Domingos con Articulistas

sombra
15 ABR

En una época en la que se anuncia la muerte del papel y donde lo habitual es recibir noticias a través de alertas en los teléfonos móviles, puede resultar extraño reivindicar la lectura del periódico en su versión clásica, aquella que huele a imprenta, tiene las hojas troqueladas y se pasan las páginas moviendo el brazo, no haciendo un “scroll” sobre una pantalla.

Sin embargo, desde hace unas semanas he decidido volver a comprar el periódico, aunque sólo sea los domingos, movido por la nostalgia de aquellos años en los que, siendo un chiquillo, acompañaba sábados y domingos a mi padre a comprar las tres cabeceras nacionales. Las noticias internacionales se confundían con las páginas salmón, los deportes con los pasatiempos, la cartelera de televisión con las esquelas y los suplementos infantiles con las revistas dominicales.

Me ha hecho especial ilusión comprobar que, a pesar de mi dilatada infidelidad a los diarios, todo sigue más o menos igual, y que muchos de los articulistas que antaño me emocionaban con su heterodoxa mirada, se mantienen en primera línea de batalla compartiendo aquellas ideas que les parecen dignas de ser publicadas. Aún guardo muchos artículos de esos dominicales en una carpeta que forma parte los materiales que uso en mis clases de Ética y que casi conozco de memoria.

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Pues bien, he comprobado que aquellos mismos autores siguen en esas páginas lanzando como dardos historias y pensamientos. A veces me emocionan, otras me irritan, algunas me divierten y, casi siempre, me interpelan y me hacen reflexionar sobre cuestiones que minutos antes no había siquiera considerado.

La delicia que supone leer a quien tiene algo que decir y que se expresa con elegancia es mayor cuando se lee en papel, pues no hay pop-ups, anuncios en Java o barras laterales con información que despistan la lectura. Sólo el artículo, la foto del autor y la atenta mirada de quien lo lee. Sólo así se aprecia lo leído y se predispone el lector a entrar en conversación con aquello que el escritor le propone. ¡Y qué temáticas! La vida entera se encuentra cada domingo en esas páginas. Y para muestra, un botón:

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El mismo domingo que terminaba el Fin de Semana de la ELU sobre Nazismo (10 de abril de 2016) Javier Marías criticaba la mala gestión del cuarto centenario de la muerte de Cervantes, lo que se explica en parte con el poco respeto que los españoles guardamos a la historia y a la cultura en general; Carmen Posadas pedía respeto por quienes no tienen la suerte de afrontar una enfermedad crónica con una sonrisa y se sienten turbados y apesadumbrados pues parece que la moda es tener que parecer dichoso cuando a alguien le diagnostican un cáncer; Carlos Herrera defendía la cultura taurina frente barullo ideológico, aprovechando un follón montado con la excusa de la aparición de un torero en una campaña de turismo de la ciudad de Cádiz; Rosa Montero defendía el valor de las religiones desde su agnosticismo militante, considerando que la legítima separación Estado – Iglesia no debería estar reñido con la aniquilación pública de lo religioso; Manuel Rivas criticaba el ambiente de cortesía negativa que imprime el carácter político europeo y nacional e impide el encuentro real entre facciones ideológicas distintas; Juan Manuel de Prada clamaba contra el incorrecto (y sectario) uso del lenguaje, que es menos inocente de lo que podría pareceren un primer momento; y Marcos Giralt Torrente enviaba una extraña e íntima carta a su abuelo fallecido, Gonzalo Torrente Ballester, que aún estoy asimilando… Mundo, hombre y Dios en 7 artículos, escritos por hombres y mujeres de derechas e izquierdas, católicos y anticlericales, taurinos y antitaurinos, españoles de muy diversas regiones, sin contar las columnas de los diarios y los suplementos. ¿No es acaso esto un regalo maravilloso por el módico precio de 5´80 euros?

Un auténtico regalo más aún si consideramos un octavo artículo que he querido dejar para el final. Hace años Javier Marías escribió un artículo en El País Semanal con motivo de la película “Alatriste”, haciendo una semblanza del capitán español ideado por la mente de Pérez Reverte y llevado al cine por Díaz Yanes (como director) y Viggo Mortensen (como actor). El artículo, fechado el 17 de septiembre de 2006 llevaba por título “Un hombre conforme” (http://elpais.com/diario/2006/09/17/eps/1158474423_850215.html). Pues bien, como si de un regalo del destino se tratarse, un década después me encuentro con la historia de un niño de 4 años enfermo de cáncer al que le gusta disfrazarse de Alatriste y recitar aquello de “No era el hombre más honesto ni más piadoso, pero era un hombre valiente”… en presencia de Arturo Pérez Reverte, quien emocionado por la fuerza que derrocha ese niño, escribe uno de los artículos más conmovedores que he leído en años, cuyo título es “Un tipo duro” (http://www.perezreverte.com/articulo/patentes-corso/1084/un-tipo-duro/).

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Dedicad tiempo a leer ambos artículos, en orden cronológico (primero el de Marías, después el de Reverte), fijaos en la relación entre los títulos y la coincidencia en el espacio y el tiempo, y decidme si no merece la pena invertir una hora del domingo para estos menesteres.