Clavis por el Mundo – Lorena Franco

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29 NOV

¡Hola a todos!

Mi nombre es Lorena Franco Rubio y estudio Medicina en la Universidad de Zaragoza, pero este curso me he venido un poco más al norte a realizar mi quinto año de carrera. Os invito a saborear conmigo un trocito de Alemania, ¡bienvenidos/as a mi Erasmus en la Technische Universität de Múnich!

Elegir Alemania como destino no es algo muy habitual, pero me magnetizó la idea de estudiar en una de las universidades con mayor desarrollo en ciencia y tecnología de Europa, sin olvidar la oferta artística y cultural de la ciudad. Y es que en los apenas dos meses que llevo aquí, le he dado la vuelta al lema de la ciudad, München mag dich („A Múnich le gustas“), para pronunciar: München mag ich! (Múnich me gusta).

Aterricé en plena fiesta de la cerveza (Oktoberfest) y descubrí un ambiente que te embriaga de energía y buen humor, incluso a abstemios como yo. Entre Prosts! (así brindan aquí) y Brezels empecé a ser consciente de dónde estaba, de que había emprendido esta aventura sola, y de que, sin embargo, ya no estaba sola. ¡Os sorprendería saber la cantidad de españoles (o hispanoparlantes) que viven en Múnich (no solo Erasmus)!

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Una de las primeras curiosidades que quería compartir es que el nombre de Munich significa “el lugar de los monjes”, puesto que fueron los monjes benedictinos quienes fundaron la ciudad. Y a partir de ahí, la historia de la capital bávara impone, desde el Sacro Imperio Germano pasando por el Putsch de Hitler de 1923 hasta la masacre de los JJOO del 72, escenas que aún pueden sentirse en algunos lugares de la metrópoli.

Una vez adaptada a la vida bávara, aunque sin desayunar Weisswurst ni Bier, arrancó el semestre. He de confesar que las clases no distaban mucho de lo que había visto en España: la tradición de los Power Points junto con la habilidad lectora de los profesores también había arraigado en centroeuropa.

Sin embargo, las prácticas tornaron de otro color. Este semestre tenía un Blockpraktikum de cirugía, donde pude explorar muñecos, practicar vendajes, anastomosar intestino, atornillar huesos, suturar con diferentes puntos, cambiar la válvula aórtica a un corazón de cerdo, estabilizar fracturas de mandíbula y hasta hacer un training de laparoscopia. ¡Me entusiasmó semejante inversión de tiempo y dinero! De hecho, podría contaros más acerca del sistema educativo o de las Famulatur de medicina, pero prefiero invitaros a descubrirlo vosotros mismos (aunque sobra decir que podéis contactarme si queréis).

Bien sabéis que el Erasmus no es solo estudiar, y, personalmente, he aprovechado para viajar (Nuremberg, Praga, Salzburgo, Heidelberg), ir a la ópera, apuntarme a un voluntariado y hasta trabajar. La experiencia, desde luego, es muy nutritiva en todos los sentidos, pero, sobre todo, en aquellos en los que tú mismo quieras. Es cierto que se echa de menos a la familia, el sol (aquí a las 16h empieza a anochecer) o incluso el Mercadona (¡no sois conscientes de la variedad de productos que hay en España!), pero aquí los alemanes rebaten la nostalgia ( Heimweh ) con un término que me encanta: Fernweh , la añoranza de viajar fuera de tu tierra.

Lorena Franco Rubio 🙂