esta profesión, que, en palabras de una de las actrices: “Ser actor es una mezcla entre cuerpo, voz y alma”.

Andrea Sánchez:

“El pasado fin de semana fuimos algunos de los ELUs de Madrid al teatro Victoria para ver una adaptación de Los Miserables. Antes de ir no tenía mucha idea de la obra, solo que había sido escrita por Víctor Hugo en el siglo XIX. Sin embargo, bastaron unas pocas escenas para ponerse en situación. La puesta en escena era sencilla, pero la intensidad con la que los actores interpretaron sus papeles y su capacidad para introducirse de lleno en el personaje consiguieron captar nuestra atención hasta el final de la obra. En especial me hizo reflexionar sobre cómo a pesar de haber pasado dos siglos desde entonces, las cosas no han cambiado tanto. Cómo el sufrimiento sigue estando presente y cómo la forma de afrontarlo nos hace tan humanos. Finalmente, el coloquio con los actores me inspiró por el esfuerzo que hay detrás del montaje de una obra, no solo material si no personal. Cómo una persona puede controlar sus habilidades hasta conseguir que de ella nazca un personaje que siente y se emociona, para luego emocionarnos a los demás”.

Teresa Mondría: 

“La compañía de teatro de Paloma Mejía nos ofreció el viernes pasado una experiencia maravillosa con su adaptación de la obra Los miserables de Víctor Hugo. A algunos nos sorprendió el hecho de que no fuera una versión musical, pero no por ello se quedó corta la actuación, ni mucho menos. Las casi dos horas que duró la obra volaron mientras la sala centraba su atención plena en las interpretaciones.
Los actores expresaron con gran fidelidad el carácter de los personajes de la obra original, jugaron con las voces cuales cantantes y se movieron como bailarines. La forma de expresar que mostraron tenía grandes similitudes con la música, y eso les permitió transmitir sentimiento no solo a través de los diálogos y las palabras, bien construidos, sino también a través del resto de elementos interpretativos. Acompañados de un magnífico juego de luces, y una escenificación minimalista que dejaba paso a nuestra imaginación, la obra nos mantuvo en vilo durante toda la actuación.
Al acabar, tuvimos la suerte de poder realizar un coloquio con la compañía, y preguntarles acerca de todo aquello que nos picaba la curiosidad, tanto de aspectos técnicos de la obra, como de los procesos de preparación de las actuaciones, hasta otras dudas más profundas sobre qué significaba para ellos ser actor, en qué se diferenciaba de ser cualquier persona, a lo que los artistas respondieron con gran sinceridad, abiertamente, de forma muy cercana. Para ellos, actuar es dar voz a historias, a personajes, es ser la transmisión de un mensaje en cuerpo, mente y alma para el público. Con ello, pudimos vislumbrar toda la pasión y empeño que ponen todos los integrantes del grupo en este proyecto y en el mundo de la actuación, con el que llevan ya 7 años y esperemos que les deparen muchos más por delante”.

Fernando Rivas:

“Me gustaría comenzar diciendo que nunca antes había visto ni leído nada relacionado con la obra de Los Miserables, exceptuando algún clip de vídeo o algún fragmento de texto. Por tanto, la representación a la que acudimos el pasado viernes es el primer contacto de verdad que he tenido hasta ahora con la obra. Habiendo dicho esto, mi opinión sobre la experiencia es bastante positiva. En términos técnicos, el nivel de los actores me pareció bueno, destacando sobre todo al actor de Javert y al de Jean Valjean. También me gustaría hacer mención a los actores infantiles, pues me sorprendió el nivel de su interpretación dada su corta edad. La puesta en escena fue bastante decente, teniendo en cuenta que se trata de una compañía más bien pequeña y por tanto el presupuesto no será muy elevado. Aun así, consiguieron crear buenos ambientes que fueron acompañados con el vestuario.

Con lo que me quedo de esta experiencia ELU (que era un poco peculiar ya que estaba organizada por elus, lo cual creo que es genial) a nivel personal es con el trabajo que las personas de la compañía Paloma Mejía Martí. Sin duda hay que ser valiente para afrontar una obra como los miserables con las limitaciones a las que se enfrentan. Sin embargo, estos profesionales consiguen una fiel adaptación de la obra (por lo que otros compañeros me comentan, ya que yo no lo había visto como he comentado antes). Además, para aquellos que disfrutamos de este drama por primera vez, resulta muy ameno e interesante, se puede seguir la trama perfectamente y, sin duda, me ha dejado con el gusanillo de leer la obra original.

Como conclusión me gustaría decir que muchas veces, cuando pensamos en cultura, se nos vienen a la cabeza los grandes teatros con grandes representaciones, o famosos museos con obras maestras, y se nos olvida completamente que podemos encontrar cultura y arte de menor renombre en muchos más sitios, como el pequeño teatro Victoria de la calle Pez, pero no por ello de menor calidad”.